Sesboue, Bernard - Jesucristo El Unico Mediador 01

June 24, 2018 | Author: Andrés Gálvez Romero | Category: Salvation, Jesus, Atonement In Christianity, Christ (Title), Christology
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II» « TT BERNARD SESBOÜÉ JESUCRISTO EL ÚNICO MEDIADOR Ensayo sobre la redención y la salvación KOINONIA 27 Bernard Sesboüé S. J. JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR Ensayo sobre la redención y la salvación Tomo I PROBLEMÁTICA Y RELECTURA DOCTRINAL «Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo conx> rescate por todos». (1 77m 2, 5-6) SECRETARIADO TRINITARIO F. Villalobos, 82 37007 SALAMANCA (España) Tradujo Alfonso Ortíz García sobre el original francés Jésus-Christ, Media teur Puede imprimirse: José Luis Aurrecoechea, Censor 5 de mayo de 1990 Imprímase: Mauro, obispo de Salamanca 12 de junio de 1990 Wtúque ÍNDICE PRESENTACIÓN (J. Doré) INTRODUCCIÓN: EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN i. JESÚS, ES DECIR, YAHVÉHSALVA 15 19 19 La identidad del Salvador II. LA NECESIDAD DE LA SALVACIÓN 20 21 La buena nueva de la salvación, corazón del misterio cristiano... ¿Tenemos necesidad de salvación? Las dos imágenes bíblicas de ¡a salvación La salvación, liberación La salvación, plenitud de vida III. LA CRUZ GLORIOSA DEL SALVADOR 21 22 24 25 31 35 Ser salvado por alguien El misterio de la cruz: escándalo y locura La cruz del resucitado La marcha que proponemos 35 36 38 38 © Desclée, París 1988 © Secretariado Trinitario F. Villalobos, 82 Teléf. (923) 23 56 02 37007 SALAMANCA (España) PREVIERA PARTE: PROBLEMÁTICA CAPÍTULO I: EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO I. ALGUNOS TESTIGOS DE ESTE MALESTAR 41 42 ISBN: 8 4 - 8 5 3 7 6 - 8 5 - 4 Depósito Legal: S. 614-1990 Hans Küngylas interpretaciones de la muerte de Jesús 42 43 45 46 49 51 52 La crítica psicoanalítica Una interpretación Natham Lcitesyel Impresión y encuademación: Gráficas Cervantes, S. A. Ronda Sancti -Spíritus, 9 y 11 37001 Salamanca de Jacques Pohicr La ilusión de la redención cristiana: Oeorges More! no-sacriñcial del cristianismo: Rene Girard «asesinato de Jesús» La salvación por revelación de Frangois Varone II. LOS GRANDES TEMAS DE LA CONTESTACIÓN ¿Por qué pasa por la muerte la salvación cristiana? 53 8 índice índice y Lo odioso de una justicia compensatoria y vengador Ei rechazo de la pretensión cristiana a la universalidad El malestar ante la idea de sustitución ¿D¡o Jesús un sentido a su muerte? 54 54 55 56 El «admirable» intercambio II. LA MEDIACIÓN DE CRISTO EN LA TRADICIÓN TEOLÓGICA Mediación de Cristo y recapitulación en Ireneo La experiencia déla mediación de Cristo: Agustín Del Cristo mediador al Cristo sacramento 103 104 104 106 jos no 111 113 115 120 CAPÍTULO 2: LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGIA 59 I. UN TESTIMONIO BÍBLICO MULTIFORME II. UN TESTIMONIO DOGMÁTICO REDUCIDO III. UNA DOMINANTE INVERTIDA DEL MOVIMIENTO DESCENDENTE AL MOVIMIENTO ASCENDENTE IV. LOS MECANISMOS DE LA «DESCONVERSIÓN» DEL VOCA BULARIO Dos esquemas no convertidos: la compensación y la pena vindicativa El mecanismo de un «corto-circuito» El olvido de los tres participantes El desconocimiento de la metáfora y de la metonimia V. UN FLORILEGIO SOMBRÍO Los reformadores del siglo XVI: venganza divina y compensación Los católicos en el siglo XVI: venganza divina y compensación Siglo XVII: la dramatización del castigo divino Siglo XIX una enseñanza corriente . Siglo XX bajo el signo de la velocidad adquirida VI. UNA REACCIÓN SALUDABLE 65 70 70 72 74 76 78 79 81 82 85 90 94 59 La unidad del mediador según Cirilo de Alejandría Mediación y soteriología en la edad media La mediación en la soteriología moderna y contemporánea 02 III. MEDIACIÓN, ALIANZAY COMUNIÓN INMEDIATA IV. UNA SOTERIOLOGÍA DE LA MEDIACIÓN SEGUNDA PARTE: ESBOZO TEOLÓGICO DE UNA HISTORIA DOCTRINAL CAPÍTULO 4: PRELUDIO: «POR NOSOTROS», «POR NUESTROS PECADOS», «POR NUESTRA SALVACIÓN «Por nosotros» «Por nuestros pecados» «Por nuestra salvación» 127 128 131 132 PRIMERA SECCIÓN: LA MEDIACIÓN DESCENDENTE 135 CAPÍTULO V: CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 137 I. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA Jesús, maestro de verdad y revelador del Padre «Mirarán al que traspasaron» Epifanía y teofania 137 138 139 140 141 142 143 CAPÍTULO 3: CRISTO MEDIADOR, REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 99 I. JESÚS MEDIADOR SEGÚN EL NUEVO TESTAMENTO «El único mediador entre Dios y los hombres» «El mediador de una alianza nueva» y «el sumo sacerdote» 100 100 101 La luzylas tinieblas La salvación como conocimiento II. EL TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN JUSTICIA DE DIOS I. ACTUALIDAD DE LA SALVACIÓN COMO LIBERACIÓN Cristo libera y cura nuestra libertad La solidaridad de las libertades Teología y teologías de la liberación CAPÍTULO 8: CRISTO DIVINIZADOR I. E L TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN 182 183 184 187 189 190 190 191 193 La problemática III..10 índice índice 1 1 En los padres apostólicos En los padres apologetas del siglo II En heneo de Lión En los padres alejandrinos III. REVELACIÓN Y SALVACIÓN HOY 143 146 147 149 151 heneo y el evangelio déla libertad Agustín: cuando la gracia libera al libre albedrío Constantinopolitano III: la salvación realizada por la libertad humanizada de Cristo Salvación y liberación del hombre en la sociedad III. E L TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN 193 198 201 202 205 206 208 209 215 216 216 217 219 219 El hombre y el conocimiento La revelación como salvación CAPÍTULO 6: CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN I. la regla de fe sintética: doble solidaridad y mediación sintética: Espíritu del Padre y del Hijo y/o misterio pascual occidental de la gracia 220 223 225 228 229 230 235 237 237 239 240 243 245 245 246 Una reevaluación doctrinal Ser y no-ser del demonio Una teología de la cruz y de la resurrección El trabajo déla redención en la historia CAPITULO 7: CRISTO LIBERADOR I. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA . E L TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN 152 154 157 158 158 159 160 162 163 166 El testigo privilegiado: heneo y la justicia hecha al hombre ¿Se pagó el rescate al demonio? El espíritu de la liturgia Evolución ulterior de la categoría de redención III. participación en la vida trinitaria II. Jesús liberador La nueva alianza déla libertad II. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA Adopción filial y don del Espíritu El nuevo nacimiento del bautismo La vida nueva. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA La vida de Jesús: un combate misterioso El pueblo que Dios se ha adquirido La redención: liberación y rescate ¿De qué fue liberado el hombre? El precio y el rescate: cómo no llevar demasiado lejos ¡a metáfora II. RECUPERACIÓN CONTEMPORÁNEA DE LA REDENCIÓN 166 170 176 180 182 La vocación del hombre creado a imagen y semejanza de Dios Los grandes argumentos sotcriológicos Presentación Presentación Presentación Encarnación sistemática: el punto de partida. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA La justicia de Dios según la Biblia Cuando Jesús cumplió toda justicia . HOY: DIVINIZACIÓN Y AUTOCOMUNICACIÓN DE DIOS Debates contemporáneos en torno a la divinización La dialéctica del deseo de Dios El nuevo vocabulario de la divinización CAPÍTULO 9: CRISTO. LA EXPIACIÓN EN LA CONCIENCIA CONTEMPORÁNEA II. EL TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN La entrada de la saúsfacción en la teología San Anselmo: el horizonte del Cur Deus homo? 351 351 351 353 . 21 y Calatas 3. intercesión y perdón La cólera de Yahvéh El Siervo doliente de Yahvéh El Nuevo Testamento: Cristo. EL TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN La experiencia de Agustín Pelagioyla ilusión déla libertad Agustín y la soberanía de la gracia El «sola gratia» y el «sola fíde» de Lutero La sesión ff del concilio de Trento sobre la justificación (1547) Las discusiones de los tiempos modernos sobre la gracia III. 259 267 El sacrificio de Cristo en santo Tomás de Aquino La doctrina sacrificial del concilio de Trento Amplificación y desvio sacrificiales en los tiempos modernos IV. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA El Antiguo Testamento: expiación. EL TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN Los padres de la Iglesia de los cuatro primeros siglos Agustín: una teología del sacrificio Agustín: sacrificio de Cristo y sacrificio de la Iglesia 277 278 278 279 281 281 283 284 285 287 288 IV. EL TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN La expiación de Cristo en los padres de la Iglesia Expiación y reparación de amor 315 315 317 317 320 321 326 331 333 333 339 SEGUNDA SECCIÓN: LA MEDIACIÓN ASCENDENTE CAPÍTULO 10: EL SACRIFICIO DE CRISTO I. UN BALANCE: SACRIFICIO E IMAGEN DE DIOS De la ambivalencia a la conversión Sacrificio de Cristo y sacrificio cristiano El peso de las palabras 300 302 307 310 310 312 312 CAPÍTULO 11: LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 268 268 271 272 I. 13 III. JUSTICIA Y JUSTIFICACIÓN EN LA TEOLOGÍA CONTEMPORÁNEA El problema ecuménico de la justificación por la fe La cuestión de la justicia en la historia Justificación por la fe y teología de la liberación 247 248 251 251 252 253 257 .12 índice índice 13 El evangelio de Pablo Todos justificados por gracia II. UN BALANCE: EL SUFRIMIENTO Y LA EXPIACIÓN EN NUESTRO TIEMPO 341 La paradoja cristiana del sufrimiento 341 El sufrimiento de Dios. . DEL SENTIDO COMÚN COTIDIANO A LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES La lección del sentido común La enseñanza de la historia de ¡as religiones II. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA El sacrificio del cordero pascual El ritual de ¡os sacrificios y su significación La crítica del sacrificio en los profetas Jesús y el sacrificio El lenguaje sacrificial de Pablo El testimonio de la carta a los Hebreos III. único consuelo para el sufrimiento del hombre La expiación: una necesidad del hombre 347 349 CAPÍTULO 12: LA SATISFACCIÓN 291 291 294 297 I. nuestra expiación 2 Corintios 5. Antes de proponer en una IH Parte (que formará el segundo tomo) su propia síntesis soteriológica sobre bases neotestamentarias seguras. NUEVO NOMBRE DE LA SALVACIÓN La salvación. Pero la necesidad de ésta es mayor aún si se observa que. a pesar de que nunca ha sido objeto de ninguna definición magisterial expresa. es lógico que en varios pasajes el presente estudio remita al anterior. Por tratar de la salvación.. UN DISCERNIMIENTO NECESARIO Yves de Montcheuil: una revalorización de ¡a satisfacción La reparación. estas páginas se refieren a un dato de la fe cristiana que presenta las dos características paradójicas siguientes: primero.14 índice San Anselmo: la argumentación de base Justicia para san Anselmo Las ambigüedades de una conversión en proceso El lugar de la satisfacción en la soteriología de santo Tomás El concilio de Trento: de la justificación a la satisfacción II. es un excelente conocedor de la materia. LA SUSTITUCIÓN Un elemento de verdad en la sustitución Del siglo XVI al siglo XX en torno ala sustitución penal Del siglo XlXal siglo XX la satisfacción vicaria II.. dedicada igualmente al «misterio de la encarnación». mejor dicho. la de superar totalmente la inteligencia humana. esta obra se sitúa en la misma perspectiva que la anterior. 2. como se verá. El autor. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA La reconciliación realizada por la cruz El mensaje de ¡a reconciliación II. dejaba esperar y estaba pidiendo de suyo la continuación que ahora se nos brinda. segundo. Si la redención es la obra del Verbo encarnado. misterio de reconciliación El ministerio de la Iglesia. De este modo delimita el terreno en el que se desplegará la investigación a la que consagra lo esencial de este . LA RECONCILIACIÓN. la de estar en el corazón de la revelación. verdad de la satisfacción 356 361 366 371 376 378 378 380 PRESENTACIÓN CAPITULO 13: DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD I. Esta situación está ya por sí misma pidiendo una explicación. Con los dos tomos que piensa consagrar a la exposición del «misterio de la redención». ministerio de la reconciliación TRANSICIÓN 407 409 409 411 412 413 416 419 1. se ha derivado de aquí toda una proliferación de secuelas y deformaciones. el Cristo mediador. dedicada a una encarnación que es redentora por esencia. del mismo modo que la obra precedente. profesor en el Centro Sévres de París en la colección «Jésus et Jésus-Christ». a pesar de haber dado origen a una gran diversidad de expresiones conceptuales que ninguna otra verdad dogmática ha conocido en grado tan alto. a lo largo de los siglos y hasta la época contemporánea. LA REPRESENTACIÓN Y LA SOLIDARIDAD La experiencia de la solidaridad Solidaridad y salvación La solidaridad en la Escritura Solidaridad y universalidad de ¡a salvación La salvación de todos por uno solo Universalidad de Jesús y misterio de la Iglesia 383 384 385 386 391 393 393 394 395 398 400 403 SÍNTESIS: LA RECONCILIACIÓN CAPÍTULO 14: LA RECONCILIACIÓN Y EL PERDÓN I. acompañada de sus respectivas críticas y contestaciones.. La presente obra es la segunda que ofrece el padre Bernard Sesboüé S. J. dedica una / Partea la definición de una problemática general. Para ello se remonta del «malestar contemporáneo» a la «referencia primera» de toda soteriología cristiana: la mediación de Cristo o. valga la expresión. El autor las va ordenando —cinco de un lado. es siempre la misma realidad fundamental la que aparece: esa mediación salvífica de Jesucristo de la que se dijo desde el principio y se ha subrayado aquí mismo que constituye la referencia primera de la soteriología cristiana. no puede decirse ni mucho menos que la obra se limite a una encuesta. tradición. pero también con mayor generalidad que en las restantes. en este caso el análisis va acompañado del diagnóstico. que ofrecerá a los lectores una «proposición soteriológica» original. se verá que es muy rico en sugerencias y que está cargado de consecuencias. Así pues.16 PRESENTACIÓN PRESENTACIÓN 17 primer tomo. según la sección en que se han situado. interrogarse luego sobre la tradición y llegar finalmente a una valoración más reflexiva. ése será el terreno de toda la historia cristiana a través de veinte siglos. Se han recogido nueve categorías. época contemporánea. En este contexto aparecen con frecuencia en su pluma. se hace sentir entre los creyentes la necesidad de una luz que les permita no engañarse ni en su fidelidad ni en su apertura. de Jesucristo Salvador del mundo y Redentor de los hombres: «Mediator Dei et hominum». por contraste. En él volverá el lector sobre la Escritura para releer en ella la proclamación. sino destacar a la vez sus causas y sus efectos. que se presentará in fine como sintética: la de la reconciliación. Vale la pena subrayar este hecho en una época en la que. 4. sin duda como en las demás. Este simple dato. sin embargo. Queda de este modo planteado el examen atento de cada una de las principales categorías a través de las cuales el pensamiento cristiano ha intentado expresar el misterio de la «redención». dentro de la lógica de este primer tomo vendrá a continuación otro —para el que sirve de transición la conclusión de éste—. según estos dos movimientos claramente distinguibles. por muy exhaustiva y preciosa en resultados que pueda ser. para observar una diferencia sugestiva en la exposición de las diversas categorías. Sin embargo. Una simple ojeada sobre el índice de materias bastará. cuatro del otro— según dos movimientos que estructuran el conjunto de la exposición así como atraviesan el conjunto del desarrollo doctrinal: un primer movimiento que podemos llamar descendente y otro que. es capaz igualmente de presentar las contraposiciones que se esperan y de abrir o reabrir caminos para una mejor inteligencia de los mismos. que hoy sigue resonando. como es evidente) sólo una de las varias expresiones a las que ha recurrido la historia de la fe y de la teología. que recorrerá precisamente en una // parte titulada «Esbozo teológico de una historia doctrinal». En realidad. En la segunda. cortocircuito y des-conversión. En cada una de las etapas se lleva a cabo la investigación de tal manera que cubra toda la duración histórica durante la cual se utilizó la categoría respectiva. por el contrario (mediación ascendente) se invierte este orden y se parte esta vez de la situación contemporánea para referirse luego al testimonio de la Escritura (si es que existe). Esto significa hasta qué punto el acto teológico se realiza aquí como discernimiento y como juicio. se presenta como ascendente. 3. En efecto. como se observará. . inscrito en el plan mismo de los capítulos. el autor consigue no solamente identificar las diversas corrientes y derivaciones. en la primera sección (mediación descendente) se notará que la secuencia es siempre ésta: Escritura. El que tiene los medios de realizar los discernimientos necesarios para dar un juicio fundado sobre el pasado y el presente. estos tres términos: para- sitismo. a las que se añadirá otra más. 5. Sin perdernos en laberintos y sin ceder jamás a esa polémica tan poco elegante y en el fondo estéril de la que la historia nos ofrece tantos y tan disuasivos ejemplos. la décima. Joseph Doré 25 febrero 1988. Se nos muestra que. siendo esta última designación (especialmente privilegiada. Ibld. 75. de divinización. Curso fundamental sobre la fe. Es verdad que sigue siendo necesario. Este nombre es el de Jesús. de sacrificio. XIV. ORÍGENES. Pero estas categorías. que es el reino en persona2. . YAHVÉH SALVA «No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hech 4. Nuestra salvación es el mismo Jesús. analizar las diversas metáforas y categorías a través de las cuales se expresa la realidad de la salvación en la revelación y f n la fe. V. Barcelona 1979.C.S. Quizás haya sido un error sustantivizarlas. Lo mismo que en otra época Orígenes no dudaba en afirmar que Jesús es el evangelio1. de justificación. de expiación y hasta de satisfacción. ORÍGENES . 40.Introducción El Salvador y la salvación I. de este nombre es del que ha de partir y a donde tiene que volver todo estudio de la salvación. cuya etimología significa «Yahvéh salva». K. RAHNER. 289. 349. siempre serán en sí demasiado pobres en comparación con la persona misma de Jesús a partir de la cual toman sentido. «Jesús es la salvación —dice también Rahner—. a pesar de su solidaridad y complemeítariedad. 23): G. Esta luz debe iluminar toda nuestra reflexión e impedirnos caer en la trampa de una racionalización demasiado fácil de la causa y de los efectos de la salvación dentro de un sistema en el que la persona de Jesús sería tan sólo un elemento. 12). 4. hablando de redención. in Joh. con el riesgo de cosificarlas y de olvidar que no son más que cali1.C. JESÚS. ¡n Malt. 3. 120. I. 2. 7 (comentando Mt 18. Comm. 343. París 1966. ES DECIR. también hoy Karl Rahner nos habla del «suceso de la salvación que es Jesucristo mismo»3. Por tanto. no sólo la enseña y promete»4. 28-29: S. recurriendo a la Escritura y a la tradición de la Iglesia. Cerf. La problemática y el modo de la exposición serán simplemente distintos. Porque Jesús no puede salvarnos si no es. pero a la vez distinto de nosotros y el Otro en relación con nosotros. Karl Rahner opina que la cristología debe encontrar «el punto de partida fundamental y decisivo. LA NECESIDAD DE LA SALVACIÓN La buena nueva de la salvación. Schillebeeckx que «Dios salva a los hombres por Jesucristo» es una afirmación de «primer grado» en la fe cristiana. K. 8.. Pero luego indica también el «para Dios» de Jesús y por tanto su identidad completa. se puede decir con E. 5. Pero sólo puede pensarse en ella a partir de aquí. Geneve 1966. todo lo referente a la identidad de Jesús. Asumiendo igualmente esta solidaridad original entre la soteriología y la cristología.. Jésus-Christ dans ¡a tradition de l'Eglise. t.. I. así como la constitución de loque se presenta como el pueblo de Dios. Porque el término Cristo. 57. W. La rédempion (a roneo).20 JESUCRISTO. si se tratan en dos obras diferentes cada una de estas polaridades no es ni mucho menos para introducir entre ellas una escisión que sería irremediablemente mortal. Y lo hacía presuponiendo siempre y expresando ya en parte la realidad de la salvación. Partirá de la identidad humano-divina de Jesús que lo constituye único Mediador entre Dios y los hombres. RAHNEX.. Lyon-Fourviére 1967.. E. A partir de aquí. la soteriología y la cristología son inseparables. partí de reflexiones análogas al desarrollar la fórmula «Jesús es el Cristo». Labor ct Fides. Así pues. El primer libro intentaba desarrollar. dado que la salvación que él nos trae es la «comunicación de Dios mismo a la humanidad»7. K. Jesús. bid. Cualquier error y cualquier laguna en el conocimiento del centro mencionado falsearía inmediatamente el conocimiento de todo lo demás9. La identidad del Salvador En un libro precedente de esta misma colección. 6. y que la expresión explícita de la identidad de Jesús es una afirmación de «segundo grado»5. expresa ante todo lo que Jesús es y hace por nosotros. 10. 17. ya que no es posible decirlo todo a la vez. así como de su vida» 8 . en un encuentro con el Jesús histórico»6 y que la relación entre el creyente y Cristo es la que tenemos con el «Salvador absoluto».. C. 7. Madrid 1981.).. Analizará los diversos aspectos de la obra salvífica de Cristo por nosotros a partir del lenguaje elaborado en el Nuevo Testamento y desarrollado en la tradición eclesial. EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 21 ficativos de la persona y de la acción de Jesús. el Cristo. En la revelación la redención no presenta únicamente el papel de un tema (como la creación. santificación y redención» (1 Cor 1. es decir Mesías. Dogmatique IV.. se debe y se puede ciertamente pensar en una periferia. Más recientemente Walter Kasper realiza este mismo discernimiento: «La unidad de creación y redención es 'el' principio hermenéutico fundamental para la eiégesis de la Escritura»10. Dos procedimientos solidarios y complementarios. 233s. 1. Salamanca 19793. hace el mismo diagnóstico cuando habla de la doctrina de la reconciliación: «Se trata del centro de lo que constituye el objeto. Karl Barth..: es la fe en la salvación ofrecida por Yahvéh o por Jesucristo. BARTH. Este factor de orden soteriológico es el centro de irradiación del mensaje bíblico: ¡Pablo anuncia a Jesús crucificado y sólo a él! Pero esto constituye el centro de la enseñanza de ¡a Iglesia. San Pablo era muy consciente de ello cuando no vacilaba en decir que Jesús en persona se ha hecho para nosotros «justicia. gravitan en torno a ella o son su expresión. KASPER. el origen y el contenido de la predicación y por tanto de la dogmática. lo que explica la formación de la unidad literaria que es la Escritura. Este libro presenta la 5.Sigúeme. Cristiandad. Jesús. 1. . por razones que se deben a la vez al contenido y a la historia de las doctrinas. Antes se iba de la salvación a la identidad. La historia de un viviente. n. sino que tiene una función estructural: la fe. otra cara de una realidad única. 30). que están en una situación de prioridad recíproca el uno ante el otro. O. De esta forma la perspectiva soteriológica está en el punto de partida de toda reflexión cristológica. Porque «se impone un hecho bien sólido en el nivel de la revelación. como demuestra claramente el desarrollo del dogma a partir de la cuestión reformulada continuamente: ¿Quién tiene que ser en definitiva Jesús de Nazaret para que pueda salvarnos de verdad? Por tanto. entre otros muchos. HAULOTTE.215. en la unidad de una misma persona. la eficacia de los sacramentos. SCHILLEBEECKX . 247. el verdadero Dios y el verdadero hombre que ha confesado la tradición cristiana de forma cada vez más precisa y hasta especulativa. ahora se irá de la identidad a la salvación. 9.. 511-514. Tan sólo las limitaciones del lenguaje discursivo del hombre legitiman este doble tratamiento. a través de la tradición y del recurso a la Escritura.. corazón del misterio cristiano La identidad concreta entre la persona de Jesús y la buena nueva de la salvación del hombre nos revela algo que está en el corazón de la fe cristiana. el mismo que nosotros. E. 22 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 23 El análisis de los múltiples testimonios escriturísticos de la redención y de la salvación ilustrará abundantemente estos juicios. Contentémonos por ahora con una alusión elemental. En el Nuevo Testamento la experiencia de la salvación está ligada inmediatamente a la confesión de Jesús, como Cristo (Mesías), Señor e Hijo de Dios, y por tanto Salvador. Todo el acontecimiento de Jesús tuvo lugar «por nosotros», «por muchos» (Me 10, 45; 14, 24), en una expresión más detallada «por nuestros pecados» (1 Cor 15, 3), y en un lenguaje más personal «por mí» (Gal 2, 20). El evangelio de Juan subraya el amor de Jesús por los suyos «hasta el extremo» (Jn 13, 1), ya que «nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15, 13). El amor que Jesús tiene «por nosotros» es el gran motivo de su venida, el corazón de su misión. La exégesis reciente ha podido inventar el término de «proexistencia»" para expresar el ser mismo de Jesús. El símbolo de NiceaConstantinopla señala también este eje central del misterio cristiano, cuando introduce la secuencia relativa a la encarnación, la vida, la muerte y la resurrección de Jesús con la mención «por nosotros los hombres y por nuestra salvación». ¿Tenernos necesidad de salvación? Pero ante la repetición de estas afirmaciones tradicionales se plantea enseguida una cuestión: ¿tenemos realmente necesidad de ser salvados? Porque la salvación no es una buena nueva más que para los que sienten una necesidad absoluta y urgente de ella. Los boat people que van errando en esas frágiles embarcaciones a merced de las tempestades y de los piratas no tienen necesidad de grandes discursos para comprender lo que puede ser su salvación. Si el comandante de un barco capaz de subirlos a bordo, de alimentarles y de llevarlos a una tierra acogedora les grita: «os voy a echar una mano, ¡subid!», les lanza la buena nueva de una salvación cuya evidencia no se discute. Cuando esos hombres y esas mujeres le manifiestan su gratitud, le dirán seguramente: «Es usted nuestro salvador. Sin usted habríamos muerto; le debemos la vida». ¿Pero puede considerarse esta situación extrema como el símbolo de la condición humana? Hoy se dejan oír muchas voces diciendo que el hombre no tiene por qué plantearse las «cuestiones últimas». El desarrollo de las sociedades de consumo le permite responder a sus necesidades esenciales y hasta conseguir una «calidad de vida» desconocida hasta ahora. El hombre de hoy ya no vive en la angustia de 11. H. SCHURMANN, ¿Cómo entendió y vivió Jesús su muerte? Sigúeme, Salamanca 1982, 129-163. la salvación. Esa misma palabra ha quedado devaluada a sus ojos. La satisfacción de muchos de sus deseos parece cerrar para él los horizontes últimos de su existencia más allá del disfrute inmediato del presente. Reflexión fácil y demasiado superficial, que deja de lado no sólo los dramas y el sufrimiento de nuestro tiempo, sino incluso la sutil metamorfosis de la angustia inherente a la condición humana. El «monstruo de iniquidad» del que hablaba Pascal sigue palpitando en nosotros y arroja sobre nuestras mayores satisfacciones la sombra de unas cuestiones sin respuesta fácil: ¿para qué todo esto? ¿qué sentido tiene esta existencia? ¿en qué consiste tener éxito? ¿cómo conseguirlo? La cuestión de la salvación nos resulta tan insoslayable como la cuestión de Dios. Las dos son estrechamente solidarias. Diría incluso que la primera es más insoslayable que la segunda, ya que es ante todo una cuestión sobre nosotros mismos. La prueba de ello está en que los humanismos ateos intentan también responder a la cuestión de la salvación del hombre. La historia de las religiones manifiesta claramente hasta qué punto le preocupa al hombre la búsqueda de la salvación a través de la particularidad de sus culturas y de las variaciones de su historia. En todas las grandes religiones, antiguas o presentes, tanto en las cósmicas como en las que se apoyan en una palabra revelada, y hasta en las manifestaciones contemporáneas del «retorno de lo religioso», prescindiendo de la ambigüedad de algunas de sus manifestaciones sectarias, leemos siempre la expresión diferenciada de una respuesta a la cuestión de la salvación del hombre. Según una forma de investigación diferente, pero muchas veces correlativa, de la perspectiva religiosa, la historia de la filosofía da testimonio de esta misma precocupación: decir el sentido del hombre en el universo, plantear el problema de lo absoluto, intentar que la vida humana se logre. Esta preocupación se expresa incluso en la crítica más aguda del riesgo de proyectar los deseos del hombre en una realidad ilusoria Hasta las filosofías de la rebelión intentan salvar la dignidad y el honor del hombre enfrentado con un destino absurdo12. Hoy asistimos igualmente a la reaparición de la gnosis, bajo la forma de una búsquedi de la salvación por la ciencia Casi no es necesario repetir cómo el molimiento marxista, en su doble dimensión filosófica y política, constituye la propuesta, por no decir la imposición, de una forma de salvación colectiva mediante la fuerza mesiánica que reside en la clase obrera.Sabemos hasta qué punto el tema de la liberación de las diversas formas de opresión política es una poderosa palanca en muchos países para movilizar a los pueblos con vistas a una salvación que adquiere a menudo , a título simbólico, un valor absoluto. De forma con12. Por ejenplo, ALBERT CAMUS en L'homme revoltéy Le mythe de Sisyphe. 24 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 25 movedora el hombre de buena voluntad que era Raymond Aron terminaba así sus memorias poco antes de desaparecer: «Recuerdo una expresión que empleaba a veces cuando tenía veinte años, en mis conversaciones con los camaradas y conmigo mismo: "conseguir una salvación laica". Con o sin Dios, nadie sabe al final de su vida si se ha salvado o perdido... Recuerdo esta fórmula sin temor y sin temblor»13. Si la salvación cristiana está bien especificada en cuanto a su naturaleza y su contenido, la cuestión y la necesidad de la salvación constituyen un dato antropológico fundamental. Quizás nuestro tiempo ha cambiado su lenguaje, pero la verdad es que no se ha escapado de su realidad. Las dos imágenes bíblicas de la salvación Las raíces antropológicas de la cuestión de la salvación pueden maravillosamente ilustrarse por medio de las dos situaciones humanas fundamentales que sirven de referencia a la elaboración del concepto de salvación: la de la enfermedad, que se opone al bien elemental de la salud, y la de la esclavitud, opuesta a la condición de libertad. La enfermedad, signo precursor de la muerte, pone en juego nuestra misma existencia. Amenaza con arrebatarnos el bien por excelencia que es la vida. Es el signo de nuestro «ser para la muerte», es decir, de una finitud al mismo tiempo irremediable e inaceptable, mientras que hace zozobrar nuestras relaciones con el mundo y con nosotros mismos en el sufrimiento físico y moral. Al contrario, la salvación es la salud (en algunas lenguas, y concretamente en el griego bíblico, estos dos sentidos coinciden en la misma palabra), es la vida. Del que sale de una grave operación se dirá que se ha salvado y hasta que ha «resucitado». El convaleciente llamará de buen grado a su médico su salvador. También es éste el lenguaje de la Biblia: los salmos están Henos de gemidos pidiendo la ayuda de Dios para recobrar la salud (Sal 6; 30; 38; 41; 102). Por Otra parte la enfermedad se presenta como signo de pecado y en ella se acumulan todos los tipos de adversidad. También en los evangelios vemos a Jesús lleno de compasión por los enfermos: cuando los cura, los «salva», ya que el mismo término designa la vuelta a la salud física y la salvación total de la persona ante los ojos de Dios, en particular la liberación del pecado (Mt 9,22; Me 3,4; 5,23.24.28; 6,56; etc...)H. La recuperación de la salud se convierte en el símbolo eficaz de la salvación y de la entrada en el reino. 13. R. ARON, Mémoires, Julliard, París 1983, 751. 14. Para la insistencia en el sentido espiritual, cf. Mt 18, 11; Le 7, 50; el vínculo entre los dos sentidos se subraya en Sant 5,15-20. La otra situación fundamental de miseria humana es la esclavitud; si la anterior estaba inscrita ante todo en las relaciones del hombre con la naturaleza, la segunda surge ante todo de las relaciones del hombre con el hombre. Las costumbres militares de los antiguos querían que el vencedor se llevara a su patria como prisioneros a los soldados vencidos, deportando a veces poblaciones enteras para hacerlas esclavos. Ese pueblo, desterrado de sus raíces, privado de su libertad, llevaba una existencia inferior, se veía de ordinario sometido al trabajo forzado, y soñaba con su liberación. Desgraciadamente, nuestra época ha conocido y conoce todavía situaciones de este tipo: deportación de poblaciones, campos de concentración, gulags, el trabajo que pretende hacer libres a los hombres15, secuestros, rehenes, situaciones de opresión económica y política. Esta situación fue en la que cayó también el pueblo de Israel, desde el momento en que desapareció el faraón que había conocido José (Ex 1,8). Por eso la liberación política de la esclavitud egipcia se vivió como el símbolo de una liberación de todo mal y del acceso a la tierra prometida, es decir, de una vida feliz y tan larga como fuera posible. El paso del mar Rojo (la pascua) y la entrada en la tierra de Canaán constituían para Israel el acontecimiento fundador de su historia, por el que había conocido la experiencia del compromiso liberador de su Dios a su lado para salvarlo de la servidumbre. Las teologías de la liberación han vuelto a encontrar én nuestros días el valor tan denso de este simbolismo. Estas dos situaciones de desgracia, la enfermedad y la muerte por un lado, la violencia que somete al hombre a su semejante por otro, se han cernido siempre sobre la humanidad de forma radical; pertenecen a la condición humana. No conocen de este mundo más que salvaciones provisionales. A través de las vicisitudes de su existencia, por consiguiente, cada uno de los seres humanos se ve enfrentado con la cuestión de una salvation absoluta y definitiva, es decir, de una vida plenamente libre y definitivamente «resucitada». La salvación, liberación Estas dos referencias bíblicas nos permiten profundizar en la noción de la salvación según sus dos connotaciones esenciales: primero una connotación negativa, la de una situación desgraciada de la que nos libra la salvación; y luego una connotación positiva, la concesión de un bien decisivo16. 15. Es coincido el lema siniestro que acogía a los deportados en la entrada de los campos nazis: «Arbeit macht freí». 16. Cf. Enyclopedia Umversalis, art. Salut,en donde se subrayan los dos sentidos d e las palabras ¿emanas Erlósung y Heil,t. 14, 643. 26 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 27 «El interlocutor de una teología actual es el hombre doliente, que tiene experiencia concreta de la situación de infelicidad y es consciente de la impotencia y de la finitud de su condición humana. Este sufrimiento puede revestir múltiples figuras: la figura de la explotación y la opresión de la culpa, de la enfermedad, de la angustia, de la persecución, del destierro y de la muerte en sus diversas formas. Estas experiencias del sufrimiento no son fenómenos marginales y residuales de la existencia, como el lado sombrío del ser humano; se trata de la condición humana como tal»'7. Estas reflexiones de Walter Kasper expresan atinadamente la intensidad con que nuestro mundo cultural de estos finales del siglo XX experimenta el problema del sufrimiento y del mal en general, aun cuando el hombre se haya tenido que enfrentar desde siempre con él. Las atrocidades de nuestro siglo, perpetradas ayer y hoy en casi todos los continentes contra poblaciones enteras, vuelven a caer como una lluvia acida que viene a gangrenar la conciencia de cada individuo y ahondar su angustia; se trata del tema de «vivir y pensar después de Auschwitz». En este problema del sufrimiento y del mal resulta difícil establecer una distinción inicial entre lo que parece imponerse a todos nosotros como un destino o una fatalidad, o al menos como una condición natural, y lo que es consecuencia de las decisiones libres del hombre y compromete por tanto su responsabilidad. Esta frontera tan difícil de trazar pertenece al misterio opaco del mal que se escapa de toda racionalidad. La actitud religiosa tradicional situaba el centro de gravedad del mal en el terreno de la libertad humana; los tiempos modernos insisten más en la objetividad de nuestra finitud y de nuestra contingencia, cuando no sientan al mismo Dios en el banquillo. Es cierto que «la cuestión de Dios y la cuestión del sufrimiento aparecen correlacionadas»18 y que el problema de la justificación del pecador se ha convertido a menudo en los tiempos modernos en el problema de la justificación de Dios. Sin entrar aquí en todo el análisis que merecería este tema, me gustaría simplemente describir brevemente a continuación la serie de divisiones que afectan al hombre, en virtud a la vez de su finitud y de su pecado, poniéndolo en una situación desgraciada respecto a las reconciliaciones correspondientes a las que aspira como a una liberación. Está en primer lugar la división del hombre y de la naturaleza, un mal y un sufrimiento que se nos imponen como una evidencia. El hombre es un ser marcado para la muerte, absurda y escandalosa ante los ojos de su deseo de vivir plenamente y para siempre. La angustia de 17. W. KASPER, El Dios de Jesucristo, Sigúeme, Salamanca 1985, 189. 18. ltxd.,190. esta muerte impregna toda su existencia. Está igualmente sometido a la enfermedad, anuncio de la muerte en el corazón mismo de la vida, como hemos visto. La medicina lucha cada vez mejor contra la enfermedad y la muerte, pero sus victorias más espectaculares chocan con un límite infranqueable; si cada vez gana más batallas, acaba siempre perdiendo la guerra El trabajo del hombre, necesario para su supervivencia y para la trasformación del mundo, es apasionante en muchos aspectos: creatividad, humanización del universo, realización del hombre a través de su propia acción. Pero está también marcado por una valencia negativa: es duro, penoso, a veces alienante y peligroso; hace sufrir (¿no se llaman las salas de parto salas de trabajo?), en una palabra, es «laborioso». Finalmente, pasamos hoy por la experiencia de la contradicción: los esfuerzos más legítimos del trabajo humano por transformar y hacerlo más humano chocan con los límites de la naturaleza y producen efectos negativos sobre nuestro mundo ambiental. Por otro lado, en su relación global con la naturaleza el hombre experimenta siempre su fragilidad y su dependencia insuperable respecto a ciertas fuerzas naturales anónimas; es periódicamente víctima de catástrofes geofísicas que se abaten ciegamente sobre él, prescindiendo de cuál haya sido la parte que le toque a su responsabilidad (por ejemplo, cuando construye imprudentemente sobre terrenos expuestos a terremotos). Está además la división de los hombres entre sí, esto es, el mal y el sufrimiento que afectan a la esfera de la sociedad. Chocamos aquí con una implicación entre lo sufrido y lo querido imposible de discernir. Aparece esta división en los tres terrenos-clave de la vida familiar, de la vida económica y de la vida política. La familia es el lugar del ejercicio de la sexualidad, que engendra relaciones privilegiadas entre el hombre y la mujei, entre los padres y los hijos, entre los hermanos y hermanas. Puesto que la sexualidad humana se arraiga en la sexualidad animal, aunque distinguiéndose radicalmente de ella, supone a la vez una relación del hombre con la naturaleza y una relación inter-humana: el instituto de lareproducciónse convierte en deseo amoroso. Pues bien, este lugar por excelencia de la comunicación y del amor es también un lugar de división, de antagonismo, de muros infranqueables y de incapacidad para comunicar. Aparecen en él muchas ambivalencias, fracasos (el número de divorcios...) y hasta perversiones en las relaciones; la relación no dominada con la naturaleza repercute en las relaciones interhumanas, surgiendo la dominación, la violencia, la posesión egoísta. Muchas veces las personas son tratadas allí como objetos (prostitución). Puede decirse que el fracaso de la familia y el fracaso de la relación hombremujer son de los problemas más graves de nuestra sociedad. 28 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 29 Resulta banal recordar el maleficio que se cierne sobre las estructuras económicas y sociales, tanto bajo el nombre de capitalismo como de socialismo. El «socialismo con rostro humano» sigue siendo un sueño todavía. Es el maleficio de la explotación del hombre por el hombre, en el plano individual y colectivo, nacional e internacional; el maleficio de las estructuras de injusticia que afectan a las relaciones económicas, por el hecho de estar gobernadas por el egoísmo humano, fuente secreta de violencia. A los maleficios de siempre, a los que acompañaron el desarrollo industrial del siglo XIX, vemos añadirse ahora los que corresponden a la era de la sociedad post-industrial. El crecimiento rápido de los medios técnicos de producción es cada vez más difícil de poner al servicio del bien común y engendra una nueva forma de paro. La complejidad infinita de las relaciones económicas mundiales las hace indominables, hasta el punto de que se escapan de toda racionalidad. El mismo progreso técnico, a pesar de sus admirables éxitos, exaspera la división norte-sur que atraviesa al mundo: algunos países cada vez más ricos se enfrentan con otros que están sumidos en una pobreza inhumana. Pablo VI denunció ya este desequilibrio creciente 19 , ya que la cuestión social se h a convertido en una cuestión mundial. Asi, en la misma medida en que el hombre escapa de su alienación frente a la naturaleza, vuelve a caer bajo la alienación de lo que parece ser una fatalidad nueva, resultado de las decisiones de su libertad. Por otra parte, el modelo de una economía desarrollada y de una sociedad de consumo engendra eso que Paul Ricoeur llamaba en lenguaje teológico la codicia, esto es la «cautividad del deseo» y la «bulimia del consumidor» 20 . La búsqueda de un «cada vez más» en el orden del tener, del disfrutar y del poder, que ha adquirido un valor de modelo de civilización, es de hecho la búsqueda de un infinito malo que pervierte los valores humanos más elevados y hace al hombre finalmente desgraciado. En la esfera de la vida política, la historia de los hombres atestigua sin duda algunos éxitos debidos a un consenso social equilibrado y feliz. Pero fueron momentos de un equilibrio frágil y precario. Los pueblos felices carecen de historia, se dice, pero la historia de los hombres es de ordinario la de sus relaciones de violencia: dominación y esclavitud, guerras cada vez más mortíferas, racismo, colonialismo, genocidios, torturas, campos de concentración... El poder político es una necesidad para la regulación de la vida en sociedad. Pero parece como si estuviera ligado un maleficio al ejercicio de todo poder que tiende a franquear sus propios límites. Este maleficio de la voluntad de poder va 19. En su encíclica Populorum Progressiode 1967. 20. P. RICOEUR , Previsión économique et choix éthique: Esprit 346 (1966) 186-187. creciendo en la misma medida que crecen los medios técnicos. El hombre de hoy n o es peor que el de la sociedad tradicional; lo que pasa es que dispone de más medios. El siglo XX ha tenido que pasar por la triste experiencia de la trágica eficacia que han dado a los regímenes totalitarios los medios de la racionalidad técnica para la realización de la «condición inhumana» 21 . Finalmente, todos los hombres se descubren divididos contra sí mismos; en el corazón mismo de nuestra conciencia, en esa instancia secreta de nuestra libertad, pasamos por la experiencia de una contradicción que se nos impone como una ley irremediable de nuestro obrar, pero de la que somos libremente cómplices. Nos parecemos a aquel hombre bajo la ley que describía Pablo: «Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco... Querer el bien lo tengo a mi alcance, pero no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero» (Rom 7, 15.18-19). Esta alienación secreta de nuestra libertad nos hace realizar la experiencia de lo que Solzhenitsin describe como «malicia» de una forma tanto más conmovedora cuanto más ingenua. Su héroe del Pabellón de los cancerosos, Kostoglotov, que acaba de salir del hospital, visita el parque zoológico de la ciudad cercana. Descubre entonces la jaula vacía de un mono, en la que se leía este aviso, escrito a vuela pluma: «"El mono que aquí vivía se ha quedado ciego por culpa de la crueldad insensata de un visitante. Un malvado ha arrojado tabaco a los ojos del macaco rhésus..." ¡Aquello le impresionó! Hasta entonces, Oleg había estado paseando con la sonrisa complaciente del que ha visto ya muchas cosas; pero entonces le entraron ganas de ponerse a gritar, a chillar, a alborotar todo el parque, como si hubieran tirado tabaco a sus propios ojos. ¿Porqué...? ¿Simplemente porque sí...? ¿Sin razón alguna? Más que todo lo demás, era aquella simplicidad infantil de la redacción del Ierren) lo que le oprimía el corazón. De aquel desconocido que se había marchado impunemente no se decía que era anti-humano, no se decía q u e era un agente del imperialismo americano. Se decía que era un mal/ado. ¡Y esto era lo escandaloso! ¿Por qué decir que era simplemente un malvado?»22. Sí, ¿per qué el hombre es malvado? Se trata de un hecho contra el que aparentemente no podemos hacer nada y que sin embargo nos compromete. Porque no basta con decir «el mundo es malo» o «los otros s o n malos». Si quiero ser honesto conmigo mismo, he de reco21. Expusión de J. SoiiMET, L'honneur de la liberté, Centurión, París 1987, 153. 22. A. SJLZHENITSIN, le pañllon des cancéreux, Julliard, París 1968, 666-667. BAC. de ocio. Descubrimos que lo que más les falta a los hombres es la justicia ciertamente. 11: o. de vivienda. toda la historia tanto de los individuos como de las sociedades atestigua que el hombre no puede alcanzar lo Absoluto por sus propias fuerzas. ésos son los problemas en los que acabamos desembocando»26. en una palabra. es 26. cit. Una vez más esta descripción. Porque aspiramos como hombres a la salvación. PASCU. El Dios de Jesucristo. Estamos tocando aquí el carácter de insignificancia que afecta a un proyecto simplemente instrumental.. Horkheimer). Al entrar en el mundo de la planificación y de la perspectiva desarrollamos una inteligencia de los medios. Esboza en profundidad la doble razón por las que tenemos una necesidad radical de liberación. por la envidia (tan bien descrita por Agustín) 24 . Madrid 1981. «¡Pobre de mí! —dice también san Pablo— ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?» (Rom 7. No soy capaz de indicar el momento alfa de mi entrada en el circuito del mal. si no tuviéramos al menos la idea latente de una existencia deteriorada y de una existencia lograda y plena. 114.. Yo soy malo y voluntariamente malo. toma de conciencia del sin-sentido de la existencia humana. «Nuestra situación no nos causaría sufrimiento. SAN AGUSTÍN . Pues bien. vestido antes con el traje de la inocencia. 190. 357. VII. para el enfermo. En el momento en que proliferan lo manejable y lo disponible. el hombre realiza la experiencia de una última división. sea cual sea el nombre que le demos: lo Absoluto de la felicidad. lo mismo que nací en la solidaridad del lenguaje recibido. afectan a nuestra manera de vivir. Si no hubiera una "nostalgia hacia lo totalmente otro" (M. Aquel niño. que recapitula todas las demás: está separado de lo «Absoluto». Alfaguara. está también marcado por la violencia de conflictos afectivos. Hay un no sé qué de perversidad en los niños. W. Pensamientos n. Utilizo aquí adrede una expresión indefinida que se sitúa más acá del reconocimiento explícito de un Dios personal.. De todas formas.583. quizás un poco árida en sus deseos de ser sobria. ya desde niño. No nos olvidemos tampoco de la frase de Pascal: « L a grandeza del hombre es grande porque se sabe miserable. KASPER. porque se me presenta como una lepra de mi propia libertad. EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 31 nocer mi propia connivencia con la maldad ambiental: «yo soy malo» Realizo en mí mismo secretamente lo que denuncio violentamente en los demás. en volver a la vida. de reconciliación. Confesiones I. Madrid 1946.. ya lo indicó certeramente san Agustín que. pero al mismo tiempo asistimos a una especie de difuminación o disolución de los fines. le gustaba trampear en este juego: «¿Qué cosa había que yo quisiera menos sufrir y que yo reprendiere más atrozmente en otros. de salvación. porque están ligados a la cuestión de la felicidad. o. B..1. una inteligencia de la instrumentalidad —allí es verdaderamente donde hay progreso—. de la larga serie de divisiones que caracterizan a nuestra condición humana se resiste a pactar con cualquier tipo de pensamiento. concebido especialmente a partir de la experiencia del amor. Esta enumeración. 25. XIX. ésos son precisamente los problemas con que chocamos. entramos en el mundo del capricho. lbid. ese mal es fuente de sufrimiento. un árbol n o se sabe miserable» 27 . . 30: en Otras II. Finalmente. La insignificancia del trabajo. Y si observo mi pasado. me doy cuenta de que nací a mí mismo en la connivencia con el mal. Pero por poco que logremos evadirnos de nuestras distracciones cotidianas. 188-189. que sus relaciones con lo Absoluto están de alguna manera cortadas. en calentarse. Llamada angustiosa a la liberación de una situación intolerable. el amor sin duda alguna. si lo descubría. La mayor felicidad de un gran amor pretende ser total y eterna. peor aún. pero este sufrimiento me llega a lo más hondo. nos contentaríamos con lo existente y no aspiraríamos a lo que no es» 25 . P. La salvación plenitud de vida Para e l hombre que se está ahogando. bien diagnosticado por P. c. lo Absoluto de la vida en su calidad y en su duración. a medida que se satisfacen las necesidades elementales de comida. 27. Estamos invenciblemente impregnados del deseo de lo Absoluto. Como cualquier otro. En nuestro mundo cultural esta alienación de la Absoluto desemboca en la 23. 24. La falta cada vez mayor de fines en una sociedad que aumenta sus medios es sin duda la fuente más profunda de nuestro descontento. en Obras. RICOEUR . en eso que podríamos llamar el mundo del gesto cualquiera. c . de la arbitrariedad. pero más aún la significación. sufrimos en nuestra situación de desgracia y sólo por eso nos rebelamos contra ella. que aquello mismo que yo les hacía a los demás?» 23 . si no buscáramos al menos implícitamente la salvación y redención. 380. la insignificancia de la sexualidad. la salvación consiste en ser llevado a tierra.30 JESUCRISTO. la insignificancia del ocio. por el egoísmo. Ricoeur: «Comprender nuestro tiempo es poner juntos en relación directa los dos fenómenos: el progreso de la racionalidad y lo que yo llamaría de buena gana el retroceso del sentido. 24). simplemente feromenológica del sufrimiento y del mal dibuja lo que es el hecho de nuestra finitud y de nuestra contingencia (en dogmática cristiana: lo q u e está ligado a la creación) y lo que corresponde a la libertad y al pecado del hombre (en lenguaje cristiano: el pecado). art.. llamados a verlo por toda la eternidad. se dirá. ni al corazón del liombre llegó» (1 Cor 2. Nos dice que estamos ya radicalmente salvados. ni el oído oyó. 9). para el prisionero. 59. como muestra abundantemente la reflexión anterior sobre la salvación como liberación. esto es. enfrentado sin cesar con los fallos de su propia libertad. No nos dice que escaparemos de forma mágica del sufrimiento y de la muerte. la salvación . Para todo ser humano la cuestión de la salvación es sin duda la del éxito definitivo de su vida. sino de la salvación al pecado. Rahner. La realización plena de la salvación compromete la trascendencia 28. Más allá de todos nuestros deseos. si queremos recibir esa salvación en la fe y sacar sus consecuencias en nuestra manera de vivir. del pecado de la humanidad y del mundo. tanto del mal que nos afecta como del que hacemos nosotros. si la cara terrena de la salvación no es más que la mitad de esa ficha cuya otra mitad sigue estando escondida en el misterio de Dios. «en tanto el hombre como sujeto libre está encomendado responsablemente a sí mismo. es decir. porque es otra del don que Dios nos hace de su propia vida en su Hijo Jesucristo. si tiene un valor simbólico en el sentido fuerte de la palabra. Este deseo de la salvación como plenitud de vida concierne evidentemente a nuestra existencia presente. Esta cuestión pasa inevitablemente por el compromiso de su libertad: ¿qué voy a hacer con mi vida. con los demás. el hombre realiza la experiencia de su incapacidad para realizar su salvación basado únicamente en su libertad. K. la calidad de vida entre los suyos. Esto es precisamente lo que viene a decirnos la buena nueva del reino de Dios. Esta revelación de felicidad y de vida va ciertamente acompañada de la revelación del misterio abismal del pecado. Dios viene primero a salvarnos «con mano fuerte y brazo extendido». de nuestras relaciones con Dios. revelado y realizado en Jesucristo. como decía Pascal. vivir plenamente y vivir para siempre. y le conceda poder responder libremente a la llamada que se le dirige. RAHNER.32 JESUCRISTO. puede hablarse ahora de que el hombre tiene una salvación y de que la auténtica pregunta personal de la existencia es en verdad una pregunta de salvación»24. valor y felicidad a nuestra vida actual y traernos una primera reconciliación con el mundo. la única realidad de que dispongo? Tengo la responsabilidad de hacer que tenga éxito o que fracase. Lo que se nos da aquí abajo estaría abocado al fracaso y sería por tanto ilusorio. nos encontramos siempre con el término de vida: ser salvado es vivir. Inmerso en el misterio de un destino que le supera. de que tiene un sentido y de que puede construir algo definitivo. es «vida eterna». E L ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 33 la curación. Como dice claramente K. O. cualquier separación de nuestros seres queridos se vive como un sufrimiento a primera vista opaco. es encontrar la «felicidad». Pero nuestra vida de a<¡uí abajo sigue estando marcada por la muerte que hace contradictorio el deseo de una salvación absoluta y definitiva en el marco de nuestra existencia terrena Queremos vivir para siempre. Esta salvación. Vivir plenamente es vivir en libertad y en el amor. es poder realizar los deseos más profundos. Por consiguiente. que tiene su fuente en un acto de libertad tan real como irrepiesentable. del origen misterioso del pecado del lombre. Porque si la salvación es por un lado liberación (Erlosung) del sufrimiento y del mal. es la libertad. la cual afecta al todo de su existencia humana. C. entonces tenemos la certeza de que nuestra vida está ya «salvada» desde aquí abajo. por poco que nos mostremos atentos al movimiento de la revelación. Pero. aquí y ahora. En otras palabras. rechazo rebelde y orgulloso del don mismo de Dios. con nosotros mismos y con Dios. Dios prepara para quienes lo aman «lo que ni el ojo vio. para hacer que nos desanimemos y «perdamos el corazón». y cualquier muerte. en tanto él ha devenido para sí mismo como objeto de su auténtica y originaria acción una de la libertad. El anuncio de una salvación que no fuera capaz de dar sentido. en su doble aspecto de gracia en este mundo y de gloria en el reino de Dios. ¿no debería hablarse del pecado antes de hablar de la salvación? A esta cuestión haj que responder decididamente que no. La revelación no va del pecado a la salvación. y es dentro de la salvación y de la vida que nos ofrece donde nos revela en toda su radicalidad la dimensión teologal del pecado. que no haré más que mencionar aquí dado que no es objeto de este libro. aguarda la buena nueva de una salvación que le revele la vocación que tiene más allá incluso de su conciencia inmediata. es también la concesión de un bien decisivo (Heit). Si se quiere caracterizar el contenido de la salvación del hombre en general. Pero al mismo tiempo. pero sí que podemos convertirlos a ejemplo de Cristo y darles una fecundidad definitiva Porque también nos dice que esa salvación contiene un rostro oculto que se revelará en nosotros en el reino trascendente que constituye Dios con todos los resucitados. Pero también sabemos que la continuación perpetua de nuestra vida empírica es inconcebible y que llevaría consigo una especie de infierno. no sería más que opio del pueblo. verdadera catáítrofe de la libertad humana. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testimento. enviado por él a nuestro mundo para establecer una alianza eterna entre Dios y el hombre. si no se viera barrido por una forma de vida definitiva y absoluta Al contrario. Dios no empieza sumergiéndonos en el abismo de nuestros propios pecados. No se trata ni mucho menos de elucubrar sobre cuál habría podido ser la condición del hombre pecador en este mundo. Como criatura. Barcelona 1970. Independientemente incluso de todo pecado. que se manifiestan a lo largo de los tiempos periódicamente. «Nos ha elegido en él (Cristo) antes de la creación del mundo. su historia está tan profundamente marcada por li esperanza religiosa. «Seremos semejantes a él. Adv. Esto. Estela. Paris 1984. pero previsible después de lo que hemos visto de la finitud y de la contingencia del hombre— es: «¡sí!». 161. 1. Gaud¡uitietSpes29. es lógico que estos dos aspectos. IV. es un ser finito. pero se trata en el fondo de la otra cara de su grandeza. el hombre pecador y desorientado respecto a su propio fin no puede liberarse a sí mismo de las divisiones que lo desgarran. Si el occidente ha subrayado más el aspecto propiamente redentor. Ireneo lanzó aquella frase célebre. al menos por lo que a él respecta. porque le veremos tal cual es» (1 Jn 3. 30. 1: o. Muy recientemente el concilio Vaticano II se ha expresado de este modo: «El aspecto más sublime de la dignidad humana se encuentra en esta vocación del hombre a la comunión con Dios»31. escucha la llamada del hombre y viene a liberarlo. está en revelarnos que el ser del hombre descansa sobre un desequilibrio misterioso. porque el hombre no puede realizarse como hombre más que en Dios. el oriente se ha complacido en poner el acento en el aspecto divinizador. que viene a fundamentar lo que habíamos vislumbrado en nuestra descripción anterior. Confesiones I. Esta es la razón de los diversos mesíanismos. abandonada a sus propias fuerzas. en el amor. por hipótesis. . Finito en su origen creado. Este dato se impone como fundamental en toda la doctrina de la gratuidad de la gracia. pecador o no. infinito por su vocación de ver a Dios. pero la vida del hombre es ver a Dios»29. 20. realizar su vocación. Pero también ha sido creado «a imagen y semejanza de Dios» (Gen 1. no puede dárselo el hombre. es el resultado inevitable del designio que quiere hacer participar a un noDios de la vida misma de Dios. es más bien el pecado el que ha de comprenderse a la luz de la salvación y estudiarse normalmente después de ella. hay también misterio en el hombre. forman una unidad concreta que siempre habrá que respetar. porque la cima de su humanización no puede ser más que una divinización. haer. no puede realizar su salvación definitiva. Esta vocación pertenece al designio creador de Dios sobre el hombre. Pero distinguir no es separar. Señor. que es un designio de adopción filial. no habría habido necesidad de salvación? La respuesta a esta cuestión —una respuesta paradójica en apariencia. para ser santos e inmaculados en su presencia. Haciéndose eco de esta revelación del misterio del hombre en el designio de Dios. 474. c. carecemos en este caso de toda representación. A fortiori. Pero esta cuestión límite nos permite llegar al misterio del hombre tal como sigue siendo hoy. ¿Pero es el pecado la única razón por la que el hombre necesita la salvación? ¿Puede decirse que. SAN AGUSTÍN. ¿A qué se debe este «derrengamiento». No puede él solo 29. por el deseo y por la fe de que el mundo divino. 31. eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo» (Ef 1. H. En el lenguaje de la Escritura y de la tradición eclesial volveremos a encontrar estos dos aspectos de nuestra salvación: liberación del pecado y divinización. por eso el hombre no puede «salvarse» por sí mismo. sea cual fuere la dominante del discurso. antiguos o modernos. la de conocer a Dios. sea cual sea el modo con que se le represente. la de verlo y comulgar de su propia vida. si el hombre no hubiera pecado. EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 35 cristiana no depende de una cierta concepción del pecado. LA CRU2 GLORIOSA DEL SALVADOR Ser salvado por alguien Si la humanidad. 2). La paradoja se debe al hecho de que el hombre no puede realizarse perfectamente como hombre por sus propias fuerzas. Es éste un dato fundamental que parece quizás alienante al hombre que se ha hecho pecador y que a veces «se horroriza de ser una criatura». La paradoja de la antología cristiana. esta «misteriosa claudicación»?32 ¿No se tratará de una chapuza creadora? No. tiene necesidad de uri Salvador. 325. 26) y por este nuevo título está dirigido por una vocación. DE LUBAC. IRENEO . Cerf. El misterio de ¡o sobrenatural. es incapaz de dar por sí mismo el paso de un término al otro. en el sentido que hemos dicho. HI. el hombre se encuentra ante Dios en cualquier hipótesis en situación de una necesidad radical de salvación. Por eso. Agustín expresará más tarde esta misma idea según el tono de su experiencia personal: «Nos has hecho para tí. no puede más que recibirlo. 7. Porque Dios es misterio y el hombre está ortológicamente vinculado al misterio de Dios.34 JESUCRISTO. y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti»30. Por este título. La misma re32. honrados o engañosos. que a menudo se cita a medias: «La gloria de Dios es el hombre vivo. 4-5). hay entre él y Dios una distancia infranqueable. Pero ¿quién será ese salvador? Un hombre parece ser al mismo tiempo necesario e insuficiente para ello. del Símbolo. Dios mismo. 24) y que 33. La cruz nos invita a convertir nuestra idea de Dios. Dios Padre ha intervenido en favor de cada uno de nosotros con una iniciativa de amor absoluto y nos ha dado su Espíritu. un «super-hombre» sería a la vez demasiado y poco. Catecismo romano. necedad para los gentiles» (1 Cor 1. lo mismo que la media luna es la del islam. La señal de la cruz abre nuestra plegaria y acompaña a nuestras celebraciones. La idea que se ha hecho de ella ha sido siempre solidaria de la idea que se ha tenido de Dios. EL ÚNICO MEDIADOR EL SALVADOR Y LA SALVACIÓN 37 velación cristiana se inscribe en una espera milenaria de un Mesías venido de Dios. Escándalo de la muerte del justo entregado en las manos triunfantes de los malvados. Ya san Pablo no quería saber nada más entre los Corintios que «a Jesucristo. ¿qué puede haber más contrario a la salvación que la imagen de un hombre despreciado y subido al cadalso? Serán necesarias todas las maravillas del arte cristiano. y éste crucificado» (1 Cor 2.5). 2). sin duda. luego existo y toda mi vida adquiere sentido y valor eterno. Podríamos continuar largo tiempo la lista de los escándalos y de las locuras. estas piedras de choque capaces de herir a los pequeños por los que murió Cristo. En efecto. Dios me ama. La cruz es el símbolo por excelencia del cristianismo. yo compruebo no solamente que Dios existe. sino que yo existo para él. ésta es ahora inseparable de los dos trozos de madera en los que fue clavado y que tra2an las cuatro grandes direcciones que abrazan al universo entero. 23).. En Jesús de Nazaret. nos anuncia el gran gozo de que nos ha nacido un Salvador (cf. pudo decirse glosando la célebre fórmula de Descartes. nacido en Belén. Escándalo y necedad que son de todos los tiempos y que vuelven a aparecer hoy. me gustaría afirmar con toda claridad mi objetivo. La llevamos como una insignia... ya que es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. en nuestras iglesias. 1 Tim 2.. en Jesús establecido Cristo y Señor por su resurrección de entre los muertos y manifestado por Dios como su propio Hijo. por disimularlo o relegarlo a un lugar discreto. ¿pero de qué manera? ¿Al final de la historia. como si no nos hubiéramos convertido nunca para comprender la cruz por lo que realmente es. en el momento del encuentro escatológico de la humanidad con Dios? ¿O bien por su intervención activa y llena de gracia en el seno de nuestra historia? ¿Pero podrá Dios asumir una solidaridad existencial con los hombres? La revelación cristiana. hoy y mañana. El misterio de la cruz: escándalo j locura La imagen grandiosa que recapitula todo nuestro tema es la de Cristo en la cruz. Le 2. Pero la idea tenaz de un Dios vengador ha pervertido a veces el misterio de la cruz.... Creo que el escándalo y la locura de la cruz es «fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (1 Cor 1. Nunca hemos de olvidar que el término Cristo es un término mesiánico. que él quiere ser mi liberador y darme su propia vida. El catecismo del concilio de Trento decía: «Ciertamente. en nuestras casas y hasta en nuestros caminos. escándalo para los judíos. Y descubro que el acto salvador que Dios realiza por mí es también el acto de un hombre como yo. que radicaliza la afirmación de que el hombre no puede salvarse a sí mismo. algo que está al margen del misterio positivo de la salvación. En este punto la tradición cristiana no ha intentado nunca disimular las cosas: la cruz reina sobre nuestros altares. de reducirla a algo razonable. Creo con toda mi fe que está en el corazón del misterio cristiano y quiero dejarla en ese lugar central. depende de ella. para superar ante la imagen del crucificado el horror que cualquier hombre siente ante la horca o la guillotina. El verdadero escándalo podemos decir que ha quedado como ocultado por los falsos escándalos abusivamente añadidos por los hombres. Pero no haré nada por orillar el verdadero escándalo de la cruz. Hay que decir además que el escándalo de la cruz ha dado lugar en el curso de los años a ciertas interpretaciones que han falseado su sentido y que hoy nos parecen inadmisibles. o de ponerla un poco entre paréntesis y no ver en ella más que un accidente del recorrido.. ayer.. que compromete libremente su vida en una misión de salvación.. «Amor. En Jesús. Cuando los judíos pedían milagros y los griegos buscaban en sus palabras la sabiduría. el misterio de la cruz debe ser considerado como el más difícil de todos»33. Locura de proclamar que esta cruz es nuestra única esperanza. 4* art. arrancándonos a todos de las fuerzas del mal y llevando a cabo en él por nosotros el paso a Dios su Padre. ergo sum». muerto y resucitado. . Haré todo lo posible por descartar estos falsos escándalos. un hombre como cualquiera de nosotros. 6: «Certe crucis mysterium omnium difficillimum exisümandum est». Pablo les predicaba a «un Cristo crucificado. Entonces se corre la gran tentación de endulzarla.36 JESUCRISTO. sin contar con la conversión del corazón.10-11). Si nuestra salvación se confunde con la persona del Salvador. Locura de pretender que la salvación de todo hombre. Porque el que nos reconcilia con Dios y nos comunica la adopción filial es el único Mediador entre Dios y los hombres (cf. Escándalo del silencio de Dios que deja hacer. Perfectamente consciente de esta dificultad. En la primera parte expondré la problemática contemporánea y tradicional que condiciona al estudio de la soteriología. volveré a la Escritura para esbozar una «propuesta soteriológica» que intentará ser a la vez narrativa y sistemática. olvidando el alcance salvador de la resurrección. La cruz del resucitado Dicho esto. que dejaremos para un segundo tomo. Cuando se habla de la cruz. Mi estudio no reducirá el misterio de la cruz a un conjunto de ideas claras y distintas perfectamente dominadas. Fue un error atribuir toda la virtud de nuestra salvación a la cruz solamente. Salamanca 1975. tanto en su belleza como en su horror.38 JESUCRISTO. pasando revista a los términos-clave que la han expresado en la Escritura y a lo largo de la tradición. Moltmann cuando dice que la cruz resiste a todas las interpretaciones34. el momento más conmovedor del misterio pascual de muerte y de resurrección. también es verdad que la cruz es inseparable de toda la vida de Jesús y de su resurrección35. propondré un esbozo de la historia doctrinal de la soteriología. . Primera Parte PROBLEMÁTICA 34. Sigúeme. El Dios cruciñcado. Jesucristo redentor del hombre: Estudios Trinitarios 20 (1987) 314-315. es decir. 35. En la tercera parte. MOLTMANN. Tiene razón J. 5). En un primer tiempo hay que acogerla con toda su facticidad. es la cruz del resucitado. ni siquiera con una llamada fácil e inmediata a la resurrección. J. Esta dicotomía desastrosa no podía menos de desfigurar la cruz y relegar la resurrección al rango de una simple confirmación extema. En la segunda. la vuelta a la vida y el acceso a la vida gloriosa del resucitado anuncia y realiza ya de manera ejemplar el contenido de nuestra salvación. EL ÚNICO MEDIADOR ningún discurso podrá agotar su contenido. II: Las resistencias de la cruz contra sus interpretaciones (50-115). GONZÁLEZ DE C ARDEDAL. se entiende muchas veces la parte por el todo. cap. la cruz ya gloriosa de san Juan y de la tradición oriental. O. en su luminosidad opaca. que sigue siendo un misterio para nosotros y que comporta un superávit de sentido que sólo es accesible al corazón. Hablaré de una lógica divina. sin intentar racionalizarla o «recuperarla». La marcha que proponemos En esta obra seguiremos una marcha muy similar a la anterior. así como el resucitado es también llamado por los ángeles del sepulcro «el crucificado» (Mt 28. Si la salvación del hombre es la plenitud de la vida participada con Dios mismo. que paga por los demás. satisfacción o sustitución. sino de contestación. lo que creen comprender de él provoca en su ánimo un sordo malestar. Desde niños nos han dicho que había muerto por nuestros pecados. Estas reacciones se encuentran tanto «en la base» como entre los intelectuales. Pero hay algo más grave todavía. paga. La forma más elemental del malestar que se respira en el ambiente reside en la obscuridad del vocabulario trasmitido por la tradición y por la liturgia respecto a la cultura contemporánea: divinización. que a veces pasa a ser una objeción confesada y hasta finalmente un rechazo bien claro. Es algo que nos desborda. mártir. la castración. F. pero su empleo sigue siendo muchas veces un tanto vago y no han sustituido aún a las categorías precedentes.1 El malestar contemporáneo La importancia que tiene para la fe cristiana la doctrina de la redención y de la salvación explica la gravedad de las dificultades que hoy se experimentan en su anuncio y en su predicación. Pero esto ya no se puede soportar. Cuando algunos hombres de buena voluntad se ponen a explorar el sentido de estos términos tradicionales y chocan con el misterio de la muerte sangrienta de Jesús.. otras tantas palabras que se presentan cubiertas ahora por una gran opacidad y que no remiten a ninguna experiencia o realidad. Y . ¿y a quién paga? ¡a Dios! Se trata de un Padre enérgico que exige la muerte del hijo. se trata de una deuda. a fortiori sacrificio. expiación. Nos han mostrado a un Jesús. que hoy se han vuelto justamente a descubrir. justificación.. De la reacción espontánea podemos asumir este testimonio que recoge J. no se trata tan sólo de obscuridad. No cabe duda de que los términos de liberación y de reconciliación. redención. tienen un impacto real en nuestro mundo cultural. es el Jesús crucificado. un hombre inocente. Six: «Hay un Jesús que no acaba de convencernos. . peligrosas y hasta odiosas2. en J. que tanto decía en la gran época de la teología griega. J. 8. 3. Cotament étre chrétien? La réponse de Hans Küng. Tendremos que volver sobre el pensamiento de san Anselmo.538. He podido experimentar este malestar durante una sesión celebrada sobre la obra de R. Küng critica del mismo modo la noción de divinización. de la catequesis recibida en otros tiempos. vino para morir. el sufrimiento y la nueva vida del Jesús de Nazaret histórico no desempeñan en esta teoría ninguna función esencial»4. o incluso a las dos cosas a la vez»1. 6. la misericordia y el amor. nos condena a nosotros. Six. decisivo en occidente. . Paris 1977. al mismo tiempo que de su resurrección: Jesús. K. Recojamos de momento estas palabras sin juzgarlas.42 JESUCRISTO. Sea lo que fuere de las matizaciones que él mismo hizo a su crítica. como en el Nuevo Testamento. a la que reprocha su esquema de pensamiento jurídico: «Es claro: lo que domina en esta teoría de la redención no es la gracia.. J. 7.. H. Erre chréúen: dans quelle Église?. ARMOGATHE (ed. Ibid. pero discutible. 1. A continuación expone la teología del occidente latino. R. Küng apunta certeramente uno de los tres puntos principales de la contestación contemporánea. será útil considerar con mayor precisión el pensamiento de algunos testigos contemporáneos de este malestar y atender a los temas principales de la contestación. como en el derecho romano. condena a los hombres. en un estado de inferioridad para siempre respecto a él: que Cristo haya muerto de ese modo.). de satisfacción y de sustitución una empresa del hombre y unas «concepciones que acabarán apoderándose de la muerte de Jesús y derivando su significación en provecho de sus propios fines»8. El problema actual no es tanto la divinización del hombre cuanto su humanización»6. Madrid 19773. debido a que en el mundo moderno en el que ya no se ofrece ningún sacrificio cultual «el término sacrificio resulta enormemente equívoco e ininteligible a falta de algo equivalente en el campo de nuestra experiencia»5. bien a vernos absolutamente culpabilizados. Reñís difféients de Jésus-Christ: Unité des Chrétiens 15 (julio 1974) 21. por la voluntad del Padre. una justicia concebida muy a lo humano (iustitia conmutativa) e incluso la lógica del derecho. Resumiré algunos de sus testimonios que datan de los últimos quince años. la actitud. I. F. En efecto. Quandje dis Dieu. como 'Dios se ha hecho hombre para que el hombre se haga Dios'. que lo liberaba de las ideas sacadas. El anuncio concreto. KUNO.562. Ser cristiano. La crítica p sicoanalítica de Jacques Pohier A la luz del psicoanálisis. Girard. /tód. Girard. Por consiguiente. Paris. Cristiandad. 2. Jacques Pohier denuncia en las nociones de expiación. 94. ALGUNOS TESTIGOS DE ESTE MALESTAR Este mismo género de crítica aparece en algunos teólogos o intelectuales. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 43 Dios saca una doble ganancia del Gólgota: se ve finalmente satisfecho en sus sentimientos de padre ofendido y pone a los hombres. POHIER. Hans Küng y las interpretaciones de la muerte de Jesús En su célebre obra.-En razón de esta lógica la muerte de cruz queda aislada del mensaje y la vida de Jesús. 533. en el fondo. pero que hoy está desprovista de significado: «Pero ¿qué hombre razonable quiere hoy llegar a ser Dios? Algunas máximas patrísticas que enardecían entonces. sus hijos. con razón o sin ella. por no decir el rechazo de la divinización7. ni el Nuevo Testamento ni la patrística nos presenta un modelo de interpretación unificado de esta muerte. RAHNER . la mentalidad corriente de los cristianos sigue estando impregnada de un discurso ambiguo en donde las afirmaciones más fundamentales de la fe se ven parasitadas y a veces pervertidas por una sistematización degradada que trasmite ciertas ideas de Dios primitivas. si la reflexión cristiana primitiva gira siempre en torno a la muerte de Jesús en la cruz. esperando dar un juicio equitativo sobre él. que se imponga a título de norma exclusiva3. bastante numeroso. Hans Küng observa en primer lugar que. Convendría por consiguiente expresar de otras maneras el significado universal de la muerte de Jesús «por nosotros». bien a obedecerle ciegamente. Rahner confesaba que lo que más le había chocado en este libro macizo. 5. El público cristiano asistente. 155. 541. DDB.Seuil. es el desprecio. tropiezan hoy con una incomprensión casi total. «la vida y la obra de Jesús de Nazaret no se definen por lo 4.. sino. si la predicación y la catequesis de la redención han evolucionado sensiblemente desde hace algunos decenios. Küng propone igualmente una limpieza rigurosa de la idea de sacrificio expiatorio o propiciatorio. elemento esencial de nuestra fe en Cristo. principalmente a partir de la doctrina anselmiana de la satisfacción. Ser cristiano. se habia sentado entusiasmado por la lectura del pensamiento no-sacrificial de R. Ibid. K. lbid. La ilusión de la redención cristiana: Georges Atore/ El rechazo de Georges Morel no sólo se refiere a la encarnación en general16. a fin de evitar las trampas de un esquema que anida en el hombre pecador y echar sobre el lenguaje cristiano una mirada convertida de verdad. Aubier. un deseo de ocupar él mismo su lugar (cf. que le permite «llevar a cabo él mismo una muerte de Dios. París 1977. esta operación de rescate por sustitución. Pohier y su injusticia cuando las dirige contra el mismo Nuevo Testamento y contra las afirmaciones más importantes de la tradición cristiana no bastan para quitarles toda la razón. 15. Pohier hace observar que el hombre encuentra también su «satisfacción» en esta teoría. 156. con un gusto dudoso. B. El exceso manifiesto de las críticas de J. El razonamiento paulino está basado para él en un tipo de cálculo avaro de nuestros recursos y de los recursos de Dios. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 45 que fue su vida y su obra»9. SESBOÜÉ. Es verdad que el esquema que surgió de la psicología de las profundidades ha parasitado a veces y hasta pervertido las representaciones del misterio de la redención. /Md. en particular la idea cristiana de la redención»17. cuyo significado está lejos de ser unívoco»13. Está en juego algo mucho más grave: «la muerte de Jesús de Nazaret.. 158. de redención. el autor cita numerosos pasajes de la carta a los Romanos. Ve en ella la correlación simétrica de la sustitución. de lo que él llama la hipérbole cristiana en la valoración cuantitativa y cualitativa de los sufrimientos de Jesús: «La muerte de Jesús no es el capital del dolor»15. Mucho más radicalmente que Küng. justificando al hombre injusto con su misericordia creadora. «El extremo de la afirmación sobre la culpabilidad mortífera guarda simetría con el extremo de la afirmación sobre la divinización gloriosa. Morel critica igualmente la manera con que J. a saber. harán de la muerte de Jesús una obra que tiene valor en sí misma y da sentido a toda su vida. 173-188. Gn 3. Ibid. 17.. Atribuyendo a san Pablo el desarrollo de una escena grandiosa de la redención. El dolorismo y el masoquismo no bastan para explicar este desplazamiento. Desclée. G. . 161. Con la iniciativa de la fuerza de su amor. Por eso tendremos que analizar cuidadosamente las nociones de expiación. «Con la tesis abstracta de la encarnación se derrumban normalmente las estructuras imaginarias ligadas a ella. 161. El hombre y Dios se ponen aquí de acuerdo para hacer morir a Jesús. por el contrario. Ibid. 11. Estas concepciones. Jesús sustituyó al hombre para que el hombre pudiera sustituirlo que 9.. Tendremos que tomarlo en cuenta.44 JESUCRISTO.. Protesta finalmente.. Tanto en la muerte como en la resurrección. se pone al servicio de una causa que es precisamente un asunto de muerte. Ratzinger interpreta la noción «convertida» de la expiación en la revelación cristiana: «No es el hombre el que se acerca al hombre. Ibid. El pecado del hombre quería la muerte de Dios: desobediencia y agresión contra el «padre». 3: Jésus dans la théoríe chrétienne. MOREL. 12. Porque el problema es demasiado grave a los ojos de la fe para poder resolverlo de una manera tan masivamente negativa.. Para que el hombre recobre la vida. Puesto que la satisfacción de los derechos de Dios exige la muerte.. título del cap. es por lo que le gustaría ser. revivificando al que es14. ya que su muerte es la condición necesaria para su reconciliación. 159. desde los tiempos neotestamentarios con san Pablo hasta nuestros días con teólogos como Pannenberg. el pecado»10. El rescate se convierte así en la doctrina de Anselmo de Cantorbery.. 'satisfacción' o sacrificio haya sido la razón principal del crédito que se concedía a la muerte de Jesús de Nazaret y del reconocimiento que se le prestaba»". satisfactorio y sustitutivo en la enseñanza de Jesús.. para que pudiera recrearse con los más fantasmagóricos e ilusorios de sus deseos»14. IV.. el autor subraya la ausencia de los temas expiatorio.. expresión del deseo que éste tiene de escapar de su contingencia original. Pero el autor cita también a san Pablo de manera inmediata. 5). 13. ya que en él estaría omnipresente la fuerza de los esquemas de expiación y de redención por sustitución y por satisfacción12.157. Questions d'homme. Jésvs-Christ dans la tradition de l'Eglise. Pohier critica igualmente la idea de la divinización del hombre. esa dosificación calculadora se mostrará casi en estado puro. 16. sino más concretamente a la redención. Dios restablece el orden. la sustitución de los hombres pecadores por Jesús permite considerar que los seres humanos han sufrido verdaderamente la muerte merecida por sus pecados. es preciso entonces que intervenga otra muerte: la de Jesús. pasando por Agustín y Lutero. En apoyo de su tesis. «No hemos de extrañarnos de que en cada época del cristianismo. Cf. Ibid. de sustitución y de satisfacción. un deseo de muerte ejercido contra él. 122-125. 10. Este deseo de muerte merece que Dios quiera a su vez la muerte del hombre. Más tarde. París 1982. Ibid.. 125. en san Anselmo. Según esta misma lógica hay que excluir la «ilusión de una mediación eclesiástica»21. «el amor de Dios se sigue ofreciendo históricamente a cada uno. Girard es el malentendido más colosal de la historia.. Éste es el sentido de la predicación del reino. RATZINGER. Supone que Dios empezaría abandonando al hombre para salvarlo a continuación". a la humanidad solamente. MOREL. 21. engendra el mecanismo victimario que tiene en el sacrificio la conclusión periódica. 19). No es al Padre a quien haya que pedir cuentas de este acontecimiento. O. incluido el perdón. París 1982. La doctrina de san Pablo va en este mismo sentido: «Existe en Pablo una verdadera doctrina de la victoria esplendorosa. en todos los demás lugares. G.. 18. por su interpretación del salmo 40 (cf. la Escritura judeo-cristiana encierra una originalidad específica: no justifica la violencia que.34-36. Ibid. 136-137. el Otro no puede menos de desear dejarnos toda nuestra iniciativa. Es propio de la revelación evangélica denunciar el asesinato fundador de la sociedad y la solidaridad entera de la humanidad en este asesinato. una doctrina de la eficacia de la cruz que no tienen nada que ver con el sacrificio»22. pero no pudo salvar su libertad. viven sobre un fundamento sacrificial restaurado. Ibid. No hay nada en los evangelios que sugiera que la muerte de Jesús es un sacrificio en el sentido de expiación y de sustitución. Por lo demás. En efecto.Grasset. 137. una vez que ha percibido que ese poder no es un poder o que es un poder sin motivo. Sólo la epístola a los Hebreos constituye una excepción. en la lectura sacrificial y en este sentido se ha alineado como todas las culturas «en ciertas formas mitológicas. la cristiandad se ha basado. El autor observa que esta doctrina está recogida por Orígenes.C. la violencia es siempre cosa de hombres. para Morel. Ibid. sino que «en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo» (2 Cor 5. producidas por el mecanismo fundador»24. de la enseñanza del sermón de la montaña y de las maldiciones contra los fariseos. La violencia ha vuelto a imponerse y el cristianismo. lo mismo que cada uno puede desde lo más profundo de su miseria levantar sus ojos hacia el Otro. aunque sólo sea tratándolos a éstos como chivo expiatorio. Ibid. 212. Realmente Jesús muere por no someterse a la violencia ni pactar con ella. durante quince o veinte siglos. puesto que se consiguió la unanimidad de todos contra uno. Salamanca 1982.. Ibid. 198. 23. Una interpretación no-sacrifícial del cristianismo: Rene Girará La obra de Rene Girard es hoy demasiado conocida para que sea necesario volver sobre los fundamentos de su antropología. 5-10) y su valoración del tema sacrificial. ya que ninguna libertad puede sustituir a otra.. pero todavía oculta. Pero la pasión es denunciada como una injusticia clamorosa. Sigúeme. Foi chrétieime hier et*avjowd'hui. toda la mediación redentora realizada por el Verbo encarnado queda formalmente rechazada por Morel. J. Rigurosamente hablando.. Mame 1969. GIRARD . fuera de toda idea de sustitución o de mediación»20. De este modo las cosas siguen en su sitio: «este carácter perseguidor del cristianismo histórico está liga22. la muerte de Jesús no es sacrificial en el sentido de que hubiera un pacto sacrificial entre Jesús y su Padre. No cabe duda de que se cumplió un proceso victimario en el momento de la pasión. sino a todos los hombres. Este punto de vista está mas matizado en el libro siguiente del mismo autor. Heb 10. Realmente. esto resulta ya verdad en el Antiguo Testamento y lo es mucho más en el Nuevo. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 47 taba muerto. MOREL.. Le 17.. 132. El autor critica además la idea de sustitución. Es verdad que Maximiliano Kolbe salvó la vida del padre de familia cuyo sitio ocupó en el bunker de la muerte. 27.46 JESUCRISTO. 19. comparados con sepulcros blanqueados (Mt 23. 4748). Ésta es la revolución que trajo el cristianismo en la historia de las religiones»18. porque nadie puede ocupar el lugar de otro en ese nivel. Pues bien. como si éste exigiera la muerte de su Hijo para vengar su justicia y el Hijo se ofreciera a satisfacer esta justicia. Detengámonos solamente en su lectura del texto bíblico. como el mundo moderno que ha salido de él. 224. A pesar de ciertas ambigüedades. incluyendo nuestra misma libertad. Por eso Girard propone una lectura no sacrificial del texto evangélico: Jesús y su Padre son ajenos a toda violencia. Realmente. en el amor. El misterio de nuestro mundo. A los ojos de R. Por eso es un falso problema buscar cuál es el que va a dar el primer paso en esta historia. . En definitiva. «la definición sacrificial de la pasión y de la redención no merece figurar entre los principios que es posible deducir legítimamente del texto neotestamentario»23. R. no lo salvó.. citado por G. 24. que representa el fracaso aparente de Jesús. 20. 257. A diferencia de los documentos religiosos de la humanidad. Le bouc é/ni'ssai/e. no es el hombre el que se reconcilia con Dios. Por tanto. 133. Ya en su forma de comportarse el cristianismo histórico se convirtió en perseguidor: los hijos cristianos han repetido el error de los padres judíos. Pero semejante concepción hace de Dios un dueño paternalista que manipula a los hombres como objetos. Aprés Rene Girard: Reflexión sur la mort redemptrice. han adoptado el término de sacrificio: solamente les han impresionado las analogías de la pasión con los sacrificios de la ley antigua. Dicho esto. P. Siempre se ha sentido honrada al reconocer sus pasos en falso. «Por no haber comprendido la relación de Cristo con su propia muerte es por lo que los cristianos. 27. Ésta es la primera respuesta que hay que dar a Girard. la violencia que mata a esa victima. Tendremos que recoger este dossier delicado de los textos en el siguiente capítulo. BOUC émissaire et Révélation chrétienne: Etudes 357 (agosto-septiembre 1982) 251-260. Así pues. desde hace un siglo. La espiritualización del sacrificio a lo largo de su prolongada historia desde el Antiguo Testamento y bajo la influencia del mismo ha podido darle un valor ético muy refinado. se libra —como veremos30— del proceso intentado por Girard. NouvRev Theol 101 (1979) 676-698. De momento intentemos tan sólo escuchar esta contestación masiva y radical. Para comprender debidamente esta requisitoria hay que tener presenta la definición que Girard da del sacrificio: «Las palabras sacrificio y sacri-ficar tienen el sentido concreto de hacer sagrado. . 259. P. ¿no pone Girard el dedo en algo que es muy real en el cristianismo histórico? 25. Nathan Leitesyei «asesinato» de Jesús Nathan Leites. en el sentido más amplio de la palabra. cf. Pues bien.. la doctrina cristiana ha sostenido que una ejecución capital había realizado la salvación de los hombres. 258-259. el capítulo dedicado al sacrificio. espirituales. Su idea de fondo es muy sencilla: desde siempre. Entre la abundante bibliografía sobre R. Lo que sacri-fica a la víctima es el golpe que le da el sacrificador. sin ver su incompatibilidad»26.48 JESUCRISTO. presente en nuestras liturgias..»29. que no puede menos de ocultar y hasta de hacer retroceder el carácter específico del cristianismo. una cierta «desconversión» en la interpretación de la noción de sacrificio. Ibid. por otra parte muy interesante. ampliamente atestiguado en el Nuevo Testamento (del que no podemos excluir la carta a los Hebreos).. Cf. en nuestra teología. la idea de sacrificio ha funcionado en las tierras cristianas de la manera que se denuncia? Su juicio exigiría no pocas matizaciones. ¿No es verdad que en algunos discursos teológicos. penetrando en nuestras conciencias. GARDEIL. La teología se ha dejado parasitar por los grandes arquetipos no convertidos de la conciencia humana pecadora. la que la aniquila y al mismo tiempo la sitúa por encima de todo y la hace en cierto modo inmortal. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 49 do a la definición sacrificial de la pasión y de la redención»25. Por eso mismo es insoslayable. Entretanto el término sacrificio está ahí. pastorales. P. ya que opone como dos bloquesel texto evangélico y la transición cristiana y persigue incluso en las Escrituras el uso abundante de la categoría de sacrificio. 3. 83 (julio 1984) 32-37. RJCHS. Du Sacríñee: Foi et Vie: vol. pero sigue siendo verdad que «todo proceso sacrificial. Sin duda la definición que da Girard del sacrificio es demasiado estrecha y no abarca toda la realidad que la ciencia de las religiones le reconoce a esta categoría. /¿id. no hay que extrañarse por el hecho de que «el anticristianismo moderno no es más que el revés del cristianismo sacrificial y por consiguiente la forma de perpetuarlo»28. Rene Giraré et le sacríñee: Études 351 (julio 1979) 91-102. No han visto más que estas analogías estructurales. esta afirmación de la «fe» tradicional ya no se admite y los teólogos modernos intentan soslayar con más o menos claridad un punto doctrinal que se ha hecho insoportable. inñra. 276. El sacrificio se produce cuando la víctima cae presa de la violencia sagrada. Ibid. es la muerte que produce la vida. GISEL. 29. GUILLET . no corresponde al verdadero espíritu del texto evangélico»27. 32. LEITES. especialmente en los tiempos modernos. N. La mayor equivocación ha sido la de retomar el término de sacrificio. católicos y protestantes. La tradición cristiana.. E. un «especialista en ciencas humanas». 28. publicó en 1982 un libro cuyo título y subtítulo hacen pensar peligrosamente: ¿El asesinato de Jesús. París 1982. en nuestra catequesis. según el autor. 26. de producir lo sagrado. ffid.258. constituye un voluminoso dossier en donde el autor va desgranando según un plan lógico innumerables afirmaciones de teólogos cristianos. medio de salvación? Atolladero de ¡os teólogos y desplazamientos de la cuestión^2. antes de analizar una palabra tan compleja y ver en qué medida coincide su justa comprensión cristiana con ciertos aspectos de la lectura no-sacríficíal que hace Girard de las Escrituras cristianas3'. Cerf. más aún. no tiene suficientemente en cuenta la conversión radical de sentido que este término conoce en el contexto cristiano. Plan30. siguiendo la Carta a los hebreos. Ibid. Pero hay que reconocer. ya que el sacrificio de suyo constituye la conducta de oblatividad más noble. VALADIER. Girard. he meurtre de Jésus. Rene Girard et le bouc émissaire: RevThPh (1983/III) 285s. 277-313. La Cene et la Croix. incluso y especialmente cuando se vuelve contra sí mismo. moyen de salut? Embarras des théologiens et déplacements de la question. 31. El libro. reduciéndolo a la idea de un pacto sacrificial e inyectando así de nuevo la violencia en la divinidad. 50 JESUCRISTO. París. Ce Dieu censé aimer la souffrance. VARONE. Pues bien. Se verá igualmente en Jesús al instigador de su propia muerte. que evita el escándalo del asesinato del Hijo por el Padre»35. Pero lo que nos hace más daño en este libro son las interpretaciones que todavía quedan en las ideas de un Dios que exige la sangre de su Hijo para satisfacer su justicia. 36. 35. la compensación y la imputación. La sustitución del culpable por el inocente constituye igualmente una dificultad. VARONE . El resultado de esta muerte es el perdón de Dios. con una idea caricaturesca que identifica con el dogma cristiano. El primero estructura la salvación según la religión: se trata de un esquema ascendente que va del hombre a Dios pasando por la inmolación y la satisfacción. a la vez bien informado sobre la teología reciente y benévolo en su investigación. Se dirá entonces que el Padre sufre por la muerte de su Hijo. Leites es favorable a estos «deslizamientos» que reducen el nuevo escándalo de la cruz y tienen el porvenir en su favor. Como parece ignorar la historia de la tradición antigua. en el que parece necesario un castigo. el asesinato. en el segundo consisten en inaugurar. 34. Ibid. a su misión de proclamar el evangelio»34. El mismo título revela esta concepción: no se trata de la muerte de Cristo. procede de la idea previa y espontánea que el autor se hace de la redención cristiana. Esta inversión de los valores vale la pena ser analizada más de cerca. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 51 tea sucesivamente tres cuestiones clave: ¿qué tipo de muerte? ¿quién es su autor? ¿cuáles son sus resultados? En el primer punto los teólogos cristianos experimentan un malestar manifiesto ante el «pathos» tradicional de la cruz e intentan relativizarla o minimizarla: se refugian en su incomprensibilidad. de la catequesis y de la espiritualidad. Ibid. El segundo estructura la salvación según la fe: es un esquema descendente que va de Dios al hombre y pasa por un sacrificio de revelación. ya que trasmite el lenguaje de la justicia. Francois Varone ha desarrollado una teología de la redención en la que opone vigorosamente dos esquemas. 135. Se insiste finalmente en la solidaridad asumida por Cristo con los hombres y sus sufrimientos.c. mientras que duda de su verdadera ortodoxia.. para atribuirle una fecundidad saludable. Comento el esquema de F. Ibid. o. En el primer caso los actos de la redención son la sustitución. y hace funcionar la sa37. se ha quedado 33. Paradójicamente. según Francois Varone Muy recientemente. La cuestión que plantea este libro. Pero se insistirá sobre todo en el hecho de que fueron los hombres los que hicieron morir a Jesús.174. ¿Quién es el autor de esa muerte? La tradición respondía sin vacilar: es el Padre el que ledio a Jesús la orden de morir. ¿Cómo es que una persona de buena fe se ha visto llevada a remitirnos desde fuera (él no es cristiano) semejante idea de la comprensión cristiana de la muerte de Cristo? Porque su principio hermenéutico le lleva a acusar de «deslizamiento» a los autores contemporáneos que tienen la valoración más justa del misterio redentor. ven en ella simplemente el fundamento del conocimiento de nuestra salvación. sino del asesinato de Jesús. 38. Cerf 1984. Se rechaza claramente el primer esquema. Pero entonces.. ya que pone de relieve el aspecto más odioso de esta muerte. Nunca ha dicho que los asesinos de Jesús fueran los ejecutores justos de los designios del Padre. La fuente de la salvación estaría entonces en «la obediencia amorosa de Jesús a la orden del Padre que le exigía ser fiel. revelar y atraer38. con el riesgo de rozar la idea de una muerte suicida. este libro es testigo de un grave cortocircuito doctrinal que ha afectado en los tiempos modernos a las representaciones de la teología. la cruz no es finalmente más que un momento en la vida de Jesús y se comprende en función de ella. se subraya por el contrario la relación amorosa que se da entre el Padre y el Hijo y se oculta el hecho de que «es el mismo Padre el que hace sufrir a Jesús»33. Pero esta responsabilidad del Padre resulta hoy escandalosa. Ibid. ¿a qué se debe esta condición sangrienta? Se rechaza firmemente que el rescate que constituía Jesús fuera pagado a Dios y se intenta reducir el esquema del perdón a la actitud incondicional del padre del hijo pródigo. F. . Pero lo que ciertamente ha de calificarse como contrasentido plantea una tremenda cuestión: en su ingenuidad misma. 82. Ese Dios de quien se piensa que quiere el sufrimiento37. no es en definitiva más que una muerte ordinaria o un breve paso hacia la resurrección. incluso hasta la muerte. Y el autor concluye: «Todos estos desarrollos del pensamiento sobre la pasión son aptos para reducir lo que he llamado el nuevo escándalo de la cruz»36. Este deslizamiento entre las palabras es altamente significativo. como si hubiera hecho un descubrimiento: «Me parece que tiene porvenir esta tesis. Y el autor indica. la tradición cristiana no ha presentado nunca el asesinato de Cristo en cuanto asesinato como acontecimiento de salvación. Se busca entonces pasar de la idea de castigo a la de regeneración. La salvación por revelación. en un libro que ha obtenido un gran éxito.9». una muerte. en Padres Apologistas griegos. pero integrando la idea de sacrificio de manera paradójica en el seno del movimiento descendente. LOS GRANDES TEMAS DE LA CONTESTACIÓN Me gustaría recoger ahora de forma más sistemática los grandes temas de la contestación contemporánea a la doctrina cristiana de la redención. ¿Por qué la salvación cristiana pasa por una muerte? La muerte.. es todo lo contrario de una salvación. Intentar entender la cuestión que plantean no quiere decir aprobarlos o aceptar sus puntos de vista. Hay que retener su insistencia en la salvación por revelación. En este punto el autor se desmarca de R. Pablo VI. Esta evolución de la moralidad es indiscutiblemente un progreso. que es un asesinato cometido mediante un suplicio horrendo. II. la muerte. registramos en nuestras sociedades la abolición cada vez más generalizada de la pena de muerte.52 JESUCRISTO. . La Maison-Dieu. considerada como una violencia injustificable y como un crimen legal. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 53 tisfacción «como un mecanismo de intercambio»39. Ph. Por consiguiente. Sin embargo tiene algunas lagunas. como hemos visto. El discernimiento realizado por el autor no siempre es satisfactorio. Madrid 1954. BAC. Osservatore Romano. Cada uno tiene sus aciertos y sus límites. Pero nos hace pensar en la urgencia de una conversión de las categorías que expresan el misterio de la redención. La muerte es lo que no tiene sentido y lo que constituye el signo de un sin-sentido definitivo de la vida. Esta teología. Existen notables diferencias entre los que he evocado. hasta engañar a los que ella amenaza inmediatamente. Pero estos dos puntos de vista convergen a la hora de hacer insostenible la proposición de un condenado a muerte como salvador de la humanidad. Es verdad que varios libros y diversos medios de comunicación social han levantado estos últimos años este tabú. 3. puede ser la fuente de un bien? Lo que es mal es malo y no produce más que mal. ¿Cómo es posible que la muerte de Jesús. Ibid. 3. Ruiz Bueno. En efecto. París 1975.. Para nuestro mundo cultural este escándalo es doblemente mayor. se apoya en una contestación fundada de la degradación de la idea de satisfacción. 31 marzo 1977. Pero sigue aún profundamente arraigado en las mentalidades. es la indicación por excelencia de aquello de lo que el hombre necesita ser salvado. ya que no da cuenta del conjunto de las categorías bíblicas que se inscriben en el movimiento ascendente y rechaza todo significado de una idea justa de satisfacción. sólo se retiene el segundo esquema. ¿por qué fue necesario que este designio pasara por la muerte y por esa muerte? ¿Por qué la repetición de esos «es preciso» que aparecen 40. 315.c. Retengamos de todas estas críticas la necesidad de una verificación del dossier doctrinal de la soteriología cristiana en su historia y en sus categorías principales. Irad. El mismo Pablo VI se planteaba hace poco esta cuestión: «¿Cómo es posible que un drama de muerte se convierta alguna vez en un misterio de vida?»43. 1. Ya el judío Trifón presentaba en el siglo II esta objeción a Justino: no solamente abandonáis a Dios para poner vuestra esperanza en un hombre41. de D. sugestiva en muchos aspectos en lo que afirma. 61-72. ARIES.318. La mort inversée. Cf. 41. Los judíos y los paganos estaban entonces perfectamente de acuerdo en el hecho de que la cruz es escándalo y locura. n. lbid. Seuil. Por eso sin duda la muerte es en nuestro mundo cultural el objeto de una especie de represión. No pretendo haber pasado en estas páginas revista a todos los testimonios del malestar contemporáneo ante las ideas asociadas corrientemente al tema de la redención.X. Se busca por consiguiente borrarla de todo lenguaje. Por otra parte. El recurso al designio misterioso de Dios no hace más que acentuar la cuestión: si Dios tiene el designio de salvar a la humanidad. La alergia contemporánea ante la idea corriente de la satisfacción de un Dios irritado se expresa perfectamente en el nivel teológico. sino que «ponéis vuestra esperanza en un hombre que ha sido crucificado»42. Le changement des attitudcs dcvant la mort dans les sociétés occidentales. o. Diálogo con Trifón VIH. Ya nos hemos encontrado con lo esencial de la misma en la presentación de los autores. lo único a lo qu« nos compromete es a intentar darles una respuesta creíble y llevar a abo los discernimientos que permitan comprender de verdad el escándalo y la locura de la cruz. ya que practica algunas amalgamas. Id. Girard y explica el concepto neotestamentario de sacrificio. 39. Se ha podido hablar de un tabú de la muerte o de «la muerte prohibida»40. Essai sur I'Mstoire de la mort en Occident du Moyen Age á nos jours. 101 (1970) 57-89. 43.169. 42. JUSTINO .. esto es. esta justicia tiene que «aplacarse» y verse satisfecha por una compensación dolorosa que esté a la altura de la gravedad de la ofensa. que tiene que castigar en proporción con el mal cometido. El «por nosotros» de las Escrituras es polivalente: quiere decir a la vez «por causa de nosotros». que se ofreció a asumir sobre sí el castigo impuesto. El malestar ante la idea de sustitución La dificultad anterior se localiza fácilmente en torno a la idea de sustitución. Le ofrece a Dios la «condición previa» para que aplaque su ira y le permita reconciliarse con la humanidad.54 JESUCRISTO. de ciertas religiones de oriente. 17. para muchos. No cabe duda de que a lo largo de los siglos ha conocido una extensión prodigiosa. Jesús fue castigado por Dios en lugar nuestro por nuestros propios pecados. al aceptar su muerte sangrienta. Jesús. satisfacción. sino también porque no acaba de verse cómo puede un inocente en este caso hacer algo en lugar de los culpables. 22. «en favor nuestro» y también. y más todavía. así como del agnosticismo o materialismo en occidente. Porque no hay perdón sin un precio pagado como deuda a Dios. 25. 7. no solamente por las razones ya señaladas (venganza y violencia de Dios). Se le atribuye al cristianismo este razonamiento. el Islam puede decir también lo mismo. porque instituye deliberadamente el sufrimiento. a quien se presenta hoy muchas veces como el origen de todos los malentendidos.? Este resumen sirriplificador pone en discusión la comprensión de varios términos-clave de la teología de la redención: sacrificio. en la que ha insistido la teología de los tiempos modernos. Este conjunto de representaciones resulta hoy problemático. inaceptado por la idea de Dios que supone: la justicia divina ha sido gravemente lesionada por el pecado del hombre. expiación. ¿no parece ridicula semejante pretensión? Por otra parte. para liberar a un padre de familia. 12). «en lugar nuestro». el cristianismo conoce las mismas vicisitudes históricas que cualquier otro movimiento espiritual en la humanidad. 37. en cierto sentido. satisface a este doble aspecto de la justicia. He oído alguna vez a un teólogo comparar el acto de Cristo con el caso de Maximiliano Kolbe. absoluto y definitivo? A medida que el acontecimiento se aleja de nosotros en la historia. Parece ser que la reflexión teológica no ha conservado muchas veces más que el tercer sentido. en el terreno de los hechos. Esta caricatura doctrinal demasiado extendida en las mentalidades nos muestra a un Dios vengador que vuelve su cólera contra su propio Hijo. un Dios soberanamente injusto además. en provecho del Islam. orquestado por el «pathos» cristiano de la cruz. injustificables: «No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hech 4. Esta idea de compensación va asociada a la de venganza o justicia vindicativa. La cuestión sigue en pie: ¿por qué y cómo se ha llegado a esto? El rechazo de la pretensión cristiana a la universalidad En cuestión de salvación el cristianismo muestra unas pretensiones inauditas y. sustitución. En amplia medida constituye una perversión del pensamiento de san Anselmo. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 55 en labios de Jesús. a medida que la humanidad toma nuevamente conciencia de sus posibilidades y desarrolla mundos culturales muy alejados del de Palestina hace dos mil años. un Dios de violencia. ¿no se ve objetivamente contradicha esta universalidad? El cristianismo se presenta como un «phylum» religioso particular. Este va siendo cada vez más minoritario.44)? ¿De qué necesidad se trata? ¿No será eso el signo de un masoquismo morboso.S. ¿Pero cómo un hombre perdido en la historia de las generaciones puede ser causa de salvación para el mundo entero? ¿Cómo comprender que la vida y la muerte de un hombre son un acontecimiento escatológico. que parece exhortar a sus mejores discípulos más bien a morir que a vivir? ¿No habrá allí una sacralización perversa de la muerte? Lo odioso de una justicia compensatoria y vengadora El escándalo de la muerte no se debe tan sólo a la materialidad de la misma. pero no sólo ha ocurrido eso con él.26. ¿Cómo puede su libertad sustituir a la libertad del pecador? ¿Cómo puede su libertad actuar sobre la mía? ¿Cómo puede modificar radicalmente la situación de mi relación con Dios? La respuesta clásica apela a la divinidad de Jesús: . según un esquema imbuido de la idea de compensación y precisado en el sentido de «sustitución penal». 22. hablando especialmente de «satisfacción vicaria». Además. al sentido que con frecuencia se le da. en medio de otros muchos. especialmente para Lucas (Le 9. insistiendo en la idea de sustitución. La encarnación redentora se presenta entonces como una «estratagema» inventada por Dios para obtener lo que el hombre pecador se había hecho incapaz de conseguir. un Dios que quiere «hacer sangre». ¿Tenía conciencia aquel teólogo de que así ponía a Dios en el mismo lugar que a las S. Hoy la dinámica de la expansión de ésta no funciona en beneficio del mundo cristiano. a medida finalmente de que la experiencia de la humanidad se va haciendo cada vez más profunda y compleja. 24. sino también. en la medida en que Jesús vio venir su muerte violenta. Jesús habría hablado ya de ella con todas las categorías religiosas utilizadas por los textos del Nuevo Testamento. el momento de los «días de la carne» de Jesús y el momento de la resurrección. esta cuestión es realmente «crucial» para nuestro propósito. ya que la salvación realizada por el Verbo hecho carne pretende alcanzarnos por la mediación de su humanidad. EL ÚNICO MEDIADOR EL MALESTAR CONTEMPORÁNEO 57 una respuesta indiscutible en su orden: si Jesús no hubiera sido en su vida y en su muerte Hijo de Dios a título personal. hasta el punto de que un teólogo tan poderado como Walter Kasper no ha dudado en escribir: «Mucho va a depender para el futuro de la fe el que se consiga o no asociar la idea bíblica de la sustitución con la moderna de la solidaridad»44.56 JESUCRISTO. . con tal que no se introduzca un hiato o.) ¿No hay entonces una contradicción entre la vida de Jesús y el sentido que después de él se quiso dar a su muerte? Por otra parte. y el lenguaje de la comunidad primitiva que interpretó su muerte con la ayuda de las categorías religiosas de que disponía. ¿quiso darle el sentido absoluto que le reconoce la fe cristiana? En este punto es menester criticar los testimonios evangélicos. peor aún.. Jesús el Cristo. Esta idea de sustitución ha estado demasiado aislada de la de solidaridad. 274. De todas formas. según su originalidad y su complementariedad. Esta cuestión nos invita a articular en una teología de la salvación.c. ¿Dio Jesús un sentido a su muerte? Esta cuestión nos viene de la exégesis contemporánea. Cierta distancia entre las palabras del Jesús pre-pascual y el discurso de la comunidad primitiva puede ser portadora de sentido. Sin querer hacer un juego de palabras. la del hijo pródigo) y otras muchas escenas evangélicas (la curación del paralítico. la salvación traída por Cristo no puede dispensar al pecador del acto de libertad de su propia conversión. a su muerte. o. ¿No se ha llegado a decir que no podemos descartar la hipótesis según la cual Jesús se habría «hundido» en la cruz? Se habría derrumbado ante el fracaso y el sufrimiento. Existe cierto desnivel entre el lenguaje propio de Jesús. una contradicción entre el acontecimiento y su interpretación. tal como los comprendió la comunidad de los creyentes. Dirán entonces algunos: ¿no es la teología de la redención una creación de la comunidad. tal como permiten alcanzarlo los métodos históricos. cuando se elabora la interpretación de su muerte. Zaqueo. o bien. Concede gratuitamente el perdón como demuestran las parábolas (por ejemplo. no habría podido evidentemente salvarnos. con el riesgo de hacerse auténticamente inmoral. ya que fueron redactados posteriormente. y de san Pablo en particular? Jesús no da valor a su muerte. W. ¿pretendió darle algún sentido? Más aún. Pero esta respuesta resulta insatisfactoria teniendo en cuenta la economía de la encarnación. Para responder a ella hay que excluir ante todo dos simplificaciones: Jesús no le habría dado ningún sentido 44. KASPER.. la pecadora en casa de Simón. A lo largo de la edad media su interpretación teológica ha dado lugar a un cambio espectacular. UN TESTIMONIO BÍBLICO MULTIFORME El lenguaje de la Escritura es curiosamente abundante y variado cuando se trata de la salvación. Más gravemente hay que reconocer que en los tiempos modernos algunas de las categorías metafóricas de la redención y de la salvación se han visto alcanzadas por un proceso inconsciente de «desconversión». algunos exclamarían de buena gana que «nos han cambiado la religión». si se produjese ante nosotros. en los desarrollos conciliares del dogma. Su documentación bíblica es masiva y multiforme. Ya en el Antiguo Testamento es central el tema de Yahveh Salvador y liberador de su pueblo. centrado por completo en el estudio de la identidad humano-divina de Jesús. tan grande que. Felizmente se puede advertir a lo largo de este siglo una reacción cada vez más franca de la teología contra el mundo de representaciones utilizado corrientemente en la época anterior y una vuelta a las concepciones de la gran tradición. que ha afectado igualmente a la sistematización teológica del misterio. Se basa en la experiencia histórica de Israel. que se inaugura con la liberación de Egipto y con la gesta del Éxodo y continua a través de toda su historia. por el contrario. pero aparentemente poco unificada.2 La situación doctrinal de la soteriología El dossier doctrinal de la redención en la Escritura y en la tradición de la Iglesia se presenta de manera muy diferente del de la cristología. su lugar se muestra curiosamente bastante restringido. I. Yahveh es sin cesar el que compra o rescata a su pueblo para adquirir . remisión de los pecados. — Redentor. — Justificar. recoge el vocabulario religioso lentamente elaborado por la humanidad. — Perdonar. estas primeras observaciones constituyen una evidencia y una necesidad. Se injerta por tanto en esta primera conversión de sentido. París 1984. — Liberar. 118. No solamente Israel celebra todos los años el sacrificio pascual en memoria de la «redención» de la esclavitud en Egipto. — Testimonio y martirio. mediador. más que los recursos propios de este lenguaje. casi todas estas categorías son metáforas o imágenes 2 . rodeando a la persona de Jesús Salvador. liberación. vocabulario especialmente empleado por Pablo. Pero ordinariamente lleva a cabo una segunda conversión de sentido con ellas. renovada continuamente a pesar de las repetidas infidelidades de Israel y portadora del anuncio de la alianza nueva. hemos de ser conscientes de que por una parte expresan algo que conocemos muy bien. 1.60 JESUCRISTO. en este mismo orden de ideas. entregarse. Fayard. Le hace vivir en la esperanza mesiánica a través de la figura del rey davídico y de los anuncios proféticos. Celebra la fiesta del kippur. «por vosotros». participación de la naturaleza divina. este vocabulario es recogido ampliamente por toda la tradición religiosa de la humanidad. los términos que evocan la mera idea de compra. de liberación y de felicidad. Esta gran obra se inscribe en el proyecto de la alianza de Dios con su pueblo. según el ceremonial ordenado por Dios para encontrar allí la reconciliación y el perdón. redención. — Sacrificio. basadas en las relaciones humanas y traspuestas analógicamente según el registro propio de cada una de ellas. Pour une théologie intégrale de la rédempfíon: Revue Thomiste 81 (1981) 36. para definirse en el lenguaje de los hombres. MANARANCHE. pero en Jesús también Dios permite al hombre volver a Dios en un momento de obediencia y de amor. que habla de una serie de imágenes. justicia. . es decir. En Jesús. Dios lleva a cabo humanamente la salvación del hombre de una forma totalmente gratuita. — Las fórmulas kerigmáticas: «muerto por nuestros pecados». Del mismo modo la revelación cristiana no puede utilizar. la vida eterna. La perspectiva de la expiación se trasformará y se espiritualizará con la figura misteriosa del siervo de Yahvéh que se convierte en el justo mártir y ofrece su existencia incluso como sacrificio. y las frases en que el hombre realiza algo ante Dios y por Dios. puesto que son las palabras que han tomado sentido para nosotros en el orden de la trascendencia. salvación. En primer lugar. Para el que haya pensado un poco en el estatuto del lenguaje religioso. — Expiar. Cuando utilizamos estas palabras para decir nuestra relación con Dios. perdón. el hombre no dispone más que de palabras que traducen la experiencia que realiza en la inmanencia de este mundo y dentro de sus relaciones con los demás. así como en el culto del templo. darse. Se trata de los dos aspectos de la mediación de Jesús que tendremos que examinar. Pour nous les nomines la réiicinption. Del lado del pueblo la fe en la salvación se expresa en la plegaria de los salmos y en las llamadas suplicantes al Dios salvador. con toda la retórica de la sangre. nos bastará con ofrecer aquí un inventario meramente material de su vocabulario: — Salvador. En este vocabulario hay que distinguir entre las expresiones en que Dios es el sujeto activo y el hombre el sujeto pasivo. En los capítulos de la segunda parte presentaremos con susreferenciasel vocabulario relativo a cada categoría soteriológica. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 61 la propiedad del mismo. tiene 2. justificación. pero por otra cambian de sentido para decir algo muy distinto que nosotros no dominamos. expiación. «por nosotros». Pues. sinónimo de paz. Además. J. propiciación. — Adopción filial de hijos de Dios. realizada en el Sinaí. NICOLÁS. — Entregar. — Reconciliar. — Intercambio entre maldición y pecado por un lado y justicia por otro. Cf. Hay allí una primera conversión de sentido. Para señalar sus relaciones con la trascendencia divina. reconciliación. A. Este breve inventario nos permite ya hacer algunas observaciones. por una parte. Esta salvación será obra de la justicia de Dios capaz de purificar a su pueblo de todos sus pecados. M. las grandes jornadas de la expiación. Estas mismas categorías fundamentales se encuentran también en el Nuevo Testamento. Estos se abren a las promesas escatológicas de una salvación definitiva en donde el día de Yahvéh será la revelación del reino de Dios. con la palabra tan densa teológicamente de «rescate». Verbo hecho carne y Dios hecho hombre. Para no repetir los análisis que a continuación tendremos que presentar1. sino que cumple toda la multitud de sacrificios prescritos. salvar. 7. Cf. dirigido 3. ni el oído oyó. o. a fin de que pueda realizarse en su respuesta a la gracia. En efecto. 9). Esta salvación constituye la unidad del aconteci- miento pascual. El peligro de ciertas teologías ha consistido en llevar a cabo simplificaciones abusivas. infra. para dar cuenta la realidad de la salvación. La diversidad de las aproximaciones lingüísticas señala a su manera la trascendencia de la realidad aludida. Jésus Christ dans la tradition de l'Egüse. Trata con claridad de la redención y de la justificación. que comprendía un capítulo dedicado a «la gracia del Redentor». La primera y la más importante es evidentemente el «por nosotros y por nuestra salvación» del símbolo niceno-constantinopolitano. pero son de ordinario marginales. Este dato fundamental se expresa en una narración: creemos en el Dios que llevó a cabo nuestra salvación por la misión de su Hijo y el don de su Espíritu. mencionaré sólo algunas de las más significativas. y por otra parte. sin ser nunca objeto de definiciones solemnes. sobre la justificación es sin duda la obra maestra doctrinal del concilio. No podemos librarnos de la carga de manejar juntamente con coherencia todos estos vocabularios. y al sacrificio de Cristo por todos (1 Jn 2. fundamentada y salvada por la libertad de Cristo. Los concilios II (553) y III (681) de Constantinopla4 son más explícitos que los anteriores sobre el alcance soteriológico del dogma cristológico. 155-180 (caps. Este documento. Necesitamos todas estas palabras. de 1547. DS2005. Cf. 4. Pero ahora no ocurre lo mismo. cap. es decisivo que la voluntad humana de Cristo pueda cooperar libremente en nuestra salvación. La crisis pelagiana había girado en torno a la necesidad radical del hombre respecto a la redención realizada por Cristo. . Y continúa siendo ese misterio dentro mismo de los esfuerzos más legítimos y necesarios para decir su sentido. 5. Sin pretender trazar un cuadro completo. Esta mención no existe en el símbolo occidental. Además. que revela a su vez la unidad del misterio trinitario. en referencia a la voluntad salvífica universal de Dios que afirma la Escritura (1 Tim 2. Apela especialmente a las categorías de satisfacción y de mérito. justicia de Dios». Será preciso estudiar este texto a propósito de estos términos5. hemos de evitar empeñarnos en reducir todo este conjunto a una unidad demasiado simple. esto supone la liberación de nuestra libertad. pero se presupone como algo que subyace a todo el enunciado. SESBOUE. En 1653 el Papa Inocencio X afirma contra los jansenistas que la universalidad de la redención pertenece a la fe de la Iglesia6. 9: «Cristo. tiene que realizar en ellas una revolución semántica a fin de permitirles decir «lo que ni el ojo vio. Se recoge aquí toda la gesta de Cristo. Esta cuestión se había debatido ya en el concilio de Quierzy en el año 853 contra Gotescalco: DS 624. En todo caso. n.62 JESUCRISTO. B. Hay que esperar hasta el concilio de Trento para encontrar un «plato fuerte» conciliar sobre la salvación. en los documentos de la Iglesia casi siempre se suponen y se presuponen como una referencia normal. ni al corazón del hombre llegó» (1 Cor 2. en 1562). mientras que la salvación y la redención están siempre en el primer plano del discurso de la Escritura. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGlA 63 que purificarla de todos los elementos pecadores que las impregnan y que trasmiten una idea de Dios demasiado hecha a imagen del hombre. respetando su complementariedad. DS 391. Existen ciertamente las alusiones. subrayando la comunicación de idiomas por una parte y las dos voluntades en Cristo por otra. bajo el doble título de su motivación y de su finalidad. Por eso el concilio de Orange recuerda que ni la naturaleza ni la Ley justifican sin Jesucristo. 243-273. Esta segunda conversión es decisiva si se desea comprender de verdad el mensaje evangélico. bastante numerosas por cierto. El concilio Vaticano I había puesto en su programa una segunda constitución dogmática «sobre la fe católica». VII-VIII). El mismo concilio desarrolló la temática del sacrificio a propósito de las relaciones entre el sacrificio de la misa y el sacrificio de la cruz (sesión XXII. c . La salvación cristiana es un misterio que no puede reducirse a las ideas claras y distintas que tanto le complacían a Descartes. referida a la realización de nuestra salvación. Por consiguiente. UN TESTIMONIO DOGMÁTICO REDUCIDO Y aquí nos espera una sorpresa En cristología podíamos referirnos a la serie imponente de concilios ecuménicos antiguos que iban cristalizando toda la trayectoria de la reflexión eclesial. sino que la justificación y la salvación nos vienen por la muerte de Cristo3. sean cuales fueren sus formulaciones. la historia de la génesis de los símbolos atestigua la aparición de la mención soteriológica. 2)7. la misma multiplicidad del vocabulario empleado y la variedad de los registros utilizados demuestran que la salvación cristiana no puede expresarse en un lenguaje único que pudiera definirla por entero. 6. llamado símbolo de los apóstoles. 4-6). Su sesión VI. Estos dos movimientos se basan en la persona humano-divina de Jesús. es muy exagerado reconocerles «una gran autoridad teológica en virtud de las condiciones» de su redacción8. En efecto. lo cual corre el riesgo de atribuirles una cuasi-autoridad dogmática. para nosotros y para la reflexión de la fe la experiencia de la salvación constituye el presupuesto y la motivación de las afirmaciones cristológicas. la tradición del segundo milenio. Por otro lado.64 JESUCRISTO. Pero estos pocos árboles no deben ocultarnos el bosque. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 65 principalmente contra las negaciones racionalistas de la época y que subrayaba el carácter sobrenatural de la gracia. UNA DOMINANTE INVERTIDA: DEL MOVIMIENTO DESCENDENTE AL MOVIMIENTO ASCENDENTE Las intervenciones magisteriales sobre la salvación no son suficientes para darnos acceso al acontecimiento fundamental que ha marcado la historia de la teología en esta materia. Decléc. 185. desembocará en las concepciones del protestantismo liberal. que pone en discusión —como indica su nombre— la «objetividad» de la obra realizada para nosotros por Cristo. Trento. El «por nosotros y nuestra salvación» desempeña el mismo papel en la elaboración del dogma que en el símbolo. y particularmente la tradición patrística oriental. Pero ha sido atacado lateralmente a través de la cristología. Si de suyo. resulta que la tradición cristiana antigua de la Iglesia —en líneas generales podríamos hablar del primer milenio—. el otro va del hombre a Dios. Más tarde. que goza de una solidaridad perfecta con Dios y con los hombres. Pues bien. Sus autores creían paradójico que este misterio central no estuviera «definido». Las únicas exposiciones de fondo son las del concilio de 8. IH. Estará en el origen de lo que se ha llamado la teoría «subjetiva» de la redención. Esía línea de pensamiento será seguida por Socin en el siglo XVI y. ¿es posible «definir» lo que engloba todo el misterio cristiano? Porque. Incluso un Pelagio. ya que en Jesús. el racionalismo de los tiempos modernos rechazará el carácter propiamente sobrenatural de la gracia y de la salvación cristiana. En el momento de establecerse el programa del Vaticano n se hicieron algunas peticiones en favor de una definición dogmática de la redención. La salvación constituye siempre el punto de partida y el presupuesto de todo desarrollo dogmático. Le mystére de ¡a réócmpáon. las diversas categorías se ordenan según dos movimientos principales: uno va de Dios aJ hombre a través de Ja humanidad de Jesús. La multiplicidad de metáforas y de categorías utilizadas en el Nuevo Testamento abría el camino a interpretaciones sistemáticas muy variadas. el Hijo por excelencia. ha subrayado más el movimiento descendente. Abelardo. ya que la Reforma había proclamado que la justificación por la fe era «el artículo que hacía sostenerse o caer a la Iglesia». Es evidentemente un reflejo de la teología de la época. el cumplimiento de la mediación salvífica de Cristo presupone la ontología del Cristo Mediador. más allá de las contingencias históricas que no han ofrecido nunca la ocasión para una definición de la redención. no pretendía negar la realidad de la redención. hasta el punto de reducir el anuncio de la salvación a palabras vacías de sentido. En esta rica diversidad destacan algunos centros de gravedad. Esto indica la dificultad propia de toda teología de la redención y de la salvación. El autor ofrece numerosos extractos del esquema propuesto. . Insistía en las categorías de mérito y de satisfacción vicaria. a través del siglo de las Luces. Se trataba por tanto de «justificar» la doctrina católica en su fidelidad a la Escritura y reivindicar el carácter propiamente sacrificial de la eucaristía. Por otra parte. de la doctrina de la gracia y de la interpretación de sus modalidades y de sus resultados en nosotros. vio en la pasión de Cristo ante todo una demostración del amor divino. En efecto. reaccionando ya contra ciertas concepciones del «rescate». Todo esto explica el carácter coyuntural y reducido de la mayor parte de las intervenciones del magisterio eclesial. el segundo. El primer movimiento es un movimiento descendente. Tournai 1959. Pero los tres proyectos sucesivos que tenemos no fueron más que parcialmente sometidos a discusión y no fueron objeto de ninguna votación. el hombre consigue pasar a Dios. por el contrario. No quiere decir que el dogma de la salvación sea secundario o que haya atraído poco la atención. se puede discernir un significado más profundo a esta laguna aparente: la redención estructura la totalidad de la fe hasta tal punto que se escapa de toda definición. el significado de esta magna cosecha debe comprenderse debidamente. que no tienen la finalidad de decirlo todo según un orden sistemático. un movimiento ascendente. Se imponía hasta tal punto que nunca fue objeto de una negación directa y formal. Por tanto. Aquello era comprender mal el sentido y la naturaleza de las definiciones eclesiales. Como hace desgraciadamente L. una tradición agustiniana estrecha y los jansenistas discutirían su universalidad. RICHARD . se quedó en cartera debido a la interrupción del concilio. por ejemplo. sino de responder a las contestaciones de la cultura y de la historia y a las preguntas de la razón humana que pudieran poner en crisis alguno de los datos de la fe. que reducía la pasión de Cristo a un valor ejemplar. En el motivo clásico. Ibid. mientras que el segundo encuentra sin duda la fuente de la redención en la voluntad de Dios. los antiguos teman una viva conciencia de ello. No le basta entregarse al hom- 9. Ésta. pero él quiere que venga también totalmente del hombre en su Hijo Jesús. París 1949. Cerf. Para la segunda doctrina. en sus lecciones de Upsala en 1934. Evidentemente. AULEN. 10. Los latinos.c. se ha dejado llevar. de una satisfacción ofrecida por Cristo en cuanto hombre.. ininterrumpida y continua. el debate entre Y. está allí para elevar un no formal a la primera afirmación. por su parte. los antiguos no ignoraban el movimiento ascendente. Aulen ve una acción de Dios solo12. pero vinculando por el contrario su realización a una prestación que se considera que realizó Cristo en cuanto hombre y por un camino humano. sale a relucir otra división: Dios es en parte el sujeto y en parte el objeto de la obra de redención: sujeto en cuanto que la pone en movimiento y la organiza. En este sentido es como él dio su vida en «rescate». Lienhani Luther témoin de Jésus-Christ. sin participación humana. es decir. Igualmente. Aubicr. en particular). y objeto en cuanto que se trata de su propio cumplimiento". B. G. para cada uno de los cuales intervienen la divinidad y la humanidad. Ha sido un mérito de Gustave Aulen. Pero se debe también a una infravaloración de los dos aspectos de la única mediación de Cristo. La línea que iba de arriba abajo se cruza con otra línea que va de abajo arriba. Los latinos. según la cual Dios se reconcilia y reconcilia al mismo tiempo. CX. 12-13 (trad. Congar y M. mientras que sigue «ininterrumpido el orden jurídico»10: «No se trata ahora. Cliristus Víctor. es una acción de Dios solo. se interrumpe la línea de arriba abajo. 129. como ocurría con la noción clásica. lo mismo que la justificación. 127-128. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 67 y especialmente la tradición occidental y latina. desde la alta Edad Media. por eso se trata aquí de un acto divino que se puede llamar ininterrumpido»9. Toda la teología agustiniana del sacrificio de Cristo. ligado a sus propios presupuestos teológicos. del pecado y del diablo. y esto porque aparece aquí la noción de una prestación desde abajo. de la gracia de unión que tenía en cuanto Hijo. Por el contrario. 11. que giraban en torno al misterio de la agonía de Jesús 13 . en el movimiento descendente. como un acto divino ininterrumpido. sin hablar de la reflexión de otros padres orientales y occidentales. ni los modernos ignoran el movimiento descendente. como dirá luego esta expresión especialmente característica del siglo XVII. ha insistido más en el movimiento ascendente. Aulen opone inmediatamente las dos concepciones sin intentar ver su complementariedad. que tiene su origen en Anselmo. por el contrario. . incluso en Cristo: "No se trata de una prestación que haya hecho Cristo qua homo. ¿Habrá que ver aquí un rasgo de la Alleinwirksamieit Gottcs luterana? Aulen ve en Lutero al autor que VOITÍÓ al «motivo clásico» de la redención. 12. desaparece ahora.c. Sobre esta cuestión cf. Este fino análisis está pidiendo algunas observaciones críticas. Esto se debe a su legítimo deseo de rehabilitar la doctrina antigua del motivo de la redención. Aulen. a un cierto unilateralismo. 24-25. La notion ciirétiennc de rédemption. de una «compensación» ofrecida a Dios. Dios no es en parte sujeto y en parte objeto de la redención. ya que la redención no depende más que de su designio de amor. es totalmente sujeto. teólogo luterano sueco. Pero lo cierto es que la dominante se invirtió y que el centro de gravedad de la reflexión teológica se desplazó en la manera de responder a la cuestión: ¿por qué murió Jesucristo? Los antiguos respondían ante todo: para «rescatarnos». 13. como demuestra la doctrina de la comunicación de idiomas y los debates sobre las dos voluntades de Cristo. 152. Hoffman-Sigel). Jésus-Christ daos la tradición de l'Eglise. san Anselmo y más tarde santo Tomás suponen adquirido el movimiento descendente que siempre quedara connotado en occidente. o. 167-173. La doble perspectiva de la noción clásica de redención. en y por su naturaleza humana»: o. Se olvida de que este movimiento pone en obra a la humanidad de Cristo. como suele ocurrir con los que descubren una idea profundamente justa. Ibid. El giro de una perspectiva a la otra puede situarse en Anselmo de Cantorbery (+1109). para «librarnos» de la muerte. Esta «liberación de la violencia injusta que pesaba sobre la humanidad se llevó a cabo de forma onerosa. Por tanto. no se han olvidado de que la mediación ascendente no es posible ni eficaz más que en el presupuesto de la mediación descendente y su teología de la gracia hace derivar toda la eficacia salvífica del acontecimiento de Jesús. París 1973. del sueco porG. contestan de una manera muy distinta: Cristo murió en primer lugar para ofrecerse en sacrificio al Padre y satisfacer a la justicia divina. ya que fue objeto de un combate y fue el precio de una victoria de Cristo sobre las fuerzas del mal. haber subrayado fuertemente este cambio de perspectiva. El sacrificio y la satisfacción son también actos «divinos». de una sola acción divina. que ha sido juzgada peyorativamente por el occidente latino en virtud de sus connotaciones mitológicas (la famosa concepción de los «derechos del demonio».66 JESUCRISTO. SESBOUE .. Aulen interpreta así la primera doctrina: «La diferencia más clara entre el tipo dramático y el que se designa generalmente con el título de objetivo reside en el hecho de que el primero considera lógicamente la redención ante todo como una acción propia de Dios. sin duda. Misterio de amor que supera toda comprensión. El reconocimiento de estas «dos perspectivas complementarias» fue el que dio origen en 1959 al hermoso libro de Louis Richard dedicado al misterio de la redención'5: «Según la fórmula paulina. 15. como vamos a ver. el que libera de la esclavitud del pecado. una continuidad entre el movimiento descendente y el movimiento ascendente. Tanto la segunda como la primera tienen que interpretarse sobre el fondo del amor. 19). Finalmente se constata que los nuevos conceptos creados y utilizados en occidente son todos ellos ascendentes: satisfacción. liberación del mal y del pecado en la Escritura. La inversión de la dominante doctrinal se manifiesta especialmente en el cambio de dirección según la cual se comprendieron muchas de las categorías bíblicas. En la perspectiva bíblica es Dios el que rescata.. Pero esta inversión de tendencia no se soldó únicamente con una visión unilateral. Todo el misterio es un misterio de amor: el amor es el que enlaza las dos perspectivas. que atraía a todas las categorías de la redención. Por eso. en Jesús le da al hombre la facultad de realizar su propia redención. que en el momento en que se descubrían las virtudes de la cristología desde abajo. A finales del siglo XVlfí aparece un nuevo concepto. sino que desea que el hombre se entregue también a él en un libre amor. a veces con el riesgo de oponerse indebidamente a la cristología desde arriba. 3. por tanto.. La actitud teológica coherente debería seguir siendo la misma en ambos casos: mantener la solidaridad y proponer una articulación. C.. ya que Cristo satisfizo «en lugar nuestro». Dios. más peligroso aún: una «desconversión» de las categorías ascendentes. q. Sólo esta articulación puede permitir comprender de verdad el alcance del movimiento ascendente. reconcilia al mundo consigo. para restituirle su prioridad.. aun cuando aquel es lógicamente el primero y hace posible el segundo. pero luego se convirtió en un concepto «ascendente»: el hombre tiene que satisfacer a la justicia divina. se da también una homogeneidad entre los dos. por la iniciativa de su amor misericordioso. así como el logion del abandono de Jesús en la cruz (Mt 27.. mientras que el «rescate» tenía que pagarse a Dios para satisfacer su justicia. se desarrolló de forma continua a través de la Edad Media. Esta perspectiva. satisfacción vicaria. Esta sustitución se comprendió al menos como una sustitución penal (Cristo sufrió el castigo de nuestros pecados). De la idea de satisfacción se pasó a la de sustitución. Pero no hay que caer por ello en un unilateralismo inverso. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGIA 69 bre en una «autocomunicación perdonante» (Rahner). 46). con cierta nota de humor. que resume en sí mismo la idea de sustitución y 14.4. que recapitulaba en sí todos los aspectos de la redención. El predominio de la mediación ascendente. En esta perspectiva del Amor divino que nos libera del pecado dando a Jesús a la humanidad. Les pareció a muchos el concepto-clave. murió y resucitó por nosotros (2 Cor 5. cuyas interpretaciones se desviaron un tanto en los tienpos modernos. este movimiento debe articularse con el movimiento ascendente en el respeto a la solidaridad de los dos aspectos de la mediación. En efecto. en el Cristo que se encarnó. Los textos fuertes de la Escritura fueron entonces 2 Cor 5. el de «satisfacción vicaria». el concepto de justicia es manifiestamente «descendente» en Pablo: se trata de la justicia justificante de Dios para el hombre pecador. ya que la criatura tiene que glorificar a Dios en su respuesta de amor filial y adorador»16.. el discernimiento realizado por Aulen contiene una gran parte de verdad y el dualismo que revela su concepción de la mediación fue también el de algunas teologías. la perspectiva que va del hombre a Dios por medio de Jesucristo. L. S. . RICHARD. Se da. ya que los dos se realizan por el Hijo único hecho hombre. Th. Algunas de estas ideas fueron comunes a los teólogos protestantes y a los católicos. Ibid. no excluye ni mucho menos. hay que comprender las nociones de rescate o redención. 48. La tarea teológica que hoy se impone es la de valorar con claridad el movimiento descendente de la soteriología. sino que exige. . para conocer a partir del siglo XVI una nueva fortuna. sustitución. Puede observarse. se hizo prácticamente sinónimo de satisfacción (se puede observar ya en santo Tomás)14. que parte de Dios dándose al hombre por medio de su Hijo. Dicho esto. O. illa.166. perspectiva que se consideraba mucho más pura y espiritual que las antiguas ideas que apelaban a un derecho del demonio. se vuelve a descubrir el valor necesario de la soteriología de arriba. Igualmente. Cf. todo viene de Dios.. es decir.68 JESUCRISTO. El doctor angélico da prioridad aquí a las categorías ascendentes. 13 (el Cristo «hecho maldición»). interpretado en el sentido de una especie de «condenación» de Jesús. Se vio igualmente acompañada de otro fenómeno. 21 (el Cristo «hecho pecado») y Gal 3. igualmente con el riesgo de rechazar toda soteriología de abajo. cuando no como una sustitución en la culpabilidad y la condenación. incluso bajo la luz recibida de este amor. Se las vuelve a encontrar en el siglo XLX en el teólogo ortodoxo Bulgakov. La redención. 16. la de satisfacción. en teología o en pastoral. Pues bien.. esto se debe a que el hombre es cuerpo que vive en el tkmpo y una conversión sincera tiene que tomar también cuerpo en el tiempo y negar el pecado por todos los medios posibles. Dos esquemas no convertidos: la compensación y la pena vindicativa Todos estamos imbuidos del esquema antropológico sumamente fuerte de la compensación Basta. 167. Esta correspondencia se traduce por la imposición de un castigo con que se piensa reparar el mal cometido suprimiéndolo (por ejemplo. para que el hombre vuelva a encontrar su benevolencia.. Por eso existe el grave riesgo de querer explicar y comentar estas palabras. Resulta difícil negai que el esquema de la compensación. Ve en él un superjefe de estado.d. Es la forma negativa del do ut des. Lepardotí. Esta concepción supone que los derechos de la justicia tienen que ser rengados. Pero este esquema ha sido proyectado espontáneamente por la conciencia ancestral en el terreno de las relaciones entre el hombre y Dios. Todo esto queda perfectamente expresado en la parábola del hijo pródigo: «Matar el carnero cebado y dar un banquete en honor del arrepentido. La pedagogía de la revelación consiste en trasformar el sentido de estas palabras. Por ese mismo hecho se llega a «desconvertirlos» e incluso a pervertirlos. castigo oneroso o sacrificio.101. para convercerse de ello. dice tambiói Jankélévitch. en purificarlas de sus connotaciones malsanas. aunque se insista en la protección necesaria de la sociedad contra el malhechor y en el aspecto medicinal de esas penas (reeducación del delincuente. LOS MECANISMOS DE LA «DESCONVERSIÓN» DEL VOCABULARIO Ya lo hemos visto: el lenguaje cristiano se basa en una doble conversión de sentido de un vocabulario procedente de la experiencia humana tradicional y utilizado en las diversas religiones. París. pero sólo la Biblia conoció de veras el perdón»17. si esto no es posible. la misteriosa fiesta del perdón»18. ya que tiene un valor social real. Aubier. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 71 IV. de manera incondicional. a la luz de unos esquemas no convertidos que funcionan sin que uno se dé cuenta de ello. injusto. puesto que el hombre no puede convertirse más que bajo su gracia. y en este mismo terreno él da lo que ordena. su cambio de vida). Inmediatamente traspuesto y poco atento a la trascendencia. el Dios pintado a imagen del hombre tendrá inevitablemente ciertos rasgos pecadores. el sentido nuevo y convertido está en contradicción y choca con el sentido inscrito espontáneamente no sólo en la historia pasada de las religiones. V. constituir un sufrimiento de valor equivalente al sufrimiento causado a la víctima. la revelación judeo-cristiana nos dice que Dios no es como el hombre. con los mismos medios. y en cargarlas de un nuevo valor a fin de hacerles decir lo que ha sido propiamente revelado y dado por Dios. consciente o inconscientemente. pero contrario. Todas estas ideas dominan. Pero esta conversión es frágil. JANKÉLÉVITCH . que es un Dios de perdón y de misericordia. la educación ¿e les hijos y el ejercicio de la justicia humana. El que esta conversión le resulte al hombre onerosa se debe a su adhesión objetiva al pecado. Este proceso de conversión de sentido toma cuerpo en un pueblo y pasa por la conversión del mismo a la fe. s. sino también en el presente del inconsciente colectivo. en virtud de un consenso tácito innato. Es menester que los derechos de Dios sean vengados por una forma de compensación objetiva del pecado cometido. convierte radicalmente este esquema anunciando que el Dios justo y santo es el que justifica al pecador en vez de vengarse de él. o eventualmente de un valor equivalente.70 JESUCRISTO. que le pide un cambio de actitud siempre costoso. 18. se haya infiltrado subrepti17. o bien. Porque Dios no exige nada más que la conversión del corazón. . semejante esquema concibe a Dios a imagen del hombre. encargado de imponer el orden en el mundo y en la sociedad. una restitución). dirige el equilibrio de los intercambios en las relaciones humanas y permite la regulación de la violencia en las sociedades. lbid. haciéndoles afirmar cosas escandalosas que no tienen nada que ver con el escándalo paulino de la cruz. Pues bien. No hay por qué despreciar este esquema antropológico. teológicos y pastorales. relacionado siempre con el de la pena vindicativa. preguntar a la conciencia popular. consecuencias del pecado del hombre. Y como todos los hombres son pecadores. es algo que resulta inexplicable. pero no podemos decir esto mismo de algunos discursos exegéticos. sufrir el castigo será expiar. el abandono del pecado y el retorno al camino de la justicia. y en la idea de compensación subyace siempre la noción de «pena vindicativa». ya que es aceptada por un pueblo amenazado por el pecado. El carisma de la infalibilidad de la Iglesia nos garantiza sin duda de que la fe misma no ha caído nunca en esta perversión. V. al placer obtenido del mal que se ha cometido. el que se exprese en unos actos concretos de reparación. Jankélévitch lo comprendió perfectamente cuando escribía: «El mismo Aristóteles conoció el don. Por tanto. las penas de prisión tienen un valor vindicativo. Este esquema lleva consigo la idea de que tiene que haber una correspondencia tan exacta como sea posible entre el mal cometido y su reparación. Por ejemplo. Igualmente.. el paso a Dios de sí mismo en nombre y en provecho de toda la humanidad. Las citas de Aulen hechas anteriormente asimilan espontáneamente la noción de satisfacción a la de compensación". a fin de poder explicar el sacrificio de Cristo? La idea de compensación penal afecta entonces a la interpretación del carácter doloroso y sangrante de la muerte de Jesús. En la victoria aparente de la muerte y del pecado. art. que la muerte en cuanto muerte no puede ni mucho menos ser 21. Olvida sencillamente que el asesinato en cuanto tal no tiene nada de saludable. El cortocircuito se debe al contacto inmediato entre la fase positiva y la fase neutra de una línea eléctrica.B. se ven igualmente afectados por un rechazo de la justicia y del amor de Dios y por una violencia que destruye su fraternidad. la ejecución sangrienta de Cristo en la cruz. En el caso de la redención hay también un polo positivo: el amor misericordioso del Padre que da a su Hijo a los hombres. 1. el misterio de la cruz no puede estar en contradicción con la parábola del hijo pródigo. y adquirirá toda su visibilidad en lo que Ignacio de Antioquía llamaba de forma atrevida «la máquina de la cruz»21. El polo negativo es la situación pecadora de la humanidad que se debate en unos males tan complejos en los que están implicados el pecado y las consecuencias del pecado. 22. el parasitismo de la idea de compensación y de pena vindicativa en las afirmaciones reveladas se apoyó en una especie de «cortocircuito» semántico. Cf. Es verdad que su exposición se basa en las expresiones de santo Tomás. La cruz es el lugar del «duelo admirable». Es verdad que el empleo en el Antiguo y en el Nuevo Testamento de todo un vocabulario. Esto resulta manifiesto para el término de expiación. 96-107. «More el vita daello conílixere mirando.D. y el otro la de alguien que «paga» en lugar del otro. NICOLÁS. una buena utilización de la electricidad exige establecer un contacto. La imagen del cortocircuito puede ayudarnos a comprender esta idea. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 73 cianiente en las teologías de la salvación. parecía rondar muy de cerca al esquema de la compensación. El desarrollo de las teorías jurídicas de la redención. Por su pecado los hombres viven en una separación mortífera de Dios. porque le atribuye lo que su inconsciente pecador juzga necesario. cuyo mecanismo es interesante desmontar. Pero la justa percepción de esta «coincidencia» supone que hay que respetar la antinomia de los «contrarios» y su respectiva responsabilidad. a pesar de propugnar una conversión de los conceptos. utilizado analógicamente y objeto de una profunda conversión. en donde se habla de imputación o de sustitución penal es un ejemplo evidente. Pues bien. ¿cuántas teologías de la redención han buscado en la historia de las religiones una definición del sacrificio. Sin embargo. El mecanismo de un «cortocircuito» Concretamente. donde el autor analiza los textos bíblicos que podrían aducirse erróneamente en este sentido. de la acción y de la muerte de Cristo. es el amor y la obediencia incondicional del Hijo que cumple su misión de reconciliación de los hombres con Dios y entre ellos mismos.D. La perversión consiste entonces en hacer pasar de un polo al otro la violencia y en presentar como un bien lo que es ante todo obra del mal y de los hombres pecadores. Entre los dos hilos hay una diferencia de potencial cuya energía se puede dominar y utilizar cuando atraviesa un aparato que hace resistencia y permite obtener movi19. La cruz es el lugar de una misteriosa coincidentia oppositorum. es decir. la redención es obra del amor divino y no hay ningún texto bíblico que pueda interpretarse justamente en el sentido de una justicia conmutativa o de una justicia vindicativa20. Ad Ephes. lo cual ha dado pie a estas interpretaciones «desconvertidas». Por consiguiente. Los términos teológicos de la tradición cristiana de satisfacción y de sustitución llegaron así a recoger. es decir. en donde una ejecución sangrienta.62. entre el amor y el odio. miento y calor. revela y realiza la victoria definitiva de la vida y del amor. J. Pero ¿es legítimo traducir recompensatio por «compensación»? 20.iX. IGNACIODE ANTIOQUÍA. el uno la idea de una equivalencia entre el mal y el sufrimiento. El cortocircuito consiste en la confusión entre los contrarios y en la atribución inmediata al polo positivo de lo que pertenece al polo negativo. La idea de compensación sigue pesando sobre la exposición reciente de M. entre la vida y la muerte. En este punto Girard tiene razón: el hombre acusa a Dios de ser vengativo y violento. cit. Dux vitae mortuus regnat vivus». GALOT . evocado por la secuencia pascual22.72 JESUCRISTO. se convierte en la manifestación última de un amor más fuerte que la muerte. La lédemption mystére d'Alliance. Paris-Bruges 1965. La redención consistirá en poner en contacto esos dos polos en un designio de reconciliación a través de la vida. . así como la liberación y la conversión de los hombres que vuelven a ser capaces en Cristo de realizar su vocación y de pasar a Dios. Pero en caso de contacto inmediato entre los dos hilos se produce una hemorragia súbita de energía con los consiguientes efectos nocivos y destructores. J. que es todo lo contrario a la buena nueva de la salvación. pero manteniendo una forma de distancia o de resistencia. realizando el «sacrificio». A la pregunta de «¿por qué la redención pasa por la cruz y por la muerte violenta de Jesús?» no hay más que una respuesta posible: porque los hombres pecadores en su totalidad. Dicen todo lo contrario: al ser los hombres lo que son. 32. glosando a san Pablo. Tal es también el sentido del «es preciso» (Le 17. 23). mientras el Padre aún humeaba en su furor y sólo se aplacaba a condición de que su Hijo muriera por nosotros? Que es lo que en otro lugar dice el mismo Doctor de los gentiles cuando escribe: ¿Qué diremos. y por tanto al Padre. según la idea del pacto sacrificial: Dios inmoló a su propio Hijo en aras de su justicia. Sab 2. XI.» (Hech 2. ¡n 1 epist.. La fórmula de Rom 8. Este texto dice admirablemente lo que es obra de los hombres. incluso en las palabras de perdón dichas por Jesús en favor de sus verdugos (Le 23. chenin de notre Coi. rechazaron el anuncio del reino y entregaron a la muerte al Justo. San Agustín. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 75 objeto de un designio de Dios. el Hijo que se entrega al Padre y a sus hermanos en un amor que lo lleva hasta sufrir la muerte. 24). la responsabilidad de lo que es debido a la libertad pecadora de los hombres. Éste es el sentido de la fórmula de los Hechos antes mencionada. vosotros le matasteis. testigos de un rechazo de Dios que los lleva incluso al asesinato. 26). a estas cosas? Si Dios está por nosotros. el Hijo entregado a nosotros se entrega para nosotros. 73J. AGUSTÍN.. La pasión de Cristo es salvífica porque convierte esta obra de muerte en obra de vida. Ja resurrección.74 JESUCRISTO.. 12).Joh. 25. Porque el cortocircuito se olvida siempre de esta inversión del por por el para realizado por la muerte de Jesús.» ha sido interpretada a veces. su obra de muerte contra Jesús era inevitable y Dios lo sabía. pues de él está escrito:'Me amó y se entregó por mí'»24.. la muerte. 23-24). 25) o de los «¿no era necesario. sino que por todos nosotros lo entregó.. pues. Estas expresiones no quieren decir que los verdugos hayan hecho una buena acción al matar a Jesús. que encierra esta indicación: «A éste.. 94. a quien el Padre no perdona. Pero san Agustín comprendió perfectamente que toda la pasión es el fruto de una iniciativa absoluta del amor de Dios que entrega a su Hijo a nosotros. en contra del contexto que indica claramente su sentido. AGUSTÍN . Este dato se afirma de la manera más formal en el kerigma primitivo: «A éste (Jesús Nazareno). airado contra nosotros. nos muestra que esta idea no existió nunca en la antigua tradición de la Iglesia: «¿Qué quiere decir "reconciliados por la muerte de su Hijo"? ¿Es que Dios Padre. XIEI. Los relatos de la pasión subrayan la misma idea. 24. Pero su amor todopoderoso no retrocedió e incluso fue 23. Nos amó no sólo antes de morir su Hijo por nosotros. 327. Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades» (Hech 2. considerando que era insoportable su presencia en medio de ellos (cf. El Hijo... Pone una condición previa al ejercicio de su misericordia. y Judas por traición» 23 . Muerto por obra del pecado de los hombres en una violencia injusta. Tan sólo por la inversión de la situación que está en el corazón de la acción redentora. pues. París 1981. En efecto. VII. que evoca aquí san Agustín: «El que no perdonó a su Hijo. hasta dignarse morir por nosotros. vosotros le matasteis clavándole en la cruz por manos de los impíos. al Hijo que se entrega a sí mismo y al discípulo Judas que entrega a su Maestro? Lo siguiente: que el Padre y el Hijo lo hicieron por caridad. 15: trad. ARIAS. no hemos de olvidar nunca que en la pasión hay tres participantes: el Padre que entrega a su Hijo para reconciliar a la humanidad con él. Comm. con las armas absolutas del amor. San Agustín había meditado ya en los diferentes sentidos del tradidit. Esta misma inversión afecta a todas las fórmulas bíblicas que atribuyen en definitiva el misterio de la muerte de Cristo al designio de Dios como causa primera. vio la muerte piacular de su Hijo y se aquietó su ira contra nosotros? ¿Acaso el Hijo se había ya reconciliado con nosotros. sino antes de la creación del mundo. según se trate del Padre. los hombres pecadores. . pero no contra su voluntad. es decir en favor de los hombres 25 ... De Tkin. a éste.. BAC. Obras de san Agustín V. El rechazo o el olvido de esta triangulación del drama conduce inevitablemente al «pacto sacrificial» denunciado por Girard: un Dios irritado exige la muerte sacrificial de su Hijo para aplacar su justicia.?» (Le 24. RFV . tanto paganos como judíos. del Hijo o de Judas: «¿Qué es lo que distingue al Padre que entrega a su Hijo. L. del don de sí mismo y de la obediencia El olvido de los tres participantes El «cortocircuito» atribuye inmediatamente al designio de Dios. ¿quién contra nosotros? El que no perdonó a su Hijo. que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios. en el combate que emprende contra ella. Jésis-Chrit.. y lo que es obra de Dios. B. Cerf. Cf. Pero yo veo en el Padre un amor de prioridad. Madrid 1948. a nuestra libertad de hombres pecadores que le damos muerte. 7: SC 75. Jesús muere para sus pecados. es entregado. ¿cómo no nos va a dar con él todas las cosas?. 1 Jn 1. La sangre será el precio. Heb 9. Contemplamos al que hemos traspasado (cf. 7. la verdadera contrapartida exigida para el perdón del pecado de los hombres. Sea lo que fuere del realismo exa26. El cortocircuito que lleva a cabo una perversión de sentido se apoya precisamente en el desplazamiento simbólico del lenguaje que procede por metáfora. entonces podrá verse en la sangre de Cristo el símbolo de una condenación a muerte de tipo penal. H. lee en esta frase cruel. evoca y hasta simboliza todo un conjunto complejo (significado). Por tanto. es decir. 1 Pe 1. a su manera. ¿Será para recordarnos sin cesar que la venganza del Padre ha caído sobre el Hijo para castigarlo hasta la muerte? Eso sería algo odioso y estaría en contradicción tanto con el evangelio como con todas las liturgias de la cruz. de . Cuando Juan cita la frase de Caifas: «Vosotros no sabéis nada ni caéis en cuenta que es mejor que muera uno solo por el pueblo y no que perezca toda la nación». en beneficio de una reconciliación (provisional) con los romanos. Gloría. sabía muy bien lo que decía. La sangre es por tanto el símbolo del amor reconciliador que tomó cuerpo visiblemente en nuestro mundo. Una estética teológica l. Le 22. Toda la expiación realizada por Jesús en el sentido bíblico de esta palabra se verá pervertida y llegará a ser una falsa concepción del sufrimiento reparador. 18-19. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 77 capaz de hacer que entrara ese mal en su propio designio.) La sangre recapitula simbólicamente toda la obra realizada por la pasión de Jesús. Madrid 1985. Dios Padre representará el papel de un sádico y los cristianos se compremeterán en un culto sadomasoquista. en nombre mismo de la coincidencia de los contrarios. Caifas profetizó «que Jesús iba a morir por la nación. Caifas juzga preferible abandonar a Jesús a la venganza de los romanos. amotinar la dudadlos habitantes). La percepción la íoima. la valoración afectiva de un misterio que se reconoce como insondable. que define así el PetitRobert: «Procedimiento del lenguaje por el que se expresa un concepto por medio de un término que designa otro concepto unido al primero por una relación necesaria (la causa por el efecto. Así se evitarán sus crueldades contra el conjunto del pueblo. Encuentro. Lo que podríamos llamar el pathos de la cruz. Pero Juan. desde lo más hondo de su fe. La representación de la cruz no puede justificarse más que en nombre de una «estética teológica» en el sentido que le da H. Urs von Balthasar a esta expresión26. Por este hecho..14. Metafóricamente. 22 ss. Jn 19. Al escribir esto. un anuncio de la realidad más misteriosa. etc. no vacila en decir que. Son innumerables las expresiones que atribuyen nuestra redención a la sangre de Cristo (Rom 5. El desconocimiento de la metáfora y de la metonimia Las categorías neotestamentarias son más bien metáforas que conceptos. El lenguaje bíblico y tradicional se basa muy particularmente en la metonimia. a los que calmará esta ejecución aislada. 9. se comparará con la sangre de los sacrificios. derramada en su sacrificio existencial. el continente por el contenido. como hemos visto. El contexto precisa muchas veces en qué sentido se toma este término: traduce el don de sí que llega hasta el final dando pruebas del amor más grande. no a un maldito de Dios. 12. el signo por la cosa significada)». 20. por metáfora y metanoia. Pongamos por ejemplo la «retórica de la sangre» en el Nuevo Testamento. La corrección universalista que hace a la reflexión de Caifas lo muestra ya claramente. lee en la pasión la realización del designio de salvación y de unidad para todos los hijos de Dios. ¿Tiene acaso el crucifijo la finalidad de glorificar un suplicio infame? ¿Quién aceptaría poner en un lugar distinguido de su casa la representación de un ahorcado? ¿Quién. Estas tienen un poder de evocación tanto mayor cuanto que se apoyan en una antinomia más «escandalosa»: el desencadenamiento de la violencia absoluta se invierte para convertirse en el lugar de la revelación del amor absoluto. son metonimias». se basa en la metáfora y en la metonimia. eso es lo que hace la Iglesia. Lejos de identificar a Dios con los romanos policiales y vengadores. I-a representación tradicional de la cruz y del crucifijo se basa en esta misma metáfora. Por eso este nuevo y único sacrificio logra abolir los antiguos. y no sólo por la nación. 50-52). para él Jesús será el chivo expiatorio del pueblo. derramada de manera cultual y bajo la forma de sustitución. Si se olvida todo este contexto bíblico.76 JESUCRISTO. No se trata solamente de la estética propia de la representación pictórica o escultórica. a fin de recuperarlo en un bien infinitamente mayor. frente a la sangre de los animales. Cf. podría complacerse en semejante espectáculo? Sin embargo. La sangre tendrá un valor objetivo en sí misma. a no ser un sádico. sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11. la nueva alianza en la sangre derramada de Jesús. 37). TJRS VON BALTHASAR . era consciente del cambio radical de sentido entre las ideas de Caifas y la realidad del misterio. En nuestro caso un elemento que es imagen (o signo) de otro. pero el objeto de la analogía es apoyarse en una institución religiosa muy conocida para poder expresar la originalidad y la trascendencia de la sangre de Cristo. Los ejemplos que se dan son los siguientes: «Beber un vaso (contenido). Adv. Recojamos algunas fórmulas del último comentario del año 1535: «Todos los profetas vieron que Cristo sería el bandido mayor de todos.7K JESUCRISTO. IRENEO. mó'4300-302. de la elocuencia sagrada (en donde la retórica fácilmente exagera las cosas) o también de la catequesis. leemos en la cruz el símbolo de un amor que transfigura el horror en belleza y denuncia el pecado en el mismo momento en que lo perdona. 21. en la que insistirán los tiempos modernos introduciendo en ella la concepción de una justicia vindicativa. F EDOU. la Edad Media se había dejado seducir un poco por el esquema de la justicia conmutativa. homicida y que hizo blasfemar el nombre del Señor a los paganos. el más homicida y adúltero y ladrón y sacrilego y blasfemo. 60. Los autores católicos acomodaron el paso a esta orientación nueva. pero integrándola en una perspectiva nueva distinta de la de los reformadores.. Comm. que habla de Cristo hecho maldición. . apost. que sustituye a la persona de los pecadores. ellos hacen intervenir de forma dramática el tema de la cólera de Dios abatiéndose sobre Cristo. sin escaparse siempre de ciertas contradicciones. 13. La interpretación penal del sacrificio de Cristo desborda la comprensión del sacrificio de la misa. Era ya ésta la teología de Juan. aun cuando ellos hablan a partir de un universo muy distinto. nuestros pecados se han hecho «tan propios de Cristo como si los lubiera cometido él mismo» 31 . 30. para no atribuir a todos ellos el mismo valor. la concepción de la justicia de Dios no es la misma en una y otra parte. La visión de ¡a Croixdans l'euvre de saint Justin. Se había abierto camino la idea de la sustitución. Entre una y otra teología. cargándolos sobre su cuerpo a fin de satisfacer por ellos con su sangre»30. que fue adúltero. JUSTINO . V. V. Lutero se sintió realmente fascinado por el versículo de Gal 3. en los pocos textos que vamos a citar. 13. sobre el que volverá cuatro veces en una interpretación cada vez más radical. Este «florilegio» estará hecho de textos sacados de la teología propiamente dicha. / Apol. Ibid. Los dos brazos abiertos de Jesús expresan su voluntad de abrazar todo el universo en la obra de reconciliación por la que acepta verse desgarrado. que proclama a Cristo hecho pecado por nosotros28. Los reformadores Cristo del siglo XVF: la cólera de Dios se abate sobre Con el desarrollo de la teología de la satisfacción. 18. úifra. Genéve 19 69. U N FLORILEGIO SOMBRÍO Acabo de lanzar una grave acusación contra las interpretaciones soteriológicas de los tiempos modernos. 3. Coincidentia oppositorum: el árbol de muerte se convierte en árbol de vida. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 79 gerado de ciertas representaciones. La figura de sus dos brazos cubre los cuatro puntos cardinales y nos remite a la cruz cósmica de la creación. Así pues. que es precisamente la misma que ejercerá su influencia posteriormente en la teología católica29. No es que él mismo haya cometido esos pecados. Labor et Fides. el de David. y 2 Cor 5. que jamás lubo en el mundo. nos quedaremos en una lectura bastante material. M. no es ya el Hijo de Dios nacido de la Virgen.31 5-350. 13. el que tiene y el que lleva todos los pecados de todos en su cuerpo. Cf. perseguidor y violento. Volveresobre la diferencia entre el punto de vista de los reformadores y el de los católicos a propósito de la sustitución: cf. haer. En efecto. Sé muy bien el peligro de focalizar en un aspecto el pensamiento de algunos autores que a veces dicen otra cosa muy distinta. el pecado de Pedro querenegó de Cristo. según las perspectivas de Justino y de Ireneo 27 . 28. De ahí esa paradoja: 29. El crucifijo recapitula en una imagen impresionante la totalidad del misterio pascual de muerte y de resurrección que lleva a cabo nuestra salvación. v. etc. Efectivamente. que tiene y que lleva el pecado de Pablo.2&. praed. que veía en la elevación de Cristo en la cruz una primera etapa de la glorificación. sino un pecador. Cristo desfigurado por los azotes de los hombres en el anonadamiento de sí mismo. en Oeuvres XV. me gustaría solamente fundamentar e ilustrar mis ideas con una breve serie de ejemplos. Volveré sobre esta intrepretación en el capítulo dedicado a la expiación: cf. 3. LUTERO . al final de una existencia en la que dio la más alta prueba de amor. Por eso la fe cristiana no se ha cansado nunca de meditar en los innumerables acordes de este simbolismo. 34. Conviene distinguir estos géneros literarios. Entonces su inocencia se v e como conprometida por los pecados y la culpabilidad del mundo entero. 31. 27. 282. in Gal. "philosophe et martyr": Rechexches augustiniennes 19 (1984) 72-81. revela la propia gloria de Dios manifestada en lo más hondo de lo que más se le opone. Sin pretender dar aquí el resultado de una encuesta sistemática que todavía está por hacer. Demonst. es descendente en Lutero y ascendente en los católicos. cap. Así pues. sino los que hemos cometido nosotros. que fue blasfemo. En estos textos aparecerán continuamente los versículos de la Escritura para fundamentar el discurso: Gal 3. la historia impone citar el papel de los reformadores. en una palabra. ya que no es su persona la que él lleva. citando e interpretando a Platón. muerte y maldición. Colonia 1Í17. 13: hecho maldición. Se leerá allí espontáneamente la afirmación de un castigo sustitutivo de Cristo. Tal satisfacción suficiente para aplacar perfectamente a Dios y volverlo propicio. Por parte católica en el siglo XVI recojamos este comentario de la noción de satisfacción que da el Catecismo del Concilio de Trento.285. el único pecado y la justicia mayor. enemigo de Dios. permitiendo que cayera sobre él toda la cólera. 179.. Era menester que así fuera. Se encuentra como abatido por Dios. es. hecho pecado. t. a punto de olvidar el aspecto de «solidaridad redentora» que igualmente se encuentra en ese texto. enemigos de Dios. En otras palabras: satisfacción es la compensación del mal inferido. » 3 3 .. se entregó amorosamente. Labor et Fides. para que nos viéramos libres. Genéve 1955. satisfacer significa ofrecer aquello que es suficiente para reparar la ofensa y la injuria que se le cause. En este enfrentamiento.. por nosotros. la maldición y la muerte. Los católicos en el siglo XVI: venganza divina y compensación La nueva orientación no es una especialidad de la reforma. 33. como si fuera indigno de ser escuchado por su Padre y se avergonzase de levantar los ojos al cielo. nos hiciéramos amigos e hijos escogidos de Dios. . La oferta y el sacrificio de Cristo fueron plena y total satisfacción. la justicia saldrá victoriosa y el pecado será vencido para la salvación de todos. Hijo de Dios.. uberíor cap. CALVIN. O. cap. cit.C. quedó sujeto a la maldición. En efecto. Cristo. Madrid 1956. BAC. He aquí un texto de meditación atribuido indebidamente a Taulero. Martín Hernández. cap.cc. es una cosa muy grande llevar el pecado.. Está escrito: Es terrible caer en manos del Dios todopoderoso.80 JESUCRISTO. divídese la satisfacción en vaias especies: a) La satisfacción más excelente es sin duda aquella por laque se ofrece a Dios. él que no podía pecar»34. 6. Se trata de la agonía de Jesús: «Está postrado y reza.. de P. II. Por eso. a fin de pagar 32. espontáneamente. todo lo que aél se le debe en estricto rigor de justicia. 36. cuando Cristo fue clavado en la cruz. Lo cierto es que Lutero dramatiza y orquesta fuertemente el tema de la sustitución y nos muestra a un Cristo maldecido por su Padre. 35. fue trasferida a él. el hombre que siente seriamente estas cosas se hace verdaderamente pecado. que apela precisamente al esquema de la justicia conmutativa y de la compensación: «Satisfacer. Se habrá observado la perspectiva dialéctica en que se sitúan estas afirmaciones: Cristo es a la vez inocente y pecador. 5-11). en genera 1. Por eso. la cólera de Dios no podía aplacarse ni apartarse más que por una víctima tan grande y de tal categoría como el Hijo de Dios. para que nosotros. como dice el Profeta (Is 53. 24. Calvino expresa estas mismas ideas con mayor sobriedad: «Así pues. para que toda la execración que se nos debía como pecadores... sino como un pecador público. TAUIÍRO. 264. puso su alma en sacrificio satisfactorio por el pecado. Cateésmo romano. /¿id. Decimos que uno está 'satisfecho' cuando no le falta nada debido. 1 y 46... la cólera de Dios. que tomó sobre sí nuestros pecados y derivó sobre ella la cólera de Dios por culpa de nuestros pecados. porque la maldición que se nos debía y que estaba preparada por nuestras iniquidades. J. perfectamente adecuada a las exigencias contraídas por lahumanidad con el cúmulo de pecados cometidos»37. Enarr. la única persona.. II. %. RICHARD. únicamente pudo ser ofrecida por Jesucristo en la cruz. trad. Y como en ello puede haber muchos grados.. En el caso específico de la reconciliación con un amigo. a través de la pasión se efectúa el intercambio entre nuestro pecado y su justicia. 34. se dice de Cristo que es el objetó de la cólera misma de Dios: «Por eso Cristo. 21 con Gal 3. habla como si en él. EL ÚNICO MEDIADOR «Como en esa misma persona. 1. Su interpretación del salmo 22 va en este mismo sentido. LOTERO ... Ibid. una vez arrojada sobre él.. 292. institvtionde la religión chrétienne. ya no se nos imputara»35. en su inmenso dolor. ed. Exercitia de vita etpassione Salvatoris nostri Jesu Christi. en compensación de nuestras culpas.. que es el mayor y el único pecador. no como un Dios ni como un justo. 53 is. el mismo Cristo e s maldecido por Dios y es hecho pecado en el sentido de «hecho pecador»: «Cuando queremos expresar del mejor modo posible que un hombre es criminal.1. XVI.por M. 216. en lugar de los pecadores»36. 576 s. el hombre interior recibiera sobre sí la sentencia de Dios. la única justicia»32. y he aquí que el manso Jesús. 219. de Wittenberg (1574). En este texto se relaciona 2 Cor 5.. En efecto. Jesús es maldito a los ojos de Dios. hay pues dos cosas que se enfrentan: el pecado más grande. a fin de hacernos justos. Por consiguiente. es pagar íntegramente lo que se debe. decimos que es el crimen mismo.. etc. lleva la personalidad misma del pecador ante Dios. 69 y 381. LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 81 nuestra redención. precio supremo e íntegro de nuestra deuda de pecadores. se encuentra igualmente la justicia eterna e invencible. que fue traducido al latín en 1548 por el cartujo Surius y que se difundió ampliamente por Europa. 37. la venganza y el castigo de Dios Padre. En el comentario a Is 53.. J.. y era menester que Dios la hiciera.. la impunidad tiene como resultado hacer que se aprecie menos la falta. olvidando que era su Hijo y considerándolo como su enemigo (perdonadme todas estas expresiones). Este soberano disgusto era conveniente que Dios lo atestiguase por algún acto. Su texto continua con la cita de Gal 3. con mayor razón no dejará impunes a los que se obstinen»38. Defensiofídeicatholicae de satistactione Christi (1617). Desde que te volviste contra él y descargando sobre él 39. cristianos. con una conducta tan adorable como rigurosa. cit. Leipzig 1730. cayera sobre la cruz y procediera de una fuerza mayor que la de las criaturas... Era pues preciso. De ahí el proverbio: soportar una injusticia pasada es fomentar una nueva. Los acentos de su contemporáneo Bourdaloue no son menos fervientes a l a hora de invocar la venganza de Dios que se abate sobre Jesús: «El Padre eterno. aunque tenía el derecho y la voluntad de infligir a los pecados de los hombres la pena que se merecen. Bossuet invoca en esta ocasión la profecía del Siervo doliente. Por eso el mismo profeta nos dice que. «Dios no quiso dejar que pasaran tantas y tan graves faltas sin un ejemplo insigne. los dos esquemas están secretamente ligados y se atraen mutuamente. o mejor dicho. el protestante holandés Grotíus. Así pues. el jefe de sus perseguidores. cristianos. sin que Cristo los sustituyera para sufrir su castigo. . era necesaria una satisfacción digna de Dios. el odio al pecado y la solicitud por hacer observar la ley. ed. no contento con haberlo entregado a la voluntad de sus enemigos. Porque la conclusión es fácil: si Dios no quiso perdonar los pecados. y para ello no hay nada más indicado que la pena. 26 mars 1660. a un hombre cubierto de los crímenes de todo el género humano.. Señores. había dos medios de perdonar: o dar un ejemplo. Le dogme de la rédemption. y sólo él tiene el brazo suficientemente poderoso para tratarlos como se merecen. pues. una venganza digna de Dios.. 38. dice.. 385. mientras no intervenga en ello su mano. o no darlo. Y lo hizo. . RIVIÉRE. dice san Ambrosio. Pues bien. La razón de ello estriba en que todo pecado disgusta vivamente a Dios. debía poner también allí toda su justa venganza. sólo a Dios pertenece vengar las injurias. lo quiso hacer: voluit conterere. J.. BOSSUET. Pero Dios ama por encima de todo al género humano. a saber. Lange. se trata de un designio premetidado. no dudemos de ello... y puesto que había puesto en él todos nuestros pecados. él mismo quiso ser de la partida y lo destrozó y azotó con los golpes de su mano omnipotente: Et Dominus voluit conterere eum in infirnútate (Is 53.. el orador pasa a describir los diversos sufrimientos y tormentos de Jesús en la cruz. Dios Padre castiga a Cristo en lugar nuestro para dar ejemplo y manifestar su justicia. 3 e point: Oevvres iratoires. se declaró perseguidor suyo. Asociando estas dos ideas. Así pues. a mí la venganza! Yo sabré pagar debidamente lo que se les debe: Mihi vindicta et ego retribuan» (Rom 12. hermanos míos. mientras que el mejor medio para detener la tendencia al mal es el temor al castigo. Por eso. jurista de formación. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 83 Siglo XVII: la dramatización del castigo divino La idea de compensación se extiende en el siglo XVII. Así es como el legalismo jurídico de Grotius pasa de la idea de compensación a la de punición y castigo.B. era menester. Caréme des Minimes. J. El mismo Bossuet pone toda su arte oratoria al servicio de la evocación dramática de la venganza de Dios que se calmó en la cruz a costa de su Hijo: «Era preciso que todo fuera divino en este sacrificio. D. cristianos. en otras palabras. 10). Pero la compensación exige el castigo. En efecto. la muerte eterna. que Dios se mezclara en ello. Etude théologique. a fin de producir un efecto de progresión: «Figuraos. ni los hombres ni los ángeles podrán jamás concebirlo»39. que él cayera con todos sus rayos contra su Hijo. prescindiendo de cuál es el que figura en primer plano. su clemencia y su justicia. Tras este preámbulo. Lo hizo. París 1931. que derriba a esta víctima pública a los pies de la justicia divina. quiso dispensar de ello a los que tienen fe en Cristo. ni siquiera a los pecadores arrepentidos. sobre todo si se tiene en cuenta la grandeza y la multitud de los pecados. es decir.D. y tanto más cuanto es más grave. los pecados sólo serán castigados débilmente: sólo a él pertenece hacer justicia a los pecadores como es debido. Dios tenía grandes motivos para castigar al pecador. . Con mucha sabiduría. París 1916. ¿hasta dónde llega este suplicio?. GROTÍUS. es Dios mismo y no el consejo de los judíos el que entrega i Jesús. «¡A mí. Gabalda. por J. t 3. De este modo Dios nos aparta eficazmente del pecado.82 JESUCRISTO. que todo cuanto habéis escuchado no es más que un débil preparativo: era menester que el gran golpe del sacrificio de Jesucristo. pour le Vendredi Saint. Además. la prudencia impone al jefe la obligación de sancionar.. y es lo que la fe nos descubre sensiblemente Sí. y que fuera también Dios quien la hiciera».. 442-443. 13 y da lugar a un largo desarrollo sobre la manera como la maldición de Dios cae sobre Jesucristo. No bastaba la crueldad de los judíos para castigar a un hombre como éste.Lebarcq. presenta así el motivo de la redención por la sangre: . Dios escogió el medio que le permitiera manifestar a la vez un mayor número de sus atributos. 19). 388-389. la pesadez de tu brazo. Dios no se contenta con golpear. Los testimonios de este siglo son especialmente abundantes: no llegan más allá de Bourdaloue. era menester que la reprobación sensible del Hombre-Dios colmase la medida de la maldición y el castigo que se deben al pecado. Hacía tiempo que esperabas esta víctima. si se me permite usar esta palabra. 152. Antes de citar a los oradores. París 1967. La culpabiíisation en Occident (XIII-XVIIIs/éefes]. hacías sentir. y muy significativo en muchos aspectos. DE MAISTRE. A comienzos del siglo XIX. ni es en el infierno donde él se declara más auténticamente el Dios de las venganzas. en particular 321-331. La catéchése du salut dans la France de la Restauraticn. y 447-469: «Un Dieu aux 'yeux de lynx'». t. sino que es obra del mismo Dios. Señor. conviene señalar la influencia ejercida por Joseph de Maistre. FOUCHER. se echaron sobre esta presa inocente y reservada a su furor. Metz 1864. ut quid dereliquisti me?(Mt 27. cf. en aplicar al misterio de la cruz los versos de Esquilo: «Miradme. por ejemplo. Estos textos de Bossuet y de Bourdaloue atestiguan la imagen de un «Dios terrible» y son la expresión de una forma de «pastoral del miedo» que atravesará varios siglos: cf. pero aclimatan en el mundo cristiano todo un sistema de pensamiento que sigue pesando hoy sobre nosotros. II.Sobre la teología de la salvación en el siglo XIX. J. Señor. La gran notoriedad del autor llegará a difundir su pensamiento incluso en la teología. a través de la «conmutación» de pena que interviene entre Cristo y nosotros. sino por ti. DELUMEAU. este filósofo tradicionalista desarrolla un curioso «tratado sobre los sacrificios» con estas dos ideas fundamentales: hay «en la efusión de sangre una virtud expiadora útil al hombre»41. no sin méritos literarios. Es allí donde su justicia vindicativa actúa libremente y sin trabas. es curioso cómo en dos ocasiones el orador siente cierto malestar: pide perdón por las expresiones que emplea y tiene miedo de que lo interpreten según el pensamiento de Calvino. Paris-lyon 1854. La philosophie catliolique en France au Xl}¿ siécle avant la rcnaissance thomiste et dans sonrapport avec elle (1800-1880). y «siempre y en todas partes se ha creído que el inocente podía pagar por el culpable»42. de que. ya que allí no está limitada. inmolándolo. no pongas ya los ojos en él más que para acordarte. que tiene en Monsabré uno de sus representantes. 262263. Se habrá observado la solidaridad que se mantiene entre «las reglas d e la equidad» y la «justicia vindicativa».. pero vosotros captáis su sentido y no creo que sospechéis que yo la uso en el sentido de Calvino. Era menester. es Dios que hace morir a un Dios» 44 . 4. bid. 391 43. Este abandono y este desamparo de Dios es de alguna manera la pena de daño que era menester que Cristo sufriera por todos nosotros. 46). Según Louis Foucher. París 1983. L. que en su venganza sacrilega encontrabas el cumplimiento de tu venganza santal Porque eras tú mismo. Esta elocuencia de pulpito hizo escuela en el siglo XVIII y más aún en el XIX. esto es. t. satisfaréis ese odio con que odias el pecado. es en el calvario: Deus ultionum Dominus (Sal 93). Premier Sermón sur ¡a Passion de Jésus-Christ.. suivies d'un traite sur les sacrifices. Pero no os escandalicéis. GERMAIN. a partir de las palabras de abandono de Jesús en la cruz. 41. el neotomismo del siglo XIX. parece querer reprobarlo. dejándolo y abandonándolo en medio de su suplicio: Deus meus. J. Beachesne. 45. el que justamente cambiado en un Dios cruel. Golpea ahora. Este último detalle muestra que la perspectiva que domina ampliamente a la doctrina de la redención es en gran parte común a las confesiones cristianas. La argumentación es en principio la de Bossuet: el suplicio de Jesús no viene en definitiva de los hombres.. Bourdaloue 40. este tema tendrá también una larga carrera. Vrin. Siglo XTX una enseñanza corriente Era preciso citar extensamente este texto de una rara violencia. había que reparar tu gloria y satisfacer tu justicia.. por la pequenez del sujeto al que tiene que castigar»40. donde se cita a Bossuet y a Bourdaloue. EL ÚNICO MEDIADOR tu cólera levantaste la mano contra él. Convencido de que «el paganismo no pudo engañarse en una idea tan universal y tan fundamental como la de los sacrificios. MAHIEU. la de la redención por la sangre» 43 . 44.. Ibid. golpea: está dispuesto a recibir tus golpes. Sin embargo. Parler du salut? Aux origines d'me mentalité religieuse.. Es lógico que la satisfacción de ésta es previa para el ejercicio de aquella. París 1955.. 218-220. LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 85 llega a afirmar la pena de daño. Deus meus. hasta el punto que no acaba de comprenderse por qué la una es santa y la otra sacrilega. en Oeuvres completes. Texto comentado por L. como lo está en otras partes. L'abandon du Christ sur la croix Melanges de Science religieuse 2 (1945) 234-235. Fayard.. Este salvador clavado en la cruz es el sujeto que tu justicia rigurosa se ha preparado a sí misma.372. ya que después de todo no hay nada en este proceder de Dios que no sea según las reglas de la equidad No es en el juicio final donde nuestro Dios ofendido e irritado se satisfará como Dios. En todo este desarrollo no se habla ni una sola vez de la misericordia de Dios. Ibid. 42. reduce tranquilamente la idea cristiana del sacrificio a la de la historia de las religiones. como dice san Pablo. No vacila. La venganza de Dios se encarna de alguna manera en la de los judíos. Pélagaud.. Los subrayados son míos. Rousselot. Dios mío. no ya a tu siervo Job. . Le peché et la peur. Les soirées de Saint-Petersbourg ou entretiens sur le gouvernement temporal efe la providente. BOURDALOUE.84 JESUCRISTO. y sin considerar que es tu Cristo.. sino a tu Hijo único. se relaciona en parte con la corriente tradicionalista 45 . sino sólo de su justicia.. igualmente E. Pero ¿reservada por quién. citado por J. Dios comenzó por hacer justicia. C. con más sobriedad... Se satisfizo la venganza y nada pudo ya detener la efusión de la misericordia»49. París 1886. Houdin. JESUCRISTO.. Señor... París 1903.. es preciso que él.. a Jesús. no. Porque Monsabré no se olvida de la compensación necesaria: «El perdón sin compensación eclipsa hasta tal punto la justicia que realmente me asombro. Mientras ella reclamaba lo que se le debía. perdónale. fue profesor y superior del seminario mayor de Francia en la segunda mitad del siglo 49. es el infierno. No. que coma este pan amargo de nuestras iniquidades. o. Conférences de Notre-Dame de París. e Así.. que pasa por la venganza. MOR. t.»47. como él mismo la ve. Caréme de ¡981. tiene que ser maldito por todos por haberse hecho pecador por todos.. París 1885. 48. C. porque la verdad es que Jesús. Y penetrado del horror que la iniquidad divina inspira a la santidad divina. Ibid. MGR. que beba hasta las heces el vino áspero de la cólera celestial.. enJ.. c. La oposición dualista entre la justicia y la misericordia es evidente: la primera tiene que preceder a la segunda. Perdónale. Es preciso que se abra a este doble diluvio del pecado y de la pena. O. al decirles: "Haced esto en memoria mía"! Su palabra se ha convertido en un instrumento más agudo que el cuchillo que degollaba a las víctimas de la antigua ley. El «cortocircuito» es una vez más manifiesto: Dios se convierte en el verdugo de Jesús. d'Hulst afirma. Ante ese espectáculo la justicia divina se olvida del rebaño vulgar de los humanos y no tiene ojos más que para este fenómeno extraño y monstruoso sobre el que se va a satisfacer. Caréme 1SS4. vendredi saint. ¡Padre mió. pues. 181. íoussielgue. Este texto atestigua una vez más la transferencia a Dios de lo que es propio de los hombres. su carne sagrada se convierte.D'HULST. Sermonsde Caréme. Retraite de la semaine sainte. GAY.330. mons.. pero el abandono de un Dios experimentado por un Dios. 46.J. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 87 Escuchemos ahora al Padre Monsabré en sus conferencias de Notre-Dame: «Dios ve en él como el pecado viviente. a propósito de la cual el orador pasa de Cristo hecho pecado al Cristo hecho pecador. se convierta en su estercolero» 50. 325. cuál era la idea de Dios que alimentaba las conciencias a través de las predicaciones de este tipo.. El término de satisfacción deja lugar aquí a un terrible «satisfacerse». he aquí la inexorable justicia del cielo. 76Conferénce.. 47. la misericordia estaba ligada y como impotente.335: enJ.146: en J. Conféiences de Notre-Dame. pues. ¿por qué no interpretar con esta misma óptica el misterio eucarístico? Monsabré habla así del misterio del sacerdote: «¡Qué poder has dado. comprendo mejor su acción si va precedida de una satisfacción concedida a su justicia por la expiación del pecado. Dios es bueno. rescatado por penas voluntarias que los humillen. 1908. ¡es preciso que Cristo padezca. Ellos ponen una vida divina en donde no había más que una materia inerte y. ¿quién dirá lo que es?»51.. Gay vuelve al tema de la pena de daño: «El abandono sólo de Dios. Ibid.. c. c. El padre Juan Come. ¡bid. Volvemos a encontramos con la alusión a Gal 3... 24-25.. O. Passion povrle vendreü sai/il. Aquí es donde se espesan las sombras del misterio. Si Dios quiere así el castigo de su Hijo. RIVIERE.. salido de las profundidades de la esencia divina y unánimemente promulgado por todos los atributos divinos: "Oportet Christum pati!". MONSABRÉ. a tus sacerdotes. por tanto.13 y a 2 Cor 5. o. es el pecado. Esto no puede ser revocado y tan sólo Dios puede cambiarlo.. es tu Hijo. reducido y apretado entre las iniquidades de todo el mundo que él tanto abomina. 2. es un paso previo para la misericordia: «Había que contentar ante todo a la justicia.Hl. Propio Filio non pepercit Deus"»46. 49 Conférence. si el hombre culpable no vuelve a Dios.. en lugar nuestro.. pasa al furor... L. si es posible. 51.al santo. oblato de María Inmaculada. 235-236.21)-220: en J. Sin querer imponer límites a su misericordia. y compensen el eterno castigo que ha merecido. mons Gay analiza de este modo la angustia de Jesús: «También él teme la justicia de Dios. Paris-Poitieis.. 50. que la satisfacción de la justicia.. Dios mío. O. En otro sermón. he aquí el decreto divino que lo carga de esta iniquidad para satisfacer esta justicia. . Riviere.. 234. 2 1 .... en el lugar del culpable. Caréme 1881.217. -Tiene miedo de la maldición divina. pero es sabio. es preciso que sea castigado. -Tiene miedo de la cólera de este juez justamente irritado y cuya irritación. Nunca había dicho Anselmo nada igual.. dan la muerte»48. Comentando la escena de la agonía.! —No es posible— Jesús ve levantarse ante él este decreto inmutable. el santuario del mundo y el corazón de la humanidad. Mons.232. M. en un objeto maldito. Siguiendo con las Conferencias de Notre-Dame. He aquí.. es preciso que absorva este fango humano y esta venganza divina. RIVIERE.239. que le hace temblar. Vemos.233. la bendición viviente e infinita. Se decidió una sustitución. con ese mismo golpe. que pondría al justo. RIVIEKE. R rviERE. en un lugar de encanto bien escogido puse a la primera mujer y al primer hombre. será el excomulgado universal. . como si experimentase la pena de daño. Y entonces —por eso lo acepto—. sin dar la referencia. Los hago infelices en la tierra y les prometo en el infierno. entonces podría abrirles de nuevo mis brazos paternales.. Habiendo descargado Dios su cólera. de su divinidad... en el que vemos en un divino Inocente 56. por así decirlo. 56 una sangre inmensamente valiosa aplaca su furor» No es extraño que semejantes interpretaciones del misterio cristiano de la salvación hayan dado ocasión a lo que santo Tomás llamaba la «irrisio infidelium». RIVIERE. Pero yo soy muy bueno y esto me apena. Citado por P. y de esa manera se sávará esta raza. la pitié supréme.U. su justicia se vio enteramente satisfecha y Jesús pudo morir. el pecador de todos los tiempos y de todos los lugares sobre los que va a hacer pesar todo el rigor de su justicia»54. les perdonaré el que no han cometido. 53. J. Cargado de todos los crímenes de los hombres. maldito por nosotros. un castigo sin fin por el pecado de otro. 321: en J. donde Satanás se revuelca entre brasas. t. Dios no ve en él a su Hijo amado. Vane. Viéndoles así cometer un pecado completo. comenta el poema de una forma marcadamente apologética y lamenta que Blondel concediera una importancia excesiva a estas «odiosas elucubraciones» (p. . colgado entre las iniquidades de la tierra y las cóleras del cielo. 55. «. Esta pieza pertenece ai conjunto Religión! et re!igion... t. Le dogme de la rédemption dans la théologie contemporaim.. en La phiiosophie et l'esprit chrétien. No hay nada más justo.. abandonando a un Dios. 350-351 y 226: en J. ¡Ay! ¿Qué hacer? ¡Una idea! Les enviaré a mi hijo a Judea.. lo matarán.236. d. yo los hago criminales. y un cántico de los reformados: «Media noche..JESUCRISTO.. 2 1 : «Aquí es Dios en cierto modo abandonado de Dios. c. s. eran virtuosos.. I. J. VÍCTOR HUGO . hace poco desaparecido y que todavía algunos echan en falta.. Ibid.13 y 2 Cor 5 . Las Poesías filosóficas de madame Ackermann tienen otro tono y expresan una protesta contra una justicia que condena al inocente: «¡No a este instrumento de un infame suplicio. a.. serán inocentes. R IVIERE. 212-213. Por una contradicción absurda. «Jesús se presenta a los ojos del Padre como el pecador universal. Paris 1944. Le mystére de Notre-Seigneur Jésus-Chiist. se ha cumplido la inmolación que satisfac e a la justicia de Dios»ss. una vez lavada su inocencia con un crimen» 7. «La Ley inexorable caía sobre su víctima. Le pape. Interpreta del mismo modo el grito de abandono de Jesús en la cruz con ayuda de Gal 3. t. 237. No existe. 4: Le sacríSce de Jesús.F. Se espanta ante los terribles golpes que la cólera divina va a descargar sobre él para hacerle expiar los crímenes del género humano y que constituirán para su alma y su cuerpo la más horrible de las pasiones52. Era el golpe supremo. Ollendorff.. O. el Dios desamparado quejándose y el Dios que abandona mostrándose inexorable. los hombres se salvaron cometiendo una fechoría de la que se decía satisfacer una justicia odiosa. o. París 1927. Oeuvres completes. 52. Alibi 1948. publicada al final de su vida.. una manzana: por eso sigo castigando a los hombres. cristianos. Querelles.232. La Cene etía Croix: NRT 101 (1979) 678. Jesús prueba el sentimiento y experimenta en cierto modo un real desamparo. sino la víctima por el pecado. es la hora solemne en que el Hombre-Dios desciende a nosotros para borrar la colera de su Padre». como el pecado viviente. P. Blondel citaba este texto de Víctor Hugo dirigido a los teólogos: la caricatura iba acompañada de una ironía sardónica: «Prestáis a Dios este razonamiento: En otro tiempo.238. Su alma cae en llamas y su cuerpo en carbón. convertido en el pecado universal. 319-320. o. Jesús quiso experimentar el tormento de los condenados (la sed). la víctima acaba de exhalar su último suspiro. París. La idea de Dios que transmitían fue objeto de un rechazo categórico por parte de las conciencias reacias a una doctrina en la que veían a un Dios que ordenaba cometer un crimen. 218-220: en J. 434). Pocsie. habiendo cometido un crimen.. GARDEIL. O. Rcligions et religión. CORNE. 89-90: en J. nos ofrece un eco de lo que se enseñaba por aquella época He aquí lo que dice sobre la agonía de Jesús: «Dios mismo va a lanzar sobre él el anatema. Ibid. M. comieron. VII chcí d'oeuvre. Su gran obra de espiritualidad. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 89 XIX. es la humanidad de Jesús rechazada.. a pesar de la prohibición. RIVIERE . Todo se ha consumado. C. que sepamos.. Ibid. Espectáculo extraño el que se ve en la cruz: Dios persiguiendo a un Dios. chretiens». IX.. BLONDEL la cita. M. 57. 54.. una encuesta sistemática.. como un ser maldito. c.l. 424-434. RIVIERE. Cito a título de ejemplo el famoso «Minuit.. el maldito. Con el título «Un pamphlet de Victor Hugo». RIVIERE. Sería interesante seguir todos estos temas en los cánticos propuestos a los fieles en el siglo XLX y primera mitad del XX. deudor ante todo con el ofendido. solo por todos. F.. separándose de su verdadero amo. Estos testimonios del siglo XIX coinciden con la contestación contemporánea del sacrificio. No busca ninguna originalidad. una mancha en el alma. El criminal. Le mystére de la rédemption. A.. La obra de Edouar Hugon.. 143-144. he aquí cómo pasa de la metáfora al concepto: «Hemos de analizar ahora las diversas nociones contenidas en el concepto de la redención. inaceptable como tesis general y en estricto derecho. Está claro que el ofendido no es Satanás. . ACKERMANN. en segundo lugar. el rescate por un cautivo. la obligación de sufrir un castigo proporcionado a la falta. el verdugo es el demonio. ¿Quién es el esclavo? ¿De qué esclavitud se le libera? ¿A qué condición primitiva se le devuelve? ¿A quién hay que pagar el precio y cuál es el precio? El esclavo es el género humano perdido por el pecado. 60 sustitución» . HUGON. en Obras inmortales I. Lo que la caracteriza. Hugon quiere ser tomista y desarrolla su tratado de la manera más clásica. Redención dice más que reparación y restitución. idea de reintegración en el estado de libertad. a quien Dios ha permitido que fuese entregado el hombre por el pecado. Inmola. 59. París 1922. está también sometido al verdugo que inflige el castigo. todos de buena fe. El filósofo Nietzsche reacciona de forma análoga: «¿Cómo pudo Dios cometer aquello? La perturbada razón de la pequeña comunidad dio con una contestación asombrosamente imbécil: Dios había consentido que se sacrificase a su propio hijo con objeto de perdonar los pecados de los hombres. no nos habíamos hecho propiedad suya. no a Satanás. pero quiere que se expíe. por ello. están convencidos de que es éste el mensaje de la Escritura e intentan. iy a esto se llama tener piedad!»58. no había adquirido ningún derecho real sobre el género humano. Una lógica implacable —hay que reconocerlo— ha afectado desde dentro a la interpretación del misterio de la redención. a aquel que es el amo del esclavo y que ha sido ofendido.. II) 180. ¡no incluso a la víctima y no sobre todo al sacrificador! ¿Qué importa que sea Dios.90 JESUCRISTO.. He aquí lo que escribe el teólogo Adhémar d'Alésen 1913: 58. .. 74-75. si es a costa de sangre! Porque el amor no puede ocultamos este crimen. ¿A quién hay que pagar el precio del rescate? Evidentemente. E. si su obra es impía? ¿Cómo? ¿Es su propio Hijo al que ha crucificado? Podía perdonar.. finalmente. Aquí se despierta todo un montón de ideas: idea de esclavitud. LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 91 «El principio de la sustitución penal. EL ÚNICO MEDIADOR y bajo los mismos golpes. es un ejemplo perfecto de la teología «común» de la época en su expresión escolástica. Pues bien. He hablado de «desconversión» y hasta de «perversión»: Nietzsche ve en estas doctrinas un retorno al paganismo. por la generosidad que le hace ofrecerse espontáneamente. Lemeire. Si hay un rescate que pagar. Pero el demonio. Agradezco a C. el pecado implica dos desgracias: primero.. intenta simplemente exponer el «concepto completo» de la redención en conformidad con el dogma de la Iglesia.. L. Teorema. por la voluntad divina a la que agradó la A _ . ya que es de la esencia del castigo caer sobre un culpable.. Siglo XX bajo el signo de la velocidad adquirida Se dirá quizás que estos testimonios del siglo XIX proceden más de la pastoral y de la espiritualidad que de la teología propiamente dicha Pero es fácil demostrar que en los primeros decenios del siglo XX la tesis de la sustitución y de la expiación penal se había convertido en una doctrina clásica. conciliar lo que llamará Girard «el pacto sacrificial» con los otros aspectos de la salvación. segundo. A. Guillon el que haya llamado mi atención sobre esta obra tan representativa. Dios habría podido con toda justicia dejar al pecador bajo la cautividad del demonio en castigo de la falta.4\. aunque lo rodee de un velo seductor. Poésies. primero por la solidaridad de naturaleza que hace de Cristo el representante nato de la humanidad entera. idea de rescate... Le dogme catholique de la Rédemption: Etudes 135 (1913. A pesar de su abnegación. mal que bien... París 1871. Los autores. a los golpes de la justicia divina. un precio convenido. Téqui. Le mystére de la Réderrptiorf1. Premieres poésies. tal como se expresa en Rene Girard. En un texto que constituye su declaración de intenciones. es solamente a Dios. poésies philosopliiques. a través de una deriva secular y muy a menudo inconsciente de sí misma.D'ALES. muy olvidada hoy.. El Anticiisto. es el pago de un precio por la deuda contraída. Barcelona 1985. expirar la justicia! ¡No a nuestra salvación. que data de 1922. 61. NIETZSCHE. Por eso 60. Aquí el ofendido es Dios. La palabra designa el rescate de un esclavo mediante un pago. ¡Cómo! ¡Así se acababa con el Evangelio en un instante! ¡El sacrificio expiatorio y bajo su forma más repugnante. adquiere un valor muy distinto en el caso de la redención. más bárbara: el sacrificio del justo por las culpas de los pecadores! ¡Qué espantoso paganismo!» 59. sino sólo Dios. t. en la redención la idea primera es la de una satisfacción proporcionada a la ofensa y que.Lyon 1971. Teología de san Pablo. passim.. enunalarga cita de R. 181. nos libra de ella» 69 . Bultmann y cita en apoyo de su tesis algunos textos de J. Lamarche—. El autor saca aquí sus expresiones de R. 65. No hay aquí nada de emoción oratoria ni de dramatización. 66.. Me 10. El autor expresa su satisfacción por el hecho de que los teólogos escolásticos hayan desembarazado a la teología de la teoría grosera de los derechos del demonio. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 93 decimos que Jesucristo ofreció su sangre como precio de nuestra redención. del mal y del adversario en el drama de la pasión queda totalmente borrada y todo se reduce al pacto sacrificial y satisfactorio con Dios. Le Christ est-il mort pour nous?. Así pues.. de manera que esta naturaleza quede como quebrada y aplastada. el movimiento descendente. n. aplicado exclusivamente a la muerte de Cristo.. 67. 101-102. por consiguiente la del Hombre-Dios. LAMARCHE. Ibid. Peché origine! et rédemption examines á partir de l'épitre aux Roznarás.. en Annoncer la morí du Seigneur. Se trata de dos exégetas de principios de siglo.. HOLTZMANN.c. Ibid. 3 (1934) col. 87. reducida como a la nada. no coincide con él en el fondo. Ésta es la sublime razón de la expiación penal. 69. lo haga propicio a la humanidad» 2 . sino a Dios su Padre. F. Así pudo decirse a propósito de la importante Teología de san Pablo de Ferdinand Prat65: «El esquema teológico de la satisfacción vicaria. no se pregunta por el riesgo tan odioso incluido en la afirmación de que se pagó a Dios el precio de nuestra salvación. reparando la falta. Hugon. Esta mentalidad teológica estaba tan establecida en los espíritus que pesó también en el trabajo de los exégetas. En Supplément au Dictionnaire de la Bible. . y . ¿Cuál será este precio? Para que haya redención propiamente dicha. Todo el centro de gravedad del libro está constituido por el movimiento ascendente. el dolor sufrido por la reparación tiene que ser también inmenso. cuyo artículo Expiation del Supplément au Dictionnaire de la Bible ejerció una real influencia. La compensación satisfactoria exige evidentemente el castigo doliente. consideremos lo que el hombre hace por el pecado mor- tal. aquí es donde interviene el «cortocircuito» mencionado anteriormente. El orden exige. RÍAT . en sentido pleno. 2 vols. no ya al demonio.. 64. París 1973. 62. sino en la forma. 6. universal»64. El mismo demonio se convierte en el «verdugo» de Dios.92 JESUCRISTO. HUGON. 63. Essai théologique. 21 en el de una sustitución y una imputación 68 . o. se necesita una satisfacción igual a la ofensa. J. tomando sobre sí el castigo del pecado. que cita a Monsabré 63 . es el ejecutor de las altas obras de su justicia. sumamente doloroso. completo.. 9-14. Busca en un bien perecedero un gozo indigno. numerosos e ilustres exégetas piensan que es posible encontrar en el Nuevo Testamento una interpretación en que se mezclen las representaciones sacrificiales y una teoría de la satisfacción: Cristo es la víctima que con su sangre expía nuestras faltas. y 2 Cor 5. Un dossier théologique.. 28. P. prescindiendo de cuál fuera su preocupación por dejarse enseñar por el texto mismo de la Escritura. aplaque a Dios. este autor interpreta el logion del rescate (Mt 20. La doctrina del sacrificio propuesta por Hugon cae en gran medida bajo los golpes de la crítica de Girard. Esta articulación conceptual servirá de pauta de lectura a los textos de la escritura. P. 254. 203. Desclée. que ama hasta llegar a despreciar a Dios.. 28.col. El argumento parte de la idea de redención para llegar a la de satisfacción: la primera se reduce exactamente a la segunda. Pero otros autores más recientes siguen presuponiendo las mismas nociones en los textos bíblicos: «Para explicar la muerte de Cristo —escribe P. no interviene más que al final del volumen. Por eso Hugon insiste más en el aspecto de la justicia conmutativa y de la compensación igual que en el de la venganza divina. Lo mismo ocurre con Alexis Medebielle. México 1947. GRELOT. Pues bien. y no simplemente remisión del pecado o liberación del culpable. que había podido seducir a algunos escritores eclesiásticos. por eso la satisfacción de Cristo tenia que ser también un sacrificio. llegando hasta el desprecio de la naturaleza que ha sido escogida para satisfacer. la muerte. 68. 45) en el sentido de una satisfacción ofrecida a Dios por el pecado 67 . estropea el análisis de la teología paulina en un exégeta que sin embargo se muestra tan deseoso de respetar los textos» 66 . Ibid.. sino una demostración fría que sigue la metáfora en todas sus consecuencias. lleva en lugar nuestro el pecado del mundo y. por tanto. Esta teoría de los derechos del demonio.. se vio definitivamente arrinconada en la Edad Media y nuestros grandes teólogos limpiaron para siempre a la teología de ella. cuando habla del sacrificio de Cristo: «Para comprender hasta qué grado de sufrimiento tiene que llegar la satisfacción. Estamos ciertamente ante un fenómeno de «desconversión». sin preguntarse por el carácter analógico de la trasposición. E. La parte del pecado. lo cual equivale a atribuir a Dios algo demoníaco. que el que repara sufra una pena sensible en compensación por el placer ilegítimo que ha saboreado el pecador. citando la Cuaresma de 1881 del padre Monsabré. segundo por no decir secundario.. J.. capta toda la pertinencia de la doctrina patrística de la victoria de Cristo e intenta mantener en la presentación del misterio la prioridad de la iniciativa del amor divino.. Jean Riviére (1878-1946). Le bouc énüssaire. como fundamento bíblico de la doctrina de la sustitución penal. Mantiene todavía. SABOURIN. Para L. los teólogos y los exégetas han ido reaccionando lentamente. Powquoije suis partisan de la peine de mort: Le Fígaro Magazin(18mayo 1985) 163. El giro se acentúa abiertamente con Louis Richard. Los primeros signos de interrogación y de malestar aparecen entre los mismos que se ven sometidos al esquema dominante. 23 (Mémoire de Majtrise en théologie). cuyas publicaciones sobre la redención se extienden de 1923 a 1959. Referencias en J. contra la fuerza de esta velocidad adquirida. redentor de todos los pecados. que ha estudiado este dossier históricamente. L. infinitamente fecunda y benéfica. El primer testigo es Teodoro de Beza. fíguie du Chiist?: Sciences Ecclésiasüques 11 (1959) 45-79. discípulo de Calvino. la afirmación del amor infinito de Dios. 76. ha leído el libro de Aulen y. Conzelmann70. El mejor ejemplo de ello es el teólogo de la primera mitad de siglo. Al final de un artículo que hacía una apología de la pena de muerte. 21-22) se ha invocado en apoyo de 2 Cor 5. la utilización de esta categoría bíblica en la interpretación de la redención se remonta al siglo XVI71. Texto citado supra. la idea central sigue siendo para él la de la satisfacción vicaria. C. O. su ponderación de la doctrina es diferente de la de Riviére: destaca la perspectiva descendente y en particular la doctrina griega de la divinización. Inst. sin conseguirlo. 1961 141. 69. 75. refundición del de 1932. si todavía hay necesidad de mostrar que estos esquemas siguen vivos en nuestros días. con la opción misteriosa divina que «decretó como condición previa la vida y la muerte de su Hijo»75. 3. como si se hubiera querido de antemano dar razón a las acusaciones de R. de Th. Cf. Finalmente. Nosotros.94 JESUCRISTO. Incluso la figura del «chivo expiatorio» (Lev 16. la pena de muerte adquiere toda su significación sobrenatural. toma claramente «sus distancias respecto a la teoría de la expiación penal»74 y no tiene indulgencia alguna con los textos del siglo XIX de los que traza un inventario (anteriormente cité algunos de ellos). con la que identifica siempre la noción de redención. Intenta conciliar. Leenhardt y H. RIVIÉRE. De «desconversión» en «desconversión» se llega a la perversión del misterio. Algunos de ellos opinan que se trata en este caso de una formulación arcaica que hoy exige ser actualizada o adaptada. contra la mentalidad que había llegado a identificar su propia lógica concep70. Lesétre en el XLX y E. C. que es un cadalso de ejecución. se muestra influido por toda la renovación bíblica contemporánea. La Úiéolcgie catholique de la rédemption au X)f siécle. el suplicio padecido por Jesucristo es un valor supremo. lbid. H. 21. 73. ni en su suplicio el valor supremo. O. Cornelio a Lapide en el siglo XVÜ. que está en el origen de toda redención. n. Riviére el juicio de C. sus dosiers siguen siendo sumamente preciosos y yo mismo me he sentido afortunado de poder recurrir a ellos. rual con el dogma de la Iglesia. en Dict. Cath. adoramos a un Dios crucificado y ése es el escándalo paulino. Lo siguieron tanto los católicos como los protestantes: Estius. R. A la luz de la cruz. 260. 1982. L. L. con Riviére el concepto de satisfacción vicaria. GALOT. Sin embargo. Desde el principio. especialmente por los trabajos de Stanislas Lyonnet. Leites. Pero en su último libro de 1959. 1937. Cerfaux. los cristianos. VI. UNA REACCIÓN «SALUDABLE» Sin embargo. XIII. Cath. GUILLON. GUILLON. Pero nunca jamás la Iglesia ha visto en su ejecución en cuanto tal la fuente de todas las gracias.. que consagró su vida al estudio de la redención. Procura articular lo que él llama «los dos aspectos complementarios del misterio de la redención» en un capítulo que nos ofrece el fondo de su pensamiento76. Sabourin. SABOURIN. D. situamos en la ejecución de ese inocente la fuente de todas las gracias y de la salvación del mundo»73. une enquéte exégétique.29-30. Riviére no lleva a cabo ninguna revolución en el universo teológico de la redención. Girard. Rédemption sacríñcielle. Etapcs d' une évolution. un sacerdote se atreve a ver en la ejecución de Jesús la fuente de todas las gracias: «En el interior del cristianismo —¿por qué no voy a hablar de ello—?. Conoce a Hugon y se refiere a él como una autoridad. sobre J. permítaseme citar un texto que considero atroz y que ofrece una fácil excusa al contrasentido cometido por N. F. col. t. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 95 Gnilka. adoramos a un Dios condenado a muerte y ejecutado. Paris 1985. Rédemption. L. Rechaza la idea de un rescate pagado a Dios en justicia: «Si la atribuimos 74. casi contemporáneo de Riviére. BRUCKBERGER. Sí. sin aceptar incondicionalmente sus ideas. Aunque muchas de sus interpretaciones leen erróneamente según el movimiento ascendente ciertas afirmaciones que se inscriben normalmente en el movimiento descendente que va de Dios al hombre. 2. B. cf. . 72. pero seguros. Alio en 193772. 71.B. C. Su primer mérito fue entregarse a investigaciones históricas concretas en los diversos períodos del desarrollo doctrinal. D. W . c o m o perfección. 83. 82. Cf. o.O. queriendo perdonar. 8 a -9 í eds. Barcelona 1967. NICOLÁS. Ibid.. los viejos esquemas tienen la vida dura. por no citar m á s que algunos representantes franceses en el terreno bíblico. F. Su homónimo de Friburgo.-X. quiso poner a su perdón esta condición previa: que su justicia recibiera una satisfacción. Dios habría podido dar libre curso a su voluntad de amar. y c o n los d e L. Por su parte. L¡ résurrecüon de Jésus. 62-63. n o le conviene desde luego bajo l a forma de justicia conmutativa. una vez aplacada de este modo la cólera divina. 87. EL ÚNICO MEDIADOR LA SITUACIÓN DOCTRINAL DE LA SOTERIOLOGÍA 97 a Dios. 497-524.. Bouyer. francesa). Ésta no era más que una 77.96 JESUCRISTO. cif. NICOLÁS. Dios rio h a querido directamente la crucifixión de su Hijo. Ibid.GUILLON. los sufrimientos y la muerte de Cristo serian ante todo una satisfacción ofrecida a la justicia de Dios. E. Epi. art. del que la encarnación del Hijo sea la solución divina» 7 8 . sin cambiar. 39-40. ¡bid. J. P . las síntesis teológicas de u n K. rechazaba de forma más decidida la concepción corriente de la satisfacción penal. Durrwell ha ejercido una influencia muy saludable en la soteriología con su libro de múltiples reediciones y refundiciones. Como se le ofrece en nombre nuestro. Beauchesne. Moingt. e n u n nuevo mundo de pensamiento. totalmente reformada. según la cual la muerte de Cristo es u n a satisfacción ofrecida a la justicia de Dios. Rahnér o d e u n H. por consiguiente. revisada y aumentada. LeónDufour. 84. a pesar de todo lo que los separa. DE MONTCHEUIL. X. U r s v o n Balthasar se inscriben. A . 378-380. 267-268. c o n la que h a y que entrar e n comunión para poder participar de ella. París 1985. revisada y aumentada. se le llama satisfacción "vicaria". Guillet. consecuencia o u n efecto d e aquella. c. n o muestra en qué puede modificar su perspectiva el sentido de los conceptos de redención y d e satisfacción 83 . J. misterio de salvación*2. en sus célebres Lecciones sobre Cristo.. 79. Lo que es característico de esta forma de explicar las cosas es que Dios. Elude biblique. 1955. dadas durante la última guerra y publicadas después de su muerte 7 9 . . 127-128.69. La existencia cristian a e s u n a participación en este misterio del paso d e Cristo a Dios. Nos gustaría señalar el punto débil de una teoría. nuestra virtud de justicia.42. pp. Rocojamos solamente aquí s u t o m a de posición crítica. Turner. misterio de salvación. DURRWELL. 86. Lyonnet. c. La resurrección de Jesús. Durrwell h a tenido el mérito de recordar que la resurrección era la piedra de toque de la predicación apostólica y que la pasión pertenece a u n movimiento que tiene su término en la glorificación.. Vanhoye.. Sin embargo... Le Puy-Lyon 1950. F. descendente y ascendente. 78. 80. M. La resurrección de Jesús. el anglicano H. Grelot. X. E n la actualidad los afortunados efectos de la renovación bíblica y de la renovación patrística se hacen sentir ampliamente e n este t e m a tan delicado. está hecha sobre la l1 ed. Los d o s caminos de acceso al misterio de la redención. La última frase causó problemas en su tiempo. L. C. Herder. pero sigue estando construido exclusivamente sobre la noción de «satisfacción vicaria». como si Dios se hubiera visto alcanzado en su ser por el pecado» 81. Entre Cristo y nosotros se trata más de solidaridad que de sustitución.2* ed. 68-69. mystére de salut. H. que debía ser previamente satisfecha para que pudiéramos ser perdonados. Sin embargo. «el asesinato de Jesús fue obra de los hombres y d e su libertad» 84 . 1963. Jossua y otros muchos en el patrístico. Entre ese a m o r y la justicia exigente n o existe ningún "conflicto". denuncia la n o ción de u n a reparación previa: « N o digamos que la justicia divina rec l a m a u n a reparación previa al ejercicio de su misericordia. volveré sobre ello. M á s aún. Por tanto. DE MONTCHEUIL.-J. c o n los trabajos de St. 81. L a salvación se realizó primeramente en la persona de Jesús. O. RICHARD. Cf. El capítulo dedicado a la «Salvación de los hombres por la sangre de Cristo». en lugar nuestro. U n teólogo demasiado pronto desaparecido. Desgraciadamente Durrwell n o se h a explicado formalmente e n referencia a la doctrina «clásica». Después de la segunda guerra mundial. La teoría que se había hecho clásica de la redención casi n o dejaba ningún lugar a la resurrección. tecons sur le Christ. C.. Se considera que hay que superar el sistema llamado de la satisfacción vicaria 86 .. capítulo sobre la satisfacción. Yves de Montcheuil. Mappus. París 1976 (la trad. 267. J. París 1949. Synthése dogmatique. A veces se ha presentado también esta satisfacción como una expiación propiamente dicha: Jesús habría sufrido en la cruz el castigo debido al pecado y. 3s-68 eds. fofra. 102 ed. Cerf. De la Trimté á la Trinité. rechaza la explicación por la sustitución penal. con él no hay ning ú n intercambio estrictamente hablando» 7 7 . puesto que todo procede del amor gratuito y misericordioso. U n largo artículo reciente de Marie-Joseph Nicolás reacciona de forma saludable contra muchas afirmaciones «clásicas»: N o . Malevez. la explicación que se da de la satisfacción sigue siendo solidaria de la idea de compensación y no se desprende realmente de la noción de satisfacción previa87. se identifica c o n esta persona. Y. antes de volver sobre su pensamiento en el capítulo dedicado a la satisfacción 8 0 : «Se ha presentado con frecuencia la satisfacción de Cristo como una deuda pagada de algún modo a la justicia de Dios. 85. necesarios para una «teología integral» quedan suficientemente expuestos en dicho artículo 85 . M.. Y. está lejos de respetar el programa de los dos caminos de acceso al misterio de la redención. P . 7* ed. J. Ibid. Las grandes líneas d e fuerza de la teología contemporánea están orientadas d e modo m u y diferente. española. sin cambiar... descendente y ascendente. ver qué es lo que abarca. ese término ya ha asomado varias veces en esta exposición. Puesto que estamos en el corazón de la articulación de los diversos misterios de nuestra fe. y también como sumo sacerdote. especialmente el discernimiento de los dos movimientos solidarios. tendremos que analizar los mayores testimonios de su mediación en la Escritura y en la tradición teológica. es normal que nos volvamos a encontrar con la noción de mediación. del Hijo y del Espíritu. El término de sacramento utilizado más tarde a propósito de él alude a esta misma realidad. así como la coherencia y la unidad entre los diversos momentos de una misma historia de salvación. El es el lugar de un intercambio entre Dios y nosotros. Jesús es nuestro Salvador. y mostrar cómo permite organizar en torno a ella las grandes categorías doctrinales de la salvación. . Así pues. reunidos en Iglesia a lo largo de los tiempos por el designio de Dios. a fin de conducirlos al reino sin fin del Padre. referencia primera de la soteriología Las reflexiones precedentes. Por eso. un intercambio que la tradición calificará de «admirabile commercium». se ha hecho una persona en Jesucristo. sino también entre el misterio eterno de la soberana y benévola Trinidad y la comunidad universal de los hombres. Por eso. Si se plantea entonces la cuestión: «¿En nombre de qué puede ser nuestro Salvador?». de la soteriología. él es en persona nuestra salvación.3 Cristo mediador. Jesús es designado en el Nuevo Testamento como mediador. Pero la mediación cristiana no es un concepto abstracto: tiene un rostro. se impone la respuesta: «Porque es el mediador entre Dios y los hombres». Este término de mediador constituye el vínculo no solamente entre la cristología y la soteriología. nos conducen a un centro de perspectivas que no es otro sino la mediación de Cristo. que asegura la comunión entre el mundo de Dios y el de los hombres. y también un solo mediador entre Dios y los hombres. En este caso. El mediador está del lado de Dios y viene de Dios. variante del «por nosotros» o de «por la multitud». Pero este origen no basta para constituir al mediador. por el que todo viene a la existencia y por el cual vamos al Padre». Finalmente. Este texto nos dice por consiguiente la correspondencia entre el «en sí» de Cristo y su «para nosotros»: el término de mediador muestra la unidad de arabos. 3 y 10). Para desarrollar la exposición de la mediación de Cristo. Se le confiesa como el «mediador entre Dios y los hombres». el Padre. ya que plugo a Dios «reconciliarlo todo por él y para él en la tierra y en los cielos» (1. El himno de la carta a los Colosenses es más explícito todavía: su primera estrofa celebra la mediación de Cristo en el orden de la creación: «Todo ha sido creado por él y para él» (1. Cristo está a la vez del lado de Dios y del lado de los hombres. 24) entre Dios y la humanidad. En efecto. Esta fórmula resume e interpreta a la vez el kerigma primitivo. que se entregó a sí mismo como rescate por todos. 5-6). el lado descendente referido a la creación y el lado ascendente relacionado con la salvación. 6. lo mismo que no hay más que un solo Señor y un único Hijo. 6). lo mismo que el kerigma gravita en torno al anuncio de la muerte y resurrección de Jesús. Por tanto. ya que «está siempre vivo para interceder» en favor nuestro (Heb 7. también al final la fórmula acaba mencionando que Cristo «se entregó á sí mismo como rescate por todos». como la salvación. por quien (son) todas las cosas y por el cual somos». Así se indican en pocas palabras la contribución del mediador y la actividad de su mediación. 6). Cristo Jesús. 15. 28. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. El cumplimiento oneroso de nuestra salvación se expresa con el vocabulario propio de la redención. Me 10. La falta de verbos en el texto griego obliga a suplirlos a partir del contexto. Cristo cumple estos dos aspectos de la mediación: por una parte nos concede el don de la alianza. Un eco explícito del término de mediador son las innumerables menciones del «por Cristo» en el Nuevo Testamento: la creación. 16). el uno dirigido al Dios único y el otro a Cristo (cf. Por eso la encarnación se expresa bajo la forma de «Cristo Jesús. La mediación del Verbo en la creación se subraya igualmente en el prólogo de Juan (1. «El mediador de una Alianza nueva» y «el sumo sacerdote» Moisés había sido el mediador que había promulgado la Ley antigua (Gal 3. pertenece también a la primerísima interpretación eclesial de la muerte y de la resurrección de Jesús. por otra parte es en él y por él como tenemos en adelante acceso ante Dios. 12. el autor de la carta a los Hebreos lo presenta como «el mediador de una alianza nueva» (Heb 9. hombre también. Está estructurada como una confesión con dos artículos. expresa claramente ese por mediador: «Para nosotros no hay más que un solo Dios. 14). hombre también».100 JESUCRISTO. Esta evocación del sacrificio de Cristo recuerda el logioi del rescate (Mt 20. la segunda. la más próxima en el plano de las fórmulas a la de 1 Tim 2. en su persona se encuentran el fundamento y la condición de posibilidad de toda mediación entre Dios y los hombres. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 101 I. 45) y también sin duda la figura del Siervo doliente (Is 53. del cual (proceden) todas las cosas y hacia el cual (vamos) y un solo Señor. 1 Cor 8. 5-6. 20). 11-12). su mediación en el orden de la salvación. es preciso que esté también del lado de los hombres. Indica por tanto a aquel que está en vínculo infrangibie con Dios y que puede por ese título ser objeto de la confesión cristiana. el autor de la epístola. el papel propio del mediador es no solamente hacer posible una alianza. Algunos opinan que el paralelismo entre los dos artículos invita a traducir así el segundo: «Jesucristo. JESÜS MEDIADOR SEGÚN EL NUEVO TESTAMENTO «El único mediador entre Dios y los hon±>res» La expresión más concentrada de la mediación de Cristo se encuentra en un versículo de la primera carta a Timoteo. La confesión de fe de 1 Cor 8. Consciente de la novedad radical que había tenido lugar con Cristo. haciendo intervenir la categoría de mediación. en una fórmula acuñada como una confesión de fe: «Porque hay un solo Dios. de una alianza «tanto mejor cuanto que está fundada en promesas mejores» (Heb 8. 25). pero exige una respuesta del hombre. mientras que su mediación en el orden de la salvación se evoca por su encarnación (1. 19). —sólo él entre los escritores neotestamentarios— utiliza ampliamente el lenguaje sacerdotal y declara a Cristo único y defi- . Este artículo cristológico designa a Cristo a la vez según su identidad y según su acción. Jesucristo. el texto indicaría los dos lados de la mediación de Cristo. sino realizarla: ésta descansa en la iniciativa totalmente gratuita de Dios. La mención del «por todos». El término sustituye aquí a los títulos de Señor o de Hijo que aparecen en otras confesiones: no hay más que un solo mediador. nos viene del Padre por Cristo. Éste es el testimonio dado en el tiempo oportuno» (1 Tim 2. 102 JESUCRISTO. /tód. Flp 2. Hemos hecho recaer sobre él todo el poder del pecado del mundo. 2. Además. en particular el perdón de los pecados. asume una solidaridad que lo asemeja en todo a sus hermanos. Es interesante esta inversión de sentido. según el movimiento descendente. 48. Cf. pero está vivo por la fuerza de Dios. Sigúeme. 14). pero esta comunicación de la plenitud nos viene del que primero se rebajó y «se despojó de sí mismo. el cual. El sacerdote procura también al pueblo. el cargo de sumo sacerdote era objeto de una ambición: Cristo obtiene esta gloria por el camino del rebajamiento y de la muerte. este intercambio se convierte en el de su plenitud contra nuestra nada. No se trata formalmente del intercambio entre su divinidad y nuestra humanidad.218. fue crucificado en razón de su flaqueza. Los dos versículos que han alimentado tanto la lectura en «cortocircuito» de la relación entre el Hijo y el Padre están precisamente conslruidos sobre el tema del intercambio. había que subrayar por tanto toda la serie de separaciones purificatorias que situaban al sumo sacerdote en la esfera divina. Ibid 3. sobre el fundamento de su filiación (Heb 5. que sobrepasa todo conocimiento. El «admirable» intercambio La Escritura expresa también la mediación de Cristo apelando al tema del intercambio. 15 . que pertenece igual1. 95 s. El aspecto de la autoridad de la palabra es el primero que se desarrolla (3. evoca también a la vez la pasión y la gloria3. para que viniésemos a ser justicia de Dios en <1» (2 Cor 5. obedeciendo hasta la muerte y muerte en ciuz» (cf. Para el autor de la carta. 119. le hizo pecado por nosotros. 19). 4. subraya la novedad radical del sacerdocio de Cristo respecto al sacerdocio de la antigua ley. Es muy distinto lo que ocurre en Cristo: ha sido establecido sumo sacerdote por declaración divina. el autor de la carta no separa nunca la palabra de Dios del sacerdocio. Éste es el elemento central en el funcionamiento del sacerdocio: permitir una «acogida favorable obtenida ante Dios». Vanhoye. haciéndose semejante a los hombres. tomando nuestra condición de siervo. quedando por otra parte subordinada su eficacia a la palabra»5. inscrita por completo en el horizonte de la obediencia y del envío a misión. Es además el intercambio de su fuerza con nuestra debilidad: «Pues.1). En la persona de Jesús se produce un misterioso intercambio entre Dios y los hombres. Ibid. Al contrario.. «Cristo es "apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión de fe" (3. pero viviremos con él por la fuerza de Dios sobre vosotros» (2 Cor 13. 17). 24-28)»4.4 . Se trata ante todo del intercambio de su riqueza con nuestra pobreza: «Conocéis bien la generosidad de nuestro Señor Jesucristo —escribe san Pablo—.. 9). A continuación es cuando viene el aspecto de compasión sacerdotal y de ofrenda sacrificial (4. La función del sacerdote consiste en dar al pueblo la posibilidad de comulgar con Dios. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. sacerdote nuevo en el Nuevo Testamento. Pero A. Ibid. por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza» (2 Cor 8. En segundo lugar. Entre los aspectos ascendentes de la función del sacerdote está el sacrificio que establece o repara el vínculo con Dios. Salamanca 1984. mente a la mediación descendente. tal como la presenta el autor de la epístola Primeramente. Este es el contexto en que el autor desarrolla la actividad sacrificial ascendente de Cristo sumo sacerdote..4). 10). el vínculo de Jesús con Dios es lógico y conviene subrayar la solidaridad en la que él fue establecido con nosotros y que hace de él «un sumo sacerdote misericordioso y digno de fe» (Heb 2. al contrario. 1 . VANHOYE. «Ha sido hecho pecado» es una metonimia que dice la acción 5. hemos hecho de él todo lo que el pecado es capaz de hacer. Porque le corresponde al sumo sacerdote ser «tomado de entre los hombres» (Heb 5. 7-8). Efectivamente en la antigua alianza «el sacerdocio se define como una empresa de mediación»1. siendo rico. Así también nosotros: somos débiles en él. por el contrario. Llevado hasta el límite.5. el término de sumo sacerdote tiene el interés de indicar de forma sintética la relación de Jesús con Dios y su relación con los hombres. .21): el intercambio es aquí el de nuestro pecado por su justicia. Para el sumo sacerdote antiguo era lógica su unión con la humanidad. concede una importancia primordial a la función de enseñanza. Sacerdotes antiguos. Porque procede de Dios y ha venido a nosotros rebajándose. las respuestas que vienen de Dios y las bendiciones2. puede establecer «realmente una comunicación perfecta y definitiva entre el hombre y Dios (9. nos colmará «hasta la total plenitud de Dios» (Ef 3. cuyo pensamiento acabo de resumir. Porque el amor de Cristo. Todo esto quiere decir que la mediación ascendente tenía la prioridad sobre la descendente en el sacerdocio antiguo. los beneficios nacidos de la relación obtenida. 5-6). tema que recogerá ampliamente la patrística griega y que la liturgia calificará de «admirable». REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 103 nitivo sumo sacerdote. la función de sumo sacerdote se basaba en la separación del mundo profano: Cristo.. ciertamente.. 1). «A quien no conoció pecado. A. París 1984. nos indica magníficamente en qué se fundamenta la mediación de Cristo y lo que realiza Cristo es mediador entre Dios y los hombres en virtud de su «parentesco» y de su solidaridad con las dos partes. pues dice la Escritura: "Maldito todo el que está colgado de un madero" (Dt 21. sólo Dios puede conceder la filiación adoptiva. y la justicia de uno solo justificara a muchos inicuos!» 6 .. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. mezclándose con el Verbo y recibiendo así la filiación adoptiva. 365-366. y por la fe recibiéramos el Espíritu de la promesa» (Gal 3. puesto que era ésa la infamia sagrada que se aplicaba al que colgaban del cadalso. haciéndose él mismo maldición por nosotros. Cristo realiza en su persona ese doble movimiento descendente y ascendente. Algunos sondeos. como ya hemos dicho. de forma que al mismo tiempo Dios acogiera al hombre y el hombre se ofreciera a Dios. c. c . 7: Cerf. En definitiva. del mismo modo. al hombre con Dios. por su parentesco con cada una de las partes. por Cristo Jesús. que el Verbo entrase en comunión con nosotros revistiéndose de la carne de nuestra humanidad. l . él nos ha comunicado la bendición misma de Dios. si no hubiera sido Dios el que nos había otorgado la salvación. Porque era menester que el "mediador de Dios y de los hombres". 23). al parecer. «Era preciso». sólo Dios puede salvar al hombre. 358. la participación en la vida de Dios que Ireneo llama «incorruptibilidad». El autor de la epístola a Diogneto comprenderá perfectamente estos textos paulinos tan atrevidos y «dialécticos» en este movimiento de admiración: «¡Oh dulce trueque. es el primero que pone la afirmación de la mediación de Cristo al servicio de una teología de la salvación que se convierte en é l en recapitulación de todas las cosas en Cristo. El amor de Cristo por nosotros ha sido tan grande que ha aceptado ser maldito frente a la ley. Hech 2. Padres apostólicos. BAC. Porque «era preciso» que la comunión con Dios viniera de Dios mismo. en el que Ireneo organiza en torno al tema de la mediación la mayor parte de las categorías cristianas de la salvación. Este «parentesco» hace que sea verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. la bendición de Abraham. D. es a la vez reconciliación entre Dios y los hombres y el intercambio divinizador.. oh beneficios inesperados! ¡Que la iniquidad de muchos quedara oculta en un solo Justo. . por una especie de necesidad descubierta a posteriori en la coherencia de la salvación que se nos ha revelado. Sólo Dios habla bien de Dios. Ajer. dirá más tarde Pascal. para que pudiéramos entrar en comunión con Dios. el enenigo no habría sido vencido con toda justicia. IRENEO DE LION. El tema del sacrificio se evoca aquí con cierta discreción. En Gal 3. 37). Era preciso que un hombre llegara a ser vencedor de aquel que había vencido al hombre en el principio. otra parte. En efecto. no la habríamos recibido de forma estable. 18. las redujese a ambas a la amistad y a la concordia. 7. Y si el hombre no hubiera estado unido a Dios. entre los padres de la Iglesia y los teólogos nos ayudarán a percibir todo su alcance. que no es más que su propio Espíritu. 856. O también: el Señor hizo «descender a Dios entre los hombres por el Espíritu. Lo que realiza la mediación de Cristo. 5: trad.Ruiz BUENO. si no hubiéramos recibido por el Hijo la comunión con Dios? ¿Y cómo habríamos recibido esta comunión con nosotros haciéndose carne? Este hermoso texto.104 JESUCRISTO. no habría podido recibir en participación la incorruptibilidad. Ibid. 1: o. Madrid 1985 . III. oh obra insondable. Adv. 13-14). Porque si n o hubiera sido un hombre que hubiera vencido al enemigo del hombre. ADiognetolX. 19. M V . ¿cómo habríamos podido tener parte en la filiación adoptiva de Dios. He aquí cómo comenta 1 Tim 2. Pero en ese mismo momento nos comunica su justicia: la santidad de su forma de morir provoca nuestra conversión y traspasa nuestro corazón (cf. mezcló j unió. haciendo de este modo posible el intercambio de la divinización: «Porque ésta es la razón por la que el Verbo se hizo hombre.. 5 en dos pasajes importantes de su obra: «Así pues. para poder venir luego del hombre («que se ofrece a Dios»). Todo se lleva a cabo según el doble movimiento que viene de Dios (el que «acoge al hombre»). y subir al hombre hasta Dios por medio de su encarnación» 9 . 9. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 105 por el efecto. es decir.570. en intercambio. 13 el intercambio es el de la maldición por la bendición: «Cristo nos rescató de la maldición de la ley. ya que ofrecía una categoría sintética que permitía ordenar los múltiples aspectos de nuestra salvación. 8. LA MEDIACIÓN DE CEISTO EN LA TRADICIÓN EN IRENEO El texto de 1 T i m 2.III. y el Hijo de Dios Hijo del hombre: para que el hombre. a fin de que llegara a los gentiles. Mediación de Cristo y recapitulación en Ireneo Ireneo de Lión. i: o. n. Por 6. se hiciera hijo de Dios» 8 . inevitablemente llenos de lagunas y por tanto arbitrarios. Pero. El rostro macilento de Cristo en la cruz nos devuelve la imagen de nuestro pecado. 5 sobre el único mediador conoció un gran éxito en la tradición teológica.. P a r a salir d e ese círculo infernal. 69. hizo allí el d e s c u b r i m i e n t o desconcertante del m e d i a d o r . de Boceará. Ireneo tiene u n a h e r m o s a imagen d e l c a r i ñ o d e D i o s q u e tiene necesid a d de ser « c o n s o l a d o » de nuestro p e c a d o . lo c u a l t r a d u c e r e a l m e n t e el lenguaje b í b l i c o d e la e x p i a c i ó n . la d o b l e mediación c r e a d o r a y salvadora d e Cristo 14 . q u e por entonces n o apreciaba las Escrituras y las c o n s i d e r a b a c o m o u n escrito v u l g a r . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. 5: B. 18. París 1968. q u e acababa d e pasar p o r la experiencia descrita en R o m 7. la mediación d e C r i s t o a d q u i e r e un valor totalmente n u e v o . REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 107 Ireneo recoge este m i s m o t e m a e n otro texto e n donde d o m i n a m á s bien l a «reconciliación»: «Por eso. Madrid 1946. Deprinc. 16. el cual clama y dice: «Yo soy el camino y la verdad y la vida» (Jn 14. Así p u e s . IbidV. Se e n c o n t r a b a e n el m a y o r d e s c o n s u e l o . n o llevando c o n m i g o sino u n r e c u e r d o a m o r o s o y c o m o apetito d e viandas sabrosas q u e aún n o p o d í a comer» 1 7 . 21. D. A g u s t í n realizó la experiencia d e su incapacidad p a r a alc a n z a r a D i o s . TERTULIANO. ligada a u n a doctrina de la e m a n a c i ó n q u e n o s señala el origen d e n o s o t r o s m i s m o s . c. inclinó en favor nuestro a su Padre contra el que habíamos pecado y lo consoló de nuestra desobediencia por su obediencia. B. 1978. 1: o. Deresurrtctione carnisVIII. SESBOUE. «que es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos» (Rom 9.619. E s t o s «libros substanciales» provocaron e n él u n «incendio inc r e í b l e » 1 5 y le hicieron pasar p o r l a experiencia d e u n éxtasis místico. E n e s a situación espiritual. P e r o este deseo se v e í a c o m o impedido p o r su debilidad d e criat u r a y d e p e c a d o r .106 JESUCRISTO. 5). Ibid. e s decir. a partir del himno d e l o s Colosenses. 157-165. 5). impreso e n f o r m a d e cruz en la creación entera. A p r e n d i ó a «alegrarse c o n t e m blor» y e s a s c o s a s le «entraban por las entrañas» 1 8 . Ibid.6. en los últimos tiempos. 6). sino ante t o d o el fruto de la experiencia l i b e r a d o r a . y a q u e lo ú n i c o necesario e r a inaccesible p a r a él. París 1939. 595 y 597. 308-311. F u e entonces c u a n d o su a m i g o Simpliciano le hizo descubrir el prólogo del evangelio d e J u a n y las cartas d e Pablo. 17.c. A g u s t í n c o n o c e l a m e t a d e l a p e r e g r i n a c i ó n del h o m b r e . el orgullo tenia q u e c e d e r a la humildad. por la cual creaste todas las cosas. y el alimento mezclado con carne ( que yo no tenia fuerzas para tomar).. AGUSTÍN . a fin de que fuese amamantada nuestra infancia por la Sabiduría. 15. Cf. que la h u m a n i d a d d e Cristo es la « p l a c a giratoria» d e la comunicación de los d o n e s d e D i o s a nuestra propia h u m a n i d a d . Cristo «inclinó» y « c o n s o l ó » a l P a d r e . 13. pero n o c o n o c e el c a m i n o . BAC. c o n la a y u d a d e P a b l o . largo t i e m p o esperada.. 11. a n t r o p o m o r f i s m o s m á s j u s t o s y convincentes q u e los q u e hablan d e c o m p e n s a c i ó n o de castigo vengador. O r í g e n e s desarrolla i g u a l m e n t e . 10. a l a restauración de n u e s t r a libertad. 10. 17. antes. concediéndonos la gracia de la conversión y de la sumisión a nuestro creador» 10 . el esfuerzo racional tenía q u e dejar u n sitio a la fe. 625 El texto hace referencia a Ef 1. 17. q u e es al q u e d e b e m o s volver. 4. 11. Jésus-Quist dans la tradition. S i g u i e n d o a I r e n e o . L a mediación ascendente se e x p r e s a e n términos d e intercesión. P e r o r e c o j a m o s en san A g u s t í n esta m i s m a doctrina c o n otro acento. q u e le p r o p o n e n u n a p e d a g o g í a d e la c o n v e r s i ó n del h o m b r e a D i o s . h a v e n i d o a su propio terreno: se h i z o carne y «fue colgado del m a dero. Sin e m b a r g o . COURCELLE. y a q u e n o es solamente u n a a f i r m a c i ó n doctrinal esencial. esta experiencia sublime d e s e m b o c ó e n u n fracaso' 6 : n o solamente n o fue duradera. y p o r e s o m i s m o m u c h o más d e s c o n c e r t a n t e e iluminadora. 14. 12. c. El mediador será para él el cam i n o y le dará lo q u e no puede obtener c o n sus propias fuerzas: «Y buscaba yo el medio de adquirir la fortaleza que me hiciese idóneo para gozarte: ni había de hallarla sino abrazándome con el «Mediador entre Dios y los hombres. hecho "mediador de Dios y de los hombres". B. ORÍGENES. Y a h e m o s visto anteriorm e n t e 1 2 q u e p a r a él «la carne es el q u i c i o d e la salvación»' 3 . el Verbo de D i o s . 76-77. Vil. por haberse hecho el Verbo carne. 1: SC 252. Kecherches sur les Confcssions de sainl Augustin. sino q u e dio origen a u n a represión: « N o p u d e fijar e n tus c o s a s invisibles m i vista. 18. La experiencia de la mediación de Cristo: Agustín E n A g u s t í n . el Señor nos ha restablecido en la amistad por medio de su encarnación. esto e s . L a mediación descendente afecta a la gracia d e nuestra c o n v e r s i ó n . Confes. AGUSTÍN . Contra AcadcmicosU. a fin d e recapitular en él todas las c o s a s » " . 13-25: e s t a b a i m b u i d o d e u n a oposición interior entre l a ley d e D i o s y la ley del p e c a d o q u e estaba en sus miembros. C o m p r e n d i ó . Y Agustín. 3: o. M e d i a d o r d e la salvación p o r ser a n t e t o d o mediador d e la creación. A. VII. volví a las c o s a s ordinarias.V. . D. c .27: o. T e r t u l i a n o a n a l i z a la m e d i a c i ó n d e C r i s t o sobre el fundamento d e sus d o s n a t u r a l e z a s . h e r i d a d e n u e v o mi flaqueza. 23 y en Obras II. 591. el hombre Cristo Jesús» (1 Tim 2. L a v i d a d e A g u s t í n estuvo desde siempre i m p r e g n a d a del deseo d e D i o s . descubre las Ennéadas d e P l o t i n o . o. P. Cf. u n j a l ó n que será fecundo e n la teología occidental y con el que volveremos a encontrarnos. designa la kénosis de su encarnación y de su pasión. separadamente de su humanidad. aquel Mediador entre Dios y los hombres. A g u s t í n interpreta así la muerte del Salvador: «A esta nuestra doble muerte consagró nuestro Salvador su muerte única. De Trin. 59. a h o r a se le da. Ibid. P u e s bien. «Mas q u é misterio (sacramentum) encerra- 19. c o m o el éxtasis platónico. « E n cuanto a que: "él vino a su casa p r o p i a y los s u y o s n o le recibieron. L a h u m a n i d a d d e Cristo es el s a c r a m e n t o de la presencia y de la actividad del V e r b o . 329-331. muere sólo en la carne y resucita en la carne sola. pero esta m u e r t e es c o m u n i c a c i ó n de la v i d a divina a l a hum a n i d a d . cuando h a b l a m o s d e los sacramentos de la Iglesia. E s lo q u e está oculto e n u n a c o s a visible y q u e se h a c e eficaz e n y p o r su realidad visible y sensible. 571-579. 13: o. en la p e r s o n a del que se había h e c h o su m e d i a d o r . El hombre no podía ser mediador. a quien por tu secreta misericordia revelaste a los humildes y lo enviaste para que con su ejemplo aprendiesen hasta la misma humildad. c o n la idea de Cristo sacramento. Vestido de carne mortal. L a lenta mediación e n t r e n o s o t r o s y n o s o t r o s m i s m o s q u e se realiza e n el t i e m p o d e nuestra e x i s t e n c i a q u e d a c o n d i c i o n a d a p o r la acción de la constante mediación de Cristo. Sfermo47.25: o. P. estos d o s textos le revelan la iniciativa inaudita del a m o r de D i o s a l o s h o m b r e s . que no era humilde. Madrid 1948. El d e s c u b r i m i e n t o q u e ha h e c h o de la h u m i l d a d de Cristo c o m o ejemplo c a r g a d o de u n a fuerza de c o n v e r s i ó n lo lleva a analizar la m e d i a c i ó n d e Cristo con la ayuda del t é r m i n o « s a c r a m e n t o » .Vll. la m u e r t e e n la cruz es el sacramento de la misericordia de D i o s . por ser Dios con el Padre y hombre con los hombres. Ibid. c. el Hombre Cristo Jesús. 9. AGUSTÍN . Se ve a Crist o morir.. A partir del m o m e n t o en que acepta recibirlo todo de Cristo. Centre-Sévres. 19. A g u s t í n establece la relación entre el prólogo de J u a n y el h i m n o de Filipenses 2 .591.108 JESUCRISTO. n o lo leí allí» 2 0 . su debilidad se transforma en fuerza. AGUSTÍN . 23. L'anthropolope chrétienne selon saint Augustin. BAC. 21: PL 38. c.1 1 . Pero A g u s t í n expresa a partir de esta palab r a u n a c o n c e p c i ó n d e las relaciones entre lo visible y lo invisible que pertenece sin d u d a a la noción d e sacramento y p o n e en j u e g o la realid a d m e d i a d o r a de Cristo. 20. descubierta p o r A g u s t í n . d e s c e n dente y ascendente. Ibid. Image. y para obrar nuestra doble resurrección antepuso y propuso su única resurrección como sacramento y ejemplo. VII. 22. lo h u m a n o y lo divino: «Él es mediador de Dios y de los hombres. La salvación cristiana se lleva a c a b o en el acontecimiento histórico d e u n h o m b r e y n o s a l c a n z a a través d e n u e s t r a historia y en nuestra t e m p o ralidad. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 109 Pero yo. la humanidad sin la divinidad no es mediadora. apareció entre los pecadores mortales Justo In21. ni sospecharlo siquiera p o d í a » 2 1 . E s t á claro q u e n o h a y que dar a l a palabra sacramentum en sus escritos el sentido exacto q u e tiene para nosotros. pero entre la divinidad sola' y la humanidad sola se presenta como mediadora la divinidad humana y la humanidad divina de Cristo»"...24: o. no tenia a Jesús humilde por mi Dios. peché etgráct. 6. y que a cuantos le recibieron les dio potestad d e nacerse hijos d e D i o s creyendo en su n o m b r e " . A g u s t í n p o n e . T e x t o c o n m o v e d o r en que A g u s t í n n o s h a c e ver la intimidad de su c o n v e r s i ó n en la fe: a c e p t a al m e d i a d o r . en Obras V. c. del acto por el q u e nos c o m u n i c a la v i d a divina. E s t a e x p e r i e n c i a se c o n v e r t i r á en él en la teología d e la relación entre g r a c i a y libertad. liberté. 3. E n él la confesión del Cristo mediador se resuelve en una plegaria d e a c c i ó n de g r a c i a s en la q u e se articulan los d o s aspectos. Del Cristo mediador al Cristo sacramento S i g a m o s t o m a n d o a Agustín p o r guía. de la mediación: «Mas el verdadero Mediador. el c a m i n o q u e h a v e n i d o a nosotros y p u e d e conducirnos hasta D i o s . Se v e y n o se v e .591.VU. Lo q u e le e r a imposible. .. AOAESSE. siendo sacramento del hombre interior y ejemplo del exterior» 23 . IV. Cristo e s sacramento p o r l a m i s m a razón que le hace ser m e d i a d o r . 310. L a h u m i l d a d de Cristo. He aquí el mediador: la divinidad sin la humanidad no es mediadora. P u e d e convertir el orgullo que m i n a b a d e s d e dentro lo mejor d e su actividad filosófica. E n los libros d e los platónicos había leído ciertamente q u e al principio era el V e r b o . «Pero lo c o m p r e n d e r á releyendo la Escritura. ni sabía de qué cosa pudiera ser maestra su flaqueza»19. l a mediación d e Cristo n o le arranca del t i e m p o . Se ve libre de sus p e c a d o s y su deleite en el bien p u e d e c a n t a r victoria. Está más bien cerca del t é r m i n o d e «misterio». Paris 1980. y así la armoniza con nuestra doble muerte. eficacia e n y por u n acontecimiento de la historia y u n acontecimiento sensible y corporal» 2 2 . Por otra parte. r a n aquellas palabras "El V e r b o se hizo c a r n e " . 24. 18. ya que e n la unidad de su p e r s o n a y de su obrar se articulan lo visible y lo invisible. Sacramentum es intraducibie. 6 . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR.. cómo nos amaste. Dios por naturaleza misma con la carne. los seres corruptibles y perecederos que somos. Si la unión según la hipóstasis no es indisolublemente real. ad 2 sol. c. para santo Tomás. mortal con los hombres. basa toda su cristología en la mediación de Cristo. por ser igual a Dios. También santo Tomás pone su soteriología en dependencia expresa de la cristología del mediador. CIRILO DEA LEJANDRIA. Estos acentos son muy distintos de los del «florilegio sombrío». que no perdonaste a tu Hijo único. 43. Por eso. es preciso que él posea lo que es nuestro para que nosotros poseamos lo que es suyo. 1.. se desvanece la realidad del mediador: «Así pues. De esta unión y de esta unidad es de donde le viene su poder para salvarnos. Por nosotros se hizo ante ti vencedor y víctima. 783-785. 722 a-b. y nos vincula por su mediación con Dios Padre26. 9)»28. de Trímt. Por tanto. Dialog. La unidad del mediador según Cirilo de Alejandría Cirilo de Alejandría. necesariamente.. pues los extremos se juntan en el medio. tendrá que manifestar la gloria que le pertenece en virtud de su comunión con el Padre. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 111 mortal. permanezcan en él. pero en cuanto que está en comunión con el Padre. para que los retoños de la carne. 68-69. sino que le entregaste por nosotros. pero no como nosotros. obediente hasta la muerte de cruz. 28. 48. 1976. En la Suma Teológica. SANTO TOMAS. Cristo es mediador entre Dios y los hombres en cuanto que «comunica con cada uno de los dos extremos»: «En efecto. Los debates de su época no lo llevarán tanto a subrayar la doble realidad divina y humana de Jesús como a insistir en su unidad concreta necesaria. es él el que justifica la kénosis. de Imam. . cómo nos amaste. Porque en tanto es Mediador en cuanto Hombre. hombre. Se observará que el movimiento de mediación ascendente es citadael primero. Dialog.X.. según se dice en la Carta a los Corintios: «Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo». Cirilo aplica de este modo el intercambio entre la riqueza y la pobreza a la constitución humano-divina de Cristo: «Por tanto. en su primera venida. ibid. 709e: SC 97. Dios en Dios y juntamente con él un solo Dios. es decir. 405 d: SC 231. haciéndonos para ti de esclavos hijos. es "mediador entre Dios y los hombres" según las Escrituras. el que existe y subsiste tiene que haber sido engendrado según la carne. ID. compuesto de propiedades humanas y de otras que son sobrehumanas. y por eso vencedor. 29. por ser sacrificio. se apareció en la forma de nuestra debilidad. en una palabra. 287. que tienen entre sí una distancia inconmensurable. y por eso sacerdote. En otra ocasión.. Confess. Mediación y soteriología en la Edad Media LEL primera referencia a la mediación de Cristo no es lo propio de la patrística. transportando a él lo que es nuestro. verdaderamente. y naciendo de ti para servimos a nosotros»25. él es divinamente creador y vivificador. el contemporáneo oriental de Agustín. AGUSTÍN . I.110 JESUCRISTO. Pero el unij de una manera perfecta a los hombres con Dios compite ciertamenle a Cristo. en cuanto que es uno y el mismo en cuanto Dios y en cuanto hombre: «Así pues. el que es rico para enriquecernos con su pobreza" (2 Cor 8. pero cuando su segunda venida. él es tenido por mediador desde este punto de vista: muestra unidas y juntas en él unas cosas muy alejadas por su naturaleza. puramente 25. "por nosotros se hizo pobre. como llegará para cumplir la justicia del Padre sobre los hombres. una vez hecho carne»27. 26. quien no tenía por usurpación ser igual a Dios. 187. santo Tomás vuelve sobre la definición de Cristo mediador: «La libor del mediador consiste propiamente en unirse a aquellos entre los cuales ejerce esta función. En efecto. por ser vida. siendo el único libre entre los muertos!. 327-329. es decir. In sen. trasmite a los hombres los dones del Padre. por ser víctima.. Porque toda separación entre ellas deja abierto el foso entre el hombre y Dios. sólo Cristo 27.. para dar una especie de término medio. en efecto. haciéndose por nosotros. pues por Cristo son reconciliados los hombres con Dios. IV. por eso se aparecerá en forma gloriosa»29. Chiistus est unus. como vino a satisfacer por nosotros ante el Padre. justo con Dios. 1964. o. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. impíos! ¡Oh. Padre bueno. por nosotros sacerdote y sacrificio ante ti. ya que por el contrario sigue siendo lo que era. en cuanto que comulga con los hombres. ¡Oh. ID. Hay aquí una evolución significativa. ocupa su lugar ante el Padre. pues en cuanto Verbo no puede ser intermediario. El Verbo encarnado no pudo salvar al hombre más que por el hecho de ser verdaderamente Dios en cuanto que es verdaderamente hombre. nos trazan el camino de una verdadera teología cristiana de la salvación. De reductione. 6. En el siglo XX Barth nos ha dejado un ejemplo elocuente de ello. . y el hombre. ID. tomado en sí mismo como también principio y fin de todas las cosas. corp.q. Ibid. Así ocurre. En el siglo XVI. para él. Labor et Fides. En efecto. Th. 33.q. sino también hombre. l . de suyo. c. Santo Tomás se muestra igualmente heredero del vocabulario agustiniano por su uso del término de sacramento a propósito de Cristo. 5. los «misterios de la carne de Cristo» son los sacramentos originales de nuestra salvación. 317-323. y por parte del que vuelve más bien en la reintegración.112 JESUCRISTO. q. BUENAVENTURA . es producido por el Padre y participa de la producción del Espíritu 40 . (Santo Tomás es consciente de la proximidad de sentido entre las dos palabras misterio y sacramento). exista un intermediario.sol. Madiid 1957. 99. 959. 26.1V. Estella 1967. hay que poner en él una persona que. LOS misterios de] cristianismo 62.: o. Opuse ufo 53. fuente de salvación. su beneficiario.: o. 4. La originalidad de san Buenaventura está en hacer remontar el fundamento último de la mediación de Cristo al misterio trinitario. 39. XIII. l.. XI. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. 32. Genéve 1968. ID. Toda su soteriología está construida en torno a «la doctrina de la reconciliación» 43 : pues bien. Por eso «la pasión de Cristo es llamada sacramento» 34 . Buenaventura explicitaaquí uno de los aspectos de la teología del Filioque. ÍARTH. l. 44.. ción» 36 . sea un medio. q . tiene que mantener cierta distancia con cada uno de los dos extremos. M.. por eso. Además. d. Buenaventura ve aquí una correspondencia con la situación de Cristo entre Dios y el mundo: «Si la rectitud suprema está en Dios. SCHEEBEN. Theol. mientras que la resurrección fue la causa «instrumentalmente efectiva y sacramentalmente ejemplar» de la nuestra37. 1. causa principal por la autoridad de su divinidad 33 y causa instrumental por su humanidad. Weimar t.. S.. ID. 31. t. 40. 3. 23. para llevar a los hombres a Dios»41.. DogmañqueW. Los seres han venido de Dios por el Verbo divino. corp. a. para ejercer su oficio de vinculación. Lutero resume toda esta corriente de la tradición con esta fórmula: «Las santas Escrituras no conocen más que un solo sacramento. 43. BAC.. 2. a. en cuanto hombre. Por el contrario. t. es preciso. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 113 es el perfecto mediador entre Dios y los hombres.a. 60. 35. c. 86. por cuanto reconcilió con su muerte al género humano con Dios»30. 41. 64. 6. es en cuanto hombre como le compete unir a los hombres con Dios. ID. He aquí cómo arti36. 2. Cristo no tiene ninguna distancia respecto al Padre. tal como se da también en nuestra experiencia humana y tiene su fundamento en el Nuevo Testamento. La «naturaleza visible» asumida en la unión hipostática desempeña un papel de mediación entre Dios. corp. K. Por eso. con vistas a su completo retorno a él. «dista de Dios por su naturaleza y de los hombres por su dignidad en gracia y en gloria. 34. También es preciso que. Disputatio de fideinfusa etacquisita(1520). La mediación en la teología moderna y contemporánea Los grandes teólogos sistemáticos han concedido siempre un lugar importante a la idea de mediación. con toda verdad se dice que Cristo es mediador en cuanto hombre» 31 . que el mediador entre Dios y los hombres no sea solamente Dios. en la Trinidad el Hijo es «el medio de las tres personas» 39 . Porque el mediador. en Suma Teológica. En cuanto Dios. pues en el misterio de la encarnación la Palabra de Dios se unió a una carne sensible» 32 . Efectivamente. a. Santo Tomás insiste igualmente en el hecho de que Cristo es mediador en cuanto hombre. 18: ed. las expresiones «mediador entre Dios y los hombres» y «reconciliador del mundo con Dios» son prácticamente sinónimas 44 . éste tiene que encontrarse por su origen más bien en la difusión. la «cosa» y la «carne» quedan santificadas y reciben el poder de santificar gracias a la «palabra» y al «Verbo» que están unidos a ellas. por ejemplo. la muerte de Cristo es la causa «sacramentalmente ejemplar y meritoria» del perdón del pecado. Madrid 1960. a. La mediación está ordenada a la reconciliación. 239. Cf. ya que los sacramentos están de algún modo modelados como el Verbo encarnado: en un caso se añaden «las palabras a las cosas sensibles. Ci. a. t. 37. La pareja ejemplar/sacramental es una fórmula interesante que se encontraba ya en Agustín. BAC. . En ambos casos. a. también los sacramentos son «instrumentos separados». transmitiéndoles sus preceptos y sus dones y satisfaciendo y abogando por ellos ante Dios. a. 962. santo Tomás habla del «sacramento de nuestra redención» 35 . Conp.. 64. 1. 38. en el siglo XIX con Matthias Scheeben 42 . 6. /foid. SANTO TOMAS. 34. en el movimiento de difusión y de reintegración de las cosas. 1. 2. Cf.infrí. corp. 120. lbid. 20. en Suma Teológica. III. 64. 42. Muestra cómo la constitución estructural de los sacramentos presenta una profunda analogía con la de Cristo. LUTERO. fo„ InSent. 3. Lo mismo que la humanidad de Cristo es el «instrumento conjunto» de su divinidad. la transfiguración es el «sacramento de la segunda genera30. Opvscula 53. BrtviloquiumW'. que es el mismo Cristo Señor»38. Así Cristo es a la vez signo y causa de nuestra salvación. Por tanto. En efecto. el sacramento del encuentro con Dios tiene que guardar su visibilidad concreta. Para Y. 35-49. El medio es el lugar 47. cf. 53. sólo Jesucristo es el mediador entre Dios y los hombres» .. Y. Der Eine Mittler und die Viel&lt des Vermitüimgen. DE MONTCHEUIL.. 228-229. Esta condición del hombre postula por tanto la existencia de un mediador absoluto. si se quiere dar cuenta de la universalidad de la salvación realizada por Cristo.. Esta perspectiva tiene la ventaja de poner de relieve la coherencia y la continuidad de la soteriología cristiana a través de los diferentes tiempos de la historia de la salvación. 46. Dinor. lo inserta en una red innumerable de mediaciones. sacramento del encuentro con Dios"*. dista. que permite considerar el misterio de la Iglesia «cuerpo del Señor» como un sacramento del Cristo celestial. Porque. Benziger Veilag. a diferencia de intermediario.. En efecto. D. Del lado católico. que el paso a Dios de Jesús a través de su pascua es el sacramento del paso de todos a Dios: «El sacrificio de Cristo es. porque en él la reconciliación del hombre y su estar reconciliado con Dios se han hecho un mismo y único acontecimiento. SCHILLEBEECKX.. Se trata de un punto capital. Bd. la Iglesia que lo recibe todo de él aparece como el sacramento fundado. la intercomunicación alcanza su cima y su meta en Jesucristo. término medio. el sacramento del sacrificio de la humanidad. K. Volvemos a encontramos aquí con la idea. ¿Dónde se sitúa en el hombre la precomprensión de la mediación. el mediador absoluto dado por Dios. En 1960. el sacrificio de Cristo es el sacramento del sacrificio de toda la humanidad. 58: o. . de Montcheuil. cuando el ofrecimiento y la aceptación de esa comunicación son irreversibles. El tema de Cristo-Sacramento ha sido igualmente recogido con fortuna en nuestro siglo. para que ésta pueda ser aceptada y comprendida? La existencia humana se basa en la intercomunicación de todos los hombres entre sí. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. Si Cristo es el sacramento fundador. 48. comunicación.. ya que cada uno de ellos no se realiza a sí mismo más que abriéndose a los otros y acogiendo el don que le llega de ellos. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 115 cula la reconciliación y la mediación. E. Aubier. apelando en cada ocasión al «arriba» y al «abajo»: «Si no hemos podido hablar del Dios reconciliador y del hombre reconciliado más que mirando "arriba" y "abajo". Einsiedein 1967.. a partir de Jesucristo y volviendo a él sin cesar. El sacrificio histórico realizado una vez en un momento del tiempo y en un lugar determinado. el gran sacramento»47.1 17. Dada la condición histórica de la huminidad.. que pertenece al ser concreto del hombre y siempre permanece. B. Jesucristo es el mediador entre Dios y el hombre. el encuentro con el Cristo terreno es el sacramento —la mediación— del encuentro con Dios. París 1951. pero también ministerio de la única mediación de Cristo. infra. Cuando la historia de la intercomunicación humana y de las relaciones entre Dios y la humanidad llega a su cima escatológica. Como el mundo es uno.. muerte y resurrección del Verbo divino 46 . ALIANZA Y COMUNIÓN INMEDIATA Los diversos sondeos que acabamos de hacer en la tradición teológica permiten discernir más de cerca la naturaleza y la función de la mediación. ei Schriften zur Theologie. Mélanges théologiques. 218-235. E. MEDIACIÓN.. 45. Karl Rahner aborda la mediación de Cristo desde el punto de vista de la teología trascendental que le es familiar..1V. En otras palabras. La salvación por la mediación absoluta de Cristo presupone al mismo tiempo que radicaliza la intercomunicación humana. es una existencia entera. 8. Ibid. c. sacramento del encuentro con Dios. San Sebastián 1971. Este amor absoluto no puede ser más que propiamente divino. París 1964. pero también vínculo. D. tampoco podemos hablar de él sin tener que enfrentamos con el acontecimiento único y total de la alianza realizada en él entre Dios y el hombre. 1. no es más que su ser y su obra de mediación. que constituye el amor humano.. presupone un amor absoluto que le da fundamento y posibilidad. a la vez signo y realidad. a través de la comunicación que Dios hace de sí mismo. es decir. La mediación de Cristo realiza la voluntad de salvación de Dios con cada uno de los hombres en particular. m. o sea. Cf. Todos los actos de la vida de Jesús son a la vez la manifestación y la actuación del amor divino a los hombres y del amor humano a Dios. Ya han aparecido varios acordes a partir del vocabulario empleado: medio.114 JESUCRISTO. entonces nos encontramos frente a lo que la dogmática cristiana llama encarnación. Es lo que se produce a través de la economía eclesial de los sacramentos. Elements de theologie spirítuelle. es el sacramento del sacrificio realizado por el Cristo total. La existencia de Jesucristo. 129. toda historia de salvación es mediadora de salvación para los demás. Este intercambio. ID. Esta intercuminicación. reconciliación. de suyo. de que Cristo es el primer sacramento. RAHNER... 1. Schillebeeckx desarrolló y sistematizó la doctrina de Cristo «sacramento primordial» en un bello libro titulado Cristo. no ya forzosamente por- que tú lo apruebes. es común a los dos. ejercerá una misión de mediación. Entre dos países en conflicto. es decir Palabra. es decir. esto se debe a un rechazo de la comunicación. Este término designa evidentemente la instrumentalidad específica. el lenguaje se desvanece en el mismo momento en que cumple su función. Como toda lengua. la O. capaz de hacer pasar válidamente de la afirmación A a la afirmación B. que lo mantendría a distancia del hombre y de Dios. Todas estas reflexiones sobre el lenguaje tienen un sentido especialmente denso para nuestro propósito. un país en situación de amistad y de confianza particular con los dos adversarios propondrá sus «buenos oficios». el «defensor del pueblo» puede intervenir como mediador en conflictos sociales o sindicales. se convierte en persona humanizada. o atenderá a los casos en que el ciudadano entra en conflicto con la administración de los poderes públicos. El término medio del silogismo es propiamente mediador.. una realidad más exterior. Una vez ejercida. La mediación es un acto que desemboca en un acuerdo entre los protagonistas. El lenguaje es el mediador por excelencia en la comunicación entre los hombres. Aristóteles fue el primero que ideó la teoría del silogismo. Yo te digo mi pensamiento y tu pensamiento se hace tuyo como si fuera mío. Sin embargo. Verbo hecho carne. de lo que permite establecer una relación de identidad o de igualdad entre dos afirmaciones o dos números. 18: exégésato). Hegel ha construido una filosofía en la que el movimiento dialéctico pasa siempre por una mediación. sus posibilidades y sus límites. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGIA 117 central de encuentro y de paso de dos compañeros. Así pues. Pero la palabra divina tiene tal consistencia que en Dios mismo es ya persona y. y no sin una referencia a la afirmación teológica de la mediación de Cristo. es decir. siente su propia consistencia. lo mismo que en matemáticas. que se comprenden a través de él. un lugar que les es común y los reúne. sea cual fuere el vínculo que contribuye a crear. Rahner nos recordaba hace poco que el hombre es un ser de mediación debido a su condición social de intercomunicación. ya que los antagonistas han llegado a una relación inmediata. que se basa por completo en el papel del término medio. Es curioso cómo designamos las técnicas modernas audiovisuales de comunicación con el término de media. Pero el lenguaje no tiene realidad más que en el acto de la comunicación. O bien. El lenguaje ha sido siempre el objeto privilegiado de la reflexión filosófica. Pero en este terreno resulta difícil a veces distinguir lo que corresponde al intermediario o al mediador. a la persona de Jesús. por eso la fe cristiana ha rechazado siempre que Cristo sea un intermediario entre Dios y el hombre. ejercen una auténtica mediación. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. se habla de término medio. bien porque hablan la misma lengua o bien porque siempre es posible una traducción. Es original en cada uno de los interlocutores. El término de intermediario expresa. Jesús. que hace posible o acelera una reacción química entre dos cuerpos. y permite elevar el acto del lenguaje al nivel planetario y asegurar una comunicación de masa. están ligados a una cultura. transmiten un mundo simbólico. y es entre nosotros como algo que nos permite comunicar y comulgar. El término medio hace pasar de unos a otros. Pero los media son algo más: son formas de lenguaje. se desvanece. Una buena imagen del intermediario es la que nos da el catalizador. En él la palabra divina se ha hecho palabra humana. sino porque podemos pensar de veras la misma cosa y construir a partir de eso una relación. ya que es fruto de una cultura y de una historia colectiva y personal. Se puede decir también que el tiempo permite cumplir la mediación que va de nosotros a nosotros mismos. y ejercen la mediación propia del lenguaje. U. Su palabra es a la vez revelación y comunicación de Dios a los hombres y respuesta del hom- . su relación con la verdad son de siempre. Lo hará en nombre de la adhesión de esos dos países a su organismo. En los tiempos modernos. La primera analogía de la mediación se nos ofrece en el terreno familiar de la política. tanto si es oral como escrita. Jn 1. N. pero permaneciendo él sin cambio después de la reacción. En un silogismo. al haceise hombre. cuando pensamos que el prólogo del evangelio de Juan llama Verbo. la densidad del órgano de trasmisión que tiene sus leyes. se lace así para nosotros el «exégeta» de Dios (cf. traductor al lenguaje de la existencia humana de la palabra de Dios en estado puro. Sigue siendo extraño a las dos partes como agente de su vinculación. pasar de alguna forma el uno al otro. por ejemplo. El lenguaje es a la vez nosotros mismos y el otro. El análisis de su naturaleza y de sus condiciones de validez. que sigue sin alterarse. por el contrario.116 JESUCRISTO. La mediación es una realidad mucho más profunda. Cuando ya no tenemos nada que decirnos. un tertium quid ontológico. Igualmente. esto es. Por consiguiente. El lenguaje nos pone en un camino más próximo a la verdadera mediación y nos permite comprender que ésta es una categoría-clave de la filosofía. Pero tiene también su realidad propia: es un instrumento codificado según unas leyes precisas. son lenguaje. en una reconciliación o en la paz. son portadores de valores y de no-valores. o porque se ha llegado a una comunicación tan fuerte que nos pone en comunión inmediata incluso por encima del lenguaje. Define de alguna manera al hombre como ser de intercomunicación: ser hombre es hablar. Se comprende entonces que Cristo no sea uno más entre Dios y el hombre: es totalmente lo uno y totalmente lo otro. Su encarnación lo constituye mediador. es decir. 132-143. La misma Escritura nos descubre que la mediación de Cristo no se limita al momento de su pasión. B. 51. entra en comunión con la humanidad entera. asumió su humanidad al nivel de su ser personal. c. Su mediación reconciliadora y divinizadora es desde siempre y para siempre.. 16). En él el misterio entero de la Trinidad. Poner en discusión la encarnación es «anular el misterio de la piedad»49. ya que ese movimiento es ahora eterno.. Es por tanto aquello de lo que depende nuestra comunión con Dios desde siempre y para siempre. la mediación de Cristo no tiene nada de estático. El Verbo. la primera impone la realidad del segundo. Eternamente presente junto al Padre. La Palabra que es Jesús es divina. pertenece a un nunc eterno. la única mediación de Cristo tiene la finalidad de llevar a cabo la alianza definitiva entre Dios y los hombres. haer. El «sin confusión ni separación» de Calcedonia se dice de la relación entre las dos naturalezas. Si por un imposible se la separase de las condiciones concretas de la existencia de Jesús. la mediación de Cristo continúa después de la resurrección. Por consiguiente. es Dios con nosotros. Todos los caminos que van de Dios al hombre y del hombre a Dios se cruzan en él. dentro del cual tiene función de medio. Se origina en el momento mismo de la creación. es decir. Se pone al servicio de un doble movimiento y de un doble paso: el movimiento y el paso de Dios al hombre y el movimiento y el paso del hombre a Dios. . Así es como la Iglesia se convierte en el «sacramento» de esta mediación. Todo fue creado por él y para él» (Col 1. de esta pascua. su realidad de hecho es transhistórica. 3). sería puramente formal y vacía.1: o. expresa una relación viva y dinámica entre el Creador y la criatura. Como bien había visto Cirilo de Alejandría. que es a los ojos del Padre el que eternamente tiene que encarnarse ( Verbum incarnanduní). Y se cumple en él por nosotros. Del mismo modo. pero también porque tiene que mediar la salvación. Definir así la mediación de Cristo presupone que la constitución ontologicd de Cristo está no solamente al servicio de este paso. recapituló en sí mismo la larga historia de los hombres y nos procuró la salvación de forma resumida»51. sino acto. c . Se inscribe en el tiempo. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 119 bre a Dios en la obediencia y el amor. sin ser nunca una pantalla entre ellos. en los cielos y en la tierra. 50. sigue siendo obra de su humanidad gloriosa. entre su constitución humano-divina y su misión. que está sentada a la derecha del Padre. no se desvanece como ocurre con las palabras humanas. JéswChrist dans la tradition. Se desvanece. vale también analógicamente de la relación entre el ser y el obrar de Cristo. es duración.360. No es cosa. Pero esta «ontología» no tiene que comprenderse de forma estática. «Todo se hizo por él —añade por su parte Juan— y sin él no se hizo nada de cuanto existe» (Jn 1. realiza en sí mismo para nosotros la comunión inmediata de Dios y del hombre. asegurar al mismo tiempo su reconciliación y su comunión inmediata. En Jesús se cumple la comunicación inmediata en un movimiento constante de intercambio entre la revelación y la plegaria. Viviendo este intercambio incesante que le hace ir de Dios al hombre y del hombre a Dios y vivir como hombre su filiación eterna mientras que vive su ser creado humano como Hijo. sino que es ya en sí misma ese acto de pasar. o. realiza concretamente el intercambio que le va estructurando a medida que Jesús avanza en su misión. III. IRENEO. y no se desvanece. Al lado del Padre. Su movimiento es constante y será eterno. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. Así es como los concilios de Éfeso y de Calcedonia analizaron y comprendieron la identidad humano-divina de Cristo: el Verbo se hizo carne. SESBOUÉ. si el único sacrificio del único mediador ha ocurrido necesariamente en un momento único de nuestra historia y en un lugar único de nuestra tierra. 18. Así pues. para ponernos también a nosotros en comunión inmediata con el Padre. 25). esta mediación debe también estar siempre presente y activa entre nosotros en su Iglesia por el don de su Espíritu. se convirtió en ese hombre Jesús que en la unicidad de su persona filial sigue siendo consubstancial con el Padre según la divinidad y se hace consubstancial con nosotros según la humanidad50. como subrayaba san Buenaventura. ser de comunión. ya que de lo contrario no cumpliría la mediación que consiste en un movimiento de paso. Jesús sigue siendo uno de nosotros.118 JESUCRISTO. 721 c: SC 97. esa larga familia que camina a través de los siglos de la historia entre la creación y la última venida de ese mismo mediador. Efectivamente. en su Iglesia.. es decir. No debemos oponer nunca la encarnación al misterio pascual en el análisis de nuestra salvación. Cf. Adv. Esto significa que no puede afectar tan sólo al momento alfa de la existencia terrena de Jesús. 2). 49. es el mediador de la creación antes de ser el mediador de la salvación. De ella hay que decir a la vez que se desvanece y no se desvanece. 327. CIRILODEALEJANDRÍA Quistos estunus. «Porque en él fueron creadas todas las cosas. ya que entonces se desvanece todo lo que se realizó en pascua entre Dios y el hombre. las visibles y las invisibles. Es el Hijo «por quien también hizo los mundos» (Heb 1. de su muerte y de su resurrección. No se puede concluir sino lo que concluía Ireieo: «Cuando se encarnó y se hÍ2o hombre. Jesús «está siempre vivo para interceder» en favor nuestro (Heb 7. Pero resulta que este tema. el concilio de Trento le dedicó todo un capítulo doctrinal. El es Dios con nosotros. puede decirse que Dios ama al hombre hasta la muerte. Emmanuel. es decir. Para darnos la vida. era preciso que Adán respondiera a esta oferta de comunión. Jesús da su propia vida. sellada por el misterio pascual de su paso a Dios. de un conocimiento que es vida y salvación. En efecto. permite en adelante a los hombres. Jesús realizó este sacrificio fundamental de comunión en un cuerpo de pecado. Por eso su sacrificio pasa por la cruz. dos momentos: el descendente. que lleva a cabo su misión entregándonos su propio Espíritu. Lo que Adán. La doctrina de la justicia justificante de Dios y por tanto de la justificación del creyente por la gracia mediante la fe es central en san Pablo y se articula con la doctrina de la redención. Nunca se repetirá bastante que esta doctrina de la justificación se inscribe en el movimiento descendente: se trata del acto de Dios que justifica al hombre. Según este movimiento de mediación descendente. no del acto del hombre que hace justicia a Dios. Jesucristo. Muchas de las categorías bíblicas y tradicionales se inscriben en este movimiento. 16). «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10. o sea. se negó a realizar. al entregar a su Hijo. ofrecido a unos seres humanos a los que el pecado ha establecido en la muerte. de la salvación. que va del hombre a Dios. como hemos visto. La historia nos ha mostrado que las opciones unilaterales pueden desequilibrar peligrosamente todo el edificio. 10). el don de Dios al hombre supone que éste sea acogido o recibido. Por tanto. toma inevitablemente la figura de una redención y de una liberación onerosa que tienen que vencer el rechazo del hombre. en una existencia sometida a las condiciones del pecado de la humanidad. evocada anteriormente. tomando sobre sí la prueba de la muerte. Vuelve a la superficie en occidente con san Agustín y se convierte en la referencia central de la soteriología de la Reforma. que aporta a este tema nuevos acordes y recoge hoy toda la carga afectiva (el «pathos») que tenía tradicionalmente el de la redención. Esta perspectiva está atestiguada en los primerísimos padres de la Iglesia. en la que arrostra de manera victoriosa la contradicción de la injusticia y del rechazo. la humanidad desde su origen.120 JESUCRISTO. sino también. El intercambio mediador que se realiza en Cristo implica. Jesús realiza el don sin retorno de Dios a los hombres. subrayando así que nuestra salvación no es solamente liberación de una servidumbre. Una teología de la salvación tiene que dar cuenta de la totalidad orgánica y complementaria de estas expresiones. sino que tenga vida eterna» (Jn 3. definiendo el espacio semántico en el que cada una adquiere su verdadero significado. a través de un acto continuamente repetido de interpretación y de sistematización de los datos de la Escritura. Por ser verdaderamente hombre. El orden en que aquí las presentamos y tratamos a continuación no pretende ser sistemático ante todo: corresponde aproximadamente al orden por el que estos temas se desarrollaron en la historia. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGLA 121 IV. Las grandes categorías de la redención y de la salvación en la Escritura y en la tradición se sitúan espontáneamente en estos dos movimientos. «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único. nos concede el don de convertirnos y de creer. entrada en la comunión de la vida divina como hijos adoptivos. El primero que hay que retener es el de Cristo iluminador y revelador del conocimiento de Dios. Para que se cumpliera ese proyecto. que va de Dios al hombre. al mismo tiempo. Esta era precisamente el proyecto original de la creación: Dios daba Adán a él mismo. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. Los padres de la Iglesia también desarrollaron largamente el tema de la divinización del hombre por Cristo. el don no puede ser exterior al donante: si Dios se da. para darse a él. Dios-dado. Por eso. cuya libertad sometida hasta entonces . Porque la referencia a la persona del mediador permite organizar en su verdadera unidad el abundante vocabulario bíblico y tradicional que escribe el misterio de la salvación bajo múltiples aspectos. realizada por Cristo a lo largo de un combate victorioso contra las fuerzas del mal. entre los padres orientales. ocupa su lugar la perspectiva de la liberación. se quedó en una especie de presupuesto implícito. Pero este don de la vida. El segundo tema es el de la redención en el sentido preciso y etimológico de rescate. el hombre debe a su vez dar se en un amor que la Escritura llama nupcial. de compra y de libertad. en representación de la humanidad de la que se ha hecho solidario. puede decirse que el hombre ama a Dios hasta la muerte. en su existencia de amor y de obediencia. y el ascendente. En el surco de esta expresión doctrinal muy ampliamente atestiguada en el Nuevo Testamento. aceptara recibirse de Dios y se diera a él en retorno en un acto de preferencia y de paso (pascua) que no es sino el sacrificio. Este acto de Jesús. como eco a un dato bíblico cierto. Segin este movimiento de mediación descendente. Es la otra dimensión. lo realiza el nuevo Adán. Tanto en un caso como en el otro. Por ser el mismo Hijo de Dios. para que todo el que cree en él no perezca. todo tiene su fuente en el amor {ágape) de Dios que. UNA SOTERIOLOGlA DE LA MEDIACIÓN La primacía de la mediación de Cristo impone la estructura de este libro. Jesús realizó el don sin retorno del hombre a Dios. la acogida por parte del hombre del don de Dios no puede consistir más que en el don del hombre a Dios. Pues bien. Por este título hay que tratar en primer lugar de la mediación descendente. en cierta medida. de Dios que «repara» el ser herido «leí hombre. Su exposición sucesiva intenta dar razón de su totalidad y subraya las correspondencias y las interferencias que jalonan el espacio de la soteriología. la negación y el ca- . como cada uno de sus gestos. la tradición eclesial fue añadiendo progresivamente otros términos. Otro registro de categorías corresponde al movimiento ascendente. que se han convertido a su vez en categorías técnicas de la salvación. en sacrificio espiritual. La primera que hay que retener es evidentemente la de sacrificio. Se la entiende ordinariamente como una sustitución penal o una satisfacción vicaria. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO MEDIADOR. entregarse a Dios en sacrificio de agradable olor. en la medida en que expresan la globalidad de la salvación más allá de estas explicaciones. puro y santo. Abre. a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre. como ocurre por ejemplo con las fórmulas kerigmáticas «por nosotros» y «por nuestros pecados». Esa fue la equivocación en que cayeron las exposiciones teológicas antes denuntiadas. del hombre que «repara» ante Dios. A propósito de la soteriología vale evidentemente todo lo que rale el discurso sobre Dios: el lenguaje cristiano no tiene más remedie que conjugar siempre la afirmación. indispensable para mi propósito. que convierte su sentido. el Nuevo Testamento utiliza el vocabulario de la propiciación o de la expiación. Hoy. Por eso las categorías soteriológicas están impregnadas de la remisión de un movimiento al otro. históricamente. La prioridad lógica de la mediación descendente es absoluta: todo viene en primer lugar de Dios y de su gracia. esencial al Nuevo Testamento y constantemente atestiguada en la tradición. REFERENCIA PRIMERA DE LA SOTERIOLOGÍA 123 ha quedado finalmente liberada. por tanto. La reconciliación es un acto de Dios que tiene al hombre por objeto. Igualmente en Juan: «No es que nosotros hayamos amado a Dios. sino que se sobreponen unas a otras. Entre el acontecimiento y la categoría hay una distancia y un desnivel p e es el de la aplicación metafórica y analógica. de la eucaristía y de la existencia cristiana. Por tanto. Será fácil apreciarlo.. nos comunica a Dios y nos conduce a Dios. Por otra parte. como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma» (Ef 5. se vuelve cada vez más a la noción de solidaridad Terminaremos el recorrido con una reflexión sobre la reconciliación.» (Rom 3. 10). la misma Escritura construye fórmulas que realizan la transición entre las categorías descendentes y las ascendentes: «(Todos) son justificados por el don de su gracia. En vinculación estrecha con el tema del sacrificio. sino que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4. Las categorías serán siempre más pobres que el acontecimiento y la persona de Jesús. indisociablemente. Toda acción de retorno del hombre a Dios se realiza en la gracia. La reconciliación es hoy el objeto de un nuevo descubrimiento. y un sentido ascendente. Igualmente. este término sirve para dar el paso entre el movimiento descendente y el movimiento ascendente y expresa su síntesis. la distinción entre mediación descendente y mediación ascendente. sino también como expresión que resume toda la obra de la salvación. en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús. no sólo a propósito del sacramento que lleva actualmente su nombre. constituyeron la dominante soteriológica del segundo milenio. deben referirse siempre a este acontecimiento y a esta persona No hablan realmente más que a la luz de este acontecimiento. 24-25). en Jesús le concede también al hombre hacerlo todo. O también: «Vivid en el amor. Esta prioridad lógica se encuentra justificada igualmente en el plano cronológico. Incluso hay algunas difíciles de clasificar. distinguir no es separar. En la tradición de la Iglesia el término de reparación tuvo también un sentido descendente. Pero todas estas categorías son solidarias: no solamente comunican entre sí. en un sentido convertido que con frecuencia se desconoce. Aquí como en otros lugares. Pero ya vimos más arriba cómo ciertos pasos de un movimiento al otro fueron el producto de una confusión y de una «desconversión». De esta forma la sucesión del estudio de las categorías. todas estas categorías no son más que interpretaciones de un acontecimiento cuya plenitud sigue siendo inaccesible para nosotros. Jamás hay que imponerlas al mismo.. La una y la otra son realizadas por la misma persona y a lo largo de un mismo acontecimiento. 2). la categoría de satisfacción domina en la teología occidental. estructurada por la mediación. aunque conservando el elemento original de verdad presente en la idea de sustitución. ya que el hombre debe «dejarse reconciliar». tendrá el mérito de ser una breve historia doctrinal. Es necesaria para una justa comprensión de la cruz. En efecto. como si se lubiera desarrollado desde el origen dentro de su registro. A partir de san Anselmo. al tratamiento de las categorías ascendentes que. El carácter discursivo del lenguaje humano obliga a hablar sucesivamente de cada uno de los temas y. en la medida en que se puede decir que la dominante de la soteriología del primer milenio fue descendente. A este registro bíblico. Toda la vida de Jesús. a aislar los puntos de vista. pero supone también la reciprocidad. Pero la misma eficacia de la mediación descendente consiste en hacer posible la mediación ascendente: si Dios lo hace todo. Finalmente.122 JESUCRISTO. no debe comprenderse como una separación. 124 JESUCRISTO. Juan Pablo II. de la liberación. cuyo contenido es la intercesión que María inauguró en Cana (n. de la expiación y de la satisfacción52. Chocó a los reformadores. EL ÚNICO MEDIADOR mino de la eminencia a propósito de la redención. 5-6. en el capítulo 8 de la Lumen Gentium reafirmó solemnemente la única mediación de Cristo (n. 62). antes de atribuir a María una «mediación maternal». precisando que se trata de una mediación subordinada a la del único mediador (n. puso término a ciertas exigencias relativas a una definición dogmática de la mediación de María y se abstuvo de emplear este título. así como a propósito del sacrificio. muy impresionado por la argumentación bíblica. La afirmación central del cristianismo sobre la única mediación de Cristo muestra cómo no se puede hablar de una mediación de María más que en un sentido sumamente analógico. 5-6. utilizando preferentemente la expresión «la que intercede». 60) y usó una vez la palabra «mediadora» a propósito de María.40). El título de «María mediadora» que apareció en la Edad Media aludía ante todo a su intercesión. debido al texto de 1 Tim 2. en una lista de títulos que expresan todos ellos la intercesión de la Virgen (n. Segunda parte ESBOZO TEOLÓGICO DE UNA HISTORIA DOCTRINAL 52. 22. Pío XII. de la justificación. . 41). El Vaticano II. en la encíclica Redemptoris materúe 1987 recoge la afirmación de 1 Tim 2. No se trata evidentemente de lo mismo. el kerigma. sigue siendo un punto de referencia y un criterio de discernimiento que permite mirar a la luz de un mismo sol el arco iris en que se difractan los múltiples términos que expresan el misterio de nuestra salvación. el símbolo de Nicea-Constantinopla se 1. las dos fórmulas son homologas. I£ON-IXJFOUR. Este punto de partida. del acontecimiento de nuestra salvación realizado por Cristo. «por nuestra salvación» Antes de inventariar los diferentes conceptos bíblicos y tradicionales que sirvieron de cuerpo lingüístico al desarrollo de la doctrina de la salvación. Cf. A través de la variante se vislumbra una polivalencia del por. El por se explícita en dos direcciones: por una parte. Sin embargo. descendente y ascendente. «por nuestros pecados». La mort rédcmptrice du Chríst sclon le Nouveau Testament. Algunos piensan que no hay por qué establecer una distinción entre estas dos expresiones. en Mort pour IBS peches.4 Preludio: «por nosotros». que lo dice ya todo de una manera sumamente sencilla. conviene remontarse a las fórmulas germinales que constituyen la matriz de los futuros desarrollos y contienen la proclamación. Bruxelles 1976. Inspirándose en otras expresiones soteriológicas del Nuevo Testamento. situándolos según el doble movimiento mencionado. la partícula por no puede tener el mismo sentido en ios dos casos. 18. El sentido salvífico de la muerte de Cristo se deduce de dos fórmulas repetitivas: «por nosotros» y «por nuestros pecados». de la mediación. ¿Dónde encontrar estas fórmulas y cómo saber que son las más antiguas? Hay que interrogar a la soteriología primitiva del kerigma de la fe en sus expresiones más comunes y complementarias. S. Pero desde el punto de vista de su función en el kerigma. . «debido a» nuestros pecados. de las que la primera no hace más que personalizar simplemente la segunda'. y por otra. «en favor nuestro» o «para nuestra vida». El «por nosotros» constituye por tanto la primera expresión formalmente soteriológica del acontecimiento de Jesús. En la medida en que haya que reconocer una anterioridad a estas dos interpretaciones sobre el «por nosotros». Me 14. EL ÚNICO MEDIADOR PRELUDIO: «POR NOSOTROS». Heb 9. 6: «Se entregó por (hyper) nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo». 17. Kasper. t. La doctrine de la réconcihation. que son las más numerosas. 9: «Conocéis bien la generosidad de nuestro Señor Jesucristo. día. IV. para que ya no vivan para sí los que viven.. La primera parte del contraste entre la muerte y la resurrección: el carácter escandaloso e «insensato» de esta muerte del justo queda abolido por la experiencia de su resurrección. 2 Cor 5. hay que observar sin embargo que se muestran mudas o implícitas en cuanto a la expresión de la relación de esta muerte de Cristo con los hombres. en el mismo templo. Rom 8.24: «Esta es mi sangre de la alianza que va a ser derramada por (hyper) muchos» (= Mt 26. sino portador de un sentido inagotable. siendo rico por (día)vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza». murió también por nosotros. Su aparición es común en numerosos textos del 2. sobre la base del símbolo indicado por el propio hecho: la muerte ha sido destruida por la vida. sus hermanos. Salamanca 19793. murió por (hyper) nosotros». 2 Cor 5. Cf. a servir y a dar su vida como rescate por (anti) muchos».1: «Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de (hyper) los hombres en lo que se refiere a Dios». 1 Tim 2. 15: «Y murió por (hyper)todos. Nuevo Testamento y se inscribe en las diversas categorías que traducen el misterio. que en griego se expresa por diversas preposiciones: hyper. 14-17. el incidente escandaloso se inscribe en un designio que le supera y lo trasforma. 13: «Cristo nos rescató. León-Dufour pone de relieve otras dos interpretaciones fundamentales. Este sentido se concreta en el por nosotros y responde a todo lo que fue la vida de Jesús. le hizo pecado por (hyper) nosotros. Jesús el Cristo. 243. ]. 2: «Cristo nos amó y se entregó por (hyper) nosotros. 2 Cor 8. mostrando que todo se ha cumplido «según las Escrituras». Las tres significaciones resuenan conjuntamente y en ellas se piensa cuando se trata de expresar la solidaridad de Jesús como centro más íntimo de su ser de hombre»3. «Por nosotros» Recojamos ante todo las fórmulas en «por nosotros». Entonces el hecho ya no es opaco. Me 10. sino para aquel que murió y resucitó por (hyper) ellos». por amor nuestro.. peri. afirma: «El hyper tiene en estos contextos un triple significado: 1. para que viniésemos a ser justicia de Dios en él». 15: «¡Que por tu comida no destruyas a aquel por (hyper) quien murió Cristo».. que se trata de un acontecimiento definitivo con un valor universal2..24: «Penetró Cristo. y por nuestra salvación». 28: peri). Ef 5. 20: «Vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por (hyper) mí». 6: «En efecto. en nuestro favor.8: «Cristo. «POR NUESTROS PECADOS». .19: «Este es mi cuerpo que va a ser entregado por (hyper) vosotros». Heb 5. cuando todavía estábamos sin fuerzas. en nuestro lugar.128 JESUCRISTO. analizando las fórmulas construidas con hyper. antes bien lo entregó por (hyper) todos nosotros». Labor et fides. Ibid. 3. haciéndose él mismo maldición por (hyper) nosotros. como oblación y víctima de suave aroma». 21: «A quien no conoció pecado. siendo nosotros todavía pecadores. 267. W. Rom 5. Esta reflexión nos pone en la pista de la comprensión de las diversas fórmulas del Nuevo Testamento. 1. igualmente el análisis de K.. Cristo murió por (hyper)los impíos». Lo mismo que vivió por nosotros. Le 22. Jesús está vivo y Dios le ha hecho justicia La segunda interpretación hace entrar a la muerte de Cristo en el designio de Dios.... el cual. Sigúeme. en el tiempo señalado. Gal 3. los hombres. Genéve 1966.45 (= Mt 20. La exégesis insiste en el carácter primitivo de estas formulaciones. En este designio la muerte de Jesús adquiere un «valor escatológico». 59. W. 1 Cor 1.. 3. 129 inscribe más bien en la perspectiva del «en favor de» cuando dice: «por nosotros. anti.. contemporáneas o anteriores. para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor (hyper) nuestro. 24: «Este es mi cuerpo que se da por (hyper) vosotros». pero en todo caso independientes de la que está en el origen de nuestro lenguaje sobre la redención. Rom 14. KASPER. 32: «(Dios) no perdonó a su propio Hijo. 13: «¿Acaso fue Pablo crucificado por (hyper) vosotros?» 1 Cor 11. 2. Rom 5. es decir. La multiplicidad de contextos y de vocabularios permite situar la significación de este elemento constante: Gal 2. 28): «El Hijo del hombre ha venido. Quedan por discernir los acordes de la polisemia del famoso por. Barth sobre el sentido del «por nosotros»: «Dogmatiquc. X. vol. que va a ser derramada por (hyper) vosotros». Sería olvidar el movimiento de intercambio que se afirma primero sobre la base de una solidaridad. adquieren un valor muy distinto. según la estructura lógica de la causa final. sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos». Como era Sumo Sacerdote. está puesto en favor de (hyper) los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por (hyper) los pecados». Es una variante del «por nosotros» que precisa su motivación. siendo nosotros todavía pecadores. que se entregó a sí mismo por (hyper) nuestros pecados».. En este sentido nuestras fórmulas comulgan con las que dicen «por nuestros pecados». l:«Todo Sumo Sacerdote. ¿Será preciso decir que el «por nosotros» encierra igualmente el sentido de «en lugar nuestro»? No en todas las fórmulas está esto claro. mientras que 1 Tim 2.130 JESUCRISTO. 24. Heb 5. Esta fórmula se encuentra en los resúmenes kerigmáticos más antiguos. quien fue entregado por (día) nuestra justificación». profetizó que Jesús iba a morir por (hyper) la nación. dando su vida en rescate. 25: «Creemos en Aquel que resucitó de entre los muertos a Jesús Señor nuestro. Es interesante observar cómo el «por nosotros» va acompañando a la idea de redención o de justificación así como a la de sacrificio. Aflora fácilmente en el logion del rescate (donde Mt y Me dicen anti. dándonos a comer y a beber su carne y su sangre. al que el cuarto evangelista reconoce —más allá de su inmediatez cruel— un valor profético: Jn 11.. 21: «Cristo sufrió por (hyper) vosotros». 21.. Los dos sentidos se encuentran en vasos comunicantes. las fórmulas de Gal 3. el «en lugar nuestro» connota también el «en nombre nuestro» en el texto de Heb 9. El intercambio entre lo que Cristo recibe y sufre de nosotros y lo que él nos da se expresa más directamente que la sustitución. Gal 2. 16: «En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él dio su vida por (hyper) nosotros». «POR NUESTROS PECADOS». 9. 1 Jn 3. Ese «por nosotros» es universal: se trata de la multitud de seres humanos. sobre todo si se tiene en cuenta que el obrar de Cristo está impuesto por nuestra situación desgraciada: éramos pecadores (Rom 5. y no sólo por (hyper) la nación. El «por nosotros» se suele poner en vinculación directa con la iniciativa amorosa de Dios y de Jesús por nosotros. bien en virtud de las expresiones que las acompañan (por ejemplo. Esta larga enumeración permite descubrir una dominante bastante clara: en la mayor parte de los casos. (La primera parte de este versículo se citó ya en la listi anterior. 15). 14) y de poder vivir ante Dios. también aquí el «por los hombres» se asocia al «por los pecados»). Pero ese «en favor de» comprende también la idea de un «por causa de». 1 Cor 15. pero también en otros textos: Gal 1.. siendo así que interviene en segundo o en tercer plano detrás del «en favor nuestro» y del «por causa de nosotros». y que se encuentra en 2 Cor 8. En favor nuestro y por amor es como el Padre entregó a su Hijo y el Hijo se entregó a sí mismo. En este contexto. el «por nosotros» significa «en favor nuestro». bien en virtud de la idea de intercambio sobre la que están construidas. 13 y 2 Cor 5. Volveremos a encontrarnos con muchos de estos a propósito de las diversas categorías soteriológicas que utilizan. en donde se opone la bendición y la justicia que son de Cristo a la maldición y al pecado que él asume misteriosamente por causa de nosotros. Delante de Dios Cristo nos representa a todos en nombre mismo de la solidaridad que han establecido con nosotros su encarnación y su condición humana. 21. «en favor nuestro» equivale a decir «por nuestra salvación». Rom 4. murió por nosotros». En griego. Ya hemos visto que Rom 5. 13 y de 2 Cor 5. teníamos necesidad de vernos libres de toda iniquidad (Tit 2. A esta larga serie de textos se puede añadir el logion de Caifas. 131 Le 22.. la preposición hyper es como mucho la más usual. EL ÚNICO MEDIADOR PRELUDIO: «POR NOSOTROS». 50-52: «Si caéis en cuenta que es mejor que muera uno solo por (hyper) el pueblo. 8). 34: «El Señor Jesucristo. según las Escrituras». 20 y 2 Cor 5. para quedarse sólo en ella. En virtud de nuestra situación de pecadores es por lo que Cristo tuvo que vivir y sufrir por nosotros. derramando su sangre. Por otra parte.3: «Cristo murió por (hyper) nuestros pecados. 8 asocia y articula entre sí las dos expresiones: «Cristo. No cabe duda de que está aquí en embrión la idea de la sustitución. encontraremos una que asocia estas dos expresiones.. 1 Pe 2. . «Por nuestros pecados» La fórmula «por nuestros pecados» es menos frecuente.. y por tanto en cierto sentido «en lugar nuestro». «Por nosotros». Pero sería un grave error aislarla de todo el contexto. 6 mantiene el hyper). aunque quizás más primitiva. que han causado problemas en la historia. 20: «Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre. También se le puede encontrar en los dos textos evocados a menudo Gal 3. 9). Por eso. Cristo murió por nuestros pecados: ésa es la buena noticia de la salvación en uno de sus testimonios más originales. La salvación es para nosotros: es ante todo un don que Cristo nos ha hecho. el por. La equivalencia entre la salvación y la vida se expresa en esta fórmula joánica: «El pan que yo voy a dar es mi carne por (hyper) la vida del mundo» (Jn 6. Igualmente. 25). no hay que olvidar en el «por causa de» que son nuestros pecados. pues. ya que está siempre vivo para interceder en su favor «hyper autón» (Heb 7. por el perdón de los pecados. inspirado metafóricamente en el culto del antiguo templo. Este conjunto de fórmulas constituye la matriz de toda doctrina cristiana de la salvación por la muerte y la resurrección de Jesús. los que son la causa de la muerte de Cristo. 1 Pe 3. EL ÚNICO MEDIADOR PRELUDIO: «POR NOSOTROS». que al evocar los sufrimientos y la obediencia del Hijo. pero no tiene una función homologa a las dos anteriores en los resúmenes de la fe. se sentó a la diestra de Dios para siempre». Son la causa directa de la misma. 51). sino a los hombres pecadores. 18 explícita bien este dato: Cristo murió debido a los pecados y en favor de los injustos. . La expresión más cercana se encuentra en la carta a los Hebreos. en las que se propone una doctrina más desarrollada de la salvación. 12: «Él (Jesús). Su formulación se sitúa en línea recta con los kerigmas y pone en el corazón del Credo lo que está en el corazón del Nuevo Testamento: el anuncio de nuestra salvación gracias al acontecimiento de Cristo. Así pues. «POR NUESTROS PECADOS». dice que «se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (Heb 5. va asociado igualmente a la idea de sacrificio. esta breve partícula tiene que seguir siendo la guía de nuestra encuesta. de la misma manera que vive por el Padre. Pero éstas deberán interpretarse siempre a la luz y en función del por. esos dos por se implican mutuamente en un amor único. «puede salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios. habiendo ofrecido por (hyper) los pecados un solo sacrificio.. siendo tanto en su vida como en su muerte el «pro-existente». 25 pone de relieve este mismo vínculo en el lenguaje de la justificación. ya que la salvación de los hombres consiste en llevarlos al Padre y hacerles pasar a la vida de Dios. El porsignifica a la vez «debido a» (lo cual es más claro en la preposición dia de Rom 4. es decir los pecadores. ya que el justo fue entregado al capricho de los malvados. con toda razón puede el símbolo de NiceaConstantinopla glosar el «por nosotros» de la Escritura añadiéndole «y por nuestra salvación»... 25) o «por causa de». La de Rom 4. 18: «Pues también Cristo. articulación que no debe nunca olvidar la fe: Jesús se entregó por causa de nuestros pecados y resucitó con vistas a nuestra justificación. A pesar de la diferencia de contenido. que connota muchas veces la noción de intercambio entre lo que nosotros hacemos por Cristo y lo que él hace por nosotros. 133 Heb 10. «Por nuestra salvación» La fórmula «por la salvación» (eis sótérian) está bien atestiguada en el Nuevo Testamento.132 JESUCRISTO. Así. es decir. No está asociada literariamente a la mención de la muerte y resurrección de Cristo. Ese por indica la prioridad de la mediación descendente. para llevarnos a Dios. El «en favor de» no puede referirse a los pecados. el que vive por sus hermanos. Pero compromete también a la mediación ascendente. murió una sola vez por (peri) los pecados. La fórmula de 1 Pe 3. He ofrecido citas abundantes para subrayar la constante aparición de un dato esencial y mostrar la inserción del por en contextos que apelan a varias categorías. La carta a los Hebreos expresa este mismo dato en el lenguaje sacrificial. Finalmente. Esta expresión connota la idea de intercambio entre Cristo y nosotros y los dos dia no tienen exactamente el mismo sentido. La muerte de Cristo fue un sacrificio por los pecados. mientras que la idea de la salvación está evidentemente incluida en las dos fórmulas anteriores. distribuyendo los dos sentidos entre la muerte y la resurrección. el justo por (hyper) los injustos». y por otra parte «para librarnos de». Sección Primera LA MEDIACIÓN DESCENDENTE . H. París 1965. Turner1. con todos los acordes existenciales que posee este término e n la Biblia (en donde un marido «conoce» a su mujer) no puede ser solamente fruto del esfuerzo humano. 10 puede haber salvación para él sin «conocer» a Dios. esta perspectiva doctrinal es en efecto fundamentalmente bíblica y se encuentra ya explicitada entre los primerísimos testigos de la tradición que son los padres apostólicos y los apologetas. Veremos que sigue teniendo hoy toda su significación. «Conocer» a Dios. E . I. Para ello se necesita que Dios serevele. TURNER. C e d . E L TESTIMONIO DE LA ESCRITURA Si la salvación del hombre consiste en entrar en comunión de vida con Dios. que establezca con el hombre una relación viva. Jesús le Sauveur. a fin de conducirlo finalmente a «verlo». escribe H. que manifieste de verdad su misterio. Para Dios. 51. Essai sur la doctrine patrístique de la Rédemption. . darse a conocer al hombre y 1. ofreciendo como parte integrante de su obra redentora para la humanidad el conocimiento y la iluminación. es un elemento fundamental de la doctrina cristiana de la redención. V. que da la prioridad a este tema en su estudio patrístico de la salvación. Una doctrina de la cruz que no explicase en qué se ha hecho mejor el mundo gracias a ella no podría pretender representar la totalidad de la tradición cristiana». Sorprendente quizás para nosotros.5 Cristo iluminador: la salvación por revelación «No cabe duda de que el concepto de Cristo Maestro de verdad. Es«es precisamente el don de la «revelación» que se realiza a través de los dos Testamentos. de la que hablaba la literatura sapiencial del Antiguo Testamento (cf. No dice más que lo que el Padre le ha enseñado (Jn 8. biológicamente la vida de las plantas y de los animales sería imposible sin los beneficios de la fotosíntesis inducida por la luz y el calor del sol. o. mientras que el vicio se oculta. No hay amor sin conocimiento: el que Dios revele su propio misterio y el que conceda comulgar vitalmente del mismo no constituyen más que una misma y única realidad. un ejemplo que ejerce una causalidad de conversión que le es propia. 39) o «ciertamente este hombre era justo» (Le 23. Todo el evangelio de Juan presenta a Jesús como el revelador del Padre que lo ha enviado. en un vocabulario más tardío. Jésus-Christ dáosla tradition. Es en sí mismo la verdad (Jn 14. porque es un maestro de Sabiduría gracias a su anuncio del Reino. En Jesús la Sabiduría viene a la tierra para hacerse mediadora de la revelación divina. ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo. el otro las acciones de las tinieblas. maestro de verdad y revelador del Padre Desde su entrada en la escena de la vida pública Jesús enseña. Prov 8. el Verbo de Dios. Todos los actos de su vida. y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mt 11. «Mirarán al que traspasaron» Sólo en la palabra de Jesús tiene valor la revelación salvífica. c . 4). pero ha sido glorificada2. Una vivienda sombría es triste. Por otra parte. que es el único que conoce y que puede revelar: «Nadie conoce bien al Hijo sino el Padre. E. si es que no evoca la noche del calabozo. Sab 7. que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2. El misterio pascual. El sol suele ser sinónimo de vacaciones felices. 22). ya que él mismo viene de Dios3. el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo» (Jn 17. Pero Jesús no es solamente Maestro de sabiduría y de verdad. Pero estos excesos no deben hacernos olvidar que es preciso reconocer la ejemplaridad única de la vida de Jesús. 2. También en el plano moral sabemos que el bien se hace a pleno día. la Sabiduría estaba oculta en Dios y no podía ser accesible a los hombres más que si Dios la revela. también B. La historia de un viviente. las casas bien soleadas.399. y también: «Dios. expresan esta identidad: «Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti.138 JESUCRISTO. El sol ha sido considerado muchas veces como un Dios. Muy pronto será identificado por sus discípulos con la misteriosa Sabiduría preexistente al lado de Dios. pero la vida es conocer amorosamente a Dios. Dos fórmulas. Los «infiernos» o el «sheol» bíblico son lugares sombríos y tenebrosos donde sólo se conserva una sombra de vida. Por eso mismo mirarlo. es la Palabra. O. la primera de san Juan y la segunda de la tradición paulina. el uno realiza las obras de la luz. Schillebeeckx discierne también un modelo cristológico sapiencial. En términos joánicos. Es nuestra salvación en cuanto que nos da a conocer al Padre. 3). E. Jesús. contemplarlo en los misterios de su existencia tiene para nosotros valor de salvación. o. pero como hombre que tiene autoridad y no como los escribas (Me 1. Este simbolismo ha marcado profundamente la historia de las religiones y las representaciones mitológicas. se ha abajado. 47).. nuestro Salvador. Porque la revelación procede en Jesús a través de lo que podríamos llamar. La salvación es la vida. cumbre del cumplimiento de nuestra salvación. La luz es el símbolo del conocimiento. E. 3. SCHILLEBEECKX . que ve en Jesús a la Sabiduría preexistente que se ha encarnado. y hasta malsana. Eclo 4-6. Por tanto. no es extraño que la revelación judeo-cristiana haya asumido este tema tan denso para expresar la manifestación de Dios. 6). Pero la sabiduría que él revela viene de Dios. La reflexión del centurión al pie de la cruz es ya la expresión de este valor trasformador y liberador del ejemplo: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios» (Me 15. En el Benedictos se designa a Cristo como «luz que viene de lo alto» (Le 1. Bar 3). el centurión muestra que se ha visto tocado por el ejemplo que Jesús ha dado en su muerte y que ha cambiado su corazón. la «causa ejemplar». 78). . 27). c. Esta manera de morir le ha revelado el misterio de Dios y de la verdadera justicia. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 139 realizar su salvación son dos cosas inseparables y que caminan a la par. A través de la variante de las dos fórmulas. Todos hemos hecho la experiencia de la relación que hay entre nuestra vida y la luz. 28). Se le llama con frecuencia «Rabbí». es al mismo tiempo la cumbre de la revelación trinitaria de Dios. Jesús. 397-400. No cabe duda de que este tema ha sido explotado abusivamente en la tradición por la herejía pelagiana y por las teorías de Abelardo y de los Socinianos que reducían el acto de la salvación al valor de un «buen ejemplo» que seguir. Jesús es un «mistagogo» que conduce al misterio de Dios. Los cultos mistéricos y la gnosis están siempre orientados hacia el don de la luz y del conocimiento. cf. Pues bien. Job 28. SESBOUE. Es ejemplo en el sentido más fuerte de esta palabra. Nos gustan los climas luminosos. 294-295. C. su muerte y finalmente su misma persona son revelación de Dios. SCHILLEBEECKX. la epifanía se hace teofanía. En las epístolas el ejemplo de Cristo es objeto de una invitación a imitarlo. están llenos de reminiscencias de las profecías del Antiguo Testamento (Mal 3. es el que los cristianos tienen que imitar. tomando a Jesús en sus brazos. dice en su acción de gracias: «Han visto mis ojos tu salvación. Is 42. También las enlaza con la teofanía del bautismo de Jesús.. L a liturgia ha escogido este pasaje como primera lectura de Epifanía. y los reyes al resplandor de tu alborada» (Is 60. se envuelve de luz como de un manto (Sal 104. y la luz brilla en las tinieblas. 20: el «sol de justicia». es decir. Por el contrario. 10). En un contexto análogo. 1). 26). ésta se nos describe en términos d e sol y de luz: «Se transfiguró delante de ellos. Estos textos. Epifanía y teoíanía No es extraño que las redacciones evangélicas hayan referido muchas veces las escenas de la vida de Jesús en términos de manifestación o de epifanía. Santiago y Juan son los testigos de la transfiguración de Jesús. Por eso el nacimiento del príncipe mesiánico se anuncia proféticamente en términos de luz: «El pueblo que andaba a oscuras vio una luz intensa Sobre los que vivían en tierras de sombras brilló una luz» (Is 9. 32). la liturgia pone en relación estas dos «epifanías» de Jesús. 6: el Siervo que será la luz de las naciones).. 37. El gesto de anonadamiento y de elevación de Cristo. por otra parte. En su lenguaje característico. en dos escenas importantes de los evangelios. nos propone la escena de la sangre y del agua como el testimonio de lo que él mismo ha visto. el anciano Simeón. manifestaciones que provocan la fe. dio Jesús comienzo a sus señales.4-5 y 9). la luz y las tinieblas La salvación traída por Cristo se comprende como la victoria de la luz que viene de Dios sobre las tinieblas en que gime la humanidad. y las tinieblas no la vencieron. dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas» (1 Pe 2. Entre los hombres hay unos que no acogen la luz y serán juzgados por ella: «La condenación está en que vino la luz al mundo. Tal es el caso de la visita de los magos al niño Jesús. su ejemplo ha sido para él gracia de salvación. 11). El tema de la oposición entre la luz y las tinieblas se sitúa en el evangelio de Juan al comienzo del libro y constituye un «indicativo» de todo el relato: «En ella (la Palabra) estaba la vida y la vida era la luí de los hombres (observemos la aproximación entre vida y luz). en su infancia y en el umbral de su ministerio público. que insiste mucho en el «ver» y que presenta la pasión según un modo contemplativo. Del mismo modo. La libertad de Cristo ha trasformado su propia libertad. 78-79). y los hombres amaron más las tinieblas que la luz. manifestación trinitaria que adquiere un valor de investidura del Hijo por el Padre. el evangelio de Juan subraya este hecho a propósito del milagro de Cana: «Así. ese «ver» está ordenado al «creeo>. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 141 muy diferente de aquella de la que era ejecutor. «un aspecto como el relámpago y su vestido blanco como la nieve» (Mt 28. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» (Jn 1. vivido en el desprendimiento absoluto.140 JESUCRISTO.. También es lo que ocurre con muchos milagros. en el bautismo de Jesús. y creyeron en él sus discípulos» (Jn 2. porque sus obras eran malas» (Jn 3. 30-32). 77) y preparará los caminos para que «nos visite una Luz de la altura.: luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Le 2. Este lenguaje es una herencia del Antiguo Testamento para el que Dios es el creador de la luz (Gen 1. en Mateo. que lee allí la manifestación de la salvación a los paganos. 3f. Y manifestó su gloria. leyendo en ella el cumplimiento de la profecía de Zacarías: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19. 2) y finalmente se revela como la luz eterna de la que es reflejo la Sabiduría (Sab 7. la primera carta de Pedro se muestra aún más explícita en su exhortación: «Cristo sufrió por vosotros. En primer lugar. citando a Zac 12. 9). 1-5). 2). El cielo «se abre». 21). Porque el ángel del Señor tenía. Esta revelación de la gloria del Hijo de Dios es una anticipación de la resurrección y anuncia la luz de las teofanías del sepulcro encontrado abierto y vacío. Con un seguro instinto. Del mismo modo. Los relatos lucanos de la infancia de Jesús celebran en el gozo a Cristo luz: Zacarías exaita en su cántico eí nacimiento def precursor que dará a su pueblo «conocimiento de salvación por el perdón de sus pecados» (Le 1. 19).. en Cana de Galilea. 5). Los discípulos «vieron la gloria de Jesús» (Le 9. Para él. los que acogen el 4. su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz» (Mt 17. a fin de iluminar a los que se hallan sentados en tinieblas y sombras de muerte» (1. Igualmente Pedro.. Dios se revela y manifiesta su benevolencia con los hombres. Efectivamente. San Pablo introduce así el gran himno cristológico de la carta a los Filipenses: «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo» (Flp 2. El nacimiento de Jesús da lugar a una teofanía angélica: la gloria del Señor envuelve de luz a los pastores (Le 2. . El cuarto evangelio. 3). la nueva Jerusalén es evocada líricamente como una ciudad de luz que atrae a sí a todos los pueblos: «Caminarán las naciones a tu luz. 13-14: fe. Pablo habla igualmente de «la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús. 3. el traidor Judas sale en medio de la oscuridad de la noche (Jn 13. La hora de la pasión será el momento culminante de este combate entre la luz y las tinieblas. timo indica el acabamiento y la perfección de este organismo. Este paso de las tinieblas a la luz tiene que traducirse en el cambio de las obras: «En otro tiempo fuisteis tinieblas. 9). 4).10. 7). pues el fruto de la luz consiste en toda bondad. he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas» (Jn 12. Esta misma exhortación se encuentra en la primera carta de Juan: «Si caminamos en la luz. variables en su composición. 5) y devuelve al ciego no sólo la luz de los ojos. Louvain-Paris 1949. El día del bautismo es aquel en que se recibe la luz y se saborea el don celestial (Heb 6. El conocimiento de Dios que es salvación no puede ser más que el fruto de una iniciativa reveladora que viene de Dios en Jesucristo. La lista que sigue el ritmo fe-esperanza-caridad será sin duda la preferida. menciona la piedad. Conocer a Dios es realizar espiritualmente este conocimiento que Dios tiene de nosotros: «Ahora. también el conocimiento viene de Dios que nos conoció primero. los escritos paulinos describen nuestra salvación como el paso del reino de las tinieblas al de la luz. 13). una lista de virtudes que comienza por la fe. inspiradas en listas de los moralistas de la época. 8-9). seremos semejantes a él. 13). pero entonces conoceré como soy conocido» (1 Cor 13. 22. sino que tendrá la luz de la vida» (Jn 8. El interés de esta variante está en la correspondencia entre el conocimiento y el amor como expresión del cumplimiento de la vida salvada y santificada. pero Pablo dice también allí: «Ahora conozco de un modo imperfecto. 38). Porque la luz está ordenada a la fe: «Yo. esperanza. justicia y verdad» (Ef 5. Esta salvación que se inaugura en el conocimiento de Dios a través de la Palabra y del sacramento se realizará eternamente en el conocimiento inagotable de la visión: «Sabemos que. La curación del ciego de nacimiento es una obra de salvación realizada por aquel que es la «luz del mundo» (Jn 9. que indica el comienzo de las virtudes. 26. Hay en Pablo diversas listas de virtudes. Lo mismo que el amor consiste en que Dios fue el primero en amamos. 2 Cor 8. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 14 3 Verbo-luz reciben el «poder de hacerse hijos de Dios» (Jn 1. 12). 6. mas ahora sois luz en el Señor. pero cuyo primero y último término no son libres. . y otras el conocimiento (gnósis: cf. 6). amar es también conocer de una forma concreta. lo mismo que la salvación es conocimiento.. 12). 3). Por eso el anuncio del «evangelio de la gloria de Cristo» es una «iluminación» (2 Cor 4. Le hace eco una fórmula semejante de la primera carta de Pedro: «Para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz» (1 Pe 2. 30) para ir a entregar a su maestro. la hora del príncipe de este mundo es también la del «poder de las tinieblas» (Le 22. bajo la influencia del himno a la caridad de 1 Cor 13. Tit 2. éste es unas veces la caridad (cf. Vivís como hijos de la luz.. cf. estamos en comunión unos con otros» (1 Jn 1. 8). cuando se manifieste. 9). 393-409. 7. EL TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN En los padres La salvación como conocimiento Si esto es así. Clemente romano propone así. Cf. 12-13).» (Gal 4. mi Señor» (Flp 3. ¿No es por otra parte la luz esplendorosa de Cristo. 53). La cormaissance religieuse dans les épitres de Saint Paul. El primero es generalmente la fe. Gnósis. DUPONT. para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo» (2 Cor 4. En varias ocasiones el evangelista pondrá en labios de Jesús afirmaciones solemnes sobre su relación con la luz: «Yo soy la luz del mundo: el que me siga no caminará en la oscuridad. Existe una solidaridad y una complementariedad entre los dos términos: conocer es amar. 13)? Por eso escribe a los Corintios: «El mismo Dios que dijo: "Del seno de las tinieblas brille la luz". porque le veremos tal cual es» (1 Jn 3. que habéis conocido a Dios. en particular a los de las primeras generaciones cristianas. Herederos del mismo simbolismo. Y a los Colosenses: «Gracias al Padre que os ha hecho participar en la herencia de los santos en la luz. 46). la luz. Pues bien. 4). Rom 15. 12).142 JESUCRISTO. perfecto conocimiento/. ha hecho brillar la luz en vuestros corazones. a ejemplo de Pablo. sino también la de la fe (9. la generosidad y 5. j j . que se apareció a Pablo en el camino de Damasco (Hech 9. ése es conocido por él» (1 Cor 8. Nauwelaerts-Gabalda. El nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor» (Col 1. que él os ha conocido. 1 Cor 13. 2). Este tema del verdadero conocimiento (gnósis) es profundamente paulino. como Él mismo está en la luz. o mejor. «Mas si uno ama a Dios. lo mismo que «se ha manifestado ahora con la manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús» (2 Tim 1. el conocimiento es salvación. El úl- apostólicos El tema de la salvación como conocimiento es familiar a los padres de la Iglesia. c. 86-87 (los subrayados son míos). 2-3 y 10. 2: o. 231-232. 59. insensata y entenebrecida antes. 9) —aunque su desarrollo no se hace con el mismo espíritu que el de Mateo— y en el sueño de José (Gen 37. pero más próximo a Mateo que Ignacio de Antioquía. Derribada quedó la ignorancia. y finalmente en la acción de gracias que sigue a la comunión. Ep. por la santa viña de David. puesto en relación con la Iglesia llamada «viña de David». por medio de su siervo amado Jesucristo. Ibid. «Abriste los ojos de nuestro corazón. sobre todo d e n t r o d e este a c o n t e c i m i e n t o . por la vida y el conocimiento que nos manifestaste por medio de Jesús. E n efecto. 19. 3). A.. tu siervo. deshecho el antiguo imperio. c. 1. 182. supone p o r tanto u n riesgo m á s g r a v e : «Ya lo veis. Su iuzera inexplicable y su novedad produjo extrañeza. Ibid. 2: o. Y todos los demás astros. es decir. pero ella. BAC. 2-3: o. Padre nuestro. Te damos gracias. h e aquí u n a c o n u n a tonalidad paulina y otra c o n u n a tonalidad j o á nica: «Pediremos con ferviente oración y súplica al Artífice de todas las cosas que guarde íntegro en todo el mundo el número contado de sus escogidos. 232-233. CLEMENTE ROMANO. «Dios aparecido en forma de hombre». Este astro misterioso hace pensar a la vez en la estrella que guiaba a los magos (Mt 2. 13. 4: o. Madrid 19855. e n el conocimiento q u e n o s procuró: «Te damos gracias. Ad Ephes. se fija. 2 ofrece un relato parecido. Jn 17. por él quiso el Dueño soberano que gustásemos del conocimiento inmortal» 7 . por tu santo Nombre. 36. 59. o Doctrina de los doce Apóstoles. 4 1 . A ti sea la gloria por los siglosTe damos gracias. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 145 l a hospitalidad p a r a terminar c o n el conocimiento perfecto y seguro 6 . Lee evangelios apócrifos. y Jesucristo tu siervo. IGNACIO DE A NTIOQUIA. DE SANTOS OTERO. Desde aquel punto. 12. 2: trad. 8. 1: o. 7. el c o n o c i m i e n t o q u e n o s v i e n e d e C r i s t o es m u c h o m a y o r q u e el q u e n o s p r o p o r c i o n a b a l a a n t i g u a alianza.. El Protoevangelio de Santiagoll.. nuestra inteligencia. hermanos: Cuanto mayor conocimiento se dignó el Señor concedernos. hicieron coro a esta nueva estrella. quedó destruida toda hechicería y desapareció toda iniquidad. 3-4: o. 13)»10 (cf. 9)14. que hiciste morar en nuestros corazones. y nosotros tu pueblo y ovejas de tu rebaño (Sal 78. por él. tu siervo.. tu siervo. su parto y la muerte del Señor: «Ahora bien. trad. con su luz. c. ¿cómo fueron manifestados a los siglos? Brilló en el cielo un astro más resplandeciente que los otros astros. El m o d e l o que se n o s p r o p o n e en la Didaché. a la participación en los atributos propiamente divinos. Ruiz Bueno. E n él h a y o t r a s fórmulas m á s parecidas a las del N u e v o T e s t a m e n to. en Padres apostólicos. reflorece a su luz admirable. Padre nuestro... luego en el momento de la que se hace sobre el pan partido.. el solo Altísimo en las alturas. 458. 10. Padre santo. para conocerte a Ti. cuya luz es una vida nueva. L a p l e g a r i a eucarística d a siempre gloria a D i o s en virtud del acontecimiento d e J e s ú s ..458. 1 Cor 12. . Ibid. Pero en definitiva ese astro más luminoso que todos los demás no es otro sino el mismo Cristo. 9. desde el momento en que se mostró Dios hecho hombre para llevamos a la novedad de la vida perdurable»13. conozcan todas las naciones que Tú eres el solo Dios . 13). c. Esta insistencia repetitiva es característica: se invoca esta misma razón en el momento de la acción de gracias sobre el cáliz. por él contemplamos como en espejo la faz inmaculada y soberana de Dios. A ti sea la gloria por los siglos»". c. 19. 2: o. Ibid. Ignacio de Antioquía recoge este tema de la luz para evocar los «tres misterios sonoros que se cumplieron en el silencio de Dios» 12 : la virginidad de María. c .. 6. BAC 1956. la q u e nos diste a conocer por medio de Jesús. y por el conocimiento y la fe y la inmortalidad que nos diste a conocer por medio de Jesús. ad Cor. de D. 178. juntamente con el sol y la luna. 211 (los subrayados son míos). A ti sea la gloria por los siglos. tu siervo. Didaché9. por él se nos abrieron los ojos del corazón. de la ignorancia al conocimiento de la gloria de su nombre» 9 (cf.215. 14. P a r a é l la mediación d e Cristo se ejerce p o r excelencia bajo l a forma d e l camino del c o n o c i m i e n t o : «Por él fijamos nuestra mirada en las alturas del cielo. c . El conocimiento va asociado por una parte a la vida y por otra a la inmortalidad. por el que nos llamó de las tinieblas a la luz.144 JESUCRISTO. los sobrepujaba a todos. Ibid. tanto es mayor el peligro a que estamos expuestos» 8 . 11. . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 147 En los padres apologetas del siglo II Justino. Más adelante en su obra. Cuando titula su gran obra Contra las Herejías. a los recién iluminados (nephótistoi). TEÓFILO DE ANTIOQUI*. fue fuente de salvación. La foi • une illumination: Theil.. Tres libros a Autólico. haer. entre las comunidades cristianas de su tiempo. La iluminación de la conversión supone que se cumplan al mismo tiempo las debidas condiciones morales. Y éstos. 16. «sentí que se encendía un fuego en mi alma y se apoderaba de mí el amor a los profetas y a aquellos hombres que son amigos de Cristo. describe su larga búsqueda de la verdad a través de las diferentes escuelas filosóficas. La pasión del Señor. Y el iluminado se lava también en el nombre de Jesucristo. c. 166) y con los cultos mistéricos (en donde la iniciación adquieitel valor de una iluminación). 5. c . 768 ss. si los ciegos no ven.. 20. 1: o. que por los profetas nos anunció de antemano todo lo referente a Jesús»18. BAC. Madrid 1954.. eliminó el error. da a entender que para él el cristianismo constituye la «verdadera gnosis». y reflexionando conmigo mismo sobre los razonamientos del anciano. Cf. Todos tienen ciertamente ojos. y vida. sino del descubrimieto personal de Cristo. 2: o. que fue crucificado bajo Poncio Pilato. 2 Cor 4. «Denuncia y refutación de la gnosis de nombre mentiroso» 20 . Diálogo con Tritón!. 8. a diario. . Tal es el subtítulo del klversus haereses. Inmediatamente. que Justino es el primero en llamar phótísmós. 17. reciben dones según lo que cada uno merece» 17 . Ef 1. 210-211 (los subrayados son míos). Teófilo de Antioquía. búsqueda de conocimiento y hasta de gnosis. inspirado sin duda en algunas expresiones de la carta a los Hebreos citadas anteriormente. Justino sitúa así el cristianismo como el camino que hace llegar al conocimiento de la verdad. Encontramos en est< texto las mismas asociaciones entre muerte.251.146 JESUCRISTO. describe de nuevo la conversión a Cristo como una iluminación: «(Dios) sabe que todavía.. En heneo de Lión Ireneo emprendió una lucha vigorosa contra la falsa gnosis que hacía estragos. entre lo sucio y lo hermoso. 314-315. es decir. verdad. Esta iluminación está ligada al bautismo. al traernos el conocimiento del Padre. error e ignorancia por una parte. El término de filosofía designa aquí la fe cristiana. Pero se trata sobre todo de un cambio existencia].o. 3. Por su pasión. Cirilo de Jerusalén dirigirá sus catequesis bautismales a los que tienen que ser iluminados (phótizomenoi) y sus catequesis mistagógicas. y en el nombre del Espíritu Santo. manifestó la vida. c. que anunciaron a Cristo y cuyas palabras se cumplieron. iluminación: «Este baño se llama iluminación. mostró la verdad. JUSTINO. que siguen los ritos de la iniciación cristiana. búsqueda largo tiempo inútil hasta que el descubrimiento del cristianismo fue para él una iluminación. aniquiló la corrupción. no es porque haya dejado de brillar la luz del sol. Zeitschrift 23 (1967) 161-179. el Señor destruyó la muerte. del corazón y de los ojos del alma que les resulta posible captar a Dios.. pues estas cosas no son fáciles de ver y comprender por todos. trad. IRENEO . Un día se encontró a orillas del mar con un misterioso anciano que le habló de los profetas. describe la conversión a la fe con la imagen del ciego que recobra la vista: «Los que ven con los ojos corporales observan lo que ocurre en la vida sobre la tierra. disipó h ignorancia. iluminados por el nombre de este Cristo. 18). hablé que esta sola es la filosofía segura y provechosa»' 6 . en Padres apologistas griegos (siglo II). distinguen entre la luz y la oscuridad. 15. o. RORDORF. Ruiz BUENO.366. 3-6. En el contexto de la búsqueda intensa de la sabiduría que preocupaba a las escuelas de su tiempo. Ibid. c. / ApoJo^ia 61. c. dice Justino.10. 21. París 1984. Cerf. que sitúa el tema de la iluminación cristiana en relaciéi con el platonismo (no se trata de acercarse al mundo de las luces. Pues bien. Adv. Éste le invita a rezar para que «se te abran las puertas de la luz. Ibid. 39. son los ciegos los que tienen que achacarlo a ellos mismos y a sus ojos»19. 3. 12-13: o. de D. es la pasión de Cristo la que nos proporciona este conocimiento saludable: «El Señor sufrió para llevar al conocimiento y a la cercanía del Padre a los que se habían extraviado lejos de él.. Dios es percibido por quienes pueden verlo después que se han abierto los ojos de su alma. El tema del bautismo como iluminación. dio la incorruptibilidad»21. 314. tal como nos lo presentan los textos de la Escritura (cf. conocimiento. filósofo y mártir. pero algunos los tienen velados y no perciben la luz del sol. W. Otro apologeta. sino a quien Dios y su Cristo concede comprenderlas» 15 . hay quienes se hacen discípulos del nombre de Cristo y abandonan el camino del error. p. JUSTINO. De la misma manera podría decirse de los oídos. 11.. como única sabiduría verdadera que supera todas las demás. entre lo blanco y lo negro. En efecto. seguirá siendo clásico en toda la época patrística. «testigos fidedignos de la verdad». por 19. para dar a entender que son iluminados los que aprenden estas cosas. 18. al parecer. el auténtico conocimiento de Dios. 20. el esplendor de Dios es vivificante. lo cual significa que hemos conocido a Dios. los atributos p r o p i o s de la vida divina.537-564. Siguiendo esta misma intuición.. haciéndose inmortales por esta visión y alcanzando a Dios»23. al ser adoptados. 23. Al ser bautizados. incomprensible e invisible se ofrezca a ser visto.IV. termina con una identidad palpable entre la vida y la visión: «la vida del hombre es ver a Dios» 22 . 471-472 (los subrayados son míos). EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 149 otra. 25. es decir. 26. y esta participación consiste en ver a Dios y en gozar de su bondad. 4-6: o. Por sí mismo. c. Esta primera iluminación de la fe tiene que desarrollarse en la existencia cristiana. cit. hemos sido adoptados como hijos. En los padres alejandrinos En Clemente de Alejandría y en Orígenes el tema de la salvación cristiana como verdadero conocimiento o «verdadera gnosis» adquiere todavía más relieve por medio de una elaboración filosófica y teológica que no es posible tratar aquí 24 . si quiere. 7iaJ. Los dos aspectos esenciales de nuestra salvación quedan connotados en este tema de la visión. Esta participación nos hace recibir en comunicación la incorruptibilidad y la inmortalidad. cuando quiera y como quiera. y dándole el Padre la incorruptibilidad y la vida eterna que se deriva de la visión de Dios para quienes lo ven.. de antemano que Dios sería visto por los hombres. MOINOT. En ellos es donde son mayores las reminiscencias platónicas y la influencia de los cultos mistéricos que consideraban la iniciación como una iluminación. Ireneo ilustra ampliamente su pensamiento con la cita de textos bíblicos que describen las visiones de los profetas y de Juan en el Apocalipsis. La gnose de Clément d'Alexandrie dans ses rapports avec la foi et Is philosopliie: Rech.. Porque es imposible vivir sin la vida y no hay vida más que por la participación en Dios.. J. VI. 20. es decir. Reí... su finalidad tiene que ser conocer mejor a Dios dedicándose a comprender la enseñanza que Cristo dio de sí mismo y a recibir la ciencia que Dios comunica de sí a todos los que le buscan a través de su Hijo»27. VII. . 55. 27. según lo que dice también el Señor: "Dichosos los corazones puros. Es sabido que la famosa fórmula «la gloria de Dios es el hombre vivo». el hombre no podrá jamás ver a Dios. J. J. que conoce y que ama. 38 (1951) 82118. Moingt resume así el pensamiento de Clemente sobre las relaciones entre fe y conocimiento: «Si la fe es un germen divino puesto en el alma. Pero el conocimiento y la visión son liberación de las tinieblas de la ignorancia y del error. Por tanto. será visto de nuevo en el reino de los cielos según la paternidad. será visto por los hombres. I. Cf.. según el movimiento de ascensión trinitaria que va del Espíritu (= las profecías del Antiguo Testamento) por el Hijo (= la revelación de Cristo en el Nuevo Testamento) hasta el Padre (= la bienaventuranza escatológica): «En efecto. W.... Para Clemente el bautismo en la fe es una iluminación. Esta frase está incrustada en un largo desarrollo que describe el proceso de revelación y de acostumbramiento del hombre a la visión de Dios. RORDORF. Si consiste inicialmente en adherirse firmemente al verdadero Dios gracias a Cristo. que podemos decir que es de inspiración joánica. art. Este lenguaje describe ya la divinización 22. participa de la vida de Dios.. porque verán a Dios" (Mt 5. nos hemos hecho perfectos. 157-159. su perfección consiste en crecer para completar toda la conducta de la vida. comprendido y aferrado por los hombres: para vivificar a quienes lo captan y ven. Se. así los que ven a Dios están en Dios y participan de su esplendor. visto luego por medio del Hijo según la adopción. 25. 8).. Pues bien. al hacernos perfectos. que son fuente de salvación. 1 y 26. por los que él quiera. pues. del hombre. Pues bien. Paedag. Ireneo ve en la historia de la salvación un largo proceso que conduce progresivamente al hombre a ver a Dios.148 JESUCRISTO. Porque Dios lo puede todo: visto en otros tiempos por medio del Espíritu según el modo profético. No me reprochéis que diga que he conocido a Dios. H e r m o s o texto que ofrece una bella visión de nuestra salvación. Pero no hay que olvidar nunca la transformación profunda que les hacen sufrir para cristianizarlas 25 . 10. CLEMENTE DE ALEJANDRÍA . 7: o. 1: SC 70. que viviría y trataría con ellos en la tierra. MOINGT. los hombres verán a Dios para vivir.398-421. pues... 1960. hemos sido iluminados. Toda l a economía salvífica es una economía de la visión. Porque lo mismo que los que ven la luz están en la luz y participan de un esplendor. resumiendo Stroma. 1-3.IV. los que ven a Dios tendrán parte de la vida. Los profetas anunciaban. pero Dios. La correspondencia entre ver y vivir es el leitmotiv. y conduciéndolo el Hijo hacia el Padre. la visión es el modo propio con que una criatura. una entrada en el conocimiento de Dios: «Hemos sido iluminados.. cit. al ser iluminados. Así. desde el principio el Verbo anunció que Dios sería visto por los hombres. 37 (1950) 195-251. 171. en un largo proceso de progresión en el conocimiento de Dios. 37(1950) 199.474. 7iaJ. recibimos la inmortalidad»26. c. Ése es el motivo de que aquel que es inaferrable. preparando previamente el Espíritu al hombre para ver al Hijo de Dios. Cf. art. sobre la que tendremos que volver. Dirigiéndose a los paga24. 150 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 151 nos p a r a llamarlos a la conversión, Clemente, e n el Protréptico, les invita c o n e n t u s i a s m o a pasar d e las tinieblas a l a luz y a c o n t e m p l a r a Cristo, luz comparable c o n el sol: «Acabemos, pues, acabemos con el olvido de la verdad; despojémonos de la ignorancia y de la oscuridad que tapan nuestra vista como una niebla, y contemplemos luego quién es realmente Dios, haciendo primero subir hasta él esta exclamación: "¡Salve, oh luz!" Ha brillado la luz del cielo para nosotros, que estábamos sepultados en las tinieblas y aprisionados en sombras de muerte; luz más pura que el sol, más dulce que la vida de este mundo. Esta luz es la vida eterna, y todo el que participa de ella tiene vida, mientras que la noche evita la luz, desaparece llena de miedo y cede su lugar al día del Señor; todo se ha hecho luz indefectible y el occidente se ha convertido en oriente. Esto es lo que significa 'la criatura nueva" (Gal 6, 15); porque "el sol de justicia" (Mal 3, 20), que cabalga sobre todo el universo, visita igualmente a toda la humanidad, imitando a su Padre, que "hace brillar sobre todos los hombres su sol" (Mt 5, 45) y destila el rocío de la verdad. Es él el que ha cambiado el occidente en oriente, el que ha crucificado a la muerte con la vida, el que ha arrancado al hombre de su perdición y lo ha rescatado del firmamento» 28 . E n c o n t r a m o s en los textos de Clemente las equivalencias q u e veíam o s y a e n Ireneo: tinieblas, ignorancia, muerte p o r u n a parte, luz, v i d a a d o p c i ó n , inmortalidad, por otra. P e r o el lirismo de Clemente le h a c e c o m p a r a r el itinerario d e Cristo c o n el cabalgar del sol: acostándose e n l a m u e r t e , vuelve a levantarse e n u n eterno amanecer. L a o b r a d e O r í g e n e s p o d r í a i g u a l m e n t e atestiguar estos m i s m o s a c e n t o s . Orígenes c o m e n t a c o n a m o r las fórmulas del prólogo del evang e l i o d e J u a n q u e hablan del V e r b o luz. P a r a él e s esencial la función r e v e l a d o r a del V e r b o encarnado 2 9 . Implica toda u n a pedagogía q u e se insc r i b e e n la historia de la salvación y q u e reposa en el doble carácter d e s u h u m a n i d a d , velo q u e manifiesta a la divinidad, y pasa por l a e n s e ñ a n z a progresiva d e Cristo. P o r tanto, l a fe inicial tiene que c o n d u c i r al c o n o c i m i e n t o , c o n tal q u e el creyente practique las obras de la fe. S e h a a c u s a d o a v e c e s a Orígenes d e ser «elitista», c o m o si hubiese p a r a él d o s clases d e cristianos, los « s i m p l e s » y los que son admitidos a l c o n o c i m i e n t o . D e h e c h o , no se trata d e d o s clases d e cristianos, s i n o d e d i v e r s a s etapas en el c a m i n o de l a fe, q u e los capacitan p a r a ir r e c i b i e n d o p r o g r e s i v a m e n t e u n alimento m á s rico y p o r tanto u n conocimiento m á s p r o f u n d o tanto en el terreno místico c o m o en el terreno moral 3 0 . P o d e m o s d e t e n e r n o s a q u í e n nuestra llamada a q u e c o m p a r e z c a n m á s testigos d e la s a l v a c i ó n p o r revelación, n o porque esta perspectiva d e s a p a r e z c a en los p a d r e s d e la é p o c a siguiente, sino porque los autores de los tres p r i m e r o s siglos s o n los m á s significativos en este sentido. A n t e r i o r m e n t e v i m o s c ó m o A g u s t í n establecía u n a relación entre el Cristo ejemplo y el Cristo sacramento 3 1 . Podríamos invocar e n este m i s m o s e n t i d o a s a n L e ó n M a g n o 3 2 y a otros m u c h o s p a d r e s , tanto orientales c o m o o c c i d e n t a l e s , p a r t i c u l a r m e n t e e n la t r a d i c i ó n d e la c o n t e m p l a c i ó n m í s t i c a ( G r e g o r i o d e N i s a ) . L a salvación p o r revelación s e g u i r á siendo e n adelante, a u n q u e de u n a manera m á s discreta, u n elemento esencial en l a teología cristiana. ni. REVELACIÓN Y SALVACIÓN, H O Y ¿Tiene h o y todavía algún sentido el t e m a de la salvación p o r revelación y el de la iluminación del h o m b r e ? ¿ N o lo descalifica su c o n n o tación intelectual e n provecho d e u n a s perspectivas m á s realistas? E n un p a s a d o n o m u y lejano ciertos prejuicios anti-intelectuales, entre los clérigos y los laicos, han dado la prioridad a la acción e n d e t r i m e n t o de u n a profundización del contenido d e la fe y de u n a reflexión contemplativa. Parece ser que h o y la t e n d e n c i a se h a i n v e r t i d o , d e b i d o a u n a reacción vital. Igualmente, e n u n pasado m á s reciente, s e h a sostenido de b u e n a gana, e n una perspectiva m á s b i e n m i n i m i z a n t e , q u e la v e r d a d e r a diferencia entre los cristianos y los n o - c r i s t i a n o s n o e r a el q u e u n o s estuvieran s á b a d o s y los otros n o , sino el q u e u n o s lo supier a n y los otros n o lo supieran. Esta diferencia e n el o r d e n d e l c o n o c i m i e n t o e r a j u z g a d a finalmente c o m o inesencial r e s p e c t o a l a realidad m i s m a d e la salvación. Esta teología q u e q u e r í a s e r g e n e r o s a ¿ d a b a cuentas del valor propiamente salvífico del c o n o c i m i e n t o d e la revelac i ó n ? Si es así, ¿es capital la evangelización? ¿ N o se e n c u e n t r a m u y lejos d e aquel « i a y d e nü si no predicara el e v a n g e l i o ! » d e s a n P a b l o (1 C o r 9, 16)? Las objeciones pueden venir t a m b i é n de otro h o r i z o n t e . ¿ N o h a e s tado siempre u n p o c o presente en n u e s t r a c u l t u r a el r i e s g o p e l a g i a n o de reducir la redención realizada por Cristo a u n s i m p l e e j e m p l o exterior? Se s a b e q u e Abtlardo cayó e n u n a i n t e r p r e t a c i ó n p u r a m e n t e «subjetiva» de la salvación, que se reduciría « a la s i m p l e r e v e l a c i ó n 28. CLEMENTE DEA LEJANDR1A, Protrep.Xl, 114: SC 2, 1941, 175. 29. Cf. M. HARL, Origéne et la fonction révélatrice du Verbe incarné, Seuil, París 1958. 30. /bid, 264-266. 31. Cf. supra, 108-110. 32. LEÓN MAGNO, 2S sera de resurrecúone, (59), 1: SC 74, 1961, 129. 152 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 153 de la caridad de Dios al hombre, manifestada sobre todo por la pasión, que suscita nuestro amor y nos libra así del pecado»33. Este exceso en el ejemplarismo aparece de nuevo en el protestantismo liberal: la obra de Cristo ejerce una influencia moral, debido a la grandeza del amor manifestado y a la intensidad de su llamada al arrepentimiento. A estas dos series de objeciones hay que responder a la vez con una reflexión sobre el hombre y con una reflexión sobre la propia revelación. El tema de la salvación por el conocimiento mantiene toda su pertinencia, con tal que no se quede aislado, sino que se le mantenga en comunicación con las otras categorías bíblicas y tradicionales, como ocurre con los testimonios recogidos anteriormente. La complementariedad de los temas no es en este caso una simple suma, sino una interpretación de todos ellos. El hombre y el conocimiento El hombre es persona y sujeto. Es por eso libertad. En cuanto tal, está invitado a poseerse a sí mismo. La presencia a sí mismo y el compromiso en una vida responsable exigen que se conozca según su identidad profunda y su vocación. No puede vivir como hombre sin tener conciencia de sí: el ejercicio de esta conciencia de sí pone en juego una necesidad irreprimible de conocimiento. En él el conocimiento y la voluntad, así como el conocimiento y el amor, están indisolublemente ligados. Pero el hombre es también un ser de trascendencia; está abierto al infinito de la realidad, porque es espíritu; vive su propia fínitud en un horizonte infinito. Es el que plantea todas las cuestiones. Se descubre a sí mismo como misterio nunca aclarado, como deseo nunca satisfecho; por eso está imbuido de una angustia congénita34. Si el hombre está constituido de este modo, la salvación no puede venirle más que por la revelación del conocimiento de lo que él es y de lo que es el Absoluto al que tiende por todos los poros de su ser. El hombre es «presencia a sí mismo», «luminosidad interior y autoposesión personal». La comunicación de sí que Dios le hace no puede llegar a él más que en «la unidad fundamental del conocer y del amar». «Una autocomunicación de Dios... significa de antemano una comunicación a él como ser espiritual y personal»35. Para Dios, comunicarse es darse a conocer y amar de manera inmediata. Para el hombre, entrar 33. L. RICHARD, O. C, 138. en comunicación con Dios es conocerlo y amarlo. No se puede amar sin conocer. El conocimiento abre al amor y el amor mueve al conocimiento. Tanto en la gracia como en la gloria, la salvación del hombre está por tanto en el conocimiento y en el amor. Por eso el Vaticano II nos presenta a Cristo como aquel que en un mismo movimiento revela plenamente a Dios al hombre y manifiesta al hombre a sí mismo: «En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque Adán, el primer hombre, era figura del que había de venir, es decir, Cristo nuestro Señor. Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación»36. En Cristo se revela y se realiza a la vez la vocación del hombre: esta realización es al mismo tiempo el don hecho a toda la humanidad de poder realizar su vocación en Cristo. Este breve recuerdo antropológico muestra suficientemente que la dimensión de revelación de Dios se comunica por la mediación de palabras humanas y se encuentra consignada en el lenguaje de las Escrituras inspiradas por Dios. Por eso el Verbo mismo de Dios se hizo en Jesús palabra humana para revelarnos al Padre (Jn 1, 18), ya que sólo él es el que lo conoce de verdad (Mt 11, 27). Por eso, el anuncio de la Palabra es esencial al ministerio de la nueva alianza, ministerio del evangelio, a la vez buena nueva y fuerza de vida, en una palabra, evangelio de salvación (Ef 1, 13). Por eso, la liturgia de la eucaristía, viva recapitulación del misterio cristiano, tiene siempre una liturgia de la palabra con la que forma una sola cosa. Por eso la admisión en el bautismo de adultos no puede hacerse sin una catequesis previa y el bautismo de los niños compromete a recibir una catequesis desde que despierta su razón. Poi eso la oración, como acto de inteligencia y de amor, es esencial a la vida cristiana, que no puede prescindir de la contemplación. Por eso la vida monástica le concede tanta importancia a la «lectio divina», sabrosa asimilación de los textos de la Escritura y de los grandes testigos de la fe. Por eso el deseo de una unión mística con Dios, es decir, de una experiencia de fe que conceda cada vez mayor lugar a un conocimiento llamado «infuso», comunicado inmediatamente por Dios, marca la vida de todos los grandes santos. Por eso la «fe del carbonero» no puede presentarse jamás como un ideal y todo cristiano está obligado a hacerse de alguna forma teólogo, profundizando en el contenido de su fe. Porque la fe hace comprender y 36. Gaudium et Spes 21, 1; cf. 10, 2. He desarrollado este punto en Jésus-Christ dans la tradition,o. c , 189-193. 34. Cf. K. RAHNER, Curso fundamental sobre la fe, o.c, 44-62. 35. Ibid, 147-148. 154 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO ILUMINADOR: LA SALVACIÓN POR REVELACIÓN 155 pensar. Por eso la teología es una función necesaria para la vida de la Iglesia. Sin duda resulta fácil criticar los desarrollos abstractos, las cuestiones absolutas, y hasta los errores; porque no hay nada tan difícil como hablar de Dios. Pero la acusación de intelectualismo o de redundancia resulta primaria y fundamentalmente injusta frente a la gran tradicón teológica. La teología es la expresión de una fe que no se cansa nunca de intentar comprender (fídes quaerens intellectum) en nombre de un deseo de conocer que es en el fondo un deseo amoroso. Esta es la razón por la que la teología ha investigado, por ejemplo, en el misterio de la llamada Trinidad inmanente, es decir, la Trinidad eterna, presupuesto y fundamento de su manifestación en la economía de la salvación. Al obrar así, ha actuado como una esposa enamorada que no se contenta con conocer el rostro que su marido vuelve espontáneamente hacia ella, sino que se muestra insaciable, a partir de allí, para averiguar todo lo que le concierne en su pasado y en sus antecedentes, en todo lo que precedió a su encuentro. Sea cual fuere la pobreza objetiva de los resultados de esta búsqueda respecto a la inmensidad del misterio de Dios, éstos son eminentemente preciosos a los ojos del que ama e intenta comprender. Este conocimiento tiene también un valor de salvación; está impregnado del don del Espíritu que conduce a su Iglesia hacia la verdad entera (cf. Jn 16, 13). Examinando las cosas desde otro ángulo, Cristo sigue siendo en nuestra cultura, llamada post-cristiana, un ejemplo en el sentido fuerte de la palabra. Muchos hombres de buena voluntad, que no son capaces todavía de leer en él la revelación de la verdad de Dios, perciben sin embargo en su vida y en su muerte la verdad del hombre. Esta ejemplaridad de Cristo no desempeña simplemente la función de un valor que imitar. Tiene en sí misma una eficacia y los antiguos teman razón cuando hablaban de causa ejemplar a propósito de ella Aunque recibida muy parcialmente, la luz de Cristo es revelación y gracia de salvación. La revelación como salvación En definitiva, revelación y salvación son dos términos intercambiables, si se les comprende en toda su riqueza bíblica. Porque el «conocer» del que allí se trata no es un acto de la razón pura, sino un acto existencial que compromete a toda la persona como voluntad, amor y libertad. Conduce al gozo perfecto. Por eso la visión eterna prometida al hombre se llama «visión beatífica». Por su parte, la salvación cristiana se dirige a un espíritu vivo, creado a imagen misma de Dios e inundado del deseo de comulgar con él, es decir, un espíritu que no puede encontrar su felicidad más que en el conocimiento y el amor. La historia de la salvación nos muestra por otra parte que la revelación y la realización de la salvación progresan a la par. Esto vale para el Antiguo Testamento como para el itinerario de la existencia de Jesús. Por su palabra y sus actos, Jesús revela el misterio del reino, es decir, el misterio de Dios que se comunica a los hombres. Esta revelación es ya participación, como subrayan las curaciones y las conversiones. Pero la revelación y el don progresan y llegan a su cima en el misterio pascual. Esta es la manifestación última y definitiva del misterio trinitario que se comunica a los hombres y que acaba con el don del Espíritu, don de luz al mismo tiempo que fuerza de amor y de conversión. Paul Tillich ha subrayado enérgicamente este punto. Para él «la historia de la revelación y la historia de la salvación son la misma historia»37. Más aún, la revelación es idéntica a la salvación38. Por su parte, Hans Urs von Balthasar ha construido su «estética teológica» en tomo a la manifestación de la gloria de Dios, cuya cima se sitúa en el misterio de la cruz, en donde la kénosis del Hijo desfigurado en virtud de un amor más fuerte se convierte en transfiguración del Hijo y en revelación definitiva de la gloria del Dios trinitario. Porque la fe hace ver, según la perspectiva joánica. Y la verdad comunica con la belleza. La verdad suprema de la revelación es también la belleza suprema que arrastra la adhesión de todo el ser39. Pero la verdad y la belleza son también inseparables del bien. Nuestra salvación se sitúa en este punto de convergencia. Lo que se manifestará plenamente en la eternidad está ya presente y ya desde ahora podemos decir con Juan: «La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Jn 1, 14). 37. P. TILLICH, Teología sistemática I, Ariel, Esplugas de Llobregat 1972, 190. 38. Ibid., I B . 39. Tema central en la estética teológica de H. Urs von Balthasar. 6 Cristo vencedor: la redención El tema de la salvación por revelación nos orientaba ya hacia la cruz. La forma con que Jesús sufre su pasión es la cima de la revelación del Dios trinitario en su amor absoluto a los hombres. Esta revelación es fuerza de vida y de conversión: es salvación. ¿Pero bajo qué forma se ha revelado esta salvación? Bajo la forma de un combate oneroso y victorioso emprendido por Cristo contra todas las potencias del mal, del pecado y de la muerte. Esta victoria que le costó la vida a Cristo y lo condujo a la resurrección es llamada corrientemente redención. La victoria y la redención están asociadas en la Escritura y en la tradición, y no hay que destruir nunca este binomio. Estas dos palabras constituyen una expresión privilegiada, literariamente quizás la más abundante, de la mediación realizada por Cristo. Dominan toda la enseñanza de los padres de la Iglesia dentro de una perspectiva francamente descendente. Impregnan nuestra liturgia. Siguen presentes en la teología medieval y en la de los tiempos modernos, aun cuando su interpretación se haya visto a menudo reducida a la idea de satisfacción. El tema de la victoria redentora de Cristo es el objeto de un redescubrimiento en la teología contemporánea. El término de redención ha sido tan preponderante que ha llegado a expresar la totalidad de la salvación, según la figura estilística que hace tomar la parte por el todo. En este sentido todo este libro está dedicado a la redención. Prefiero sin embargo evitar el empleo de esta palabn según este uso más extendido, para conservarle su sentido propio y original, olvidado muchas veces debido a la confusión o a la contaminación que se ha producido entre las diversas categorías soteriológkas. los exhibió públicamente. que él se adquirió con su propia sangre» (Hech 20. En efecto.158 JESUCRISTO. el Bautista designa al mismo Jesús como aquel que es más fuerte que él (Le 3. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 159 I. También. después de haber destruido todo Principado. pero es conveniente recoger sucesivamente los acordes de cada una.11. 5). La traducción por rescatar es aquí tentadora (de hecho es la que emplea la BJ). 22).21). O también en el Apocalipsis: «Con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza. En los umbrales del combate de su pasión. la predicación de Jesús choca desde el comienzo con la hostilidad.. puesto que «la victoria sobre el mundo es nuestra fe» (1 Jn 5. Esto significa que «pagó con su persona». el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno» (Le 4. es decir. 3. y salió como vencedor para seguir venciendo» (Ap 6. Otro término de compra (peripoiésis) connota la idea de salvar de un peligro y conservar: «Pastoread la Iglesia de Dios —dice Pablo a los presbíteros de Éfeso—. ya victorioso por las conversiones y curaciones que produjo.. Lucas señala al final de la escena: «Acabado todo género de tentación. nos lleva siempre en su triunfo. 16). 22). Este mundo es aquel en que habita el espíritu del mal. En Marcos. 14). la misma fórmula en 7. la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables. Y. 14-15). 22). hasta la pasión. Porque «Dios. 24-26. el Retoño de David» (Ap 5. aunque nuestras traducciones modernas generalizan a menudo el empleo de la palabra rescate debido al contexto de liberación de la esclavitud. y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes» (Ap 5. Se hablaba entonces de un «liberto de Dios». 4). ¿Cómo comprender estas expresiones? Espontáneamente se impone al espíritu una referencia cultural: tal es el caso de la liberación del esclavo. 9). 13-14) y del mundo. capaz de derribar al adversario. nación santa. sacerdocio real. 7. 2). capaz de triunfar de él y de «repartir sus despojos» (Le 11. en la plaza pública (agora).17.26. Pero en realidad él es el hombre fuerte (3. Pues bien. El verbo griego (agorazein) evoca la compra en el mercado. Lo hacía a veces con una intención religiosa. Este combate. Esta victoria tendrá su manifestación plena «cuando (Cristo) entregue a Dios Padre el reino. una vez despojados los Principados y las Potestades. El último enemigo en ser destruido será la Muerte» (1 Cor 15. para devolverle la libertad. para comprar (rescatar) a los que se hallaban bajo la ley» (Gal 4. Estas expresiones en forma de imagen provienen del vocabulario comercial y nos permiten comprender muchas fórmulas del Nuevo Testamento en donde este carácter oneroso se señala mediante el vocabulario de la compra o del rescate. Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. 5). En el incidente de Beelzebul Lucas opone al hombre fuerte el «hombre más fuerte»... bajo los rasgos del jinete fiel y verdadero. es decir. Dominación y Potestad. Las dos ideas coinciden en muchos aspectos. Recojamos las expresiones más significativas: «¡Habéis sido bien comprados!» (1 Cor 6. ya que esa liberación se presentaba como ofrenda para congraciarse con un dios. al que «se le dio una corona. 28). 22). La victoria escatológica del Mesías se describe allí ampliamente. 11-21). 13) o «envió Dios a su Hijo. Juan hace decir a Jesús: «¡Ánimo! Yo he vencido al mundo» (Jn 16. O también el célebre texto sobre el sacerdocio real de la primera carta de Pedro que cita a Ex 19. Pablo celebra así la obra de Cristo: «Canceló la nota de cargo que había contra nosotros. 13).. incorporándolos a su cortejo triunfal» (Col 2. de la adquisición o redención-liberación.3). En las cartas a las siete Iglesias del Apocalipsis se designa al fiel como el «vencedor» (Ap 2.12. E L T ESTIMONIO DE LA ESCRITURA La vida de Jesús: un combate victorioso Todos los evangelistas a porfía nos muestran que la vida entera de Jesús fue un combate. El vocabulario griego distingue bien entre la compra y el rescate. El pueblo que Dios se ha adquirido en Cristo La victoria de Cristo fue onerosa: le «costó» la vida. Esta victoria es por nosotros: Juan lo repite siguiendo a Pablo. Por eso la interpretación teológica del acontecimiento de Jesús se hace espontáneamente en términos de victoria.5. «Cristo nos compró (rescató) de la maldición de la ley» (Gal 3. en Cristo» (2 Cor 2. cf. Este combate contra el diablo es ilustrado por Mateo y por Lucas en la escena de la tentación en el desierto: un triple asalto y una triple derrota del maligno. Jesús echa los demonios y es acusado de hacerlo en nombre del propio Beelzebul (Me 3. 20. lengua. acaba con la victoria paradójica de la cruz. rey de reyes y señor de los señores» (Ap 19. Este combate interviene al final de un relato en que la tensión va subiendo continuamente entre Jesús y el proyecto de muerte que sus adversarios forman contra él. 9-10. y la suprimió clavándola en la cruz. pueblo adquirido» (1 Pe 2. Un bienhechor compra al propietario un esclavo. 5-6: «Vosotros sois linaje elegido. 33). 14. La resurrección la ha hecho manifiesta y ha convertido a la cruz misma en una insignia de victoria. 27). vendido a menudo en el mercado. cf. pueblo y nación. lo mismo que Pablo llamará al cristiano un «liberto . Permite a los que creen ser ya vencedores del maligno (1 Jn 2. el León de la tribu de Judá. El Apocalipsis presenta igualmente en Jesús al que «ha triunfado. 1 Pe 3. es decir el defensor y protector de los intereses de un individuo o de un grupo. «Yo soy Yahvéh. Es en la creación donde comienza la historia de la salvación y la redención es la recuperación salvadora. 9. 2). tú eres mío» (Is 43. la liberación de la servidumbre y el de la adquisición el lado positivo. 48. 23). capaz por completo de rescatar al que tuve que venderse por esclavo para pagar una deuda3. Depeccato et redemptione. El versículo de este salmo pone en paralelismo bíblico la compra o adquisición y el rescate o redención. Este vocabulario de la redención tenía ya un sentido técnico en el Antiguo Testamento. su «rescatador». donde la redención. 2. la adquisición de un pueblo del que Dios quiere hacer su pueblo por la alianza del Sinaí. 15). El segundo término pone de relieve el carácter oneroso de una liberación.). Cf. 8). Remontándose a los orígenes. tu creador. 8. 6-7).160 JESUCRISTO. 11). yo os libertaré de los duros trabajos de los egipcios.Isaías): «No temas. DEVAUX. Rom 3. La analogía es real y este tema se recoge según una metáfora consciente de sí misma. 1. De vocabulario redemptionis Pont. Para adquirir a su 1. Israel: No temas. el tema de la redención alude también al porvenir. Barcelona 1964 52-53. Roma 1980. 1 Cor 1. LYONNET. Tiene una vinculación semántica con la idea de rescate. Jacob. Tu redentor es el Santo de Israel» (Is 41. os libraré de la esclavitud y os salvaré con brazo tenso y castigos grandes. que yo te he rescatado. la reparación del primer mundo en una crexión nueva. apolytrósis) es frecuente en el Nuevo Testamento (Le 1. así dice Yahvéh. 1 Mac 4. ya que el pecado se lo había robado de alguna manera. rey de Egipto» (Dt 7. oh Dios. su redentor. se convierte en objeto de la plegaria del creyente: «Redime.12) y al do creador (43. 4. 7. 21). Heb 9. Este tema aparece particularmente en el libro de la consolación de Israel (2. Cf.. El término de redentor está ligado al de salvador (43. porque mía es toda la tierra. 6. 1). La gran referencia es la liberación del pueblo de Israel de su esclavitud en Egipto. 11. 14. Herder. vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos. sino que es re-creación. 46. 1. 17). tuvo que «rescatarlo». 44. Se refiere siempre a la liberación de la esclavitud de Egipto que terminó con la alianza del Sinaí. 43. -El térmiio hebreo es aquí padáh. 57. Instiliciones del Antiguo Testamento. lo mismo que la creación original era ya ofrecimiento de salvación y salvación. 22. Cf.14. 68. él rescatará a Israel de todas sus culpas» (Sal 130 [129]. 37. Así se inaugura la posesión mutua de Yahvéh y de su pueblo: «Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo» (Jer 7. 30. Dios es por excelencia el go'elde Israel. Fórmulas análogas aparecen en los libros históricos (2 Sam 4. Ef 1. del poder del Faraón. 3. 11) y sobre todo en los salmos. ibid. tribu de tu heredad» (Sal 74 [73]. entendida en sentido espiritual y universal... El Deuterononño repite las mismas afirmaciones en pasado: «Por eso os ha sacado Yahvéh con mano fuerte y os ha librado de la casa de la servidumbre. 22). creación nueva. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 161 del Señor» (1 Cor 7. . tal como lo conoció Israel en la institución del go'el. según el cual el pueblo pasa a ser objeto de la posesión amorosa de Dios1. «Ahora. tenme piedad» (Sal 26 [25]. Este entrelazado de vocabulario nos dice no solamente que la redención es salvación. Yo os haré mi pueblo. Inst Bibl. 43. la que tú rescataste. es decir. Pero parece ser que la herencia del Antiguo Testamento está más presente todavía en este lenguaje. El texto principal es el del Éxodo. Yahvéh. 5-6). «con Yahvéh está el amor. litrousthai. 23. Puede decirse con St. A Dios no le bastó «comprar» a su pueblo. te he llamado por tu nombre. Este término. ya que se trata del pueblo que Dios se ha formado (43. pueblo. 24. II. al que remitían hace poco la primera carta de Pedro y el Apocalipsis: «Si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza. 23. tu plasmador. Yo soy tu ayuda. La redención: liberación y rescate Rescatar dice más que comprar. Dios lo libera y se convierte en el redentor de Israel. La gran esperanza 2. 21): «Acuérdate de la comunidad que de antiguo adquiriste. 38. 7. es decir. Lyonnet que en un mismo misterio el tema de la redención evoca el lado negativo. Lo mismo que los miembros de una familia están obligados a protegerse entre sí. también Yahvéh «reivindica como suyo» y rescata a su pueblo. 28. seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa» (Ex 19. En referencia a este mismo acontecimiento hay numerosos textos bíblicos que hablan del pueblo «que yo me he formado (adquirido)» (Is 43. Este rescate es también una liberación: éstos son los dos acordes del término de redención. Si. no ya con un espíritu de venganza. junto a él abundancia de rescate. En los profetas y en los salmos. R. sino acercándose a él con amor. bajo su doble forma (lytrósis.. a Israel de todas sus angustias» (Sal 25 [24]. traducido por los LXX con lytrósis. sobre la que habrá que volver. tomarlo de nuevo consigo. La primera «compra» que Dios hizo del hombre fue la de su creación.. «Rescátame.. que fue a la vez un acto de rescate o de liberación —coincidiendo entonces el registro político y el comercial— y una compra. 7-Sf. 12.. y seré vuestro Dios» (Ex 6. cf. el Príncipe de este mundo. 16. mas su vida es un vivir para Dios» (Rom 6. Una metáfora no debe llevarse nunca hasta el fin. o. ¿De qué fue libedrado el honbre? La redención supone una esclavitud. convertido en redentor. II. Desclée. Cf. Detrás del pecado y de la fuerza del pecado está el adversario. Peché oríginel ct rédemption examines á partir de l'épltre aux Romains. Este paso lo dio por nosotros. 355. (la redención) muestra a Dios liberando a los hombres de la esclavitud o de la cautividad del Pecado»5. Cf. Pero se personifica de buen grado al pecado: es una Fuerza que actúa en el mundo. 9461039. 5. ¿De qué fue rescatado entonces el hombre? Fundamentalmente del pecado. El Mesías rescatará y salvará definitivamente a su pueblo. Su muerte fue un morir al pecado.. el vocabulario de la redención es en el Nuevo Testamento una herencia espontánea del Antiguo: lo que entonces estaba prefigurado y anunciado se ha realizado en Jesucristo4. 14). sobre el que hoy reflexiona la teología8. signo y salario del pecado. 10). Así pues. 255: se relaciona este texto con las afirmaciones de Rom 8.vol. Esta muerte es la muerte eterna del hombre. 4. La redención se realiza por el combate victorioso de Cristo contra el pecado. simbolizada concretamente por la muerte corporal. con unas secuelas y una trama inexplicable de injusticia y de violencia. en go'el de su pueblo. c. Lohlé. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 163 mesiánica se expresa en términos de redención. También: «Su gracia. Pero este lenguaje sigue siendo significativo para nosotros en la medida en que expresa la nefasta trascendencia de la fuerza del mal y del pecado respecto a la experiencia empírica que tenemos de ellos. 8. Como se ha dicho. 31. Este mismo es el lenguaje de la carta a los Hebreos: Cristo participó de nuestra carne y de nuestra sangre «para aniquilar. por la sencilla razón de que es una metáfora. Cristiandad. y libertar a cuantos. por haber querido tratarla con todo el rigor que merece un concepto. Madrid 1970. como liberación del pecado y de la muerte y como don de la vida plena y definitiva La personificación del pecado y de la muerte tiene sin duda un aspecto mítico. 3). a fin de que también nosotros pudiésemos pasar de la muerte a la vida. H poder del pecado. pasó de la muerte a la vida. El precio y el rescate: ¿cómo no llevar demasiado lejos la metáfora ? La palabra «redención» sugiere inevitablemente otras preguntas: ¿qué precio se pagó por ese rescate? ¿a quién se pagó ese precio? Cuando se intenta responder a estas cuestiones a la luz del Nuevo Testamento. ID . quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar luz de vida y de inmortalidad por medio del evangelio» (2 Tim 1. De esta situación es de la que viene a redimirnos Cristo en un proceso inaugurado por el acontecimiento pascual y que acabará al final de los tiempos. es decir.. vencida por la resurrección de Cristo: «Cristo. fervoroso en buenas obras» (Tit 2. una vez resucitado de entre los muertos. de nuestra salvación. al final de su combate victorioso. París 1973.. Este pensamiento paulino tiene un paralelismo en Juan: «Ahora es el juicio de este mundo. ll) 6 . Ya hemos visto anteriormente el error de E. Buenos Aires-México 1968. Por tanto. En la hora de la muerte de Cristo el pecado fue condenado en la carne (Rom 8. . Hugon.. en el sentido fuerte de esta palabra. 1-3.162 JESUCRISTO. la redención no tiene más que una connotación negativa: es liberación de la esclavitud y toma de posesión por parte de Dios en una alianza. Ibid. Elhombre en pecado. se ha manifestado ahora en la manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús. cuando el Señor haya sometido a todos sus enemigos bajo sus pies (cf. Por tanto. no hay que olvidar nunca que el tema de la redención es una metáfora que refleja una verdad trascendente respecto a todas nuestras transacciones comerciales o nuestras negociaciones para la liberación de unos rehenes.42. ahora el Príncipe de este mundo será echado abajo (o: fuera)» (Jn 12. P. que Jesús aceptó sufrir a fin de destruirla por su resurrección. GRELOT. la realidad de la resurrección de Cristo es un símbolo. la redención no puede comprenderse sin una referencia explícita a la resurrección: Cristo. ejerciendo una tiranía injusta contra el hombre. 6. LYONNET . 236.. 14-15)7. ya no muere más. en Nysteríum salutis. es decir. 1 Cor 15. al señor de la muerte. al diablo. P. estaban de por vida sometidos a esclavitud» (Heb 2. SCHOONENBERG. Ibid. «(Jesucristo) se entregó por nosotros a fin de rescatamos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo. 9-10). Cf. al diablo. 26-27). al señor de la muerte. Está también la muerte. por temor a la muerte. mediante la muerte. y la muerte no tiene ya señorío sobre él. consecuencia del pecado. 7. «Destacándose sobre un trasfondo figurativo que recuerda al éxodo y recogiendo un tema esencial de las promesas proféticas. Más allá de nuestras faltas personales existe un «pecado del mundo». de una vez para siempre. cf. El error consistió en no criticar ese efecto de sentido en su origen y en analizarlo como si se tratase de una coherencia conceptual. Estos paralelos nos llevan a lo esencial: el don de sí mismo de Jesús «hasta el extremo» (Jn 13. por metáfora con los sacrificios de la antigua ley. 45. para expresar el esfuerzo oneroso que se realiza para lograr o conseguir alguna cosa que tiene un precio muy elevado para nosotros. 10. no hay ningún texto que ofrezca la menor indicación a este propósito. olvidándose de que es una imagen". mientras que en un concepto adecuado todos sus aspectos pueden entrar en el universo lógico de las categorías con que se relaciona. . arreglo que evita la san- lleva a los hombres en lo más hondo de su corazón. rión extrema para la parte culpable mediante el pago de cierta cantidad Pero se trata allí de una metáfora: si el precio jagado es la muerte del Hijo del hombre. Mt 20. 13). no ya con el servicio. por los éxitos de un deportista. (Mélanges Durrwell). porque se basa en una analogía y algunos de sus aspectos son los únicos pertinentes. IndiKe unos efectos espontáneos de sentido. que fue el «rescate» de su generosidad. no se le pagó al demonio. sino en el acto de un sacrificio existencial. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15. no con sangre de machos cabríos ni de novillos. se trata del gesto del Hijo entregándose igualmente hasta dar su vida. esa sangre no se derramó en un sacrificio cultual. sino con una sangre preciosa. que apela a la práctica del koíer. En el caso de Jesús este lenguaje nos indica la generosidad de un amor que no se detiene jamás. La Pique du Christ. Otras expresiones del Nuevo Testamento nos dicen lo mismo. Substitvtion du chátiment ou prixde la paix? Le don de la vie du Fils de lliomme en Me 10.La imagen üenea la vez menos y más sentido que el concepto: meros sentido. repetido dos veces. Mystére du salut. El tercer empleo se encuentra en la fórmula sobre el único mediador de 1 Tim 2. Se la entiende en un sentido sacrificial. 28-34. Mt 26. no vaciló en «ponerse a precio». 20). 1) en favor de los hombres. Cf. predestinado antes de la creación del mundo» (1 Pe 1. entregando a su Hijo a los hombres. como de cordero sin tacha y sin mancilla. La metáfora es cualitativa y no cuantitativa. una ascesis alimenticia rigurosa es el precio que hay que pagar. dice en efecto: «Tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido. cf. EL ÚNICO MEDIADOR CR1STO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 16 5 A la primera de estas dos preguntas el Nuevo Testamento responde sin vacilar que el precio pagado fue la sangre de Cristo: «En él tenemos por medio de su sangre la redención» (Ef 1. interpretando la muerte de Jesús como redentora. sino con el amor: «Me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gal 2. 28). como una muerte por nuestros pecados. Como 9. 12). Esto mismo se dice tres veces en el Nuevo Testamento con el término de rescate. porque la imagen es una unidadsensible y concreta que funciona por sí misma dentro de un cuerpo de circunstancias particulares. o. Cerf. se trata de una iniciativa que viene del Padre. no con algo caduco. La sangre de Cristo significa que nuestra redención le «costó» la vida. Si esto es así. Ha habido una contaminación peligrosa. el interesante estudio de A. esto quiere decir ante todo lo siguiente: vino a «pagar con su persona». Esta sangre traduce la realidad onerosa de la muerte de Cristo. Evidentemente. ofrece por ellos el precio más alto. E LAMARCHE. en Aimonccr la mort du Scigneur. 24. íe Christ est-il inort pour nous?. Por ejemplo. 11). Otros textos son más explícitos todavía: «Y penetró en el santuario una vez para siempre. se ve inmediatamente que el Nuevo Testamento no puede dar ninguna respuesta a nuestra segunda pregunta: ¿a quién se le pagó ese precio? De hecho. 7). «Habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres [= la esclavitud del pecado]. Un logion de Jesús.. nos remite a las perícopas de la institución de la eucaristía: «Esta es mi sangre de la alianza. 5-6. SCHENKER. Empleamos estas fórmulas fuera de todo contexto de transacción comercial o política. es porque se trata del precio más alto que puede pagar una generosidad loca. del mismo modo. 75-90. que pueden ser justos o erróneos Los desarrollo sobre el destinatario del rescate son efectos de sentido inducidos espontáneamente poj la imagen. hombre también. más sentido. c. No hay un rescate pagado a nadie en el sentido objetivo de la palabra. Es allí donde Jesús nos indica el sentido que quiso darle a su muerte: el don supremo realizado por nosotros. 277313. Paris 1982. El «por nosotros» que impregna toda la existencia de Cristo lo condujo al don de su vida9. El término de multitud ("muchos"). 11. Evidentemente. Orientar la reflexión en este sentido iría en contra del movimiento descendente en el que se inscribe el logion. menos aún es posible pagárselo al Padre en compensación de nada. Desarrollaremos esta perspectiva en el capítulo dedicado al sacrificio. 45 et paraüéles á la lumiére de ¡a'Ancien Testament. oro o plata. Las teorías excogitadas a partir de allí han analizado este término como un concepto. que sirve de lema a este libro: «Cristo Jesús. 18-20). 28). sino a servir y a dar su vida como rescate (lytron) por muchos» (Me 10.164 JESUCRISTO. el rescate. que se entregó a sí mismo como rescate (antilytron) por todos». «el buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn 10. cf. La cuestión se sale de los límites de pertinencia de la metáfora. Sin embargo. esto «le costó caro»: su actitud de servicio lo llevó hasta la muerte. sino con su propia sangre. El contexto no es aquí el del sacrificio o la expiación. en Varios. infira. y al mismo tiempo el precio enorme que tienen para Cristo aquellos por los que da su vida10. consiguiendo una redención (¡ytrósis) eterna» (Heb 9. Cf. que va a ser derramada por muchos» (Me 14. Cristo. presente en el logion de Jesús. relacionando la actitud de Jesús. ni siquiera ante el umbral de la muerte. Éste es sin duda el origen de la afirmación de la fe primitiva. destruyó y m a t ó al p e c a d o . que el que tenía que matar el pecado y res12. Ireneo presenta así el combate redentor de Cristo: «Nuestro Señor es ciertamente el único verdadero maestro. q u e m e r e c e ser destacado p o r la claridad y la belleza d e s u s textos.supra. Por eso. la que le pertenece por origen. d e t e n g á m o n o s e n el testimonio d e Ireneo. Porque luchó y venció. Si hubiera sido de o t r o modo.6)7. mezcló y unió al hombre con Dios.c.. Mt 12. por consiguiente. Los subrayados son míos. un hombre reducido a la esclavitud por el pecado y retenido bajo el poder de la muerte. q u e h a r e d u c i d o indebidamente los textos q u e h a b l a n del rescate a l a i d e a d e u n sacrificio compensatorio. 1: o. por una parte. La redención es para él un aspecto de la recapitulación. 1.. catar al hombre digno de muerte se hiciera lo mismo que éste era. la m u e r t e y el d e m o n i o .166 JESUCRISTO. Ibid. otorgándole así por medio de su pasión el segundo modelado. En una correspondencia simbólica de la que tiene el secreto. en el m a r c o de este v o l u m e n . llamar a atestig u a r a t o d o s l o s testigos. 168-169. 23. liberó & los débiles y otorgó la salvación a la obra modelada por él. Pues si no hubiera sido un hombre el que venció al adversario del hombre. L a afirmación central e s clara: Cristo entabló u n c o m b a t e doloroso e n favor d e l h o m b r e . 29. Ireneo dirá m á s a d e lante q u e destruyó l a muerte 1 5 . 358. por la que Cristo recoge a toda la creación y la conduce a su fin. Ibid. V e r e m o s adem á s c ó m o el t e m a d e la r e d e n c i ó n fue e v o l u c i o n a n d o en u n sentido m u y distinto a partir d e la E d a d M e d i a El testigo privilegiado: Ireneo y la justicia hecha al hombre C o m o e s imposible. Así pues. con su obediencia e n el madero. es decir.\. V e n c i ó al «fuerte». él que es Hijo de Dios. T a m b i é n h a b r á q u e recoger el testimonio d e la liturgia. figura de Jesús q u e tuvo c o m p a s i ó n del h o m b r e maltratado p o r los b a n d i d o s y curó incluso sus heridas 1 2 . es menester que las reglas de la revancha sean las m i s m a s que l a s del primer combate. A l hacerlo a s í . e s decir. 17. Inscribieron hasta tal p u n t o su reflexión e n el m o v i m i e n t o d e la m e d i a c i ó n d e s c e n d e n t e q u e llegaron a preguntarse si el rescate q u e e r a la v i d a m i s m a d e Jesús n o guardaría a l g u n a relación c o n ciertos derechos del d e m o n i o . el enemigo no habría sido vencido con toda justicia.tl.2: o.\\i. poniendo así en paralelismo antinómico el pecado de Adán y la pasión de Jesús. 1. Se trataba sin d u d a de u n error. l o s p a d r e s d e la Iglesia leyeron d e m a n e r a preferencial en la Escritura l a afirmación d e la redención. no h a b r í a «recapitulación» de la desobediencia. 111. Era preciso..638. . era hombre. Me 3. destruyendo el pecado. trasformación liberado- 13. que es el día sexto de la creación. El t e x t o se amplía entonces y hace intervenir un dato original: por medio d e la redención Dios tenía que hacer justicia al hombre mismo. 14. 19. el Señor llegó a su pasión la víspera del sábado. cilado inba. es decir. Tit 3. el día de la creación y de la desobediencia de Adán: «Recapitulando en sí aquel día. 365-367. 27). 6-7: o. p e r o m u c h o m á s limitado d e l o q u e a v e c e s se h a dicho. a fin de que el pecado fuera matado por un hombre y de este modo el hombre saliera de la muerte» 13. Orq u e s t a r o n la c o n c e p c i ó n d r a m á t i c a d e l c o m b a t e victorioso d e Cristo con el p e c a d o . es decir. encadenó al «fuerte» (cf. 16. «era preciso» que el redentor fuera un hombre. IRENEO . como ya hemos dicho. Porque el hombre a quien Cristo dio la salvación es la obra modelada por él. 15. rescató la desobediencia del mismo con su obediencia. La redenciones una segunda creación. soportó el sufrimiento. Ireneo dirá incluso que Cristo «recapituló.J. 104-106. al adversario satánico. citado infra. P o r q u e el combate de Jesús con el adversario e s una revancha sobre el combate original del Edén en que el demonio había vencido al h o m b r e . Ibid. 168169.. Todo se inscribe en el amor compasivo y misericordioso de Dios al ser que ha creado. V o l v e m o s a encontrarnos c o n la trilog í a bíblica del p e c a d o . Ireneo nos dice que Cristo murió el sexto día de la semana. Adv. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 167 en los exégetas y e n los teólogos. 23. Cristo dio la salvación al hombre. él que es el Verbo de Dios Padre convertido en Hijo del hombre. la desobediencia que había sido cometida por medio del madero» 16 . n. Esta salvación conduce a la liberación y a la vida18 del hombre. 4) y ama al género humano. III. el d e m o n i o y la muerte.c. 3: o. Ibid.c.. Rasgosubrayado en II. Esta e x p o s i c i ó n d e la r e d e n c i ó n e n m a r c a al texto antes citado 1 4 sobre la m e d i a c i ó n . E L T E S T I M O N I O D E LA TRADICIÓN T r a s el t e m a d e l a iluminación.626. D e s p u é s d e recordar la p a r á b o l a del buen samaritano. ¡bid. por otra parte. el que se hace a partir de la muerte» 17 .c. 23. Porque 'el Señor es compasivo y misericordioso' (Cf. 17. Por tanto. 18. en el que fue modelado el hombre. combatiendo por sus padres y redimiendo su desobediencia por su obediencia. es verdaderamente bueno. y q u e encierra dentro d e sí u n elemento d e sentido q u e h e m o s d e captar. 18. Si n o . Haer. el enemigo no habría sido vencido con toda justicia. . viviendo la misma situación de combate con el adversario. o. Y también: "Los que antes estabais lejos. 23. la muerte y el diablo». Esta es la grandeza del drama que encuentra su desenlace en la economía de la recapitulación: «Por tanto.. invencible. "entregándose a sí mismo en rescate" (1 Tim 2. funda.c. según la expresión de Aulen. siendo así que pertenecíamos a Dios por nuestra naturaleza. Un hombre se convierte en redentor del hombre. He aquí ahora cómo habla Ireneo del rescate y de la sangre de Cristo. Haciéndose hombre. Los subrayados son míos. que no abandona al hombre más que por algún tiempo en manos del adversario y viene a tomarlo de nuevo consigo. aherrojó al "fuerte". si el hombre creado por Dios para vivir. Haer. a las potencias maléficas. los cita incluso abundantemente: «El Señor reconcilió al hombre c o n el Padre. para que Dios no fuese vencidoy no fracasase su obra de arte. Dios habría sido vencido y la malicia de la serpiente se habría impuesto a la voluntad de Dios. viniendo a la oveja perdida. rescatando de ella su propio bien no por la violencia. E n efecto. 19. devolviendo al hombre la vida que le había arrebatado la muerte. como convenía que Dios lo hiciera. En efecto. 23.. o.. siendo poderoso en todo e indefectible en su justicia y respetando esta justicia fue como el Verbo de Dios se volvió contra la misma Apostasía. ya que es a la vez Verbo poderoso y hombre verdadero. lo que está en juego en nuestra redención... se apoderó de sus armas y destruyó la muerte. Ibid. 6) por los que habían sido hechos cautivos. como algo externo. Ireneo conoce bien los textos bíblicos que hablan de la redención por la sangre. ahora estáis cerca gracias a la sangre de Cristo" (Ef 2. o. «recapitulando» su obra original.\\\. al estilo de la que había dominado sobre nosotros al principio. reconciliándonos consigo mismo por su cuerpo de carne y redimiéndonos con su sangre. habiéndonos rescatado por su sangre de la manera que convenía al Verbo.. 47). luego. 14.c. o. AULEN. Adv.c. 570. ¿Será la perspectiva luterana de G. Como hace injustamente G. 1. 1. No se queda fuera de él. 14-15). el Señor salvase a aquel mismo hombre que había hecho a su imagen y semejanza.. la tesis d e Ireneo expresa u n a verdad p r o - y el hombre que había sido hecho cautivo fue liberado de las ataduras de la condenación» 21 . pero también longánime. Le mystére de la redemption. siguiendo el mismo movimiento de pensamiento que viene de Dios y va hacia el hombre: «(El verbo) es perfecto en todo. 3. era indispensable que. Por eso. con toda justicia fue hecho a su vez cautivo por Dios aquel que había cautivado al hombre. hubiera perdido la vida sin esperanza de recobrarla y se hubiera visto definitivamente arrojado a la muerte. la que le hace minimizar en Ireneo el lugar que éste da al hombre Jesús en nuestra salvación? Pero la óptica es distinta: el sujeto activo de la redención es Dios mismo. sino por ¡a persuasión. recibiendo por persuasión y no por violencia al que él quería. 610-611. un punto de vista que había ignorado Aulen20. Los subrayados son míos. E s t e texto recoge los m i s m o s t e m a s que el anterior. por así decirlo. 20. Pero como Dios es invencible y longánime. E n esta c o n c e p c i ó n tan original d e la justicia (diferente de la justicia bíblica. Si es verdad que la redención es en esta doctrina un acto «ininterrumpido» de Dios. 52: «Ireneo piensa que siempre este rescate es pagado.. D e trás d e su lenguaje mítico. AULEN. . \ .. RICHARD . 22.C.168 JESUCRISTO. 56-57. p a r a Ireneo. pues la Apostasía había dominado injustamente sobre nosotros. según lo que dice el apóstol a los Efesios: "En él tenemos la redención adquirida por su sangre.es que no fracase el designio de Dios sobre el hombre. es preciso que la revancha venga del propio vencido. y nos había alienado contra nuestra naturaleza haciéndonos discípulos suyos.. o. Pero se guarda mucho de llevar la metáfora demasiado 21. tras la herida de la serpiente corruptora. es la libertad de un hombre la que libera a todos los hombres. es decir. Por lo demás. a Adán. por el "segundo Adán" (1 Cor 15. para que al mismo tiempo quedara a salvo la justicia y no pereciera la antigua obra modelada por Dios» .61 y L. Pero este combate es tamben el combate de Dios mismo con el adversario. Tendremos que volver sobre ello. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 169 r a de la situación del h o m b r e p o r l a obediencia de Jesús. opinan lo contrario H. 386-387.c. así c o m o de la justicia que h a y q u e h a c e r a Dios) no v e m o s n i n g u n a especial relación con Satanás ni e s b o z o a l g u n o de la f a m o s a teoría d e los derechos del d e m o n i o " . de la triple victoria de Cristo sobre el adversario a fin d e devolver al h o m b r e la vida. la ley con sus mandamientos y decretos" (Ef 2. Jesús le Sauveur. Ibid. la remisión d e nuestros pecados" (Ef 1. que no puede por tanto tolerar la victoria de la serpiente sobre el hombre. El hombre n o h a b r í a sido liberado d e verdad.c.c. ya que tiene su o r i g e n en la violencia y la mentira. no es menos verdad que esta acción de Dios hace intervenir el acto del hombre. recapitulando una "economía" tan grande y buscando a su propia obra modelada por él. Esta expresión de la redención por la sangre le recuerda el don que Cristo hizo de sí mismo como rescate. \ . 104. IRENEO. 13). TURNER. empezó usando la longanimidad. el Verbo le concede al hombre vencer al que lo había vencido. 1: o. Christvs Víctor. en toda esta epístola el apóstol atestigua claramente que hemos sido salvados por la c a r n e de nuestro Señor y por su sangre»23. O. Y e n otra ocasión: "En su carne destruyó la enemistad. el d o m i n i o d e Satanás sobre el h o m b r e es radicalm e n t e injusto. La redención restablece por takto al hombre en una situación de justicia y cede en honor del hombre. 17). c. Por eso Cristo desciende a los infiernos para anunciar la buena nueva a los antiguos. los profetas y los patriarcas»24. es decir. 2. que es la remisión de los pecados para cuantos creen en él. Estos dos textos ilustran muy bien el tema del combate victorioso entablado por Cristo contra el diablo y la muerte. lí. no a Dios. es tan poderoso sobre la muerte que todos los que quieran. Esta persuasión no puede evidentemente referirse al maligno. los que habían anunciado de antemano su venida y cooperado en sus "economías": los justos. Pues bien. ¿No será entonces al demonio? En efecto. Abramos. 498. en efecto. Pues el que está con Jesús es más fuerte que la muerte»26. El Maligno había sido engañado y llevado a creer que era capaz de vencer a aquel alma. Esta victoria de Cristo se dirige a todos los hombres. por rescate de nuestra liberación. para llevarles también a ellos la buena nueva de su venida. 9). La perspectiva dominante es constante en todos ellos. el punto de retorno a la manifestación gloriosa de la mediación ascendente. Ibid. para un cristiano de su época. ORÍGENES. el hombre que estaba bajo el poder de la Apostasía fue liberado de ella. Si hemos sido comprados por un precio. creyeron en él todos los que anteriormente habían esperado en él. Pero aquí se plantea una nueva cuestión: los sucesores de Ireneo no fueron tan reservados como él ante el deseo de saber a quién se entregó el precio del rescate. se le dio el alma de Jesucristo. en particular a los que le precedieron en el tiempo. Comm. Nos encontraremos de nuevo con Ireneo a propósito de este tema de la liberación de nuestra libertad. 26. del movimiento descendente de la mediación de Cristo. con la que creía haberlo vencido. in Mat. Es verdad que afirma que el Verbo rescató de la Apostasía. Entonces Cristo. 2: o. Rom 6. sin que la muerte tenga dominio sobre ellos. 8: PG 13. hecho libre entre los muertos y más fuerte que el poder de la muerte. La bajada a los infiernos es el punto extremo de la bajada de Dios al hombre. 91 ls. su propio bien. habíamos sido vendidos a él por nuestros pecados. 13: PG 14. 1398B. que simboliza aquí al enemigo diabólico. al mismo tiempo que una misteriosa anticipación de la resurrección. pueden seguirle. 18-19). Comm. se refiere al hombre y evoca la conversión de su libertad ante el misterio pascual cumplido por el Verbo encarnado. 27. Bajo esta imagen mítica Ireneo intenta subrayar la universalidad de la victoria de Cristo en la historia La gran objeción. . él reclamó como rescate la sangre de He aquí otro texto no menos característico: «¿Pero a quién dio Cristo su sangre como rescate? Desde luego. era efectivamente ésta: ¿cómo es que Cristo. grandes obispos del siglo IV. como afirma igualmente san Pablo.170 JESUCRISTO. sino con la sangre preciosa del Hijo unigénito. tenía que someterse a una prueba de fuerza superior a la que podía esperar utilizar. Hoy se vuelve a encontrar el elemento de verdad que se oculta en un lenguaje eminentemente mítico y se aprecia que las posiciones de los padres eran mucho más matizadas de lo que a veces se ha dicho. sin duda hemos sido comprados a alguien que nos tenía como esclavos. como conviene a una obra de la justicia de Dios en favor del hombre. ¿Qué ha ocurrido exactamente? Esta teoría impresionó lo bastante a los siglos siguientes para contribuir a la inversión de la respuesta y conducir a hablar de un rescate pagado a Dios. no pudo con él (cf. in episL Rom. tiene que ser también «protológica» y afectar a la obra modelada por Dios desde su origen. sin ver que. 25. Pues bien. sino por la persuasión. IV. éste nos tenía bajo su poder hasta que. Orígenes es el primer testigo de esta teoría: «Reconoced la verdad de lo que escribe san Pedro: no hemos sido rescatados a precio de plata o de oro corruptible. pudo salvar a la larga serie de generaciones que le precedieron? Si su victoria es escatológica y vale hasta el final de los tiempos. para volver a su pertenencia original. Orígenes y los 24. Por eso la muerte. para conseguirla. este dossier. Pero el modo de este rescate no pasa por la violencia. aunque mencionan igualmente el acto sacrificial por el que Jesús se entregó a su Padre. Ireneo escribe: «El Señor bajó a los lugares inferiores de la tierra. Algunos de ellos llevaron la metáfora hasta desembocar en una teoría con algunas variantes que se ha llamado la de «los derechos del demonio». a alguien que reclamó el precio que quiso para devolver la libertad a los que estaban sujetos a él. ORÍGENES . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 171 lejos planteándose la cuestión de a quién hubo que pagar el rescate. como Justino. pues. por tanto. es el demonio el que nos sujetaba. que responden a la violencia y a la mentira del tentador. Recogiendo el texto de la primera carta de Pedro (1 Pe 3. El primero insiste en ¿Se pagó el rescate al demonio? Una ilustración más completa de la doctrina patrística de la redención exigiría apelar a otros testigos. entre los que están a merced de la muerte. La persuasión es la fuerza ejemplar del amor de Cristo y la fuerza de la verdad. que llegó al final de los tiempos. de manera que el demonio. Maignan. ávidos de sangre. para coger al adversario en la trampa: «El poder adverso no podía entrar en contacto con Dios si éste se presentaba sin disimulo. han sido destruidos por aquel de quien creían sacar una vida nueva»28. 8) y esa sangre que habían bebido no habría apagado tanto su sed como sus fuerzas. Lyon-Fourviére. Es impresionante en este sentido su Discurso catequético. De hecho. Por tanto. se ofreció como víctima por el mundo entero. G. No se le dio el alma de Cristo. para quien el dominio del demonio era una injusticia. ni soportar su aparición si tuviera lugar sin velo. Así pues. Pero el segundo texto.. 44. no habrían crucificado al Señor de la gloria" (1 Cor 2. 15. el que por bondad nos buscaba para devolvernos la libertad tenía que concebir no ya un procedimiento tiránico de salvación. la han bebido al creer»29. Dios no podía actuar más que según la justicia. para mostrar cómo superó Dios con su astucia la acción de Satanás. AGUSTN . y no habría destruido su reino. 30. 8). fue vencido por uno más fuerte que él. que se ha vendido libremente a él: «Puesto que nos habíamos vendido voluntariamente. una vez desenmascarada su identidad. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 173 el rescate «reclamado» por el diablo. 12. la resurrección demuestra que se le escapó como a la muerte misma. son los hombres los que beben la sangre que les da la vida. para ofrecer un señuelo más fácil al que intentaba sacar mayor ventaja en el trato. como un pez voraz. y al hombre: «¿Cómo te llamas? (v.ñdei 22. No son ya los pobres diablos los que beben una sangre que envenena sus entrañas. precipitándose sobre el cebo de h humanidad. El realismo de esta imagen sigue aludiendo a la derrota de los espíritus malignos en el mismo momento de 27. sino según el modo de combate. 11: PG 14. El diablo se ha visto totalmente burlado. todos los hombres que deseen seguir a Cristo pueden también escapar de la muerte. pero bebiendo una sangre demasiado pura y fuerte para ellos. Cttech. Pero la imagen mítica conocerá su conversión en Agustín. 65-66. trad. 11) y "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo" (Le 10. París 1978. 28. Pero aquí interviene la astucia: en Jesús la divinidad se oculta bajo la envoltura de la humanidad. Comm. Por tanto. GREGOSIODEN ISA. que indica el carácter oneroso de la redención y la misteriosa necesidad. 363. Pues bien. . la sangre de Cristo. 4. Al mismo tiempo. LEN. sino un procedimiento conforme con la justicia. Rom. se encandila al enemigo con la posibilidad de pagarle un rescate. que habla esta vez de los hombres: «Los que habían derramado su sangre al perseguirlo. la concepción de Gregorio supone que el demonio tiene un derecho real sobre el hombre. Gregorio de Nisa recoge en el siglo IV esta misma idea. lo mismo que llenará más tarde el esquema de la satisfaccción. VIII. el Maligno se ha visto engañado y no ha recibido ningún rescate. el espíritu abandona su presa y se precipita en las aguas de la muerte. hubo que pagar a alguien un precio. pero con la intención de engañar al demonio. un procedimiento de este género es dejar que el posesor escoja el rescate que desea recibir en pago del que tiene 30 cautivo» . no hace más que plantear la cuestión del rescate pagado al diablo. La rédemption. habiendo tomado la forma de esclavo. bapt. entregando su sangre al príncipe de este mundo según la sabiduría de Dios "que ninguno de los príncipes de este mundo conoció. es decir. la sangre de Cristo. (1000c).Joh. Comm. Sin embargo. Catech. quedara preso en el anzuelo de la di29. pues si la hubieran conocido. al no poder tolerar este elemento de verdad sobre él. pues no tema la fuerza suficiente para superar aquella prueba. MARTELET. se ha corrido la perspectiva respecto a Ireneo. las cosas no pasaron según el modo de transacción. pero buscando sus fallos y sin que la promesa constituya ningún compromiso serio. fingió que proponía una transacción comercial. Cerf. DDB. in lepist. En el rescate del hombre. diciendo de manera muy mítica cómo se perdieron los demonios: «Según la voluntad de Dios. Cf. ORÍGENES. (a roneo). Pero es el espíritu el que responde: «Mi nombre es Legión». A. 9). París 1961. «¿Qué rescate tenía que preferir entonces naturalmente el posesor?» ¿No sería el poder sobre aquel «que le superaba en elevación y en grandeza». En ese combate el demonio perdió la partida. se ocultó bajo el ropaje de nuestra naturaleza. para el que quiera librarse de un mal. Por eso Dios. cuya vida entera está marcada por su dominio sobre los elementos de este mundo para el bien de los hombres? Por eso precisamente el demonio escogió al Salvador como rescate por los prisioneros encerrados en los calabozos déla muerte. inepist. y no les habría ocurrido lo que dice Cristo:"He aquí que el príncipe de este mundo ya está juzgado" (Jn 16. Otro texto de Orígenes describe esta misma victoria con la metáfora de la sangre. que excluye como una evidencia que el precio haya sido pagado a Dios (hay que desechar esta idea). Cristo. «Los demonios vistos bajo la forma de espíritus ctónicos. También en las transacciones para obtener la liberación de un rehén. es decir. evitando el camino de la violencia. Ese es el dato antropológico que aquí se oculta. Estamos así en el orden de la metáfora.172 JESUCRISTO. de revivir la confrontación con ese mal en un proceso liberador. 10: SC 75.La curación del endemoniado de Gerasa nos da una idea de ello: Jesús le dice al espíritu inmundo: «Sal de este hombre» (Me 5. CIRILO DE JERUSA- su pretendida victoria. 18)»27. Prosigue la comparación en un contexto comercial: si hubo compra o rescate. S e hablará entonces d e u n a «cierta forma d e justicia» o d e u n a concesión p o r parte d e Dios. 33. JUAN CRISÓSTOMO . 27: PG 11. Ps. Esta teoría n o e s c o m p l e t a m e n t e coherente consigo misma. sino por la economía de nuestra redención y porque era preciso que el hombre fuera santificado por la humanidad de Dios. m á s fuerte q u e la injusticia que se atreve a matar al justo. P o r otra parte d a u n m a l ejemplo a l a teología posterior. pregunto cómo es posible esto. habiendo venido la luz a brillar en las tinieblas. A c o n t i n u a c i ó n l a teoría « s e afinará» d a n d o lugar a lo q u e se h a l l a m a d o « e l e s q u e m a j u r í d i c o del rescate».. Es. Agustín legará igualmente a la Edad M e d i a l a doctrina del « a b u s o d e p o d e r del d e m o n i o » : «La justicia divina entregó el humano linaje a la tiranía de Lucifer a causa del pecado del primer hombre. 12. ¿Quién era el vendedor? ¿Has pensado en la fábula que dice que el que vende y el que compra son hermanos? Si el diablo que es malo vendió algo al que es bueno.. Esta interpretación m a n e j a entonces la comparación de u n a m a n e r a m á s p e l i g r o s a q u e e n O r í g e n e s . Es verdad que se dice que el Padre recibe. ¡qué injuria! ¿Cómo suponer que va a recibir n o solamente un rescate de Dios. 2: PG 59. ¿Acaso el diablo considera la sangre de Cristo como el precio de compra del hombre? ¡Qué inmensa y blasfema locura!» 34 . Por tanto. pues. GREGORIODE NACIANZO.. . c. El e s q u e m a director sigue siendo 34. sino solamente por su justa permisión..174 JESUCRISTO.69. sino por la justicia de Dios. con el pretexto de ofrecerle un salario de su tiranía tan sobreabundante que debería en adelante en justicia ahorrarnos a nosotros mismos? Y si es al Padre. ¿Cuál es la justicia que venció a Satanás? La justicia de Cristo. En cuanto al modo como el hombre ha sido entregado al poder de Satanás. c o n t e m p o r á n e o d e su h o m ó n i m o d e N i s a . o. Y así plugo a Dios.. 35. lo cual pondría a Dios e n l a p o sición de u n posesor injusto. esa noble y preciosa sangre de un Dios hecho nuestro sacerdote y nuestra víctima?. no se ha de entender cual si fuera por un acto positivo o una orden de Dios. P e r o t a m b i é n excluye q u e s e pagara a D i o s . 735-743. 1. q u e se creerá obligada a reaccionar contra u n a teoría tenida por grosera. AGUSTÍN .. sino con su justicia. 17. I g u a l m e n t e . justo que los deudores.. B a j o estos d o s a s p e c t o s p l a n t e a u n p r o b l e m a « m o r a l » : D i o s caería e n la torpeza d e u n pacto c o n el m a l i g n o . no encontrando en él nada digno de muerte. G r e g o r i o de N a c i a n z o . Dial. Ibid. Pero y a desde l a é p o c a patrística se criticó vigorosamente el aspecto comercial y jurídico d e l a teoría de los derechos del d e m o n i o : «El que fue vendido. 653ab. triunfando del tirano con su poder» 35 .. para arrancar al hombre del poder de Satanás. G r e g o r i o rechaza formalmente q u e el rescate se p a g a s e al diablo. El t e x t o de G r e g o r i o hace intervenir a l P a d r e de Jesús. habiendo hecho la vida su morada en la muerte. 67. Pero sería más verdadero decir que los hombres que se entregaron a sí mismos por sus pecados han sido liberados por la misericordia de Dios. sin embargo l e mató.. Fue el demonio debelado. DeTrínitateXIII. vencer a Luzbel. Hom in evang.Oral 45: PG 36. n o c o m o destinatario d e u n p r e c i o exigido. P o r otra parte G r e g o r i o r e c u e r d a que D i o s rechazó el sacrificio d e Isaac. a ejemplo d e l adversario. se vería desaparecer lo que se opone a la luz y a la vida» 31 . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 175 vinidad. 13. 1756-1757... hipótesis grotesca. ¡erecta ñde. e n mentiroso y t r a m p o s o c o m o él. ¿dices que es Cristo? —escribe un autor anónimo en un texto atribuido por mucho tiempo a Orígenes—. L a victoria se describe aquí e n términos d e justicia y d e justificación d e los h o m b r e s e n u n sentido paulino. reacciona enérgicamente c o n t r a l a idea de u n rescate p a g a d o al d e m o n i o : «¿A quién y por qué se pagó esa sangre derramada por nosotros. 14. 32. y se convertiría. Esta reacción del sentido c o m ú n c r i s t i a n o fue d e s g r a c i a d a m e n t e o l v i d a d a a c o n t i n u a ción.. no por el poder. No es él el que nos tenía cautivos. el d e m o n i o h a i d o m á s allá d e s u s propios derechos llevando a J e s ú s a la muerte. sean libres cuando ponen su fe en aquel a quien sin tener culpa dio muerte afrentosa. 31. sino a Dios mismo como rescate. Esto se llama ser justificados por la sangre de Cristo (Rom 5. y a q u e J e s ú s n o e r a culpable de p e c a d o a l g u n o ni tenía p o r q u é someterse a la muerte 3 2 . Para A g u s t í n l a esclavitud d e la h u m a n i d a d bajo el p o d e r d e l dem o n i o e s u n a especie de c o n c e s i ó n d e D i o s al m i s m o t i e m p o q u e u n justo castigo d e l pecado. 16. Joh. 372. y a q u e c o m i e n z a c o n la idea d e la justicia d e u n trato comercial q u e respeta y a c a b a c o n u n e n g a ñ o . N o p u e d e haber u n contrato de justicia entre D i o s y el d e m o n i o . y a q u e parece olvidar q u e se trata d e u n a metáfora. por él encadenados. sino c o m o el q u e t o m a la iniciativa d e l i b e r a r n o s por m e d i o de s u Hijo. pero c o n s e r v a n d o s u s presupuestos. no con la potencia de su brazo. Pero l o esencial e s la victoria liberadora de la justicia de Cristo.. Dios mismo será el vendedor.. 18: Obras V. ADAMANTIUS. ¿Cómo fue derrotado? Porque. 24: o. el que ha renunciado así a la envidia y a toda clase de mal será justo. Si es al demonio. P a r a J u a n C r i s ó s t o m o . c. 9)»33. pero fue sin que él lo pidiese o estuviera en la necesidad. y que él mismo nos llevase hacia sí por su Hijo mediador.. Así. tiene un valor escatológico. puede darnos su cuerpo y su sangre como alimento y bebida.176 JESUCRISTO. al menos en su forma oficial. evoca la primera comida pascual de la ley antigua y recuerda la institución de la eucaristía (1 Cor 11. que merecerían un análisis particular. Esta fuerza del pecado viene misteriosamente de más alia de nuestro mundo. sin ninguna idea de justicia que haya que cumplir con Dios. la ventaja de estas teorías consiste en que no separan nunca la cruz de la resurrección y ven en la cruz misma. Muchos de ellos han sufrido la influencia de la teología y de la predicación de los tiempos modernos. Por tanto. para hacer meditar a los fieles el sentido del acontecimiento cuya memoria están celebrando. Sus celebraciones del misterio pascual se inscriben en el doble movimiento de la mediación. lex credendi». más allá de las apariencias. En ella no hay nada que evoque la idea de justicia hecha por el 36. que constituye su hilo conductor y su «leyenda» (en el sentido de la fórmula que dice al pie de una imagen lo que ésta representa) es el himno de Filipenses 2. la regla de la oración es una regla de fe. 6-11. pero somos nosotros a los que él ha recibido una vez que hemos sido liberados y llevados a él por su Hijo. del único sacrificio. Apunta igualmente la idea de sacrificio con la mención de Cristo convertido en «nuestro sacerdote y nuestra víctima». actualizado y hecho presente a través de los tiempos gracias a la institución de la eucaristía. ejemplo simbólico del amor de Jesús que «llega hasta el extremo» por sus hermanos. su espíritu sigue siendo el mismo y sigue trasmitiendo hasta nosotros textos muy antiguos. 12). particularmente en las plegarias eucarísticas36. Su enseñanza positiva. es la del carácter oneroso de nuestra redención. La enseñanza negativa de estas teorías radica en que nos recuerdan que la redención no se inscribe ni mucho menos en un esquema jurídico. en la obediencia hasta la muerte en la cruz. ínfi-j. No se lleva consigo ningún rescate en cambio por la liberación de los hombres. en el curso de la cual Cristo tuvo que arrancarnos del poder del pecado. Durante toda la semana los responsos del Oficio y de la liturgia eucarística glosarán estos versículos. 351-352. Finalmente. particularmente de los via-crucis. en la que se enfrenta amorosamente con los judíos y los paganos coaligados para darle muerte. Por consiguiente. ni respecto a Dios. la del misterio pascual. El tema descendente del combate victorioso de Cristo está lleno de densidad en sus textos. En estas teorías a veces poco afortunadas y frecuentemente equívocas. Este combate. Baste evocar brevemente la liturgia de la semana santa. El domingo de Ramos relaciona el triunfo de Jesús bajo las palmas en el momento de su entrada en Jerusalén con el relato de su pasión. 23-26). los anuncios proféticos del Antiguo Testamento (en particular la profecía del siervo doliente de Is 53) y los textos apostólicos que constituyen el esqueleto de la interpretación bíblica del misterio de Cristo. no será inútil confortar estas ideas tradicionales de la redención con la manera no menos tradicional que habla de ella la liturgia latina. después de leer el relato del lavatorio de los pies. al que responde el movimiento de subida gloriosa que desemboca en su consagración como Señor. La celebración solemne de la Cena. También es verdad que el Padre aparece como «receptor». conoce también el tema ascendente del sacrificio. pero en un movimiento de gratuidad. Se insiste en la iniciativa de Jesús. El texto característico del día y de la semana. El viernes santo concentra nuestra atención en la celebración de la pasión. Está evidentemente dominada por la lectura de los grandes textos bíblicos: los cuatro relatos de la pasión. también se evoca el aspecto ascendente de la mediación. en el que está en juego la suerte de la humanidad. . El espíritu de la liturgia «Lex orandi. constituye una especie de pecado del mundo y se manifiesta a través del compromiso de las libertades humanas: su cima está en el acto por el que Jesús fue llevado a la muerte. Pero ignora por completo el tema de la satisfacción penal. que hace pasar a Jesús de este mundo a su Padre. Muy distinto es lo que ocurre en los textos de diversas devociones. ni respecto al demonio. Como da su vida por nosotros. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 177 el de la mediación descendente y el del triunfo de Cristo sobre la tiranía del demonio. como nos dice el Génesis al hablar de la serpiente y san Pablo (Rom 5. donde se describe el doble movimiento de Cristo en su misterio pascual: movimiento de descenso y de «kénosis». que desencadenaba contra él toda su violencia y su injusticia hasta quitarle la vida. el demonio no recibe nada en definitiva. el momento de la victoria de la santa libertad de Cristo sobre las libertades pecadoras. La liturgia recuerda adenás que se trata de un sacrificio. A través de las evoluciones y de las reformas periódicas. o el elemento de verdad que traducen en un lenguaje mítico. Nos encontramos aquí en el movimiento descendente. que da así el sentido de la muerte que arrostra libremente y hace de su persona y de su existencia un don por nosotros. Cf. el jueves santo. sacrificado en cruz. V i e n e a continuación la veneración s o l e m n e d e la cruz. El cántico sugiere cuáles p u d i e r o n ser los sentimientos del P a d r e ante el sufrimiento d e su Hijo: dolor. que reparase el daño paso a paso. establece un paralelismo entre las dos victorias de la luz sobre las tinieblas: el paso del mar Rojo y la noche de la resurrección. 267-271. de ñor humana. P o r q u e «el verdadero culto d e la cruz e s inseparable del d e la r e - En plenitud de vida y de sendero dio el paso hacia la muerte porque él quiso. L a oración universal hace brotar en todas las situaciones d e los h o m b r e s y de la Iglesia la fecundidad d e la redención. simboliza la luz del resucitado. D u r a n t e e s t a adoración se cantan igualmente los «improperios». H e aquí alg u n o s extractos q u e desarrollan el t e m a del c o m b a t e redentor y victorioso.CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 178 JESUCRISTO. entrando en la iglesia e iluminándola progresivamente. que mordió muerte en la manzana. El oficio del sábado santo. Se lee la pasión según san J u a n . «Tu cruz adoramos. 37. árbol único en nobleza! Jamás el bosque dio mejor tributo en hoja. fuente de gozo p a r a el m u n d o : «Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo» Hasta hace p o c o l a procesión d e la cruz iba a c o m p a ñ a d a del h i m n o de san Fortunato (siglo V I ) . entregaste al Hijo! Necesario fue el pecado de Adán. pero también misericordia. Por el madero ha venido la alegría al mundo entero» (Antífona) ¡Oh cruz fiel. 38. EL ÚNICO MEDIADOR 179 Hijo al Padre ni u n a p e n a impuesta p o r el Padre al Hijo. Señor. a su falta d e fe y a su p e c a d o . sometido a las crueldades d e la pasión. ¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados? ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! Para rescatar al esclavo. El cántico del Exultet. 342. Cerf. L. BOUYER. y un Redentor. . q u e e n u m e r a n t o d o lo q u e D i o s h a h e c h o p o r su p u e b l o d e s d e los o r í g e n e s h a s t a el c a m i n o h a c i a el Calvario d e J e s ú s . que hasido borrado por la muerte de Cristo. o p o n i e n d o e s t a larga serie d e beneficios al r e c h a z o del p u e b l o . q u e asocia la cruz a la resurrección hasta tal p u n t o q u e la s e g u n d a hace y a de la p r i m e r a u n triunfo. Distribuye m u y c e r t e r a m e n t e las responsabilidades del d r a m a entre los tres actores. presentada c o m o el árbol d e la salvación. en flor y en fruto. gran eucaristía de la luz que se remonta a los antiguos sacraméntanos. y luego el m i s m o J e s ú s . 1978. que en trance de Cordero. ¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tal dulce en su corteza! (Antífona del Himno) ¡Cantemos la nobleza de esta guerra. Le mystére pascai. llegando finalmente a la crucifixión d e Jesús. y tu santa resurrección alabamos y glorificamos. Cristo asciende victorioso del abismo. Mirad de par en par el paraíso abierto por la fuerza de un Cordero» 38 . el triunfo de la sangre y del madero. árbol d e vida. salvó la tierra! Dolido mi Señor por el fracaso de Adán. típica aprobada por la Conferencia episcopal española. París 1950. rotas las cadenas de la muerte. litúrgicos. Misal Romano. Ed. ¿qué te he hecho? ¿en qué te he ofendido? ¡Respóndeme!» El q u e habla es ante todo el P a d r e . o r e p r o c h e s d i v i n o s . Se abre con el oficio de la luz. U n estribillo c o n m o v e d o r pone r i t m o a este cántico: «Pueblo mío. q u e t o m a ante el acontecimiento u n a óptica contemplativa y permite v e r m á s allá del horror d e la crucifixión la manifestación d e la g l o r i a d e D i o s en Jesucristo. Y así dijo el Señor: ¡Vuelva la Vida y que Amor redima la condena! La gracia está en el fondo de la pena y la salud naciendo de la herida. otro árbol señaló. q u e e n v i ó a los profetas y a su Hijo. «Ésta es la noche en que. Coed. ahora el de la Vigilia pascual. en el que el cirio pascual. es a la vez la celebración de Cristo luz y de Cristo glorioso. . Trad. no entregando dinero o cosa semejante. Y en san Pedro (2 Pe 2. El cordero ha rescatado a las ovejas. El lirismo del autor. y por t a n t o . Ibid. la idea n u e v a de otra cautividad respecto a la justicia de D i o s q u e hay que satisfacer: «De dos maneras estaba el hombre obligado por el pecado: primero. hasta la resurrección. por el reato de la pena con que el hombre queda obligado según la divina justicia.280-282. L a liturgia de la misa del d í a d e pascua. TOMASDE AQUINO. y a q u e las interpretaciones antiguas le p a r e c e n insuficientes. Santo T o m á s e x p l i c a l u e g o c o n claridad q u e debido al p e c a d o el h o m b r e estaba en d e u d a tanto c o n e l diablo c o m o con D i o s . v u e l v e sobre el tema del c o m b a t e victorioso del cordero pascual. lo m i s m o q u e la c o l u m n a de fuego había permitido en otro tiemp o al p u e b l o h e b r e o e s c a p a r d e la esclavitud d e E g i p t o . la satisfacción. llega a p r o c l a m a r necesario y bienav e n t u r a d o u n p e c a d o que ha p e r m i t i d o tal Redentor. e s t á n a h o r a r e c o n c i l i a d o s y e s t a b l e c e n d e n u e v o u n a alianza. finalmente. BAC. fue su pasión algo a modo de precio. III.. Pues. por la servidumbre del pecado. Cristo satisfizo.. d e s d e el siglo IV. a través de las diversas redenciones realizadas por D i o s . reina ahora» 40 . viviendo. se traspasa del diab l o a D i o s .. Pues como la pasión de Cristo fue satisfacción suficiente y sobreabundante por el pecado y por el reato de la pena del pecado del género humano. 475-485. p e r o n o está y a en el c o r a z ó n d e su p r o p i a reflex i ó n . En o t r a s palabras. induciéndole a pecar. art.a. 7tód.. cristianos. que asocia el simbolismo del a g u a al de la luz. corp: o. n o respecto al diablo: «pues n o al diablo. el Cristo inocente ha reconciliado al hombre pecador con el Padre. ofreced el sacrificio de alabanza. sino dando lo que es más. El cielo y la tierra. pues según se lee en san Juan (18. 48. T o d o el misterio se refiere a la iniciativa y a l a « c o n d e s c e n d e n c i a » de D i o s . 42. litúrgica. 1-4: en Suma Teológica XII. "quien comete el pecado es siervo del pecado". al lado de l a perspectiva antigua de la liberación d e la esclavitud del p e c a d o . Ésta es la noche en que estaba escrito: "Será la noche clara como el día. el sacrificio y finalmente la redenc i ó n " . en s i n ó n i m o de salvac i ó n en g e n e r a l .. en la h e r m o s a secuencia Victimae paschali laudes: «A la víctima pascual. la Iglesia v e n e r a en septiembre la cruz gloriosa de Cristo c o n su orgullo p l e n a m e n t e p a u l i n o : «Regnavit a ligno Deus: ¡Dios reinó desde la cruz!» blico y pafrístico p a r a c o n v e r t i r s e . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 181 ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!. La liturgia bautismal. 19). Ma- drid 1955.. Preguntándose sobre las diversas m a n e r a s con que l a p a s i ó n de Cristo realiza n u e s t r a salvación. . "cada uno es siervo de aquel que le venció".Segundo. q u e busca siempre su aplicación. 34). entregándose a sí mismo por nosotros. Este texto n o s h a c e palpar concretamente el gran giro que dio la t e ología de l a redención: las cosas empiezan a bascular en un sentido a s c e n d e n t e frente a l a p e r s p e c t i v a d e s c e n d e n t e .483. 40. Muerte y vida se enfrentaron en un duelo prodigioso.180 JESUCRISTO.. Pero se fue distanciando c a d a v e z m á s de su sentido bí39.ad3:o. 71.i.. q.. S. e n sinónimo d e satisfacción en u n a perspectiva a s c e n d e n t e . que h a c e entrar a nuestra salvación en sus designios. D i o s y los h o m b r e s . p o r u n lado. e n u m e r a el m é r i t o . s i n o a D i o s . 43. la categoría dominante será desde a h o r a Evolución ulterior de la categoría de redención El t é r m i n o de r e d e n c i ó n siguió siendo u n a categoría principal de la soteriología. había d e ser p a g a d o el rescate» 4 3 . como el diablo venció al hombre. quedó el hombre sometido a la servidumbre del diablo. L a larga liturgia de la palabra que sigue a la celebración de la luz v a desarrollando ante los creyentes las grandes etapas de la historia d e la salvación.485. P e r o se requería la redención del h o m b r e e n justicia respecto a D i o s . c. Murió el Dueño de la vida. redención definitiva. 41.4. Lo m i s m o o c u r r e en santo T o m á s . El p u n t o de vista ascendente es y a preponderante. El p u n t o d e vista descendente de la redención perd u r a t o d a v í a en A n s e l m o de C a n t o r b e r y c o m o u n a herencia patrística q u e resulta n a t u r a l . De este modo se dice que la pasión de Cristo es nuestra redención» 42 . con una a u d a c i a increíble. c u a n d o reflexiona sobre el término de redención y sobre la metáfora subyacente. desde la creación. da a los c a t e c ú m e n o s y recuerda a los bautizados su entrada en el misterio de la muerte y la resurrección. Pero todavía resulta m á s significativo v e r c ó m o santo T o m á s introduce en la m i s m a categoría d e r e d e n c i ó n . Ibida. F i n a l m e n t e . por el cual quedamos libres de una y otra obligación. La metáfora del precio q u e pagar. la noche iluminada por mi gozo!" (Sal 138 [139] 12-11» 39 L a redención es la victoria d e Cristo luz sobre las tinieblas del p e c a d o . c. Ante ese hecho la resurrección no se presenta ya como el centro del kerigma. Esta inversión fue proclamada como un progreso durante largo tiempo. DE LUBAC . nos arrastran en su locura. ¿Es esto verdad? Ser y no-ser del demonio He mencionado varias veces en este capítulo el carácter mítico de ciertas representaciones patrísticas. 12)? En el Credo confesamos que Dios es el «creador del cielo y de la tierra. Severa. paroles de'Eglise. se dice. . 46. Limoges 1980. cuya soteriología se movía en categorías superficiales» 44 . ya que le sirven en su comunicación con nosotros. presencia original del Maligno ante el hombre todavía inocente. Droguet-Ardant. sino como una consecuencia. el enemigo ni. hacia el punto de vista de la satisfacción se soldó con la pérdida de una doctrina rica de sentido y con el olvido de la solidaridad entre la muerte y la resurrección de Cristo. de un más allá incomprensible: nos superan y desbordan. primero en la edad media y luego en los tiempos modernos. 5. Hace falta hallar de nuevo la idea de la victoria de Cristo y devolver a la resurrección de Cristo. Estela. En vez de ser glorificada como una victoria y una liberación. 85. Ya en 1965 indicaba el padre de Lubac: «He aquí que de diversas partes se nos invita. Hace falta. RECUPERACIÓN CONTEMPORÁNEA DE LA REDENCIÓN Una reevaluación doctrinal Este juicio no es compartido hoy por muchos autores. Comprender el pecado. E. Le dogme de la rédemption au debut du Moyen-Age. el lugar principal que jamás hubiese tenido que perder. Hemos visto anteriormente que la renovación de la soteriología contemporánea consiste en la valoración de la perspectiva descendente. 44. pero justa lección dada a nuestra moderna suficiencia» 45 .182 JESUCRISTO. este juicio se ve plenamente confirmado. de todo lo visible e invisible? Esto significa que «las energías de la creación no están encerradas dentro de los límites que las concepciones propias de las ciencias. es decir «mensajeros». POUSSET. Pero la teología contemporánea tiene que guardarse de imitar a los que la precedieron. Vrin.. Pero ¿dónde está la línea de demarcación en este terreno? Inevitablemente surge una cuestión en nuestra mente: ¿a qué realidad se refiere este lenguaje? ¿Existe el demonio? ¿Es un ser personal? Son otras tantas cuestiones que no encuentran respuestas claras. Sin embargo. a pesar de su unilateralismo. para entrar en el mundo con todo su cortejo de sufrimientos y de perdiciones (Rom 5. aunque a su vez no exenta en ocasiones de parcialidad. GILSON ct B. que un "desarrollo" unilateral. como un corolario o como una simple confirmación. asignan a la experiencia humana en el espacio y en el tiempo. había eliminado sin razón. Barcelona 1970.. 45. Veinte años más tarde. «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8. La creación es abundante y sobreabundante. sustituyendo un olvido por otro y silenciando el verdadero alcance de la mediación ascendente. 8) y de los demonios expulsados por Jesús (Me 1. De ahí el carácter opaco y en gran parte ininteligible de todo lo que tiene que ver con el adversario del hombre. Le 4.) Pero rechaza siempre el dualismo que opondría un principio absoluto del mal a Dios en un combate eterno. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 183 cada vez más la satisfacción. ya que el misterio negativo del mal es de los más oscuros. La Biblia nos muestra así a un Dios rodeado de criaturas espirituales. 44) que desencadena toda su violencia contra Cristo. extremando el pensamiento de san Anselmo. 2). una purificación de la teología. llamadas ángeles. 38. algo que no se explica. El giro cada vez más unilateral de la soteriología. a revisar este proceso. ¿No sugiere san Pablo que por la falta de un hombre la fuerza del pecado rompió una especie de dique. vienen de más lejos que nuestra humanidad. S ES BOUE. no sin razón. París 1934. del diablo que se enfrenta a Jesús (Mt 4. si se tiene en cuenta que además de atravesar nuestras vidas y de comprometer nuestra responsabilidad. Se vio en ella una espiritualización. RiviERE.. ¿cómo negar la experiencia que todos tenemos de la presencia entre nosotros del mal y del pecado? Más aún.. El misterio de lo sobrenatural. En el campo del mundo donde Dios había sembrado buen grano. Nos habla también de la serpiente tentadora (Gen 3). se nos escapa en gran parte. a pesar del testimonio evidente de la liturgia. Parole defoi. Aulen es un testigo característico de este nuevo giro. en G. Pero no es el único. tal como las definen esas mismas ciencias» 46 .4. siendo así que son ante todo y sobre todo un sin-sentido. el mal y el «Maligno» es en cierto modo darles un estatuto en el orden de las cosas y justificarlos ante la razón. la muerte de Cristo fue comprendida como una satisfacción penal. del adversario (1 Pe 5. volver a los valiosos y tan profundos testimonios de la antigüedad cristiana. 34. J. en nuestros tratados de la redención. y hasta la filosofía. nos llegan a manipular. H. una superación del arcaísmo «que todavía subsistía en los padres. Les créatures invisibles: anges et démoiis. Esta definición de Satanás. constituye una verdadera teología de la cruz. que hacemos simplemente preceder por el signo «+» o «—». El tema del combate doloroso nos dice también con claridad dónde están las responsabilidades y de dónde viene la misteriosa «necesidad» de esta muerte. sino una em- Una teología de la cruz y de la resurrección El tema de la redención. y cuál fue el «precio» de nuestra salvación. Pousset—. son lo que son por un acto único de su libertad. 85-86. Debemos conservar su valor simbólico y real: nos dicen el «valor» con que nos apreciaba el amor de Dios y de su Cristo. Como los ángeles. No tenemos ni que aislarlos del contexto de la misión de Jesús. de toda sabiduría. En este sentido la cruz nos devuelve la imagen de nuestro propio pecado en su resultado último. habría que comprender ante todo que el sí a Dios construye al que lo dice (también nosotros experimentamos esto). Es su forma más tradicional. que venció aparentemente por unos instantes en la muerte de Jesús. cuya existencia es considerada como insoportable por los malvados. Como un loco que se afirmase matando a todo el mundo y acabara matándose a sí mismo» . Aquí comienzan las ilusiones más comunes. físicos. el Crucificado» (Mt 28. morales. el crucificado es ya el Señor. Es también éste el lenguaje del amor. 5). Pensamos el sí o el no como dos actos idénticos. ni tomarlos como beneficios o pérdidas de poca importancia. escándalo del amor que sucumbe bajo los golpes del odio. La salvación cristiana pasa eternamente por el escándalo de la cruz: escándalo del justo. combate oneroso pero victorioso de Cristo. Pero la oposición a Dios de los ángeles caídos los pone en una situación paradójica: «Si unos seres han sido creados así ante la faz de Dios —escribe E. por decisiones parciales y sucesivas. Esto es lo que el pecado ha hecho de Cristo y esto es loque intenta hacer de los hombres a lo largo de toda la historia. escándalo del proyecto de vida que cae ante el proyecto de muerte. cuya misión le hace enfrentarse con el mal en su propio terreno. espirituales. aunque constituyan un secreto que siempre se nos escapará. 37) cuando se les hablaba de ese Jesús que habían crucificado. se nos respondió con la cruz de Cristo: «Porque el poder del pecado que atenaza a los hombres e s fuerza de muerte. porque es el acto que lo destruye todo y se destruye a sí mismo. Representan también todos los sufrimientos de la humanidad de la que Jesús quiso hacerse solidario hasta tomarlos sobre sí. Esta teología no suaviza el combate que condujo a Jesús a la muerte. lo personaliza. puesto que le hace participar de la vida y de la inteligencia de Aquel que es el principio de todo ser..184 JESUCRISTO. y también es un engaño replicar que no es ciertamente un ser personal. Pero es siempre una teología de la cruz luminosa y gloriosa. Pues bien. 24-30).. sin tener que crecer en la duración. nos hace captar la verdad de las representaciones que llamamos «míticas» en las Escrituras y en los padres. El no a Dios destruye. Pero debemos considerar igualmente el libre compromiso de Jesús. De este modo la libertad de los ángeles puede concebirse como el sí o el noque se dicen una vez por todas. es en virtud del uso de su libertad. Nos hace comprender la dimensión escatológica del combate entablado por Jesús contra esa fuerza de muerte. es un engaño preguntar si Satanás es una persona. Esta revelación es cruel y se comprende que los destinatarios de la predicación primitiva tuvieran el corazón «compungido» (Hech 2. Sí. propuesta como misterio de salvación. Es un ser que no se sostiene. cuando se abandonan a él. Porque no tenemos derecho a subestimar los sufrimientos de Jesús. como si se tratase sólo de un breve paso finalmente olvidado por la resurrección. si se han hecho malos. ya que sus metáforas nos siguen hablando. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: LA REDENCIÓN 185 ha venido a sembrar cizaña (Mt 13. ni la theologia crucisa la theologia gloriae. Para ella los dos momentos del misterio son inte- 47. Ibid. desprendiéndola de sus excrescencias mitológicas. . Nos dice por qué la obra del adversario es la muerte del hombre y su esclavitud en los vínculos del pecado. de violencia y de injusticia». la muerte del hombre crucificado. Este acto debe pensarse a la vez como un instante y como una permanencia. que no opone el viernes santo al día de pascua. Sí o no a Dios: ángeles o demonios.. Por tanto. para concentrar en ellos una mirada morbosa o buscar comparaciones cuantitativas. pero que fue definitivamente vencida por la fuerza del amor y de la vida resucitada. es un escándalo que resiste y se renueva en todas las generaciones. hastael punto de recibir sobre sí mismo la violencia concentrada El perdónno es un toque de varita mágica. el resucitado sigue siendo «Jesús... A la cuestión que no podemos contener: «¿Por qué nuestra salvación pasa por esta muerte sangrienta?». los demonios son criaturas de Dios. de toda verdad. riores el uno al otro. hace perder la unidad interna y la coherencia sin las que una persona no puede ser realmente ella misma. Es posible releer hoy esta teología con una simple trasposición. que es una no-definición. escándalo de la traición del discípulo y del abandono de los amigos: escándalo finalmente del silencio de Dios que «abandona» así a su Hijo en manos de unas libertades pecadoras. 8 y Os 13. siempre dispuesta a verse aplastada Continuamente estamos realizando la experiencia de que el pecado camina hacia la muerte.Gencve 1984. queda en pie una cuestión seria: ¿qué signos concretos percibimos en nuestro mundo de esta victoria conseguida por Cristo sobre todas las fuerzas del mal. sufriendo con el sufrimiento de su Hijo. encontrándose con la contradicción absoluta. tendremos que volver sobre ello. un pecado y un crimen. Se jugó en esa lucha en que Jesús. 32). EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO VENCEDOR: 1A REDENCIÓN 187 presa de conversión. CH. manifiesta su omnipotencia. Porque no es evidentemente la ejecución del condenado lo que tiene un valor salvífico. de la fe y de la esperanza? Es todo el problema de la «violencia continuada» después del cumplimiento pascual y del don del Espíritu. ¿dónde está tu victoria? Muerte. 49. término más en consonancia con nuestro vocabulario habitual. ¿No es una apuesta atrevida apostar la vida por la salvación venida de Cristo. es decir. DUQUOC. este combate fue un combate victorioso y la misma muerte fue victoria No sólo la resurrección es su solución gloriosa sino que ya en la tarde del viernes santo se manifestó que el amor es más fuerte que la muerte. el mal parece siempre triunfar y tener la última palabra. La manifestación más odiosa del pecado de los hombres se convierte en la revelación más pura de Dios. Jn 15. 55. Pero esta liberación no tiene sólo un aspecto negativo. " el discípulo amado ve en el signo del agua y de la sangre que Y brotaron del costado de Jesús un testimonio para la fe. Es mejor hablar de liberación. La redención no dice solamente liberación del pecado.186 JESUCRISTO. 6) y al pie de la muerte es lícito decir con Pablo: «Muerte. 244. del amor sobre la fuerza ciega. Es la cualidad del amor. Se trata de algo paradójico. La cruz cambia entonces de sentido: el cadalso se convierte en trofeo. nos toma con él y nos considera como suyos. Es verdad que el término «rescate» encuentra hoy mayores dificultades para movilizar la afectividad de la fe. Por eso dedicaremos el próximo capítulo a Cristo li- berador.1. o por lo menos proclama la justicia de Jesús (Le 23. de la verdad sobre el error. el Padre está siempre al lado del Hijo. En ese combate. por la victoria del sentido sobre el sin-sentido. de la injusticia. que recapitula actualmente en lo esencial la carga doctrinal de la palabra «redención». Finalmente y sobre todo. del bien sobre el mal. 39). positivamente es una adquisición nuestra por parte de Dios. en donde se revela como el viviente eterno. Nadie me la quita. Porque la victoria de Jesús en su muerte es la victoria de una libertad amorosa sobre unas libertades pecadoras. nuestro Creador y Salvador. Jesús reina sobre el madero. de la justicia y de la obediencia al Padre que mostró Jesús ante sus adversarios. este combate victorioso es una liberación y una adquisición. para condenar el pecado sin condenar al pecador. esta ejecución sigue siendo lo que es. no somos ya servidores. da la vida. en una palabra. 31. del sufrimiento y de la muerte? ¿Acaso el mundo no sigue su camino después de la cruz como si no hubiera pasado nada? A los ojos de los hombres. Este problema tan difícil y angustioso nos recuerda en primer lugar que pertenece al misteriede Cristo el no estar acabado: la muerte y la resurrección de Jesús situaron paradójicamente. JUSTINO. nuestro protector (go'el). ¿dónde está tu aguijón?» (1 Cor 15. citando a Is 25. sino amigos (cf. para profundizar en la misteriosa alquimia que hemos evocado rápidamente. porque yo me desprendo de mi vida para recobrarla de nuevo. pues. de la felicidad sobre el sufrimiento. 15). en un tiempo de una 48. sino también comunión en la vida de Dios: connota los dos aspectos que hemos reconocido como esenciales a la idea cristiana de la salvación. 17-18). el madero ensangrentado en un trono donde brilla la gloria del resucitado. Pero el amor con que dio su vida es más grande que la violencia de quienes se la arrebataron: «El Padre me ama. para abrir una separación liberadora entre el uno y el otro. puesto que «abre la era mesiánica sin exorcizar la violencia históri49 ca» . Ni lo es tampoco la intensidad de los sufrimientos de Jesús. antes bien lo entregó por todos nosotros» (Rom 8. yo la doy voluntariamente» (Jn 10. de la violencia. amando y juzgando como él. «Porque el amor es fuerte como la muerte» (Cant 8. El amor absoluto. 14). 47). . El trabajo de la redención en la historia Si esto es así. Su derrota no es más que apariencia.labor et Fides. Así. es verdad que el Padre no lo hizo bajar de la cruz. Porque en el acto de la cruz se produjo una alquimia misteriosa: Jesús cambió una obra de muerte en obra de vida. Es verdad que perdió la vida. El acto por el que Jesús dio su vida como «rescate» a la muerte es aquel por el que nos libera del pecado y de la muerte. El carácter absurdo y el sin-sentido rodean siempre como un mar inmenso a los islotes de sentido y de amor donde plantamos una tienda frágil. Essai sur la limite de h chrístologie. aceptó de antemano ser la víctima del pecado. él «no perdonó ni a su propio Hijo. Esta adquisición establece entre él y nosotros una situación de posesión amorosa y mutua que nos permite decir de verdad «nuestro Señor»48. El que dio su vida libremente. Dios. El centurión que presidía la ejecución confiesa su fe (Me 15. / Apolog. Mcssianísmc de Jesús eí discrétion de Dieu. JESUOUSTO. Una diferencia de matiz. más positivo. 267-270. Francia conoció la liberación de su territorio después de la ocupación alemana en 1944. El término de redención recuerda más el estado de esclavitud anterior y el carácter oneroso de emancipación. GILSON et B. sin embargo. M. 7 Cristo liberador Entre redención y liberación hay una simple diferencia de matiz. si es que el hombre es fundamentalmente libertad. el acontecimiento escatológico que cumple el sentido de toda la historia. los signos de la salvación puestos en la historia a través de las manifestaciones de santidad. siguiendo el mismo método que en los capítulos precedentes. una gran desemejanza. . Sainteté etpéché daosl'Église. La postguerra ha traído la liberación de las tutelas coloniales. ya que los dos términos remiten a una situación análoga y expresan en el fondo la misma realidad. pues. Reconoce. EL ÚNICO MEDIADOR historia que continúa. pero también de la manera con que él compromete personalmente su vida. más «mesiánico». este contexto nos invita a considerar por sí mismo el tema de la salvación como liberación y libertad. pero también una gran desemejanza. y de otras muchas. por tanto. prácticamente todas las investigaciones en busca de una mayor justicia. de inteligencia y de belleza. Culturalmente. evoca un porvenir lleno de esperanza para el que se ha creado una situación totalmente nueva. Pero sabe también que el tiempo de la historia sigue siendo el tiempo del combate contra las fuerzas del mal siempre en obra. Nos conduce a la antropología fundamental.188 . que son otros tantos jalones que marcan el camino del reino en génesis. Así. y que la seguridad que tiene de prevalecer sobre las puertas del infierno no le impide seguir siendo pecadora50. El lenguaje cristiano nos dice que el hombre está fundamentalmente sometido al pecado y que necesita una liberación radical. Conoce a la vez su costado dolorido y ya glorioso. Actualmente es objeto de una intensa carga afectiva. «Por la humanización de 50. tiene que vivir el mismo combate que su Cabeza. Hoy la «teología de la liberación» está en todos los labios. ya que tiene que realizar la experiencia de la muerte así como de la resurrección. cuerpo de Cristo. se habla de la liberación de la mujer. Hasta entonces continúa la figura de este mundo y la Iglesia. descrita por el Apóstol Pablo. SESBOUE. de una vida mejor para el hombre se expresan en términos de liberación. porque el registro semántico es muy distinto. pero sin olvidar su solidaridad particular con el tema de la redención. y vive rodeado de muchas trabas y determinismos procedentes de su psicología. de justicia. Pero vive en la certeza y en la esperanza de que la victoria de Cristo es una victoria para ella y que es ya su propia victoria. de felicidad y de vida. Pero este acontecimiento no habrá desplegado toda su efectividad hasta el día que se realice la recapitulación de todas las cosas en Cristo y haya resucitado el Cristo total. de amor. SALES. Cf. O. El segundo vocabulario es más abierto. obscurecienco entonces o retrasando la marcha de la salvación. C. Pero este término no alude solamente a situaciones políticas y sociales. o por lo menos vocación a la libertad. mientras que el de liberación. en G. Jesús liberador Los evangelistas se muestran muy avaros en el uso del término liberación4. Este triple rasgo de la libertad de Jesús ha sido subrayado por J. Pero este hecho no puede ocultar un dato primordial: Jesús se presenta como «hombre libre»3. de la muerte y de la ley. Por eso la redención se puede entender como liberación^. Esbozo de una cristoloáa. Es propio del hijo ser libre en la casa paterna (Mt 17. Eeauchesne. Inst. Está también la del buen ladrón (Le 23. ante Dios su Padre es libre con una libertad amorosa y filial. 29). Salamanca 1982 . haciendo decir a Jesús: «Si os mantenéis fieles a mi palabra. Su libertad es tan grande que no necesita reivindicarla. St. B. Jesús prosigue: «Si. Por eso es una pena que ciertas traducciones modernas de la Biblia hayan traducido demasiado sistemáticamente el conjunto semántico ligado a la idea de redención en términos de liberación3. Sigúeme. SESBOUE. seréis verdaderamente mis discípulos. col. y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8. Y a pesar de las protestas de los judíos que pretenden ser libres desde Abrahán. También es libre frente al demonio (Mt 4. Ya hemos visto la conversión de la libertad del centurión al pie de la cruz ante el ejemplo de libertad que dio Jesús en su forma de morir. Nunca se emplea en ellos la palabra libertad. que es un evangelio de libertad. LYONNET. de Spiritualité. t.. dos veces liberar. el Hijo os da la libertad. 233-247. con una libertad esencial y ejemplar. Cf. Jesús dansla tradition. liberación que lo condujo a la alianza y a la ley. pero sigue estando en minoría respecto al de la redención. Sigúeme. Jn 19. Líberté-Ubération. Las trasformaciones del corazón o conversiones que obran la palabra y la actuación de Jesús son otras tantas liberaciones del pecado. II. 5). en Dict.O. dado que Israel nació de su liberación de la esclavitud de Egipto. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA Si el tema de la liberación tiene una gran densidad en el Antiguo Testamento. libre frente a los hombres e incapaz de dejarse influir por nadie (Me 12. pues. La nueva alianza de la libertad El gran doctor de la libertad cristiana en el Nuevo Testamento es san Pablo. c . Pont. 799-802. El «mundo simbólico» que crea mediante la predicación del reino. . pero que también se manifiesta en los signos de curación. Cf. seréis realmente libres» (Jn8. 1-11) 1. Esta preocupación por la actualización de la palabra de Dios encierra a veces el peligro de desfigurarla. 18). 802. Kasper— se ha cambiado la situación de perdición en la que todos los hombres están presos y por la que están íntimamente determinados. París 1976. 9.B. La T. Esa situación se rompió en un lugar y este nuevo comienzo determina ahora de forma nueva la situación de todos ¡os hombres. Es propio de Jesús no estar nunca solo (Jn 8. 46). que se traduce en obediencia Por eso camina libremente hacia su pasión. La curación devuelve «la libertad de sus movimientos»7 al paralítico. para devolverles una libertad que es ante todo un perdón de sus pecados. 6. 5. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 191 Dios en Jesucristo —escribe W. 26).190 JESUCRISTO.36). según el espíritu característico de su estilo. sus llamadas a la conversión. 42). GUILLET. Este vocabulario se hace más abundante en el Nuevo Testamento. el vocabulario de la liberación resulta raro y se aplica siempre a la realidad civil del hombre libre o liberto respecto a la del esclavo2. De vocabulario redemptionis. El rostro de su libertad es un «Ecce homo: ¡he aquí el hombre!» (cf. ya que asume su misión y lo que podríamos llamar su «destino» con una libertad soberana (Jn 9. La escena de la agonía nos muestra que esta libertad amorosa y obediente pasa por la prueba suprema.coi. KASPER. DUQUOC ha titulado una de sus obras Jesús. Constituye una variante original de la misma que conviene respetar como tal. De peccato ct reémptione. la salvación traída a los cuerpos y el reparto del pan8 es un mundo de libertad. viene a dirigirse a los pobres y a los cautivos. Ibid. por ejemplo. W. Bibl. Jesús libera por el anuncio del evangelio. 4. El ejemplo de la vida y de la muerte de Jesús tiene un valor liberador para nuestras propias libertades. 2. Roma 1980. B evangelio de Juan tematiza los hechos. Es libre frente a las autoridades políticas y religiosas. 8. 40. o. 3. y el pecado (Jn 8. Se trata quizás de un rasgo típico del ciudadano romano. Es igualmente libre frente a los sucesos. 253. sino hacerlo todo en comunión con el Padre. a los ciegos y a los oprimidos (Le 4. Salamanca 1979 . 31-32).. 7. que acoge sin forzarlos y a través de los cuales lleva a cabo su misión con una decisión inquebrantable6. Finalmente. asociando libertad y autoridad en Jesús. I. 18-19). Jesús el Cristo. sólo en tres ocasiones aparece la palabra libre. CH. pero sin verse trabado por ella El ejemplo de la libertad de Jesús nos muestra realizada en él la vocación del hombre: ser hombre es ser libre como él. Le gusta emplear este registro para expresar la realidad de la salvación. 14). hombre libre. Este libre albedrío es ahora capaz de obrar por Dios. La voluntad del hom- bre que vive bajo el imperio del pecado se ve afectada por una especie de lepra que le impide realizar el bien que quiere. fructificáis para la santidad. les recuerda su fe en el único liberador: «Para ser libres nos libertó Cristo. cf. 1 y 13). Manteneos. Para él hay una cosa clara: la primera alianza engendraba para la esclavitud. una vez más.. sin perder nada de su originalidad. Esta confusión aparente de las categorías expresa la trascendencia absoluta de la libertad cristiana respecto a la libertad cívica. con la justicia que viene de Dios (Flp 3. habéis sido llamados a la libertad. Lentamente sin duda. Así pues. es un esclavo de Cristo» (1 Cor 7. 22). la segunda es una alianza de libertad (cf. ¿por qué su libertad va a ser juzgada por otro (cf. será feliz» (Sant 1. Y lejos de querer realizar en adelante su propia justicia. él. Como se ve. Liberado del pecado.22). firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud. Señor nuestro?» (1 Cor 9. seguiré destacando a Ireneo y a Agustín. porque. 21). Pretende seguir siendo «libre de todos» (1 Cor 9. siendo esclavo. Se trata sobre todo de un hombre que ha pasado por la experiencia personal de la liberación en el camino de Damasco.. Afortunadamente. 2). la respuesta de Ire9. En la necesidad de escoger. se ha hecho inesencial e inoperante por la liberación de todos en Jesucristo (cf. ésta carece ya de importancia. por otro nos entrega a la esclavitud de la justicia. igualmente. que juega con su complementariedad. 1). sino como siervos de Dios» (1 Pe 2. Al presente. y hacerse «siervo de Jesucristo» (Rom 1. 2. col. ü . J. Al menos. Esta liberación es paradójica.. en atención a vuestra flaqueza natural. y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad. 12). si por un lado nos libera la ley del pecado y de la muerte. es éste el lenguaje imaginado con que se dirige a los Romanos: «Liberados del pecado.. ELTESTIM ONIO DE LA TRADICIÓN Los testigos de la tradición antigua sobre la libertad y la liberación del hombre son. Defiende esta libertad contra los falsos hermanos que «se infiltraron para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús. . 28. pues. 1 Cor 12. debido al mismo tiempo a la calidad excepcional de sus textos y al deseo de mostrar cómo la diversidad de lenguajes soteriológicos coexiste en el mismo autor. este tema comunica ampliamente con los demás. Ireneo y el evangelio de la libertad A la pregunta: «¿Cómo puede alcanzarnos la victoria redentora de Cristo y tener un efecto liberador sobre nosotros?». A este aspecto interno de la liberación corresponde un aspecto exterior y cósmico: la creación misma «será liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rom 8. 29)? Por eso. ha sido liberado por la gracia de Jesucristo. en sus estructuras sociales. con el fin de reducirnos a esclavitud» (Gal 2.. 1 Cor 10. Rom 7. Hablo en términos humanos. de la palabra diciendo: «El que recibió la llamada del Señor. 4). 16). 1819. Gal 4. Lo que valió para él vale también para el «nosotros» de todos los cristianos. Pablo anuncia la salvación hablando del don eminente de la libertad cristiana. art cit. 15-23). que se impone muchas veces. las consecuencias de estas declaraciones darán un golpe fatal a la institución de la esclavitud antigua. ha aceptado ser encontrado en Cristo. cuando ve que los gálatas sienten la tentación de volver a la ley de la circuncisión. A veces juega con los dos sentidos. a pesar de ser la expresión de la voluntad de Dios. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 193 consciente del valor simbólico de la libertad cívica. «le da al pecado la ocasión de suscitar la rebeldía y la ambición (Rom 7. «El que considera atentamente la ley perfecta de la libertad y se mantine firme. Col 3. y el fin. 21-31). el fanático de la observancia de la ley. Pablo describe esta liberación en el doble registro de la interioridad del hombre y de sus perspectivas cósmicas. GUILLET . por esta fuerza de liberación? Las otras epístolas apostólicas conocen igualmente el lenguaje de la salvación como liberación: «Obrad como hombres libres. el que era libre cuando recibió la llamada. Gal 3. 25. os habéis hecho esclavos de la justicia. la vida eterna» (Rom 6. espiritual y cívico. Así pues. hermanos. 13. ¿No se ha visto alcanzado el mundo entero de los hombres. el hombre se libera igualmente de la ley en cuanto que ésta.. 11). 19). Frente a aquélla. que no está ya encadenado en la contradicción entre un deseo espiritual ineficaz y la tentación egoísta de la «ley de la carne». sólo que no toméis de esa libertad pretexto para la carne» (Gal 5. 807. la salvación actúa como la liberación de nuestro libre albedrío. «la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte» (Rom 8. libres del pecado y esclavos de Dios. numerosos.. Entonces. es un liberto (apeleutheros) del Señor. impulsándole a hacer el mal que no quiere (cf. La reivindica como su carga apostólica: «¿No soy yo libre? ¿No soy yo apóstol? ¿Acaso no he visto yo a Jesús.192 JESUCRISTO.. 9).1). Porque. 7-12)»9 y es incapaz de hacer al hombre justo ante Dios. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 195 neo es clara: «Porque Cristo libera nuestra propia libertad que se había h e c h o e s c l a v a del p e c a d o y realiza en él y para nosotros la conversión del h o m b r e a Dios. .. Por eso mismo nuestro Señor. Pero los seres producidos. 11. Ibid. 12. que es desde siempre idéntico a sí mismo y que es increado. porque no era más que un niño. responderemos. ¿Cómo podría el h o m b r e con su libertad y a cau- tiva h a c e r la experiencia del bien. ¿Cómo habría podido tener este conocimiento del bien. La desobediencia del hombre tiene que «recapitularse» en y por la obediencia de Cristo. muestra l a n e c e s i d a d a n t r o p o l ó g i c a d e e s t a c a p a c i d a d d e optar libremente p o r e l bien o por el mal.. Si desechas este conocimiento de lo Tino y de lo otro y esta doble facultad de percepción. 10. E s t e texto. sino d e nosotros. 1: o. sino que habría surgido automáticamente y sin esfuerzo» 10 .feENEOIE L ION.lS. Sin e m b a r g o . o material. Ireneo descubre u n a verd a d profunda s u b r a y a n d o q u e la imposibilidad p a r a un ser c r e a d o de e n c o n t r a r s e de a n t e m a n o en u n a situación d e perfección a c a b a d a n o viene de Dios. I r e n e o v a m á s lejos todavía: la l o n g a n i m i d a d d e D i o s permite que la e x p e r i e n c i a o r i g i n a l del m a l se convierta en bien p a r a el h o m b r e y lo abra a la obediencia: «Habiendo usado Dios longaminidad.. dar desde el principio la perfección al hombre. todo es posible si se piensa sólo en él. así también Dios podía. poseyendo el conocimiento de lo uno y de lo otro.. de e s e crecimiento d e la libertad q u e permite pasar de u n alimento a otro. la experiencia del m a l contribuye t a m b i é n a hacer al h o m b r e « m á s escrupulosamente atento a conservar el b i e n o b e d e c i e n d o a D i o s » . sin saberlo. c. Contra los gnósticos que opin a n que el h o m b r e está predeterminado a ser espiritual. E n el primer p u n t o es m u y explícito. y a que tiene lugar en lo m á s íntimo d e nosotros m i s m o s . pero el hombe e r a incapaz de recibirla. a fin de hacer una opción por el bien c o n conocimiento de causa. lo mismo que una madre puede dar un alimento perfecto a su recién nacido. 549. en los últimos tiempos. sin devolverle la capacidad de convertirse ella m i s m a . P e r o la libertad personal del h o m b r e n o es u n a cosa. IV. sino solamente a u n h o m b r e llamado a la libertad y capaz d e orientarse a sí m i s m o hacia D i o s . 2).\V 39. el hombre conoció tanto el bien de la obediencia como el mal de la desobediencia. p a r a que p u d i é s e m o s t a m b i é n nosotros d a r gloria a D i o s con t o d a libertad». Así también. es decir. s e g ú n una i m a g e n que v i e n e de Pablo (1 Cor 3 . Ireneo p r o p o n e u n a de las reflexiones m á s profundas de la historia del pensamiento cristiano sobre l a libertad: «En semejante hipótesis. n o se le p u e d e liberar c o m o se libera u n cuerpo encarcelado. c. 1: o. a fin de que el ojo de su espíritu. Adv. P o r otra parte. y que una pretendida libertad del h o m b r e sería p a r a D i o s u n a acusación de i m p o t e n c i a o de malicia. L a o p e r a c i ó n es infinitamente m á s delicada. Ibid.551-552. por su parte. en definitiva b u e n o o m a l o .. poro éste es todavía incapaz de recibir u n alimento por encima de su edad. optara por el bien con decisión y no fuera perezoso ni negligente ante el mandato de Dios. Bajo u n a forma paradójica e imaginaria. el bien no tendría ningún encanto para ellos. 37.. 5J5-556. como a niños pequeños. vino a nosotros. para que alimentados por así decirlo en los pechos de su carne y habituados por esta lactancia a comer y a beber el Verbo de Dios. P o r q u e entonces n o seríamos nosotros los q u e h a r í a m o s la o p c i ó n p o r D i o s que es esencial en esta situación.. se nos dio el Pan perfecto del Padre bajo la forma de leche —fue su venida como hombre—. por el hecho de recibir posteriormente su comienzo en la existencia.194 JESUCRISTO. l a e x p e r i e n c i a d e l p e c a d o a u m e n t a el p r o b l e m a d e l a génesis d e l a libertad. A D i o s n o le g u s t a v e r n o s a r r o d i l l a d o s c o m o e s c l a v o s ni m o v i d o s c o m o m a r i o n e t a s . tras adquirir la experiencia de lo uno y de lo otro. sino como nosotros éramos capaces de verlo. suprimirás al hombre mismo que tú eres» 12 . q u e anticipa ciertas ideas de los filósofos de los t i e m p o s m o d e r n o s . «psíquico». París 1984.lV. D e ahí la n e c e s i d a d d e ese devenir. Cerf. Insiste entonces el a d v e r s a r i o : ¿Por q u é ha c r e a d o Dios u n a libertad en devenir? E s q u e n o p o d í a ser de o t r a manera: «Aquíse objetará quizás: "¡Cómo! ¿No pudo hacer Dios al hombre perfecto desde el principio?" Conviene saber que para Dios. la comunión con Dios carecería de valor y no habría nada apetecible en un bien que les sería adqurido sin movimiento ni preocupación ni aplicación por su parte. E s t a correspondencia entre creación y salvación de la libertad atraviesa t o d a la reflexión antropológic a de Ireneo. Lo m i s m o q u e D i o s n o p o d í a crear u n a libertad y a h e c h a .. si hubiera ignorado lo contrario?. no tal como podía hacerlo. En efecto. pudiéramos guardar en nosotros mismos el Pan de la inmortalidad que es el Espíritu del Padre» 11 . cuando recapituló en sí todas las cosas. son necesariamente inferiores a su Autor. u n a vez que está encadenada. haer.. Por eso recibió una doble facultad.. tampoco puede devolv e r n o s nuestra libertad. capaz de imponerse sobre la del mal? ¿ C ó m o podría encontrar de nuevo la rectitud de su orientación hacia D i o s ? La disposición divina de la salvación por la encarnación del V e r b o se revela apropiada a esta situación.6: SC. Porque su encadenamiento fue la liberación del hombre» 20 . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 197 ¿Qué es lo que significa en este caso «recapitular»? Que Cristo viene a revivir en concreto la prueba del hombre en su combate con el enemigo tentador. tiene el poder de anular en cierto modo el primer acto de libertad del hombre.V. 267. en la que Jesús se niega a adorar al diablo proclamando: «Está escrito: "Al Señor tu Dios adorarás.. «Así la saciedad que el hombre había conocido en el paraíso por la doble nutrición fue destruida por la penuria que sufre en este mundo».. Este texto tan fuerte atribuye la participación de María en nuestra salvación a la obediencia que la convierte en madre del Salvador. 14.2: Ibid. Al pensar así.632. así es como se supera y desemboca en una situación nueva. Pero mientras que la libertad de Adán había sido derrotada por el adversario. Los dos tiempos evangélicos más fuertes de este combate de liberación son la tentación de Jesús en el desierto y la pasión. La primera tentación se refiere al alimento. 1: o. lbid. 18.. Ireneo explota a su manera el paralelismo paulino entre el segundo y el primer Adán: «Lo mismo que "por la desobediencia de un solo hombre".2\. que pasa por una negación de la situación anterior. E. como dice él mismo: "Si os libera el Hijo. El acto de libertad de Jesús. "muchos han sido constituidos pecadores" y así perdieron la vida. La libertad de Jesús lleva a cabo la liberación de la nuestra. sólo a él darás culto"» (Mt 4. nueva y verdadera cabeza de la humanidad. El otro gran momento del combate liberador de Jesús es evidentemente la cruz: «Así pues. [y el texto continúa evocando el paralelismo entre Eva desobediente y María obediente a las palabras del ángel]. A su vez. Recapitulado mundi. o. SCHARL. IRENEO .. El hombre recobra en Cristo su libertad y su capacidad de obedecer a Dios. 17. Ibid. a fin de darle una salida contraria 13 . Ireneo asocia a su demostración el paralelismo antitético entre la desobediencia de Eva y la obediencia de María. la obediencia de Cristo. La desobediencia del hombre queda así negada dialécticamente y suprimida por su contrario. y la trasgresión del mandamiento de Dios perpetrada en Adán quedaba destruida por la observancia del mandamiento de la ley. Por eso los que rechazan el misterio del nacimiento virginal de Jesús no tienen «parte en la libertad que nos viene por el Hijo. «enemistad original contra la serpiente» 16 . Pero Jesús responde: «También está escrito: "No tentaras al Señor.. María desató el primer nudo. Roma 1940. diríamos que se trata de algo parecido a la Aufhebung hegeliana: una «superasunción» de la situación. 367. el diablo fue «vencido por medio del hombre y encadenado por los mismos grilletes con que él había encadenado al hombre.. que es el primero nacido de la Virgen. Este es el «giro» que se produjo de María a Eva por la liberación de los hombres. 385). Pero Jesús vence en ella con la palabra: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre"» (Mt 4. Ya Pablo subrayaba la superioridad de la obediencia y de la gracia sobre la desobediencia y el pecado (Rom 5. seréis verdaderamente libres" (Jn 8. así era menester que "por la obediencia de un solo hombre".. 20. por su parte. 7: o.. 630.. si fue llevado por su propia creación —que él mismo lleva—. a fin de mostrar la solidaridad que los une entre sí y que permite al segundo liberar al primero.196 JESUCRISTO. si la prudencia de la ser16. 36)» 15 .633. para que el hombre así liberado pudiera volver a su Señor. «Así el orgullo que había en la serpiente fue destruido por la humildad que hay en el hombre» 18 . 4: o. amplía este paralelismo a la formación de Adán y de Jesús —modelado el uno por Dios a partir de una tierra virgen y modelado el otro por Dios y por la Virgen—. c. como ocurrió con el fruto del árbol del bien y del mal. Eva ató un primer nudo que engendró otros muchos en la historia. "muchos fueran justificados" y recibieran la salvación»1''..3: o. que observó el Hijo del hombre negándose a trasgredir el mandamiento de Dios» 19 .631. c. III. Greg. que fue el primer modelo a partir de la tierra virgen. Si se nos permite aquí un anacronismo filosófico. si el Señor vino de una manera manifiesta a su propia posesión. . Cf.. Ireneo lee en la primera escena el acto por el cual Jesús revive el combate de la tentación original del paraíso. 19. la de Jesús derrota al enemigo a partir de los enunciados de la Escritura que expresan el mandamiento del Padre. asumida libremente por Cristo. Pont. que habla aquí de «Aufhebung durch das Gegenteil». tu Dios"» (Mt 4. siendo la primera «causa de muerte» y la segunda «causa de salvación para ella misma y para todo el género humano» (III. Es allí donde el Señor «recapitula» la 13. 22. 18. 4). 19. La segunda tentación se basa en una mentira que intenta suscitar en el hombre el orgullo y la vanagloria contra Dios. 10).. Ibid. si recapituló por su obediencia en el madero la desobediencia que se había cometido por el madero. La obediencia del segundo destruyó el efecto de la desobediencia del primero. c. comenta Ireneo 17 . si una vez más el pecado del primer hombre quedó sanado por la rectitud de conducta del Primogénito. 7). Lo mismo ocurre con la tercera tentación.V. ¡bid. 15-21).. «Por esta tercera victoria —continúa Ireneo— el Señor alejaba definitivamente de sí a su adversario. Ireneo. Univ.c. Der RekapitulationsbegriCí des heiligen Irenáus und seine Anwendung aufdie Kórperwelt. lo cual permite paulatinamente ir «liberando» los restantes según un movimiento regresivo. Ibid. El sí anula los efectos del no. III.2\. Ibid. 15. c.. 198 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 199 piente fue vencida por la simplicidad de la paloma, y si quedaron rotos entonces todos los lazos que nos sometían a la muerte, entonces son estúpidos todos esos herejes...» '. El paralelismo es ahora entre el madero de la cruz, lugar de la obediencia de Cristo, y el madero del árbol del paraíso, lugar de la desobediencia de Adán. Allí se realizó definitivamente la misma «recapitulación». La victoria redentora de Cristo es la liberación del hombre, es decir, la conversión de su libertad. Agustín: cuando la gracia libera al libre albedrío La consideración que hace Ireneo de la libertad del hombre seguía siendo de algún modo objetiva. No entraba en las sutiles circunvoluciones de la subjetividad humana. Recogiendo la misma reflexión doctrinal, Agustín le confiere un nuevo giro, particularmente sensible a los modernos, ya que presta un lenguaje a nuestra experiencia íntima. Desde el origen el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y está inbuido de un deseo de Dios, que lo constituye: «Nos has hecho para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti», proclama Agustín al abrir sus Confesiones12. Pero no puede realizar ese deseo más que llevado por el don de Dios que cambia el corazón del hombre para que se dirija a él y suscita así su propia libertad. Desde el acto original de nuestra creación, «el estar-vuelto-hacia que es don de Dios se convierte en volverse-hacia que es libertad»23. Dios suscita al crearnos una libertad germinal, incoativa, o una vocación a la libertad, mediante el don de gracia que acaba nuestra creación. No puede llegar más lejos, puesto que —como hemos visto— es propio del ser libre constituirse a sí mismo en su libertad o, en términos clásicos, el ser «causa de sí». Esta libertad incipiente del hombre es fundamentalmente orientación hacia el Bien, la Justicia y la Caridad, es decir, un amor a Dios y a los demás que supone a la vez preferencia dada, don de si y desprendimiento de sí mismo. Pasa por la ratificación efectiva del deseo de Dios que se nos ha dado por creación y vocación. Cuanto más crece, más espontánea es, más se convierte en deleite y dicha, más excluye la hipótesis del pecado y más se acerca a la necesidad, que es lo propio de la libertad divina y que pasa a ser el don de la libertad de los elegidos. En definitiva, la libertad es la caridad. En este sentido hemos de comprender el célebre adagio de Agustín: Ama, et fac quod vis! ¡Ama y haz lo que quieras! Por tanto, no hemos de identificar la libertad así definida con el poder de elegir o libre albedrío, que es el corolario necesario de una libertad en devenir. Muchas veces confundimos la esencia de nuestra libertad con la experiencia empírica que tenemos de ella y que es siempre indirecta. Porque en el ser temporal y corporal que somos, la libertad se inscribe progresivamente en la multitud de opciones cotidianas que lleva a cabo nuestro libre albedrío. La distinción entre libertad (libertas) y libre albedrío (liberum arbitrium) es por tanto esencial en la reflexión de Agustín. Pues bien, el hombre utilizó desde el principio su libre albedrío en un acto pecador de rechazo a Dios. Se «apartó» de aquel que es la fuente de su vida y cuya amistad (es decir, la gracia) es necesaria para caminar hacia él. En lenguaje agustiniano, el hombre perdió de hecho la libertad, pero no el libre albedrío (sin el cual ya no sería hombre). Ahora está «desorientado», herido, sin poder querer ya el bien de forma estable. No puede con sus propias fuerzas reparar este daño. Está en cierto modo alienado respecto a sí mismo. Pero sigue disponiendo de su poder de elegir. Puede incluso a veces elegir el bien, pero una ley de pecado inscrita en él le mueve a hacer voluntariamente el mal. Es la división interna del hombre pecador que describe san Pablo en Romanos 7. Es la contradicción existencial en que se encuentra aquel que no puede evitar escoger voluntariamente el mal. Es el signo por excelencia de una libertad encadenada y sometida. La situación que aquí se considera prescinde por hipótesis de la gracia de Cristo: así es el hombre, si se le considera separadamente de la salvación. Pero Agustín ha pasado por la experiencia del Cristo mediador de la curación y de la restauración de nuestra libertad. Por su humildad y su kénosis, es decir, por un amor desprendido, la auténtica libertad de Cristo viene a curar nuestra libertad, haciéndose a la vez ejemplo y sacramento. Su humildad nos libera de nuestro orgullo, signo de l a desviación de nuestro libre albedrío y de la pérdida de nuestra libertad: «Reconoce la enseñinza de una humildad tan grande... Tú estás hasta tal punto bajo el yugo del orgullo humano, que sólo la humildad divina puede librarte de él... El camino de la humildad viene de otra parte: viene de Cristo... Esen esta humildad como nos acercamos a Dios»24. 21. IbidV, 19, 1-2: o. c.,626. 22. AGUSTÍN , Con&sionesl, 1, 1: Obras II, BAC, Madrid 1946, 325. 23. P. AGAESSE, L'anihropologie chrétienne selon saint Augusún. Image, libertó et gráce. Centre Sévres, Paris 1980, 28. 24. AGUSTÍN , Enarr. ¡n PsM. 31,18: Obras XIX, BAC, Madrid 1964, 410. 200 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 201 Siendo ejemplo, Cristo es también sacramento, es decir, signo eficaz de nuestra liberación: «Es para nosotros de utilidad suma creer y retener, con inalterable firmeza en el corazón, cómo la humildad obliga a Dios a nacer de una mujer, y entre vejaciones innúmeras fue conducido por los mortales a la muerte, siendo medicina eficaz contra la hinchazón de nuestra soberbia y sacramento recóndito que desata el nudo del pecado»25. La libertad «kenótica» y amorosa de Cristo, que llegó hasta la obediencia de la cruz, constituye la causa a la vez ejemplar y eficiente de la curación de nuestra libertad. Agustín utiliza el lenguaje del remedio y de la curación, hablando del que viene a restaurar lo que está herido y enfermo. La forma con que concibe esta curación liberadora no tiene nada de mágico: sólo una libertad puede hacer nacer una libertad con su poder contagioso. Es la experiencia que obliga a realizar continuamente la educación: la libertad amorosa de los padres y de los maestros es lo que permite al niño abrirse también él a la libertad y al amor. Pues bien, la gracia de Dios con nosotros no es sino su libertad benévola y amorosa que nos llama a él y se da a nosotros. Lo que vale en el orden fundamental de la creación primera vale de manera más manifiesta todavía en el de la salvación. La libertad totalmente recta de Jesús, Verbo encarnado, revela y cumple al mismo tiempo, en su existencia de hombre marcada por la muerte, la vocación del hombre a la libertad, en su plena rectitud de caridad por Dios y por los hombres. Volveremos a encontrarnos con este aspecto cuando analicemos la noción agustiniana de sacrificio. Porque todo se sostiene y se comunica mutuamente. Pero de momento hemos de fijarnos en la curación de lo semejante por lo semejante y en la correspondencia entre el acto de Cristo en su misterio pascual, acto de libertad ejemplar que se ofrece a la contemplación, y la actividad interior de la gracia que viene a liberar nuestra libertad cautiva, o a curar nuestra libertad herida, y a devolver a nuestro libre albedrío la capacidad de hacer el bien. A través de su experiencia, Agustín expresa la verdad cristiana según la cual la gracia de Dios en Cristo es la fuente de nuestra libertad. La gracia y la libertad no son nunca dos factores del mismo orden que trabajen en el mismo plano 26 . La primera tiene siempre la primacía absoluta en nuestra conversión a Dios y da lo que ordena, es decir, el uso de una libertad devuelta a ella misma. Está claro que la curación de nuestra libertad, si supone un punto de paso absoluto, se ejerce también en el 25. AGUSTÍN , De Trinit. VIH, 5, 7: Obras V, BAC, Madrid 1948, 513. 26. Cf. Y. DE MONTCHEUIL, art. cit. supra, cap. 9, n. 13, p. 235. tiempo y acompaña al devenir de nuestra santificación. La gracia no es nunca una cosa; es el amor de Dios que se hace en nosotros amor de Dios. Nuestra libertad es la libertad de Cristo para nosotros que se convierte en nosotros en libertad para él. El hecho de que Cristo haya podido liberarnos del pecado por su propia libertad se debe a que él era el único entre los hombres que no era pecador 27 . Esta excepción capital procede de que él era el Emmanuel, el Dios con nosotros. Su libertad personal, humanamente vivida, fue mediadora entre la libertad divina y nuestras libertades humanas: «Al que le agrada el bien sin haber experimentado el mal, es decir, antes de sentir la pérdida del bien, elija retenerlo para no perderlo, y será digno de ser ensalzado sobre todos los hombres. Si esto no fuere de una gloria singular, no se atribuiría a aquel Niño que nació de la raza de Israel, que se llamó Emmanuel, es decir, Dios con nosotros, y nos reconcilió con Dios siendo hombre mediador entre Dios y los hombres. Verbo en Dios siendo hombre mediador entre Dios y los hombres. Verbo en Dios y carne entre nosotros, y Verbo Carne entre Dios y nosotros. De él dice el profeta: Antes de conocer el niño el bien y el mal, desprecíala malicia para elegir el bien (Is 7, 16, LXX)»28. Constantinopolitano III: la salvación realizada por ¡a libertad humanizada de Cristo En otro lugar 29 he expuesto la problemática del concilio III de Constantinopla (681), consagrado a la verdad de la voluntad humana libre de Jesús. Me bastará en esta ocasión con relacionar esta cuestión con la perspectiva de nuestra salvación comprendida como liberación. Mucho antes del Constantinopolitano III, Apolinar negaba que Jesús dispusiera de un alma inteligente y libre. En efecto, según él, el poder de decisión de ese alma humana habría combatido necesariamente contra la voluntad del Verbo. Por consiguiente, se imaginó una especie de centauro teológico, en el que el Verbo de Dios asumiría directamente un cuerpo humano sin alma. L a reacción de la fe no se hizo esperar; si así fuera, Cristo no habría podido curar y liberar nuestra voluntad libre, ese hégémonikon, es decir la capacidad de gobernarnos a nosotros mismos. En efecto, no h a podido sanar más que lo 27. Jesús es el único hombre que no debió nunca al pecado y no tenia necesidad de ser rescatado. María, su madie, pertenecía a la raza de los pecadores salvados, pero su liberación del pecado original tomó para ella, no la forma de una curación, sino la de una preservación: es el dogma d«la Inmaculada Concepción. 28. AGUSTÍN , De Genesiid litt. VIII, 14, 32: Obras XV, BAC, Madrid 1957, 983. 29. En Jésus-Chríst dan la tradition, 167-173. 202 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 203 que ha asumido. Vale aquí plenamente el principio soteriológico de lo semejante por lo semejante. La voluntad propiamente humana de Cristo, es decir, su libertad verdaderamente humanizada, realiza nuestra salvación y libera nuestra voluntad. La escena de la tentación de Jesús, luminosa para Ireneo, se había convertido injustamente en una piedra de tropiezo para Apolinar. En el siglo VII coleaba todavía algo de esta dificultad, con la tentación de atribuir a Cristo una sola voluntad, en detrimento de la integridad de su naturaleza humana proclamada en Calcedonia. Pues bien, si la libertad tiene que ver con la persona, hay que decir de ella todo lo que se dice de la persona: lo mismo que la persona del Verbo está plenamente humanizada en Jesús y se convierte en persona humana, también la libertad del Verbo se hace libertad plenamente humanizada, se ejerce a través del principio humano de operación que es la voluntad, y se convierte por tanto en libertad humana. Así es como actuó concretamente en la historia de Jesús a través de una serie de opciones de su libre albedrío, algo que no pertenece al Verbo en cuanto Verbo. Así pues, Jesús vivió su propia libertad de Hijo bajo el modo de tener que realizarla, pero sin conocer el pecado. Asumió por tanto en su propia persona nuestro modo humano de ejercicio de libertad. Por este título es como pudo convertirse en palanca de liberación de todas las libertades humanas. En este sentido nuestra salvación viene también del hombre: en Jesús, el Cristo, el hombre coopera con la gracia. Esta cooperación viene por entero de la gracia «capital» de Cristo, perfectamente eficaz en su humanidad. Por tanto, todo viene de Dios y todo viene del hombre: todo viene de la gracia que ofrece la libertad sin pecado de Cristo y todo viene del hombre Jesús que se compromete por Dios con total libertad. En Jesús «el don de la salvación es una obra de liberalidad..., hasta el punto de elevar al beneficiario a la dignidad de co-donador. Así es como Cristo, lejos de sacrificar nuestra libertad, la fundamenta y la "salva" en su verdad; no libera al hombre a pesar de salvarlo, sino que lo salva dándole el poder de liberarse, y de liberarse cooperando en la obra salvífica de Cristo, de la misma manera que la persona divina del Hijo "salva" su libertad deificándola»30. Salvación y liberación del hont>re en la sociedad La cuestión que siempre nos hemos visto llevados a plantear es la de la inscripción en el orden social de los efectos de la salvación cris30. J. MOINGT, e n G. MARTELET, La Rédemptionc (a roneo), Lyon-Fourviére, 11. tíana. Si la libertad del hombre ha sido radicalmente curada y liberada mediante la entrada creyente y bautismal en el misterio de Cristo, el comportamiento de los cristianos en la ciudad tiene que manifestar algo de ello. No es que sea posible en este mundo una sociedad perfecta, dado que prosigue el combate de la salvación y que la manifestación plena de la reconciliación de todas las cosas en Cristo no puede ser más que escatológica. Pertenece, sin embargo, a la salvación cristiana que se pongan en concreto, aquí y ahora, algunos signos visibles. Los padres de la Iglesia eran perfectamente conscientes de esta exigencia. Pero ellos la traducían en un mundo cultural, político y social profundamente distinto del nuestro. Entre ellos y nosotros se da toda la distancia de la historia, de la evolución de la conciencia, y en particular, de la que procede de la influencia secular del cristianismo en las costumbres y estructuras de la sociedad. Este dossier tan complejo, con sus sombras y sus luces, sólo puede suscitar aquí nuestra atención muy brevemente. La primera cuestión es sin duda la de la esclavitud. La llamada a la fe crea una situación nueva de fraternidad entre los hombres y delante de Dios no hay ya hombre libre ni esclavo, decía san Pablo. De hecho, en las comunidades cristianas todos reciben el mismo bautismo, son admitidos a la misma mesa eucarística, todos tienen derecho al mismo matrimonio y acceden a los mismos ministerios. Los esclavos tienen derecho en adelante al descanso dominical. Hay en todo esto un fermento liberador que hará moverse lentamente a la sociedad y dará un golpe fatal a los principios en que se basaba la legitimidad de la esclavitud en el mundo antiguo. Sin embargo, a ejemplo de Pablo, los autores cristianos no invitan a los esclavos ni a la emancipación ni a la revuelta. Esta actitud nos sorprende, sobre todo cuando insisten en el deber de obediencia de los esclavos a sus amos. La fe y la caridad transforman las conciencias y las relaciones, sin tocar para nada el derecho. Luego, desde Constantino hasta Justiniano, se irá inscribiendo en la legislación un movimiento de humanización del derecho de los esclavos. Correlativamente, los obispos como Crisóstomo y Agustín condenan la esclavitud en nombre de la dignidad de la creación, común a todos los hombres. En la Edad Media la esclavitud s e convierte en servidumbre; el estatuto del siervo, que no es el del hombre libre, es totalmente distinto del de los esclavos antiguos desde el punto de vista de los derechos personales y familiares. A partir del siglo X, la Iglesia se opone a lapráctica corriente de la servidumbre de l o s prisioneros de guerra, «acción la más fuerte —escribe Marc Bloch que jamás haya ejercido el cristianismo, de una forma realmente un poco indirecta, sobre el progreso de la libertad humana, y quizás sobre la 204 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 205 estructura social en general»31. Esta evolución es bastante típica de la forma con que el cristianismo ha ejercido su influencia, demasiado lentamente sin duda. Por eso mismo se hace más trágica la recaída que se produjo a partir del siglo XVI con la triste trata de negros. El occidente creará así, en los países cristianos, un nuevo régimen de esclavitud que no quedará abolido hasta el siglo XIX, y cuyas secuelas racistas todavía tenemos que lamentar. Los padres de la Iglesia actuaron igualmente por la justicia social y la defensa de los enfermos y de los oprimidos, en un mundo en el que se daban cita unas inmensas fortunas al lado de una gran miseria popular, y en donde esta desigualdad era un factor de estancamiento económico. Con Juan Crisóstomo, un gran testigo de esta actitud fue también Basilio de Cesárea. Basilio organizó primero la lucha contra el hambre; en períodos de hambre, cuando subían los precios, su predicación «musculosa» hizo abrir los «graneros de los ricos»; organizó repartos de comida y cantinas para los hambrientos; pensando en un plano más elevado, almacenó granos para que no se repitieran semejantes situaciones; fundó la «Basilíada», a la vez ciudad hospitalaria, sanitaria y residencial, donde eran acogidos los enfermos y los ancianos, los incurables y los extranjeros. Esta institución fue lo suficientemente importante para que se desarrollara toda una vida económica y se diera trabajo a numerosos gremios artesanos. Pero Basilio no se contentó con organizar «obras sociales». Predicó una doctrina sobre la riqueza que en ciertos aspectos nos parece revolucionaria. Recortó el destino común de los bienes materiales y la responsabilidad aneja a toda propiedad privada. Los mejores conocedores contemporános de su pensamiento discuten incluso por saber si aceptaba el principio de la propiedad privada32. Basilio condena igualmente el préstamo con intereses, que daba lugar en su época a tasas usureras. Porque para él el dinero es de suyo estéril: multiplicarlo a partir de él mismo es una injusticia. Este juicio afecta sobre todo al préstamo para el consumo, cuando un hombre necesitado tiene que pedir prestado para su subsistencia y la de su familia, y no al préstamo para la producción. Basilio recuerda igualmente la obligación de trabajar para todos. En todo ello, y a pesar de las lagunas y ambigüedades de sus ideas, aparece como el precursor de un orden de justicia y 31. M.BLOCH, Les Ármales 1947, 165. de libertad en la organización de la sociedad. En el contexto de su época, trabajaba por una cierta forma de «seguridad social». Es característico que, al morir, los paganos y los judíos lo lloraran lo mismo que los cristianos, pues se habían beneficiado también ellos de sus iniciativas. Al igual que numerosos obispos de su época y de los siglos siguientes, Basilio actuó como «defensor civitatis» en casos de calamidad, interviniendo sin cesar ante los poderes públicos a fin de obtener justicia en favor de las víctimas de la arbitrariedad o de los avatares de la fortuna. Lo mismo hizo Agustín, como demuestra su correspondencia. No tengo ni mucho menos la pretensión de sostener que la actitud de la Iglesia en estos terrenos haya sido siempre perfecta. Eso sería olvidar la evidencia de que la Iglesia es al mismo tiempo santa y pecadora. Lo que importa a mi propósito es mostrar que, para los grandes testigos de la fe, pertenece a la salvación traída por Cristo el curar no solamente la libertad interior, sino también trasformar por medio de la intervención de las libertades humanas recuperadas de su inercia el orden mismo de la sociedad. Aunque esta trasformación se inscribe en un combate nunca acabado, sigue siendo un signo esencial de la realidad del evangelio. Podría continuar esta cita de testigos. Santo Tomás conoce el término de «liberación del género humano»33 y lo utiliza cuando se sitúa en la perspectiva de la mediación descendente, a diferencia de la categoría de redención que utiliza en un sentido ascendente. El tema de la libertad cristiana será también capital para Lutero: la fe libera al hombre de la servidumbre de la ley34. Nos libera en particular del «siervoalbedrío»35. DJ. ACTUALIDAD DE LA SALVACIÓN COMO LIBERACIÓN La libertad pertenece al ser del hombre en cuanto que es persona. Resume la grandeza del hombre. Dice incluso cuál es su semejanza con Dios. Porque, si el hombre es una libertad creada, una libertad en devenir, lo cierto es que está llamado a hacerse a sí mismo y a comprometer su existencia de manera irrevocable. Rahner define la libertad del hombre como k «facultad de lo definitivo», o también como «la facultad de lo eterno»36. Por tanto, la libertad es una participación 33. 5. 77i.III, q. 46, art. 1,2 y 3. 34. Cf. LUTERO, Tractatts de libert. christ., en Oeuvres II, Labor et Fides, Genévc 1966, 279. 35. ID., De servo arbitrio Ibid. V, 1958, 11-236. 36. K. RAHNER, Curso fmkmental sóbrela fe, o. c., 123s. 32. Véanse las opiniones opuestas sobre este punto en S. GIET, Les idees et l'action sociale de saint Basiie, Gabalda, Paris 1941; Y. COURTONNE, Intr. a las Homelies sur la richesse, Paris, Firmin-Didot, 1935; H. GRIBOMONT , Saint Basiie. Evangile et Églisc, Mélanges, Abbaye de Bellefontaine 1984, 65-77. La escena de la tentación en el desierto. Por tanto. ¿No nos dicen los evangelios algo parecido a propósito de la muerte de Jesús en la cruz? Ya hemos recogido la confesión del centurión. Ibid. a la que Tillich. Como agotada.L'Age de l'homme. la aparición del Ser Nuevo en la persona de Cristo es la gran paradoja del cristianismo: «La afirmación cristiana de que el Ser Nuevo se ha manifestado en Jesús como Cristo es paradójica. Igualmente. 147. rechazase la sustitución. No tiene nada de mágico.. 38. Pero el SS aceptó: fue la primera victoria del padre Kolbe. hoy canonizado.. 113. 117. 99-100. Para él «la cristología es una función de la soteriolo- gía»37. esp. «El destino tiene a la libertad sometida a servidumbre. Jesús ha venido a un mundo concretamente marcado por la alienación y el pecado: tales son las «condiciones de la existencia» encontradas y asumidas por él. La victoria de la libertad santa de Jesús sobre la alie37. Lucas nos dice que muchos. ni de ejercer una coacción sobre él. se trata de una llamada al mismo tiempo que de una fuerza nueva para la conversión. La salvación es ante todo la de nuestra libertad. ninguna incredulidad. indisociablemente por sus palabras. por haber agotado toda su carga de violencia. en beneficio de toda la humanidad encerrada en una alienación existencial con signos multiformes y en un destino pecador que no puede vencer. si no es libre. 187. de lo infinito y lo finito. Pero Jesús no fue vencido. ilustra la victoria de Jesús sobre toda forma de concupiscencia Tampoco Jesús entró nunca en convivencia pecadora con los hombres por la mediación del lenguaje marcado por la alienación. Esto nos permite comprender mejor la misteriosa alquimia en que consiste la victoria de la cruz. TILLICH. como en otros tiempos Ireneo. Mejor dicho. La lógica perversa de la acción que estaba cometiendo no podía ser indiferente a aquella peripecia que era una forma de contestación. «al ver lo que pasaba. No se trata de aplastar al adversario. Porque no hay conversión. ¿En qué consiste? «La paradoja del mensaje cristiano está en que en una vida personal la imagen de la humanidad esencial se ha manifestado en las condiciones de la existencia sin ser vencida por ellas»"". 41. «la resurrección es la restitución de Jesús como Cristo. justo. Se le impuso lo que era hermoso. tal como se les percibe en nuestra actualidad. Ibid. es decir. Se abrió una brecha en su proyecto de muerte. Paul Tillich ha aceptado esta perspectiva. que había decidido aquella hecatombe por venganza sádica. no es inútil volver sobre los dos elementos personal y colectivo —que hay que distinguir sin separar— de la salvación como liberación. 39. 40. Porque era «normal» que el oficia] de las SS. en la que ve el signo de su divino-humanidad. la libertad pecadora coincide con la libertad santa. La economía de la encarnación llega hasta allí. Constituye la única paradoja del cristianismo que lo engloba todo»40. desconcertó la lógica del mal con la fuerza del amor. Ibid. Lausanne 1980.. ligada a su vez a nuestra inteligencia iluminada y convertida por Cristo. 48). la victoria de Dios sobre el mal toma la figura de la victoria de la libertad del hombre Jesús sobre los hombres pecadores. Esta es la manera con que Tillich subraya la libertad sin pecado de Cristo. se presentó a sustituir a un padre de familia en el bunker del hambre. Sigúeme.. ninguna marca de hybris o de orgullo. VeristeneeetChrisl Théologie systémaüque. Teología sistemática \l. bueno y verdadero. que desarrolló Lutero.206 JESUCRISTO. Es portador del Ser Nuevo por la totalidad de su ser. Según su propia concepción teológica. se volvieron golpeándose el pecho» (Le 23. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 207 en la mayor prerrogativa divina.. es decir. Denuncia simplemente las cuestiones tramposas que le planteaban. Ibid. . 179 (trad. éstas no pueden romper su unidad con Dios»42. Ibid. de la unidad esencial de lo divino y lo humano. restitución que se arraiga en la unidad personal nunca perdida de Jesús y de Dios en el impacto de esta unidad sobre los espíritus de los apóstoles»43. el SS fue sensible a la belleza del gesto de amor y lo respetó. No se encuentra en él ninguna huella de alienación. atribuye una gran importancia. Por unos momentos. pero sin suprimirla Esto es lo que expresa la doctrina de la esclavitud de la voluntad»39. Es la victoria de una libertad santa sobre las libertades pecadoras. Su libertad vivió un breve relámpago de conversión. Pues bien. P. 43. sus hechos y su pasión. En su persona Cristo es «el portador del Ser Nuevo»38. La cruz es el símbolo de la sumisión suprema de Jesús a las condiciones de la existencia hasta el sacrificio de su particularidad: «Él que es el Cristo se somete a las negatividades más extremas de la existencia y. Cuando el padre Maximiliano Kolbe. La existencia y Cristo. Ibid. ül. sólo una libertad puede convertirse. Su contagio le afectaba por todas partes. 188. La derrota del mal se transforma en victoria de la libertad en el mismo vencido. Cristo libera y cura nuestra libertad Un ejemplo reciente puede ayudarnos a comprender lo que aquí está en discusión. la fuerza de conversión inherente a una libertad imbuida por un amor que llega hasta el extremo. Salamanca 1981 ).. esta propuesta corría el riesgo de excitar el gozo maligno que podía provocar en él la idea de hacer morir arbitrariamente a un padre de familia indispensable a los suyos. 42. Pero la anterioridad de esta salvación no debe comprenderse a la manera de un objeto. Más recientemente. Partió de la toma de conciencia de ¡a contradicción escandalosa que existe entre el anuncio evangélico de la salvación de todo el hombre y de todos los hombres en Jesucristo y las situaciones de alienación y de miseria que son consecuencia de un «desorden establecido» de injusticia. comunidad de vida de los que han sido captados por Jesucristo. cada uno es llevado por todos los demás»49.. desde Adán. esto es. Teología y teologías de la liberación Esta solidaridad de las libertades nos conduce naturalmente al examen de la dimensión colectiva y social de la liberación. la batalla paradójica que todos los hombres.. considerada como la libertad amorosa de Dios con nosotros y como fuerza de liberación no es por tanto una realidad puramente interior: tiene un aspecto externo.208 JESUCRISTO. pero él conquista esta vez. sobre la que tendremos que volver. De modo que cada individuo es portador de la libertad de los demás.255. Este acto de fe es una liberación. c. contra la violencia y en favor de toda la humanidad. Esto supone que la comunicación de la salvación como liberación pasa a través de las libertades humanas: es la trasmisión de la fe por el anuncio del evangelio y la celebración de los sacramentos realizados en la Iglesia. El encuentro y el diálogo tienen aquí una función que desempeñar. Cristo es verdaderamente en su muerte la Palabra. La humanidad libre de Jesús es mediadora de nuestras libertades salvadas. . Esta dimensión de la salvación se basa en un dato antropológico fundamental: «La realización de la libertad —sigue diciendo Kasper— presupone. contraponiéndole una nueva y real posibilidad. El misterio de nuestro mundo. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 20V nación pecadora que afecta a la humanidad es la revelación misma de su unidad con Dios. Abre a la acogida del Ser Nuevo y a la participación del hombre en su realidad.. c. La libertad del individuo es la de todos. la redención «como la libertad traída por Jesucristo y como la libertad que Jesucristo mismo es»46. y luego en la vida de la Iglesia y de los cristianos mediante el testimonio existencial dado de Jesucristo y la fuerza contagiosa de unas relaciones convertidas y libres... Puesto que en él coinciden la palabra y la existencia. La libertad concreta está vinculada a presupuestos económicos. e¡ Cristo. o. desde Adán.. La nueva situación creada por Cristo nos sitúa otra vez en concreto en la libertad de decidir. es repetir una vez más que es absolutamente extraño a este mundo de la violencia. 47. La cuestión de la salvación recibe entonces su respuesta en la aceptación por la fe de que la alienación de la existencia —y por tanto de la libertad— está ya vencida por el acontecimiento de Jesús como Cristo. El primer Adán es también un hombre sin pecado. en cuyo seno están aprisionados los hombres desde que el mundo es mundo. La expresión «teología de la liberación» está hoy en labios de todos: nos viene de la América Latina.. 45. GIRARD. no han dejado nunca de perder»44. nacido de Dios. Ahora el hombre no se encuentra sin alternativa»47. 49. Esta perspectiva es esencial para comprender la función concreta de la mediación realizada por el Verbo en su encarnación y el lado propiamente humano de la solidaridad que ha asumido con nosotros. primeramente en el acto histórico de la libertad de Cristo cuyo valor ejemplar ya hemos visto. jurídicos y políticos. La solidaridad de ¡as libertades En el marco moderno de una «ontología personal e intersubjetiva» 4i . Suelta el encatenamiento de la desorientación bajo la vieja situación. W. Esta solidaridad nos conduce a la universalidad de la salvación. Rene Girard ha hecho unas reflexiones semejantes en el vocabulario de la violencia. ligado a las estructuras políticas. tanto en el plano nacional como en el internacional. siguiendo el ejemplo de Ireneo. un orden solidario con ésta. R. W. Pablo VI 48. Ibid. Kasper interpreta. sólo es posible donde los demás respetan nuestro espacio de libertad. Subraya la anterioridad de la salvación respecto al acto subjetivo por el que la hacemos nuestra: «La salvación es tan real que nos califica ya antes de nuestra decisión haciendo posible a ésta. o. económicas y sociales. Ocurre con la salvación como con el pecado: su ante44. pues.. 255. Por tanto. Jesús. el Verbo hecho carne: «Decir que Cristo es Dios. 254. 175. Ibid rioridad es «de naturaleza intersubjetiva»48. Cristo está en la misma situación de Adán. KASPER. 46. La gracia. la libertad de todos presupone naturalmente que cada uno sea respetado. expuesto a las mismas tentaciones que todos los demás hombres. Ibid. Ibid. Recoge como Ireneo el paralelismo antinómico de los dos Adanes y ve en la victoria de la libertad de Jesús sobre la violencia el signo de la divinidad misma de Cristo.. puesto que se trata de la persona del mismo Jesús y de su propia libertad. ya que fue él el primero que al pecar hizo entrar a la humanidad en este círculo del que no ha salido desde entonces. 255. En este sentido el hombre se convierte en «co-partícipe de su propia salvación»57. 69. es un problema de fe y de salvación. la teología de la liberación tiene que enfrentarse con el nuevo estado de la realidad. 58. la teología clásica parece irreal: ¿cómo dar una consistencia concreta al anuncio evangélico de la liberación? No es mi propósito dar un juicio sobre tal o cual teología. Por tanto. La con50. De lo que se trata es de la totalidad de la teología cristiana en cuanto que es en su corazón mismo una teología de la salvación. Pueblos enteros comprueban que están en situación de dominados. 56. 15. 119. «la liberación por la fe»52 es un don de Dios que se traduce en exigencia de cara a los hermanos: «Cristo salvador libera al hombre del pecado. Salamanca 19745. un desafío que pertenece al orden del «status confessionis». c. Mientras que la libertad de cada uno supone un orden de libertad para todos. familiar. y lo hace auténticamente libre. n. Es el título que llevaen francés la obra de G. Centurión. de toda injusticia y opresión. Praxis de la liberación. el desnivel entre ricos y pobres recuerda. la violencia y la opresión niegan la condición humana de libertad. económica. o. 55. Perspectivas. recogida en un nuevo contexto. 52. Réflexions proposées par le Conseil permanent de l'Episcopat. Beber en su propio pozo. de las opciones de libertad que toma cada uno y ciertos grupos de los mismos. es decir. Ante semejante situación. IbJd. Semejante conversión debe tener un reflejo exterior y contribuir a la conversión de las estructuras sociales que pueden considerarse legítimamente como cristalizaciones. 3. ID. Teología de la liberación. 53. de la aparición de un dato tan crucial para la confesión de fe que la decisión que se tome ante él es en definitiva una decisión en favor o en contra de la fe. fundamento de toda fraternidad humana»53. de todo despojo. Porque «la liberación traída por Jesucristo no se reduce a un plano religioso que toque superficialmente el mundo concreto de los hombres»58. GUTIÉRREZ. IbJd. es decir. En otras palabras.. aspecto indispensable del «paso del hombre viejo al hombre nuevo. «Populorum Progressio» (26 marzo 1967).210 JESUCRISTO. La promoción de la justicia o la opción preferencial por los pobres. Ibid.6í. de la teología de las realidades terrenas o hasta de la teología de la creación. 59. En esta tarea tendrá que chocar inevitablemente con los innumerables conflictos que perturban nuestro mundo e intentará comprometerse en ellos con el espíritu de Cristo liberador. sino para «dejamos juzgar por la palabra del Señor»59. la teología de la liberación está llevada por la intuición fuerte de que la Iglesia se ve hoy enfrentada con un desafío radical. Esta concepción teológica de la liberación supone una «conversión al prójimo»55. Dentro del proyecto de este libro. Así pues. Es liberación integral y afecta a todas las esferas de la existencia humana. la situación que conocía Basilio de Cesárea.. del pecado a la gracia. Semejante esfuerzo rio puede soslayar una reflexión sobre la sociedad como tal. Teología de la liberación. la etnolo54. Porque el rechazo de la justicia es un rechazo de Dios. GUTIÉRREZ. G.. I D . después de varios siglos de cristianismo. IbJd. 299-210.. Cf. social y política. intentaré mostrar el vínculo que existe entre la liberación de los hombres y la salvación en Jesucristo51. En efecto. teología y anuncio del evangelio: Concilium 96 (1974) 69-70. Ene. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 21 1 decía que «la cuestión social ha pasado a ser mundial»so.2>0. PABLO VI. raíz última de toda injusticia. un rechazo de la liberación del hombre en Jesucristo. Intentará dar cuenta de la correlación necesaria entre «ortodoxia» y «ortopraxia». de toda disidencia entre los hombres»54. Se pondrá a la escucha del testimonio cristiano que se expresa a través de la vida y de la fe de los más pobres. Para ello la teología tendrá que recurrir a los diversos análisis propuestos por las ciencias humanéis. que no interesa solamente a su credibilidad sino incluso a su esencia. Sigúeme. de la esclavitud a la libertad»56. secuencia surge por sí misma: «la comunión de todos los hombres con Dios pasa por la liberación del pecado. 51. En muchos de ellos. esta orientación teológica se mostrará especialmente atenta a todas las mediaciones capaces de hacer pasar el mensaje de la salvación liberadora a la realidad concreta. enfrentándose con las fuerzas del mal y luchando por vencerlas en su propio terreno. la psicología. en la vida de los hombres. Analizará las diversas estructuras de la sociedad en la perspectiva de su «conversión» y por tanto de su trasformacion radical. Se interrogará por todo lo que se pone en juego con la palabra y la actuación de la Iglesia. Les Ubérations deshonunes et le salut en Jcsus-Christ. Hay que observar en primer lugar que la expresión «teología de la liberación» no intenta señalar un nuevo sector de la teología que haya nacido en nuestros días. 57.. Salamanca 1986. como ha podido hablarse de la teología del trabajo. vivir en comunión con él. Paris 1975. raíz última de toda ruptura de amistad.. Sigúeme. Mirará por la renovación del rostro de ésta. en un mundo y en unos países donde la alienación de los hombres es aplastante. no ya para deducir de allí una política. Lo que está sobre el tapete es una nueva manera de hacer teología. . pero la evolución camina en el sentido de una lucidez cada vez mayor60. La Instrucción trata de la misión liberadora de la Iglesia por la salvación integral del mundo. Ninguno de ellos se reconocería en la totalidad de la doctrina reconstruida de ese modo. sobre todo caps. en 1986.S.. Cf. Docvments et débats. por ejemplo. Pero desde ahora hemos de mostrarnos agradecidos con ella. Instrucción sobre algunos aspectos de la «teología de la liberación». Esta lente de aumento tiene el interés de señalar bien el círculo infernal en que corre el riesgo de encerrar una utilización ingenua de ciertos conceptos. Por eso la Congregación para la doctrina de la fe publicó en 1984 un documento. este cuadro tan lúcido es el fruto de una reconstrucción intelectual y de una organización coherente de temas que están dispersos por los autores y que no funcionan ni mucho menos según la misma formalidad que en el documento. 1984. el documento recoge en una síntesis impresionante los diversos aspectos del análisis marxista. Se propone el evangelio como la buena nueva de la liberación cristiana. . Instrucción sobre la libertad cristiana y la liberación. au n. ya que ha hecho comprobar a numerosos cristianos que la salvación. 202-205. Congregación para la doctrina de la fe. poniendo severamente en guardia contra la penetración del análisis marxista en la teología. Cf.R. la sociología. 64. eventualmente peligrosa. Aun reconociendo la plena legitimidad de la expresión «teología de la liberación»61 y las realizaciones válidas de algunas de estas teologías. 1986. este dicasterio publicaba una nueva Instrucción de un tono sensiblemente diferente y que constituye una verdadera «teología de la liberación». c. Este discernimiento particularmente negativo de la Congregación no fue sin embargo la última palabra sobre el tema. Tiene sin duda necesidad de afirmar sin cesar su discernimiento. o. Había en esta posición una ambigüedad real. que es a la vez redención. lbid. que se añade a su dimensión soteriológica63.212 JESUCRISTO. La fascinación de las pautas de lectura marxista ha representado un papel en algunos desarrollos de esta teología. siendo así que se trata de una categoría marxista que funciona en el interior de toda una ideología e interpreta el hecho de las luchas sociales como un tiempo necesario para el establecimiento de la dictadura del proletariado. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO LIBERADOR 213 gía.A. Toma en cuenta la dimensión ética de la liberación.2Í. Se corre allí el riesgo de someter el evangelio a una reducción política que es su misma negación. 61. así como el posible contagio de los temas de la violencia.n. B. Sin embargo. Pero los debates que entonces se provocaron sirvieron para clarificar la situación. Cerf/Centurion. Documentos Vida Nueva. en la medida en que se lee todo el conjunto del mis60. Dos años más tarde. creyendo que puede obtener del mismo categorías válidas para una «praxis de liberación».Cf. La teología de la liberación sigue estando todavía por hacer en gran medida. 307 (1985)38-53. PETITDEMANGE. París 1985. emancipación y liberación. Jésus-Christ dans la tradition. Ihéologie(s) de la Ubération et marxisme(s): C. II a V. Congregación para la doctrina de la fe. hace del combate victorioso de Cristo sobre las fuerzas del mal el combate de la Iglesia a través de los tiempos de nuestra historia hasta el triunfo escatológico del Cristo total64. SESBOUE. considerar la lucha de clases como un hecho. Théologies de la libération. terio de la salvación según la vocación del hombre a la libertad. Suppl. 63. en cuanto que niegan directamente el contenido de la fe. G. Se denuncia el pecado como la raíz de las alienaciones humanas. y ha pensado que estas categorías podían ser utilizadas independientemente de la ideología materialista que constituye su horizonte.. justifica el amor preferencial por los pobres y propone la doctrina social de la Iglesia como una «praxis cristiana de la liberación»62. En este terreno la teología de la liberación se ha encontrado con el análisis marxista. 62. Documentos Vida Nueva. Era tentador. 8 Cristo divinizador La salvación cristiana tiene dos elementos inseparables, la liberación del pecado y la entrada en la vida de Dios, que son como las dos caras de una misma moneda. Estos dos elementos estaban ya presentes en las categorías que hemos tratado. La iluminación es a la vez una erradicación de las tinieblas del mal y una entrada en la visión de Dios. La redención es liberación del mal, pero también libertad y entrada en una vida libre como la de Jesucristo. Así pues, el tema de la divinización ha sido ya tocado en los capítulos precedentes. Sin embargo, hay que tratarlo por él mismo, dada su importancia tradicional y antropológica. Con él se desplaza un poco la dominante de la reflexión: si se sigue dando una connotación del lado «negativo» de la salvación, es el lado «positivo» el que pasa a primer plano. El deseo de la divinización, esto es, el deseo de acceder a la condición y a la felicidad divinas, ha llenado toda la historia de la humanidad y sigue en pie actualmente, aun cuando utilice un lenguaje más velado. Lo demuestra abundantemente la historia de las religiones. Por no tomar más que algunas referencias contemporáneas del nacimiento del cristianismo, pensamos en el ideal religioso de los griegos y en las religiones de los misterios, totalmente polarizadas en torno a la asimilación del alma con Dios y al acceso a la inmortalidad bienaventurada. La diferencia con el mensaje del Antiguo Testamento en esta materia no recae en el deseo de la divinización, sino en el cómo de su realización; para los griegos esto es fruto del esfuerzo humano —que se encuentra tematizado en la investigación filosófica—, mientras que entre los judíos es un don de Dios1. Antropológicamente, es legítimo decir que la relación del hombre con el absoluto pertenece a la definición 1. Cf. J. GROSS, La divinisation du chréüen d'aprés les Peres grecs. Contribution historique a la doctrine de la gráce, Gabalda, Paris 1938, 81. 216 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DIVIMZADOR 217 misma del hombre y marca su existencia con una dimensión insoslayable. Así pues, tendremos que recoger este tema central primeramente en la Escritura y luego en la tradición, donde ocupa un espacio muy amplio, antes de ver cómo se renueva en la actualidad, a pesar de ciertas contestaciones, bajo el vocabulario de «autocomunicación de Dios», es decir, del don que Dios nos hace de sí mismo y de su propia vida, que es lo que constituye para Rahner el dato central del cristianismo y el punto de partida del mensaje cristiano. I. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA Al comienzo Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gen 1, 26), imprimiendo en él de antemano una vocación a hacerse su propio y libre compañero. Por eso, la creación del hombre es ya un acto de salvación, a la vez que invitación a vivir en el trato con Dios y don primero para llegar a ello. Esto es tan cierto que la tentación original se presenta como la cara contraria de esta vocación. En efecto, la serpiente le dice a la mujer: «El día en que comiereis del fruto del árbol se os abrirán los ojos y seréis como dioses» (Gen 3, 5). El pecado del hombre consiste en convertir su vocación en tentación, en querer obtener por sí mismo lo que Dios quería darle por pura generosidad. Pero no por ello quedó abolido el designio de Dios sobre el hombre. Dios inaugura su obra de salvación constituyéndose al pueblo de Israel que considera como hijo suyo (Ex 4, 22; Os 11, 1; Jer 3, 19; 31, 9.20; Sab 18, 23). Esta filiación adoptiva englobaba a todos los miembros del pueblo de Dios, que se dirigían a él como a su Padre (Dt 14, 1; Sal 73, 15;...). La piedad judía se sentía orgullosa de su filiación adoptiva. Pablo reconocerá más tarde que la adopción pertenece a los israelitas (Rom 9, 4). Con el libro de la Sabiduría la idea de la filiación divina adquiere un sentido individual y trascendente2. Todos estos temas conocen en el Nuevo Testamento su cumplimiento. Adopción filial y don del Espíritu En los evangelios sinópticos Jesús designa a Dios ante sus oyentes como «vuesto Padre celestial» (Mt 6, 1; 7, 11; Me 11, 25; Le 11, 13) y 2. Ibid, 77-80. les enseña a orar diciendo «Padre nuestro» (Mt 6, 9) o «Padre» (Le 11, 2). Pero es sobre todo en la pluma de Pablo y de Juan donde encontramos las afirmaciones más claras de nuestra adopción filial: el misterio de muerte y de resurrección de Jesús, «primogénito entre muchos hermanos», (Rom 8, 29), «primogénito de entre los muertos» (Col 1, 18) nos concede renacer por la fe a una vida nueva, una vida filial «en Cristo». «Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús» (Gal 3, 26). El paso de la esclavitud a la libertad es también paso del estatuto de esclavo al estatuto de «hijos adoptivos»: «La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abbá, Padre! De modo, que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios» (Gal 4, 6-7). Lo que nos hace hijos, trasformándonos interiormente, es el don del Espíritu mismo de Dios, que en adelante habita en nosotros y nos conduce: «En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo» (Rom 8, 14-17; cf. 8, 23). Esta habitación del Espíritu hace de nosotros el templo de Dios (1 Cor 3, 16-17; 2 Cor 6, 16) y de su Espíritu (1 Cor 6, 19). La epístola a los Efesios sitúa esta adopción en el corazón del designio benévolo de Dios, del que somos objeto antes de la creación del mundo: «Eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia» (Ef 1, 5-6). La carta a los Hebreos, por su parte, nos recuerda que Dios intenta corregirnos como hijos (Hb 12, 5-12). El vocabulario de Juan es muy parecido. El prólogo de su evangelio refiere la venida del Verbo entre los suyos con la intención de dar a los que le recibieron «poder de hacerse hijos de Dios» (Jn 1, 12). En su primera carta el apóstol se admira de esta vocación y de este don: «Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!... Queridos, ahora somos hijos de Dios» (1 Jn 3, 1-2; cf. 3, 10). El nuevo nacimiento del bautismo La imagen de la adopción evoca la inserción de un niño extraño en un nuevo ambiente familiar que le comunica todo cuanto constituye su vida. En un sentido analógico el niño adoptado realiza por tanto la ex- 218 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DIVIMZADOR 219 periencia de un nuevo nacimiento. El Nuevo Testamento recoge esta metáfora de forma muy realista: sólo se recibe la vida por nacimiento; por tanto, no se puede recibir la vida de Dios, la de los hijos de Dios, sin nacer de nuevo. Este nuevo nacimiento (cf. 1 Pe 1, 3) es para nosotros el fruto de la resurrección de Jesucristo. Se realiza ante todo por la predicación de la Palabra que nos hace nacer a la fe. Porque somos engendrados por la Palabra de Dios, que actúa en nosotros como una semilla incorruptible (1 Pe 1, 23). Esta hace de nosotros «niños recién nacidos» que tienen que desear «la leche espiritual pura» (1 Pe 2, 2; cf. Sant 1, 18.21). Pero nuestro nuevo nacimiento pasa también por el bautismo, del que nos habla el Nuevo Testamento a la vez como de un baño de regeneración y como de una participación en el misterio de muerte y resurrección de Cristo. Porque para renacer, hay que morir: se juntan los grandes símbolos del nacimiento y de la muerte. Efectivamente, por una parte, hemos sido salvados «por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo» (Tit 3, 5). Es una temática que recogerá el evangelio de Juan. Ya en el prólogo el evangelista, al hablar de los que han recibido el poder de hacerse hijos de Dios, indica que «no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre, sino que han nacido de Dios» (Jn 1, 13). La semilla propia de este nacimiento bautismal viene de Dios. Por eso, en su conversación con Nicodemo, Jesús anuncia la necesidad para todo hombre de «nacer de lo alto» (Jn 3, 3). Su interlocutor toma esta frase tan al pie de la letra que le pregunta cómo puede un hombre ya viejo entrar de nuevo en el seno de su madre para nacer por segunda vez. Jesús explica así su pensamiento: «El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios». Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es Espíritu» (Jn 3, 5-6). El bautismo de agua simboliza un nacimiento, no ya carnal sino espiritual, el que lleva consigo el don del Espíritu Santo (cf. Hech 2, 38), que hace de nosotros hijos del Padre en Jesucristo. Este nacimiento que viene de Dios nos arranca del pecado, ya que «todo el que ha nacido de Dios no comete pecado porque su germen permanece en él» (1 Jn 3, 9). Pero, por otra parte, este nacimiento es una muerte y una resurrección. En su célebre texto de Romanos 6, Pablo utiliza la polivalencia del simbolismo del agua que no solamente purifica, sino que realiza una obra de muerte y una obra de vida. Nuestra inmersión en las aguas bautismales es una inmersión en la muerte de Jesús, con el que somos sepultados para morir al pecado, y con el cual renacemos a una vida nueva con él (Rom 6, 4-8). Nuestra muerte es una muerte al pecado y nuestra vida es una vida para Dios en Jesucristo (Rom 6, 11). En Cris- to somos una «nueva creación» (Gal 6, 16). Nos hemos despojado del hombre viejo para revestirnos del hombre nuevo (Col 3, 9-10). La vida nueva, participación en la vida trinitaria Esta vida nueva hace de nosotros los hijos del Padre, los hermanos de Cristo y los templos habitados por el Espíritu Santo. Es por tanto en nosotros la participación en la misma vida trinitaria. San Pablo llama a esta vida una «vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Rom 6, 23). El nombre de Cristo resume toda su vida: «Para mí la vida es Cristo» (Flp 1, 21); o también habla de «Cristo, vida vuestra» (Col 3, 4). Esta vida está todavía oculta en Dios (Col 3, 3), pero se manifestará en toda su plenitud por nuestra resurrección definitiva en un cuerpo espiritual e incorruptible (1 Cor 15, 42-55). Como hemos visto, esta asimilación a Cristo es obra del don del Espíritu y nos constituye hijos en el Hijo. También para Juan, Jesús es en persona «la resurrección y la vida» (Jn 11, 25); es «la vida» sin más (Jn 14, 6), es decir, la vida eterna; es el pan de vida (Jn 6, 35.48). Los que creen en él tienen la vida eterna (Jn 3, 36). Jesús da la vida al mundo (Jn 6, 33). El que bebe su sangre tiene la vida eterna (Jn 6, 55). Esta vida eterna consiste en conocerlo a él y a su Padre (Jn 17, 3). Este lenguaje de la vida, que sustituye en este evangelio al del reino, remite a la vida de Dios, cuya cualidad trinitaria también se expresa en Juan. La segunda carta de Pedro recapitula todo este tema de la adopción filial y de nuestra generación en la vida de Dios con una fórmula única en su género: nos hacemos «partícipes (o: en comunión, koinónoi) de la naturaleza divina» (2 Pe 1, 4). Es la expresión más próxima al substantivo divinización o deificación (theopoiésis), que no se encuentra en el Nuevo Testamento, pero que se convertirá en un leitmotiv de la teología patrística. La salvación cristiana consiste en nuestra entrada en comunión vital con el misterio mismo de la naturaleza de Dios. U . E L TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN El dossier de la divinización en la antigua Iglesia es infinitamente rico, ya qu« para ella la salvación traída por Jesucristo se concibe ante CRISTO DIVIMZADOR 220 221 JESUCRISTO, EL ÚNICO MEDIADOR todo y sobre todo como nuestra divinización gracias al don del Espíritu Santo. Hemos de tener en cuenta el tema del hombre imagen de Dios, los grandes argumentos soteriológicos que dirigieron el desarrollo del dogma cristológico 3 , la naturaleza de la solidaridad asumida por el Verbo encarnado con toda la naturaleza humana, la relación entre encarnación y misterio pascual y finalmente el tema de la gracia. La vocación del hombre creado a imagen y semejanza de Dios Si el término de divinización tiene tanta resonancia afectiva y espiritual entre los padres, es porque para ellos el hombre creado a imagen y semejanza de Dios tiene la vocación de realizar lo mejor posible esta semejanza. «Se nos ha propuesto parecemos a Dios tanto como es posible a la naturaleza humana», dice san Basilio de Cesárea4. Ya hemos visto esta perspectiva al preguntarnos sobre la necesidad de salvación que todos sentimos: sólo Dios puede «contentar» al hombre. Y volvimos a verla en el tema de la revelación y del conocimiento, para ver y vivir a Dios. Pero en primer lugar, ¿qué hay que entender por divinización? En el pensamiento cristiano no se trata de un esfuerzo del hombre en un intento de llegar por una serie de purificaciones a su origen divino. Se trata de un don, de una comunicación de la vida divina que Dios mismo hace al hombre. El hombre es criatura; no podrá nunca ser Dios por origen. Dios no tiene más que un Hijo eterno, Cristo. Pero el hombre puede hacerse Dios por participación, es decir, puede recibir en parte y como don las prerrogativas de la vida de Dios: libertad, santidad, justicia, amor, inmortalidad e incorruptibilidad, por recoger en esta última palabra el vocabulario tan apreciado por los padres griegos. Puede vivir en sociedad con la Trinidad. Esta divinización es para Atanasio sinónimo de adopción final. «Uno solo es el Hijo por naturaleza; nosotros nos hacemos igualmente hijos, no ya como el en naturaleza y en verdad, sino según la gracia del que nos llama. Aun siendo hombres terrenales, somos llamados dioses, no ya como el Dios verdadero o su Logos, sino como quiso Dios, que nos ha conferido es la gracia» . ¿Cómo se realiza esta divinización? A través de un itinerario que conduce al hombre desde su origen hasta su fin. Los padres releen la 3. Cf.B. SESBOUE, Jésus-Cfuist dans la tradition, o. c , 98-100 y 119-120. 4. BASILIO DE CESÁREA , De Spiritu Sancto I, 2: SC 17bis, Cerf, París 1968, 253. 5. ATANASIO , Adv. arianos III, 19: o. c, 215. afirmación primera del Génesis (1, 26) en la perspectiva escatológica de san Juan: «Sabemos que, cuando (Dios) se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es» (1 Jn 3, 2). Todo comienza por la elección del hombre, es decir, por su vocación a la divinización. Lo «deiforme» en el hombre es querido de alguna manera antes del mismo hombre, puesto que el hombre ha sido creado para hacerse «deiforme». Según este designio, el hombre es creado a imagen de Dios y esta imagen constituye su propia naturaleza. Por tanto, la creación es ya una divinización incoativa. Ya que el ser integral del hombre supone su relación viva con Dios, Adán es creado en la gracia y la gracia entra en su constitución de criatura a imagen de Dios. Desde este origen hasta el fin del hombre se va desarrollando una dinámica que, a lo largo de toda la historia de la salvación y a pesar del pecado, permitirá al hombre hacerse el compañero divinizado de Dios. El esquema de la imagen y de la semejanza sirve para jalonar este itinerario según las modalidades principales. Algunos padres opinan que la imagen y la semejanza son dadas, perdidas, recuperadas y crecen a la par. Otros han advertido cierto matiz entre los dos textos de Gen 1, 26 y Gen 1, 27: el primero señala la intención de crear al hombre a su imagen y como su semejanza; el segundo dice simplemente que el hombre ha sido creado de hecho a imagen de Dios. Opinan por tanto que la realización primera no cumplió la totalidad del proyecto: el hombre tiene que pasar de la imagen a la semejanza. Entre estas dos modalidades, el lenguaje de Ireneo es un tanto fluido. Nos dice por una parte que el hombre «ha sido hecho a imagen y semejanza» 6 , que «se hace a imagen y semejanza» 7 , y que el Hijo de Dios nos devuelve lo que habíamos perdido en Adán, «es decir, ser a imagen y semejanza de Dios» 8 . Pero también, y en el mismo contexto, establece una diferencia entre la imagen y la semejanza, en particular cuando pone este esquema en relación con la composición del hombre como cuerpo, alma y espíritu, según el esbozo antropológico dado por san Pablo (1 Tes 5, 3). Así, el hombre separado de Dios queda reducido a no ser más que un cuerpo y un alma; es ciertamente imagen de Dios, pero no semejanza suya. Al contrario, el hombre habitado por el Espíritu es cuerpo, alma y espíritu; se hace a semejanza de Dios. Esta semejanza le confiere la incorruptibilidad, es una participación en la vida divina 9 . Por tanto, es la presencia del Espíritu, y en términos mo6. IRENEODE LION, Adv. haereses V, 6, 1: o. c.,583. 7. Ibid.H, 38, 3: o. c, 553. 8. Ibid., III, 18, 1: o. c , 360. 9. Cf. Ibid. V, 6, 1: cf. Y. DE ANDIA. Homo vivens, IncorruptiWité et divinisation de lliomme sc'on Irénée de Lyon, Etudes augustiniennes, París 1986, 68-72. En efecto. Image. confirmó la una en la otra: hizo aparecer la imagen en toda su verdad. París 1957. 1399-1413. Esta última. y atravesará la Edad Media. 1: o. Ruperto de Deutz y san Bernardo17. . disminuyen y son heridas juntamente por el pecado. la Escritura nos revela tres nombres divinos que estructuran los tres artículos del símbolo de la fe. París 1980. por otro lado. 15). escribe: «El hombre ha recibido la dignidad de la imagen ya en su primera creación. 61. Pero antes de la encarnación seguía estando en la sombra la realidad de la imagen.. J. c. Esta visión teológica del hombre a imagen y a semejanza de Dios va acompañada de una visión espiritual y mística. ya que hará al hombre a imagen y a semejanza de Dios»11. Centre Sévres. 12. Es preciso que Dios se nos revele tal como es y que sea en sí mismo tal como aparece. 1980. pero la perfección de la semejanza está reservada para la consumación»14. GROSS.617-618. En la invocación de estos tres nombres se celebra la liturgia del bautismo que realiza nuestro nuevo nacimiento en Dios y nuestra entrada en el misterio de muerte y de resurrección de Cristo. nos hará semejantes a él y cumplirá la voluntad del Padre. es objeto de un crecimiento a través de una vida consagrada a la imitación de Cristo. Deprincipüs III. pero esto no se veía. col. es preciso que el Hijo y el Espíritu sean Dios en el sentido fuerte y eterno de esta palabra Si no. Gregorio de Nisa. Para Orígenes. 151-161. 13: SC 7 bis. 6. son restauradas juntas por la gracia de Dios.. ORÍGENES. 13. C. por otro lado.588. 14. siempre seguirá animándolo su vocación a ver a Dios16. O. ha visto al Padre» (Jn 14. Comentando Gen 1. liberté. particularmente en los grandes autores monásticos: san Anselmo. También Clemente de Alejandría coloca el término de la salvación en la semejanza plena del hombre con Dios12. y serán consumadas en el hombre glorificado. por el contrario. ya que son necesarios para que el deseo de Dios pueda impregnar al hombre15. a fin de revelarle la verdad de esta imagen que lo constituye y devolverle así la semejanza perdida. 237. ya que el Verbo era todavía invisible. La encarnación revela entonces la profundidad de la «connaturalidad» que existe entre el hombre y Dios. 16. haeresesV. haciéndose lo mismo que era su imagen. pero la semejanza es el don del cumplimiento final. en los tiempos anteriores se decía ciertamente que el hombre había sido hecho a imagen de Dios.. IRENEO.CRISTO DTVINIZADOR 222 JESUCRISTO. no establece ninguna diferencia entre la imagen y la semejanza. Cf. Beauchesne. éste es el motivo de que la semejanza se hubiera perdido fácilmente. 1: SC 268. 172-174. ya que el hombre no vuelve a caer nunca de nuevo en el estado de simple naturaleza. la imagen de Dios que hay en nosotros es también la imagen de Cristo13. 9). afinidad que existen entre el hombre y Dios. Cf. GREGOÜIODE NISA. Cf.8. Por eso el Verbo se encarna a imagen de aquel que es su propia imagen. 1943. hominisXVh SC 6. 17. P. 16. Se da así una misteriosa reciprocidad de la imagen entre el hombre y Cristo. AGAESSE . el que me ha visto a mí. L'anthropologie chrétienne selon saint Augustin. lo que constituye la diferencia entre la imagen y la semejanza. in Genesiml. Es preciso que la Trinidad que se nos manifestó en la historia de la salvación y la Trinidad tal como es eternamente en sí misma no sean más que una sola y misma Trinidad. Pero cuando el Verbo se hizo carne. c. Están presentes en la creación de forma incoativa. Ya las arras del Espíritu acostumbran al hombre a captar y a llevar a Dios. 27. . Se formalizará luego en el PseudoDionisio y en Máximo el Confesor. en Dicúoimaire de Spirítualitélíl. ese Verbo a cuya imagen había sido hecho el hombre. Decreat. Adv. ya presente en Gregorio de Nisa y en Agustín. serían simples criaturas y no serían capaces de comunicarnos la vida de Dios. para que sea verdad la contestación de Jesús a Felipe: «Felipe. Agustín sigue este mismo camino: la imagen y la semejanza van siempre a la par. Esta progresión es solidaria de la revelación del contenido de la imagen por la encarnación del Verbo: «En efecto. 1976. Para 15. Por el Hijo y en el Espíritu el Padre nos acoge como hijos suyos y nos comunica su propia vida Pero para que este don sea auténtico. Los grandes argumentos soteriológicos La certeza de la divinización traída por Cristo y dada con el Espíritu en la vida de la Iglesia constituyó la motivación primordial de la elaboración de los dogmas trinitario y cristológico. Insiste mucho en el parentesco y en la 10. Hom. como un espejo manchado. pero «la gracia entera del Espíritu. peché etgráce. ORÍGENES. esto significa que es imagen de Cristo. El pecado nunca las hace perder por completo. 11.. En efecto. EL ÚNICO MEDIADOR 223 demos de la gracia. Si el hombre fue hecho a imagen de Dios. el Hijo es «la imagen del Dios invisible» según san Pablo (Col 1. Por muy alejado que esté de Dios. «Divinisaticm».2: o.i»dV. 26-27. y restableció la semejanza con el Padre invisible por medio del Verbo hecho ahora visible»10. 22-36). El punto de partida de la argumentación es siempre —explícita o implícitamente— la regla de fe bautismal. Su resurrección es para nosotros. El segundo movimiento (12-19) consiste en tomar en serio la objeción («no hay resurrección de los muertos») y en sacar las consecuencias normales. Hemos de darles ahora la palabra. En nombre de este mismo reflejo de fe reaccionarán los padres de la Iglesia ante los diversos cuestionamientos de los misterios trinitario y cristológico. es preciso que las relaciones «económicas» de las personas divinas actuando en común por nuestra salvación revelen las relaciones eternas que las unen entre sí independientemente de nosotros. de los que el Hijo es como el término medio. dando una lista de las apariciones. El primero (1-11) es el recuerdo del evangelio recibido y trasmitido. el Hijo y el Espíritu. Las misiones del Hijo y del Espíritu tienen que revelar sus procesiones en el interior de la Trinidad. En efecto. fue crucificado por los impíos. de la regla de fe apostólica (aun cuando esta palabra aquí anacrónica). para nuestra vida eterna en Dios. Presentación sintética: el punto de partida. 1-34) puede analizarse según tres movimientos. Pablo la recibe a título de hipótesis y se entrega a una revisión desgarradora del contenido de la fe. Hech 2. que proceden de una lectura errónea de la Biblia o bien de las dificultades que plantea la razón. Poner la esperanza en Cristo solamente para esta vida es condenarse a ser los más desventurados de entre los hombres. pero Dios lo resucitó y constituyó Señor y Cristo. Cristo no ha resucitado. ¡a regla de fe Como no es posible seguir aquí cronológicamente los innumerables enunciados de la apelación al argumento soteriológico. realizado por Cristo en el Espíritu. La hipótesis se refuta en sí misma mediante el enunciado de sus consecuencias. En efecto. todos permanecen en sus pecados. esto es perfectamente legítimo. Más aún. derramó el Espíritu (cf. Pablo no opone ninguna contraargumentación a la lógica de la revisión desgarradora. tal como la acabamos de sintetizar para el misterio trinitario. el símbolo y el bautismo constituyen el fundamento mismo de la fe y de la salvación. que va desarrollando los diversos testimonios de la resurrección de Jesús. La verdad es que Cristo ha resucitado de entre los muertos y que por él viene la resurrección de todos los muertos. La objeción del adversario no se ha expresado todavía. Los que escuchan esta palabra y se abren a la fe arrepintiéndose de sus pecados. La comunicación que Dios hace de sí mismo a los hombres tiene por fundamento la comunicación trinitaria que lo constituye en sí mismo. supone la realidad del intercambio trinitario entre el Padre. nos bastará proponer una expresión sintética y un tanto sistematizada de los mismos. Al contrario. ya que nos encontramos en un terreno de profundo consenso.224 JESUCRISTO. Ya no hay salvación. Resulta incluso interesante observar cómo reaparecen fórmulas análogas en la pluma de los padres a través de los siglos. esto es. es el movimiento que subyace a esta argumentación. No se trata de deducir la realidad de la salvación de la realidad trinitaria. pero ya se percibe como motivando esta insistencia en la resurrección. a fin de poder llegar a nosotros. Pero ¿de qué manirá nos salvamos? Porque hemos renacido de lo alto. a fin de poder comunicarnos la vida de Dios. evidente- . Basilio de Cesárea en el siglo TV es un excelente testigo de esta conciencia de la fe bautismal como referencia fundamental de toda reflexión sobre la salvación: «¿Como somos cristianos? Por la fe. dirá todo el mundo. Lo que es interesante. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DMMZADOR 225 decir las cosas más técnicamente. se parte de la certeza de la salvación para inventariar la naturaleza y la estructura de la Trinidad: ¿qué deberá ser ésta para que creamos que nuestra salvación no ha sido en vano? Este mismo resorte funciona para el desarrollo de la cristología: ¿qué deberá ser Cristo para que la mediación que asume en provecho de nuestra salvación sea real? Es preciso que sea Hijo de Dios en el sentido fuerte y eterno de este término. Consideraremos la época patrística como un todo. si no hay resurrección de los muertos. la realidad del intercambio salvífico entre Dios y el hombre. El ¡No! de Pablo expresa un reflejo vital de su fe. es preciso que sea verdaderamente hombre como nosotros. Nos remiten directamente al acontecimiento fundador narrado en el kerigma de pentecostés y estructurado según los tres nombres divinos: Jesús de Nazaret ha sido acreditado por Dios. como Dios y como hombre. reciben el bautismo y con él el don del Espíritu. La realidad de las relaciones trinitarias condiciona la realidad de las relaciones establecidas por las personas divinas con los hombres. la predicación apostólica es una mentira y la fe de los cristianos se queda vacía. Ya no hay esperanza de vida en Dios. De lo contrario. para nuestra salvación. Este largo texto (1 Cor 15. El despliegue de la misma basta para manifestar su imposibilidad. es preciso que sea uno y el mismo. la distancia radical que hay entre Dios y el hombre volvería a introducirse dentro de sí misma y quedaría aniquilada su mediación. y desconcertante para nosotros. Es entonces cuando interviene el tercer movimiento de la argumentación (20-34) a partir de un ¡No! enérgico. Este tipo de argumentación tiene un origen bíblico en la célebre respuesta de Pablo a los Corintios que iban diciendo que no hay resurrección de los muertos. Jesucristo nuestro Señor. Hijo del hombre: para que el hombre. 19. Madrid 1948.laeresesIII. partícipe de su inmortalidad»27. c. soportó los ultrajes de los hombres. ¿vamos a abandonar "la forma de la enseñanza" (cf.XI. trad.. 26: o. por eso conviene constatar su aparición en fórmulas muy semejantes: heneo (siglo II) «Ésta es la razón por la que el Verbo se hace hombre y el Hijo de Dios. y él mismo se hizo visible por su cuerpo. 1: o. se divinizara. los padres. Orígenes (siglo III): «Con Jesús empezaron a entrelazarse la naturaleza divina y la naturaleza humara. toda la humanidad se divinizara en él y toda la masa de nuestra naturaleza fuera santificada con las primicias» 24. La base de esta argumentación sobre el intercambio salvífico se ha desplazado respecto a la de la Escritura: donde Pablo hablaba de intercambio entre maldición y bendición (Gal 3. IRENEO.. 28: SC 136. praeio. para que tengamos parte en la incorruptibilidad»22. JUANCUSOSTOMO . con la fe. mezclándose al Verbo y recibiendo así la filiación adoptiva. 14) dos afirmaciones bíblicas 21. para que por esta mezcla con la divinidad. no sólo en Jesús sino también en todos los que. 26. debido a su amor sobreabundarte. 21) o entre riqueza y pobreza (2 Cor 8. MdV. Juan Crisóstonv: «(El Verbo) se hizo hijo del hombre. Contra Apoll. 4. El bautismo es solidario de la invocación trinitaria. para hacer de los hijos del hombre hijos de Dios»25. 629.. incarnation ou mystére pascal. Hom. . entre justicia y pecado (2 Cor 5. 19. ORIGEN. para que la naturaleza humana. no por naturaleza como lo es aquel a quien engendró. Por nosotros Dios se hace hombre. la gracia de la adopción filial nos viene de la cadena de comunicación que va del Padre al Hijo y al Espíritu. 337 23. adoptan el género de vida que Jesús enseñó y a los que elevó a la amistad con Dios y a la comunión con todo el que vive según los preceptos de Jesús»21. al hacerse hombre. para que en él nos hagamos Dios. «Habiéndose mezclado el Verbo con el hombre tomó en sí toda nuestra naturaleza. A/v. Es un daño similar partir sin el bautismo o haber recibido uno que carezca de uno solo de los puntos venidos de la tradición. i Atanasio (siglo IV): «(El Verbo) se hizo hombre. 568. 9). c. PG 45. este autor cita otros textos análogos de Gregorio en la nota 46. 1968. Es el principio más repetido de los padres. inJoh. 18.. J. 325. 17) recibida? . Cerf. 20. Sobre este fundamento y en el espíritu de la Escritura se formaliza el principio del intercambio salvífico que explicita el «por nosotros» y «por nuestra salvación». nos hizo particioneros de su divinidad»26. 4: Obras V. está claro que la palabra más preciosa será también la que se pronunció cuando recibí la gracia de la adopción filial»18.. P. Pero el principio es el mismo y encuentra su fundamento en la iniciativa del rebajamiento y de la kénosis divina en Jesús (Flp 2. JDSSUA. Del mismo modo que él. 24. Agustín (comienzos del siglo V): «Hecho partícipe de nuestra flaqueza mortal. Ibid. se haga hijo de Dios»19. La verdad de la primera compromete a la realidad de la segunda. GREGORIO DE N ISA. BAC Madrid 1983.X. 1: PG 59. 13-14). 69. para que nosotros nos hagamos Dios. en OirásXXIII. hablan de un intercambio entre la naturaleza divina y la naturaleza humana —intercambio disimétrico por otra parte—.yC/.226 JESUCRISTO. siendo verdadero Hijo de Dios.. para que tengamos una idea del Padre invisible. O. XI: PG 45. en una perspectiva más ontológica. 22. para que haciéndose lo que somos nos hiciera tal como él es23. 2.. 79. pero el argumento sería el mismo para los que no creen que el Hijo es Dios en sentido fuerte. así te hace a ti. 611) y de la encarnación del Verbo (Jn 1. 1973. La una está ordenada a la otra. 27. 1145a. 1152c. Deinearn. Paris 1968. Le salut.. ATANASIO DE ALEJANDRÍA. entre las prerrogativas de la una y los límites de la otra. por la participación en la divinidad. EX ÚNICO MEDIADOR CRISTO DIVINIZADOR 227 mente. sino por gracia mediante adopción. 459. Gregorio de Nisa: «Somos semejantes a él si confesamos que él se hizo semejante a nosotros. «Dios quiere hacerte dios. Rom 6. Verbi 54. 25. exaltándote. «El Verbo de Dios. o. Porque si el bautismo es para mí principio de vida y si el primero de los días es el de la regeneración. Basilio piensa aquí en los que no creen que el Espíritu pertenezca a la esfera de la divinidad. BASILIO DE CESÁREA. C. Aousrm. AGUSTÍN . Porque ¿cómo seríamos de otro modo? Después de haber adquirido la ciencia de esa salvación realizada por el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo. por la gracia del bautismo. participó de tu mortalidad. BAC. Existe una correlación dinámica entre la humanización de Dios y la divinización del hombre.. 368. se hace lo mismo que somos nosotros para hacer de nosotros loque él es» 20 . Romperla en uno de sus eslabones es por tanto ponerse fuera de la salvación y de la adopción. De TrinitatelV. Sermón 166. Contra CelsumlTl. 3: SC 199. Si no es integralmente hombre. Su amigo Gregorio de Nacianzo no tiene estas preocupaciones: «Si el Espíritu no üene que ser adorado. El hombre no podría ser divinizado. 1964. Epist. 191: SC 208.. no salvó lo que no había asumido. 33.. Es éste el estribillo continuo de Atanasio contra Arrio: «Si el Verbo fuera una simple criatura. contra aríanosll. 32. 1947. resulta difícil expresar con mayor claridad que la salvación del hombre consiste en su divinización. En todo caso. Ya la lucha contra los diferentes gnosticismos había llevado a la formalización del principio de la solidaridad humana. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DIVINIZADOR 229 que están en la base de la cristología patrística. evitando fórmulas demasiado directas capaces de chocar a los débiles.. . cum HeraclideV. como acabamos de ver3''. 71. 28. 51. Cf. SC 67. o bien a su unidad de Verbo encarnado. sino que estaríamos unidos a una criatura y seríanos extraños a la naturaleza divina. 126. sin participar en nada de ella»3!.228 JESUCRISTO. Orat. Ct. 1960. 67.. Por eso tenía que tener un cuerpo verdaderamente humano y un alma verdaderamente humana. no tendríamos por él ninguna participación de Dios. lo que se salva es lo que ha sido unido a Dios»29. Pero estos dos principios no son suficientes: si en Jesús las dos solidaridades fueran exteriores la una a la otra. 329. Pero Basilio habla aquí con prudencia. por muy sublime que sea.69. ¿cómo me divinizo por el bautismo? Si tiene que ser adorado. Si el Hijo fuera pura criatura. Este mismo principio es el que subyace al Tratado sobre el Espíritu Santo de Basilio de Cesárea.sujra. 30. ad Serap. si el Espíritu fuera una criatura. Por otra parte. aplica espontáneamente el mismo principio que había anunciado anteriormente a propósito del Hijo: «Por el Espíritu es por el que somos llamados partícipes de Dios. ORÍGENES. Gregorio de Nacianzo hace lo mismo frente a Apolinar: «Lo que no ha sido asumido no ha sido curado. no somos divinizados y seguimos siendo extraños a Dios. 225. cuando se ponía en discusión la verdad concreta de la carne de Cristo. sin estar unido a Dios. sino simplemente un don creado. GREGORIO NACIANCENO. inteligente y libre. por el mismo título que el Padre.70: PG 26. las apropiaciones que van de la humanidad a la divinidad y las comunicaciones que van de la divinidad a la humanidad. afirma vigorosamente que el Espíritu está con el Padre y el Hijo compartiendo sus prerrogativas divinas. 110-111. el debate de Nicea lleva a la formulación del principio de solidaridad y de comunicación divina: si el Hijo no es Dios por naturaleza y por origen. si (el Salvador) no se hubiera revestido del hombre entero»28. si el Hijo no fuera verdadero Dios»30. sin decir formalmente que el Espíritu sea Dios. del Hijo encarnado. Cdl. «conculcar la raíz de nuestra salvación y destrozar la piedra fundamental de nuestra esperanza»32. se irá explicitando y precisando cada vez más el principio del intercambio salvífico. 722c:SC 97. Cuando Atanasio se enfrenta con los adversarios del Espíritu. Salvó lo que él mismo había asumido. 24: SC 15. Porque si el Espíritu trasmitido en el bautismo no es personalmente Dios. Pues l)ien. I.. La comunicación de propiedades que se realizó en Cristo. la reparación de la humanidad no habría sido posible. Así ocurrió cuando Apolinar negó el alma humana. el hombre seguiría siendo puramente mortal. son el fundamento mediador del intercambio que tiene lugar entre Dios y nosotros. no salva al hombre entero. unido a una criatura. supa. Rehusar esta mediación es. En su combate contra Nestorio Cirilo de Alejandría desarrolla lo que podríamos llamar el principio de mediación ya evocado anteriormente31. Presentación sintética: doble solidaridad y mediación El intercambio salvífico supone a la vez una doble solidaridad de Cristo con Dios y con el hombre en su unidad mediadora A medida que las diversas herejías vayan atacando bien a la verdadera divinidad de Cristo. QRILODE ALEJANDRÍA. Epist. 34. Orígenes formula este primer principio en el primer contexto: «El hombre no habría podido salvarse por entero. ATANASIO . 29.. 289-296. Este principio es el siguiente: el Hijo vino a salvar al hombre entero y por eso mismo asumió una humanidad completa. bien a su verdadera humanidad. es decir. 1974. no pasaría nada de la primera a la segunda. Christus unus. ¿cómo no va a ser digno de culto? 31. ATANASIO. para Cirilo de Alejandría. Presentación sintética: Espíritu del Padre y del Hijo El principio de solidaridad y de comunicación divinas vale también para el Espíritu Santo que es el don recibido del Padre y del Hijo. no pudo comunicarnos la adopción filial. Encarnación y/o misterio pascual En su manera de hablar de la divinización del hombre. 20. el Espíritu de Dios no es una substancia distinta de él»36. en su deseo de clasificación de las diferentes categorías ^oteriológicas. escribe por ejemplo Cirilo de Alejandría37. P. 39. ¿cómo ser dioses y templos de Dios. 167. según las Escrituras. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DrVTMZADOR 231 Y si es digno de culto. 172-176. Malevez y luego a J. no en torno a la cruz y la resurrección. También se ha llamado a esta pretendida doctrina «teoría griega». igualmente hemos sido llamados por causa suya dioses. o. simplemente «por salvar el pellejo». sino su condición de posibilidad. es en él donde reside la condición de posibilidad de la mediación divinizante de Cristo. entonces fracasa por completo nuestra esperanza. CIRILO DE ALEJANDRÍA . sino es por el Espíritu que hay en nosotros? Porque. Malevez. Así Harnack. Este dossier se ha vuelto a abrir con nuevo interés gracias a L. O. En esta limpia argumentación de Cirilo se habrá reconocido el modo de proceder de Pablo en 1 Cor 15. GROS. 333. insistieron mucho en el misterio de la encamación. Gregorio de Nisa. confiesa con un mismo movimiento de nuevo la trinidad divina. habla a propósito de Atanasio de «teoría física» de la salvación.212. los padres de la iglesia. «Toda la naturaleza humana estaba en Cristo en cuanto que era hombre». 36. sino en tomo a la identidad ontológica de Cristo. ¿cómo no va a ser Dios? Lo uno está ligado a lo otro. por utilizar una expresión realista. los padres tienen a veces fórmulas que parecen atribuir nuestra salvación pura y simplemente a la unión hipostática de Cristo. por ejemplo. se trata realmente de una cadena de oro y de salvación» 3 . Fuera de la conciencia de esta conexión vital. En efecto. J. Dogmcngeschichte. No hay que prestar ninguna atención a los que están en el error. si es en realidad extraño a la naturaleza divina. Jossua'10. HARNACK.230 JESUCRISTO. Orat. efe Trínitate Vil: SC 246. ibid. CIRILO DE ALEJANDRÍA . los historiadores del dogma y los teólogos del siglo XLX. c. separado de ella por la subsistencia. considerada como un hecho. Cirilo analiza las consecuencias de la posición del adversario —el Espíritu es una criatura— para nuestra divinización. Por el contrario. Suponen la pérdida de nuestra esperanza. 28: SC 250. Freiburg i. Todos estos argumentos soteriológicos derivan su fuerza del compromiso mismo del cristiano en una fe viva. la encarnación del Hijo y el don del Espíritu. mantuvieron la tesis de que la patrística antigua había desplazado el centro de gravedad de la fe cristiana desde el misterio pascual a la encarnación. en su Manual de historia de los dogmai*. La unión de todos los hombres no es un efecto de la encarnación. Ante esta situación. «Física» debe entenderse aquí en el sentido de «naturaleza»: la naturaleza divina realiza la divinización de la naturaleza humana según un proceso «por así decirlo mecánico. Los grandes debates de la época giraron. in Joh. ese Espíritu que por sí mismo nos diviniza. C i r i l o de Alejandría recoge m á s tarde este argumento en sus Diálo- gos sobre la Trinidad: «Somos templos del Espíritu que existe y subsiste. esto es. donde el autor recoge y sigue los análisis de L. atribuyendo a ésta la causa verdadera de nuestra salvación. aplicado esta vez a la cuestión de la divinidad del Espíritu Santo. tal como se realizó en su encarnación. la formalización de los argumentos correría el riesgo de caer en un juego estéril. 41. no defiende ni mucho menos que Cristo asumiera toda la especie. dotados como estamos de ventajas que —no sé por qué— no nos conducen a nada. Por tanto. Cuando la fe cristiana se ve amenazada por el lado de nuestra divinización. A. Mohr. P. C. 31. En efecto. JOSSUA. 753b. Dialog. por haber recibido en virtud de nuestra asociación con él la comunicación de la divina e inefable naturaleza. ¿cómo podría introducir a los otros en la cualidad de Dios el que está privado de ella? Pero la verdad es que somos templos y dioses. 1978. En su tesis Le salut incarnation OB mystére pasca!. de "contacto físico de lo divino y lo humano en Jesucristo"» 39 . El sentido y hasta el instinto de fe que los impregna se parece mucho al instinto vital que hace desplegar a un hombre todas sus energías.. Pero la certeza que tenemos de ser templos de Dios. GREGORIO NACIANCENO. niega la hipótesis contraria como un error. 40.1978. que el Verbo al encarnarse se había unido a todo el género humano) había sido mal comprendido» 41 . 5: PG 73. 18-44. 38. que afirma que toda la humanidad no forma en cierto modo más que un solo hombre. a pesar de la multiplicidad de seres humanos. 1898. existe ya antes de la encarnación «por el simple hecho de la inmanencia del e/t/os indivi- 37. Mejor dicho. y salva el pellejo de los hijos de Dios. en cuanto que alcanza a la totalidad de la humanidad y reviste un valor universal. Malevez ha mostrado que el esfuerzo indiscutible de los padres «por elaborar filosóficamente mediante el realismo de las esencias universales una afirmación que les parecía revelada (a saber. Comm. Br. cuyos análisis vuelven a situar el centro de la perspectiva de las afirmaciones patrísticas. . J. 35. particularmente los griegos pero también san Hilario de Poitiers. . Los textos patrísticos no implican ni mucho menos una encarnación colectiva. comentando Jn 6: o. Acudiendo ante todo a una constatación elemental. Toda la humanidad queda de suyo englobada en el acontecimiento salvador realizado por el Verbo encarnado. Cf. ya que el Verbo no nos daría en ella su sangre.. Y el que murió por nosotros. no se preocupan únicamente de su primer momento. PH. Christus unus est. Al contrario. Cuando los padres hablan de la encarnación. o. tiene en sí misma un valor salvífico. saben muy bien que una encarnación que no comprometiera en nada la vida santa que Cristo llevó por nosotros y por nuestra salvación no tendría ningún sentido. Verla. y no solamente la virtud de la pascua. No olvidemos nunca la motivación soteriológica que les hace remontarse del acontecimiento pascual a la encarnación. y que en ella estamos ya virtualmente presentes en virtud del designio benévolo de Dios con nosotros (cf. que Ignacio de Antioquía calificará como la «sangre de Dios»46. a través de la cruz y de la resurrección. 463. CIRILO DE ALEJANDRÍA . al que dio por nosotros su sangre. La unión hipostática ejerce su fecundidad en y por el misterio pascual. Deincam. si el Verbo y el hombre Jesús estuvieran separados en dos Hijos.. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DTVIMZADOR 233 so en todo hombre»42. Ibid. Y el grande y augusto misterio del Unigénito hecho hombre no seria más que un cuento y una impostura: no se habría hecho hombre. IGNACIO DE ANTIOQUÍA . toda la Escritura nos dice que hemos sido redimidos por una sangre preciosa. Jamás oponen el ser personal de Jesús a su obrar. 1: SC 10. pero subraya un tanto importante sobre el que hoy se dirige de nuevo la atención. Pues bien. cit. En este sentido tan concreto la encarnación condiciona el valor salvífico de la cruz. 21. ATANASIO . inmanente por su propia forma a la humanidad singular de Cristo. La solidaridad de estos dos puntos de vista estaba ya manifestada en Atanasio44 y fue vigorosamente defendida por Cirilo de Alejandría contra los adversarios nestorianos. pero no a él» . El término eidos significa la forma de la humanidad presente en todo hombre. Calificaríamos de Salvador y de Redentor al otro. JOBERT. 509. un 42. El lenguaje de los padres resulta aquí desconcertante para nosotros. sino la de otro47. igualmente creadora. seria un hombre cualquiera. Si fuera cierta la hipótesis del adversario. «ya no habríamos sido rescatados por Dios. aun cuando esté sostenida por el teandrismo»43. 69. considerada de este modo. Pero éste no dispensa a nadie de la fe. es para «salvar» esa motivación. a través de la red 45.38. 43. c. c . sino por una sangre extraña. Pero nos remite a la cuestión de cuál fue el vínculo asumido entre esta naturaleza humana y nosotros. c. 76c-763a: o. como si pudiera existir lo uno sin lo otro. 1. 46. por el hecho de la encarnación.. Piensan en lo que constituye a Cristo por toda la duración de su existencia de hombre y en el cumplimiento de todos sus misterios. 1951. por la sangre de Cristo. la concepción virginal del Verbo de Dios o el nacimiento de Jesús. Por otra parte. Los sacramentos dependen también de la realidad de la unión hipostática. Adephes. Pero esta naturaleza universal no fue asumida y la fuente de santificación que se deriva de esta comunidad de naturaleza no tiene nada de automático. es un acto de salvación. Pero además. de la recepción de los sacramentos y del combate espiritual emprendido en la gracia para apropiarse de la salvación divinizadora. Su pensamiento estaba sin duda impregnado de una concepción platónica de la naturaleza universal de la humanidad. «En efecto. Si escrutan este acontecimiento.232 JESUCRISTO. Efectivamente. passim. reproducidas y participadas en nosotros. Esta respuesta es perfectamente justa48 en su orden e indica ya que la naturaleza humana de Cristo no puede ser considerada como una naturaleza cualquiera en el seno de la humanidad. un falsario. La primera reside en la unidad irrompible de la encarnación y del misterio pascual.. pretendido hijo. loe. 776c-777b. Esta doble dificultad nos conduce por el camino del discernimiento de una doble verdad. Fondements de la théologie du Sacré-Cocur: RevThom (1976) 593-594. podemos decir que este vínculo se debe a la solidaridad de naturaleza que une a todos los hombres entre sí y hace de la humanidad una comunidad histórica enfrentada con un mismo y único destino.. Ibid. están convencidos de que el obrar salvífico de Cristo no puede tener valor absoluto más que con la condición de ser el obrar del Verbo encarnado en persona. la misma eucaristía quedaría vacía de contenido. 47. ¿Cómo concebir el alcance universal de un acto de salvación realizado una vez por todas dentro de los límites de la condición humana asumida por Cristo? Se puede responder sin duda que por el hecho de la unión hipostática la naturaleza humana de Cristo está unida a la persona divina del Verbo. 44. Ef 1). es la eficacia misma de la unión hipostática la que representa el papel decisivo en nuestra divinización. CIRILO DE ALEJANDRÍA . 48. La otra verdad concierne a la universalidad de la salvación realizada en virtud de la comunidad de naturaleza que se establece entre la humanidad particular de Cristo y la totalidad de la humanidad. A esta unidad del ser y del obrar en Cristo corresponde una unidad análoga en el creyente. a nosotros. VATICANO II. que por otra parte está ampliamente presente en el Nuevo Testamento. los actos que pone son a la vez históricos y transhistóricos. da a su nacimiento el valor de una creación nueva. En el designio de Dios esta humanidad tiene una Cabeza. Pero hay más. BAC. El término de gracia es más objetivo y remite menos directamente al orden de las relaciones personales entre el creyente y el misterio de Dios. Cristo la acaba también en el Omega de la historia. Gaudium et Spes 32. por el mismo Espíritu por quien se verificó en nosotros el perdón de los pecados y que hizo a Jesús limpio de todo pecado»51. no ya bajo el modo de una generación camal. Jesús se convierte en el principio de la humanidad nueva. comunicando lo que él mismo es. Moingt. Toda gracia que alcanza a los hombres es una extensión de aquella gracia original y una participación en su realidad: «Manifiéstese ya. La humanidad entera es la imagen única de Dios. Cristo vive su existencia y su propio destino en los límites de la condición humana y realiza allí visiblemente el acontecimiento de la salvación como un acontecimiento de nuestra historia. que se realiza por el don del Espíritu. ve la fuente de la misma en la unión hipostática de Cristo. la misma fuente de la gracia. la fe nos enseña que esta solidaridad de destino con la comunidad pertenece al designio de Dios. en el que es nuestra Cabeza. por el contrario. a fin de actuar sobre la historia desde dentro de la historia. esta última expresión designa simplemente la habitación trinitaria en nosotros. Se trata de un efecto sobrenatural producido en el alma por 51. M e inspiro aquí libremente en una nota inédita de J. que evoca simbólicamente la creación de Adán. La unión hipostática del Hijo nos hace participar de su filiación bajo el modo de la adopción. la visión sigue siendo muy parecida a la de los padres griegos. Madrid 1949. según la frase de san Juan (Jn 1. citado infra. Por un lado se remontan a los orígenes y por otro cumplen el final de los tiempos. En efecto. que es la de Cristo. Th. afecta a la parte de nosotros mismos que ha sido transformada y adaptada con vistas a la recepción de este don. realizada una vez para siempre y ejerciéndose continuamente en el cuerpo a la vez histórico y místico que es su Iglesia50. Por eso mismo insiste más en la gracia creada que en la gracia increada. que constituye la gracia divinizante de la humanidad de Jesús. pero se llevan a cabo por la mediación de su humanidad. por una parte Jesús entra en la serie de generaciones humanas y pertenece por tanto a la misma humanidad que todos nosotros. 5. sanctorumXV. 50. la teología occidental esti más precocupada de la antropología de la gracia. 49. Por este hecho. 52. Todos estos dones nos vienen de la fuerza de la divinidad. Tal es la gracia por la cual se hace cristiano el hombre. La problemática occidental de la gracia La teología latina habla menos formalmente de divinización y prefiere el vocabulario de la gracia. es decir. S. Agustín. En un célebre artículo de la Suma Teológica52 santo Tomás tratará también «de la gracia de Cristo en cuanto que es cabeza de la Iglesia». a través del desarrollo de la teología escolástica. 2. 8. en Cbras VI. el primer teólogo de la gracia. q. 397. 535. Constituye así el punto de reunión de la humanidad que hay que reconciliar y restaurar. Si el vocabulario ha cambiado. la cual se derrama por sus miembros según la medida de cada uno. de las condiciones de posibilidad y de las modalidades de nuestra unión con Dios en nosotros mismos. sino bajo el de una generación espiritual que pasa por la fe y el bautismo. AGUSTÍN. Bajo su abstracción. Su generación virginal a partir de María confiere a su nacimiento el carácter de una generación nueva. a. renacemos en una humanidad nueva. Verbo encarnado. el nuevo Adán. a hacer un desplazamiento de acento. desde el momento en que comenzó a creer. Pero. Somos «injertados» en la humanidad de Jesucristo y nos hacemos miembros de su propio Cuerpo. espiritual. la intervención de Dios. Cf. El Verbo encarnado entró en su lugar debido en el juego de estas múltiples solidaridades49. rota hoy como un espejo por el pecado. III. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DTVINIZADOR 235 compleja de las relaciones tanto sincrónicas como diacrónicas que se establecen entre las libertades. 31. La gracia creada. 16). la misma por la cual el hombre unido al Verbo desde el prinier momento de su existencia fue hecho Jesucristo. como su humanidad está unida a la persona del Verbo. De la plenitud de gracia del Verbo encarnado hemos recibido todos nosotros. pof el que constituye una totalidad única.234 JESUCRISTO. él la recapitula delante de Dios. Pero por otra parte. Recibiéndolo nosotros. Este cambio de vocabulario obligará igualmente. sobre todo en los escritos paulinos. pues. del mismo Espíritu Santo de quien Cristo fue nacido es ahora el hombre renacido. En sí mismo restituye la imagen de Dios a su verdad. Por otra parte. . De praedest. Entre estos dos extremos la realiza en el curso de las generaciones haciéndose contemporáneo de cada una de ellas. pero llamada a recuperar su integridad gracias a su agrupación en Dios. Principio de recapitulación desde el Alfa de los tiempos. Tit 3. 53. La referencia tiene que ser aquí la encarnación misma. Théodore de Régnon recogió esta intuición esencial en el siglo XIX54. al modo de la creación? Es algo muy distinto lo que está en cuestión. 17. Pero la teología escolástica ve en él una grave dificultad.) y la habitación del Espíritu (Gal 4. puesto que se trata de la apertura de la Trinidad a nosotros y de la invitación que las personas divinas nos dirigen para participar gracias a una misteriosa asimilación en las relaciones que las constituyen a unas respecto a las otras. ¿No vendrá el error de pretender pensar la adopción filial y la divinización pura y simplemente según el modelo de las operaciones ad extra. en particular 341-365. 9-11. En esta perspectiva la divinización puede parecer una especie de alienación de nuestro ser-hombre y una injuria a su propia dignidad. Pohier y G. 8. si tuviéramos que comprender que «mi Padre» designa a la primera persona de la Trinidad y «vuestro Padre» a la Trinidad entera. en cuanto que es un Dios único. San Pablo distingue en nosotros la presencia de Cristo (Gal 2. De este modo muchos textos del Nuevo Testamento tendrán que dar lugar a exégesis retorcidas. ese hombre privado de Dios siente la tentación de buscar su salvación en sólo sus recursos y de absolutizar su propia condición. en donde la idea de Dios se va viendo cada vez más desterrada de las relaciones públicas y hasta privadas. La gracia santificante tiene por tanto para nosotros una doble cara. si al mismo tiempo hubiera decidido no comunicarse a nosotros en una relación verdadera con cada una de ellas? El lenguaje de la Escritura y de los Padres tiene que ser tomado en serio en un punto tan capital. por la insistencia que se le concedió a la gracia creada. J. Cf.).. En lenguaje técnico se haMa aqui de causalidad formal o cuasi-formal.. No ocurre lo mismo en un mundo secularizado. 6. 2 Cor 13. l e serie: Exposé da dogme. 1 Cor 3. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DTVINIZADOR 237 Dios. 22. pero también entrada de esta naturaleza en una relación original y nueva con el Padre y el Espíritu. 17). generalmente según parejas complementarias. 1 Jn 3. 16. 5. Su simple anuncio era una buena nueva. que hay que evitar extraponer como si fueran dos cosas. más o menos radicales según los autores (H. París 1892. 15. en donde se trata realmente de la dinámica de una relación. La posición escolástica. T. Por esta misma razón. La teología escolástica. habría que pensar que. 55. Rm 5. 5. incluida su finitud y su contingencia. Ef 3. 4. ¿Qué sentido tiene hablar de divinización al hombre de una sociedad profundamernte marcada por el agnosticismo. ¿Para qué nos habría revelado Dios el misterio de sus tres personas. 19. Etudss de thélogie positivtsur lasainte Trinité. Sin embargo. En el siglo XVII el teólogo Denys Petau (Petavio) reaccionó contra la posición escolástica en nombre de un conocimiento mejor del pensamiento de los padres. que actúa en nosotros como causa eficiente de nuestra santificación. 54. haciéndonos amables y agradables a él. increada y creada. Su término preferido es el de morar (Jn 14. 16-17. Los padres de la iglesia heredarán naturalmente este lenguaje. Morel)". Juan afirma claramente la inmanencia mutua entre el Padre y el Hijo por una parte y los cristianos por otra. a fin de poder designar una realidad misteriosa según cortes distintos y planes diferentes. 19. Aunque corrigiendo algunas posiciones de Petau. corre el peligro de atomizar los diversos puntos de vista y de cosificar una multiplicidad de dones. obra ad extra si se considera simplemente la creación de la naturaleza humana de Jesús. se expresaría de forma bastante incorrecta (!). se va viendo hoy cada vez más abandonada. cuando no por el ateísmo? Á\ mismo tiempo. 42-51. Por tanto. el lenguaje de la Escritura es muy claro en este punto: venimos a ser hijos del Padre. III. mientras que la gracia increada se comunica a nosotros según lo que ella misma es53. Reteaux. 17. 20. es decir. al distinguir con mucha sutileza diversas clases de gracias. hermanos del Hijo y templos del Espíritu Santo. en nombre del principio de que las acciones ad extra de Dios son necesariamente comunes a toda la Trinidad. 4. 16. Este era el sentido de las críticas del tema cristiano de la divinización del hombre que evocábamos al comienzo de esta obra. cuando Cristo dijo: «Subo a mi Padre y vuestro Padre» (Jn 20.236 JESUCRISTO. V. Kung.supra. por el hecho de que pertenece a la persona misma del Hijo. HOY: DIVINIZACIÓN Y AUTOCOMUNICACIÓN DE DlOS Debates contemporáneos en torno a la divinización En un mundo tradicionalmente religioso el tema de la divinización resultaba eminentemente fecundo para la fe. que sobrevivió hasta la segunda mitad del siglo XX. Con un mismo movimiento Dios nos ama y se nos da. 24)... 6. la teología escolástica llegó a reducir la inhabitación trinitaria en nosotros a una relación que tendríamos con la naturaleza divina y no con las personas como tales. DEREGNON. y no unas relaciones diferenciadas con cada una de las personas. . más volatilizado quedaría en cuanto hombre. que está atravesado por un deseo infinito en el orden del conocimiento y del querer. La dialéctica del deseo de Dios sigue estando presente en la modernidad. semejante fórmula caería en el error. Sería suprimir la paradoja de la antropología cristiana57 por la eliminación de uno de sus términos. pero lo hace por un don soberanamente respetuoso de lo que somos. Paris 1963. 354. Realmente.. 57. Lo ha repetido un documento reciente: «Entendida correctamente. /«rf. Réñexiom théologiques sur Ihcarnation. Jésus-Christ daos la tradition. Desde Pascal hasta Blondel. BLONDEL. Joh. en Obras XIII. Porque el hombre es un sujeto finito. 33-35.238 JESUCRISTO. P. Véase el conjunto de este capitulo. es preciso que se dirija a nuestro «ser-hombre». 61. Nuestra divinización no puede arrancarnos de nuestro «ser-hombre». Analizando la lógica de la acción humana. Por otra parte. y me decía en u n tono de reproche: «¿por qué no lo decís?». «Por eso Cristo es el más radicalmente hombre y su humanidad es la más autónoma y la más libre»60. o. Madrid 1955. No pedimos que nos cambien en seres diferentes. cuya teología está esencialmente preocupada por las condiciones antropológicas de la acogida de la fe cristiana. aunque sea muchas veces de manera inconsciente o ambigua. Realiza su experiencia gracias a la insatisfación en que lo deja toda realidad conocida y poseída. 62.U. en Écrits théologiqucs III. 4. Así ocurre. La dialéctica del deseo de Dios Pero no creamos que nuestra época haya dejado de estar imbuida de la búsqueda de lo absoluto. c. La gran visión teilhardiana de la subida del cosmos hacia el CristoOmega ¿no constituye una forma moderna y típicamente cristiana de divinización? Más recientemente Karl Rahner. 97.355. Hay aquí indiscutiblemente una inflación del lenguaje. M. Ibid. Sin duda. Dios nos libera de la incapacidad natural en que nos pone nuestra finitud creada para hacernos hijos por adopción. Comisión internacional. Cath. En nuestro día K. . Cf. siempre seguiremos siendo criaturas ante Dios. Parece ser que este debate está inserto en un esquema de antagonismo entre Dios y el hombre. M. E. so pena de condenar a la incoherencia el designio creador de Dios. Parisl950. En su fervor por celebrar nuestra divinización. la deificación es la verdadera y suprema "humanización" del hombre»58. Para que la divinización nos diga algo. 77. Recueido a aquel prisionero de Fresnes qu<había hecho el descubrimiento maravilloso de nuestra divinización. La divinización no podría hacerse más que en detrimento de la humanidad. tencia. a veces desviada en ciertas expresiones idolátricas o en el culto exclusivo al hombre. pero con tal de abandonar su voluntad a otra voluntad distinta. 58. SESBOUE. Blondel ponía de relieve el vínculo entre la idea y el deseo de Dios: «No podemos conocer a Dios sin querer hacernos dios de alguna manera»62. I. 59. cristología. Rahner ha mostrado bien que la proximidad a Dios no es para el hombre la disolución de su consis56. no hay ninguna alternativa entre divinización y humanización: crecen a la par y llegan juntas al mismo punto. B. es la opción misma que se ofrece a la libertad: amarse hasta el desprecio de Dios. los apologistas y los filósofos han ahondado en el tema ya tematizado por un Gregorio de Nisa o un Agustín. 4 (Doc. 63. RAHNER. respetándolo en su consistencia. poder y no querer. contra el que ya habían reaccionado los antiguos concilios. DDB. está llevado por 60. Esta es por tanto la alternativa que se propone a su libertad: «El hombre aspira a hacer de Dios: ser dios sin Dios y contra Dios. in evang. ¿No decía ya el viejo Eutíques que la humanidad de Cristo se pierde en su divinidad como una gota de agua en el mar? Hay aquí un contrasentido sobre la misma encarnación59. Este es el verdadero sentido de toda la reflexión patrística. Quiéralo o no. 64. Cuanto más se acercase el hombre a Dios. ser dios por Dios y con Dios: he aquí el dilema»64. a pesar de su ruptura con el lenguaje tradicional61. sino la promoción de su autonomía. algunos de ellos parecen anunciarnos la desaparición completa de nuestra situación de hombres. Tomada al pie de la letra. Esta dichosa trasformación no se verifica si antes no reconocemos nuestra condición de hombres»56. Cf. ¿Anfión (1893). amar a Dios hasta el desprecio de sí»63. Teología. antropología I. con san Agustín al comentar el prólogo de Juan: «Dios nos llama para que dejemos de ser hombres. leyendo el c. K.356. en la perspectiva cristiana. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DrvTMZADOR 23<> Es verdad que los mayores autores han tenido en este punto fórmulas ambiguas o poco afortunadas.F. se ha entregado al análisis de la «experiencia trascendental» que anida en todo hombre. 1844 [1983] 123). Es el peso mismo de nuestra existencia el que deseamos ver asumido en Dios. por ejemplo. la "deificación" hace al hombre perfectamente humano. Hom. Pero esta situación pone al hombre en un aprieto: quiere ser Dios y no puede serlo por sus propias fuerzas. BAC. 17 desan Juan. 132-134 y 147-150. puede llegar a ser Dios.. «Querer y no poder.. AGUSTÍN. svpra. no podemos escapar de nuestra finitud creada. 37. sino en virtud de una iniciativa de Dios puramente gratuita. 70. Ibid. 72. gratuita.. realizada por el Padre y el Hijo y el Espíritu. 66. española: Teología sistemáticall-lll. ffid. El ofrecimiento de la autocomunicación es entonces un existencial sobrenatural. No puede comprenderse fuera de ese movimiento que viene de dentro de él y que lo arrastra más allá de sí mismo. RAHNER. o. Se trata de una ofrenda o de un don.159. Esta autocomunicación es «el milagro indebido del libre amor de Dios. 71. Théologie systématique III. Dios quiere comunicarse al hombre de manera absoluta.. El término existencial está sacado de la filosofía de Heidegger.. existencial se refiere a una estructura fundamental que afecta necesariamente a los comportamientos existentivos. Rahner utiliza el concepto técnico de «existencial sobrenatural»70. RAHNER. Tillkh. Curso fundamental sobre la fe. de lo explícito.c. Es «pura apertura a absolutamente todo. P. Hay autocomunicación simplemente porque el donante es él mismo don. Rahner. «el deseo vacila ante la novedad. Se revela y se realiza al mismo tiempo en Jesús. Dios se ofrece al hombre por su propia iniciativa con vistas a una relación de conocimiento y de amor inmediatos. ya que le corresponde siempre a la libertad humana vivir bajo el modo de la acogida o del rechazo. 147. Salamancal981 . K. L'existence et le Christ.il. es decir. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO DTvTNIZADOR 241 ese movimiento que trasciende siempre el orden de lo particular. al Ser en general»65.. ante la liberación de una confianza absoluta». VARONE. con su doble dimensión de gracia divinizadora y redentora. La autocomunicación de Dios resume para Rahner la totalidad de la salvación cristiana. L'age de lliomme.C. Lausanne 1980. Para K. 68. Por eso mismo se plantea todas las cuestiones. el cual convierte a Dios mismo en principio interior y en "objeto" de la realización de la existencia»69. Esta iniciativa gratuita de Dios no se queda en la exterioridad del ser mismo del hombre. pero también perdonante. 208 (trad. TILLICH. en el sentido de que el hombre no puede realizarse a sí mismo fuera de su dimensión histórica. o. 155.169. libre. 67. evoca la liberación del deseo del hombre que pasa de una decepción negativa ajite el mundo a una apertura positiva a «otra cosa». en cuyo seno se da ya un conocimiento de Dios que se ignora aún a sí mismo66. la traduce mediante el concepto de «participación en el Ser-Nuevo»67 El Ser-Nuevo es el modo de existencia en el que la esencia del hombre se reconcilia con su existencia. El nuevo vocabulario de la divinización La exposición de la divinización en las teologías contemporáneas adopta de buen grado un lenguaje nuevo. el hombre es el «evento de la comunicación libre e indulgente de Dios»68. Rhaner ha formalizado igualmente la correspondencia que los padres reivindicaron siempre entre la economía de la salvación. sin poder nunca detenerse. bajo la forma de un axioma fundamental. Para calificarla en su dimensión ontológica. El Ser-Nuevo es el reino de Dios. Ce Dieu censé aimer la souffrance. /fefd. K. el primero en que toca lo específico cristiano. A diferencia de existentivo. que designa el conjunto de comportamientos por los que el hombre dispone de sí mismo en el seno de su historia. Por ejemplo. y la teología. por ejemplo. Sigúeme.c. . «la historicidad es un existencial del mismo sujeto»71.. la vida eterna del Dios trinitario. que es también el de lo definido y limitado. F. porque en la autocomunicación de Dios a su creación por la gracia y la encamación Dios se da y aparece realmente como es en sí»72. O. P. /tód. 69. Cuando Dios se revela en Jesús. 167. 65. Porque lo propio del mensaje cristiano es anunciar al hombre que el movimiento trascendental de su espíritu que lo empuja hacia Dios es dirigido por Dios mismo en su ofrecimiento de autocomunicación. Es éste el título que le da al cuarto grado de su Curso fundamental sobre la fe. puesto que no afecta formalmente al hombre en razón de su naturaleza creada. ya que se juega en él el contenido mismo de la fe cristiana y de la realidad de nuestra divinización: «La Trinidad dada en la historia de la salvación y de la revelación es la "inmanente".240 JESUCRISTO. como se ha dicho. no se vieron llevados a desarrollar una doctrina de la justificación. la referencia magisterial de primer orden sobre nuestro tema. Los documentos más antiguos del Nuevo Testamento. La justificación por la fe fue el lugar decisivo de la experiencia cristiana de Lutero y. El contencioso confesional histórico sobre esta cuestión invita a hacer de antemano unas cuantas precisiones de vocabulario. en el contexto polémico de la Reforma. en particular el corpus paulino. Por otra parte. esta doctrina cristiana de la justificación por la fe es actualmente objeto de una reconciliación cada vez mayor. sino porque han sido objeto de una tematización doctrinal con posterioridad a las otras. seguramente en virtud de una coyuntural cultural que no ponía la conciencia ni al sujeto en el primer plano de la consideración. aun cuando el término de justicia tome en nuestro mundo cultural unos acordes distintos. Si intervienen al final de este recorrido de la mediación descendente. Pero la verdad es que los padres griegos. La teología católica clásica distingue ordinariamente entre redención objetiva . Al contrario. justicia de Dios La justicia y la justificación expresan una categoría esencial de la Escritura para anunciar nuestra salvación. el concilio de Trento dio sobre la justificación una doctrina que puede considerarse como su obra maestra. Es éste el importante dossier que nos toca estudiar en este capítulo. Motivo muchas veces de grandes debates confesionales. no es porque tengan un valor inferior. la experiencia personal de Agustín sobre el pecado y la gracia y luego su controversia con Pelagio le llevaron a descubrir las diversas facetas de la doctrina de la justificación que seguirá estando en adelante en el corazón de la dogmática occidental. El documento conciliar constituye. sigue estando viva.9 Cristo. las proponen con un relieve impresionante. su justificación y su santificación. La justicia es un arquetipo fundamental de la existencia humana. Esta diferencia de lenguaje ha engendrado no pocos malentendidos y sospechas que hoy empiezan a decantarse1: acusación de un antropocentrismo ambiguo en los católicos. ni de justicia conmutativa (la que preside el justo precio. respetuosa de los demás? La justicia es en este sentido un ideal de vida. objetivo y subjetivo.244 JESUCRISTO. Está al servicio de un estado de derecho en el que la ley del más fuerte no tiene que ser la mejor. una justicia que se comunica a sí raisma. JUSTICIA DE DIOS 24í> y redención subjetiva. todo este conjunto se llama justificación. culturales y espirituales. 205. También aquí el hombre choca con una alienación radical: tiene necesidad de ser liberado y hecho justo. KUNG. Lev 19. Pero no se detiene en él . los intercambios de prestación en general). Dios es sujeto y no objeto: es Dios el que hace justo al homfcre y no el hombre el que hace justicia a Dios. Pero el ideal y el deseo de la justicia personal chocan constantemente con la debilidad humana. leal. 6). incapaz de acceder a ella. Por el contrario. digna de la persona humana. No se habla ya simplemente de justicia vindicativa (la que castiga al agresor). Sean cuales fueren las insuficiencias de la justicia de los hombres. Para ellas la redención universal se define como el acto de la justicia justificante de Dios. Este tipo de malentendidos es el fruto característico de la teología de la controversia. la justicia es para los moralistas una virtud. sino también de justicia distributiva y de justicia social: la que distribuye los bienes de este mundo. que Dios pone a su lado. es la balanza con el fiel vertical y los platillos rigurosamente horizontales. Pero en este mundo parece utópico hablar de un orden de justicia perfecto. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. honrada. La justicia y la santidad son una forma de salvación para el hombre que intenta realizar su vocación. EL TEST1M ONIO DE IA ESCRITURA La justicia de Dios según la Biblia lúa Biblia conoce lien el símbolo del equilibrio de los dos platillos de la balanza (cf. son un homenaje del vicio a la virtud. I. La cesura mayor entre estos dos aspectos. Por otra parte. por persona recta. que ve pisoteados sus derechos. Sin embargo. y castiga al agresor injusto. según las palabras certeras y un tanto cínicas de Talleyrand. Protege al débil. La justicia responde a la violencia espontánea del hombre. realizada primero en la cruz y luego en la decisión que hace del pecador un justo. Esta división del vocabulario es extraña a las Iglesias de la Reforma. de forma que cada uno pueda tener su «parte justa» y llevar una vida 1. y tiene un valor universal. La primera consiste en el acontecimiento realizado por Cristo. Job 31. La reflexión del teólogo luterano H. En nuestros días la exigencia de la justicia adquiere una nueva amplitud. Asmussen citada por H. la teología protestante se empeña en distinguir firmemente entre la justificación como acto de Dios y la santificación. acusación de una justificación exclusivamente extrínseca o «forense» en los protestantes. No es una justicia que intente castigar y restablecer más o menos atinadamente un orden de derecho violado. están bajo el peso de injusticias considerables. Barcelona 1967. es ésa su función y es ése su sentido. Este vocabulario se funda tan sólo en una analogía entre los que expresan ambos registros y la justicia de Dios con el hombre. Su referencia es siempre un equilibrio respetuoso de la justa libertad de cada uno. Cf. perticularmente en su misterio pascual. En esta justicia. que es su consecuencia y trasforma al hombre interiormente. Por esc había que tratar de ella dentro del movimiento de mediación descendente. la segunda se refiere a la apropiación personal de la salvación en la conciencia del creyente. presente siempre en nuestros juzgados. el justo salario. ¿No desea cada uno de los hombres ser reconocido por «justo». es decir. se traduce en las palabras de redención y de justificación. no muy lejos de la santidad. ésta se revela como radicalmente distinta: trasciende toda justicia humana en que es capaz de hacer justo al que no lo es. Esta exigencia de justicia se extiende a los límites del planeta. de nuestros compromisos y de nuestras hipocresías que. Uno puede verse llevado a morir simplemente por seguir siendo justo. Todos nosotros tenemos la experiencia de nuestros errores con los demás. sino una justicia contagiosa. La justiScación según Karl Barth. para enfrentarse con muchas de las alienaciones que evocábamos al principio de este libro. El término pertenece por una parte al vocabulario jurídico y designa una institución pública encargada de mantener la paz mediante el respeto del derecho entre los ciudadanos. se trata de algo que supera las posibilidades de las fuerzas humanas. tanto políticas como económicas. materiales. y hasta los abusos a los que se pueda prestar. Por eso su símbolo. Por tanto. 36. Estela. de nuestras cobardías. El compromiso de la justicia en favor de los más desfavorecidos se presenta como una prioridad. Pero ¿quién es en este mundo el que puede «justificar» de verdad? Había que evocar estos dos registros de la experiencia humana para situar oportunamente la salvación como justificación. en donde las relaciones internacionales. es decir. 13. Dios no tendría más que culpables que condenar. Le 5. sino a pecadores» (Mt 9. 6) y a los que son «perseguidos por causa de la justicia» (5. Ccrí. Jesús es en su persona la fuente de una y de la otra. 20. De i'Ancien au Nouvcau Testament. Es ella la que lo conducirá hasta la muerte. El evangelio de Pablo E n el Nuevo Testamento. art. puede llegar a superar toda justicia humana.16). JUSTICIA DE DIOS 247 para hablar de la justicia según Dios. La justicia de Jesús es una actitud a la vez espiritual y moral que se expresa en su relación de obediencia amorosa al Padre y de apertu2. La vie de la Parole. el vocabulario de la justicia se completa en los evangelios con el de gracia. Esta justicia es la revelación de la justicia del reino de Dios para los hombres. «la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo» (Jn 1. Ante la extrañeza de éste.246 JESUCRISTO. 19). 48). P. Grelot. Por tanto. cit. 25) o al Bautista (Me 6. 32). Se dirigen dos bienaventuranzas a «los que tienen hambre y sed de justicia» (Mt 5.40). Lyonnet. o el respeto al derecho. Paris 1987. 4). la justicia de Dios «no es la justicia distributiva que recompensa las obras. Su justicia se dirige ante todo a los pecadores. GUILLET.52). 17. 6. la justicia de Dios no tiene nada de conmutativa o de vindicativa. 2. 45). decepción por la falta de correspondencia amorosa de su creación) quiere el bien y asegura al hombre la salvación. Pallo es el testigo privilegiado d e la justificación por la fe. Guillet.. 16. 10). sin ningún inocente que reconocer. muy presente en el evangelio de Mateo. con la plenitud de aquel de quien todos hemos recibido «gracia por gracia» (Jn 1.. ya que no ha venido «a llamar ajustas. en un sentido mucho más radical que cuando esta expresión se aplica a José (Mt 1. Así es como la justicia de Dios (que no es cólera. 452. Pero la justicia es ante todo un don de Dios manifestado en la persona de Jesús. 14. J. 5. El mismo autor ha expuesto su pensamiento de forma más desarrollada en Justice-Foi-Loi. 4. Ibid. ^Cwmdo Jesús cumplió toda justicia Jesús inaugura su ministerio pascual haciéndose bautizar por Juan. Pero el traidor Judas reconoce que ha entregado la «sangre inocente» o «la sangre de un justo» (Mt 27. 17. Para comprender bien su doctrina en esta ma- . es la atención al derecho mas profundo.. París 1972. lleno de sabiduría. «es ante todo un asunto personal: la necesidad fundamental de existir y de vivir»2. Ya hemos visto las palabras del centurión en la versión de Lucas: «¡Ciertamente este hombre era justo!» (Le 23. En ese caso. 6. Por consiguiente. Porque la justicia. 15). Mclangcs P. Delante de Dios y delante de los hombres Jesús se comportará como «hombre justo». La gracia y la justicia van a la par. a la sed de existir y de ser reconocido que anida en el corazón humano»5. y «el hombre no puede escuchar esta palabra más que en la fe»6. Porque si la ley fue dada por Moisés. Suppl. Da fórmula se refiere ante todo a un acto de obediencia y de fidelidad a la voluntad de Dios. o que iba creciendo «en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Le 2. «Nunca en la Biblia la justicia de Dios va asociada a un mal»3. que la proclama al mismo tiempo que el reino de Dios. O. Más profundamente todavía. Mt 21. 47). Esta actitud inicial tiene un valor programático. es finalmente una llamada a la perfección misma del Padre celestial (Mt 5.. Lucas nos dice que el niño iba creciendo y rebusteciéndose. particularmente de los más pequeños.17). 345-353.15. en Departcmcnt de Etudes Bibliques de l'I. tiene pleno derecho a enseñarla. 1976. Por eso mismo. B. El «hacer y el enseñar» son siempre solidarios en la vida de Jesús. Esta justicia tiene que ser superior a la de los escribas y fariseos (Mt 5. Por eso es esta misma justicia la que proclama y enseña en el sermón de la montaña. GUILLET. T. Juan nos presenta al Verbo encarnado como el que está «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1. «la justicia de Dios —escribe J. recogida por la TOB4. responde: «Déjame ahora. Según la frase de St. ra total a las necesidades de los hombres. la mujer de Pilato aconseja a su marido que no se mezcle en los asuntos de «ese justo» (Mt 27. Por consiguiente. la justicia se verifica por excelencia en el acto de hacer derecho al pobre. no corresponde al lenguaje de las epístolas paulinas. pero manifiesta también una declaración de intención para toda la vida de Jesús. 32). Por otra parte. 3. se inspira en la justicia de Dios que hace brillar el sol y caer la lluvia «sobre justos e injustos» (Mt 5. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. 20). en su respuesta al don del reino. Sólo Dios puede decirnos en Jesucristo: «tú eres justo». al que no tiene nada. Su justicia es totalmente justificante y salvífica con ese pobre por excelencia que es el hombre pecador que aspira a vivir. a otros santos personajes de los relatos de la infancia (Le 1. nota w a Rom 1. 19). porque «la gracia de Dios estaba sobre él» (Le 2. sino la justicia salvífica que realiza las promesas por gracia».14). J. Ibid. porque asegura su don. La invitación a hacer justicia. C. Chercher la justice:Cultures etFoi. Desclée. Nouveau Testament. pues conviene que así cumplamos toda justicia» (Mt 3. el joven judío Saulo de Tarso intentó con todo el fervor de su ánimo realizar su propia justicia por medio de las obras de la ley. este último se invoca con vistas a la revelación de lo que la justicia de Dios es para el hombre.18-20).2-11). acontecimiento realizado por Cristo y en cuyo nombre se produce la justificación de cada-uno. del que dice la Escritura: «"Creyó Abrahán en Dios y le fue reputado como justicia". Esperando contra toda esperanza. en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús. santificación y redención» (1 Cor 1. a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre. Con este espíritu es como el apóstol escribe a los Romanos la gran carta de la justificación por la fe: «Pues no me avergénzo del Evangelio.. lo mismo que Pablo. hay que remontarse hasta su experiencia personal. 9-10. 7. y el de la expiación o propiciación. fariseo. Revela la manera con que la salvación de Dios alcanza al hombre.30): todas estas categorías encuentran su unidad original y su sentido en la persona de Cristo. Los dos movimientos de la mediación reciben aquí una connotación según la verdad de cada uno. En efecto. su único deseo fue «ganar a Cristo y ser hallado en él. Que toda boca enmudezca y el mundo entero se reconozca reo ante Dios. que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judio primeramente y también del griego. como dice la Escritura: "El justo vivirá por la fe"» (Rom 1. que volveremos a encontrar cuando tratemos de la mediación ascendente. ¡tíd. cf. en cuanto al celo.. Pero se añade «mediante la fe». No podemos hacernos con Dios con nuestras fuerzas. Tenía motivos para sentirse orgulloso de ello: «Hebreo e hijo de hebreos. Todos justificados por gracia La vocación de Pablo es única. antes bien. igualmente estéril. «TTorque pensamos qtie el hombre es justificado por la fe. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. En una sínteis vigorosa Pablo repite entonces la proclamación de la salvación. La justificación del hombre es obra de la pura gracia de Dios. en presencia de la promesa divina. El gran ejemplo de la fe que propone Pablo es el de Abrahái. al hombre tan sólo s e le pide la fe para que sea beneficiario de la justicia y de la gracia. resultó ser pérdida.. intachable» (Flp 3. mediante la fe. No vaciló en su fe al considerar su cuerpo ya sin vigor —tenia unes cien años— y el seno de Sara. En otro lugar Pablo llama a Cristo «sabiduría.. pero no había encontrado a Dios. 9).8-9).28). sino en la esperanza y en la gloria de Dios por Cristo Jesús (cf.7-13. .. que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza» (2 Cor 12. su fe le llenó de fonaleza y dio gloria a Dios» (Rom 4. de fe en fe. no con la justicia mía. Este texto tiene el interés de articular en torno a la categoría de justificación otros dos vocabularios de la salvación: el de la redención.248 JESUCRISTO. Por eso tenemos que aceptar vernos descabalgados.3. creyó y fue hecho padre de muchas naciones. Según su propia confesión. para ponerla en Dios. Es allí donde se arraiga en él la dialéctica de la debilidad y de la fuerza que tanto le complace.5-6. caer por tierra. Todo lo que era ganancia para él. justicia. en cuanto a la justicia de la ley. Había llegado hasta el límite de su deseo de conseguir su propia justicia con sus fuerzas. como dice la Escritura: "No hay quien sea justo. Esta proclamación inicial es el índice de toda la epístola. Bajo esta luz puede manifestarse la radicalidad del pecado de la humanidad: «Pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están todos bajo el pecado. JUSTICIA DE DIOS 249 teria. sino la que viene por la fe de Cristo. la que viene de la ley. la justicia que viene de Dios. Vale para los paganos lo mismo que para los judíos. 16-17). No puso ya su orgullo o su «jactancia» en la ley. recurrir a otro y dejarnos coger. Pablo perdió toda la confianza que tenía en sí mismo.14). en cuanto a la ley. Pero en el camino de Damasco hizo un descubrimiento totalmente contrario y recibió el evangelio por una revelación de Jesucristo. ni siquiera uno solo". para mostrar su justicia» (Rom 3. 23-25). ya que nadie será justificado ante él por las obras de la ley» (Rom 3. Porque en él se revela la justicia de Dios.19-20). pero la experiencia que hizo tiene un alcance universal. perseguidor de la Iglesia. Su único bien fue el conocimiento de Jesucristo. sin las obras de la ley» (Rom 3. la incredulidad no le hizo vacilar. sólo Dios puede decirnos: «tú eres justo» 7 Así pues. apoyada en la fe» (Flp 3. Porque nadie puede decir de sí mismo: «yo soy justo». Gal 1. Pero el anuncio de la salvación se dirige a un mundo encerrado en el pecado y normalmente digno de la cólera de Dios. porque él le ha dicho: «Mi gracia te basta. que forma «inclusión» con la precedente: «Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios y son justificados por el don de su gracia. 5. Pablo puede sentirse orgulloso de sus flaquezas. Rom 2. 9. una liberación que hace así al hombre justo delante de Dios. Este tema encierra siempre en él una referencia a la imagen jurídica de la justicia devuelta al cristiano. el sentido que tienen del admirable intercambio entre Dios y el hombre.13). reaccionando sin duda contra las interpretaciones simplistas y extremas de la enseñanza de Pablo (San 2. Pero hay que esperar a Agustín para que llegue a tematizarse en occidente una verdadera doctrina de la justificación y de la gracia. La dimensión exterior de la justificación se ordena a su dimensión interior y tiene como fruto la santificación. nosotros que creemos en Aquel que resucitó de entre los muertos a Jesús Señor nuestro. brevemente esbozada. «condenó el pecado en la carne» (Rom 8. Madrid 1985. 857. Cf.14-26). Esta fe viviente está imbuida de la caridad. En la gracia y por la gracia es como creemos en la gracia y somos agraciados. con que ya nos hemos encontrado. que es a su vez gracia La salvación dada por Dios realiza entonces un acto perfectamente original de justicia. E L TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN He dicho que los padres griegos no desarrollaron una doctrina formal de la justificación. mediante la fe. de la Epístola a Diogneto: «Porque ¿qué otra cosa podría cubrir nuestros pecados. La experiencia de Agustín Ya n o s hemos encontrado dos veces con Agustín en nuestro r e c o rrido. Pero esta afirmación general exigiría sin duda alguna ciertas matizaciones. ya que la justicia que exigía la ley se cumple ahora en nosotros (Rom 8.15). Esta es.6). 10. que creyó en la promesa. inicuos e impíos. Epist. Más tarde. Basta para atestiguarlo el hermoso texto. El amor que Dios tiene por nosotros se ha derramado ahora en nuestros corazones. Por un lado. Lo que importa para el que está en Cristo es «la fe que actúa por la caridad» (Gal 5. Porque Pablo tiene plena conciencia de que la justificación por la fe no tiene que traducirse por la libertad de pecar. . como agua purificadora y se convierte en la fuente misma del amor que tenemos a Dios. Puesto que Dios es el que actúa en nosotros el querer y el obrar (Flp 2. ya que nos hace recibir la justicia viva y vivificante de Dios. y fue resucitado para nuestra justificación» (Rom 4. n. En la lógica de este texto la fe no es una obra nueva del hombre. Cf. 106-107. en un espíritu de alabanza y de admiración ante el designio de Dios. Pablo lo expresa con un entusiasmo cristiano. sino la justicia? ¿En quién otro podíamos ser justificados nosotros. la carta de Santiago insistirá mucho en este punto. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. primero a propósito de su experiencia de la mediación de Cristo10 y luege a propósito de la relación entre la gracia y el libre albe- 8. objeto de decisión divina e «imputada» al hombre como en el caso de Abrahán.24). id Diognetum 9. Se trata de una justicia devuelta al hombre que en Cristo y por Cristo se ha hecho vencedor del que lo había vencido. La analogía puede parecer estar muy lejos de la justificación de que habla Pablo. BAC. La fe hace vivir. vale también para nosotros.250 JESUCRISTO. sipra. Pero no hay ninguna equivocidad. El retorno a la vida del justo entregado por nuestros pecados nos comunica la vida en la justicia. Pero describe también una dinámica de trasformación del pecador por el don del Espíritu que actúa en él una vida nueva. sino al pecado del pecador. a quienes ha de ser imputada la fe. anteriormente señalado. ya que «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rom 5.4). que viniera de alguna forma a sumarse con el don de la gracia. sino en el solo Hijo de Dios? ¡Oh dulce trueque! ¡Oh obra insondable! ¡Oh beneficios inesperados! ¡Que la iniquidad de muchos quedara oculta en un solo Justo y la justicia de uno solo justificara a muchos inicuos!»8 Más arriba hemos visto9 el sentido original que adquiere en Ireneo la idea de la justicia en la salvación. JUSTICIA DE DIOS 251 Lo que vale para Abrahán. que separa no ya al justo del culpable. Esta vida nueva hace posibles las obras de la fe. la doctrina paulina de la justificación por la fe. supra. sino que la justificación hace posibles las obras del amor. que creemos en el misterio de Cristo: «Nosotros. por la cruz de Cristo. del que nada puede separarnos. 3.3) y el pecador se encuentra justificado por el Espíritu. quién fue entregado por nuestros pecados. Se abre para nosotros el camino de una vida en el Espíritu que nos convierte en hijos adoptivos de Dios (Rom 8. Por ejemplo. no se olvida del tema paulino del intercambio entre la justicia de Dios y del pecado del hombre. La fórmula completa de la justificación por la fe es la justificación por Ja gracia.5). esta fe que comprende esperanza y amor es un puro don de Dios. Las obras no contribuyen a la justificación. ya que esta justicia es desde luego un don que Dios hace al hombre. en Padres Apostólicos . 166-170. que precipitó las cosas. Pélage. natural de Gran Bretaña. El pagano africano. de sacorro exterior que nos viene del ejemplo de Cristo. a cada existencia le toca partir siempre de nuevo con sus fuerzas intactas. JUSTICIA DE DIOS 253 drío después del pecado". mantiene sin embargo toda su posibilidad de convertirse. su libertad vuelve a partir de cero con cada acto nuevo. que se desplazó de África a Palestina. Para Agustín. para volver a África y pasar de nuevo a Roma. sa vie et SÜ reforme. especialmente Celestio y Juliano. que ya tenía. puede incluso no pecar nunca (es la tesis de la iirpeccantia del hombre). Si el hombre peca. Scs ccrits. 12. Cf. que era Agustín. tematizaron su experiencia y dedujeron de ella su lógica profunda. que es la remisión de una deuda. Sobre Pelagio y esta historia. Lausanne 1943. turbulentos. un laico asceta. cf. Sea lo que fuere de la historia de la humanidad. Agustín experimentaba la soberanía de la gracia liberadora que le vem'a de Jesucristo. no hace más que «abrirles el cielo». 'prque los pelagianos. su libertad histórica es total. pero que no cambia el corazón. no tenemos necesidad de salvación. por tanto. con la entrada de Juliano de Eclana y . Por una parte. Si Pelagio tiene razón. la ley tiene que ser accesible al hombre. Actualmente somos perfectamente sensibles a la abstracción antropológica de esta doctrina. prescindiendo de cuál haya sido su conducta anterior. adulto ante él. Una de las características de la doctrina de Pelagio es la de expresar las posiciones espontáneas de un sentido común primario y precrítico. Por otra parte. Payot. el bautismo no se les puede dar a los niños «para el perdón de los pecados». G. ¿Qué pasa entonces con la gracia? Pelagio no niega ni su existencia ni su papel. cuya experiencia ha relatado en sus Confesiones. Pelagio. pecadores. Pero a medida que se fue envenenando ladisputa. y está finalmente una gracia de perdón de los pecados. En Agustín y Pelagio se enfrentaban dos concepciones totalmente distintas del cristianismo. hay además una gracia de enseñanza. la negación de la prioridad absoluta de la gracia sobre nuestras obras. Cada hombre es un Adán para él mismo. luchó en vano por poner de acuerdo las miserias de su existencia carnal con su deseo de Dios. el hombre es libre: está «emancipado de Dios». Estos encuentros nos hacen constatar una primera analogía entre Agustín y Pablo: tanto en uno como en otro la experiencia determina la doctrina. el hombre puede lograr por sí mismo su salvación con sus propios actos de libertad. pero que condena la realidad personal y colectiva del hombre. la negación de la situación pecadora concreta del hombre delante de Dios. el «querer» y el «cumplir» son cosa suya. y finalmente y sobre todo la negación de la cruz de Cristo. viajaban por las diversas regiones de la cristiandad de aquella época. por tanto. El judío Saulo contento de sí mismo y de sus obras había tenido que renunciar a sus privilegios y a la búsqueda desenfrenada de la justicia por las obras de la fe. de tal forma que a primera vista todos podemos reconocernos de buena gana c o m o pelagianos que se ignoran. Reconoce una gracia que se confunde con la creación: está en el origen de nuestro libre albedrío. supra. En una palabra. Pelagio no puede admitir la trasmisión de una especie de pecado original. a Pelagio le falta la persuasión de que nuestros actos nos trasforman. Fue necesario que intervinieran los concilios locales y los papas12. Se hizo con discípulos entusiastas que radicalizaron su doctrina. En ambos casos. somos perfectamente capaces de conseguir nosotros solos nuestra salvación. pecado hereditario que sería contrario a la moral de Ezequiel (Ez 18). Puesto que no hay pecado original. ni abusivo. seducido largo tiempo por el maniqueísmo. cuyo optimismo puede seducir por u n instante. mal convertido. Si el «poder» le viene al hombre del Dios creador. semejante doctrina es la negación de toda la enseñanza paulina y joánica.252 JESUCRISTO. se dio a conocer en Roma a partir del año 380 en la dirección espiritual de personas de la alta sociedad. puede hacer el bien y evitar el mal. la relación del hombre con Dios es ante todo una relación de creación entre un Dios justo y un hombre libre. Tanto el uno como el otro. válida para todo cristiano. no pide nada imposible. del pecado y de la salvación. Pelagioyla ilusión de la libertad Pero intervino un nuevo elemento. Ejerció así una gran influencia y se enfrentó con los que hacían una apología demasiado fácil de la fe sin las obras. Dios es justo: recompensa a los justos y castiga a los Agustín y la soberaníade 11. Su enseñanza desencadenó una polémica larga y compleja. por consiguiente. de la soberanía de la gracia. DE PLINVAL. Para Pelagio. pero el segundo a la luz de la doctrina del primero. la gracia L a respuesta de Agustín a Pelagio lo condujo a desarrollar la concepción. no hay pecado en donde no hay libertad personal. obispo de Eclana. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. que él interpretaba como una autorización a pecar «con toda seguridad y libertad». dos concepciones de la situación del hombre ante Dios. 198-199. 2-6 de gracia. El hombre no puede merecer la vida eterna. sigue siendo la misma a continuación. le corresponde al hombre ser fiel al mismo. A veces se tiene la impresión de que el último Agustín hace perder toda su consistencia a la libertad del hombre. hemos de volver a la posición más justa del Agustín de la madurez. en el don de la primera alianza y en el don definitivo del Verbo encarnado. Coronando nuestros méritos. los «semipelagianos» decían: una vez recibido el don de la justificación. En esa concepción le correspondería primero al hombre disponerse para la gracia. por recoger la palabra exacta de Agustín. que intervino en el momento de la primera justificación. ¿dónde estás?» (Gen 3. que opinaban que en el punto de partida de la fe era el hombre el que comenzaba y Dios el que acababa. dado que sólo una libertad puede hacer que nazca una libertad. Porque la gracia no constringe a la libertad desde fuera. Sin embargo.254 JESUCRISTO. queda en pie nuestra libertad. ya que sus obras tienen que completar necesariamente esa gracia en la realización de la salvación y para el mérito de la perseverancia. 198-202. la expresión de su deseo. Pues bien. Tampoco aquí hay ningún derecho a decir: Dios comienza y el hombre acaba. cuya doctrina esencial fue canonizada por los concilios de Cartago (418) y de Orange (529). Una prueba a contrario d e nuestra libertad reside en la posibilidad de decir que no. Esto explicaría por qué unos se convierten y otros no. acentuó ciertos rasgos discutibles de su concepción de la trasmisión del pecado original por la generación y de la predestinación. La fórmula sería entonces la inversa a la anterior: Dios comienza y el hombre acaba. junio-julio 1950. su discurso se hizo más tenso y llegó incluso a superar los límites de un justo equilibrio. . La Iglesia se ha negado a admitir la tesis de los que han recibido el nombre —sin duda por equivocación— de «semipelagianos». El comienzo de la fe (initium fidei) está también sometido a la prioridad absoluta de la gracia. Del mismo modo.9). Inspirándome en un hermoso texto de Yves de Montcheuil 13 . lejos de extinguir nuestra libertad. y negarse. sup/a. Según el proyecto de este libro.en Recherches et débats(l. El pensamiento de Agustín ejercerá una influencia decisiva sobre la dogmática latina. como lo hacía el creador en el paraíso después del pecado: «Adán. 14. 10. 1. Es la gracia la que comienza. A esta tesis. sino de todo el proceso de la santificación: la gracia acompaña a todos nuestros actos. JUSTICIA DE DIOS 255 su violencia verbal y el paulatino envejecimiento de Agustín. 3. en la creación. Lo que vale en el plano universal de la salvación vale igualmente en el plano personal. Encierra dos datos esenciales: la soberanía de la gracia y la realidad de la libertad humana. particularmente sobre la teología de santo Tomás. Cf. sólo un amor puede hacer que nazca un amor 14 . EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. La gracia es e n definitiva la libertad amorosa de Dios para con nosotros. la engendra. E s o sería una interpretación pecadora de la relación entre Dios y el hombre. Esta iniciativa hace posible la respuesta del hombre. La lógica de la relación gracia-libertad. Y de MONTCHEUIL. Una vez más Agustín responde que no es así: ninguna actividad humana guarda proporción con el don de Dios. El hombre no se encuentra nunca delante de Dios en la situación de disponer de un mérito independiente de su gracia. Notes medites. Lo mismo ocurre con la perseverancia en la justicia Esta prioridad vale no solamente de la primera justificación. ya que entonces se daría un bien superior al que Dios le hace creándolo. no voy a recoger aquí más que lo que concierne a la justificación y a la gracia. resumiré en unos cuantos puntos las grandes líneas fundamentales del pensamiento de Agustín según su expresión más equilibrada. Por consiguiente. sino que la suscita desde dentro: la da a ella misma. a . Dios recompensa sus propios dones. Agustín y la Iglesia después de él responden que la preparación de la fe es igualmente un don de Dios y una forma 13.serie policopiado) n. Esto se verifica en el plano universal de la historia de la salvación. en un paso previo que desempeñaría la función de una especie de mérito. de su llamada y de su espera. Esta afirmación está a primera vista en contradicción con el sentido común: una ayuda. Pero ya hemos visto la superficialidad de este punto de vista. Le toca colaborar con la gracia. En este contexto polémico. Dios busca al hombre. Los elementos más ambiguos de su pensamiento están en el origen de los debates sin salida de los tiempos modernos sobre la gracia y de las posiciones jansenistas. Se trata de una explicitación de la lógica paulina. 2. considerados como dos rivales que se disputarían un lugar único en la existencia. Porque es siempre Dios el que da el primer paso ante el hombre. Pero esta prueba a contrario no debe hacernos pensar que sólo hay libertad cuando el hombre dice que no. Esta libertad continuamente dada a sí misma y solicitada por la gracia de Dios siempre puede «fallar». fue la gracia invitadora de Dios la que permitió el fíat de la Virgen. una influencia es siempre para nosotros un atentado contra la libertad que se define por la autonomía de la decisión {causa sui). Esta misma lógica rige igualmente en el caso de la perseverancia final. Su finalidad es suscitar ante Dios a un compañero verdaderamente «otro». por la que Dios misericordioso nos justifica por la fe. ¿Cómo comprender entonces la conciliación de estos dos factores? Para ello hay que salir de la representación corriente según la cual la gracia y la libertad son dos factores del mismo orden que se ejercen en el mismo punto. JUSTICIA DE DIOS 257 4. 307. El amor liberado encuentra su dicha en amar y servir a Dios. En ese mismo instante la Escritura se me apareció con otro rostro»1 . sin embargo. De pronto pasa del odio al amor ante la expresión «justicia de Dios»: antes le aterrorizaba. como si el don de Dios evitase que el hombre obrara. Ante Dios que lo juzga. nuestra adopción filial y nuestra divinización. sigue viviendo en él. La libertad devuelta a sí misma sigue estando dividida y su devenir se cumple en el tiempo. Es el objeto del deseo de Dios. Vil. LITHER . Staupitz. Pero a pesar de los consejos de su director. Cteuvres. la ascesis y las buenas obras. «Se agota» entonces. ahora lo libera. que tiene tendencia a confundir con el mismo pecado. la justicia pasiva. Porque la acción de Dios y la del hombre no están en el mismo plano. difícil de admitir ciertamente en nuestros días para muchos espíritus. a saber. y frecuenta el sacramento de la penitencia. Lee entonces a san Agustín. En donde no hay constricción. de la fe. maceraciones. en 1513 una iluminación espiritual trasforma la situación gracias a su estudio de la carta a los Romanos. Para él. vigilias. Se inscribe en línea recta con la doctrina paulina. Labor et Rdes. de la que constituye la interpretación eclesial. Esta vida no puede nunca ser objeto de una «captación» por parte del hombre. Entonces me sentí un hombre nacido de nuevo. El «sola gratia» y el «sola fide» de Latero Lutero es una vez más el testigo de la correspondencia entre la experiencia personal y la doctrina. Santo Tomás recogerá exactamente su contenido. Se trata de un bien común de la • Iglesia. El hombre es un acusativo antes de ser un nominativo. La concupiscencia en todas sus formas. . Sigue inundándolo la angustia de la condenación. mi asentimiento a la gracia viene ciertamente de mí aunque sigue siendo por su origen una gracia de Dios. En ese caso. a saber. allí hay placer. que ha entrado en el paraíso con las puertas de par en par. en ayunos. La analogía de la creación puede ayudarnos a comprender de qué se trata: el ser de la criatura depende por entero de la intención creadora de Dios. Pero entre Dios y el hombre no puede haber una relación cuantitativa de ese orden. según su núcleo esencial. Pues bien.256 JESUCRISTO. como si una parte correspondiera a Dios y otra al hombre. acceder a la libertad es aceptar recibirse a sí mismo y su propia vocación. nos dice. y que la significación era ésta: por el evangelio se ha revelado la justicia de Dios. sin referencia a una alteridad. libre y amante. según está escrito: "el justo vive por la fe". e i la tradición espiritual que estaba viviendo. Descubre que Dios no es el juez amenazante «que castiga a los pecadores y a los injustos: «Entonces empecé a comprender que la justicia de Dios es aquella por la que el justo vive del don de Dios. es distinta de Dios y dispone de una autonomía de acción real. Genéve 1962. vive sin cesar en el miedo a la justicia de Dios. era presa de la profunda angustia existencial de su tiempo. ya que era 15. es y sigue siendo criatura. 5. Lutero. sino que procede de nuestro estatuto de criaturas. la liberación de nuestra libertad por la gracia no se hace de un solo golpe. antes de ser el sujeto de ese deseo y para poder hacerse tal. Este dato fundamental no es una consecuencia del pecado. Lutero entra en 1505 en la orden de los agustinos. M. la gracia que induce a la entrega de sí mismo a Dios y a los demás. Por eso. sin la cual desaparecería. Por definición el hombre no es Dios. la angustia de la salvación: ¿soy digno de amor o de odio? ¿me mira Dios como un amigo o como un enemigo? ¿no estaré caminando por el camino del infierno? ¿cómo librarme de la concupiscencia y del pecado que siento siempre en mí? Para aplacar esta angustia. Lo mismo ocurre con la gracia que crea nuestra libertad espiritual. 6. Desde su juventud. no es más que un pecador. el trabajo realizado por un animal se une al que tiene que realizar el otro para sumarse con él.t. La criatura. Lo que está en juego en la relación entre la gracia divina y la libertad humana es el don de la vida de Dios. dándole la forma sistemática de la construcción escolástica. Esta es. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. consigue rehacer el acuerdo pleno de nosotros con nosotros mismos. que practicaba penitencias rigurosas. En el caso del hombre pecador. Porque el hombre sigue estando siempre bajo la tentación de hacerse dios por sí mismo. Todo viene de Dios y sin embargo todo es del hombre. como si se tratara de dos caballos que tiran del mismo carro. nacido en 1483. aceptar tener que responder a una invitación y a un don. la doctrina agustiniana de la gracia que justifica nuestra libertad. no pueden competir entre sí. El signo de esta dialéctica de un amor libre que suscita un amor libre es para Agustín el deleite o el placer. Progresivamente. Está sometido a la ley. cuando todo grita: ¡Concilio. Fayard. Dios es entonces un Dios revelado que realiza en nosotros su obra propia (opus alienum). el hombre puede encontrar la paz pasando a la fe y abandonándose a la misericordia de Dios. t. y que realiza en nosotros una obra extraña (opus alienum). En Lutero. La justificación no deja sitio a la moralidad natural. sigue viviendo en él. repetía la época19.258 JESUCRISTO. en la que Dios nos concede incondicionalmente la justicia. VII. Historia del concilio de Trento. Sin duda abre el camino a un proceso de santificación y las obras buenas son consecuencia normal. tampoco ésta comprendió de verdad el alcance de su experiencia religiosa. Oeuvres. El reformador sintonizaba con la sensibilidad espiritual de su época. exterior y jurídico de la justificación. H JEDIN. El hombre justificado. París 1971. enfermo en vías de curación. . En su traducción del famoso versículo de Rom 1. El sola fide es su respuesta al sola gratia. que nos permite obrar de manera justa (segundo nivel de la justicia). sigue siendo pecador y penitente. concilio!?».17 añade una palabra que no está en el texto: «El justo vivirá por la fe sola». pasándole a Cristo el peso de nuestro pecado. inspirado en 2 Cor 3. es decir. a pesar de la decadencia de las prácticas y de los abusos eclesiásticos. Este acto es el instante de Dios que encuentra sin cesar al creyente en el hoy de su existencia. el grito de Lutero. en donde contra toda esperanza encontré que también él interpreta la justicia de Dios de la misma manera: aquella de la que Dios nos reviste al justificarnos. Esto es algo nuevo en la época y engendrará no pocos malentendidos. Lutero ataca entonces las obras presentadas como salvífícas y que distraían a los fieles de su fe en la cruz de Cristo. La gracia es ante todo la mirada que Dios dirige al hombre. las observancias religiosas y el significado que se les daba habitualmente habían obscurecido el evangelio de la justificación por la fe. para hacerle pasar constantemente a la fe. Y aunque esto sea de una manera imperfecta y no explica claramente todo lo relativo a la imputación. El incidente de las 95 tesis publicadas en Wittenberg habría podido ser una cuestión sin importancia. La foi de Luther. Cuyo título. JUSTICIA DE DIOS 259 monje agustino. llena de vitalidad. sin tener para nada en cuenta nuestra aportación. le pareció conveniente enseñar que la justicia de Dios es aquella por la que somos justificados»17. Beauchesne. equivale a «De la gracia y de la ley». Así. extendido por toda Europa gracias a la nueva invención de la imprenta. Pamplona 1972. La cause de VEvangile dans l'Eglise. Punto de vista subrayado por D. de búsqueda y de esperanza. M. Se comprende entonces que para Lutero la justificación por la fe sea el artículo que hace mantenerse en pie o caer a la Iglesia (articulus stantis ve/ eadentis Ecclesiae). Por el anuncio del evangelio. Esta innovación exacta en cuanto al sentido. Su punto de vista y su lenguaje son existenciales18. t. sólo atendió a su contestación de la institución eclesial. porque hace la experiencia de que. bajo cuyo juicio temblamos. 1517-1521. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. total y radicalmente pecador. La virulencia de la experiencia vivida por Lutero explica ciertos aspectos de su doctrina. I. según una perspectiva que no distingue entre pecado original y pecado personal. LUTHER . El sola fíde y el sola gratia están lógicamente vinculados con la sola scriptwa. Esto ocasionará el conflicto que todos conocemos 16. el pecado. En el contexto de esta experiencia espiritual es donde explota el asunto de las indulgencias de 1517. considerado por Lutero como un estado mucho más que como una serie de actos. La justificación es un gozoso intercambio entre Cristo y el creyente: se nos imputa la justicia de Cristo Gusticia forense). Dios es entonces para nosotros un Dios oculto. 182. La sesión és del concilio de Trento sobre la justificación (1547) «¿Por qué tan tarde. las violencias de lenguaje y la radicalización progresiva de sus ideas no facilitaron ciertamente el diálogo con la Iglesia Pero. pero resultó simbólica. Por eso el reformador insiste mucho en la conciencia interior que cada uno ha de tener de su propia fe y de la confianza en Dios que lo justifica. por otro lado. Denunciando los manifiestos abusos simoníaeos de la predicación de las indulgencias. 16 y la excomunión de Lutero en 1521. actuó como un detonador. El hombre. que sigue siendo en este sentido exterior al hombre: es el aspecto «forense». Le procos Luther. está separado de Dios. que le revela su pecado sin liberarlo de él. Pues bien. Paris 1978. La lucha por el Concilio. La doctrina luterana de la justificación por la fe no es más que la formalización dealéctica de estos datos de su experiencia El evangelio hace pasar al hombre de la ley a la fe. y se da cuenta de que también él interpreta del mismo modo a san Pablo: «Leí luego el De spirítu et littcra de Agustín . OLIVIER. y que es la expresión de la cólera de Dios sobre él. 6. Cf. En lugar de ver en él una llamada a un retorno al evangelio. y no ya ontológicos como en la teología escolástica. o. Uno de los dramas de la Iglesia en el siglo VI fue 19. 18. Eunsa. 17. Lutero subraya también que el acto de justificación es la decisión propia de Dios. ya que sólo la Escritura atestigua para nosotros la Palabra de Dios. resulta significativa de su reacción violenta contra las obras.c. Pero el hombre revestido de la justicia de Dios sigue siendo pecador (simul peccator et justus). incluso después del bautismo. sino que sólo se ha «debilitado y desviado» (cap. En la lectura rápida que aquí propongo de este largo texto. La doctrina de fondo está de acuerdo con los fundamentos paulinos y agustinianos del pensamiento de Lutero. La apelación al concilio vino de Lutero el año 1518 y el 1520. Su antropología es más optimista que la de Lutero. Hubo ciertamente algunos intentos de presencia de los protestantes en Trento. 104. en la herencia. la humanidad conserva una capacidad para ser liberada. desde la promulgación del evangelio. la orden a la que pertenecía Lutero. 2). los judíos y los paganos. en el corazón de esta incapacidad radical. Francisco I se le oponía. Esta trasferencia. ya que los conflictos europeos lo hacían periódicamente imposible. el concilio estaba ya hecho. dedicada a la justificación. metiéndose realmente en la carne y en la sangre de la Iglesia. que ponen en movimiento la misma lógica. es decir. habría progresado la Reforma»20. La justificación se presenta así como una trasferencia. con casi treinta años de retraso. Clemente VII no lo quería y durante diez años hizo todo lo posible por evitarlo. Textocitado por H. que propone una enseñanza coherente y completa sobre el conjunto del tema. teniendo que pasar el concilio por la experiencia de diversas tendencias en su seno. ya que la exposición articulada de la doctrina es más significativa que la denuncia discontinua de las proposiciones condenables. Esta justificación adquirida por la sangre de Cristo tiene un valor para todos. que se encuentra en la economía divina de salvación con la humanidad pecadora. La calidad del trabajo conciliar ha sido reconocida por el teólogo protestante Harnack en estos términos: «El decreto sobre la justificación. Pero la conceptualización es muy distinta: el concilio sigue hablando un lenguaje ontológico y no existencial. La humanidad histórica. El concilio tema ante sí un inmenso programa de trabajo en el doble terreno de los «dogmas» y de la «reforma». El primero se refiere al presupuesto global de esta justificación. Todo ello fue objeto de debates serios y profundos. según sus dos categorías bíblicas. el Padre de las misericordias envió en la plenitud de los tiempos a su Hijo para redimir a los judíos y hacer que los paganos alcancen la justicia. está encerrada en el pecado. Es evidente la preocupación por explicarse con los reformadores. Si Carlos V era favorable al mismo. El concilio era una especie de espejismo que retrocedía cada vez más. El concilio. atiendo más a la doctrina que a los cánones. Con ocasión de la sesión 6a. teniendo en cuenta las interrupciones. duró dieciocho años. Por eso. que había acabado tan sólo en 1517 el concilio Lateranense V. Con el correr de los años. ya que no se ha extinguido su libre albedrío. en muchos aspectos. tiene que ser comunicada a los hombres por la regeneración en Cristo. Sin embargo. antes de emprender un largo recorrido por los sacramentos. abordó tres cuestiones de fondo: relación entre la Escritura y la tradición. Antes de considerar el 20. pero también la de liberar a la doctrina católica de toda sospecha de pelagianismo. O. la repitió en 1523 la dieta de Nuremberg y se hizo en 1524 en nombre de los Estados alemanes. 4). el pecado original y la justificación. Se observará la equivalencia que pone el concilio entre los dos vocabularios de la redención y de la justificación (cap. el concilio redactó por primera vez. c . de tal forma que ni los paganos por las fuerzas de la naturaleza ni los judíos por la observancia de la ley mosaica pueden liberarse de este estado para llegar a la salvación. un largo documento doctrina] (doctrina) dividido en capítulos. de redacciones múltiples. el proceso de paso de un pecador infiel a la fe y a la justicia. La primera justificación del pecador queda expuesta en sus dos puntos de vista complementarios. en detrimento de los otros estados (perseverancia y progreso en la justificación y recuperación de la justificación perdida). de haberse emitido este decreto a comienzos de siglo por el concilio de Letrán. En el primer registro. 1). pero sin resultado. se realiza por el bautismo (cap. Su redactor fue Seripando. se convirtió en un concilio de Contra-reforma.260 JESUCRISTO. a pesar de tratarse de un producto artificioso. tres meses antes de la muerte de Lutero. Pablo III tuvo a su vez necesidad de diez años para reunido. un trabajo excelente. de la solidaridad pecadora que nos viene de Adán al estado de gracia y de adopción de hijos de Dios por el segundo Adán. a fin de rehacer la unidad espiritual de su imperio. . KUNG. 3). que debía hacer una obra en común con ellos para la reconciliación y la reforma de la Iglesia. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. sin embargo. los protestantes planteaban cada vez más exigencias sobre el mismo. maestro general de los agustinos. en donde se les concede la «gracia que los hace justos» (cap. JUSTICIA DE DIOS 261 efectivamente el retraso con que se celebró el concilio de Trento. Esta exposición expresa en un lenguaje muy paulino la soberanía de la iniciativa de Dios para la realización en Jesucristo de la salvación universal. y. Durante este tiempo los luteranos y los calvinistas constituyeron verdaderas Iglesias. Destaco igualmente lo que el concilio llama «el primer efecto de la justificación». cabe preguntarse si. Se puso en marcha en 1545. además de una serie de 33 cánones. Pero para el papa León X. es. prefiriendo el statu quo que debilitaba a su adversario. 22. excitados y ayudados de la divina gracia.. impulsados y ayudados por la gracia (tal es el presupuesto fundamental). Herder. CONCILIO DE TRENTO. al tiempo que entendiendo que son pecadores. por la que son llamados sin que exista mérito alguno en ellos.. III.. solicita su libertad en una anticipación gratuita y le da la posibilidad de volverse a Dios en un movimiento de acogida. a. lbid. aspecto creado de la habitación trinitaria. que sólo pueden existir en el hombre justificado. 5: Dz 797)21. van jalonando la conversión de la libertad. empezar nueva vida y guardar los divinos mandamientos» (cap.262 JESUCRISTO. por la gracia de Él que los excita y ayuda a convertirse. que se proponen recibir el bautismo. el decir sí y amén. corp. se mueven contra los pecados por algún odio y detestación. STh. esto es. El leit-motiv de todo el desarrollo es el siguiente: la prioridad de la gracia es absoluta y constante. Se trata de una serie de actos que hay que proponer. sino de un quehacer común. Barcelona 1963. para que quienes se apartaron de Dios por los pecados. por aquel arrepentimiento que es necesario tener antes del bautismo. Pero no se trata todavía de las tres virtudes teologales. 6* sesión. El segundo punto de vista adoptado por el concilio nos hace pasar a la consideración del pecador en vías de justificación. altamente activo en su pasividad. que fue sucesivamente afirmada. que por hipótesis no habita todavía en el hombre. al hombre que ha de ser justificado se le exige la colaboración en la fe. la esperanza y la caridad se convertirán en virtudes teologales infusas. al tiempo. 21. sino tan solo una enumeración de sus diferentes momentos estructurantes: «Ahora bien. del acto mismo de la justificación y finalmente del progreso de esta justificación. el concilio sitúa el acto de Dios en la historia. KUJG . si no se tratase sobre todo de un planteamiento lógico de los factores en juego. el segundo tiende a corregir el unilateralismo de su pensamiento en lo que se refiere a la libertad.. La libertad puede convertirse en aliada activa de la gracia solamente y en la medida en que es ella misma liberada por la gracia. y empiezan a amarle como fuente de toda justicia y. pasan a la consideración de la divina misericordia. El concilio describe a continuación la serie de actos de esta preparación para la justificación. El magisterio de la Iglesia. En ese momento. El texto no permite ninguna confusión posible en cuanto a una «sinergia» de la gracia y de la libertad. o. Porque ninguna teología tiene que construirse a partir del caso extremo del bautismo de los niños. Este devenir es estudiado a partir del caso de los adultos. concibiendo la fe por el oído. en fin. creyendo que es verdad lo que ha sido divinamente revelado y prometido. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. SANTO TOMAS . Se inspira para ello en un artículo de la Suma de santo Tomás 23 . Este punto tiene su importancia. 24. Este último no puede comprenderse justamente más que a la luz de la justificación de los adultos. del temor de la divina justicia. Se trata de movimientos de creer y de esperar y de un comienzo de amor 5 . la fe. El texto señala una dinámica de conversión hasta su retorno completo a Dios. del pecador arrepentido. del que son provechosamente sacudidos. El primer punto está perfectamente de acuerdo con la doctrina de Lutero. Están estructurados por la secuencia de fe-esperanza-caridad. q. asintiendo y cooperando libremente a la misma gracia» (cap. Concilio de Trente. Todos estos actos. confiando que Dios ha de serles propicio por causa de Cristo. 264-265. por ende. 6: Dz 798)24. subraya solamente la eficacia trasformadora de la gracia. JUSTICIA DE DIOS 263 aspecto interior de la justificación. renacen a la esperanza. Sobre ¡a justificación: trad. 23. se dispongan a su propia justificación. por eso el vocabulario prefiere los verbos a los substantivos. En la preparación para la justificación. 229.. Así se recoge la doctrina de Pablo y de Agustín. Todas las palabras están debidamente pesadas en la frase decisiva: «Declara además (el sacrosanto concilio) que el principio de la justificación misma en los adultos ha de tomarse de la gracia de Dios preveniente por medio de Cristo Jesús. . es el asentir. pero se exige la cooperación de la libertad humana por la sencilla razón de que ésta se da.. retirada y repuesta. c. No presenta una fenomenología concreta de este devenir. 25. que esbozan un giro hacia la caridad y por tanto hacia la justificación misma. Podríamos llamarlo un punto de vista «existencial». 229. El signo de la realidad y de la necesidad de esta cooperación es que el hombre puede rechazar esta inspiración. de la vocación. la gracia divina. H. Hubo grandes discusiones en tomo a la mención del amor al final de la preparación para la justificación. Al justificado se le exigen "obras" de justificado. 5. 85. pero sin recoger toda su sistematización.. no en el sentido de una colaboración. Este leit-motiv volverá de nuevo a la escena a propósito de la preparación para la justificación. Hans Küng comenta justamente: «Es un colaborar. (los hombres) se disponen para la justicia misma al tiempo que. desarrollado por el veredicto gracioso de Dios» 22 . se mueven libremente hacia Dios. esto es. la única causa formal. In- 26. 29. cuando eramos enemigos (Rom 5. . 5. la del instante de la justificación. Por poner un ejemplo vulgar. 12. Pero. el cual. 7. somos renovados en el espíritu de nuestra mente y no sólo somos reputados. no aquella con que él es justo. se particulariza luego concretamente ante todo en la causa meritoria. dotados por él. sino que verdaderamente nos llamamos y somos justos. al recibir en nosotros cada uno su propia justicia. y somos llamados justos «debido a la justicia inherente por la razón de que hacemos obras justas»29. la gloria de Dios y de Cristo y la vida eterna. es la justicia de Dios. en otro nivel. asimilará la habitación a la blancura. sin la cual jamás a nadie se le concedió la justificación. en el espíritu de la tradición de la que Ireneo era el testigo al decir que «la gloria de Dios es el hombre que vive»27. en la causa instrumental que es el bautismo. 16. JO). Le asocia la gloria de Cristo. 28. la fe revela el pecado. si quiero pintar mi habitación de blanco. después del comienzo del amor. realizadora de la justificación. mi intención se ve impregnada de la forma de la blancura que deseo poner en la habitación. que nos impregna y se hace realmente nuestra. Ibid. sellando y ungiendo con el Espíritu Santo de su promesa. sobre la cual se había llegado a un acuerdo de compromiso entre protestantes y católicos en el coloquio de Ratisbona (1541). según la lógica de la encarnación. 7: Dz 799)26. que es el "sacramento de la fe". no dice que Dios es el autor y la causa de nuestra justificación desde su alfa hasta su omega: «Las causas de esta justificación son: la Gnal. pero el texto indica. pero la primera en el de la intención: consiste en la gloria de Dios y corresponde a dos lemas muy célebres de la época: el Ad majorem Dei gloriam de Ignacio de Loyola y el Soli Deo gloria de Juan Calvino. IRENEO . IV. JUSTICIA DE DIOS 265 Pero entre los actos de fe y de esperanza interviene el de temor de la justicia divina: en efecto. y la vida eterna del hombre. la justicia de Cristo no hace sino imputarse a nosotros. que es el corazón del designio de Dios. Se hará blanca. en su aspecto negativo y positivo. con la ayuda del esquema metafísico aristotélico-tomista de las causas.. De TrinitatcXW. nos mereció la justificación por su pasión santísima en el leño de la cruz y satisfizo por nosotros a Dios Padre. sino aquella con que nos hace a nosotros justos. la única causa formal es la justicia misma de Dios. analiza la estructura de la justificación. Livrt de Ratisbonnc. según todos los puntos de vista posibles. Igualmente. según la medida en que "el Espíritu Santo la reparte a cada uno como quiere" (1 Cor 12. justos con una justicia «inherente». que es prenda de nuestra herencia. La causa final es la última en el orden de la manifestación. en donde la situación cambia «instantáneamente» —decía ya santo Tomás—. AGUSTÍN . Haer. esta justicia se hace en nosotros forma de nuestra propia justicia. Este temor no es estático ni estéril: evoluciona hacia la consideración de la misericordia y da lugar a la esperanza. Finalmente. por serlo. Esta solución de compromiso se debía sobre todo a una mala teología. a la mediación ascendente. El bautismo es «sacramento de la fe».264 JESUCRISTO. es una vez más Dios. recogiendo una fórmula de Agustín: «no aquella con que él (Dios) es justo. cd. Si la causa formal de nuestra justificación es la justicia misma de Dios. presente a mi espíritu. su Unigénito muy amado. que es Cristo en persona En esta ocasión el concilio esboza el movimiento que va de la mediación descendente. el concilio habla de una actitud de arrepentimiento y de penitencia. aquella por la que. 15. por la excesiva caridad con que nos amó. CONCILIO DE TRENTO. La continuidad de este proceso desemboca entonces en una discontinuidad radical. ¡Lenguaje eminentemente ontológico! Esta sistematización cultural nos resulta hoy chocante en su forma. presente también en la pintura. art. también la instrumental. expresada en los términos de mérito y de satisfacción. es decir. el don de una justificación que tiene por motivo el amor que Dios nos tiene. 27. 20. 5. El texto del capítulo 7. sino aquella con que nos hace a nosotros justos» 28 . Esta causa eficiente va a situarse en la historia según la economía de la salvación que supone el acontecimiento de Cristo y el misterio eclesial de los sacramentos. que gratuitamente lava y santifica. expresión tradicional cuya mención es aquí importante. El concilio rechaza aquí implícitamente la idea de una doble justicia. Esta forma. y según la propia disposición y cooperación de cada uno» (cap. una vez que su conducta ha llegado a la madurez. nuestro Señor Jesucristo. cumbre de esta doctrina. ni lo bastante católica ni lo bastante protestante. Adv. La causa eficiente. Lo propio de la causa formal es asimilar el efecto a lo que es ella misma: lo «informa» en el sentido metafísico del término. Según esta doctrina. Finalmente. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. Porque nuestra justicia es totalmente de Dios y está totalmente en nosotros. A continuación se particulariza la causa eficiente. la enciente. el sacramento del bautismo. Por una misma y única justicia somos al mismo tiempo como justos (imputación forense) y designados. sobre los que tendremos que volver. Así se prepara el hombre para el bautismo. bien advertidos del contexto en que se encuentran. ya que Dios realiza la justificación del impío y lo trasforma a él. No puede haber más que una: ésta es la paradoja de la relación entre gracia y libertad. que nos purifica y nos santifica en el Espíritu. la meritoria. Dios misericordioso. es decir. 230. 11). Le Plat III. el asunto desembocó en una decisión en blanco. La justificación tiene lugar en el momento en que «la caridad de Dios se ha derramado por el Espíritu Santo en los corazones de los que son justificados» (cap. si no lo estoy. JUSTICIA DE DIOS 267 sistiendo en la justicia por la que Dios «nos hace justos». no permite hablar de una salvación por la fe y las obras. Certitude de ¡'esperance et «certitudc de ¡agrace»: NouvThéol. DE LUBAC. A pesar de la celebración de numerosas sesiones de una comisión pontificia nombrada adhoc.Cerf. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. que aquí sólo puedo mencionar. Al contrario. Bayo oscilaba curiosamente entre las tesis de Pelagio. el Augustinus. futuro abad de Saint-Cyran (1581-1643). 16. hecho por nosotros «sabiduría. su insistencia bastante unilateral en la subjetividad de la fe puede ser fuente de obsesiones y de escrúpulos. Etudcs hlstoríques. J. Cristo. justicia. 9) que haya que confundir la justificación por la fe con la certeza que se pueda tener de ella. París 1954. el misterio de amor entre Dios y el hombre por unas «relaciones comerciales» 32 . 30). merece esta gracia» (cap. El último episodio de la herencia de los excesos de un cierto agustinismo fue la crisis jansenista. Pero el concilio niega (cap. 31. DV protéstanosme á ¡'Eglise. si con eso se entienden las obras que no fueran ellas mismas el producto de la gracia salvífica acogida por la fe. la fe luterana compromete la confianza-esperanza y supone ya la caridad. 6). Las discusiones de los tiempos modernos sobre la gracia La doctrina de la justificación por la fe es un bien común de la Iglesia. y las posiciones más extremas de Agustín. 7) y permanece inherente en ellos. tal como se definió en Trcnto. En todas estas causas sólo hay una que no se menciona. Aubier.266 JESUCRISTO. capaz de obrar por la caridad (cf. Bouyer subraya la importancia de esta afirmación conciliar: «La misma doctrina católica. puso en discusión la gratuidad de lo sobrenatural. Como hemos visto. París 1946. Trató con Jean Duvergier de Hauranne. Por el contrario. Pero la preocupación por afinar continuamente en su análisis dará lugar en occidente a toda una serie de debates teológicos. La posición católica está perfectamente expresada en la respuesta de Juana de Arco a sus jueces: «¿Estáis en estado de gracia? —Si estoy en él. L. 8). el concilio evoca la persona del mediador entre la justicia de Dios y nuestra propia justicia. 33. la esperanza y la caridad. la justificación no requiere solamente la fe. que Dios me ponga en él». profesor de Lovaina. la causa material. 32. Chocamos aquí con la diferencia de temática subyacente de los dos lemas fide viva (católico) y fide sola (protestante). Jansenio (15851638) hatía sido formado en Lovaina por un discípulo de Bayo. Después de haber escrito su obra maestra. de Lubac. era éste un aspecto de la experiencia de Lutero. Los dos lenguajes tienen un fundamento paulino igual. ALFARO . el Verbo encarnado. cuando se trataba del hombre antes de la caída. H. de mayor o menor importancia. Pero las expresiones condenadas por el concilio no corresponden a la doctrina de éste 31 . es muy probable que su planteamiento no sea el más adecuado. según la frase de H. como en eco lejano. santificación y redención» (1 Cor 1. 94 (1972) 29. Cf. murió siendo obispo de Ypres. A las disputas de la gracia responden. BOUYER. el fundamento y la raíz de toda justificación y «nada de lo que precede a la justificación. Por consiguiente el católico puede y debe adherirse al principio del sola gratia. cuyos efectos se hicieron sentir durante mucho tiempo. es decir. Sin embargo. L. Por tanto. 55. como desea la afirmación profunda de la causalidad total de la gracia en la salvación. o bien abandonaba a sí misma a una voluntad 30. A principios del siglo XVII se desencadenó una controversia entre dominicos y jesuítas en torno a las tesis respectivas de Báñez y de Molina sobre las relaciones entre la gracia y la libertad. trayendo consigo la remisión de los pecados y el organismo teologal de la fe. Surnaturel. las disputas de los ritos. llamado Bayo (1513-1589). que Dios me guarde. O bien la gracia subyugaba la voluntad del mismo de manera infalible en el caso de los elegidos. GuiIlaume du Bay. y la «rabia teológica» no arregla nada33. son producto de la misma tanto las obras buenas que se derivan de esta gracia como la fe misma que la recibe»30. Cuando un problema se queda así sin solución. la fe o las obras. . cuando se trataba del hombre que se había hecho pecador. sustituyendo. El Papa Pablo V se contentó con prohibir a las dos partes que se censurasen mutuamente y les pidió que se abstuvieran de «palabras demasiado duras que son el signo del resquemor». El concilio comprende la fórmula paulina de la justificación por la fe y de la justificación gratuita en este sentido: la fe es el comienzo. sino una fe viva. el hombre que goza de la justificación. Son conocidas las repercusiones que estos debates de escuela tuvieron en las Indias occideitales y cómo suscitaron uno contra otra dos sistemas misioneros: el del bautismo a ukanza y el de la lenta inculturacion. Gal 5. Jansenio insistía en las tesis del último Agustín y llegaba a negar por completo la libertad del hombre. La obra fue condenada por reproducir las tesis de Bayo. marcó durante mucho tiempo la piedad de los fieles en varios países de Europa. a saber. hay que reconocer una actualidad de la justificación por la fe. objeto de una tesis en la Sorbona sostenida en presencia del propio Barth35. Casi por las mismas fechas. La doctrina de Barth dio lugar por los años cincuenta a un profundo diálogo con los teólogos católicos. 35. teniendo en cuenta la diversidad de las problemáticas. pero nadie discutió la ortodoxia de la presentación que hacía de la doctrina católica. H. 1. tan característica de nuestra época. París 1957. BARTH. . 18. o. 61. Por otra parte. 9). KJNG. o. Küng afirma un acuerdo esencial en la fe por ambos lados.268 JESUCRISTO. Su punto de vista es diferente: desea saber si. sostenida por el teólogo protestante como la norma última de su reflexión. La conclusión es sorprendente: «La tesis de la justificación por la fe sola. Indica particularmente los puntos en que el unilateralismo de Barth en el terreno de la gracia corre el riesgo de comprometer el equilibrio siempre delicado de su relación con la fe y con la libertad. Aubier. El acto de gracia de Dios ¿no es débil y poco convincente porque el hombre no es realmente agraciado?. Así pues. ¿Habrá acaso una equivocidad entre las dos significaciones? No es muy seguro. 37. Parole de Dicu et cxistcncc ¡míname. XIV. decía que estaba fundamentalmente de acuerdo con la presentación que éste hacía de la doctrina católica de la justificación y se declaraba incluso dispuesto a ir a Trento para pedir perdón por las palabras demasiado severas que había pronunciado en su Dogmática contra la obra conciliar 38 . Los textos más duros de Barth concilio de Trento se encuentran en la Dogmatique.c. K. XXII. o. en una carta-prólogo. BARTH. JUSTICIA Y JUSTIFICACIÓN EN LA TEOLOGÍA CONTEMPORÁNEA Los acentos existenciales que dieron en el siglo XVI toda su virulencia a la doctrina de la justificación no son ya los de nuestra época. seguida de un intento de respuesta católica. porque se ha atribuido demasiado poco al hombre? ¿No se merma el honor de Dios con la merma del honor de su criatura?. Küng terminaba sin embargo su análisis bartiano planteando una cuestión que sigue todavía hoy constituyendo una dificultad para la comprensión de la efectividad de nuestra justificación: «¿En esta Dogmática. t. H. n i . Carta prólogo a H. primero en el diálogo ecuménico y luego en la búsqueda de la justicia. Labor et Fidcs. 36. 2. 34. 75. con una benevolencia que no excluye la acribia crítica. Dogmatique IV. Bouillard destaca igualmente la reticencia de Barth a la hora de reconocer una real «cooperación» del hombre en la justificación. ibid..2. H. esta doctrina ponía en discusión la universalidad de la salvación realizada por Cristo. 170-299. 280-281. Al final de su estudio. K. BOUILLARD. el sentido moderno de la justicia desarrolla ciertas exigencias que parecen estar muy lejos de la acepción bíblica del término. 93-94. rigorista y rígido. Barth y los católicos están separados en la fe a propósito de la justificación. Nuestra angustia ha cambiado de objeto. Karl Barth. El problema ecuménico de la justificación por la fe Karl Barth ha sido en nuestro siglo el mayor testigo protestante de la justificación por la fe. sin que Dios la dé? Sin volver sobre la fundamentación de la fe de hoy en esta doctrina evangélica. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. de los lenguajes y de los sistemas.c. t. H. BOUILLARD. El hombre y con él la encarnación de Jesucristo ¿han sido tomados enteramente en serio? ¿No fracasa finalmente la criatura como compañera de Dios?»39. 18. Éste abandona entonces un elemento importante del pensamiento luterano. aun cuando esta palabra se encuentra en Pablo (1 Cor 3. H. t. 38. tal como la expone Barth. que la fe es condición necesaria para la salvación. Critica el papel puramente cognoscitivo que se atribuye a la fe en la justificación en Barth.c. Cf. Bouillard.. sobre el 39. La justitication de l'hommc. reconocía la exactitud de las ideas que Küng le prestaba. bajo todas sus formas. 2 y 3. t.. Küng hizo en su libro La justificacióii7 una larga exposición de la doctrina de Barth. Su teología es la heredera de los grandes imperativos a la vez del pensamiento luterano y del pensamiento reformado 34 . no se ha concedido demasiado poco a Dios.. ¿Puede realizarse la justicia para el hombre. o. Quizás incluso esta doctrina está ahora demasiado olvidada y muchos de los cristianos son sinceramente pelagianos sin darse cuenta de ello. equivale paradójicamente a esto: el hombre es justificado por Cristo sin la fe»36. El jansenismo popular. cap. Gcnéve 1966. Su exégesis de Barth les pareció entonces a algunos demasiado conciliadora. confronta el pensamiento de Barth con la doctrina paulina. Küng. H. KÜNG . JUSTICIA DE DIOS 269 necesariamente pecadora. Bouillard hizo un largo y minucioso análisis de la misma en una obra magistral. Este diálogo marcó Un paso importante en el camino de la reconciliación doctrinal.. c. El mismo Barth. 44. Cf. 1936 (1987) 327.C. Pero esta doctrina no juega el mismo papel por un lado y por otro. Se encontrará en la obra de A. Theologie der Rechtfertigung bei Martin Luther und Thomas von Aquin.n. 218s. cit. en definitiva. J. BIRMELE. La intención reconciliadora no esquiva los problemas que todavía siguen en pie y señala los terrenos de investigación capaces de hacer progresar el consenso. 152. El autor opina que no hay contradicción sobre la justificación entre santo Tomás y Lutero. Consensus oecuménique ct diBerence fondamentales. uno parte de la creación y el otro de la teología de la cruz. Cerf-Labor et Fides. Esta dificultad es sin duda la fuente de lo que todavía nos separa en eclesiologia41. Le salut en Jesús Christ dans les dialogues oecuméniques. Cf. n. en el que se lleva a cabo una importante purificación de la memoria del pasado. 46. 243. la cuestión de la historia del mundo es cuestión de justicia. en Doc. La diferencia entre ellos estriba en que el primero practica una teología «sapiencial» y «ontológica». es algo insustancialmente especulativo comparada con el grito de los asesinados y matados en cámaras de gas. El documento termina con esta afirmación: «Creemos que nuestras dos Comuniones están de acuerdo en los aspectos esenciales de la doctrina de la salvación y en el papel de la Iglesia en este terreno»45. 48. 164: loe. La cuestión de la justicia en la historia La angustia existencial de nuestro tiempo por la justicia se ha desplazado de lugar. El Dios cruciñeado. es una doctrina central. Para él. así como la reticencia protestante ante la capacidad del hombre para cooperar con la gracia por efecto de la gracia. 43. El enunciado de las convergencias encierra esta afirmación importante: «Por la justificación somos a la vez declarados y hechos justos»42. Moltmann en su obra El Dios crucificado47. 156/S: loe. por ejemplo. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. Ibid. Sigúeme. n. hasta el punto de que se confunde con el mismo evangelio. recoge la cuestión de la justificación por la fe con el deseo de clarificar las dificultades en juego. Versuch eincs systematisch-theologischen Dialogs. Ibid. Un trabajo análogo es el que se ha realizado entre protestantes y católicos en Alemania46. 1888 (1985) 152. 153. Y tal cuestión desemboca en la trascendencia. El grito de abandono de Jesús en la cruz simboliza el de toda la humanidad que sufre: «Mirándola desde lo hondo. J. la teología cristiana «tiene que incorporarse al grito de los miserables hambrientos de Dios y de libertad desde la profundidad de los sufrimientos de este tiempo»48. o también: «La fe justificante no puede existir sin la esperanza y el amor. a cuya luz se comprende. Documento del grupo mixto de diálogo luterano-católico de los Estados Unidos. 42. Este es el punto de vista que desarrolla el teólogo reformado J.270 JESUCRISTO. Pero encierra además ciertos puntos de divergencia que hacen precaria la actuación concreta de este acuerdo fundamental y la someten a posibles retrocesos. para los católicos sigue estando subordinada a la cristología. igualmente en el contexto de la cuestión sobre la justicia de Dios en la historia: ¿triunfa el imperio inhumano de la ley sobre el Crucificado. 40. Salamanca 1975. en Doc. Al católico siempre le resultará molesta la afirmación de que en la justificación todo le corresponde a Dios y nada al hombre. Así es como el grupo mixto de diálogo luterano-católico en los Estados Unidos ha publicado un largo informe histórico y doctrinal. Maienz 1967. desemboca necesariamente en las buenas obras»43. Afirmación confirmada por el estudio del teólogo católico alemán O. o. La sistematización es legítimamente diferente en unos y en otros. Para los luteranos. La cuestión de si hay Dios o no. se remonta por encima de estos problemas para realizar una verificación del acuerdo esencial sobre la justificación. 49. Declaración común de la segunda Comisión internacional anglicano-católica (ARCIC II). A. 156/5. que en una primera fase había abordado preferentemente las cuestiones relativas a la Iglesia y a los sacramentos. Ibid. Cath. La humanidad grita justicia ante Dios debido a los sufrimientos de este tiempo. Paris-Genéve 1986. Si la cuestión de la teodicea se puede interpretar como pregunta por la justicia de Dios en la historia de los sufrimientos del mundo.c. o vence el derecho divino de la gracia sobre las leyes de las obras y el poder?»49. Injustificación por la fe. 32. 45-125 el juicio de un teólogo luterano sobre el punto de acuerdo y desacuerdo entre luteranos y católicos sobre la justificación. 53-54. . Actualmente el diálogo ecuménico oficial. H. MOIIMANN. O. que trata de la salvación y de la Iglesia. cit. 47. Centurión. 16-26. con el de los muertos de hambre y los oprimidos. BIRMELE. Paris 1987. Cath. 41.. Comité mixte catholique-protestant en France. mientras que el segundo sigue una teología «existencial» y «relacional». y no al contrario. La reciente declaración común de la segunda Comisión internacional anglicano-católica (ARCIC II). entonces toda interpretación y exposición de la 'historia mundial' se halla en el horizonte de la cuestión de la teodicea ¿O es que van a acabar los verdugos triunfando sobre sus víctimas inocentes? La fe pascual cristiana se encuentra. 45. La declaración final reconoce que las partes han llegado en el asunto a un «consenso fundamental sobre el evangelio» 44 . MOLTMANN.. JUSTICIA DE DIOS 271 Tras estos debates estaba ya permitido decir que existe un acuerdo de fondo entre protestantes y católicos sobre la justificación por la fe40. PESCH.n. pidiendo a voces justicia. 53. 50. un solo Hombre Nuevo. Justificación por la fe y teología de la liberación Una tentación de la teología de la liberación sería la de pensar que ésta es ante todo una obra humana. 269. Esta lectura de la justificación por la gracia a escala del mundo aplastado por la injusticia recuerda la declaración paulina sobre la destrucción del muro del odio: «Porque él es nuestra paz. y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo. Cerf. La justicia y la gracia de Dios en la historia se convierten en una cuestión de «teodicea»so. subrayando frecuentemente la gratuidad de esta liberación. Un libro reciente de G. Esto es lo que está en juego en la resurrección de Cristo: «En la disputa sobre el resurgimiento de Jesús se trata de la cuestión sobre la justicia en la historia. MOLTMANN. 14-16). que trae al mundo la fe escatológica. EL ÚNICO MEDIADOR CRISTO. nos toca considerar las categorías de la mediación ascendente. La insistencia en la «praxis histó- rica» y el «proceso» de liberación corre el peligro de consagrar indebidamente unos datos históricos sociales y políticos con un bautismo inconscientemente pelagiano y mantener la ilusión de que la justicia en el mundo estaría al término de la acción trasformadora llevada a cabo por las capas sociales oprimidas. tal y como fue revelado por Jesús y en el resurgimiento del Crucificado? El mensaje de la nueva justicia. da a cada uno lo suyo. y el establecimiento de la justicia en la sociedad de los hombres es un proyecto humano prioritario para el compromiso de las libertades. 52. que expresan el retorno del hombre salvado a Dios en Jesucristo. para crear en sí mismo. No cabe duda de que hay que respetar el orden de las liberaciones propiamente humanas. el mismo autor mostraba la prioridad de la gracia respecto a la obra humana de liberación: «Saber que en la raíz de nuestra existencia personal y comunitaria se halla el don de la autocomunicación de Dios. expresión que traduce la fórmula paulina.. dando en sí mismo muerte a la enemistad» (Ef 2. En su obra más antigua. obrando el derecho para los privados de él y para los injustos. El autor desarrolla en él. 51. Beber en su propio pozo. pero lo invierte en el sentido de una pregunta que el hombre le plantea a Dios. ¿Pertenece al nomos (la ley) que. la gracia de su amistad. . derribando el muro que los separaba. como hemos visto. Ahora. ¿Cómo justificar a Dios ante el problema del mal en el mundo? Dios será justificado si su propia justicia. J. el derecho de la gracia acaba triunfando de la ley de la fuerza. 248. sólo donde un amor creador cambia lo despreciable y odioso. los verdugos no triunfarán definitivamente sobre sus víctimas. *** Con la justificación se ha concluido la exposición de las grandes categorías de la mediación descendente. la enemistad. Teología de la liberación. Pero en definitiva. o es cosa del derecho de la gracia. por fin.. llena de gratuidad nuestra vida» . 6). el tema de la liberación por la gracia de Dios. Boire á sonpropre puits ou L'iünéraire spirítuel d'un peuple. a la que debe ordenarse finalmente todo esfuerzo temporal. dentro de una perspectiva espiritual. la realización de la justicia es ante todo un acto y un don de Dios. Gutiérrez se titula. que significa etimológicamente «justificación de Dios». se emplea desde el siglo XVII para designar el tratado que habla de la existencia de Dios y del problema del mal.. Mas también dice que las víctimas al final no triunfarán sobre sus verdugos. el título francés de la obra es La libération paila foi. de hecho. GTIERREZ . haciendo de las víctimas y verdugos perdidos una nueva humanidad con una nueva hombría. G. es decir. de los dos (pueblos.. realizado en Cristo.C. El que triunfará será el que murió primeramente por las víctimas y luego también por los verdugos. o. c. revelando con ello una nueva justicia que rompe el laberinto de odio y venganza.. c. mediante la fe «que actúa por la caridad» (Gal 5.272 JESUCRISTO. o. París 1985. dice que. por medio de la cruz. haciendo la paz. La liberación por la fe52. al que la libertad del hombre tiene que aportar su cooperación en la fe. el judío y el pagano). allí es donde se puede hablar de la verdadera revolución de la justicia y de la injusticia de Dios»51. siguiendo siempre el movimiento de la fe y de la historia. dada la vocación trascendente y escatológica del hombre. GUTIÉRREZ .. JUSTICIA DE DIOS 273 Moltmann recoge en este texto el lenguaje teológico clásico de la justificación por la fe. Sólo donde la justicia se hace creadora. O. Este término. sólo donde es dado a luz el hombre nuevo. que ni es oprimido ni oprime. G. Segunda sección LA MEDIACIÓN ASCENDENTE . y la novedad cristiana que trasforma y convierte esta experiencia.10 El Sacrificio de Cristo La abundancia de los testimonios de la Escritura constituye la categoría de sacrificio en un polo esencial de la soteriología cristiana. Tampoco la tradición se queda atrás en este punto. Bruxellcs 1976. en la que la verdad y el error. Fac. «La Cruz es un sacrificio de tal manera que no lo es —escribe J. Univ. St. Moingt—: sacrificio único en su género. L a concepción del sacrificio es en verdad rigurosamente solidaria de la concepción d e Dios. Morí pour nos pécfés. asumiéndola en gran parte dentro de la revelación de la alianza realizada por Jesucristo. Pero a propósito de este término sigue en pie el conflicto secreto entre una experiencia religiosa fundamental de la humanidad. un sacrificio que trasforma radicalmente la actitud religiosa de los hombres para hacerlos dignos de la revelación y del culto al Dios nuevo revelado en la Cruz»1. el bien y el mal cohabitan en una búsqueda obscura de Dios. El conflicto relativo a la comprensión del sacrificio está por tanto ligado también al conflicto de las imágenes 1. 167. que no entra en el género sacrificial. que son ineficaces y que no son agradables a Dios. un sacrificio que se realiza consumando en sí la razón de ser y el sentido sacrificial de los otros sacrificios religiosos. J.-Louis. Girard y el fenómeno de «desconversión» del sentido del sacrificio en los tiempos modernos. . Ya hemos registrado anteriormente la crítica de R. La verdad es que la conversión de sentido del sacrificio en el cristianismo es de tal categoría que cabe preguntar si en definitiva el sacrificio de Cristo no se escapará del registro general del sacrificio. Recherche pluridisciplinaire sur la signification rédemptzice de la mort du Christ. Mo NOT . Por eso mismo me siento en la situación de tener que hablar «bajo vigilancia» a lo largo de este capítulo. esta comprensión corriente del sacrificio connota siempre el origen religioso del término. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 27') sobre Dios. se hablará de sacrificio de sí mismo. hemos de partir sin duda del sentido común y de la historia de las religiones. Se convertirá en una «víctima». para reconocer la soberanía de Dios sobre él. Ese Dios revela su amorosa humildad y hasta su propio sufrimiento2. Podremos entonces tratar de la manera como la gran tradición cristiana comprendió el sacrificio y situar en su lugar debido los aspectos regresivos que se produjeron en los tiempos modernos. sacrum-facere. por ejemplo. caracterizada por la destrucción (inmolación real o simbólica. Centurión. Lógicamente este acto negativo se refiere a un bien deseado y considerado como más importante. a nadie le agrada espontáneamente la privación o el sufrimiento. ¿Cómo un Dios que se da al hombre no iba a querer que el hombre se diera a él? Aquí está toda la razón del sacrificio. la paz asegurada. El hombre renuncia a consumir los bienes de la tierra. comprometiéndose a sí mismo en una actitud en la que reconoce la existencia de un poder superior al hombre y se somete a él. por ejemplo por una causa justa o en el campo de batalla. y cuya mano fuerte se ha convertido en brazo extendido en el madero por la reconciliación del mundo. se sacrifica por entero en aras de la educación de sus hijos. El objeto del don será por tanto destruido. Una es la imagen del Dios encolerizado e irritado.. El valor y hasta la moralidad del sacrificio serán aquí solidarios de la concepción de lo sagrado y del misterio de Dios del que el hombre es capaz. para expresar su vinculación con lo divino. imperado por la ambición y hasta por el egoísmo. Sacri-ficar. Hay en el sacrificio un cierto circuito de intercambio: el h o m b r e intenta obligar a Dios y atarlo a él. Por otra parte. París 1974. En todos estos empleos de la palabra domina el carácter oneroso del sacrificio. es hacer sagrado. privarse de algo. holocusto) o el abandono voluntario de la cosa ofrecida». y otra es la imagen cristiana de un Dios que no manifiesta nunca su omnipotencia mejor que en la omni-debilidad de Cristo en la cruz. París 1975. Este recorrido nos llevará necesariamente a evocar el sacrificio eucarístico y la existencia cristiana. De esta manera el estatuto de los dioses y de l o s hombres se define por el sacrificio. Si el sacrificio afecta al género de vida. La lección del sentido común ¿Qué es un sacrificio según nuestra conciencia espontánea? El diccionario responde atinadamente: «Renuncia o privación voluntaria (con una finalidad religiosa. Hacer un sacrificio es renunciar a un bien. es poner un objeto a disposición de lo divino. I. . en cuanto que es un sacrificio espiritual. Se hablará entonces de abnegación o de espíritu de sacrificio. El sacrificio ejerce una función de comunicación y de intercambio entre el mundo del hombre y la esfera d e lo sagrado. En realidad. L'humihé de Dieu. VARILLON. moral y hasta utilitaria)». aunque la referencia religiosa puede estar muy atenuada y hasta ser inexistente. el sacrificio puede estar inspirado por un amor gratuito. una benevolencia. D E L SENTIDO COMÚN COTIDIANO A LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES La enseñanza de la historia de las religiones La historia general de las religiones atestigua que el sacrificio es una categoría central de las mismas. a fin de mostrar a continuación la conversión progresiva de la categoría del sacrificio en la revelación judeo-cristiana hasta su plena manifestación en el sacrificio único de Cristo. Constituye una sustitución del propio hombre. La cima será el 2. el mundo de Dios o de los dioses. incluso aceptar un sufrimiento. La manera concreta de hacerlo es renunciar a su u s o . incluso pervertido por una tendencia masoquista. sacrificio de la vida.278 JESUCRISTO. una protección. que pone su omnipotencia al servicio de su venganza y del restablecimiento de sus derechos. Ese Dios se ha hecho compañero vulnerable del hombre en el deseo apasionado de establecer con él una alianza de amistad. Una madre. ID. Unos padres harán sacrificios económicos para permitir a sus hijos que sigan cursos superiores. Centurión. El mismo diccionario lo comprueba: «Ofrenda ritual a la divinidad. antes de proponer un balance de conjunto. Para arrojar la mayor claridad posible en este debate. Lo que está en cuestión en el sacrificio es la relación del hombre con lo divino. Un deportista hará el sacrificio del tabaco o de la buena mesa para mantenerse en forma y batir un record. Cf. la reconciliación en el caso de que el hombre reconozca que ha faltado contra Dos. F. inmolado si se trata de u n animal. o bien para granjearse su benevolencia y entrar en contacto con él. ayudado por la necesidad. lo cierto es que el sacrificio está ligado a un acto de libertad y por tanto a un cierto sentido que se desea dar a la vida. Se piensa que a este acto del h o m b r e para c o n lo divino corresponde un acto de lo divino para con e l hombre. El valor moral del sacrificio depende evidentemente del motivo que lo suscita. La souñranee de Dieu. el hombre sacrifica algo que posee. es la imagen que el hombre se hace de Dios. Cf. l'avénement de la personne tace a la peur de la ieetá ¡a (ascinaúon de la mort: Foi et Vie 83/4 (1984) 1-45. 4. también R. la de comunión o de pecado. P. Esta teoría tiene indudablemente un contenido de verdad no sólo a propósito de los mecanismos de violencia en las sociedades humanas. citados por R. El juego conjugado de estos dos parámetros induce tipos de sacrificios muy diferentes. puede también —a veces al mismo tiempo— tener un sentido liberador tanto para el orden cultural y social como para el acceso del hombre al terreno de lo absoluto. Otras veces se resaltará más el sacrificio de comunión. sino también del papel de ciertas formas de sacrificio en la regulación de los mismos.ibid. ni siquiera en el plano de la ciencia de las religiones. es ante todo antropológica. Essai sur /a nature eí la fonction du sacríñce: Année sociologiquevol. Tratado de ¡listona de las religiones. Gasbalda. En una palabra. C. . Creador y Salvador de su pueblo. MAUSS. y en segundo lugar. Les sacrifíces de VAncien Testament. El acento podrá ponerse en el sacrificio expiatorio. incluso con un acto de canibalismo. en Mortpour nos peches. a medida que hace acoger la noción de un Dios único. c. con la cabeza. GIRARD ya citadas. 2 vols. Por otra parte. de la dominación.. bajo la influencia de los cultos cananeos7. las obras de R. II. 20. El sacrificio logra la vida social atravesada por la ñolencia y amenazada en su ordenación. sino enviado al desierto. Girard ve en el sacrificio una técnica de aplacamiento catártico de la tensión de violencia que afecta a ur grupo social. BUREAU . por tanto. Se la come con pan sin levadura y yerbas amargas. La conducta sacrificial tiene igualmente una importancia esencial para la cohesión de los vínculos sociales y la regulación de la violencia. las patas y las tripas. 61-63. este breve rodeo por el sentido común y la historia de las religiones nos muestra ante todo que el término de sacrificio está ahí. no puede ser objeto de un sacrificio. Ltmythc de la machine. 103. El ritual es muy conocido: «En cada familia.26)5. Sobre el sacrifiíio cf. La mort lédcmptrice du Christ a la lamiere de l'ethno-saiologie des religions. Cí. BIBERT-M. que imbuye las mentalidades y que no puede ser expulsado de ellas. De ¡a soillure. M. Cf. L. II. 20. en quien se atreve a proyectar sus impulsos de violencia y de venganza. 59. MUMFORD. ya que está ligado al acontecimiento histórico de la salida de Egipto. La víctima tiene que ser un macho. y cae en el error cuando quiere prohibir todo lenguaje sacrificial en la esfera del cristianismo. sin tara alguna y de un año de edad. Fayard.280 JESUCRISTO. H. nos dice que el sacrificio pertenece a una experiencia insoslayable del hombre. La teoría sacrificial de Girard se inscribe en la concepción propiamente «sociológica» del sacrificio. La víctima se asa entera. Tal como aparece en la historia de las religiones. 6. R. tiene en cuenta el mecanismo psicológico de explosión y de remisión de la violencia en un grupo determinado. París 1971. que pueden llegar hasta los sacrificios humanos. el chivo expiatorio no es sacrificado.. El sacrificio del cordero pascual El sacrificio del cordero pascual. París 1973. como hemos visto. DOUGLAS. está impregnada de una ambigüedad radical: puede estar dominada por la idea de la violencia. París 1964. descrito en Éxodo 12. cuando el dios es considerado como un Moloc que sólo puede aplacarse con la inmolación de un niño o de un hombre. que se practicaban ilegítimamente en la Jerusalén del siglo VII a. ELIADE. Por no poner más que un ejemplo. Douglas de «esos márgenes vulnerables y esas fuerzas agresivas que amenazan el orden de las cosas»4. Cristiandad. Maspero. 5. y hasta por el miedo y la muerte. Madrid 1974. Con su sangre se untan las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa. el sacrificio puede ser obra de vida o de muerte y a menudo es obra de vida y muerte a la vez1. cordero o cabrito. o. subrayada por la reprobación de ciertos sacrificios a Moloc en el Levítico (18. los artículos de los grandes diccionarios. 7. el segundo es la situación en que el hombre piensa que se encuentra frente a Dios. El primer punto es sin duda la condenación de los sacrificios humanos que se hace remontar hasta los tiempos de Abraham6. No hay que romper 3. GISEL./b/'d. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 281 lísln estructura fundamental podrá variar considerablemente en función de dos parámetros: el primero. Pero no puede pretender ser la última explicación del sacrificio. ya que es impuro (Lev 16. Mumford liablaba de «vastas explosiones colectivas de odio» y M. M. es totalmente original. se degüella por la tarde un animal del ganado. 21. 2) y en los profetas. 67-81. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA La revelación del Antiguo Testamento constituye una pedagogía de purificación y de conversión del sentido religioso del sacrificio. Lo mismo que L. Su teoría. destinado a aplacar a la divinidad encolerizada por los pecados de los hombres. 1899. DU sacrifíce. DE VAUX. La figura que retiene de manera privilegiada es la del chivo expiatorio. o. 532-535. 7-8). 769. ha sido inmolado. Los sacrificios expiatorios propiamente dichos comprenden: el sacrificio por el pecado. 36. Así que. El ritual de los sacriñcios y su signiñcación La ley de los sacrificios en el Levítico atestigua la existencia de numerosos sacrificios rituales. Todas las matanzas de animales tienen una dimensión religiosa12.71e Interpreter's Dict. con sandalias en los pies y el bastón en la mano»8. todo esto profetiza ya el sentido del sacrificio de Cristo y de su memorial. el acontecimiento dio lugar a la institución de un memorial. Cf. OT». buen conocedor de las instituciones del Antiguo Testamento..21. 536-538. pero tiene también un valor expiatorio. sobre el ritual de los saciificios en el A. el sacrificio de reparación. celebremos la fiesta. R. En los últimos tiempos antes de nuestra era. cf. A diferencia de las otras religiones antiguas.. 36). Hatía también ofrendas. La grasa se quema para Yahvéh y la carne es comida por el fiel y por los suyos. En el holocausto se quemaba la víctima por entero y no se le devolvía nada al oferente. Pero el hecho de que el sacrificio anual de la antigua pascua sea la respuesta en la fe y en la obediencia del pueblo a un acto salvífico de Dios. Ibid.c. Id.c .c. Instituciones. von Rad. Es un sacrificio de alabanza y de acción de gracias. No es normalmente un sacrificio expiatorio. . tiene la función de confesar y celebrar la acción de Dios por el fiel y da lugar a una comida religiosa. 16. 14. Cristo. lbid. El memorial es un sacrificio de acción de gracias por un beneficio recibido. R DE V A U X . El traductor Aquila del \ntiguo Testamento al griego lo designará como eucharistía'5. art. o. Cf.c. igualmente G. Juan relaciona el hecho de que no quebraron las piernas de Jesús después de morir con la prescripción sobre el cordero pascual (Jn 19.282 JESUCRISTO.. La comen con los flancos ceñidos. en el momento en que el hombre tiene necesidad de comer carne. 10. Expresa el reconocimiento de la soberanía de Dios sobre la vida.c. Así pues. «La liturgia actualiza ese recuerdo del pasado y lo convierte en acontecimiento presente»10. Cf. El sacrifico de comunión comprende la inmolación de un aninal y una ofrenda vegetal. con el simbolismo de una sangre protectora. Pablo no vacilará en decir: «Nuestro Cordero pascual. celebrado en la acción de gracias con la ofrenda de un animal a la vez dado a Dios y devuelto por él para el alimento de sus fieles. Tanto en un caso como en otro. o. La originalidad de esta celebración es que se conmemora en ella un acontecimiento único de la historia de Israel. seguramente más tardíos. panes de oblación y ofrendas de incienso16 11. la de Israel se presenta como una religión esencialmente histórica El sentido de la pascua antigua es importante para nuestro propósito. de ofrenda por excelencia". y los ritos. En la ofrenda animal. Sin duda. New York 1982. iüd. ¡bid. inmolado precisamente en el momento de la celebración pascual (prescindiendo de cuál fue la fecha exacta). la intervención todopoderosa de Yahvéh que había salvado a su pueblo liberándolo de Egipto para conducirlo a la tierra prometida. Supplementary vol. Cf. tE VAUX. Barcelona 1964. por otra parte difícil de distinguir del anterior. Salamanca 1972. a la vez en el pasado y en el presente: el recuerdo agradecido del pasado es una seguridad de la salvación presente. 766-768.. 12.. ordenados para el día de la expiación (Yom Kippur)*. 36-41. Este último se contentaba con imponer las manos sobre la víctima para mostrar que ésta venía de él. 8. Más atlante hablaré del día de la expiación: ¡titira. 24). R. con ázimos de pureza y verdad» (1 Cor 5. el fiel inmola a un animal cuya sangre derrama el sacerdote sobre el altar. o. de Vaux. R. la celebración de la pascua tomará también un valor mesiánico y expresará la esperanza de la salvación venidera. dado el vínculo que establece el Nuevo Testamento entre el sacrificio del cordero pascual y el de Jesús. T. 534. 317-331. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 283 ningún hueso de la víctima ni puede dejarse nada: hay que quemar todo lo que no se haya consumido antes del amanecer. Instituciones. Abingdon Pres. La pascua es un sacrificio anual que se celebra en primavera en todas las familias. o. sin intervención de ningún sacerdote y sin presencia de ningún altar... Cf..9. se pregunta si «el sacrificio de tipo pascual no sería la única forma de sacrificio conocida por los israelitas hasta su instalación sedentaria en Canaán»9. Les sacríñces.25. 13. Es por eso el tipo de sacrificio perfecto. 307-309. hecho a Dios por medio de una entrega total. lo propio del sacrificio pascual es constituir un memorial (ziqqaron: Ex 12. en el cual desempeña un papel importante la idea de purificación ritual13. Sígame. «Sacríñces and offeríngs. Hcrder. Instituciones del Antiguo Testamento. Th Interpretéis Dkt. 15. Teología del Antiguo Testamentol. El término de sacrificio pasa del primero al segundo. 9. The Interpreter's Dictíonary of the Bible. El holocausto es ante todo un acto de homenaje. 769-770. [fe VAUX . el paso de la figura a la realidad constituye una novedad radical. . R. habrá que esperar a Cristo para darle realidad. éste consiste. El sacrificio de comunión expresa la comunidad de vida que se establece de este modo con Dios: se trata de un sacrificio gozoso. Es algo comparable con las acciones simbólicas de los profetas. que ofrece su propia vida en sacrificio18. el sacrificio toma también un valor expiatorio. R. Si falta eso. Contra esta degradación de la práctica sacrificial levantaron su voz vigorosa ¡os profetas (cf. es esencial que la acción externa exprese los verdaderos sentimientos del oferente y se encuentre con las disposiciones benévolas por parte de Dios. Am 5. Por la privación de un bien útil. En cierta ocasión cita la fórmula de Oseas: «Id. a propósito de la expiación . ya que es «dialéctica»: no condenan los sacrificios en cuanto tales. cuando están en contradicción con una vida injusta. idea contra la cual protestan enérgicamente los salmos (cf Sal 49 [50]). En otras palabras. es establecida la unión con Dios. Y es también lo que ocurrió con los sacrificios en Israel. Pero el Siervo no es todavía más que una figura. Miq 6. ni como un don interesado según el tipo do ut des. 6. Hace pasar la ofrenda al terreno de lo invisible. le rinde homenaje y le da gracias por poder usar de los bienes de la tierra con una finalidad profana. Is J. en compensación. lo esencial no es la asiduidad de los sacrificios rituales. en definitiva. La cima de esta revelación en el Antiguo Testamento se sitúa en la profecía del Sierro doliente de Isaías (Is 52. los profetas les oponen la obediencia a Yahvéh y la práctica del derecho y de la justicia. 18. de Vaux define de este modo el sentido del sacrificio en el Antiguo Testamento: «El sacrificio es el acto esencial del culto extemo. Por eso. El estilo hebreo asocia en estas fórmulas el «esto y no aquello» con «esto más que aquello». sino la obediencia. 321-322. el sacrificio deja de ser un acto de religión»17. Os 6. En el sacrificio. es borrada la falta del fiel. La mención más significativa puesta en labios de J e s ú s es negativa. que es su verdadero sentido. el hombre reconoce la soberanía divina sobre todas las cosas y sobre la vida en particular. Los profetas se comportan como predicadores que invitan a la religión del corazón e invitan a espiritualizar el culto. Las dos fórmulas que resumen esta enseñanza son las siguientes: «Yo quiero amor. Es una oración en acción. Este don comporta por tanto una privación: no es que se quiera la destrucción por sí misma. 13 a Is 53). 6-8). 21-22. Ejercen así una pedagogía decisiva para la revelación plena de la verdad del sacrificio. 570-571. en la totalidad de la existencia ordenada a Dios y a los demás. Por eso éste comporta siempre un don. es decir. ] 1-17. Mediante los ritos sacrificiales es aceptado el don hecho a Dios. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 285 ¿Cuál es el valor religioso de estos sacrificios? No pueden explicarse por la preocupación de aplacar a un dios malo. Es preciso comprender bien su polémica. sino que ésta es la única manera de hacer la ofrenda irrevocable. 22). Volveremos a encoitrarnos con este texto capital. Esta definición compleja nos indica la finalidad del sacrificio: la unión del hombre con Dios. Girard el sitio tan escaso que ocupa en los evangelios el t e m a sacrificial. el amor y la justicia. a veces es por desgracia una máscara hipócrita. 21-27. el de una intercesión para obtener el perdón. Los sacrificios no tienen razón de ser más que para dar cuerpo simbólicamente a lo que se vive y. a través del don simbólico de un bien que le hace vivir. es un acto simbólico que hace eficaces los sentimientos interiores del oferente y la respuesta que Dios le da.c. En efecto. Jer 6. 6) y: «¿Acaso se complace Yahvéh en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la palabra de Yahvéh? Mejor es obedecer que sacrificar. iníra. no sacrificio. una coartada para la obediencia del corazón y una especie de seguro religioso de vida para compensar la injusticia y el pecado. ni como un medio mágico de unión con la divinidad. Es el riesgo de todo rito exterior. así como el respeto al pobre. hacer que se viva de verdad. DE VAUX Instituciones. Jesús y el sacriñcio Cuando pasamos al Nuevo Testamento. a La crítica del sacriñcio en los profetas Siempre es posible para el hombre introducir una ruptura antre lo exterior del culto y lo interior de sus disposiciones religiosas. el hombre se lo debe todo a Dios y es justo que exprese concretamente el deseo de darse en compensación a Dios. 7. o. sino su perversión.284 JESUCRISTO. p u e s . mejor la docilidad que la grasa de los cameros» (1 Sam 15. ya que se hace «subir» ese sacrificio a Dios. hemos de reconocer con R. Pero no se trata de una eficacia mágica. ni como el banquete de Dios. 20. Mien- 17. conocimiento de Dios más que holocaustos» (Os 6. tras que lo externo tenía que ser una expresión sincera de lo interno. agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual» (Rom 12. Esta interpretación se precisa en el relato que hace de la institución de la eucaristía adoptando un lenguaje sacrificial: el pan roto por Jesús es su cuerpo «que se da por vosotros». J. LEON-DUFOUR. Girard. Por consiguiente. . Por tanto. que se expresa también en la oración. 14-22). ofrecido a Dios en conformidad con Cristo: «Os exhorto. Se entrega a sí mismo: esa muerte cumplirá y acabará el sacrificio de su existencia. O. 24). hermanos. Si el sentido de las palabras de la institución eucarística es ciertamente sacificial. X. su testimonio al del conjunto del Nuevo Testamento. no es extraño que los evangelios no nos digan nada que indique que Jesús haya asociado su vida y su muerte a la noción de sacrificio ritual. Cristiandad. Del mismo modo. A l contrario. O. cf. toda su vida nos invita a reconsiderar el sentido del sacrificio a partir de su pro-existencia. es decir.286 JESUCRISTO. Es verdad que los padres de Jesús ofrecieron en el templo. 164-165. La metáfora del sacrificio ritual los llevaba a subrayar su sentido espiritual y existencial. en otra ocasión se refiere a la del libro de Samuel: «Amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios» (Me 12. Paris 1971. una «existencia para» el Padre y para sus hermanos. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 287 aprender qué significa aquello de: "Misericordia quiero. . 101. Atibier. los relatos sinópticos de la institución de la eucaristía trasladan «a una terminología de sacrificio la manera existencial en que Jesús considera su vida de 'servicio'» 21 . santa. que no sacrificio"» (Mt 9. la de la alabanza.. Jesús nos indica el sentido que da a su muerte. no se emplea entonces sin embargo el término de sacrificio y los exégetas discuten sobre lo que. las observaciones matizadas y sugestivas de F. Al compartir el pan y el cáliz. La vida sacrificial de Cristo se convierte en ley de la vida sacrificial de los cristianos. Genéve 1983. 23-52 y «La mort de Jésus est-elle sacríñcielle?»: 116-127. «un par de tórtolas o dos pichones» (Le 2. en particular pp. conviene situar su aportación en la totalidad de los 19. Esta distancia entre la realidad y el vocabulario era sin duda indispensable para operar la conversión de sentido necesaria del sacrificio que ya habían señalado los profetas. La primera teología sacrificial de la muerte de Jesús no es la de la carta a los Hebreoi2. 12. una entrega total de sí misma que lo llevaría hasta el don de su vida. en el momento de la presentación. 7). Al instituir la eucaristía. es la forma que toma el retorno del Hijo al Padre cuando entrega su espíritu en sus manos. opina que «el tenor exactode las palabras de la institución no puede ser determinado». GUILLET. X. en estas palabras. 22. El don es el de la propia existencia. no se ve por qué iba a servirse de la categoría del sacrificio «para caracterizar su vida y su muerte»20. como lo ha hecho R. Jesús davant sa we ef sa mort. El sacrificio de Jesús. Pero ya no hay exterioridad entre el don ofrecido y el que lo ofrece. pues. a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva. Así es como hay que comprender la fórmula de la carta a los Efesios: «Vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma» (Ef 5.. El lenguaje sacrificial de Pablo Dicho esto. Toda la vida pre-pascual de Jesús fue una «pro-existencia». Al contrario. haciendo una comparación antitética entre la mesa eucarística y las mesas de los sacrificios antiguos y de los sacrificios paganos (1 Cor 10. Labor et Fides. En términos clásicos se habla aquí de identidad entre el sacerdote y la víctima.C.. LEON-DUFOUR. ya que estaban interesados sobre todo por la actitud profunda que tiene que animar todo sacrificio. Si Jesús «no parece haberse preocupado de los sacrificios rituales más que para condenar su abuso». 108-109. 13. Jesús y Pablo ante la muerte. La mort ef le testament de Jésus. LEENHARDT. se remonta efectivamente a Jesús o es más bien el fruto de la actualización litúrgica de la comunidad primitiva19. 110. atestigua su intención de dar su vida por los que ama. 33). 20. 26). sobre la relación de la existencia de Jesús con la categoría de sacrificio. El mismo Pablo da una interpretación sacrificial de la eucaristía.C. De esta forma toda su vida tomaba el valor de un sacrificio existencia] que fundamentaba el sentido convertido que tomará el término de sascrificio en la tradición cristiana desde el Antiguo Testamento. no es menos cierto que los autores de las epístolas del Nuevo Testamento utilizaron ampliamente el esquema sacrificial para dar cuenta de la muerte de Jesús. Este conjunto de ideas es perfectamente coherente. X. Madrid 1982. Por eso mismo comer de ese pan y beber de ese cáliz es anunciar la muerte del Señor hasta que venga (1 Cor 11. no hay por qué oponer. Ya el mismo Pablo invitaba a los Romanos a hacer de su vida un sacrificio espiritual. Esta existencia de «servicio» está orientada hacia el paso de Jesús al Padre y correlativamente hacia el paso de todos sus hermanos reconciliados al Padre. de una opinión bastante distinta es J. LEON-DUFOUR. Ibid. 212. 2). 24-25).. que piensa que es muy difícil «derivar de las palabras de la institución las precisiones que hacen del gesto de Jesús un sacrificio y una alianza». el cáliz es la nueva alianza en su sangre (1 Cor 11. Lo esencial radica manifiestamente en otra parte. 21. cf. 1). Esta ofrenda es un acto humano de obediencia personal. ya que eran pecadores y tenían que presentar sacrificios por sus propios pecados» 27 ..288 JESUCRISTO.202. y sacrificio sangriento.' Abroga lo primero para establecer lo segundo. La substancia de la afirmación por consiguiente no es ninguna novedad. Y en virtud de esta voluntad somos santificados..201. por el contrario. El testimonio de la carta a los Hebreos En esta carta. y no con sangre de machos cabríos ni de novillos.206. sacerdote nuevo según el Nuevo Testamen to. lhid. 14). 12.. Cristo. ) . la comparación va a subrayar siempre la diferencia entre el sumo sacerdote de la antigua ley y Cristo nuevo sumo sacerdote. Se trata del sacrificio personal realizado por «la sangre de Cristo. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 28'J escritos neotestamentarios. en su persona por una parte y en su sacrificio por otra: «Pero presentándose Cristo sumo sacerdote de los bienes futuros. En el caso de Jesús la expresión «ofrecerse a sí mismo» no corre el peligro de designar un suicidio ritual. al entrar en este mundo dice: 'Sacrificio y oblación no quisiste. simbolizando su vida entregada hasta el fin. 1921) y del Apocalipsis (5. es «sin tacha»: dispone de «la fuerza ascensional necesaria para elevarse hasta Dios» 28 . pero citando el salmo 40. Salamanca 1984. Sigúeme. impregnar de la santidad de Dios»26. la presentación de Cristo como víctima sacrificial p r una parte. pero la expresión 'ofrecerse a sí mismo' sí que es una creación de nuestro autor.. Entonces dije: ¡He aquí que vengo. En la línea de la contestación profética de los sacrificios.. Ibid. Pero esta pasión fue para él ocasión de una actividad. e t c . ni los evangelios ni Pablo utilizan los verbos rituales prosphérein o anaphérein. consciente y libre. 28. y por otra el aspecto de abnegación vo- luntaria que caracteriza a la pasión de Jesús. que por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios» (9. 27. 'sacrificar' significa 'hacer sagrado'. es decir. pero me has formado un cuerpo.208. el autor radicaliza la crítica. no fabricada por mano de hombre. A. Esta obra es un 'sacrificio' en el sentido pleno de la palabra. sino que emplean los verbos 'dar' o 'poner' o 'entregar'»25.. 5-12).. VANHOYE. esto es. Vanhoye interpreta así la correspondencia antitética entre sacrificios antiguos y sacrificio de Cristo: «Tanto por una parte como por otra hay sacrificio. 23. nueva creación realizada en tres días gracias a la efusión de la sangre de Cristo»24. 26.. Esta mención de la sangre permite comprender también la referencia aparentemente obscura a esa «tienda no fabricada por mano de hombre»: ésta designa «el cuerpo glorificado de Cristo. las exégesis recientes de A. Su pasión fue en primer lugar una pasividad. El autor insiste en la oposición entre la sangre de los animales derramada ritualmente sobre el altar y la sangre de Cristo derramada en la cruz. Para hablar del don de sí realizado por Jesús. designado metafóricamente como el cordero pascual de la primera alianza. sino con su propia sangre. Este aspecto se manifestó por medio de palabras y de actos. no de este mundo. a través de una tienda mayor y más perfecta. existencial. Cristo 'se ofreció a si mismo': en esta afirmación el autor sintetiza dos elementos de la catcquesis del Nuevo Testamento. y ha de ser sustituido por un «culto nuevo»: «Por eso. Constituye a la vez un sacrificio por los pecados y u n sacri25. Como ya hemos dicho. pero en el caso de Cristo se trata de un sacrificio personal. Sacerdotes antiguos. penetró en el santuario una vez para siempre. debido a la incapacidad del hombre pecador para hacerse agradable a Dios. ya que está demasiado claro que Jesús fue ejecutado. consiguiendo una redención eterna» (9. oh Dios. Ibid. a hacer. y no de un sacrificio ritual. A. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. una transformación mediante una entrada en relación con Dios. en particular por la institución de la eucaristía y por la actitud de Jesús en Getsemaní. Los sacerdotes antiguos eran incapaces de «ofrecerse a sí mismos. Ibid. Todo el sistema antiguo es caduco. lbld. por la que realizó «una obra de trasformación positiva que supera en valor a la primera creación. Habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio. tu voluntad!. . en la que es predominante el tema sacrificial. Paradójicamente. 24. se sentó a la diestra de Dios para siempre» (Heb 10... Vanhoye 23 han «descodificado» el funcionamiento de la metáfora entre la realidad ritual y la existencia de Jesús. En el dossier de la interpretación sacrificial de la muerte de Jesús hay que incluir probablemente el tema del cordero inmolado y resucitado de la primera carta de Pedro (l. 11-12). merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo. (Sigue luego la cita de Is 1. llevada hasta el don total de sí. porque es memorial del único sacrificio de 29. «De nada en absoluto. es decir. 11-13. se aplica aquí a la vida de caridad fraterna. ni evidentemente un vicioso que se complazca en hacer sufrir a sus criaturas. Muchos autores dicen que el sentido nuevo es metafórico en relación con el sentido antiguo. thysía. Cristo se ofrece a sí mismo a Dios exponiéndose y entregándose a los hombres hasta el fin. «ya que se aplicaban a una figura simbólica impotente. nada le falta y de nada necesita. «. No os olvidéis de hacer el Men y de ayudaros mutuamente. BAC. que no está sometida al yugo de la necesidad. que se realizan uno mediante el otro. transformada en ofrenda de obediencia a Dios y de servicio fraterno. Madrid 19855. 225. con una plenitud insuperable» 30 . Para él. «El Señor. Vanhoye piensa por el contrario que sacerdocio y sacrificio eran metafóricos en el Antiguo Testamento. tenga una ofrenda no hecha por manos de hombre». Ibid. La eucaristía es acrificio.Todo esto lo invalidó el Señor.. 4-lftibid. el máximo sacrificio es que conozcamos quién extendió y dio forma esférica a los cielos.. la transformación continua del término de sacrificio desemboc a en su verdadera «conversión». 219. si no es de que le confesemos»*'. plenamente eficaz por ambos lados. Cristo. nos ha manifestado que no tiene necesidad ni de sacrificios. 32. ni de ofrendas». El segundo concierne a la relación con los demás hombres: es el aspecto de la solidaridad fraterna.. 15-16)... Epist. hecho presente y actual. un corazón que glorifica al que lo ha plasmado Esta misma referencia a la crítica de los sacrificios por parte d e los profetas se encuentra en la pluma del apologista Atenágoras: «El Artífice y Padre de todo este universo no tiene necesidad ni de sangre ni de grasa ni del perfume de flores y de inciensos. La unión de estas dos dimensiones caracteriza de forma semejante al culto cristiano. el don de ofrecerse a su vez para una existencia eucaristica. a fin de que la nueva ley de nuestro Señor Jesucristo. lbid. Los padres de la Iglesia de los cuatro primeros siglos Hay unas cuantas ideas-fuerza que permiten organizar los numerosos testimonios patrísticos sobre el sacrificio. don de suavidad al Señor. 5): por Cristo «ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza. A. «. ILT. 773-774. MCorínth. Sea de ello lo que fuere. los cristianos reciben del único sacrificio. Vemos por consiguiente todo lo que en el empleo del término de sacrificio encierra de diferencia y de oposición respecto a la antigua ley.. La primera es que Dios no necesita de nada. El término técnico de sacrificio. que coinciden con la llamada de Pablo (cf. de la adhesión personal a la voluntad divina. Se establece una transición sacramental desde el sacrificio único de Cristo a los sacrificios personales y espirituales de los creyentes.. EL ÚNICO MEDIADOR E L SACRIFICIO DE CRISTO 291 ficio de comunión. Este es el objeto de las exhortaciones finales del autor a sus destinatarios. lugar clásico de la polémica de los profetas contra los sacrificios). en línea recta con lo que proseguirá luego en el pensamiento de los padres d e la Iglesia. Es lo mismo que hará Agustín. Él es el perfume perfecto.. CLEMENTE DE ROMA.. 1) y con el de la primera carta de Pedro (1 Pe 2. hermanos. Por su celebración. el fruto de los labios que celebran su nombre. Su sacrificio se convierte entonces en la carta de la existencia cristiana. 30. En lugar de aspectos podría hablarse de 'dimensiones' y evocar así la dimensión vertical y la dimensión horizontal que se encuentran y se unen para formar la cruz de Cristo. E L TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN San Agustín es el padre de la Iglesia que más ha desarrollado la doctrina sacrificial. 52. . Betnabael. Es indisolublemente una ofrenda a Dios y una ofrenda por los hermanos: «El sacrificio de Cristo presenta dos aspectos inseparables.233. por medio de todos sus profetas. Rom 12. quién creó a los animales y plasmó al hombre.Nos dice de estamanera: 'Sacrificio para Dios es un corazón contrito. ni un Moloc que exija abusivamente dones.. El primero concierne a la relación con Dios: es el aspecto de la obediencia. ni de holocaustos. éstos son los sacrificios que agradan a Dios» (Heb 13. No es ni un indigente que intente mejorar su suerte a costa de los hombres. Pero ya antes de él el pensamiento cristiano había recogido la enseñanza de la Escritura sobre el sacrificio espiritual. 1: en Padres apostólicos. ¿Qué 31.290 JESUCRISTO. mientras que en el misterio de Cristo esos términos han obtenido finalmente su sentido real.. necesita el que es Dueño de todas las cosas. transformación cristiana de la existencia»29. cediendo con diligencia a su hijo único y muy amado en sacrificio a Dios. Recogiendo el mensaje bíblico sobre los sacrificios. sino un acto de pedagogía que «enseña el sacrificio verdadero. Así pues. El paralelismo es sorprendente. cumpliendo así los dos primeros mandamientos de la ley. 848. la oblación de la Iglesia. Para Clemente se trata de «confesar a Dios». 39. Tomó el pan que proviene de la creación. 13. que les c o n cede ofrecer su vida a lios como sacrificio espiritual. en favor de toda su posteridad. mente cómo Ireneo hablaba de una reciprocidad de la imagen entre Cristo y nosotros. 34. cuando hay que ofrecerle sacrificios incruentos. entregar a su Hijo único muy amado en sacrificio por nuestra redención»38. el verdadero sacrificio está en el corazón que glorifica a Dios y que se rompe por la contrición. la eucaristía: «También a sus discípulos aconsejó que ofrecieran a Dios las primicias de sus propias criaturas. c. 459-461. a menudo articuladas 38. Este es en particular el gran tema de Ireneo. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 293 falta me hacen a mí los holocaustos de que Dios no necesita? ¿Y qué falta me hace presentar ofrendas. . son las disposiciones del oferente las que santifican el sacrificio. El rechazo de los sacrificios antiguos por Dios no es obra de un «hombre irritado». * Así pues. Igualmente. Ireneo no se olvida de la actitud de caridad con el prójimo que tiene que acompañar a la rectitud del alma para con Dios: • «No son los sacrificios los que hacen favorable a Dios. no engañará a Dios ofreciendo ese sacrificio.W. por el bien de sus discípulos. sino el sujeto del sacrificio. Cerf. Madrid 1954. que se añade al anterior: «El Señor ha enseñado abiertamente que. Ibid. Ireneo subraya la preferencia divina por la obediencia y por el corazón contrito y humillado. sin que en su alma comparta con rectitud la comunión con el prójimo.. El único sacrificio válido a los ojos de D i o s es el de Cristo: y el culto exterior de los cristianos es el sacrificio eucarístico. Se da también para él una reciprocidad del sacrificio entre el hombre y Dios. Son innumerables los testimonios de estas dos convicciones. la Carta a Diogneto critica a los judíos por pensar que Dios tiene necesidad de sus ofrendas34. Rousseau. . ya que obligan a Dios a aceptarlo como de un amigo»39. declaró que era su sangre y enseñó que aquella era la oblación nueva de la nueva alianza. Estos textos nos han puesto ya en camino hacia la tercera ideafuerza: lo propio del culto cristiano es el sacrifício espiritual. o. una rectitud y una exactitud solamente aparentes. 17. sino que el que lo onece es glorifícado él mismo por lo que ofrece. IV. memorial del único sacrificio de Cristo. Noson los sacrificios los que santifican al hombre. 5: o. para la carta de Bernabéy para Ireneo.. no porque tuviera necesidad de ellas. ATENAGORAS. BAC. 1: trad..c. es decir.. «2-463. Esta oblación es la que la Iglesia ha recibido de los apóstoles y que en el mundo entero ofrece al Dios que nos da el alimento. es considerada como sacrificio puro ante Dios y agradable a él. como primicia de los propios dones de Dios bajo la nueva alianza. Ésta es la misteriosa implicación de la mediación ascendente y de la mediación descendente. que proviene de la creación de la que formamos parte. c. IV. ni tenga el temor de Dios. 3: en Padres apostólicos. 17. Ya hemos visto anterior33. #>¡d. para que también Dios consintiera. No es que él necesite de nuestro sacrificio. 35. 37. Y lo mismo el cáliz. La ilustra con el ejemplo de Abrahán.IV.2: o. 5. A..457. Adv. sino para que ellas mismas no fuesen ni estériles ni ingratas. El sacrificio es normalmente la preferencia que en todo le da el hombre a Dios.5 y 18..3: o. París 1984. es decir.IV. 664 s. 36.. lo partió y dio gracias diciendo: "Esto es mi cuerpo". aquel por cuya ofrenda alcanzarán el favor de Dios y obtendrán la vida»36. 18. 417-418. en detrimento de su propio Hijo. en Padres apologistas griegos. que aceptó entregar a la muerte a su hijo Isaac: «Abrahán siguió afectivamente en su fe el mandato del Verbo de Dios. Ibid. haer.. si Dios les pide a los hombres una oblación. La segunda idea-fuerza es que lo que Dios exige en materia de observancias es para el bien de los hombres. que enseñó el Señor a ofrecer en el mundo entero. Ibid. 1: o. M Diognetum III. que es culto racional?» 3. semejantes el uno al otro. Si uno intenta ofrecerlos con una pureza. del hombre. ya que Dios no tiene necesidad de sacrificios. 455. es decir el sacrificio personal y existencia! que se expresa en el reconocimiento de Dios y en el amor al prójimo.292 JESUCRISTO. Es lo que vamos a demostrar»35. si su presente es aceptado»?1'. es una adoración razonable. es en beneficio del mismo que la ofrece. c. el sacrificio es más bien un don de Dios al hombre que del hombre a Dios. Suppl. no es ya el objeto. ya que Dios cumple lo que sólo se le había pedido a Abrahán. para Atenagoras. c. Así. Jesús instituyó la oblación de la nueva alianza. 17. IRENEO DE LION. En todos estos textos no se encuentra ninguna idea sobre una deuda del hombre que saldar en justicia. aquí es Dios el que le da la preferencia al hombre. Estas ideas-fuerza se basan en las dos convicciones fundamentales recibidas de la Escritura. por Cristo y en Cristo. si son puras. 10: PG 22. c. August. EL ÚNICO MEDIADOR E L SACRIFICIO DE CRISTO 295 entre sí. Es el acto por el que el hombre se vuelve hacia Dios en un movimiento de adoración y de amor. V. en Atanasio 41 . CIRILO DE JERUSALÉN. la misericordia es un verdadero sacrificio» 48 . por Dios.294 JESUCRISTO. Agustín ha expuesto una teología del sacrificio..como es nuestro deber. evang. BOCHET . El castigar nuestro cuerpo por la templanza. consecuencia inevitable del arrancamiento necesario del pecado que desorienta nuestra libertad. según el profeta. bajo su lenguaje un tanto abstracto. porque lo llamado por todos sacrificio es signo del verdadero sacrificio. es figura del sacrificio que quiere»47. debido al deseo de felicidad arraigado en todo ser humano. y su corazón fuera de Dios está inquieto y angustiado. mystag. Dci X.. c. por la misericordia de Dios. 3: o. para verlo y descansar en él. 117. todo lo que vivimos y realizamos p o r amor a Dios y amor a nuestros hermanos. o sea.. dice: "Y así os rutgo.^6: o. nos hace pasar a Dios en su «santa compañía»: se trata de un paso. a fin de no dar nuestros miembros como armas de iniquidad al pecado. CIRILO DE ALEJANDRÍA . JUSTINO. De civ.. I. 157. pero lo uno y lo otro son imposibles sin el acto de nuestra libertad que responde positivamente a la invitación y al don de Dios y nos p n e en sus manos según el designio que él tiene sobre nosotros. Eso es el sacrificio. cf. EUSEBIO D E CESÁREA. 48. privación. El apóstol. Así pues. es decir. en Cirilo de Alejandría44. no conviene entender otra cosa más que el anticipado por el sacrificio. q u e Agustín: una teología del sacrificio En un desarrollo célebre de la Ciudad de Dios. si esto lo hacemos. ejemplar por su fidelidad a la Biblia y su profundidad antropológica En el corazón del verdadero culto debido a Dios. por el que pone a Dios por encima de sí mismo y se desposee de su propio ser. Agustín responde con la idea del sacrificio que nos hace felices. Vcrbi 20.354-382. cum Tryph. es un signo sagrado» 46 . 641. Ibid. Ahora bien. 433-515. esta comunión con Dios es al mismo tiempo la felicidad del hombre. 44.. El sacrificio no e s ni sadismo por parte de Dios. 46. De incarn. en Cirilo de Jerusalén 42 . 8: SC 126. 505-506. Cíiristus est unus: SC 97. sufrimiento). sobre el sacrificio en Agustín. 5. ATANASIO DE ALEJANDRÍA. En efecto. Dentro de la categoría de sacrificio es como Agustín asume la conversión de sentido que va desde el sacrificio exterior al sacrificio interior. donde está escrito: "Quiero la misericordia más que el sacrificio".337-359. lbid. etc. 47. en Ireneo.El mismo hombre es un sacrificio: «De aquí se deduetque el hombre consagrado en nombre de Dios y ofrecido por voto iDios. recogido por Jesús en el evangelio: «Por eso. la definición tan rica que da Agustín del sacrificio: «Verdadero sacrificio es toda obra que se hace con el fin de unirnos a Dios en santa compañía. en la obediencia a los d o s primeros mandamientos. Dialog. 42. en cuanto que muere al mundo para vivir para Dios. sino como armas de justicia aDios. 83-94. Si es éste el sentido del sacrificio. Es entonces cuando asienta una de esas fórmulas que le son características y que estructuran su teología: «El sacrificio visible es el sacramento del sacrificio invisible. 5: SC 199. 639. BAC. exhortando a esto. 45. Madrid 1958. hermanos.. es sacrificio. En el salmo 50 [51] se dice a la vez que Dios rechaza los sacrificios y que quiere un sacrificio: «No quiere sacrificio de res sacrificada. Etud. 41. . está el sacrificio. 1-25. sino el sacrificio de un corazón contrito. Siguiendo a sus predecesores. ya que el hombre está hecho para Dios. El corazón del sacrificio reside en el hecho de que nos pone en comunión con Dios. El contexto de su reflexión permite comprender debidamente. Agustín afirma que Dios no necesita para nada de nuestros dones y que los sacrificios de la antigua ley no eran más que figuras del verdadero sacrificio que tiene por finalidad «que nos unamos a Dios y encaminemos al prójimo a este fin»45. Ibid. de una «pascua». Esta distinción le permite interpretar la polémica de los profetas y de los salmos contra los sacrificios. AGUSTÍN . En esta primera definición ni siquiera se menciona la dimensión penitencial del sacrificio (renuncia. es decir. 4 9 . A G U S T Í N . es sacrificio. éste no puede reducirse a l a ofrenda de cosas exteriores: por «toda obra buena» hay que entender toda la existencia del hombre. A la idea tan extendida de que el sacrificio ante todo «hace daño». ni masoquismo por parte del hombre. 639. 40. la comunión con Dios y la felicidad del hombre van a la par. Saint Augustin el le dcsir de Dicu. merced al cual podemos ser verdaderamente felices» . París 1982. en Eusebio de Cesárea 43 . 43. Dcmonstr. El sacrificio que Dios no quiere.641. éste es un segundo dato. Pues bien. relacionada con aquel bien supremo. Ibid. en Obras XVI-XVII. que encontramos en Justino 40 . Toda una serie de citas terminan entonces con el texto de Oseas. Catech. I. del m i s m o m o d o q u e l o s d o s m a n d a m i e n t o s del a m o r forman un todo indivisible. para realizarlo. y siendo verdad que las obras de misericordia no tienen otro fin que librarnos de la miseria y hacernos felices. p o r m e d i o d e su v i d a y d e su muerte. Todo este sacrificio somos nosotros. ibid. o. D e allí p a s a i n m e d i a t a m e n t e al sacrificio del alma q u e es indi sociable d e la mortificación: «Si el cuerpo del que se sirve el alma como de siervo o instrumento es sacrificio. que es el culto racional vuestro" (Rom 12. 55. Este misterio la Iglesia también lo celebra asiduamente en el sacramento del altar conocido de los fieles. 6*2-643. d e los que se n o s dice u n a vez m á s que su finalidad es procurarnos la felicidad.. C i e r t a m e n t e . Ibid. l)» 50 . en la oblación que hace. Según esta forma es mediador. Saint Augustin et le peché oríginel: NouvRevTheol. s o n r i s a s — p a s a p o r la m e d i a c i ó n del c u e r p o . Éste se ofreció a sí mismo en su pasión por nosotros. la que dirige las r e l a c i o n e s c o n D i o s . 50. supra. pero referidas a Dios. T o d o nuestro lenguaje — p a l a b r a s . a fin de que nosotros fuéramos el cuerpo de esa cabeza. q u e permite al V e r b o d e Dios d a r a su sacrificio u n a figura exterior. donde se le muestra que. 53. . 52. Ib».296 JESUCRISTO. gestos simbólicos de su humanidad e n favor nuestro q u e recibimos visible y corporalmente.28). Este dato antropológico coincide c o n la iniciativa d e la encarnación.. en referencia a l a fórmula d e R o m 12. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 297 ofrezcáis vuestro cuerpo como hostia viva. 70 (1948) 735. c. Pero en el caso contrario. agradable a Dios. pierda la forma de la concupiscencia del siglo y se reforme sometida a la forma inconmutable!» 52 . 6.. Cf.. Por c o n s i g u i e n t e . Mientras que u n a intenc i ó n n o se t r a d u z c a en el orden d e la acción corporal. p o r u n a parte el cuerpo es signo del e s píritu: el acto corporal permite a la intención espiritual t o m a r cuerpo y expresarse. cosa que no se efectúa sino por aquel bien del que está escrito: "Mi bien es adherirme a Dios" (Sal 72. el c u e r p o d e s e m p e ñ a u n a función d e instrum e n t o y . E s t a m b i é n un sacrificio y. se ofrece a sí misma» . P o r o t r a parte. Lo m i s m o ocurre c o n los sacramentos. E n efecto. 1. d e s i g n a n d o a la p e r s o n a d e los h e r m a n o s p o r su c u e r p o .» 53 .. El a r g u m e n t o e s u n a fortiori: el a l m a es el lugar d e la libertad. Ibid 54. l a s « o b r a s d e misericordia» s o n sacrificios: «Siendo verdaderos sacrificios las obras de misericordia hacia nosotros o hacia los prójimos.X. V o l v e m o s a e n c o n t r a r n o s aquí c o n el aspecto « s a c r a m e n t a l » d e su antropología. sus o b r a s son verdaderamente sacrificios. g e s t o s . seguirá siendo u n a « b u e n a intención». 51. santa. y a que el sacrificio es cosa divina 54 . 108-112 y J. Y se ofreció según la forma de siervo. Agustín m e n c i o n a esta v e z la mortificación. Éste es el sacrificio de los cristianos: muchos. El cuerpo e s p a r a él a l a v e z el signo y el instrumento de las intenciones del a l m a . Cf. q u e e v o c á b a m o s a propósito d e la mediación d e Cristo 5 1 . q u e el apóstol exhorta a ofrecer c o m o hostia viva y a g r a d a b l e a D i o s . ¡cuánto más lo será el alma cuando se encamina a Dios.. de c a u s a : el acto espiritual no se acaba de verdad m á s q u e p o r el orden corporal y e n él. El último texto q u e h e m o s citado e x p o n e a s í el papel del cuerpo. e n este sentido.. A g u s t í n a n a l i z a el ser del h o m b r e según el b i n o m i o a l m a . la misericordia n o e s un sacrificio si no se la refiere a D i o s . Agustín: sacrificio de Cristo y sacrificio de la Iglesia Esta doctrina general y antropológica del sacrificio se basa en la realidad única del sacrificio de Cristo. P e r o el sacrificio no es sólo u n a relación c o n D i o s . CLEMENCE. un solo cuerpo en Cristo. para que encendida en el fuego de su amor. Éste se expresa p o r acciones corporales.642. sino también u n a relación c o n los demás. con el que la Iglesia está asociada por giacia: «Resulta claro que toda la Ciudad redimida. E n la e v o c a c i ó n d e l sacrificio corporal. D e este m o d o e x p e r i m e n t a m o s q u e n u e s t r o s actos corporales n o s c a m b i a n p a r a lo b u e n o o p a r a l o malo. N o h a y historia sino p o r q u e h a y cuerpo. c o n s e c u e n c i a necesaria del p e c a d o . Ofreció esta forma y en ella se entregó. 641. 641-642. en otros términos la congregación y sociedad de los santos ofrece a Dios su sacrificio universal por ministerio del sumo sacerdote. p e r o sin arraigo en el m u n d o y sin eficacia.. según ella es sacerdote) según ella es sacrificio.c u e r p o . Ibid. a la v e z signos e instrumentos d e nuestro sacrificio espiritual. AGUSTÍN . tiene q u e c o n v e r t i r s e del p e c a d o . N o p u e d e h a b e r sacrificio auténtico a D i o s q u e no pase por l a m e d i a c i ó n d e l a m o r al prójimo. E s t a relación del cuerpo y del a l m a se percibe de m a n e r a ejemplar en el sacrificio: n u e s t r a p r e f e r e n c i a a m o r o s a p o r D i o s y p o r los d e m á s p a s a p o r gestos corporales. Si la divinización del h o m b r e e s s u v e r d a d e r a humanización. Pero n o s c o n d u c e a ella. Y. se p u e d e considerar a la h u m a n i d a d entera c o m o un solo sacrificio. Y. pasa del pecado en que se encuentra a la consumación de la salvación.. a l contrario. tendremos que decir que no hay más que un solo sacrificio en el sentido total: el acto por el que la humanidad predestinada.298 JESUCRISTO. Aubier.. pero en definitiva la existencia entera de un h o m bre constituye su sacrificio único.. su p a s o a Dios. de la que un c o m e n tarista h a p e d i d o d e c i r lleno de a s o m b r o q u e era «puro c r i s t i a n i s m o » 5 9 . del sacrificio que todos los hombres tienen que realizar» El t é r m i n o de s a c r a m e n t o se t o m a aquí en u n sentido analógico respecto a la eucaristía. 58. c.o. París 1951. 51-53. AGAESE. e s la Iglesia l a que ofrece. el d o n d e su c u e r p o en su pasión. La humanidad no puede «sacrificarse» más que si se le da la gracia. texto q u e encierra u n a alusión a la o p o s i c i ó n entre A d á n . la condición de esta gracia es la encarnación. y un aspecto exterior. Mclangcs thcologiques. h a mostrado así en el sacrificio de Cristo el sacramento del sacrificio de la h u m a n i d a d entera: «Si tomamos las cosas desde el punto de vista de la historia humana en su conjunto.. Se evoca el sacrificio de Cristo e n referencia a Flp 2.6-13. Ella. realizado una sola vez en un momento del tiempo y en un lugar determinado. Ésta e s h d o c t r i n a agustiniana del sacrificio. Sólo Cristo p u d o realizar el sacrificio perfecto de ofrenda de sí m i s m o a D i o s p o r sus h e r m a n o s . su sacrificio es t a m b i é n s u v e r d a d e r a felicidad. 56. aprende p o r su m e d i o a ofrecerse a sí misma» 5 8 . P o r q u e — p r o s i g u e A g u s t í n — « d e e s t a realidad quiso q u e fuera sacramento cotidiano el sacrificio de la I g l e sia.. en u n a página de espíritu p l e n a m e n t e agustiniano. q u e lo h a constituido m e d i a d o r y sacerdote y lo h a c o n d u c i d o a la muerte y resurrección.. AGUSTÍN/tod.. DE MONTCHEUIL. alcanza a la Iglesia y se actualiza e n la eucaristía. Centre Sévrci. h e c h o d e la multiplicid a d de sacrificios existenciales de t o d o s los h o m b r e s a través de las generaciones. E l sacrificio de Cristo no sustituye al nuestro. q u e parte de Cristo. s u m o sacerdote u n i v e r s a l de la h u m a n i d a d . El sacrificio de Cristo se inscribe perfectamente e n la definición anterior: en su p e r s o n a encarnada. Lo h i z o en virtud de su e n c a r n a c i ó n . Por tanto. autor de L'anthropologic dirétienne selon saint Augustin. sino que se ofreció a sí m i s m o en la h u m i l d a d (traducción latina para A g u s t í n de la kénosis de Flp 2.672. y Cristo q u e no reivindicó e s a igualdad. es incapaz de ese sacrificio. Cada u n a de las buenas acciones de un h o m b r e p u e d e ser considerada c o m o un sacrificio. 20: o. abandonada a si misma.. el signo. es el sacramento del sacrificio realizado por el Cristo total. Pero el sacrificio de Cristo está ordenado al sacrificio de los h o m bres r e u n i d o s e n Iglesia. I g u a l m e n t e . del que h a b l a Agustín. siendo c u e r p o de esa Cabeza. el sacrificio no es posible sino porque Cristo está unido a la humanidad. Su sacrificio encierra u n aspecto interior. Fórmula de P. La finalidad del sacrificio de los cristianos es la de n o ser m á s q u e u n s o l o cuerpo en Cristo p a r a a l a b a n z a del P a d r e . El sacrificio histórico. el a m o r al Padre y a sus h e r m a n o s . e n el plano visible de la celebración.c. J e s ú s es personalmente sacrificio: «El es el oferente y él la oblación» 5 6 . E n este sacramento. para darle por su gracia el deseo de pasar del mal al bien.. El sacrificio realizado por Cristo en la cruz es el símbolo. nos p e r m i t e realizarlo. tal como las ve Dios. Sin el sacrificio d e Cristo. pero un signo eficaz... Su sentido d e la grandeza de D i o s n o supone ningún a t e n t a d o c o n t r a la grandeza d e l hombre. en estas páginas he inspirado mi reflexión. sacramento del único sacrificio. Cristo no se ofrece solo al P a d r e . Pues bien.. «el s a c r a m e n t o del altar». El sentido de la historia d e los h o m b r e s es el paso de la h u m a n i d a d a D i o s . le ofrece toda la a s a m b l e a de los santos. Ese s a c r a m e n t o exterior instituido es el misterio eucarístico. Ibid X. la h u m a n i d a d no p u e d e pasar a D i o s . París 1980. 57. Pero según la realidad del misterio la m i s m a Iglesia es ofrecida p o r Cristo. ..5) y se negó p o r tanto a ofrecerse a D i o s e n sacrificio de a m o r y d e obediencia. que q u i s o c o n q u i s t a r c o m o u n botín la igualdad c o n D i o s (Gen 3. Solamente la exterioridad de la cruz c o r r e r í a el riesgo de borrarse en nuestra memoria.. Pero la humanidad. y facilitarle ese mismo paso. así c o m o la institución de la eucaristía. Aquí se lleva a cabo u n paso de la multiplicidad de los sacrificios a la unidad. Se verifica aquí la relación fundamental e n t r e gracia y libertad: el sacrificio de Cristo n o s libera y n o s permite realizar n u e s t r o paso a Dios. de M o n t c h e u i l . 672. es su larga peregrinación de su p a s c u a hacia D i o s . EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 299 E n unas c u a n t a s frases de particular densidad Agustín recoge todo el misterio sacrificial cristiano. si n o e s t u v i e r a s a c r a m e n t a l m e n t e s u b r a y a d a p o r u n s a c r a m e n t o exterior. c u m p l e el sacrificio de la C a b e z a que ofrece a todo el cuerpo eclesial..7) y el desprendim i e n t o de u n a o b e d i e n c i a q u e l l e g ó hasta la m u e r t e de c r u z . 59. Pero su tonalidad es distinta. París 1965.CATAO. a los sacrificios antiguos. Salut et rédempüon chezS. que se deriva de 'hacer' algo 'sagrado'»65. El carácter sacrificial de la pasión de Cristo proviene por tanto de dos elementos: «la ofrenda real de sí mismo y el amor»63. a. La pasión de Cristo es causa de la reconciliación de los hombres con Dios de dos maneras: 60. 65.. Al tratar de la pasión de Cristo. . 3.c. 85. para aplicársela luego al sacrificio de Cristo. tal como matar los animales. que corre el riesgo de ocultar en qué la novedad del sacrificio de Cristo hace «saltar» las prácticas antiguas. ya que no recoge el lado antropológico y pone en primer plano el aplacamiento de Dios. conviene que preguntemos a santo Tomás de Aquino. No cae. BAC. BAC. Esta definición se presenta como una interpretación de la de san Agustín. 3. Th. q. se aplacó de todas las ofensas del género humano. Madrid 1955. comerlo o bendecirlo. Glosando siempre a Agustín. a la manera que el hombre. 71. el orden en que sitúa los conceptos es distinto del que hemos adoptado para esta exposición.. cosa fue en sumo grado acepta a Dios. Aubier. el sacrificio exterior significa el sacrificio interior del alma a Dios.. para aplacarlo»61. q. De donde resulta claro que la pasión de Cristo fue un verdadero sacrificio» 2. No es otro el sentido de la palabra 'sacrificio'. y el hecho de haber soportado la pasión voluntariamente.11-11. Consciente como Agustín de que todo sacrificio tiene que tener una realidad exterior. 61. a. el doctor escolástico aplica esta definición a Cristo: «Ahora bien. III. "se efreció a sí mismo en la pasión por nosotros". en Suma Teológica XIII. Esta definición no es falsa. 2. Madrid 1955. en atención a este bien que Dios halló en la naturaleza humana. se llama sacrificio una obra realizada en honor de Dios y a él debida. condena la ofensa a él cometida. 63. por el que los hombres son constituidos enemigos de Dios. Nos ama desde siempre. Pues fue tan grande el bien de padecer Cristo voluntariamente que.. 3. 5. 85. Este texto remite al sacrificio existencial. que expresan la preocupación de santo Tomás por presentar su pensamiento bajo la forma de una «exposición reverencial» del gran maestro de la teología latina. 108 66. en todo caso. q. partir el pan. por lo que respecta a aquellos que del modo arriba dicho se unen a Cristo paciente»64. uno de los teólogos más «oficiales» de la Iglesia. SANTC TOMAS. a. El texto termina con otras dos citas de Agustín. B. Como se ve. 71III. en 64. el amor de Cristo que sufría fue a los ojos de Dios infinitamente más poderoso que la iniquidad de los que le mataron. corp. Por otra parte. Los xtos exteriores de religión se ordenan a los interiores»66. Thomas d'Aquin. SANTO TOMAS. o. EL ÚNICO MEDIADOR 301 El sacrificio de Cristo en santo Tomás de Aquino Pero se dirá: ¿esta hermosa doctrina del sacrificio se mantuvo en los siglos sucesivos? Para saberlo.. Santo Tomás da la siguiente definición del sacricio: «Propiamente hablando. lo cual constituye una referencia implícita al pecado y una alusión. SANTO TOMAS. corp.. la satisfacción.. corp. conserva su aspecto teocéntrico. santo Tomás distingue cuatro modos de su eficacia: el mérito.infra. Pero santo Tomás no lo explícita como lo había hecho san Agustín. como proveniente de la mayor caridad. Habrá en ello un error de método.480. a. Ibid. 48. Por otra parte. en cuanto quita el pecado. 62. Segunda. CS. Santo Tomás había dado ya en la Suma Teológica esta definición ritual del sacrificio: «Hay sacrificio propiamente dicho cuando las cosas ofrecidas a Dios son sometidas a una acción cualquiera. BAC. 91. dentro de un espíritu de fidelidad a la Escritura y a la tradición. ad 3: en Suma Teológica IX. 480. Pero santo Tomás no se queda en ello. el sacrificio y la redención. 371-376. como un bien común de la Iglesia. ya que menciona el carácter teologal del sacrificio. Cristo. No la traiciona.EL SACRIFICIO DE CRISTO 300 JESUCRISTO. El sabe que el sacrificio exterior no es sino la expresión de la realidad espiritual del sacrificio: «La ofrenda de sacrificio es significativa de algo. en Suma teológica XII. mientras que aquí hemos pensado que había que hacer lo contrario.\. El efecto propio del sacrificio es el de aplacar a Dios. en cuanto es la pasión de Cristo un sacrificio aceptísimo a Dios. según añade después el mismo santo. S. ambigua por ser inmediata.. 48. en atención a un obsequio que se le hace. Pero es menos afortunada por su referencia exclusiva a los ritos y podrá incitar a continuación a los teólogos a buscar una definición formal del sacrificio en los ritos de la historia de las religiones. Santo Tomás trata del sacrificio a la luz de la satisfacción —por eso el conjunto de su soteriología se recogerá a propósito de esta categoría 60 —. Esto no quiere decir que Dios empezara a amarnos en virtud de la reconciliación realizada por Cristo. Ma drid 1955. a quien santo Tomás cita a continuación. Ibid. 104-105. «Primera. pero siente odio hacia el pecado. S. supra. por desgracia.. quedan desplazados algunos de sus acentos y la insistencia en la perspectiva ritual pudo abrir el camino a ciertos desvíos ulteriores. a fin de realizar para ellos la eterna redención.. Ibid. les mandó con estas palabras: Haced esto en memoria mía. hecho presente de forma continua. 71. sobre el santo sacrificio de la misa. Cf. q. que surgiera otro sacerdote según el orden de Melquíscdec (Gen 14. Volvemos a encontrarnos con los grandes temas de la epístola: la oposición entre la impotencia de los sacrificios antiguos y el sacrificio perfecto de Cristo. hablando del «altar de la cruz» en un sentido metafórico. . J. y mucho menos su «renovación». la identidad del sacerdote y de la ofrenda.. Cf. La mediación. Padre de las misericordias. 1: trad. Concilio de Trento. TILLARD. sesión 221. No ocurre evidentemente lo mismo en la doctrina de la sesión XXII de 1562. 48. 70. 68. para dejar a su esposa amada. Esta palabra debe tomarse en sentido fuerte: lo que se realizó una vez para siempre es re-presentado.como.27). en El magisterio de la Iglesia. 19. que es algo muy distinto). analizada anteriormente 68 . 18. la unicidad del mismo. 259-267. celebrada la antigua pascua. un crimen. El término-clave que sirve para expresar la relación entre el sacrificio de la cruz con el sacrificio de la misa es el de representación del primero por el segundo. Sal 109. S.». como exige la naturaleza de los hombres. que era él mismo. En efecto. se extendió a numerosos textos teológicos y hasta pastorales de los tiempos moder- 67. EL ÚNICO MEDIADOR 303 la confusión de algunos autores modernos a propósito de los verdugos de Cristo. Barcelona 1963. nuestro Señor Jesucristo. es decir. Th. etc. El término de re-presentación o los de actualización o perpetuación deben por tanto oponerse vigorosamente a la palabra renovación que. Herder. Este texto tan rico y matizado invoca en primer lugar la necesidad de una expresión visible del sacrificio. cometieron una «fechoría».. La preocupación por esta importante articulación doctrinal ha dado origen a un desarrollo inspirado totalmente en la carta a los Hebreos: «Como quiera que en el primer Testamento.c. instituyó una pascua nueva. en la última Cena. Ya hemos visto cómo interpreta la pasión de Cristo con los términos de mérito y de satisfacción. en memoria de su tránsito de este mundo al Padre» (Dz938)70. c. Cf. La eficacia del sacrificio se relaciona sobre todo con la redención de los pecados. en conformidad con las exigencias de la naturaleza humana que toda la economía de la encarnación intenta respetar. y su eficacia saludable se aplicara para la remisión de los pecados. fue necesario. la Iglesia. 4. ya que sólo se renueva lo que es viejo o caduco. que diariamente cometemos. podría legítimamente trasponerse el comienzo de este texto diciendo: «Como no había de extinguirse su mediación por la muerte. era imposible decir en qué la eucaristía es sacrificio sin relacionarla con el único sacrificio de Cristo. (Le 22. que pudiera consumar y llevar a perfección a todos los que habían de ser santificados (Heb 10. lejos de ofrecer un sacrificio. la noche que era entregado. Es entonces cuando interviene la institución de la eucaristía»: «. con la interposición de la muerte. por disponerlo así Dios. el Dios y Señor nuestro. 69. 14).. Sin embargo. sin embargo. y su memoria permaneciera hasta el fin de los siglos (1 Cor 11. III. 24. a causa de la impotencia del sacerdocio levítico no se daba la consumación.. consagrada al «santísimo sacrificio de la misa». La misa no se suma nunca con la cruz. Vocabulaire sacriñciel et eucharístie: Ircnikon 53 (1980) 163-165.. 23ss). a. Porque. Heb 7. la ofrenda eucarística ha sido instituida para nuestro bien.» (Dz 938)m.. 3. Así pues.. Así lo entendió y enseñó siempre la Iglesia. que había de ser inmolado (immolandum) por la Iglesia por ministerio de los sacerdotes bajo signos visibles. el sacerdocio y el sacrificio se sitúan aquí en correlación directa. El pensamiento de santo Tomás sigue siendo esencialmente fiel a la tradición agustiniana en la que se inscribe. 267.. ad 3: o. Sabemos por otra parte la afinidad existente entre la idea de sacerdote y la de mediador. 24) que los ofrecieran. La doctrina sacrificial del concilio de Trento En la sesión sobre la justificación. el concilio de Trento no recurre a la categoría de sacrificio. La doctrina de Trento hace una lectura cultual de la pasión. ellos. La mediación de Cristo tenía que poder seguir ejerciéndose a través de signos visibles. XIII. Sólo Cristo se ofreció en sacrificio67. por el que se representara (repraesentaretuf) aquel suyo sangriento que había una sola vez de consumarse en la cruz. M. que la muchedumbre de los hijos de Israel inmolaba en memoria de la salida de Egipto. había de ofrecerse una sola vez a sí mismo a Dios Padre en el altar de la cruz. un sacrificio visible. 1 Cor 11.. 11). R. 481-482. según testimonio del apóstol Pablo. no es su repetición (repite la celebración de la Cena. Como decía ya san Ireneo.EL SACRIFICIO DE CRISTO 302 JESUCRISTO. no había de extinguirse su sacerdocio por la muerte (Heb 7. Pero la Iglesia tiene necesidad de que su única inmolación reciba una presencia y una visibilidad siempre y en todas partes. Trento apela a la distinción entre el modo sangriento y el modo no sangriento de la inmolación. J. ibid. M. Ningún teólogo y ningún padre pretendió encontrar allí algo más que una figura o un memorial de la inmolación que se había realizado en otro tiempo en la cruz. Así pues. 73. aunque el concilio lo haya formalmente perdido de vista. haciéndose así contemporánea de todos los hombres. el sacrificio de Cristo suscita sin cesar el de la Iglesia. una sangrienta y otra no sangrienta. para que éstos. Ibid. es el mismo que entonces se ofreció a sí mismo en la cruz siendo sólo distinta la manera de ofrecerse» (Dz 940)74. Esta deficiencia le impidió articular en una unidad coherente el sacramento y el sacrificio en la eucaristía. Paiis 1957. 271. sentado a la derecha del Padre. LEPIN. ibid. citada igualmente por el concilio: «Haced esto en memoria mía». también la celebración eucarística. 268. y el que ahora se ofrece por el ministerio de los sacerdotes... can.. Si es perfectamente justa la preocupación de no poner en el mismo plano el único sacrificio de Cristo en la cruz y el sacrificio de 72. y prosigue: «Se tiene la impresión de que hay dos oblaciones.TILLARD .304 JESUCRISTO. víctima de nuestra redención76.. Concilio de Trento. Porque habría que decir de la inmolación lo que el concilio dijo del mismo sacrificio: es re-presentada. 162. Lepin había analizado las discusiones de los teólogos y de los padres conciliares sobre el sacrificio de la misa. se dice. a un simple recuerdo de ella.c. Una sola y misma es. Beauchesne. la misa. es decir. cap. puedan ofrecer su existencia en sacrificio santo y agradable a Dios. se contiene e incruentamente se inmola aquel mismo Cristo que una sola vez se ofreció a sí mismo cruentamente en el altar de la cruz (Heb 9. 162-163.c. M. Pero el concilio de Trento no sabe utilizar la categoría misma de memorial. Porque en la misa. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 305 El término de re-presentación remite de hecho al concepto bíblico de memorial q u e connotan muchas de las expresiones de este párrafo de Trente.. en efecto. o quizás desconfía de ella debido a los que reducían la misa a ser tan sólo una «mera conmemoración»73. reunidos en Iglesia por la celebración eucarística. Paris 1926. «¿Puede decirse que es 'rehecho' sacramentalmente el sacrificio de la cruz?». que en la misa se realiza. Habrá que esperar mucho tiempo esta formulación tan sencilla. Por inmolación no sangrienta hay que entender el acto sacramental que hace presente el sacrificio sangriento de la cruz. 326. La re-presentación. Su principal preocupación era la de no reducir la eucaristía a una pura conmemoración de la cruz. Ninguna huella de las teorías que habrían de surgir en los años siguientes. no tiene que inmolarse varias veces. que hoy se ha convertido en un bien común doctrinal: la eucaristía es el memorial sacramental del único sacrificio de la cruz. R. En un libro reeditado varias veces E. Estas expresiones comentan la fórmula de la institución. La Colombe. está ordenada a que la memoria del único sacrificio de la cruz se perpetúe hasta el final de los siglos. MASURE. 77. Estamos tocando aquí un punto delicado del vocabulario conciliar. hecha presente de manera no sangrienta y en la que ella misma se ofrece en sacrificio. también es cierto que el empleo del verbo inmolar a propósito de la misa es ambiguo. la oblación y la representación conmemorativa de la inmolación pasada»77. 2: o.. sino que en cada celebración presenta la única inmolación de Cristo. tit. Para expresar la diferencia entre sacrificio de la misa y sacrificio de la cruz. término que se encuentra en el texto citado: por medio de los sacerdotes la Iglesia inmola a Cristo bajo unos signos visibles en memoria de su paso al Padre. 3: o. 27). Tillard. La última fórmula es decisiva: nos permite comprender de veras el texto conciliar. La conclusión de Lepin es muy clara: «En ningún momento de las deliberaciones conciliares se sugiere la idea de que la misa contenga una realidad cualquiera de inmolación. R. Lo mismo que la pascua antigua celebraba la memoria de la salida de Egipto. Cristo glorioso. ¿Las actas del concilio permiten superar esta ambigüedad? En un estudio ya antiguo y que se ha hecho clásico. L'idce du sacriñce de la Messe d'aprés les théologiens depuis ¡'origine jusqu'á nos jmirs. Le sacriñce du chef. M.. Este mismo lenguaje se recoge y se hace más explícito en el capítulo siguiente de la doctrina: «Porque en este divino sacrificio. 74. . illa et haeq pero sin que se vea muy bien cómo la segunda no pone en discusión el una vez para siempre de la primera»75. La institución de la eucaristía como memorial. M. 313. pregunta J. art. 75. La idea del sacrificio de la misa aparece ligada prácticamente a tres elementos fundamentales: la consagración. así como la afirmación de la identidad numérica del sacerdote y de la víctima en cada uno de ellos... la Iglesia no «inmola» a Cristo. que atraviesa toda la tradición viva. bajo los signos sacramentales del pan y del vino (llamados una vez «símbolos») recuerda la pascua de Jesús a su Padre. Ibid. la víctima. constituye sin duda alguna la trama sobre la que se construye la doctrina tridentina»72. ha recogido todo este dossier y ha reaccionado sanamente en favor de una concepción verdaderamente sacramental del sacrificio de la misa. Concilio de Trento. en virtud de la presencia real de Cristo en el altar. La división en dos sesiones diferentes de estos dos aspectos de un único misterio se perpetúa en los manuales casi hasta nuestros días. 76. CONGREGACIÓN DE LA FE. a propósito de la inmolación: «¿No fue inmolado Cristo en sí mismo una sola vez? ¿Y no es inmolado sacramentalmente. que constituye la razón primordial de llamar «inmolación de Cristo» al sacramento de la eucaristía: «Porque dice san Agustín (a Simpliciano) que suelen las imágenes . Ma- drid 1957. ¿No se convierten entonces los sacerdotes del Nuevo Testamento en el sustitutivo de los verdugos del Señor? Nadie inmola a Cristo. obrando en nombre de Cristo y proclamando su misterio.. Por su lucidez sobre el funcionamiento del lenguaje. si se os pregunta. que Cristo es realmente inmolado. de la víctima se convertía en el punto esencial. La tercera plegaria eucarística se expresa también certeramente cuando hace decir al celebrante: «Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad». como hostia inmaculada (cf. Declaración «Mysterium Ecclesiae» (24 junio 1973) n. . 1128)»81. al mirar una tabla o pintura en la pared. Lumen Gentium. Cath. que se ofrece a sí mismo al Padre. la idea de inmolación. sobre todo. no serían ni mucho menos sacramentos. 5: Doc. SANTO TOMAS. en el culto o asamblea eucarística. Porque si los sacramentos no tuvieran cierta semejanza con las cosas de las que son sacramentos. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 307 Llamando inmolación a la representación sacramental de la inmolación de Cristo. el único sacrificio del Nuevo Testamento. la incapacidad de los siglos siguientes para encontrar y formular el verdadero concepto de memorial llevará a la teología a desarrollar ciertas concepciones del sacrificio de la misa que aparecen hoy viciadas en su base. donde. 98 (23) ad Borní. Amplificación y desvío sacrificiales en los tiempos modernos Después del concilio de Trento. es imagen representativa de la pasión. Existe aquí un peligro de regresión de la idea de sacrificio hacia las figuras antiguas. nombrarse con los nombres de quienes son imágenes. Heb 9. BAC. cómo hemos de comprender las fórmulas de Trento sobre la inmolación y confirman la interpretación propuesta. pero no está excluido que sean evenrualmente formuladas. incluso por el magisterio. ofrecen sacramentalmente el sacrificio de Cristo». el concilio forja una metáfora cuyo uso a propósito de los sacramentos ya había sido reconocido por san Agustín y santo Tomás. El primero se explica de este modo. la semejanza sacramental es la razón de la trasferencia del término de inmolación de la cruz a la eucaristía. una vez por todas. unen las oraciones de los fieles al sacrificio de su Cabeza y representan y aplican en el sacrificio de la misa. episc: PL 33. n. la mayoría de las veces reciben los nombres de las mismas cosas»7*. 844. sino incluso cada día en presencia del pueblo? No es un error contestar. decimos: éste es Cicerón. 1. trasformando por amor en don de sí mismo el gesto criminal de sus verdugos. 28. 83. hasta la venida del Señor.. no sólo en cada solemnidad de pascua.III. como se podía en otros tiempos inmolar a un animal. estos dos teólogos nos dicen. Epist. cruenta o incruenta.. Este rasgo de mentalidad está en el origen de la ambigüedad material de los textos de Trento sobre la inmolación. 79. 5. 1636 (1973) 667. la representación según la cual los sacerdotes inmolan a Cristo puede conducir a un corto-circuito perjudicial. Por ejemplo. en detrimento del don existencial de sí mismo que condujo a Cristo hasta la muerte. Sólo Cristo se ofreció una vez por todas como víctima.306 JESUCRISTO. q. AGUSTÍN . Presbyterorum ordinis. Aunque los teólogos y el concilio hayan sido incapaces de ponerse de acuerdo sobre una definición del sacrificio (que sigue estando ausente en estos textos). a saber: el de Cristo. 363. en Suma Teológica XIII. Se da aquí un riesgo de desconversión que la historia posterior de la teología tendrá por desgracia que verificar. en virtud de esta semejanza. Un funcionamiento peligroso de las imágenes corre entonces el peligro de hacer resurgir la noción de pacto sacrificial. santo Tomás enuncia este mismo principio. n. 81. 5: «por la celebración de la misa. Por tanto. aquel Salustio. La celebración de este sacramento. Pues bien. Es uno de los casos en que puede aplicarse lo que dice la Congregación de la fe sobre la enseñanza dogmática: «Las verdades que la Iglesia intenta realmente enseñar por sus fórmulas dogmáticas son sin duda distintas de las concepciones cambiantes propias de una época determinada. que es verdadera inmolación»79. No solamente se 78. Recogiendo otro texto de san Agustín. T7J. La importancia que da el concilio al vocabulario de la inmolación es sin embargo el signo de una evolución inquietante de la mentalidad teológica en su comprensión del sacrificio. mucho antes de los documentos tridentinos. corp. VATICANO II. 80. a. Igualmente. y así. sin ambigüedad alguna. El lenguaje del Vaticano U aparta hoy para nosotros estas ambigüedades cuando dice: «(Los presbíteros) ejercen su oficio sagrado. en términos que llevan la huella de esas concepciones» 80 . Para remediar esta carencia. reducido a unas migajas desapercibidas. Lebreton sostenía que la «misa es un verdadero sacrificio. desde finales del siglo XVI hasta comienzos del XX. en este polvo. J. en esta nada. que va diseñando la idea del sacrificio de la misa desde los orígenes hasta nuestros días. 168-169. En 1907. en particular las de la Escuela francesa del siglo XVII que tema un sentido agudo del sacrificio existencial inmanente a toda la vida de Cristo. ait. Otros finalmente leen en la misa una «inmutación» que afecta al mismo Cristo. se inventan teorías pintorescas de inmolación no sangrienta. He aquí lo que escribía A.. de estado humillado bajo el pan y el vino. Este artículo presenta un excelente informe histórico de esta cuestión. Cf. ¿Dónde está entonces su cuerpo.. mons. de la Taillc. CitadoporM. sus miembros. TILLARD . la organización. consumida. totalmente vivo. Cristo está personalmente entero.. incluso las teorías que no retienen más que la «inmolación mística» siguen estando dominadas por la idea de que todo sacrificio tiene que contar con una destrucción. La «inmutación» es un eufemismo por «inmolación». 83. «Eucharistic». 598. estaba herida. . O. de la íoi calh. París 1931.. que se había hecho demasiado clásico. 87. sino que quedan obnubiladas por la definicipon ritual de los sacrificios antiguos y no pueden comprender que puede haber verdadero sacrificio sin inmolación o destrucción actual. J. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 309 olvidan de la especificidad del ser sacramental. obispo de Brujas. 86.. 165. bien en la consagración. ¿no es éste el colmo del rebajamiento. 84. En el plano pastoral las teorías más sanguinarias tuvieron rienda suelta. Cf. Este lenguaje. Por ejemplo Bérulle. escribía: «Cristo. a pesar de algunos lamentables lapsus. triturado. M. Citado Ibid. art. Beauchesne. supra.308 JESUCRISTO.. su forma. su vida humana? Todo ha sido molido. la insistencia dogmáticamente ambigua y teológicamente peligrosa en una «inmolación» de Cristo en la eucaristía contribuyó al desarrollo de la afirmación.. En el plano teológico. de la depresión. aniquilada. t. art. ausente del concilio de Trento y objetivamente falsa. París 1910. la gran obra de M. así como los documentos litúrgicos principales. Otros piensan que el sacrificio exige esta «inmutación real» y la hacen recaer sobre las especies del pan y del vino que quedan destruidas por el hecho de la conversión eucarística (transubstanciación). 88. un verdadero anonadamiento?»85. fue intencionadamente corregido en los textos del Vaticano II y en los que dependen de él. que se formaliza hasta finales de la gran escolástica en la idea de «figuración sacramental». R. Las mejores opinan que el sacrificio no exige una «inmutación real» de la víctima y que la misa contiene por tanto solamente una figura de la inmolación de Cristo.. LEPIN. Bcauchesne. 595-596. está puesto en una cierta apariencia de destrucción y de muerte. este estado se percibe en que su cuerpo puede ser verdaderamente comida y su sangre verdaderamente bebida» 86 . 82. la extensión. «No poseen el instrumental conceptual que les permita mantener a la vez el ephapax radical de la oblación misma y su presencia perpetua bajo una forma sacramental. 85. 466-467. Lapin clasifica estas diversas teorías en función de la definición del sacrificio sobre la que se basan. Afortunadamente todavía quedaba otra corriente teológica que con J.. M. de la renovación en la misa del sacrificio de la cruz. De augustissimo corporis et sanguinis Christi sacrificio atque sacramento. en provecho de las palabras de «perpetuar» y «representar»88. muestra bien el corte que se da entre la afirmación tradicional de la eucaristía-sacrificio. se encuentra actualmente en un estado de víctima. Lepin. La mentalidad sacrificial de la época se expresa de forma análoga a propósito de la cruz y a propósito de /a misa. ciL. porque representa realmente el sacrificio de la cruz y nos aplica sus frutos»87.. La obra ya citada de M. M. en Dict. LEBRETON. Estas teorías se responden. Ya cité en nuestro florilegio sombrío el texto en que el padre Monsabré compara a los sacerdotes con los sacrificadores de la antigua ley. Waffelaért. bajo las especies sacramentales. se corrigen unas a otras en refinamientos cada vez más sutiles. 1582.. aquí está machacada. Ser molido es perder la forma. y la multitud de teorías postridentinas que son un eco de la mentalidad sacrificial más o menos degradada e intentan dar cuenta de la realidad sacrificial propia de la misa leyendo de una manera o de otra en sus ritos la inmolación de una víctima.. Estamos muy lejos de la nobleza de la visión tomista y de la discreción del concilio»83. col. LEPIN.. En el mismo sentido. Tesniére en 1889 en un manual de adoración del Santísimo Sacramento: «Ved cómo la Víctima queda destruida. O. se entrecruzan. Mysteríum fídei. C. C. 86. hablan un lenguaje cuyo realismo nos parece exagerado 82 . como un hombre degollado. cf. bien en la comunión. armados de cuchillo 84 . 1. Las mejores de ellas.. R. En el Calvario. apol. J. cit.. de espada mística que separa sin efusión de sangre el cuerpo y la sangre. de muerte sacramental. L. TILLARD. desde su iniciativa hasta su realización última. Ibid. exigente hasta el último céntimo. si se trata de un ser inanimado. la palabra sacrillcio designa la ofrenda de una cosa sensible que se destruye. Evocando la orden dada a Abrahán de inmolar a su hijo Isaac. BOULENGER. o que se inmola. Con el sacrificio estamos en el corazón del misterio de Cristo y de la existencia cristiana Por eso es tan importante una comprensión auténtica del sacrificio y tan nocivo todo error. que se llevó a cabo superando radicalmente las representaciones y figuras anteriores. Lyon-Paris 1930. considerado como revelación y norma de la verdad de todo sacrificio. t. 93. El comentario añade: «La mejor manera para el hombre de expresar su dependencia y la de las demás criaturas es evidentemente la muerte voluntaria. ¿Querrá Dios sacrificios humanos o el homenaje de nuestro suicidio? Nuestra relación coa él no se define en términos de vida. A. vengativa. para reconocer su dominio soberano y. 91. La verdad cristiana coincide aquí con la verdad del hombre y llega a su corazón. inscrito en él a través de su creación. satisfeche de la obediencia ciega de su servidor. sus arquetipos interiores están marcados a la vez por su deseo de Dios. el sacrificio eucarístico. En este combate la teología de los tiempos modernos conoció peligrosos repliegues. continúa entonces: «Pero. Para ver hasta qué punto esta regresión invadió las mentalidades a través de la catequesis. el sacrificio de la Iglesia y el sacrificio de cada uno de los fieles forman una gran unidad que había que tratar juntamente. El ritual exterior es aquí prioritario y la esencia del sacrificio se pone en la inmolación. Hoy este «enemigo» es negado muchas veces bajo la forma del ateísmo. debido al sentido que descubre a su existencia. (Dios) sustituyó a Isaac por un carnero.310 JESUCRISTO. para aplacar su justicia» . hecha por un ministro legítimo a Dios solo. Se concebía su justicia a imagen de la de los grandes que se ejerce en detrimento de los pequeños. el hecho de poner libremente la vida en manos de Aquel que nos la ha dado» 90 . de una inmolación. de una privación y de un sufrimiento. veamos por ejemplo la definición del sacrificio que da el canónigo Boulenger en un manual de enseñanza secundaria muy extendido en la primera mitad de este siglo. es decir. l . La relación de dependencia hace entonces de Dios un enemigo del hombre. y por las consecuencias del pecado que no solamente pervierten sus relaciones con Dios. Entonces el acto de ho- menaje del hombre a Dios que es el sacrificio tomaba sobre todo la forma de una destrucción.. El drama de la teología de los tiempos modernos es el de haber buscado su definición del sacrificio en el hecho religioso en general. La doctrine catholiqve. Estamos en pleno 89. Ibid. el autor ve en ella una justificación de sus ideas. Había allí una regresión que abría el camino a no pocas ambigüedades. y a menudo de formas más o menos solapadas. cuya arbitrariedad se complace muchas veces en humillar a los mortales. La lucha por la conversión de la noción y de la realidad del sacrificio es debida a esta ambivalencia original. UN BALANCE: SACRIFICIO E IMAGEN DE DlOS En el cristianismo el sacrificio de Cristo. Pero este hombre es pecador. en caso de pecado. a fin de mostrar la coherencia del designio salvífico de Dios. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 311 IV. implacable. como es posible comprender y discernir los valores y los errores de los otros sacrificios. Aceptar esta relación como constitutiva de nuestra existencia no es tan natural. E subrayado es mío. Así pues. proyectando en la conciencia divina sus actitudes pecadoras. si es un ser animado. como si se tratara sobre todo de contentar a Dios «con sangre». sino también la imagen que se hace de él. Vitte. fue necesaria una lenta pedagogía para purificar y convertir la noción de sacrificio y conducir a la verdad de Cristo. a fin de comprender dentro de su marco el único sacrificio de Cristo. y que constituye un verdadero compendio de la teología de la época: «Tomado en un sentido estricto y teológico. espontáneamente. 90.. desaprobando de ese modo los sacrificios humanos a los que tenia derechc»9'. sino en términos de muerte. La ciencia de las religiones por una parte y la pedagogía veterotestamentaria por otra nos muestran ya victorias y derrotas. De la ambivalencia a la conversión El sacrificio encuentra eco en el hombre en una experiencia sumamente profunda. En las sociedades tradicionales ese Dios enemigo se convertía en un Dios vengador y sumamente terrible. Mediante el sacrificio el hombre reconoce el derecho soberano de Dios y sus situación de dependencia de Aquel que es a la vez su origen y su fin. Es por el contrario a la luz de Cristo. incluso teológico. Pero el acontecimiento de Cristo no abolió en las conciencias el combate entre esta concepción evangélica y las tentaciones procedentes de los antiguos arquetipos.. III. el hombre desea ir más allá de su estatuto de libertad creada y hacerse Dios. Se comprendía su omnipotencia como la de los potentados políticos. Ocurre con este término-clave lo mismo que con el conjunto de palabras del vocabulario religioso.1617). o también de «existencia eucarística». ontológicamente prioritario: el de Dios que desciende hacia el hombre para darse a él. hablar del «don de nosotros mismos a Dios y a los demás». Las palabras están ahí y tienen su peso. hecha de acción de gracias y de deseo de comunión. El obrar de otra manera habría conducido a abrir un abismo entre la fe cristiana y la experiencia humana. ya que suscita un compañero libre. Libera la capacidad encadenada hasta entonces de la humanidad para darse definitivamente a Dios p o r medio del homenaje existencial de la obediencia y del amor. es llevado por otro movimiento. nos impregnan y viven de su propia vida. de «paso a Dios». Pero todas estas expresiones jamás podrán sustiuir a una palabra que tiene entre nosotros una presencia insoslayable. Jn 3. aun cuando en su primer movimiento éste rechace el designio de Dios sobre él y no le ofrezca su «sacrificio». Éste es el sacrificio que Dios espera del hombre para hacerle vivir. que él quiere dar al mundo para que el mundo se salve por él (cf. de «la preferencia absoluta que hay que dar a Dios». Dios se constituye entonces un pueblo en el que podrá nacer su propio Hijo. Sacrificio de Cristo y sacrificio cristiano La noción cristiana de sacrificio se inscribe en un mundo muy distinto. El sacrificio de Cristo se convierte por generosidad de Dios en el sacrificio d e la Iglesia y en el de todo hombre de buena voluntad. los hace inútiles o trasforma la categoría misma de sacrificio? ¿No exigiría un sano realismo que renunciásemos definitivamente a esta palabra? Pero no se trata de forjar un lenguaje por decreto. paga el precio que la perversidad de los hombres pecadores ha hecho necesario. El movimiento ascendente que se le pide al hombre. como demuestra la experiencia. Esto es lo que quería recordar también este capítulo. Porque este don y este abandono de Dios a los hombres afectan al Padre como al Hijo y se traducen en el abandono del Hijo por el Padre en la cruz. para su «felicidad». No cabe duda de que se puede. Dios no abandona a ese hombre. Por otra parte. inaugurando la pascua de toda la humamidad hacia el Padre.312 JESUCRISTO. y hasta se debe. Lo mismo ha hecho la Iglesia en su sabiduría tradicional. aunque mantenga ciertos contactos con ese arraigo humano y religioso. que acepta no ser todo. y pasa a Dios. de «la ofrenda amorosa de nuestra existencia». Es una tarea que nos corresponde hoy a nosotros. El término de sacrificio es una de esas palabras. El sacrificio. Hay que seguir el ejemplo de la revelación judeo-cristiana. homenaje existencia! de obediencia y de amor a Dios. a fin de que se entregue a Dios. La imagen de Dios es allí completamente distinta. Dentro de este movimiento de don de Dios al hombre es como el Hijo expresa y realiza el movimiento perfecto de retorno del hombre a Dios. Utilizó las palabras que subían del corazón del hombre y las fue lentamente convirtiendo y trasformando para revestirlas de un sentido nuevo. es querido para el bien del hombre. Esa fue la pedagogía de Dios con el hombre. No es extraño que provoque un rechazo el fondo morboso que yace en el seno de estas representaciones. El peso de las pa hbras Pero se dirá: ¿por qué conservar la misma palabra de sacrificio para unos contenidos tan diferentes? El parasitismo periódico de la noción cristiana por parte de elementos no convertidos ¿no será una consecuencia del mantenimiento de una palabra demasiado marcada por su historia semántica para poder convertirse? ¿No decimos que el sacrificio de Cristo supera los sacrificios figurativos. El acto de la creación es ya un gesto de kénosis de Dios. se entrega al hombre en su propio Hijo y «aprende» de algún modo por el camino del sufrimiento a hacer de nosotros los hermanos de su Unigénito y sus propios hijos. El Dios de los cristianos no reivindica una paternidad vindicativa. su unigénito. . Cumpliendo su misión en la obediencia y en el amor. EL ÚNICO MEDIADOR EL SACRIFICIO DE CRISTO 313 «corto-circuito». se ofrece a su Padre «por nosotros». la eliminación de este término en el lenguaje litúrgico o catequético no le impide seguir viviendo en las conciencias y corre el riesgo de caer en las peores perversiones. LA EXPIACIÓN EN LA CONCIENCIA CONTEMPORÁNEA Expiación: ni la palabra ni la idea están hoy de moda. Así pues. La definición de la expiación se formula asi en el Dictionnairc philosophiquc de Lalanda. Quizás se piense que no se ha dejado mucho sitio a la realidad humana del pecado. eran numerosos los sacrificios ofrecidos en expiación por el pecado y la dimensión de la expiación afectaba más o menos a todo sacrificio.11 La expiación dolorosa y la propiciación El capítulo dedicado al sacrificio se ha esforzado en subrayar la dimensión positiva del mismo.«Sufrimiento impuesto o aceptado después de un pecado y considerado como un remedio o una purificación. se trata sobre todo en el sentido secular de sufrir un castigo1. El Nuevo Testamento recoge el vocabulario de la expiación o de la propiciación a propósito del sacrificio de Cristo. I. La expiación va ligada a la necesidad de reconciliación entre el hombre que intenta reparar su pecado y Dios que tiene que devolverse su favor. la conciencia social considera 1. Si uno conwte una falta. recogido en el Pctit ft>ftcrf. será menester abordar por sí mismo este tema especialmente delicado. Estudiaremos este dossier según un movimiento análogo al del capítulo anterior. . Entre los sacrificios antiguos. Si todavía se habla de expiar. por haberse asimilado el pecado a una enfeimedad o a una mancha del alma». que afectan tanto a la comprensión de la actitud religiosa del hombre como a la imagen correspondiente de Dios. Seguimos teniendo ante la vista una categoría bíblica importante. ya que en él se concentran muchas tentaciones de regresión y de desconversión. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA El término de expiación es frecuente en la Biblia y.. muy célebre. yo voy a subir al Señor: quizás llegue a expiar vuestro pecado» (Ex 32. que tú has rescatado en tu grandeza y que las sacado de Egipto con mano poderosa.La tumba se llenó entonces de una luz extraña. que nos !. atestigua la historia de las religiones. En una circunstancia análoga Aarón hace un rito de expiación para detener la cólera . En la palabra expiación siempre subyace una idea de venganza. ¿no ha quedado ahogado en una falsa concepción del derecho y de la justicia? ¿Puede decirse. Allí se eicuentra el vocabulario que acabo de señalar: «El emperador se volvió hacia Dios.316 JESUCRISTO. sin embargo. Se hablará entonces de «castigo infligido en expiación de un crimen» o. y a veces sacrificios humanos. a tu heredad. Sin embargo. Sin embargo. La imagen que oculta ¿no es la de la mancha que hay que lavar a toda costa? «El sufrimiento es el precio que hay que pagar por la violación del orden —dice Paul Ricoeur a propósito de este tipo de conciencia—. desde que se piensa en la razón de ser del castigo de un culpable. Se muestra singularmente ambigua.3). Isaac y Jacob» (Dt 9. Si el castigo se limita a ser una pena objetiva. intercesión y perdón El pueblo de Israel pecó gravemente en el desierto dejándose llevar a la adoración de un becerro de oro. por otro lado. Es ésta. Sin embargo. dispuesta en caso necesario a autorizar desahogos salvajes. el hombre glorioso ¡e puso a temblar: Napoleón comprendió que ex¡)iaba . portadora de cierta verdad. la expiación puede ser la expresión de un arrepentimiento y el medio de una rehabilitación. Su intercesión consiste en una plegaria ardiente y repetida que pide el perdón (Ex 32. Acuérdate de tus siervos Abrahán. La noción de expiación lleva también consigo la esperanza de poder actuar sobre la divinidad. Víctor Hugo saca de esta idea del Dios vengador grandes efectos literarios en su colación Les Chátimcnls. pero se sigue estando bajo el golpe de la realidad y no siempre se está a salvo de sus desbordamientos salvajes. 62-66). 381-382). se da un matiz que diferencia el castigo y la expiación: el segundo término puede implicar la actitud moral del culpable que acepta la pena. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 317 normal que reciba un castigo que sirva de compensación. en la medida en que le es posible. Moisés dijo entonces: «Habéis cometido un gran pecado. si es raro en el Nuevo Testamento.31-32). de un «crimen inexpiable». Finitudy cu/pató/Aíad. para subrayar su gravedad especial. El Deuteronomio la expresa así: «Señor Yahvéh. las veces que aparece se muestra tan ligado al misterio pascual de Cristo que es imposible prescindir de ella: interviene siempre al final de una purificación y de una conversión tanto de la conducta humana de expiación como de la imagen de Dios que le corresponde. aunque su realidad esté siempre allí. De ahí tantos ritos sangrientos. Madrid 1969. parecida a la claridad de Dios cuando se venga> (vv. que esta concepción de la expiación ha sido totalmente barrida de las conciencias cristianas? La idea de expiación es un dato profundamente arraigado en la memoria humana y por esta razón no es posible marginarla. se titula «L'expiation». Pero esta evolución de las ideas sigue sin calar en la gente ante la reacción social espontánea frente a una injusticia o un crimen: ¡cuántos hablan de vengarse. Pero en el terreno social lo uno y lo otro se basan en la idea de una justicia cuyos derechos tienen que ser vengados. El Antiguo Testamento: expiación. II. Si la conciencia moderna se libera de ella. RICOEUR . Semejante compensación sería en sí misma capaz de restablecerlo en una situación de amistad con un Dios aplacado. ya que traduce la concepción de un Dios vengador y colérico que exige un sufrimiento expiatorio por parte del hombre pecador2 y que mantiene en él una actitud mágica que le empuja a buscar en un castigo oneroso una compensación objetiva al pecado cometido. P. J. de cambiar algo en ella y de granjearse su favor. Esta trasposición entre el hombre y Dios de la ley del talión —el sufrimiento en cambio del pecado— ¿no es una violencia contra la trascendencia del totalmente Otro? Su elemento de verdad. el sufrimiento debe dar "satisfacción" a la vindicta de la pureza»3. ya que desea «reparar» su falta. Este conjunto de ideas y de conductas se presenta como la escuela de una concepción religiosa primitiva. la idea que la revelación judeo-cristiana estaba llamada a convertir. — ¿Es el castigo —dijo—. 26-27). no destruyas a tu pueblo. Taurus. Dios de los ejércitos? (vv. de hacer que pague el culpable. el deseo de reparación y de purificación. de buscar la justicia por su mano! Dentro de las relaciones humanas la idea de expiación sigue siendo vacilante de las conciencias. ¿Qué ocurre en el plano religioso? Resulta entonces difícilmente justificable. 272. se opina cada vez más que la pena tiene que ser medicinal y se admite cada vez menos que sea «vindicativa». ya que habría quedado satisfecha su justicia. pero también de muchos errores y hasta de ciertas perversiones.. . es una vez más de forma ambibalente: se rechaza esa idea. cuya última pieza. Lejos de ser una invención humana. en la que se apoyaban dos querubines que la cubrían con sus alas. por un verbo que significa la oración (rogare. ese día de ayuno se pasa todo él rezando y suplicando desde la mañana a la noche. al mismo tiempo que se describe como el lugar del perdón. es Dios el que de hecho los cubre perdonándoles. Para Filón. ya que en la Vulgata había traducido el término de kipper. donde se describe con todo detalle «el gran día de las expiaciones» (caps. Esto vale igualmente para la sangre de los animales inmolados que sirve para la aspersión: «Porque la sangre es la vida de la carne y yo os he dado la sangre para que hagáis sobre el altar el rito de expiación por vuestras vidas. Entre otras ceremonias. santo por encima de todos los demás. «El gran día de las expiaciones» es también «el gran día de los perdones». la de los kippurim. La importancia del propiciatorio era considerable. Hay aquí un juego de significaciones complejas: si el sumo sacerdote hace la expiación para cubrir los pecados. tenía que realizarse el «rito de expiación sobre el santuario por las impurezas de los hijos de Israel. El lugar de la expiación es el que Dios ha escogido para hacerse presente según su iniciativa personal. S T . el lugar que había escogido para estar presente entre su pueblo.11). pero a la que no se atribuye ninguna eficacia mágica. empuñando las armas de su propio misterio. Sin embargo.22: Núm 7. Es la voluntad divina de salvación la que confiere al rito su eficacia. el rito de expiación no es ni mucho menos una acción que intente provocar un cambio en Dios.21). el lugar desde donde concedía su perdón. como señalará más tarde expresamente el libro de la Sabiduría: «Un hombre irrepochable vino como adalid. de la que Dios permite al hombre que se sirva para expiar simbólicamente su pecado. de una intercesión fervorosa. por todas sus trasgresiones y pecados» (Lev 16. haciendo que pase bajo su dominio algo que fuera primitivamente propiedad del hombre. ST. . En este lugar. 89). Toda su actitud sugiere la plegaria y la súplica. ya que el Señor se compromete a perdonar siempre. No. St. LYONNET . De esta forma intentaba asimilar el rito de expiación a una plegaria de intercesión5. el esfuerzo y la actividad del hombre ocupan allí un lugar secundario. Es objeto de un mandamiento que expresa la voluntad trascendente de Dios de reconciliarse con su pueblo. 6. Llega a significar el lugar en que se implora a Yahvéh para quesea propicio 4. expiar. de la misma raíz que kippur. con la condición de que su pueblo exprese su arrepentimiento respetando sus prescripciones. 16 y 17). se había convertido ya su significación profunda: á pesar de las apariencias. Los sacrificios de expiación ocupan un amplio espacio en el Levítico. Es realmente un culto rendido a Dios. LYONNET . La idea es a la vez la de cubrir (el propiciatorio üene forma de cubierta) y de borrar o expiar. y esperando los beneficios divinos no en virtud de sus méritos personales. orare. onerosa ciertamente por el tiempo y por los sacrificios rituales que exige. como una ley perpetua. ya que representaba el lugar donde el Señor se había comunicado con Moisés (Ex 25. Así pues. cit. la actividad ritual del hombre adquiere por su parte el valor de una plegaria vivida y actuada. este rito es por entero un don de Dios. Expiation st intercession: Bíblica 40 (1959) 885-901. Este «propiciatorio»6 era una plancha de oro puesta como una cubierta sobre el arca de la alianza. 895-896. el lugar de la presencia de Dios se designa como lugar de expiación. Si por parte de Dios la expiación se presenta como un don ordenado a un perdón. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 319 del Señor: «Se interpuso entre los muertos y los vivos» (Núm 11. sino debido a la naturaleza benévola del que prefiere el perdón al castigo»7. la sangre de las víctimas es también un don de la creación. el sacerdote encargado de cumplir el rito penetraba detrás del velo de la Tienda de la reunión y rociaba el «propiciatorio» con la sangre de un toro o de un chivo inmolado en sacrificio. De esta forma. «dedicándose así los israelitas a hacerse favorables a Dios implorando el perdón de los pecados tanto voluntarios como involuntarios.13). 5. Ibid. La misma palabra de «propiciatorio» traduce muy bien esta evolución semántica. art. A partir de estos ejemplos.16). Ha de hacerse anualmente por todo el pueblo. Lyonnet ha señalado bien la asociación tan estrecha que establece la Biblia entre la expiación y la intercesión4. En hebreo kapporet. San Jerónimo había percibido este vínculo. deprecan). como sugieren los acordes del verbo kipper. destinada a aplacar la cólera divina con su pueblo. la oración y el incienso expiatorio» (Sab 18. 7. resumiendo el pensamiento de Filón. Una lectura superficial de esta ceremonia podría hacer pensar que se trataba solamente de un ejemplo típico de liturgia sacrificial con inmolación de víctimas. 886. Su descripción minuciosa es una serie de indicaciones precisas. encerrando así un espacio vacío que servía de trono a la majestad divina. pues la sangre es la que expía por la vida» (Lev 17. Es Dios el que da al hombre poder hacer algo para obtener su perdón. La aspersión de la sangre le permite al hombre vivir una re-consagración de todo su ser a Dios y mantener su fidelidad en la alianza. La tradición judía entendió también así las cosas: la fiesta de la expiación. No hay ningún intercambio y la ley del talión queda radicalmente superada. es ante todo una fiesta de oración.318 JESUCRISTO. Loi. 8. ni la necesidad de vengarse. Se pasa así de la esfera de la venganza a la del amor. ni la resurrrección del caos primigenio. Jer 46. el rostro de Dios» 9 . Esta ofrenda de sí mismo constituye la intercesión suprema. Por consiguiente. 10). De l'Áncien au Nouveau Testament. Justice • Foi .27-33. pero con inmensa piedad te recojo de nuevo. 10. del ayuno y de la caridad. arrepentidos y convertidos. lleva a Dios a vengarse (Dt 3. Es la dimensión divina del mal que produce el hombre. abre el camino del perdón y de la reconciliación. La 'kapparah' daos le Judaisme.C. Indudablemente queda todavía mucho trecho por andar. sino que sobre todo se personaliza.9) y de apartarlo de su pueblo (Os 14. En un rapto de cólera oculté de ti mi rostro un instante. Esta cólera. 350. en Departement des Eludes tsbliques de l'I. y ante todo a sus obras más preciosas. Es una advertencia ordenada a la conversión de Israel. Después del destierro. Por eso Dios es capaz de «arrepentirse» y de «volverse del ardor de su cólera» (Jon 3. El Antiguo Testamento no vacila ante las descripciones terroríficas de esta cólera divina (Is 30. La cólera divina es la otra cara de su atención creadora.» 10 . como propiciación e intercesión. El Siervo doliente de Yahvéh El cuarto poema del Siervo de Yahvéh. es manifiesto el alcance mesiánico d e su figura y el Nuevo Testamento se inspirará mucho en ella. No es ni una reacción de violencia incontrolada. la del amor ofendido y la santidad pisoteada. . Es volver a él. el profeta pondrá en labios de Yahvéh estas palabras dirigidas a Jerusalén: «Sólo por un momento te había abandonado.320 JESUCRISTO. s i n citar siempre el texto. E. 53). En el judaismo contamporáneo se pone también el acento en «el poder expiatorio de la oración». en Rencontre Chrétiens et Jui&n. Porque esta cólera entra en conflicto con la misericordia y cede siempre ante ella. RICOEUR. Así pues. Ex 20.P. ¿Es compatible esta realidad de la cólera divina con el sentido de la expiación que acabamos de señalar? La cólera y la venganza divina tienen que comprenderse según el movimiento de revelación que convierte esa imagen de Dios hecha por el hombre pecador.5). será preciso comprender debidamente: 53..). En este texto se resume admirablemente el itinerario que vamos a seguir. La verdad de la cólera de Dios está en que el pecado le afecta y desencadena en él una pasión vehemente. la cólera de Yahvéh no es un simple antropomorfismo: expresa todo el calor de sus sentimientos con el hombre. Sea cual fuere la identidad primera de e s e Siervo. La cólera de Yahvéh No obstante en los textos evocados se menciona la cólera de Yahvéh. La expiación. Jer 25. Mélanges P.. 9. sin aspecto digno de complacencia. Desclée. GOUREVITCH. 2 «Sin gracia ni belleza para atraer la mirada. 321. es quitar el obstáculo que impedía a Dios manifestarnos directamente su amor. (ed. Grelot. o. que tiene que «aplacarse» mediante la expiación y la intercesión. Por eso se celebra a Dios como «un Dios clemente y misericordioso. sino la cólera de la misma santidad.35. para eso hará falta que se convierta esa misma cólera y se transforme en el dolor del "Siervo de Yahvéh" y el abajamiento del "Hijo del hombre". pero severa igualmente con el pueblo elegido.. devastadora para las naciones. esa fuerza de destrucción que lo arrastra más allá de sus cálculos y de sus decisiones. P. en el segundo Isaías (cap. J.7-8). GuiLLET. que causan dificultades. c. para interpretar el sentido de la muerte de Jesús. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 321 a los hombres. «Es todo el peso de la seriedad y de la atención que Dios concede a su creación. La vie de la Parole. sino que s e convierte en el sacrificio de una vida ofrecida en un amor generoso y libre por un amigo de Dios. El sacrificio de expiación no es ya un sacrificio ritual. colectiva o personal. n o sólo se espiritualiza más esta idea. Por consiguiente. tan anciano como los ancianos dioses. antes de que se comprenda o se adivine que la cólera de Dios no es más que la tristeza de su amor. mas con eterna bondad de tí me apiado» (Is 54. tardo para la ira y lleno de lealtad y fidelidad. la justicia. como expresión del arrepentimiento y del deseo de reparación de los pecados 8 .33. hace franquear un nuevo umbral a la idea de expiación. Pero su cólera no es su justicia: la cólera revela el pecado del hombre.. ya que no es más que el otro aspecto del celo de un amor santo. algunas de c u y a s expresiones. que conserva su fidelidad a mil generaciones» (Ex 34.15-38).6-7). conviene citar por extenso esta profecía. La cólera de Dios —escribe Paul Ricoeur— «no es ya la venganza de los tabús. aplacar la cólera de Dios no es ofrecerle una compensación que cambie radicalmente su actitud para con nosotros. ese peso tremendo. París 1987. 13(1969)227. cae sobre él. avezado al sufrimiento. su paz y su justicia recaen sobre muchos ( w . es presentado como inocente y extraño a toda violencia. Ciertamente. en un primer tiempo se sienten inocentes de lo que está ocurriendo. pues se vació de su vida hasta la muerte y fue contado entre los malhechores. Pero este sacrificio es existencial: el Siervo consiente en su destino. trasforma un pecado en una penitencia reparadora por los demás. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 323 3 Despreciado. integrados a un «nosotros» colectivo muy amplio. muy ocupados en contemplar ese espectáculo extraño. 12). verá descendencia. ¿Cómo es posible este intercambio? Se basa en la sutil alquimia espiritual. él. Pero se afirma con claridad la injusticia de su acción. Este personaje misterioso. El sufrimiento del justo resulta singularmente fecundo. por la que la injusta condena a muerte de un inocente. y gente innumerable recibirá como botín. nuestros dolores los que le pesaban. ¿quién se cuida? Fue arrancado de la tierra de los vivos. herido por Dios y humillado. llamado por Yahvéh «mi Siervo». El Siervo se muestra así como el mediador de una salvación. 12 Por ello le daré en herencia multitudes. como cordero llevado al matadero. triturado por nuestras iniquidades» (v. 8). Sus sufrimientos lo han desfigurado hasta hacer repulsivo su aspecto. 7 Era maltratado. prolongará sus días. Ante este acontecimiento dramático el profeta evoca la interpretación espontánea del hombre pecador. La identidad de los verdugos permanece en la sombra. 10 Yahvéh quiso destrozarlo con padecimientos. y a causa de sus llagas hemos sido curados. Gracias a una de esas trasferencias que sólo e l amor es capaz de realizar. Son por tanto nuestros pecados y nuestras iniquidades las que lo han aplastado. Este don de sí mismo suscita el don de la reconciliación entre Dios y su pueblo. el castigo. sino en virtud de la actitud y de la manera de sufrir del Siervo. Si tú haces de su vida un sacrificio de expiación Casham). el don de la justificación de las multitudes. no habría la boca. de un mártir. de su causa. Pues bien. del hombre de la calle dinamos nosotros: «Debe haber sido castigado por Dios. Pero no se trata de eso. sino que «se vacia de su vida h a s t a la muerte» (v. se humilla. 4 Con todo. Aparece así ante Dios como el portador de l o s pecados de su pueblo. 10). como oveja ante sus esquiladores. precio de nuestra paz. verá la luz y quedará colmado. que constituye también su misterio: ese Siervo inocente y justo «ha sido traspasado por nuestros pecados. no en virtud de su materialidad. que no tiene nada que ver con un sacrificio. que llevaba los pecados de muchos e intercedía por los malhechores». el Siervo justo y Yahvéh. El profeta señala la experiencia que realizan los espectadores. 6 . 12). 5 y 11). y no se resistía ni abría su boca. Por su conocimiento mi Siervo justificará a muchos y cargará sobre sí las iniquidades de ellos. sino que las asume y las «lleva»: se carga él mismo con ellas y se dotla bajo su peso. y la voluntad del Señor se cumplirá gracias a él. se hace u n a sola cosa por la doble voluntad del Siervo que lo ofrece y de Dios que lo acoge.. El Señor ha hecho recaer sobre él la perversidad de todos nosotros. No sólo se humilla c o m o cordero llevado al matadero (v. hombre de dolores. que incluye a todo el pueblo. herido de muerte por los pecados de su pueblo. era despreciado y desestimado. 5). 8 Con violencia e injusticia fue apresado. portador-víctima que se convierte en portador- . 5 Ha sido traspasado por nuestros pecados.322 JESUCRISTO. triturado por nuestras iniquidades. como uno ante el cual se oculta el rostro.. En el seno de esta conversión de las apariencias en una realidad salvífica es donde surge la interpretación sacrificial y expiatoria: el crimen. no abre la boca. no son los testigos. desecho de la humanidad. mientras nosotros lo creíamos azotado. conoce una contradicción absoluta. ya que es conducido a la muerte «con violencia e injusticia» (v. se convierte en el don personal de su vida por un acto de voluntad y de amor. que lleva a cabo una trasferencia misteriosa: el peso de los pecados cae sobre el Siervo. no habrá que olvidar por tanto esta reflexión en el momento de interpretar la fórmula aparente- mente contraria que sigue: «Yahvéh quiso destrozarlo con padecimientos» (v.. aceptando que se le cuente entre los malhechores (v. 11 Después de las penas de su alma. los que han matado al Siervo. Ese destino no puede ser sino la consecuencia de un castigo justo».. El profeta se siente entonces desconcertado ante la paradoja de la situación. que demuestra una grandeza de ánimo y una belleza muy por encima de todo cuanto le ocurre. El castigo que nosotros nos merecemos por nuestras iniquidades ha caído sobre él. 7). eran nuestros sufrimientos los que llevaba. Volvemos a encontrarnos con la triangulación de los actores: los hombres pecadores. no solamente recibe en s u cuerpo el peso de nuestras iniquidades. ya que el Siervo camina hacia la muerte. que normalmente sólo valdría para los pecadores. el pensamiento esencialmente religioso del profeta atribuye directamente a Dios todo lo que él hace que sirva a su designio de salvación»15. . Puede leerse un paralelo complementario de este texto en el libro de la Sabiduría. O.. Por ejemplo. Este es el movimiento de sentido. Por consiguiente. no hay nada de vindicativo en el versículo metonímico. 11-12). se complace en ella y la ve con agrado. Esta fórmula es má bien una metonimia atrevida. Pero la intención del texto no es ésta13. A.324 JESUCRISTO.en Dict. Este sacrificio es definido como un sacrificio de expiación. R. ¿qué es lo que ocurre con el mismo Yahvéh? El profeta le lace intervenir seriamente: interpreta de algún modo la escena desde su punto de vista y le hace incluso hablar. C. Tanto en un caso como en otro Dios se ve satisfecho. Llega incluso a decir: «Yahvéh quiso destrozarlo con padecimientos» (v. L. L .o. si fuera necesario. Le mystére de le Rédemption. Dios está de acuerdo con la ofrenda de sí que le hace su Siervo. Porque el Siervo no se acerca al altar con unos animales o con el incienso como Aarón. El misterio de núes tro mondo. vale también para él. 15. según dice. sino lo exterior y lo interior de un don de sí único para la reconciliación de los pecadores. RICHARD . Presume de tener el conocimiento de Dios y se tiene por hijo del Señor. «No le pidamos al pensamiento semita que distinga metafísicamente entre causa primera y causa segunda. Cuando el redactor de este poema ve el cumplimiento exterior del sacrificio en el sufrimiento y en la muerte. Este castigo. La expiación y la intercesión no son solamente dos realidades concomitantes. ¿No atribuye el Targum al Siervo el papel de sumo sacerdote en su función de intercesor?" En la trasferencia «mística» del pecado de los hombres sobre las espaldas del Siervo y en la trasferencia del castigo. cuando quiere expresar la actitud interior del Siervo. es la justificación de las muchedumbres y su botín de gentes innumerables (vv. la imagen remitida a los hombres de la efectividad y de las consecuencias del pecado. entre voluntad absoluta y voluntad permisiva. Expíation. GIRARD. MEDEBIELLE. pues. La inocencia del Siervo hace que su sacrificio sea perfectamente puro: la alusión al cordero conducido al matadero puede ser una reminiscencia del cordero pascual. el texto no vacila en citar a Dios como el sujeto activo de la trasferencia de los pecados aceptada libremente por su Siervo (v. c .. RICHARD. Esta voluntad es que el Siervo vea la posteridad hasta la saciedad y la prolongación de sus días. utiliza el término de intercesión (v. Todo ello es la expresión de una voluntad y de una iniciativa que permiten al Siervo llegar hasta el fondo de la ofrenda de sí mismo. Bible Suppl. Lo que sigue en el texto confirma este sentido y corrige. Como el lenguaje bíblico suele atribuir a Dios mismo lo que es obra de las causas segundas. Porque su «voluntad» se cumplirá gracias al Siervo (v. 10). La acoge y la escucha. ST . 13. La coincidencia en un solo ser de tanta justicia y de tanta injusticia es un grito que se lanza a la faz de Dios. que «no logra aún desprenderse por completo de los conceptos estructurados por la trascendencia violenta». la acción propia que corresponde a Yahvéh es la de la salvación y la vida. discreto presentimiento de una resurrección. Condenémoslo a una muerte infame. ya que el justo sustituye a los pecadores para presentar ante Dios su vida en sacrificio de reconciliación. Sería un error leer en este texto la doctrina de la sustitución penal de los tiempos modernos. una llamada a su propia justicia justificante. Encierra una parte de verdad. Letouzey et Ané. 14. veamos su dulzura y pongamos a prueba su paciencia. 891-892. de salvación. cuando los impíos desarrollan sus planes de persecución contra el justo: «Acechemos al justo. Sigúeme. 12-20). es decir. Girard ve en esta expresión el resabio. aunque reconoce a este texto una extraordinaria belleza14. 31. 3. que esboza proféticamente la muerte y la resurrección de Jesús. art. El intercambio basado en la solidaridad es el que se pone más de relieve en muchas expresiones. En efecto. habla de expiación. 260. que dará pretexto a las interpretaciones en «corto-circuito».. Es portador hasta tal punto que el término castigo. Salamanca 1 982. lo mismo que ocurría en la metonimia del castigo. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 325 solidario. 12. Cf. 31. expresión de su kenosis absoluta. así como su fecundidad.. 10). Lo que le agrada a Yahvéh es la grandeza de la ofrenda del Siervo aplastado por el sufrimiento. toma un valor de sufrimiento reparador. 6). a partir del momento en que éstas quedan recogidas en su misterioso designio 11. cit. lo mismo que la elección del Padre concederá a Jesús llegar hasta el fondo de su pasión salvífica.. lo que constituye el verdadero objeto de la complacencia de Yahvéh. pues nos fastidia. 12). Tanto en la exégesis como en la teología. Paris 1938. se vacía de su vida hasta la muerte. Probémosle con ultrajes y tormentos. cuya vinculación con la intercesión volvemos a encontrar. ¿hay que ver una sustitución? Hay toda una tradición interpretativa que va en este sentido12. Cf. R . habrá quien vele por él» (Sab 2. LYONNET . es él mismo su expiación: es su oficio esencial y como su definición»16. La T. B. el hecho es cierto: Cristo realizó por su muerte sangrienta la expiaciónpropiciación de todos los pecados. se podría traducir también «instrumento de expiación») por su propia sangre mediante la fe» (Rom 3. dado que la efusión de sangre no es del mismo orden. «El Salvador no se contenta con expiar nuestros pecados. Esta pregunta era también la de los autores del Nuevo Testamento. el Cristo. Los redactores del Nuevo Testamento. Sea lo que fuere de este detalle. 4-5). literalmente «propiciatorio». BONSIRVEN. el Siervo doliente deja de ser una figura para convertirse en una persona concreta. que tuvimos su vida por locura y su fin por deshonra. Los exégetas discuten sobre la naturaleza exacta de la primera referencia. 35). se utilizaría este término simplemente para indicar que Cristo es en sí mismo el instrumento de la expiación por su propia sangre. hilastérion en griego). Habría entonces una sobreimpvesión metafórica de dos imágenes. Dios se mostró en él propicio a los hombres. víctima inocente y muda de los pecadores. Reproduzco la traducción de la Biblia de Jerusalén. de Jesús» (Hech 8. que fue enterrado en el sepulcro de un rico y luego resucitó de entre los muertos. Epltres de saint Jean. Pero esta nueva economía de la sangre pasa por la fe y este versículo sigue inmediatamente a aquel otro que ya vimos. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 327 «Necios nosotros. ¡Cómo fue contado entre los hijos de Dios y participa de la suerte de los santos!» (Sab 5. Esta fórmula abrupta está basada sin embargo en el lenguaje bíblico. lugar de las aspersiones en el Levítico y (según Jeremías) a la ofrenda de su vida en expiación (asham) por el Siervo doliente. que se significaba en la liturgia de las expiaciones. con la profecía del Siervo doliente está dicho todo sobre la naturaleza y el valor salvífico de la expiación. todo está anunciado. Bonsirven—. Cristo es expiación porque es mediador. pero no todo está hecho todavía. la alusión al objeto cultual del templo es totalmente directa. también el cuerpo de Cristo. Efectivamente. según una doble referencia a la liturgia del Levítico y a los poemas del Siervo doliente. Lo mismo que el propiciatorio era rociado con la sangre de las víctimas. se cubrió de su propia sangre derramada. Esta correspondencia simbólica no borra evidentemente la diferencia radical en la naturaleza del sacrificio en una y otra parte. cuando aplicaron el poema del Siervo a la hazaña de Jesús. P. El término «propiciatorio» encierra a la vez una referencia a la cubierta del arca de la alianza (kapporet en hebreo. El Siervo doliente es una figura. nuestra expiación A la pregunta del eunuco de la reina Candaces Felipe respondió anunciándole «la buena nueva. 34). traduce: «Dios lo destinó para que sirviera de eipiación por su sangre por medio de la fe». En efecto. El subrayado es mío. Posteriormente los impíos comprueban que Dios ha puesto realmente su complacencia en aquel justo. Beauchesne. ¿de quién dice esto el profeta? ¿de él o de otro?» (Hech 8. Pablo fue el primero en decir que Jesús es expiación o propiciación: «Dios lo exhibió como instrumento de propiciación (hilastérion. le aplicaron el término de expiación de manera muy precisa. Nos dice con claridad quiénes son los responsables del sufrimiento y de la muerte. París 1936. en Jesús. . que se complace en identificar a Cristo con las grandes categorías de la salvación. es decir. con obtener su perdón —escribe P. Pablo resalta bien la iniciativa de Dios que «exhibió» a Cristo Jesús para realizar nuestra justificación. Para otros. En cierto sentido. 16. nuevo propiciatorio establecido por Dios y del que era figura el primero. el lugar santo de la presencia de Dios entre su pueblo y el lugar exclusivo del perdón divino. ante la cual todo creyente puede plantear la pregunta del eunuco de la reina Candaces a Felipe: «Por favor. todo viene de Dios. enviada al matadero como un cordero. la referencia al propiciatorio cultual es mediata. El Nuevo Testamento: Cristo. En Cristo la ley y la profecía se unen para que se manifieste y se realice a nuestros ojos la expiación-intercesión definitiva. en donde se afirmaba la justificación por la gracia y la redención. 25)17. les perdonó.326 JESUCRISTO. se reveló y se cumplió plenamente el verdadero sentido de los sacrificios de expiación. 17. admirable pero misteriosa. Estas palabras de los impíos muestran cómo la actitud del justo puede concentrar sobre sí el odio y la violencia. intercesor y «reconciliador». En definitiva. que leyeron el acontecimiento pascual a la luz de la ley y los profetas. O. que tiene unos frutos eternos. que podemos llamar una intercesión existencia!. Se trata de una imagen muy concentrada: Cristo es a la \ez la víctima cuya sangre se ofrece. para algunos. Estas tres categorías se completan y esbozan el paso del movimiento descendente al movimiento ascendente de la mediación. 1). 17). La imagen que subyace a la lectura sacrificial. No se introduce ninguna distancia entre el acto y la intención. 29) evoca igualmente la muerte expiatoria de Jesús. La definición del sacerdote que da la epístola pone también un vínculo estrecho entre el sacerdocio y la ofrenda de «dones y sacrificios por los pecados» (Heb 5. La carta a los Hebreos. Porque Dios nos es eternamente «propicio». El Siervo era sin pecado: no tenía necesidad de expiar por él mismo. Así. y no sólo por los nuestros. . sino cubierto con su propia sangre que nos obtiene una redención eterna. Pero no se puede dejar de observar que el a fortiori de su comparación se basa en cierto número de rasgos que estaban ya presentes en la profecía.328 JESUCRISTO. La iniciativa absoluta del amor de Dios se subraya más todavía. El autor de la epístola no hace referencia a la profecía del Siervo doliente. llega hasta el santuario increado de Dios. 1-7). . como el lugar personal de la mediación escuchada. 10). Cristo es considerado aquí en el ejercicio eterno de su propiciación. debe establecerse una solidaridad de existencia y de destino entre el sacerdote y los pecadores. Cf.. pasando por la muerte de este mundo al Padre. La imagen del cordero inmolado sigue siendo un símbolo de Cristo hasta en su gloria (Ap 5. El propiciatorio estaba al otro lado de la cortina. ya que su sacrificio sangriento lo constituyó para siempre. 288. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 329 La primera carta de Juan utiliza en dos ocasiones una expresión parecida: Cristo fue establecido. La evocación de los pecados del mundo entero recuerda el clima universalista de la profecía del Siervo doliente. ya que es el «justo» por excelencia (1 Jn 2. e t c . ya establecido por los textos del Antiguo Testamento y materializado por la casi sinonimia de la expiación y de la propiciación que traducen un solo término hebreo o griego. El carácter sacerdotal caracteriza a la misión expiadora de Cristo. sino como «propiciación» o «expiación» (hilasmos). ahora está al otro lado de la resurrección. sino en que él nos ha amado a nosotros y ha enviado a su Hijo como víctima de propiciación (o expiación. nuestro defensor o «nuestro abogado ante el Padre». 1-28) y del Siervo doliente. que apela constantemente al lenguaje sacrificial. La designación de Jesús por Juan Bautista: «He ahí el Cordero de Dios. 11-12)18. para ser misericordioso y sumo sacerdote fiel en lo que toca a Dios. por la reminiscencia del cordero pascual (Ex 12. El vínculo entre expiación e intercesión. término que se traduce generalmente por «víctima de expiación (o de propiciación) por nuestros pecados. da a este tema toda su amplitud. art. Al final de la carta se recoge esta misma idea: «En esto consiste su amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios. ofrecido en una actitud d e obediencia y de amor: 18. Cristo. según su designio de perdón y de reconciliación. se establece también por la epístola como el más estrecho posible". no ya como «propiciatorio». mientras que la intercesión se hace sacrificio de la vida. ha enviado a aquel que intercedería por nosotros con todo su ser en sacrificio de propiciación. Pero. sumo sacerdote que entra una vez para siempre en el santuario con su propia sangre (cf. es decir. a fin de expiar los pecados del pueblo y obtener su perdón. 19-20). Este texto encierra las mismas referencias que el de Pablo. 1 Pe 1. lo mismo que el sumo sacerdote entraba en el santuario para rociar el propiciatorio con la sangre de las víctimas. pero con el matiz de que se pone el acento en Cristo sacerdote que ofrece el sacrificio. es un justo que expía por los pecadores. a fin de expiar (hilaskesthai) los pecados del pueblo» (Heb 2. hecha por la epístola. el signo y la garantía del perdón de los pecados y de la reconciliación de los hombres con Dios. para hacer eficaz esta ofrenda. del acontecimiento pascual de Jesús es evidentemente la del sumo sacerdote que realiza el rito solemne de la fiesta de las expiaciones. que quita el pecado del mundo» (Jn 1. 19. Allí se encuentra lo que acabo de esbozar. ST. 22). mientras que la referencia al sacrificio histórico de Cristo es más precisa. En ambos casos el gesto de expiación es fruto de un compromiso personal. La inmolación redentora de Jesús ha hecho de él el sumo sacerdote capaz de expiar los pecados de su pueblo: «Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos.cií. 1). Heb 9. La comparación entre el culto antiguo y el culto nuevo da lugar a una larga descripción del Santo de los Santos y del propiciatorio (Heb 9.897-901. hace de su propia vida una expiación vaciándose de su vida hasta la muerte (identidad del sacerdote y de la víctima). no ya como portador de la sangre de cabritos y de toros. Es el Padre el que nos da en Jesús. a aquel que será la expiación-propiciación definitivamente eficaz. En este contexto es donde interviene la evocación de Cristo. en su gloria de resucitado. sino por los del mundo entero» (1 Jn 2.LYONNET . Puede incluso decirse que en Jesús las dos nociones se cruzan entre sí: la expiación es la oración espiritual plenamente escuchada en virtud de la autenticidad visible que adquiere. hilasmos) por nuestros pecados» (1 Jn 4. 6. Esta misma identidad se expresaba de forma objetiva en las expresiones paulinas y j o ánicas: la ofrenda sacrificial de Jesús lo constituye como propiciatorio o propiciación eterna. Texto citado supra. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 331 «En los días de su carne. en la historia de las religiones. o. Louvain 1908. presenta «la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel» (Heb 12. habiendo sido proclamado por Dios sumo sacerdote a semejanza de Melquisedec» (Heb 5. tenía que encontrarse inevitablemente con el fracaso de la muerte. «Tenemos a uno que abogue ante el Padre»: a Jesucristo. Solidario d e un mundo humano infectado por el pecado. Pero esta significación es trascendida a su vez por la que ya se vislumbraba en la profecía del Siervo doliente. Sin volver ahora sobre la metonimia que hace afirmar la causa o la acción por el efecto 22 . 20. A través del velo desgarrado de su carne (cf. 25). de A. En el sacrificio de Jesús la oración. como si Dios mismo viera en su Hijo a la persona responsable del pecado del mundo y al maldito que había de recibir los golpes rigurosos de su justicia vindicativa. si quería hacer de su vida un amor que llegara hasta el fin. 24). Sacerdotes antiguos. c . Cristo. y 1. realizada una vez por todas por Jesús en los días de su carne mortal fue escuchada hasta tal punto que fundamenta la intercesión eterna del resucitado «que está siempre vivo para interceder en su favor» (Heb 7. decía también la primera carta de Juan (2. 1). 2. habiendo sido hecho perfecto. Ya hemos visto el cambio de sentido realizado en el Levítico sobre la sangre derramada: signo de la vida que pertenece al dominio soberano de Dios. supu. o. Jesús acepta sí las consecuencias extremas d e la solidaridad que su encarnación le hizo asumir con nosotros. Tomando un cuerpo de hombre. Con tal evidentemente de que no se trate de u n suicidio. 102-103. la súplica y la ofrenda doliente de su obediencia no forman más que una sola cosa. "Ya diagnosticada porE. 10). comparando la sangre de Jesús con la de Abel que gritaba desde la tierra hasta el Señor (Gen 4. De todo este conjunto de datos pertenecientes a la condición humana hizo Cristo la materia de su sacrificio. está lejos de ser considerado como la más alta La carta a los Hebreos desarrolla sin embargo toda una «retórica de la sangre». 7-10)20. que han hecho correr tanta tinta en los tiempos modernos y alimentado una concepción en cortocircuito del sacrificio y de la expiación. santificado y reconciliado para una alianza definitiva. puede convertirse en la expresión del don de la vida devuelto a Dios por el hombre en el amor. 136 y 143. 20). Rédcmption sacríScielle. 3) se convierte realmente en el lenguaje del amor más fuerte que la muerte. se hizo para todos los que le obedecen causa de salvación eterna. . En su carne maltratada Cristo es la imagen viva del resultado del pecado de los hombres que desencadenaron su furor contra él. Además. El lenguaje humano del amor no puede prescindir de nada de cuanto sea humano. Ya he indicado el sentido de estos versículos a propósito del admirable intercambio a que da lugar la mediación de Cristo21. En él la oración se hace carne. 21 y Gálatas 3. TOBAC . en el sentido ritual d e la palabra. El sacrificio de Cristo sigue siendo un sacrificio sangriento cuyo sentido debe comprenderse debidamente. 22. con un grito poderoso y con lágrimas. No existe ninguna semejanza entre «el que no había conocido pecado» y el pecado. «mediador de una alianza nueva». para que éste pueda expresar visiblemente su culto. Trad. SABOURIN.3). sino de una ofrenda obediente de sí mismo que toma cuerpo en la totalidad del ser humano. ofrecido odiosamente a una divinidad vengadora. y recuerda que no hay perdón sin derramamiento de sangre (Heb 9. Heb 10. sacerdote nuevo según el Nuevo Testamento. el justo». 136. aunque fuera hijo. A esta necesidad se añadió la ignominia de una muerte sangrienta impuesta por mano de los pecadores. 21. la sangre libremente derramada y dada por aquel que «soportó tal contradicción por parte de los pecadores» (Heb 12. c . 3. habiendo ofrecido ruegos y súplicas al que podia salvarlo de la muerte. la súplica dolorosa. símbolo de la vida dada por Dios al hombre. Porque puede parecer extraño que el sacrificio pleno de la Nueva Alianza se haya realizado según una figura que. 13 Este gran movimiento de la tradición bíblica que convierte la expiación en «intercesión existencial» nos muestra cómo hay que comprender los dos versículos tan duros. habiendo ofrecido y habiendo sido escuchado por su profundo respeto. VANHOYE.330 JESUCRISTO. 128. textecitado por L. En este sentido primero y muy real le hemos dado nosotros nuestro pecado. 22). cuyo destino mortal quedó marcado por el pecado. Le probléme de la justifícation dans saint Paul. su victoria sobre la muerte nos ha abierto el camino de acceso a la vida misma de Dios: Cristo nos ha justificado. he de repetir firmemente que Cristo no fue hecho ni pecador ni maldito a título personal. La sangre. ya que tomó «una carne semejante a la del pecado» (Rom 8. aprendió por lo que sufrió la obediencia. No se trata tampoco de un sacrificio huma- no. Porque Cristo. 2 Corintios 5. Cf. la sangre es dada por el Señor a su pueblo. Cf. Cuando hablaban de la muerte de Cristo. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 333 sufrió pasivamente su contagio. pero discutible en el plano exegético. Ignacio escribe así a a los Efesios: «Soy vuestra víctima expiatoria y me ofrezco en sacrificio por vuestra Iglesia»26. coincide ampliamente con el del sacrificio en los padres. Sin tomar parte activa en nuestro pecado.en Jésus-Christ dans notre monde. que le da al término de pecado un sentido sacrificial. sino que predijo lo que habíais de hacer vosotros y los a vosotros semejantes. J. Volvamos a Justino. Cristo «hecho pecado» habría sido hecho «sacrificio por el pecado». En conjunto. JUSTINO.332 JESUCRISTO. en una perspectiva teológica y espiritual al mismo tiempo. Pero no es maldito frente a Pablo ni frente a Dios.13). pues no es que Dios maldiga a este crucificado. . en donde se expresa con un vocabulario muy concreto. En efecto. La muerte de Jesús tiene la fecundidad del martirio: denuncia el mal y el pecado en el mismo momento en que intercede por los verdugos y les abre el camino de la conversión. como un médico que cae víctima de la epidemia contra la que está luchando con el riesgo y el peligro de perder su vida. La expiación de Cristo en los padres de la Iglesia Ya sabemos la importancia que tema para los padres la divinización del hombre. En el seno de esta solidaridad. Pablo razona a la manera de los judíos: Jesús es maldito frente a la ley. Al ser crucificado. E L TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN El tema de la expiación resulta más difícil de aislar en la tradición de la Iglesia que en la Escritura.1: Padres apologistas griegos. 24. O. Como también aquí el dossier es inmenso. C. 8. «Jesucristo ante Poncio Pilato rindió tan solemne testimonio [martyrésantos]» (1 Tim 6. En el siglo II. 135-136. GUILLET. No es incompatible con la exégesis antigua más clásica. Madrid 1954. Lo importante es ver con qué espíritu comprenden esta expiación. un versículo que juega con la palabra maldición. se inspiraban en el dossier bíblico que acabo de evocar y recogían espontáneamente su lenguaje. Los cristianos perseguidos que profesaban su fe con peligro de sus vidas ante los funcionarios del imperio romano se referían a esta actitud de Jesús. 25. por ignorar que Jesús existe antes de todo y es el "sacerdote eterno" de Dios. Guillet23. SABOURIN. DDBBellarmin. Toda esta acción. convierte este mal y este sufrimiento viviéndolos como una auténtica y fecunda penitencia. La expiación realizada por Jesús es finalmente la del mártir. 23. Justino lo entendía precisamente así: «La verdad es que lo que se dice en la ley: "maldito todo el que está colgado de un madero". más bien fortifica nuestra esperanza que pende de Cristo crucificado. 563. En los tiempos modernos vuelve a aflorar bajo capa de la noción de reparación. se hizo solidario de la maldición que pesaba sobre nosotros. a fin de comunicarnos la bendición de Abrahán (3. Jesús Christ pénitcnt. BAC. Diálogo con Trifón 96. considerada según la perspectiva descendente. que en su Diálogo con Trifón desarrolla una rica teología de la cru2: hace en cierto modo «el relato de la cruz». En la Edad Media se confundirá más bien con la idea de satisfación que san Anselmo pondrá en la órbita soteriológica. BAC. me contentaré con algunos ejemplos. tanto los griegos como los latinos. Pero esta perspectiva principal no difuminaba en su espíritu la importancia del misterio pascual. para quitarlos. Semejante interpretación coincide con toda una línea de pensamiento que va desde los padres hasta la edad media24. L. Ad Ephes. 65-77. Recogían por su cuenta la concepción del judaismo tardío sobre la muerte expiadora del mártir. supone un intercambio salvífico en su Hijo de nuestro pecado y de su justicia. ya que ha sido colgado de la cruz. IGNACIO D E ANTICXJUIA. 472. Fijémonos aquí solamente en el testimonio patrístico y en la línea de la expiación reparadora. atribuida en definitiva a Dios. En lo esencial ocurre lo mismo con Gal 3. la del que muere por obra de los otros haciendo de su vida dada un testimonio de su propia misión y del designio salvífico del Padre. hecha de oración y de entrega de sí mismo: ésa es su expiación. él está enfermo de nuestras enfermedades. son ellas las que él ha asumido. Porque «se hizo por nosotros penitente».14). El siglo XIX hablará a la vez de «expiación vicaria» y de «satisfacción vicaria» tema que pertenece de hecho a la categoría de sustitución. 26. afirman que la muerte de Jesús tiene un valor expiatorio universa] por los pecados de los hombres. Madrid 1985.13. La Cabeza sufre el mal de todo el cuerpo e inicia a ese cuerpo en la extirpación del pecado que es la penitencia. Deva así los pecados del mundo. según una frase certera de J. rey y ungido»2 . Paris-Montréal.1: Padres apostólicos. es decir. in. hasta su acción de restauración y divinización y finalmente su sacrificio doloroso.29: «He ahí el Cordero de Dios.10)..25-26): «El apóstol añade algo más sublime diciendo: "Dios lo ha establecido propiciatorio por su sangre mediante la fe".1-2).14-15) en la cruz»31 El gran exégeta alejandrino se sitúa en línea recta con las afirmaciones paulinas y joánicas. no podía justificar a unos injustos. 289. de sufrir por todos los hombres y de ser en nombre de todos un digno embajador ante el Padre»32 El autor describe entonces todo el movimiento de la salvación. sintiendo piedad de nuestra raza.. La visión de ¡a Croix dans Voeuvrc de sainl Justin 'philosoplw et martyi": Recherches Augustiniennes 19 (1984) 94-103. 95. incorporándolos a su cortejo triunfal" (Col 2. . es decir.. tomó para sí un cuerpo.haciéndola desaparecer para que no encuentre huella alguna de los pecados borrados y "la clavó en la cruz". M.. Y. se trata de la maldición que pertenece a la tradición del pecado y a sus consecuencias. En su Tratado sobre la encamación del Verbo. in Johan. Porque Dios es justo y. Por consiguiente. y así manifestó su justicia. por eso quiso la intervención de un propiciador. FÉDOU. ORÍGENES. ATANASIO DE ALEJANDRÍA. como de un maldito. lo mismo que al matar a los profetas no hicisteis una obra de piedad»28. según el movimiento ascendente en el que se convierte en nuestro «embajador» ante el Padre: «Por eso el Verbo de Dios incorporal. no sólo por los nuestros. 1973. La maldición no viene de Dios: el Padre y el Hijo están de acuerdo en cumplir el mismo designio.. que él pone en relación con Gal 3. ve en ella el discernimiento de los dos mundos. creado a su imagen. empezando por la profecía del Siervo doliente. Se advertirá en su texto una valoración justa del triángulo de los actores de la pasión: «Ahora bien. de quien se dignó padecer todo eso por el designio del Padre?. "si alguno peca. pero seducido por el diablo. O. los exhibió públicamente. puesto que "es el Salvador de todos los hombres. tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo.. Atanasio muestra que no convenía que Dios dejase perecer definitivamente al hombre. C. para que por la fe en él fueran justificados los que no podían serlo por sus obras»30. Como lo hace J. in Rom. entre la salvación y la creación27. Le dogme de la rédemption. 2: o.. compadeciéndose de nuestra debilidad. 345-347. es decir. JUSTINO. antiguo y nuevo: su universalidad le hace percibir una misteriosa correspondencia entre la cruz histórica y la cruz cósmica. RIVIERE. Comm. Cuando comenta el versículo de Jn 1. Los pecadores asesinos no son absolutamente el brazo secular de la venganza divina. es un error colocar a Justino entre los defensores de la «expiación penal»29.13. Sólo el Verbo de Dios «era capaz de recrear todas las cosas. Verbi7. desde la iniciativa de Dios y la bajada del Verbo entre nosotros. sabiendo que le había de resucitar después de crucificado y muerto. 29.. sino también por los del mundo entero" (Jn 2. Orígenes recoge un gran número de textos bíblicos que evocan el sacrificio de Cristo.. Paris 1905. En su exposición concede amplio espacio a la profecía del Siervo doliente. el justo. ya que "borró" con su sangre "el acta escrita contra nosotros" . III. Denuncia las interpretaciones erróneas que ven en Cristo a un maldito de Dios y confiesa con toda la fuerza de su fe el sentido cristiano de la expiación libre. De incarn. no aceptando que la muerte reinara sobre nosotros. 32. principalmente de los creyentes" (1 Tim 4. voluntaria y salvífica de Jesús. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 335 que sitúa en la encrucijada de las profecías y entre las dos parusías de Cristo.334 JESUCRISTO. un cuerpo 27. en cuanto justo. incorruptible e inmaterial viene a nuestro mundo. que quita el pecado del mundo». "una vez despojados los principados y las potestades. condescendiendo con nuestra corrupción. He aquí cómo comenta Orígenes el texto de Pablo sobre Cristo hecho propiciatorio (Rom 3. 471. 30. 8: PG 14. Al ver cómo se perdía la especie racional. ¿por qué vosotros habláis. 31. y asocia el tema de la intercesión con el de la destrucción del pecado por la sangre de Cristo: «En efecto. del que saco algunas expresiones. Comm. Si hay una sustitución por parte de Cristo. Lecoffre. 1970. 946a-c. Porque si bien es cierto que fue su Padre mismo quien hizo que sufriera todo lo que sufrió por amor del género humano.. vosotros no obrasteis por cumplir un designio de Dios. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados.. que por la oblación de su cuerpo hizo a Dios propicio con los hombres. se trata de un servicio de solidaridad salvadora.. Essai d'ótude historiqx. 28. si fue voluntad del Padre del universo que su Cristo cargara por amor al género humano con las maldiciones de todos. 115. Cf. ORÍGENES. c. 285: SC 157. VI. Reflexiona a continuación sobre el simbolismo del propiciatorio y lo relaciona con la epístola a los Hebreos.5: SC 199. . 68-72. Siendo el Verbo de Dios. c . o. 8.por la gracia de la resurrección haría desaparecer a la muerte lejos de ellos. Así.. Lo presentó al Padre en un gesto de pura filantropía. o. quedaría abrogada la ley que afectaba a la corrupción de los hombres. c. del amor tan intenso que Dios tiene a los hombres. 33. 13/2. París 1949.enDict. para destruirla por completo cuando se enfrentó con ella» 35 . Le dogme de ¡a rédenipüon. . 35. que ofrecía su propio templo y su instrumento corporal en rescate por todos. Con este mismo espíritu Atanasio habla de deuda y de rescate. 34. escribe: "Sed imitadores de Dios como hijos queridos y vivid en el amor. Cí. 36. Como un sacrificio y una víctima pura de toda mancha ofreciendo a la muerte el cuerpo que había tomado para él.336 JESUCRISTO. la divinización. es decir. ya que «ofrece su cuerpo a la muerte». Esa muerte nos libra a todos de la muerte: nos devuelve la incorruptibilidad y la vida. no por sí mismo. Aulen no ve allí más que la expresión de la acción ininterrumpida que va de Dios al hombre37. sino con una sangre preciosa. aceptando entregar su cuerpo a la muerte. Lo entregó a la muerte por todos los hombres. Los vivificaría por medio de su muerte. tan buen conocedor de la ley. sino que aceptó la que le reservaban los hombres. puesto que todos están sometidos a la corrupción de la muerte. c. queda definitivamente abolida... puesto que todos morían en él. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 337 que no es diferente del nuestro. Riviére lee en ellos la doctrina anselmiana de la satisfacción36. . sin proyectar sobre él concepciones más tardías. La notion chrctienne de rédemption. En efecto. Los textos de Atanasio han sido objeto de dos interpretaciones opuestas y excesivas tanto por parte de Riviére como de Aulen. sino que acepta y hasta quiere que el don de sí mismo a los hombres y al Padre lo lleve al enfrentamiento liberador y victorioso con la muerte. Atanasio distingue perfectamente en el sacrificio doloroso de Cristo lo que es obra del pecado.. Por eso Atanasio opina que no convenía que Cristo muriese de debilidad o de enfermedad.6: o.. oro o plata. es un acto de la •«filantropía» divina. 345. Efectivamente. Letouzey et Anc. Pero este sacrificio está también imbuido del movimiento ascendente según el cual Cristo presenta su cuerpo al Padre «con un gesto de pura filantropía».. 2). 18-19).. . La muerte de Cristo es la consecuencia querida de la encarnación. En este sentido el Verbo se sacrifica a sí mismo. Se hace así nuestro embajador. y lo que es obra de Dios. 346. consecuencia del pecado. Cirilo de Alejandría concede un lugar importante al tema de Cristo sumo sacerdote que ofrece al Padre el sacrificio sin mancha por la salvación de todos. el Hijo incorruptible de Dios los revistió a todos gracias a la incorruptibilidad según la promesa de la resurrección»3 . el que nos ha salvado. ibid. de los hombres y de la muerte.1: o. «No abandonó el cuerpo por medio de una muerte que fuera natural —ya que como Vida no tema por qué morir—. pagaba justamente nuestra deuda con su muerte. superior a nosotros. 38. como desaparece la paja en el fuego.supra. 1937. no con algo caduco. Y unió a todos los hombres por medio de un cuerpo semejante al de ellos. buscó la ocasión de cumplir el sacrificio. vino a enfrentarse en combate singular con la muerte que pesa sobre los hombres y que ellos engendran sin cesar. La ley de la muerte. 104-105.Cath. según la tentación del «corto-circuito». RIVIERE. 289-297. 1941. es el Señor en persona. 37. No ha de engañarnos la proximidad del tema de la deuda con el del sacrificio. En su controversia con Nestorio se muestra preocupado sobre todo de mostrar que el Verbo en persona es el sujeto del misterio de la cruz y realiza su sacrificio en su humanidad. "hemos sido rescatados de la conducta necia heredada de nuestros padres. Cristo no paga ninguna deuda a Dios. 3. col. En este hermoso texto Atanasio habla sucesivamente de la muerte según la perspectiva descendente y según la perspectiva ascendente. a. Rcdcmption. Christus Víctor. alejó inmediatamente a la muerte de todos los otros cuerpos semejantes.. a la vez como sacerdote y como víctima: «No hay que concebir otro Hijo más que a él. Cf. AULEN. pagando así su deuda con ella. como de cordero sin tacha y sin mancilla" (1 Pe 1.. ID. La interpretación que aquí presentamos intenta respetar la articulación de los diferentes aspectos del texto.. como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma" (Ef 5. Vive en su carne el carácter doloroso que el pecado ha conferido al don de sí. La ley de la muerte y la ofrenda al Padre no deben identificarse entre sí. Ya hemos visto que para él todo se basa en la identidad única del mediador38.21. t.21. para liberar al hombre de la muerte. según la perspectiva tan común en los padres de la Iglesia. Ibid. Pablo dará fe de este último punto cuando. Aubicr. Tiene incluso esta frase atrevida: «Puesto que tenía que sobrevenir la muerte. sino que «tenía que morir por todos». es decir. G. sino por parte de los otros»34. e¡ que dio su propia sangre en rescate por la vida de todos.. Ibid.. Se ofrece al Padre. J. Th . que se pagan a la muerte. 142-151. cuando Jesús reza solo a su Padre en medio de una angustia mortal. c. Christus unus.321.475. Citadopor E. la información tan rica que da T. puesto que califica al Verbo de digno «rescate por la vida de todos»40. Cirilo se mantiene lo más cerca posible de las afirmaciones bíblicas. como en la argumentación que sigue. dentro del marco de una devoción muy tierna a la humanidad de Jesús. 7. Ya Agustín había sentido la exigencia que impulsa a los cristianos a devolver amor por amor al que nos ha amado primero y hasta el fin46. de Spirít. si no se hubiera encarnado y hecho hombre. 7.720b: o.766s: o. mientras duermen sus discípulos. 14. crituras. que él pone de algún modo en forma lógica para salvar la verdad de la encarnación y de la salvación. GLOTIN . la utilizaremos aquí. 1964. con que nos volveremos a encontrar a propósito de la satisfacción. ya que desde entonces tenemos acceso en él a Dios. c.. 459. Comm. Es demasiado abusivo incluirlo en la lista de defensores de la sustitución penal. para que nos hiciera justos a los que hemos recibido la fe en él. estaba también impregnada de esta preocupación por la redamatio: «No debemos ocuparnos solamente de nosotros mismos —dice por ejemplo Teodoro Studita—. esto es.719d-720a: o. La antigua vida monástica. Los excesos de ciertas teologías de la expiación en los tiempos modernos han quedado ya suficientemente subrayados en el «sombrío florilegio» del comienzo de este libro. con la idea de la encarnación se da todo lo que hemos visto que se le infligió. El carácter propio de este movimiento espiritual es entregarse a la «reparación de amor» (en latín redamatio). La motivación primera de la reparación es la ingratitud y el olvido de los hombres siempre pecadores ante el amor de Dios que llegó a entregar a su propio Hijo por nosotros en la muerte ignominiosa de la cruz44. si no se hubiera hecho carne. murió él solo por todos»45. pero es verdad que este aspecto no está nunca ausente. Sabe que hemos sido rescatados con un alto precio. vida penitencial por excelencia. /i>KÍ.t 13. 945a..338 JESUCRISTO.. 178. el término de redamatio se encuentra en las Confesiones IV. o. GLOTIN .. 369-413. El alma amante cristiana se 44. del precio pagado y hasta del rescate. No se trata en primer lugar de la reparación por los pecados cometidos personalmente. dado que en virtud de la economía él se sometió al anonadamiento voluntario. París 1987... sujetándose por nosotros a un nacimiento humano como el nuestro. Cf. Rcparation en Dlct. 45. col. Ibid. CIRILO DE ALEJANDRÍA . 21 se inscribe en la dinámica del admirable intercambio: si Cristo fue hecho pecado y se convirtió en maldición. En la Iglesia la expresión litúrgica del reproche de Dios a los hombres pecadores se encuentra en los improperios antiquísismos del viernes santo45. Pero fue la Edad Media la que desarrolló por primera vez una mística reparadora. no habría sido contado nunca entre los malhechores —y de hecho decimos que se hizo pecado—. sin fijarse en la vergüenza. 378. in I Joh. Expiación y reparación de amor La tradición eclesial ha visto desarrollarse continuamente a través de los siglos una vena espiritual muy distinta a partir de la idea de expiación.323. ID. 13 y 9. Igualmente. es decir. supra. Cf. lbid. la 2 Cor (5. y la necesidad de la sangre derramada. Cf.. ya que por una parte quería acabar con el pecado y por otra deseaba hacer vivir a la carne42. 21: «(El Padre) quiso que el que nunca había pecado sufriera lo que tienen que sufrir los más grandes pecadores. 8.. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 339 Pues bien. 41. Pero establece una diferencia entre el sacrificio de suave aroma que éste ofreció al Padre y que tiene que convertirse en la norma de nuestra existencia. 42. por ejemplo. sino afligirnos y rezar por el mundo entero»47. . Pasa con Cirilo como con Atanasio: el contexto de ideas y de representaciones a partir del cual hay que comprenderlo es el de las Es39. 46. 43. Su comentario de Gal 3. c. 47. en el art. al hambre y al cansancio. La escena bíblica que expresa mejor esta falta de respuesta de los hombres al amor de Cristo es la de la agonía. mostrando en él la naturaleza humana en posesión de una perfecta inocencia. ya que ninguna dinámica de reparación por los demás puede hacer olvidar a nadie que también él es pecador. AGUSTÍN . En este texto. Pero hemos de comprender bien que no fue hecho pecado en el mismo sentido con que se hizo carne. 761a-c. 40. c. ni se habría hecho maldición sufriendo por nosotros en la cruz. SC 97. para que sea preciso volver a ellos. porque él soportó la cruz. nosotros hemos obtenido por él y en él libre acceso ante Dios Padre que está en los cielos» . En otro lugar Cirilo parafrasea así 2 Cor 5. el que valía por todos. ya que se trata de la sangre de Cristo.. es debido a la kénosis voluntaria de su encarnación y para hacernos justos: «Así pues. 13 y de 2 Cor 5. Beauchesne. al que le hizo nacer de la Virgen santa»41.. 21): PG 74. desde que Cristo se hizo por nosotros "suave aroma". K. K. ya que se choca en él con la ambivalencia del sufrimiento. En el siglo XVII se ve nacer la devoción al sagrado Corazón propiamente dicha. STIERLI. lo mismo que la caridad. UN BALANCE: EL SUFRIMIENTO Y LA EXPIACIÓN EN NUESTRO TIEMPO La paradoja cristiana del sufrimiento La expiación. Rahner llega incluso a decir: «La reparación. Un tema muy grave. cuyo mensaje dio origen a la extensión litúrgica del culto al Sagrado Corazón en la Iglesia. aun convertida en intercesión y en reparación amorosa. el corazón del Hombre-Dios. La devoción al Sagrado Corazón se difundió ampliamente en la Iglesia universal. 180. de la coronación de espinas y de Cristo en la cruz tenían una gran importancia) y de su madre (con la imagen de la Dolorosa). La contemplación de los misterios de la pasión alimentó esta actitud. esta espiritualidad es una especie de contrapeso a los excesos de la teología que se dejaba seducir en la misma época por los aspectos más ambiguos de una expiación «desconvertida». religiosa de la Visitación de Paray-le-Monial. Las llagas de san Francisco de Asís representan un don de la gracia que corresponde al deseo de ser conformado por amor a la pasión de Cristo. un tema insoslayable. Algunos grandes místicos (Matilde de Magdeburgo y Gertrudis de Helfta en el siglo XIII) se vieron favorecidos entonces con visiones del Corazón de Jesús. que resume toda la espiritualidad reparadora en el símbolo del Corazón amoroso y traspasado de Jesús. Como se ve. RAHNER. San Juan Eudes representó en ella un papel importante. nos enfrenta una vez más con el carácter oneroso y doloroso de nuestra salvación. las Cuarenta horas. Estamos aquí en presencia de una expresión auténticamente cristiana y «convertida» de la expiación.340 JESUCRISTO. Le Coevi du Sauveur. Solamente cabe lamentar que a veces se hayan colado ciertas ambigüedades doloristas en la práctica del sufrimiento voluntario y en la interpretación de su sentido. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 341 sentía movida a asociarse a los sufrimientos de Jesús (las imágenes de la flagelación. la pérdida de influencia de la Iglesia en la sociedad movieron en el siglo XIX a los cristianos a multiplicar las formas de piedad expiatoria y reparadora. en J. el amor reparador integra en sí todos los actos de la vida cristiana. dado el lugar que ocupa en la vida de todos. cuyo nombre hace referencia a la mística de reparación. un tema especialmente delicado. pide más bien «consolar» con una reparación amorosa. tomó el relevo santa Margarita María de Alacoque. en donde el amor y la intercesión ocupan el primer lugar. particularmente en santa Teresa de Jesús. Los dominicos y los franciscanos predicaron sobre el «Tengo sed» de Jesús en la cruz. a fin de reparar la ingratitud de los hombres. puede ser considerada (en el mundo del pecado y de la cruz) como la "forma" de todas las virtudes» 48 . Pero adquiere en estos momentos un tinte dolorista y su pesimismo hostil ante la revolución de la sociedad moderna le confiere una dimensión política que le costará trabajo superar. Este mensaje pedía devolver amor por amor al Corazón de Jesús. Muchas de las escuelas de espiritualidad del siglo XVIII apelan a esta misma mística. en el sentido de un amor sediento de amor. Mulhouse 1956. Según esta perspectiva. El que ama de verdad desea estar cerca del que sufre y sufrir con él. Se unió al culto eucarístico que propone. . El amor al crucificado se traducía por una parte en la oración y la adoración y por otra en las penitencias y maceraciones. No predica ya el aplacamiento de la cólera y de la justicia divina dispuesta a la venganza. Más adelante veremos cómo la actitud dominante de la conciencia contemporánea es bastante diferente: el hombre que hoy sufre tiene necesidad de aplacarse y de consolarse con la contemplación del sufrimiento de Cristo. que quieren expiar y reparar los pecados cometidos durante el Carnaval). herido por la ingratitud y el olvido de los hombres. El siglo XIX vio igualmente la fundación de numerosas congregaciones religiosas. y que el amaneramiento de su lenguaje y de sus imágenes hayan contribuido a su deterioro. largas adoraciones reparadoras (por ejemplo. En efecto. en particular con la instauración de la fiesta litúrgica del Sagrado Corazón. hay un doble peligro: o no ver en él más que un mal definitivamente opaco. El tema de la reparación se extendió más a partir del siglo XVI. Porque el sufrimiento de Cristo da sentido al sufrimiento cristiano y por tanto fundamenta toda una teología y una espiritualidad. Los excesos de la Revolución francesa y sus secuelas. sobre el que deberíamos dar la palabra a los que tienen más experiencia de ello. quiere hacerlo ahora el cristiano. los progresos del ateísmo. para reparar ciertas negaciones. Quelques théses pour une théologie de la devotion au SacréCoeur. orante y sufriente. IV. Salvator . contemplativas o activas. o bien sacralizarlo y caer a propósito del mismo 48. dentro del espíritu de la Contrarreforma. Lo que no supieron hacer los discípulos en la hora de la agonía. Esta es la actitud de Jesús. El sentido cristiano del sufrimiento humano: Ecclesia2162 (1984) 200-215.31-46) que exalta la solicitud ante todo sufrimiento. aunque combatiéndolo. Lo mismo ocurre con los sufrimientos ligados a una penuria extrema. el sufrimiento tiene que ser combatido con todos los medios al alcance del hombre. sino que es más bien puramente humillante y degradante» (p. JUAN PABLO II. las guerras. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 343 en el corto-circuito tantas veces señalado en esta obra. El sufrimiento tiene dos caras. 51. sino que lo acoge en lo que tiene de irremediable. 53. M. Pío XII . 212-224. Ibid. ¿Pero qué idea de Dios encierra esta perspectiva y por qué ese vínculo indestructible entre la desgracia y la felicidad. sino que puede tener también efectos perversos. «una de las fuerzas más poderosas de sufrimiento en el hombre>>. 50. 215). aparte de parecer muy misteriosa.. Pero ellas a su vez eliminan demasiado pronto el problema de la relación del sufrimiento con el pecado y lo consideran simplemente como algo «que forma parte del universo material en devenir que Dios quiso y quiere sin cesar» (p. 11-35. Nadie puede predecir que vaya a ser asumido por una libertad capaz de convertirlo. las persecuciones. por muy irrepresentable que sea. de los más pequeños.. es esencialmente ambibalente. Hoy aprueba el progreso de la medicina que puede subrayar tanto los sufrimientos ligados al nacimiento como los de la muerte53. 49. que rechazaba las explicaciones demasiado fáciles del sufrimiento como castigo de los pecados personales. Algunos se empeñarían en no ver en el sufrimiento más que la otra cara de un mundo en crecimiento o el rostro inevitablemente sombrío de nuestra finitud. El sufrimiento en cuanto sufrimiento es y sigue siendo un mal. 214). que nuestra relación con el mundo no es ya la que Dios había puesto en el origen dentro del orden de una creación en la que todo era bueno. la angustia de la muerte.. ni mucho menos lo desea por una especie de masoquismo morboso. POHIER Quandje dis Dieu. la Iglesia ha luchado siempre contra el sufrimiento de los enfermos. . con el subdesarrollo cultural. las depresiones. s. se explican como una reacción unilateral contra la tendencia dolorista. dice Max Scheler50. el sufrimiento que viene de los hombres. antes de apelar a la luz de la salvación. 183. físico o moral. El sufrimiento es un mal.. Se puede sin embargo aceptar. La actitud cristiana frente a él es paradójica: no lo niega en plan de superioridad como el estoicismo pagano. París 1977. Corre más 52. 27. para darle así un valor salvífico49.-ST BRETÓN . por la in- tervención pecadora de la libertad original del hombre. con las injusticias y la violencia. SCHELER. e intenta darle un sentido positivo a la luz de la cruz de Cristo. las torturas. 325-340. Si esto es así. las pruebas y desdichas. En este mismo espíritu. hay algo que se ha roto entre él y la naturaleza. las violencias sufridas.J. París. Así. Aubier. Scuil. ni se resigna ante él. Intentemos mantener juntos estos diferentes puntos de vista.342 JESUCRISTO. ¿Por qué es preciso que «la civilización cree cada vez más sufrimientos y penas cada vez más profundas. Le sens de la soufrance. en sí mismo no tiene ningún valor positivo. a pesar de que nunca disminuye su lucha cada vez más extensa y cada vez más victoriosa contra las causas del sufrimiento»?31. 1. Esta es la enseñanza más común del evangelio con su regla de oro: el mandamiento del amor al prójimo. Cuando se presenta a la experiencia de un ser humano. según la cual. Problemas religiosos y morales de la analgesia: Doc. los campos de concentración o de exterminio.. el pasar de la una a la otra pide una conversión. la actitud contemporánea tiende a disculpar al hombre52. 29-37).. es decir. París 1984. Ce Dieu censé aimer ¡a soufrance. Pero una respuesta semejante. ¿Y por qué también esa suma incomprensible de sufrimientos en los que no tiene parte alguna la responsabilidad humana? ¿Por qué afecta ciegamente el sufrimiento a inocentes y culpables? Era la antigua pregunta de Job. una relación exagerada que se establece entre el sufrimiento y el pecado y las diversas sacralizaciones del sufrimiento. Sea de ello lo que fuere. Es preciso mantener este primer «momento». Cerf. por si solo. capaz de provocar la rebeldía. 25. la escena del juicio (Mt 25. El hombre se ve enfrentado con los innumerables sufrimientos que le vienen de su relación con la naturaleza: el sufrimiento físico y moral. la primera parte de la tesis 9: «El sufrimiento no es portador de valor en sí. cuando curaba a los enfermos y devolvía a sus padres a sus hijos muertos. como punto de partida. Antes de ser misterio.d. sería desesperante si no fuera la otra cara de un anuncio de salvación. la cuestión vuelve a plantearse: ¿por qué permite Dios ese peso inconmensurable de sufrimientos que pesa sobre la humanidad? Ante semejante situación siempre se busca a un «culpable»: la tradición intentaba sobre todo salvar la inocencia de Dios. de uno mismo o de los demás. Cf. reacciona vigorosamente contra la sacralización del sufrimiento y de la muerte en el cristianismo. Cath 1247 (1957) col. Cf. Y no solamente el sufrimiento es un mal. el sufrimiento es un escándalo opaco. Lo ataca con la fuerza del amor y lo convierte en «combustible» de la caridad .. las nueve tesis sobre el sufrimiento de F. todo esfuerzo por querer explicarlo no conseguirá jamás acabar con los innumerables sufrimientos de los «por qué». entre el sufrimiento y el amor? Parece ser que es imposible escaparse de la afirmación bíblica. Este primer dato no debe olvidarse jamás. Es un escándalo. VARONE. la parábola del buen samaritano (Le 10. Vers une théologie de la Croix. Clamart 1979. y quiso compartir la experiencia de la desgracia y de la obscuridad. 18). podemos "soportarlo". 55. París 1950.U. con infinitos matices. Centurión. porque se trata del sufrimiento del justo y del inocente. VARILLÜN. El sufrimiento es una pregunta planteada a nuestra libertad. con el sufrimiento. Seuil.. Paradoxes suivi de Nouvcaux Paradoxes. MOLIMANN. endurece a los que no ablanda ni mejora. su horror y su belleza. 2. puede afianzarse y hacerse más viva si se atenúan sus sufrimientos. Uis von Balthasar en donde este tema es particularmente denso. Blondel. Por su pasión y su cruz Jesús convirtió el sufrimiento. desde la sensibilidad física elemental hasta la actitud humana y espiritual. Pero no es su sufrimiento en cuanto tal el que nos salva: es el amor con que lo aceptó. esta intención. podemos incluso gozarnos en él. Por consiguiente. M. en muchos moribundos. 59.. H. 54. 212. del orden de belleza que es propio de Dios. 56. Con un sentido lleno de humanidad.F. Ésta es su respuesta. del sufrimiento que brota del odio y de la violencia. es decir. J. facilita la oración y hace posible un don de sí más generoso»54. inocente o consecuencia del pecado. o. el titulo latino de la carta apostólica es «Salvifici dolcris». Cf. Por tanto. su manera de sufrir convirtió a su vez el sufrimiento en amor y en alimento del amor. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 345 bien el peligro de destilar un veneno morboso. Como decía juiciosamente M. ya que éstos agravan el estado de debilidad y de agotamiento físico. DE LUBAC. Deteriora. puede ayudar a los que se ven probados» (Heb 2.3-4. en un acto de don de sí mismo que es una «palabra existencial». 138. le hizo asumir libremente nuestra condición doliente. En efecto. A nosotros es a quienes corresponde en definitiva dar o no sentido al sufrimiento que se nos impone. o simplemente sufrirlo. el más escandaloso de todos. F. de engendrar la rebeldía y de deprimir la libertad. la cruz de Cristo es la única respuesta definitiva al sufrimiento. o. del sin-sentido y del escándalo del sufrimiento: «Habiendo sido probado en sufrimiento.n. La cruz no es un discurso ni una teoría. Cf. ponen trabas al impulso del alma y minan las fuerzas morales en vez de sostenerlas. Su horror. en la algofilia. La souBrance de Dieu. ni mucho menos una justificación o una apología. 58. JUAN PABLO II. son innumerables las maneras de sufrir. no se puede provocarlo deliberadamente en los demás. Pero ¿quién dará a nuestra libertad la fuerza de esta conversión? 3. Muy atinadamente también el cardenal de Lubac nos recuerda que «cuando uno sufre de veras. Si el amor condujo a Jesús al corazón del sufrimiento humano. Es un acontecimiento: el encuentro de Dios mismo. París 1975. Por otra parte. 381. A través del sufrimiento su amor llega hasta el fondo de sí mismo. . ya que la manera de sufrir de Jesús es ya una trasfiguración y una victoria. Sigúeme. c. Vive así el sufrimiento según los dos movimientos de su mediación.. Hay además en nosotros toda una jerarquía de reacciones. agria. /WJ. sino de la intención voluntaria sostenida por la gracia. dándole un valor educativo y hasta salvífico58. Porque es verdad que el que ha sabido atravesar el sufrimiento no es ya el mismo. BLONDEL. El combate de 57. la obra de H. vivió y superó. ni mucho menos como un medio de salvación o de progreso espiritual. En Jesús el sufrimiento ha pasado a ser una cuestión de Dios59.338. c. que desfigura y humilla y que suscita la queja eterna de los hombres: ¿por qué? ¿por qué? Pero también su belleza. Al contrario. Salamanca 1975. siempre sufre mal»55. y lo hará para bien o para mal. Pío XII hablaba así del sufrimiento de los moribundos: «El crecimiento del amor de Dios y del abandono a su voluntad no procede de los mismos sufrimientos que uno acepta. nos pone en la disyuntiva de tener que optar entre ese sentimiento personal que nos lleva a replegarnos en nosotros mismos ex- cluyendo violentamente toda intrusión. y esa bondad que se abre a la tristeza fecunda y a los gérmenes que aportan las grandes aguas de la prueba»57. la supresión del dolor procura un relajamiento orgánico y psíquico. Del arco tendido entre el amor y la kénosis surge la revelación de su gloria. "tolerarlo". SCHELER. París 1959.344 JESUCRISTO. ya que obliga a que se manifiesten las disposiciones secretas de la voluntad. 27: p. del Verbo hecho carne. Ante el sufrimiento nuestra libertad se ve obligada a tomar posiciones. L'Acticm (1893). Estos términos significan que se trata siempre de unos modos cambiantes del sentir o de un querer injertado en ese sentir»56. no puede considerarse a priori como un medio de humanización. M. Se empeñó en hacerse solidario de todo sufrimiento humano. Jesús ama sufriendo y sufre amando. Su amor filial al Padre y fraternal a los hombres lo condujo a la kénosis de la encarnación y de la cruz. P. el sufrimiento no puede producir en nosotros efectos felices sin nuestro concurso activo: «Es una prueba. Es un acto de libertad divina que mantiene juntas las dos caras del sufrimiento. que forman parte integrante del mismo sufrimiento: «Podemos "abandonarnos" a un sufrimiento o resistirle. El Dios crucificado. Lo que acabamos de decir muestra que no hay en ello nada automático. Rompiendo el equilibrio de la vida indiferente. De nosotros depende cambiar en misterio el escándalo del sufrimiento. DE VIONTCHEUIL. «aun siendo Hijo. El sufrimiento no tema nada que purificar en él. 95. Por eso. Él era inocente y nosotros somos pecadores. 8). tome su cruz y sígame» (Me 8. con Cristo y en Cristo. Paris 1949. único consuelo para el suírimiento del hombre En el sufrimiento de Jesús nuestra época no atiende tanto a su aspecto reparador y expiatorio que va del hombre a Dios. el cumplimiento de su ministerio y la justicia de su existencia provocan la contradicción y lo conducen. es una acogida humilde y obediente. en favor de su Cuerpo. c . si se les lee en corto-circuito60. Lo único que cuenta en definitiva es el amor. El cristiano es invitado a sufrir con Cristo. que deseaba comulgar en los sufrimientos de Cristo y hacerse semejante a él en la muerte (Flp 2. hace del deseo de estar con Cristo el de participar en sus sufrimientos: «Ahora me alegro por los padecimientos que sufro por vosotros. esta entrada en el amor de Cristo y la participación amorosa en sus sufrimientos son dones de la gracia que nos permiten cambiar el sentido de todo lo que es obra de nuestra condición humana.346 JESUCRISTO. o. los ascetas de los tiempos modernos sufren más bien la tentación del masoquismo. sino hacia el «seguimiento de Jesús». como acabamos de decir. Cf. El asceta mortifica sus miembros antaño pecadores y procura mantener el equilibrio siempre amenazado de su ser total. Epi. 10). sino que es la comunidad del amor de donde surge la comunidad de la cruz»62. El sufrimiento de Jesús ni justifica ni sacraliza el sufrimiento. seguir a Cristo en la pena para seguirle también en la gloria61. Por eso en esta materia se impone la mayor discreción. Pero en este mundo nadie puede seguir de verdad a Jesús sin participar de sus sufrimientos. n. a través de una vida de sufrimientos y de debilidades. 34). SCHELER. Sin embargo. para guardar la primacía de la libertad espiritual sobre los impulsos inferiores. 24). después de la cruz. a amar con Cristo y en Cristo. Esta metonimia pertenece al mensaje cristiano y ha atravesado la tradición.c. fue para suprimirlo y a través de él pasar al mundo de la resurrección. y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo. es oración desde lo más profundo del abandono. La tradición espiritual le hará eco. Como es lógico. intercesión y propiciación.Y. que afectaba a una penitencia vivida como un record deportivo. Esta llamada no se dirige hacia el sufrimiento. La alquimia misteriosa que trueca el mal en bien. pero en nosotros realiza la «purificación de nuestro amor»63. Pero hay que repetir además que el grado o la cantidad de sufrimientos o de privaciones no tiene importancia. es perdón para los verdugos. ese amor que hace discernir las cosas sin engaños. En Jesucristo el sufrimiento no es ni deseo malsano ni proeza triunfante. niegúese a sí mismo. La lucha contra el pecado pasa también por el sufrimiento. 135-147. Legons sur le Clirisl. hay algo que nos separa del sufrimiento de Cristo. con lo que padeció experimentó la obediencia» (Heb 5. Pablo revive lo que vivió Cristo. que es la Iglesia» (Col 1. En efecto. procede de la exhortación. Ese es el pathos de la cruz inaugurado por Pablo. M. . 60. 66. vale también para el sufrimiento. ni hace de él un bien. El sufrimiento de Dios.DE MONTCHEUIL. 63. IGNACIO DE LOYOLA. Max Scheler ha diagnosticado muy bien esta relación del amor a Cristo con el sufrimiento: «La exhortación a sufrir en la comunidad de la cruz. designa en adelante el amor que sufre. cuanto a la «compasión» con que Dios viene hacia el hombre para asumir en sí todo el peso de su sufrimiento. el término mismo de sufrimiento ha cambiado de sentido en el lenguaje cristiano. Ante el «acumularse incomparable de 62. a nosotros nos afecta también por causa de nuestro propio pecado. el amor manifestado por el Cristo doliente y el amor que quiere estar con el Cristo doliente. ya que. Pablo. tantas veces evocada a propósito de la pasión de Jesús. por ejemplo. a sus ejercitantes. Si lo tomó sobre sí. ese amor que tiene como signo la paz y hasta el gozo. Y. o. EL ÚNICO MEDIADOR LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 347 Jesús con la muerte es también un combate con el sufrimiento: Cristo fue educado por él. sin quejas ni recriminaciones. Los evangelios ponen en labios de Jesús una invitación a seguirle hasta en el sufrimiento: «Si alguno quiere venir en pos de mí. Ejercicios espirítvales. San Ignacio propone. 61. a una muerte semejante a la de Cristo. Los ascetas del pasado conocían la tentación del orgullo espiritual. 4. Por una metonimia de la que hemos de tener conciencia. anula su perversidad para sacar de él un bien. El sufrimiento le venía del pecado de los otros. más central. Es aquí donde ocupa un lugar la ascesis y ciertas mortificaciones y hasta maceraciones que nos atestigua la tradición espiritual. Por tanto no es en la comunidad de la cruz donde se arraiga la comunidad del amor. Los textos espléndidos a que ha dado lugar pueden resultar insostenibles. 141. no exige ninguna compensación del peso del pecado por un peso de sufrimiento. 26. C. 65. 271-272. EDER. expulsado y muerto por el gas. El hombre se ve consolado en su sufrimiento. J. Es intercesión y desarraigo doloroso de toda la parte de pecado que hay en mí. . 348-349. resulta que en nuestro siglo no hay nada que llame tanto nuestra atención sobre Dios como sus derrotas en el mundo. D. no se trata de las relaciones de Dios con nosotros (o sea. es la consecuencia del mal que me han hecho mis propios pecados. El que Dios haya sido ofendido en el mundo.. Sigúeme. Cf. citado por P. 68. Sin embargo. 64. que afecta a la cuestión misma de Dios. Ceif.. Sigúeme. Con su lucidez de testigo. Detrás de mí oí a un detenido preguntando en voz baja: ¿Dónde está Dios? Unos instantes después todavía seguía preguntando: ¿dónde está Dios? ¿dónde está Dios? Entonces se me ocurrió esta idea: Está ahí. 66. c. los enfermos y encarcelados.. Leites recoge esta anécdota: «Un antiguo detenido de Auschwitz contaba: "En una ocasión colgaron a dos hombres y a un muchacho. 152-153. El hecho de que un Dios sufra como yo da dignidad a mi propio sufrimiento» 70 . La cuestión de Dios. la expiación no está al servicio de una justicia conmutativa o vindicativa. alcanzada por la división del sufrimiento: la salvación llega «sólo estando en Dios mismo toda perdición. La expiación: una necesidad del hombre «Dios no tiene necesidad de nuestra expiación. la condena y el hundirse en la nada. Intenta responderle y corresponderle. hemos de repetir sobre ella lo que Jreneo decía del sacrificio: Dios no lo necesita. ésa es la roca de la fe cristiana. o. sino para el hombre. citado por N.LA EXPIACIÓN DOLOROSA Y LA PROPICIACIÓN 349 348 JESUCRISTO. pero nosotros tenemos necesidad de reparar si tenemos por él un amor auténtico. con los que son extranjeros. No es un castigo querido arbitrariamente por Dios. Cf.31-46). con tal de que no hagamos de ello una exclusiva. O. supra. BOMHOEFFER. tExpiation». es una llamada a la solidaridad divina con la miseria humana: «La cuestión de Dios es para el doliente la cuestión de la compasión de Dios —en el sentido literal de la palabra—. colgado de esa horca"»69. No es ni mucho menos un paso previo para el perdón de Dios. En él el sufrimiento humano aparece ante todo como inocente. Le mcurtre de Jesús moyen de salud. t. 151-152 70. el abandono por su parte. Nos remite a la escena del juicio final (Mt 25. la alegría infinita. O. NEUENZEIT. en su sentido «convertido». 192 67. Leites ha analizado bien esta percepción. sólo entonces representa este Dios la salvación eterna. sólo tiene respuesta a nivel cristológico y estaurológiCO» «Si para el siglo XX el sufrimiento fue "la roca del ateísmo". Por tanto. Este contraste llamativo expresa la conversión de todo el peso del sufrimiento humano en la dicha sin fin. LEITES. Por eso la pregunta que plantea a Dios no puede obtener respuesta más que en la cruz. Encyclopédie de la foi. II. Y la cruz misma es revelación de la Trinidad.. o. supra. El Dios de Jesucristo. sobre este fondo que ningún pecador puede olvidar. Pero. Salamancsa 1983. está basada en su voluntad de perdón. n. Ibld 72. También hemos encontrado esta sensibilidad en J. Moltmann a propósito de la justicia y de la justificación 67 . Salamanca 1965. Paris 1965. Y el autor comenta: «lo que más me ayuda en el sufrimiento es el pensar que hay u n Dios que sufre como yo. 8: p. en donde Jesús se identifica con los que pasan hambre y sed. o sin proporción alguna con el pecado. Lo que tienen en común los cristianos es la "participación en el sufrimiento de Dios en Jesucristo"»71. Al final de este largo recorrido por la expiación. al contrario. Va en provecho del hombre y para honor del hombre.. 71. JUAN PABLO II. N. porque Dios ha sufrido como él. es necesaria: no para Dios. 69. MOLTMANN.. 139. de su amor siempre inmutable). de la identificación de Dios con el sufrimiento y la muerte del hombre. KASPER. con los desnudos. Es la actuación concreta y existencial de la conversión. la expiación. ajusticiado. 207. a fin de que el perdón sea efectivamente posible para mí aquí y ahora. la elección indestructible y la vida divina» 68 . LEITES. En esta percepción de las cosas hay un acento auténticamente cristiano y un dato que pertenece al misterio de nuestra salvación. sino de nuestras relaciones con Dios» 72 . la muerte absoluta. W. la maldición infinita. Resistencia y sumisión. Citado por N. cuando se plantea concretamente ante el mal y el sufrimiento. c.. está orientada hacia Dios y ordenada a la reconciliación. ya hemos podido apreciar la sensibilidad del hombre que sufre bajo la pluma de W.. En todo el proceso de expiación. art. la expiación puede finalmente y sobre todo convertirse 66 . P. EL ÚNICO MEDIADOR sufrimientos» 64 que caracteriza a nuestro tiempo. C. Es voluntad de reparación. Kasper 65 Esta percepción del sufrimiento. Su influencia fue decisiva en la Edad Media y en los tiempos modernos. pero también de poner todo su sufrimiento al servicio del amor y de conferirle una fecundidad reparadora. que convierte en intercesión. en la medida que le sea posible. también la de satisfacción puede contagiarse con la idea de una justicia conmutativa. a la «intercesión existencia!» de Cristo por nuestra salvación. La expiación nos dice que la reconciliación pide de nosotros un esfuerzo. Pero esta palabra está en la Escritura. la teología. 12 La satisfacción Con la categoría de satisfacción tocamos ya un vocabulario que no pertenece a la Escritura. resulta insoslayable para todo cristiano que desee leer la palabra de Dios y vivir de ella. para poder distinguir su doctrina propia de las interpretaciones posteriores. EL ÚNICO MEDIADOR en participación de la expiación amorosa de Cristo para la salvación del mundo. la catequesis y la predicación tienen todavía mucho que decir para devolverle su sentido cristiano. La satisfacción es una exigencia de verdad para la conversión del hombre. Cede sin duda alguna en honor de Dios. En Jesús el hombre se vuelve hacia el Padre: Jesús da a todo ser humano la posibilidad de realizar ese cambio. esa conversión.350 JESUCRISTO. es decir. pero también contribuye al honor y al bien del hombre. En ella se cristaliza todo un mensaje de la revelación. La exégesis. Lo primero que hay que señalar es que no expresa el pago total de una deuda o la . EL TESTIMONIO DE LA TRADICIÓN La entrada fe la satisfacción en la teología El término de satisfación viene del derecho romano. Por consiguiente. el contenido que encierra comunica con ellas. que es esencial. siempre tendremos que enfrentarnos a propósito de la expiación con un problema de vocabulario. un trabajo doloroso ejercido con nosotros mismos gracias a Cristo. Su valor propio radica en que expresa que no puede haber reconciliación entre Dios y el hombre sin que este último intente reparar. propiciación y expiación penitencial el pecado de los otros abatido sobre él. Así pues. le dedicaremos especialmente a él este capítulo. La expiación personal de Jesús es paradójica. La enseñanza de este recorrido histórico y doctrinal nos permitirá trazar una especie de balance. Por esta razón ha dado lugar a las des-conversiones ya mencionadas. el mal que ha cometido. Cada uno recibe la posibilidad de interceder y de orar. ya que es obra del Inocente. Este capítulo ha intentado ofrecer una contribución a esta tarea. Dicho esto. a pesar de que conserva un carácter específico que le viene de su origen jurídico. Nos hace también capaces de asociarnos. Pero lo mismo que la categoría de expiación pudo verse afectada por la idea de una justicia vindicativa. Este término proviene de la tradición eclesial y conoció una gran fortuna en el occidente latino a partir de la Edad Media. En torno a él se organizó una teología de la redención y de la salvación que poma el acento en la mediación ascendente de Cristo. a través de todo lo que vivimos. aunque se retuvo de él una argumentación simplificada en la que volvía a introducirse sutilmente la idea de compensación. Guarda relación con las ideas de sacrificio y de expiación. I. Fue san Anselmo de Cantorbery el que colocó la satisfación en el centro de la doctrina de la salvación. En nuestro mundo cultural está aún lejos de haberse roto el engranaje de su desconversión. sin exponer lo mejor posible lo que él dijo y quiso decir. TERTULIANO.5). De Poenit. por ejemplo. Corbin et A. b .. para la satisfacción del mundo pecador. Tertuliano utiliza esta palabra de pasada y sin insistir en ella. alguna que otra vez. 6. Férotin. EpisL 72. el interlocutor que presenta a Anselmo las objeciones hechas contra el dato cristiano de la encarnación redentora —objeciones que vienen por una parte de algunos cristianos que creen sin comprender. cd. Pourquoi un Dieu-homnie. pero sigue siendo raro y se pierde a continuación. Líber mozarabicus sacra mentor um. et notes par M. en la que coincide la 1. 14: Se 316. volviendo el término de satisfacción a su uso penitencial. inserto a su vez en la cultura de su tiempo. como penitente. IV. Hay que esperar a san Ambrosio para que se utilice el término de satisfacción a propósito de Cristo en la cruz. un cambio afectivo de vida y el deseo de reparar en lo posible el mal cometido.1245c-1246a: «El precio de nuestra liberación era la sangre del Señor Jesús. 17?. Cristo sufre por unos pecados que no son los suyos. VII. Satís-facere quiere decir hacer bastante. por no decir elementos nocivos.352 JESUCRISTO. Lettre sur l'Incarnation du Verbe. «Afligiendo la carne y el espíritu. que había hecho bastante. Aulen. París 1988. 1924. No es mi intención pronunciar el juicio de absolución o de condena contra san Anselmo. París 1912. Tertuliano. 20) y «Sin causa me odian» (Sal 69. distinguiendo bien entre lo que le toca en propiedad y su interpretación más o menos degradada en la escolástica. después de las críticas de V. como después de él. ecclés. y de otra de infieles que no creen ni comprenden—. AMBROSIO . Introd. una superación del mismo. hi Ps. Cf: H. En las liturgias antiguas se utiliza el término de satisfacción a propósito de la intercesión de los santos e incluso. Importa ante todo situar la argumentación de Anselmo en el conjunto de las preocupaciones del autor. 55. 1952. von Bal- . EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 353 compensación rigurosa del mal cometido. Cuando esta donducta haya sido considerada «suficiente» para expresar un desarraigo real del pecado. en ANSELME DE C ANTORBERY. 1036 s. para la curación de todos los enfermos. San Anselmo: el horizonte del «Cur Deus homo?» Si ningún libro ha ejercido tanta influencia en la doctrina de la redención en occidente como el cur Deus homo? ¿Por qué un Dios hombre? de san Anselmo. 13. que necesariamente tenía que pagar a aquel a quien estábamos vendidos por nuestros pecados». A continuación. Anselmo intenta enfrentarse con una cuestión nueva que surge de la racionalidad humana. por los pecados de los otros. 2. Bouyera H. Relacionando dos versículos de los salmos: «Muchos son los que sin causa me odian» (Sal 38. para la purificación de las almas.95. que es uno de los testigos de la doctrina del rescate del demonio4. la idea de satisfacción se aplicará corrientemente a la disciplina durante la cual la Iglesia le pide al pecador arrepentido que manifieste a lo largo del tiempo su conversión mediante una conducta penitencial rigurosa.8: PL 16. Este paso del contexto penitencial al contexto eucarístico en estos documentos antiguos es muy interesante. citado por por J. 1984. . En el derecho romano la satisfación tenía lugar con el pago de una deuda: el acreedor quedaba en paz con el deudor que había hecho lo que había podido. Ambrosio indica: «Algunos piensan que estos dos salmos se dijeron de la persona de Cristo que satisfacía al Padre por nuestros pecados» 3 . la Iglesia reconciliará al pecador. Te las tienes que ver con alguien que acepta una satisfacción y hasta la desea» 2 . lee igualmente la satisfacción dentro del carácter oneroso de la salvación. para el reposo o la indulgencia en favor de los fieles difuntos*5. pero todavía puedes reconciliarte con él. tampoco hay ningún teólogo de la tradición que sea hoy un signo tan grande de contradicción. Se puede hablar de un proceso intentado contra san Anselmo. col. satisfacernos por el pecado y al mismo tiempo nos fortalecemos de antemano contra las tentaciones» 1 . Cerf. porque «satisface». que introdujo en la soteriología ciertas ambigüedades. esta (hostia inmaculada) por tu santa Iglesia. 5. intr. abogado y jurista de formación. que representó un papel muy impórtate en la creación de una lengua teológica cristiana en occidente. 17-23. Sur les premieres applications du terme «saásfactio» a l'oeuvre du Christ. U. Galonnicr. esta oración de la liturgia mozárabe: «Te ofrecemos. trad. 53: P 14. a propósito del mismo sacrificio eucarístico. XX 1: SC 35. «Lo has ofendido.RIVIERE. Así. Ambrosio. XXXVII enarraüo. En su diálogo con Bosón. tanto antes del bautismo. CORBIN. en el que acusadores y defensores se cruzan sus argumentos 6 .. De bapt. 3. ID. L 4. fue el primero que aplicó el término de satisfacción a la conducta penitencial del pecador. Biilleün de Litt. que opone particularmente L. Padre soberano. que habrá «hecho ya bastante». 364. P e r o P a b l o v e í a allí la revelación paradójica del poder y de la sabiduría d e Dios. e s u n presupuesto q u e subyace a t o d a la reflexión de Anselmo. pero no quiso.713. que el q u e es t o d o p o d e r o s o h a g a u n a c o s a con tanto trabajo» (I. 755-757.. L a objeción se repite bajo diversas formas. Si esto es verdad. es evidente que negáis su sabiduría. 8 ) " . ¿por qué escogió Dios un medio tan difícil. ¿no parece esta e c o n o m í a o d i o s a e indigna de D i o s . si no quiso salvar al género humano más que de la manera que decís. siendo así que estaba a su alcance u n medio más fácil? La voluntad o m n i p o t e n t e de Dios bastaba para la salvación del h o m b r e y el perdón de sus p e c a d o s : «La ira de Dios no es otra cosa más que la voluntad de castigar. Alameda. Resulta interesante recoger en la pluma de A n s e l m o unas objeciones tan « m o d e r n a s » . de la ira de Dios. es de allí de d o n d e parte san A n s e l m o . Su respuesta no t i e n e n a d a de a m b i g ü e d a d y respeta perfectamente la triangulación de los actores del misterio de la cruz. Es que la repetición de las afirmaciones de la tradición anterior sobre este t e m a se p r e s e n t a c o m o u n a respuesta insuficiente. Si los j u d í o s lo persiguieron h a s t a la m u e r t e . pero como no es asi. «no por la obediencia de tener q u e a b a n d o n a r la v i d a . sino que él m i s m o buscó la m u e r t e p a r a salvar a los h o m b r e s » (I. de suerte que no quiera o pueda perdonar al culpable más que con esta muerte» (I. Madrid 1952. 3).354 JESUCRISTO. del infierno y del poder del demonio. Ibid. la r a z ó n . ¿En n o m b r e de qué razones se p u e d e justificar o afirmar c o m o necesaria la e c o n o m í a de la salvac i ó n q u e condujo al Hijo de D i o s al suplicio de l a cruz? E n efecto. «(Dios) no le forzó a la muerte contra su voluntad ni p e r m i t i ó que fuese muerto. no quiere castigar los pecados de los hombres.. 9) 1 3 . Sin e m b a r g o . Por lo cual. 761-763. que por ella incurrió en la m u e r te» (I. I. a partir del cual el doctor del siglo II expresaba la c o h e r e n c i a interna d e l a e c o n o m í a de la salvación.. Porque no se ha de juzgar hombre discreto aquel que sin motivo hiciese con gran trabajo lo que podía hacer fácilmente. la mediación descendente de Cristo.. especialmente la última. Ibid.161. ¿qué motivo hay para que haga y sufra cuanto decís para mostrar su amor?» (1.. Ibid. libre es el hombre de pecados. En tiempos de A n s e l m o . condenase a un inocente?. Ibid. 13. «Parece muy extraño que Dios se deleite o necesite de la sangre de un inocente. Ibid. 9. Así pues. Ibid. 14. R e c o g e el famoso «es preciso» de la Escritura. quizás entonces hubiera sido necesario que demostrase su amor de ese modo.711. Obras completasl. el Hijo no fue ni m u c h o m e n o s c o n d e n a d o p o r u n P a d r e q u e deseara la venganza. .. Este capítulo tiene incluso cierto sabor a Ireneo. J. el P a d r e q u i e r e e s t a muerte en cuanto q u e es salvífica. habiendo podido hacerlo con su sola voluntad. 8. Porque. 8) 8 . pero a pesar de su carácter d o l o r o so: «Como al Padre le agradó la voluntad del Hijo y no le prohibió el querer o cumplir lo que quería.. insiste e intenta c o m p r e n d e r más. fue « s e n c i l l a m e n t e p o r q u e o b s e r v a b a de u n m o d o rectísimo l a verdad y la justicia en su vida y en sus palabras» (I.. 9) 1 2 . 10. con razón se afirma que quiso que el Hijo sufriese la muerte tan piadosa y tan útilmente. Si. Los dos buscan la restaur a c i ó n d e la n a t u r a l e z a h u m a n a . ibid. La o b jeción se h a c e a ú n m á s incisiva cuando pregunta por qué el P a d r e infligió u n trato semejante al q u e designa como su Hijo a m a d o : «¿Qué justicia puede ser la que consiste en entregar a la muerte por los pecadores al hombre más justo de todos? ¿Qué hombre habría que no fuese juzgado digno de condenación si. Lo que v a en contra de la r a z ó n es q u e «el Altísimo baje a tantas humillaciones. 11. BAC. 12. Pero este discurso tradicional p r o v o c a inmediatamente la pregunta y la objeción. sino por la obediencia de guardar la justicia. por librar a un malhechor. pues. si no podía de otro modo. 23) d e la p r e d i c a c i ó n del M e s í a s crucificado. 10)14. 8) 9 . 10) . Por c o n s i g u i e n t e . combate que le permite al h o m b r e vencer a su vez al que lo había vencido (cap. aunqve no descase su tormento» (I.. trad. totalmente orden a d a a la restauración del m i s m o . Porque si (Dios) no pudo salvar a los pecadores más que condenando a un justo. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 355 p r o b l e m á t i c a de los u n o s y de los otros. en el c o m bate victorioso de Cristo sobre el d e m o n i o . Este tipo d e respuesta sitúa c o m o punto de partida la liberalidad del a m o r de D i o s para con el h o m b r e y «la altura de su misericordia». ANSELMO. incluso la de los creyentes. 6) 7 . Jñ. tanto del Padre c o m o del Hijo? Las objeciones hacen resurgir lo que Pablo llamaba «el escándalo p a r a los j u d í o s y la locura para los p a g a n o s » (1 Cor 1. P o r t a n t o . Es interesante observar c ó m o el c o m i e n z o de su libro recoge la exposición clásica d e r i v a d a de los padres y centrada en la redención. ¿cómo defenderemos su sabiduría y su justicia?» (I.7í5. en la q u e perseveró c o n tanta constancia. ¿dónde está su omnipotencia? Y si pudo. Jesús sufrió la muerte. 7... El perdón de Dios no puede bastar para la salvación de los hombres. Así pues. Anselmo concentra su atención especulativa en este aspecto de necesidad. Prólogo. cuando son justas. cf. 16. si quiere ser digno de este nombre. 9) 15 . mayor que su justicia. de la situación del hombre pecador. Las autoridades políticas ejercen esta venganza en su nombre. Ibid. mientras que él se niega a hacerlo? La respuesta de Anselmo no vacila ante el término de venganza (vindicta) que se considera aquí necesaria: «A nadie toca hacer venganza sino a él. El análisis se basa en una trasferencia analógica entre el orden de la justicia en el mundo y el orden de la justicia divina. Ibid. Y lo hace.20. ¿No es contradictorio que Dios nos exija a nosotros perdonar sin contrapartida.115. Ibid. 17. a causa de la injuria inferida. es porque «el Padre no quería restaurar al género humano a no ser haciendo el hombre una cosa tan grande como era esa misma muerte» (I.. Al final de estas reflexiones interviene la fórmula tan conocida: «Es necesario que a todo pecado le siga la satisfacción o la pena» (I.. /bid. a fin de mostrar mejor que no puede haber salvación para el hombre sin Jesucristo. 20. que no habían tomado suficientemente en cuenta sus predecesores. es decir. como se complace en repetir. ni basta el que pague sólo lo que ha quitado. pero la trasforma hablando a propósito de ese plus de algo que agrade a Dios.356 JESUCRISTO. Y mientras no devuelve lo que ha quitado. que sea castigado.. permanece en la culpa. Pero no habían formalizado la necesidad de la exigencia reparadora que plantea el perdón respecto al hombre. es que había algo que la hacía necesaria tanto por parte de Dios como por parte del hombre.. que hace un uso repetido del dilema. La vuelta al orden exige por tanto que Dios reciba satisfacción del pecador. debe devolver más de lo que quitó» (I. Por otra parte.H5. sino también un plus de compensación del perjuicio causado: «El que no da a Dios este honor debido. El pecado es analizado por Anselmo según la categoría del honor ofendido. 18. Los padres de la Iglesia tenían ciertamente el sentimiento de que en la salvación hay que respetar el honor y el bien del hombre. Dios recobrará así su honor de grado o por fuerza. con ese distanciamiento que la fe toma frente a sí misma. Semejante necesidad se deriva a la vez de arriba y de abajo: de arriba. y que por esa razón le concede al hombre el honor de querer que él cumpla una reparación en justicia. Pero Anselmo insertó igualmente en su problemática una reflexión capital para su argumentación futura. este postulado se plantea dentro de la fe. Porque ni él puede perderlo ni el hombre puede escaparse de Dios: o bien se someterá a Dios en la obediencia. Esta grandeza aleja de Dios t o d o tipo de inconveniencia 20 . porque es expresión de la misericordia de Dios. Así pues. Anselmo está en las antípodas de todo voluntarismo divino: hay cierta forma de misericordia que no le conviene a Dios. 807. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 357 Paradójicamente. Bosón presenta una objeción muy comprensible. o bien. 11)17. «con sola la razón» 16 . especialmente en la hora de la agom'a. jurídica de robo.769. o bien será puesto bajo su voluntad que castiga. esta respuesta satisfacía más a los modernos que a los contemporáneos de san Anselmo. 1. ¡bid. Si Dios no liberó a su Hijo. . Primer tiempo: todo debe ir seguido de una satisfacción o de una pena. pecar es cometer de alguna manera un robo superior. 15)18. si éste se niega. lo cual lo relaciona con la noción 15. una satisfacción completa requiere estos dos elementos. Así pues. 179. Toda esta argumentación. sino que. Habían señalado la dinámica ascendente del sacrificio y de la expiación. si la iniciativa de amor de Dios en su Hijo pasó por esta extraña y escandalosa muerte de Cristo en la cruz. Anselmo se sirve incluso de la imagen del «pretium doloris». que exige la supresión del desorden causado por el pecado. el robo del honor de Dios. si por parte de los hombres no venía algo a corresponder a ese perdón. 743. Sería inútil pretender que una cosa es justa porque Dios la quie- San Anselmo: la argumentación de base Así pues. 12)' 9 . violado y robado. 19. como si no hubieran existido nunca Cristo y la fe cristiana. 809. quita a Dios lo que es suyo y le deshonra: y esto es precisamente el pecado. Ante un argumento tan riguroso. Anselmo intenta mostrar la necesidad de la economía de la encarnación redentora a partir de la necesidad de una reparación que viniera del hombre por la ofensa hecha a Dios. pero por vía de consecuencia esta necesidad viene también de abajo. Ibid.. que es el Señor de todas las cosas» (I. está dirigida por u n a cierta idea de la grandeza d e Dios.)l. la reparación exige no solamente una restitución completa. puesto que acarrearía una injusticia. Así pues. ni debe darla mas que el hombre. 5fs. Esta necesidad no es ni mucho menos una constricción que pese sobre Dios. que no puede dar más que Dios. ya que ninguno puede ofrecer a Dios por el pecado «algo mayor que todo lo que existe fuera d e Dios» (II. La necesidad de la satisfacción. como se ha demostrado.U. «Dios exige la satisfacción según la gravedad del pecado» (I. va en ello el arte y la armonía del designio divino. Es como un hombre rico que no puede guardar en su tesoro una perla que un ladrón hubiera mancillado. Ibld.. pueda completarse en la aportación de los hombres. De esta manera la compensación es comparada con una limpieza22. lbid. 25. Este argumento se refuerza con la consideración de la imposibilidad para el hombre de vencer al diablo y liberarse de su esclavitud. Así. recobra la coherencia de los datos nuevos de la cristología tradicional. Esta reflexión constituye un retorno a la perspectiva patrística: el hombre es parecido a uno que a pesar de las advertencias. 783-784. Cf. sino que es igualmente necesaria desde el punto de vista de Dios. 20)". 4. 28. Una estética 2. Ya tenemos reunidos todos los términos del problema Por una parte.o. Pues bien. No puedes hacer nada. con su exigencia cuantitativa.. Este tercer tiempo de la argumentación nos muestra que toda la intención de Anselmo se inscribe en definitiva en una gratuidad divina que no es otra cosa sino la gracia. al contrario.. La segunda razón está de hecho ordenada a la primera. Ibid. Por tanto. 21) 24 . Como buen cristiano. Por otra parte. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 359 re. 22. 26. 207-252. se trata de una necesidad interior que se identifica con la gratuidad27. aunque no hayas pecado. Por otra parte. Cf. 22)".807. Ibid. en Obras completas. c . es necesario que la ciudad celestial se complete con los hombres. Lo m i s m o que los padres habían construido esta cristología 27.m. es preciso que se realice el designio de Dios y que —se trata de un aspecto muy importante para Anselmo— la ciudad de Dios. Pero Anselmo le replica enseguida: todo esto se lo debes ya a Dios. es decir. Ibid. pero de nada serviría que Dios satisfaciera en lugar del hombre. . No te queda nada que puedas devolverle por el pecado. Porque el que se somete libremente a la necesidad de hacer el bien. y esto no puede hacerse más que con la dicha satisfacción. 805. Gloria. que ha sido creado con vistas a la bienaventuranza. VON BALTHA SAR. con la misericordia de dar y perdonar y con la obediencia» (I. ft/d. Anselmo vuelve a orientar según la perspectiva de la satisfacción el antiguo dato doctrinal: el hombre caído en el pecado no puede encontrar la salvación por sus propias fuerzas. SIS.. la solución que se impone es la siguiente: «Si pues. Madrid 1986. «siendo concebido y naciendo en pecado. al crear al hombre con su bondad. Por otra parte. ya que el pecado más pequeño tiene un valor infinito respecto a la majestad ofendida de Dios. Ibid. Estilos eclesiásticos. suponiendo que todas esas obras de obediencia y de caridad no se debieran ya a Dios por el título de la creación. 19. que es superior a todo. que no puede aceptar haber creado al hombre «en vano» y renunciar a cumplir el designio emprendido con su criatura. 23. 6). con las abstinencias y diversos trabajos corporales. I. Por tanto. 2. 24. No solamente la satisfacción es una condición necesaria para la salvación del hombre. ningún hombre puede satisfacer.358 JESUCRISTO. Anselmo «deduce» la encarnación. Ya Ireneo había dicho que la obra de Dios no puede verse abocada a un fracaso. sólo Dios sería capaz de realizar una satisfacción digna de Dios.. 6 f . Bosón enumera todo lo que el hombre puede hacer para purgar su pecado: «Con la penitencia. Dios «se obligó en cierto modo espontáneamente a terminar la obra comenzada» (II. se ve envuelta en este movimiento descendente de la iniciativa gratuita de Dios. sigúese que ha de darla necesariamente un hombre Dios» (II. Cuarto tiempo: sólo un Dios-hombre puede cumplir la satisfacción que salva al hombre.813. la quiere porque es justa. 29. 21. Tercer tiempo: ¡a satisfacción es necesaria para completar el designio de Dios sobre el hombre. el hombre seguiría estando sin nada con que satisfacer. el orden de justicia que Dios persigue es un orden de belleza: no es posible que Dios soporte una deformidad en el seno de sus designios 21 . Encuentro. disminuida por el pecado de los ángeles. La lógica de una reparación cuantitativa choca con la desproporción radical que existe entre el hombre y Dios. A partir de esta conclusión. 3. lo hace gratuitamente. con el corazón contrito y humillado. y sin embargo es al hombre a quien le corresponde satisfacer.B5. hubiera caído en una profunda fosa y no pudiera salir solo de ella 26 .817. como consecuencia del primer pecado» (I. el estudio dedicado a san Anselmo por H. Ibid. Segundo tiempo: el hombre pecador es radicalmente incapaz de satisfacer.. Todo lo que tú le das a Dios viene de él y se lo debes ya todo. 15)34. voluntariamente. El lector contemporáneo.851. a partir de esta nueva forma de exigencia soteriológica que es la satisfacción. 849. el de la vía de eminencia o de trascendencia. aunque no guarde prevenciones contra la argumentación de san Anselmo. 1. El lector moderno puede sentirse a disgusto ante el j u e g o repetido de los dilemas y el carácter aparentemente intemper a n t e de una lógica que anda buscando siempre una «razón necesar i a » . que afloran en el resumen que acabamos de hacer. . 34. Al final de su exposición. ya que es Dios el que está en discusión. si lo quiere. siempre mayores y siempre más profundéis que las q u e nosotros podemos analizar. también Anselmo muestra.. Se descubre entonces que Dios se sitúa más allá de las oposiciones simples de nuestra lógica y que en él pueden coexistir dialécticamente ciertos contrarios. El segundo tiempo es el de la negación. la proporción exacta se pierde en la desproporción absoluta. voy a intentar señalar los pros y los contras. puede hacerlo sin que sea «una cosa exigida y debida» 31 . ¿no es justo que en la satisfacción ofrecida a Dios por el pecado encuentre la mayor pena posible en vencer al demonio y dar gloria a Dios? ¿No es razonable que el que por el pecado se separó de Dios lo más que pudo. que jamás podemos alcanzar. fuera de todo espíritu partidista. El prejuicio favorable que se debe a todo autor me impone comenzar por subrayar todo el aspecto positivo de su reflexión y por hacerle justicia ante ciertas acusaciones infundadas. por tanto. puede ofrecer a Dios «algo mayor que todo lo que no sea Dios» y. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 361 Justicia para Anselmo con la ayuda del argumento soteriológico. ha muerto por nosotros» (II. dentro de una perspectiva muy calcedoniana 30 . que siempre se escapa del orden de las razones humanas. la necesidad de las dos naturalezas en Cristo y de la unidad de su persona. un plus en la iniciativa de nuestra salvación. 32. 837. San Anselmo muestra entonces cómo esta muerte prevalece contra todos los pecados del mundo. un plus finalmente en la gratui- 30. y que supone por ello una inadecuación inevitable con la realidad aludida. Anselmo ve también una conveniencia en la correspondencia antitética entre lo absoluto del pecado de Adán y lo absoluto de la satisfacción realizada por Cristo: «Si el hombre pecó por el placer. con lo que «esa vida dada en expiación de los pecados prevalece sobre todos ellos» (II. Finalmente se subraya el valor ejemplar de la muerte de Cristo. Por eso todo razonamiento sobre la encarnación redentora se ve atravesado también por el movimiento tradicional que condiciona el conocimiento de Dios. La argumentación de Anselmo se comprende realmente dentro de un proceso en el que la fe intenta comprender los datos de su propio misterio. ¿no es conveniente que satisfaga por el sacrificio? Y si tan fácilmente fue vencido por el demonio con la mayor facilidad y deshonró así a Dios pecando. 14)33. De esta situación es de donde nace su capacidad para satisfacer: por una parte. por el que se aparta entonces de esta afirmación todo lo que no conviene a Dios: ante la reflexión. que se enfrenta con esta coincidencia de contrarios. puede morir. Anselmo escribe estas palabras de «satisfacción» por el resultado obtenido: «Es evidente por tanto que Cristo. 33. N o se ignora que las razones que se desarrollan de la mejor manera posible no son más que la cara visible del iceberg de las razones ocultas en Dios.. como la negativa a poner algún límite en Dios. 31. Ibid. Cristo es sin pecado y. Hay p o r su parte un plus en el orden de las razones. Con este mismo espíritu «deduce» la alta conveniencia de la concepción original y analiza el valor ante Dios de la muerte de Jesús. Anselmo es perfectamente consciente d e todo esto. Pero este acto de inteligencia de la fe recae sobre una lógica divina. Su primer tiempo es la afirmación en Dios de un atributo que le conviene. 11)32. porque se trata del don de una vida que «vale más que todos los pecados de los hombres». no está sometido a la ley de la muerte que no afecta al hombre más que en virtud de su pecado. Se llega así al tercer tiempo. Esta muerte destruye incluso los pecados de los que hicieron morir a Cristo. /Wd.360 JESUCRISTO. la lógica de la igualdadse integra siempre con una lóg i c a del plus. por otra. Pero si Cristo no está sometido a la muerte. Ibid. »5l. corre el riesgo de sentirse herido por algunos acentos de su pensamiento. teniendo en cuenta que aquel crimen se cometió por ignorancia. por la satisfacción se entregue a él lo más que sea posible?» (II. 859. Ibid. en nuestro autor. aunque se trasponga analógicamente a él a partir de nuestro conocimiento de las cosas finitas. esta negación se presenta como la negación de una negación. Ibid. al que creemos Dios y hombre. es decir. D e hecho. En el discernimiento crítico que propongo. Puede también inquietarse por la llamada a la equivalencia o a la proporción exacta entre el pecado y la satisfacción. a pesar de sus afirmaciones expresas y de sus repetidas indicaciones de la victoria de Cristo sobre el demonio. Anselmo continúa por otra parte la investigación patrística. c. se puede comparar su esfuerzo con el de K. 4. Anselmo responde así a las objeciones de los infieles que ridiculizan la encarnación: «No hacemos a Dios ninguna injuria ni deshonor. dándole gracias de todo corazón. Una lectura inmediata parece oponerlas en el texto de Anselmo. Dios no es el potentado que aguarda plácidamente la satisfacción del hombre pecador. o. que al Final de su «cristología trascendental» deduce de alguna manera el concepto de Cristo 37 . Barcelona 1979. Anselmo inscribe su reflexión en la perspectiva de lo que Dios tiene ante sí mismo la obligación de hacer. porque nos libró prodigiosamente de tantos y tan merecidos males en que vivíamos. El honor de Dios no tiene que comprenderse como el de un reyezuelo celoso de su reputación y dispuesto a sacrificarlo todo a su capricho. Pues bien.743. sino de un discernimiento de la inteligibilidad interna de la economía de la encarnación. al contrario. Cf. No se trata de una deducción absolutamente racional. pero esta reflexión interviene para rechazar el derecho a la venganza al hombre ofendido.. su preocupación está constantemente puesta en la «reparación» del hombre o en su «restauración» 40 . Al principio. El honor de Dios es su propia gloria en el sentido bíblico de la palabra 38 . a la que supera sin duda.. 3. incluye la justicia. Estamos tocando aquí la paradoja de la obra anselmiana respecto a las interpretaciones corrientes: en principio todo se inscribe en la dinámica descendente de la misericordia divina con el hombre. Evidentemente. Por tanto. Tampoco se habla nunca de «rescate». esta coincidencia desemboca en la economía «inaudita» de la encarnación redentora. Es muy de lamentar que no se haya atendido suficientemente a este horizonte tradicional del pensamiento anselmiano. Corbin hace observar atinadamente que toda la obra se inscribe dentro de una inclusión que va de la misericordia a la misericordia. 42. 38. índice de palabras latinas. O. Corbin opina que los capítulos 8-10 del libro I «descartan radicalmente.. Cf. se puede fácilmente liberar a Anselmo de toda sospecha de «pacto sacrificial» y de apelación a la justicia vindicativa. dejando bien asentado que se hace de Dios una idea que está más allá de todo ídolo. para elevarnos a tan39. Cf. Ibid. 247-253. a pesar de la comunicación semántica entre estos términos y el de satisfacción. Pero semejante presupuesto requiere por parte del hombre un proceso de conversión constante. Mantiene sin duda que el derecho a castigar a los malvados es propio de Dios. pero por la que tiene que pasar. Dejando aparte el anacronismo./¿mí. La coincidencia trascendente de los contrarios en Dios se verifica particularmente en el caso de la misericordia y la justicia. Cf. 97. así como el de sacrificio. M. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 363 dad de un amor que derriba toda noción de equivalencia. Es el que concibe y realiza la economía de la salvación. Rahner. corre el riesgo de verse llevado a la afirmación de tantos teólogos de los tiempos modernos. Por eso precisamente coinciden el honor de Dios y el bien del hombre que ha de salvarse. Anselmo traspone simplemente la problemática que mantenía en la prueba de la existencia de Dios 36 . es el peso del amor divino. aunque su esfuerzo racional se dirige a la solución de nuevas cuestiones. 15. El término de expiación está ausente de su obra 39 . que opinan que la satisfacción de la justicia de Dios es un paso previo para el ejercicio de su misericordia. al mismo tiempo para que sea respetado su honor y para que se logre su designio sobre el hombre. Anselmo busca lo que es más conveniente a Dios. cintrod. No cabe duda de que Anselmo escudriña con diligencia la necesidad y la exigencia de una satisfacción que venga del hombre. para ser digna de Dios.362 JESUCRISTO. toda idea de que una sangre inocente. CORBIN.. RAHNER. M. . un razonamiento por el estilo sólo era posible porque ya conocía él a Cristo. Hcrder. 40. 37. Anselmo ha aceptado las objeciones de Bosón sobre el placer que pudiera experimentar Dios ante la muerte de un inocente. Pero Dios le da al hombre los medios y la facultad de cumplir con esta «prestación»: es en Jesucristo un don de la gracia de Dios. K. dando a los hombres en Jesucristo los medios para satisfacer. CORBIN. ibid. ya que sin ella no podría hablarse seriamente de una salvación que recree al hombre. sino que. pueda agradar a Dios»41. Al obrar así. derramada por un sacrificio. Curso fundamental sobre la fe. 35.. De este modo las «razones necesarias» se reducen a «razones de alta conveniencia». 41. Si uno se queda allí. 2. 52-57. Semejante ejercicio es el paso al límite de un discurso creyente. M. Por otra parte. 36. según san Anselmo. Este es el espíritu que permite aquel famoso «partiendo de la hipótesis de que no exista Jesucristo» 33 . Estos dos objetivos no hacen más que uno solo. en su exégesis. Ibid. la misma misericordia. alabamos y ensalzarnos su inefable y profunda misericordia. es su propio ser en su permanencia y en su fidelidad. C. dispuesto a aventurarse por unas reflexiones en las que el enfrentamiento con el aspecto negativo de la misericordia da la impresión de aboliría.175. no sería posible ninguna salvación. C. no tuviera que atravesar. Ibid.. El castigo es sufrido por constricción y no tiene ningún valor satisfactorio. en donde Anselmo habla de un inocente capaz de reconciliar con el rey a todos los que crean en sus consejos «a cambio de un servicio que han de prestar al rey en el día y según el modo establecido» 47 . sino en el sentido propio de la trascendencia absoluta de Dios. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 365 tos y tan gratuitos bienes que habíamos perdido. M. CORBIN. «Si finalmente el hombre —escribe M. O. 49.. es decir «contento» de ellas.364 JESUCRISTO. Jesús es el único h o m b r e que n o tiene por qué morir en virtud de la deuda del pecado.751. con el que Anselmo lo pone en alternativa con su célebre dilema.46. pero no puede satisfacerse con un decreto extrínseco de amnistía. te hará llorar». pero no en virtud de un castigo. «El D i o s hombre muere ciertamente. al afectar a las relaciones de lo finito con lo infinito. 3)42. y las encuentra convincentes. 44.M'J (II. observemos en primer lugar que en su diálogo Bosón se manifiesta muchas veces «satisfecho» de las razones dadas por su maestro. La noción de compensación por medio del «pretium doloris». está por tanto convertida en la idea de un don gratuito. la encontramos tan grande y tan conforme con la justicia. Esta idea de complacencia se encuentra en un sentido más profundo en una parábola de la redención. las distorsiones y perversiones que lo alejaron de su origen. 11). Al fin de su obra concluye diciendo de la misericordia: «En cuanto a la misericordia de Dios. un don que vaya más allá de todo lo que implica la deuda original de la criatura con Dios. mientras que la satisfacción se ofrece con todo agrado. y toda la eficacia de su muerte. Una misericordia que no tuviera en cuenta la justicia sería indigna de Dios. que a ü te parecía que iba a perecer cuando considerábamos la justicia de Dios y el pecado del hombre. Este aspecto de las cosas se ha olvidado muchas veces. que repusiera la creación desde su raíz»46. demostrándonos así un mayor amor y compasión» (I. ANSELMO. La misericordia y el perdón no pueden ni olvidar la justicia de Dios ni desinteresarse del estado del hombre pecador hasta el punto de olvidarse de ponerlo otra vez en pie tal como lo había creado. /Wd. que menciona san Anselmo 48 . aun cuando parezca que ignora la justicia. ya q u e la muerte no pertenece como tal a la naturaleza humana 49 . Esta paradoja no debe entenderse en el sentido del proverbio «quien bien te quiere. Así pues. participa de la dialéctica de la trascendencia. 5. La satisfacción es formalmente distinta del castigo. Ibid. que no se puede pensar ni mayor ni más justa» (II.Ti. de u n a deuda o de u n a expiación necesaria. Corbin—. reside en el poder libre que tiene de "dar su vida" en la libre e n t r e g a 42. 48. Anselmo rechaza la «gracia barata» que denunciaba D. en el de la sobreabundancia y la supererogación que son propias del amor.863. Por otra parte. Esta «complacencia» rompe con toda idea cuantitativa: lo esencial de la satisfacción está en el plus que el hombre tiene que ofrecer a Dios para satisfacerle. 4 5 . La misericordia de Dios quiere salvar a los pecadores a toda costa. 20)43. Pero el trabajo del pensamiento se dirige hacia «la unión supereminente de los dos contrarios. tiene que someterse a la justicia de Dios. Revela entonces que en Dios «la justicia o la no-misericordia es más misericordia que cualquier misericordia de hombrea5. ANSELMO.. 4 3 . Por aquí se ve que el respeto a la justicia divina cede en respeto al bien del hombre.. Si no. como un homenaje reparador.. Todo el razonamiento anselmiano pasa a través de esta exigencia interna a la misericordia. La satisfacción del hombre es el resultado de esta tensión dialéctica. que son la justicia y la misericordia»'". incluso a costa de Cristo. 46. lbid. es la misericordia la que cumple su designio. E n otras palabras. 47. o de la circuminsesión mutua entre la justicia y la misericordia: por una parte. 47. una satisfacción infinita se sale del orden de la correspondencia cuantitativa entre el pecado y la reparación.887. el dilema anselmiano excluye toda consideración de la muerte de Cristo como un castigo impuesto por Dios. Por tanto. La lógica anselmiana sitúa la «necesidad» de la muerte de J e s ú s en el corazón de este orden de gratuidad. capaz de agradar a Dios. Dios pondría en su tesoro una perla manchada de barro. pero por otra es el don de una misericordia previa ordenada a una misericordia definitiva. o. Entra en el de la gratuidad. Para comprender bien la noción anselmiana de satisfacción. c. . Bonhoeffer. la satisfacción. bajo la llamada de la Palabra. como a contrapelo. ¡hid.. O. intenta que el hombre sea «reparado» de verdad. 51. La buena atención no puede darse realmente más que después de la atención perversa o. Por tanto. lbJd. aunque sólo fuera a nivel de su discurso inmediato. Pero su muerte. tienen necesidad de conversión para poder aplicarse a este tema. mejor dicho. Es lo que nos sugiere el juego mismo del diálogo. O. por así decirlo. en la contradicción. El hombre corre siempre el peligro de hacer un ídolo de la idea misma de la perfección que atribuye a Dios. una perversa comprensión de la Biblia. 50.. 13). Por otra parte.CORBIN. Corbin. derogaríamos sus mismos principios si no le aplicásemos el criterio de que no hay que descartar una razón «por muy pequeña que sea. 52. libremente ofrecida por amor a los hombres y en la obediencia fiel al Padre. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 367 que hace de sí mismo» 50 . con dificultades. La calidad de su empresa teológica y la intención de fe mística que la impregna nos impide por tanto l a crítica de algunas de sus razones. ya que los debía a Dios en cuanto criatura. La cuestión es simplemente saber si las purificó suficientemente según la vía negativa y la vía de eminencia. O. reconoce también que el texto del arzobispo de Cantorbery está impregnado de una ambigüedad que permite tanto una lectura recta como una lectura pervertida. Si. .10). cuyo presupuesto de simpatía por el pensamiento de Anselmo me ha servido de guía en lo que precede. representa ese peso de amor más grande que todo cuanto pudiera pensarse. hacia el norte de la trascendencia divina. inspirado en las relaciones feudales y en el derecho de la época. es justo devolver a su teología toda la verdad de la conversión realizada. Estas consideraciones jurídicas p o n e n de relieve un concepto de la justicia de Dios que no es el de la Biblia. justifica esta lectura positiva ¿Por qué entonces el Cur Deus homo ha dado lugar a ciertas interpretaciones corrientes que van a afectar gravemente a la imagen de Dios y dar origen a las reacciones y procesos que hemos visto? ¿No hay en esa obra ciertas ambigüedades que han dado pie a esa tradición interpretativa. el sujeto que habla. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15. Anselmo interpreta el pecado del hombre según la categoría del honor divino ofendido y robado. a. mientras no se apoye en contrario otra mayor»53. es preciso que se haya planteado inversamente.105. Todos los demás actos de obediencia y de amor de Cristo eran insuficientes. como lo único que permite plantear una mala escucha. Las ambigüedades de una conversión en proceso La obra de Anselmo. El proceso de su reflexión está imbuido de un movimiento de «conversión continua» 51 . puesto que él vio en el diálogo una búsqueda constante. capaz de contentar al Padre por encima de todo. como la manecilla de una brújula. Corbin: «Cada uno de los dos (Anselmo y Bosón) se apoya en uno de los registros de la Biblia —justicia o misericordia— sabiendo que estas denominaciones no pueden menos de ser entendidas en un primer tiempo más que a partir de la idea de perfección. que se fue haciendo cada vez más pesada a lo largo de los siglos dando origen a una doctrina que se basa en unos contrasentidos objetivos? M. ya que sólo la Luz puede manifestar a las tinieblas como tinieblas.. 1. Pero no es seguro que él mismo haya acabado perfectamente la conversión de sus propias razones. Ibid. 71. tienen que reconocer su unión supereminente. ANSELMO.773 (1. Hay aquí un antropomorfismo cultural. denunciando al ídolo. una conversión de la atención y de las nociones previas» . reductiva. C. Y entonces comienza a apreciarse el error de los acusadores de Anselmo: toman el Cur Deus homo como un tratado especulativo del que está ausente.366 JESUCRISTO. en vez de ver en él un diálogo durante el cual se va gestando. el acto pecador le roba por consiguiente algo suyo. en el primer tiempo una mala atención. que ha de ser compartido por el lector que quiera comprender rectamente su pensamiento. Lo subraya muy bien u n texto iluminador de M. en un segundo tiempo. En una época en que la inculturación está a la orden del día. en la denuncia de una atención que no sabe que es perversa fuera de esa Luz que la trasforma en una buena atención.36. M. colocada en su raigambre patrística y comprendida según el movimiento de pensamiento que se orienta. no se le puede acusar a Anselmo de que se refiera a ciertas representaciones elocuentes de su época. particularmente las referencias jurídicas. Es verdad que Anselmo ha sido leído de forma perversa. 53. en la ambigüedad misma de ciertas proposiciones. Todas las nociones utilizadas. La importancia teológica que se da a la satisfacción está ligada a la aparición en la escena del honor medieval. Estando así presente al principio al mismo tiempo que la mala atención. la buena resulta consiguientemente como una ambigüedad. que es siempre una comprensión unilateral. Dios es un señor que ejerce su posesión y su dominio sobre todas las criaturas. que comprende la restauración del hombre. En todo caso...368 JESUCRISTO. Las leyes de la justicia conmutativa. Introduction á Anselme de Canlorbcry. sino que es el resultado d e una decisión de la Trinidad divina en su deseo de salvar al hombre. de deuda y de pago. Dan un lugar importante al tema del intercambio. en detrimento de los otros aspectos de la soteriología Quizás estemos aquí en el punto de partida todavía secreto de la gran deriva secular de la «des-conversión». Pero esta razón no es más que un aspecto de la economía salvífica que dirige la encarnación del Verbo. el Hijo y los hombres pecadores. es el aspecto de las cosas el que se ha retenido sobre todo en la obra. 11). Roques. para liberarse a sí mismo en su combate contra las fuerzas del mal. 21). lbid.. invaden la economía de la salvación y amenazan a veces con reducirla a una especie de teología de biblioteca. la acción de los hombres es el mayor pecado que s e pueda imaginar. ROQUES . aun cuando se quede fuera de la dinámica profunda de la obra: «Es de lamentar. En loque se refiere a la necesidad de la muerte de Cristo. . tan hondamente evocada para mostrar la incapacidad de satisfacer que tiene el hombre? Muchos lectores han percibido en estos razonamientos más bien la idea de necesidad que la de gratuidad. ANSELMO. En el plano literario ocupan un amplio espacio las consideraciones cuantitativas: «Dios exige la satisfacción según la gravedad del pecado» 55 . el juicio tan severo de M. de robo y de restitución. que presiden al comercio de las cosas. 817 (II. Por tanto. que las analogías emparejadas de dueño y esclavo. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 369 aun cuando éste siga estando presente en los presupuestos.. Estamos tocando también aquí la razón de la inversión de la problemática de la soteriología latina que diagnosticaba Aulen. 55. 185-186. La verificación racional de la encarnación. ante todo y sobre todo. Es verdad que un tratado no lo dice todo. 2.. para centrarse exclusivamente en la idea de satisfacción. aunque uno no esté conforme con ello. se lleva a cabo sobre una base demasiado estrecha Es perfectamente justo decir que el hombre pecador es incapaz de reparar ante Dios su propio pecado. París 1963. Sin embargo. en unos momentos clave de la argumentación. 54. y a que es l a única cosa supererogatoria que Cristo puede ofrecer al 57. entendido en un orden de justicia conmutativa A partir de ellas es como se deduce principalmente la incapacidad del hombre de satisfacer. Estamos aquí en una línea divisoria en la que es difícil respetar la coincidencia de los contrarios. Perdonar a un pecador que no se convierte ni intenta reparar es una burla. hayan pesado duramente sobre el conjunto de las reflexiones del Cur Deus homo. 56. sin que se respete cierto orden de justicia. Es verdad que en la dinámica del pensamiento anselmiano estos datos funcionan muy analógicamente y que la relación de lo finito con lo infinito les hace finalmente caer en el orden de lo cualitativo y de lo gratuito.115 (I. El mérito de la teología de Anselmo está en poner de manifiesto que no puede haber verdadero perdón ni verdadera misericordia. O. Olvidar el movimiento de conversión que atraviesa el Cur Deus homo es condenarse a una lectura «pervertida» de dicha obra. reconoce con claridad la triangulación de los actores que son el Padre.813 (I. C. Pero la ambigüedad está en que se plantea esta exigencia de reparación como l a de una compensación exactamente proporcionada y en situar allí. esta muerte no-necesaria de Cristo se hace necesaria por parte de la salvación de los hombres que hay que procurar... Dios no condena a la muerte a su Hijo ni quiere esta muerte en cuanto tal. Pero la gran perspectiva de la divinización del hombre está literariamente ausente de su obra.Cerf. que las acusaciones de "antropomorfismo'' y hasta de "mitología" se hayan podido formular contra el sistema anselmiano»54. ¿Pero no era fatal que la comprensión corriente de la obra lo redujera todo a la idea de compensación. la razón de la incapacidad del hombre pecador para encontrar la salvación con sus propias fuerzas. que sin embargo afirma Anselmo. Anselmo está mucho más allá de las caricaturas corrientes.. por consiguiente. 3.SC 91. La interpretación se ha olvidado del horizonte general de la reflexión y de sus presupuestos bíblicos y patrísticos. . Esta insistencia. M. La definición primera de la satisfacción56 introduce la idea de una compensación total y va más lejos de lo que pedían el derecho romano y la práctica penitencial de la antigua Iglesia. el Hijo fue a la muerte libremente en el cumplimiento voluntario de su misión y ofreció su vida con un amor total y perfecto. al menos parcialemnte. justifica. Es verdad que Anselmo menciona también la incapacidad del hombre. encadenado por el pecado y sometido al poder del demonio.. ya que Dios tiene la iniciativa de justificar y de salvar. /£>«/. Este silencio contribuye a centrar la atención solamente en la mediación ascendente de la satisfacción y a soslayar la prioridad de la mediación descendente. Y se comprende. Pourquoi Dieu s'est fait homme. 17). la muerte de Cristo no está sometida a ninguna necesidad que se impusiera a la voluntad divina57. en lo que le agrada a un dios que se eleva sobre las ruinas del hombre. J. O dicho de otro modo. Anselmo nos da la posibilidad de quedarnos en una lectura recta. pero preocupantes por el mundo de representaciones que suscitan. y por eso prefieren hablar de alta conveniencia (Alberto Magno). Abelardo rechaza que Dios pueda exigir la satisfacción ofrecida por un inocente. Etapes d'unc cvolution. cuyo ejemplo provoca por compensación el nuestro. Ya cité anteriormente el que evoca una proporción antitética entre el placer del pecado y el sufrimiento de la satisfacción 59 . CORBIN. o bien se atiende a la donación de vida. I. 60. M. 8-12: o. En efecto. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 371 Padre sin debérsela. Esta visión se olvida de mencionar que la necesidad de la muerte en cuanto muerte procede de la violencia y del pecado de los hombres. Otros. Aubier. hacen intervenir un decreto divino. o bien Dios es el Padre celestial dichoso de engendrar a su vida a unos hijos que. a. que corre el riesgo de dar pie a la interpretación del pecado sacrificial. 767. Estas ideas acertadas se hacen en él exclusivas de cualquier otro aspecto y lo hacen considerar como un precursor de la teología liberal de los tiempos modernos. Lo reconoce M. aunque sil recoger la argumentación anselmiana de la necesidad. 58.. se complace en el sufrimiento del hombre. O. Igualmente. raros sin duda en el tratado. Santo Tomás no escoge entre la escuela de Abelardo y la de Anselmo. 62. GUILLON. viene a justificar de alguna manera su paso por la muerte. que se aplica a Cristo..214-221. Cf. conserva sin duda el valor de ejemplo de la pasión de Cristo. Paris 1934. 64. pero lo cierto es que pone de relieve la doctrina de la satisfacción. 103. CATÍO . pero de forma más decidida a partir del siglo XII en la enseñanza de los teólogos escolásticos. a costa de un crimen más grave que la desobediencia de Adán. Entretanto Abelardo (muerto en 1142) se había planteado cuestiones muy similares a las de Anselmo. C. Paris 1985.370 JESUCRISTO. Cf. C . Este argumento. Pero la interpretación atenderá sobre todo a las razones que plantean una exigencia de muerte para Cristo. RITIERE. pero confesemos que la lectura «perversa». Paris 1965. P. dando así comienzo a una derivación jurídica de la teología de la salvación (Guillermo de Auxerre) 62 . Sin duda hay aquí una reminiscencia de la fórmula joánica antes citada. la consideración de la muerte de Cristo guarda un silencio extraño sobre la resurrección. juzgándolo demasiado absoluto. Es un orden de justicia que exige la muerte. el justo y el inocente por excelencia. resulta terriblemente tentadora. por desgracia. Cf.211. una expiación. Corbin: «O bien Dios es el perfectísirao. En el punto central a donde Anselmo ha conducido ahora a su lector no tiene por qué extrañarnos una ambigüedad semejante»61. RITIERE . Vrin. O. 348 y 352-353. exigiendo una satisfacción penosa y costosa. ¿No se da entonces el riesgo de sacralizar la muerte en cuanto muerte. Catáo llega a decir que 61. San Bernardo combate vigorosamente a Abelardo. L'actc sauveur du Christ.. que descrito la penctracim del pensamiento de Anselmo en los autores medievales (pp. dándole más valor que a la vida? En el orden de las razones anselmianas podríamos decir que la necesidad de la muerte de Cristo interviene prematuramente. Abelardo no retiene de la pasión de Cristo más que la revelación del amor de Dios. Esta tremenda ambigüedad. Éstos parecen haber tropezado en el aspecto de «necesidad» que invocaba Anselmo. Salut el rtdeinlion chez S. 50. o bien se pone el acento en la muerte. C. Cf. como se gozaría de su abajamiento perdonándole arbitrariamente con sólo su misericordia. Como ha señalado C. 79. se vuelven hacia él. Anselmo comenta sin embargo la relación entre el sufrimiento y la gloria expresada en Flp 2. La tíicologic catholique de la redemption au X(e sicele. 769 (I. Le dogie de la redemption au debut du Moyen-Age. Pero Anselmo insiste curiosamente en el hecho de que la vida de Cristo no bastaba para nuestra salvación. infra. 153-169. No se sabe si leyó la obra de san Anselmo 63 . 402426). pero se servirá de la noción de satisfacción para dar cuenta de su valor salvífico. Ibid. libremente. La idea de satisfacción se roza entonces peligrosamente con la de castigo. Tilomas d'Aquin. santo Tomás «no tiene ninguna "teoría" de la redención»6'1. La ambigüedad está ahí. esta muerte se arrostra y se sufre como algo inevitable en la manifestación del amor y en la realización de la salvación. si no llegaba hasta la muerte. el Justiciero guardián del orden que. injusta y cruel. El lugar de la satisfacción en la soteriología de santo Tomás La influencia de san Anselmo se ejerció primero lentamente en la Edad Media. o en corto-circuito. que no pertenece a los datos soteriológicos recogidos por Anselmo 60 . pero para darles una respuesta muy distinta. . puede alimentarse en algunos textos. 9) 59. Según sus comentaristas más recientes. Es verdad que la entrega de la vida es en él preponderante. Por parte del Padre como del Hijo. J. B. y a menudo dará paso a una mala interpretación. 63. Semejante exigencia sería a la vez inútil. Anselmo ha asentado el principio de que «el Padre no quería que se restaurara el género humano a no ser haciendo el hombre una cosa tan grande como era esa misma muerte» 58 . B. 1. 48. . C . Cf. Es simplemente una buena analogía que. adhuc. 51-52 muestra acertadamente que la traducción de Ch-V. su soteriología tiene la ventaja de tener en cuenta la riqueza de los elementos en juego. C. 66. 70. en la colección «Revue des jeunes». q. C. i 15. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 373 «para él la satisfacción no es la noción maestra.le. reintroduce algunas ideas ausentes en el texto. por consiguiente. por tanto. Per eso la pasión de Cristo no pudo ser satisfactoria por parte de los que mataron a Cristo. «La ofensa sólo se borra por el amor» 7 6 . Puesto que está ordenada al restablecimiento de la justicia. Cuando enumera las razones de la conveniencia de la encarnación para la reparación del género humano. ¡bid. a.-Véanse los numerosos textos citados por B.q. citado por B. y no ante todo de la reparación de la ofensa hecha a Dios.a. lo mismo ocurre con las cinco razones negativas que atañen a la liberación del hombre respecto a la esclavitud del diablo. Héris. y más concretamente todavía un acto de esa forma especial de la justicia que es la penitencia. y por tanto pone un término a la no-justicia del hombre» 74 . S. En efecto. Encierra por tanto un aspecto penal. C ATAO. 72. 79-80. GUILLON. 46. 68. I V . ti. 75.): «La compensación de la ofensa implica cierta adecuación entre el que cometió la ofensa y el ofendido» 73 . Su desarraigo del pecado no puede menos de ser penitente y la satisfacción es la expresión concreta de esta penitencia Al asumir nuestra condición humana. . esta reparación y esta liberación del hombre no pueden realizarse sin que éste reciba los medios de convertirse a Dios. interviniendo en segundo lugar tras el mérito y arrastrando tras ella el sacrificio y hasta la redención. Dios no tenía nada que satisfacer. q. Th. 2-3. Igualmente. la satisfacción es un acto de virtud. 74. n. a. del orgullo y del pecado 68 . interpretando a su luz los otros textos. q... Santo Tomás atribuye finalmente a la resurrección una doble causalidad. a. corp. supone una recompensado por la ofensa hecha (término que suele traducirse por compensación. Esta reparación lleva consigo una destrucción del pecado 67 . aun cuando no está perfectamente unificada y aunque la idea de satisfacción esté ya cargada en él de ciertas ambigüedades. 5 3 . santo Tomás no parece concebir la compensación ante todo como el pago de una deuda a Dios. 1. Pero en la exposición de la eficacia de la pasión de Cristo72 la satisfacción adquiere un gran relieve. 71. III. O. Es verdad que su pensamiento integra el conjunto de categorías trasmitidas por la tradición. Liberó al hombre satisfaciendo por nosotros: «Un hombre simplemente hombre no podía satisfacer por la totalidad del género humano. a fin de encontrar de nuevo la comunión con él. q. Commin Scnt. 56. C V M > .q. La satisfacción en santo Tomás se mueve en una doble tensión. de nuestra esperanza y de nuestra caridad. q. ¡bid. Cf. 2. C. por ejemplo. GUILLON. 86. las cinco razones positivas que aduce pertenecen a la mediación descendente: el sostenimiento de nuestra fe. lbJd. «ad humanac naturae rcparationcm» se traduce por «reparar el pecado» (p. entre la justicia y el amor en el que tiene que satisfacer. La noción de satisfacción no conoce en él el lugar destacado que le concederá la teología posterior66. q 1. 82. 2. S. No encierra la idea de que la reparación sea un requisito previo para la misericordia de Dios. Pero sobre todo la satisfacción sólo tiene algún valor en la medida en que está imperada por el amor75. El lenguaje de santo Tomás le concede amplio espacio al movimiento descendente de la redención. 1.. o. 20). 4. y entre la justicia y la misericordia en el que recibe la satisfacción. 2 y 4. del mal. Sin embargo. q. 33-34-35). c . levantar de nuevo. La compensación es más ontológica que jurídica. Reparar quiere decir en él restaurar. corp. Por tanto. C. O. era preciso que Jesucristo fuera Dios y hombre» 71 . Contra Gentes III. O. ayuda a comprender por qué el acto humano del Salvador fue humillación. a. Pero la penitencia no es solamente la reparación de un orden de justicia lesionado. «delere» se traduce por «expiar» (pp. el valor ejemplar y la divinización. «Todasatisfacción posterior tendrá su eficacia del amor que informa a s u intención»: Coms in Scnt.. 73. Se ha reconocido aquí el argumento de Anselmo. C. el vocabulario de la liberación del género humano vuelve a aparecer en la cuestión consagrada a la pasión de Cristo69. q. q. eficiente y ejemplar70. 15.2 y 3. entre otras. a. citado por B. 2. 1. 1. 2. Es la caridad la que cubre todos los pecados.. llxd 67. C ATAO.. Le gustan las expresiones de «reparación del género humano» o «de la naturaleza humana». la satisfacción no puede tener ningún 65. IV... Ibid. Tonare este artículo como punto de referencia de mi exposición. 69. volver a poner al hombre en un estado de plena humanidad. «la justicia de Cristo hace eficazmente de contrapeso. integrado dentro de una perspectiva mucho más amplia y afirmado como una razón de conveniencia. 151. III. 76. Cuando explícita su pensamiento. sino también una reconciliación en la amistad con Dios. sufrimiento y muerte en la cruz» 65 . O. a. 3. 86. 1.372 JESUCRISTO. Cristo tomó sobre sí la de penitente: emprendió el camino de la satisfacción. Ibid. Más lien. Se trata de la reparación del hombre mismo. un acto de la virtud de la justicia. Th. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 375 valor sin la caridad. porque no pudiendo el hombre satisfacer por sí mismo el pecado de toda la naturaleza. la justicia no es u n a ley férrea q u e se i m p o n g a a D i o s . La vehemencia del amor de Dios y del odio al pecado cometido eliminan la necesidad de una pena satisfactoria o purificadora» 77 . 48. el horror del pecado y la intensidad con que el espíritu se une a Dios pueden ser tan grandes que no quede ya ninguna obligación a la pena.. 48. Ibid. E s e alguien es en adelante D i o s . e s t a teología está sordamente afectada por ciertos e s q u e m a s peligrosos.. E s t a m a y o r misericordia n o impide q u e . ni por parte de Dios ni p o r parte del h o m b r e .412. 158. que hay que pagar no al diablo. 81. 1. Cristo padeciendo por amor y obediencia prestó a Dios un servicio mayor que el exigido para la recompensación de todas las ofensas del genero humano: primero. A la justicia. Convenía también a la misericordia. incluso d e s p u é s de haber obtenido el p e r d ó n de Dios. se le concede todo el lugar d e b i d o a la resurrección de Cristo. mas abundante satisfacción por los pecados del género humano» 79 . 48. A p e s a r de un real equilibrio de su p e n s a m i e n t o . Th.. a. Así p u e s . o. 4. por la grandeza de la caridad con la que padecía el sufrimiento. segundo. en particular el de la c o m p e n s a c i ó n o a d e c u a ción de l a reparación a la falta.478.. S i n e m b a r g o .. Introduce incluso la idea de un cierto precio. con lo q u e la r e d e n c i ó n se convierte pura y simplemente en satisfacción. por la dignidad de la vida. supra. c. la primera de las cuales es que el hombre c o n o ce así mejor el a m o r con que Dios lo a m a . 2. santo T o m á s es sin e m b a r g o el testigo de la inversión de la categoría descendente de r e d e n c i ó n en una categoría ascendente: y a lo vimos anteriormente 8 2 . En el caso de Cristo la fuerza de la caridad del que soportó voluntariamente la muerte llevó a cabo una obra satisfactoria supereminente: «Propiamente hablando. c. a. 88. RICHARD. 2. P e r o Santo T o m á s i n d i c a con m u c h o acierto que el p o d e r del amor que a n i m a al pecador arrepentido p u e d e bastar por sí solo y hacer inútil cualquier otro a c t o de satisfacción: «Hay que considerar que en el momento en que el espíritu se aparta del pecado. a. 5. De manera que la pasión de Cristo no sólo fue suficiente. «En la satisfacción se mira más al afecto del que ofrece que al valor de la oblación»: 5.: o. a la idea del rescate pagado a Dios 8 3 . porque mediante la pasión satisfizo por el pecado del género humano. . lbid. 82. 83. que era la vida del Dios-hombre. y así fue el hombre liberado por la justicia de Cristo. los teólogos de los t i e m p o s m o d e r 80. q. y a que n o habría ofendido a nadie.q. a. Th. de que la redención pase p o r la pasión de Cristo. La tensión entre la justicia y el a m o r se resuelve en provecho del amor. 79. c.. Por tanto. 146. o. El m o d o d e l a encarnación redentora fue el m á s « c o n v e n i e n t e » p o r múltiples razones. el secreto de la disposición divina e s el amor. y p o r la inversión de la idea d e que h a y q u e pagar u n precio a alguien. Sería injusto leerlo con una lente anac r ó n i c a y encontrar allí la teología de la satisfacción de los t i e m p o s m o d e r n o s . que en satisfacción entregaba. Por tanto. corp. la satisfacción no f u n c i o n a n u n c a en él c o m o u n paso previo p a r a el perdón. III. con las debidas matizaciones. La caridad es la que inspira en el pecador el deseo de c u m p l i r una p e n a p o r el p e c a d o c o m e t i d o . a. N o solamente la satisfacción reduce a ella m i s m a las d e m á s categorías soteriológicas.q. 173. ¿Qué ocurre con la tensión entre la justicia y la misericordia? Para santo T o m á s no hay ninguna necesidad a priori. es lo q u e la posteridad recogerá.414. corp P. 702. H e intentado e x p o n e r de la m a n e r a m á s positivamente posible el p e n s a m i e n t o de s a n t o Tomás. 78. c. considerandum: citado por B. el o r d e n del amor hace explotar de algún m o d o la noción de c o m p e n s a c i ó n . a. L a necesidad viene ex supposiüone del designio de D i o s . por la generalidad de la pasión y la grandeza del dolor que sufrió. 46. Su sentido de la tradición y su preocupación p o r la síntesis le permitieron r e t e n e r los dos aspectos de la mediación. 79. Th. III. ad 3: o. o. Entra en u n a intención de a m o r y d e misericordia. Respeta el t r i á n g u l o de l o s actores de la pasión. L. el texto citado de S.% 46. Lo cierto e s q u e lo que cuenta en la satisfacción es la calidad del s e n t i m i e n t o a m o r o s o m á s q u e la cantidad de lo q u e se hace 7 8 . III. ad 3: o. Y ésta fue mayor misericordia que si hubiese perdonado los pecados sin satisfacción alguna» . E s t a temible inversión tendrá consecuencias tristes en el futuro. q. 4. En S. Le mysterc de la rédcniption. corp. Synave traduce en la «Revue des Jcunes» pretiumpoT «rescate». satisface por la ofensa el que devuelve al ofendido algo que él ama tanto o más cuanto el aborrece la ofensa. n o hubiera obrado contra j u s t i c i a » 8 ' . sino a Dios. Ahora bien. Lo m i s m o que e n s a n Anselmo. 77. En todo caso. CATAO . tercero. Ibid. se integra dentro d e u n a v i s i ó n en la q u e predomina el amor. III. ha visto bien el peligro inmanente a este texto.. Así es c o m o en un hermoso texto santo T o m á s asocia la misericordia a la justicia personal de Cristo: «La liberación del hombre por la pasión de Cristo convenía tanto a la misericordia de Dios como a su justicia.374 JESUCRISTO. corp: en Suma Teológica XIII.. sino que además abre el c a m i n o .. Esta exigencia del a m o r sigue e n pie. le dio Dios a su Hijo que satisfaciese. si Dios «quisiera sin satisfacción a l g u n a librar al h o m b r e del pecado. q. c. Ibid. Cf. c. CÍ. CONCILIO DE TRENTO.S. trad. Esta claridad aparente de las nociones contribuirá a fomentar la interpretación «sátisfaccionista» de la salvación. En Trento. c. en donde la glorificación de Cristo. la gloria es la recompensa de la humildad». con la ofrenda ascendente que ese mismo Hijo hace de sí mismo en su pasión. q. 85. El mérito de Cristo se inscribe en una correspondencia amorosa entre el Padre y el Hijo: al sacrificio existencial del Hijo responde el don de la resurrección y el restablecimiento de la alianza plena entre Dios y los hombres. 32-33. C(. Cristo mereció por su pasión la salvación para todos los miembros de su cuerpo 88 . 48. 89. aunque funcione en sentido contrario al de la compensación satisfactoria. Herder. pero puede también reducirse a una especie de derecho. es más bien cuestión del amor de Dios que reconcilia al hombre hecho «enemigo» por el pecado. La escolástica medieval desarrolla una doctrina del mérito de Cristo en su pasión. Catáo ha mostrado cómo el progreso del análisis de las categorías va cayendo así. c. dentro de una perspectiva cada vez más «desconvertida». el cual. supra. 230. Ih. El mérito va más allá del orden puramente jurídico: es cuestión de recompensa. a fin de ver en qué contexto y según qué movimiento introdujo el concilio la noción de satisfacción en el enunciado de la causa meritoria de la justificación: «La (causa) meritoria. en cierto formalismo84. La vía de la eminencia purifica la noción de mérito de todo resabio de equivalencia jurídica. Barcelona 1963. AGUSTÍN . Para comprender su sentido. Hemos de volver unos instantes a la sesión sobre la justificación. 6-11. «La humildad es el mérito de la gloria. El concilio emplea también la categoría de mérito. 3: PL 35. como se ha visto.. CONCILIO DE TRENTO . in ev. El concilio no da ninguna definición del término de satisfacción. ibid. cuando éramos enemigos (Rom 5. por el contrario. de la redención y de la divinización. que viene tras el relato de su abajamiento hasta la muerte en la cruz. Joh. 10). nuestro Señor Jesucristo. por una parte. Esta noción de mérito no debe deducirse de las consideraciones jurídicas que reintroducen inevitablemente el esquema de la retribución. en lo que se refiere a la soteriología. Santo Tomás. del que Dios tiene la iniciativa. dice Agustín 87 . 264-267. El contexto sugiere igualmente que hay que dar al «por nosotros» el sentido de «en favor nuestro» más bien que el de 84. la satisfacción está integrada en una doctrina amplia de la justificación. CATAO. 88. Esta frase tan sobria no puede por tanto invocarse en apoyo de las teorías de los tiempos modernos en los que la satisfacción confiscaba todos los demás aspectos de la soteriología. Hom.corp. conserva esta categoría entre los modos de eficacia de la pasión: siendo Cabeza de la Iglesia. él «merece nuestra justificación» y por otra «satisface por nosotros al Padre». Los padres latinos emplearon la palabra mérito a partir del himno paulino de Flp 2. En ella se asocia el amor descendente del Hijo por nosotros. 86. su Unigénito muy amado. C. III. 104. no podemos merecer ante Dios más que por el don de su gracia misericordiosa: «su bondad para con todos es tan grande —dice también el concilio de Trento— que quiere que sean merecimientos de ellos los que son dones de Él»89.O. cap. pero el segundo movimiento se presenta como un retorno del primero. 7 (Dz 799). en El magisterio de la Iglesia. esta satisfacción no viene a aplacar la justicia de un Padre irritado con nosotros. que éramos todavía enemigos. El paralelismo entre la justificación y la satisfacción es igualmente interesante: el primer término evoca lo que va de Dios al hombre y el segundo lo que va del hombre a Dios. cuando el crédito moral se convierte en justicia en una exigencia de retribución. a. «en lugar nuestro». Por lo que se refiere a nosotros. 16: o. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 377 nos no sabrán captar la profundidad de una visión completa y se quedarán tan sólo con unos esquemas simplifícadores. nos mereció la justificación por su pasión santísima en el leño de la cruz y satisfizo por nosotros a Dios Padre»86. ya estudiada y comentada 85 .376 JESUCRISTO. de estima y de honor. El concilio de Trento: de la justifícación a la satisfacción El término de satisfacción hace su entrada en el lenguaje dogmático en el concilio de Trento. 87. e inscribe la causa meritoria en la serie de causas que tienen siempre a Dios por sujeto. . a partir de Pedro Lombardo. por la excesiva caridad con que nos amó. Por tanto. a medida que avanza. En las relaciones humanas el mérito evoca una proporción justa entre el valor de una acción personal y su retribución. 1903. B. Esta es la idea que se recoge en la afirmación conciliar. 237. l. La autoridad del doctor angélico dará mayor peso a sus ideas. va introducida por la partícula: «por lo cual». B. el uso que hace del mismo le confiere a esta palabra una autoridad dogmática para expresar un aspecto de la redención y de la salvación. hay que interpretar el movimiento de la frase. Decreto sobre la justifícación. %. pasa de la cólera al arrepentimiento.378 JESUCRISTO. En realidad. y recordaba justamente la trascendencia absoluta y la «invulnerabilidad» de Dios. Primicia de la humanidad nueva. es celoso. Las dos fueron consideradas como pasos previos para el aplacamiento de la justicia divina ofendida. Lefons sur le Christ. y a costa de resultar doctrinalmente sospechoso 91 . texto citado supra. bre. es preciso que el cuerpo se pierda para ser hallado de nuevo purificado y trasfigurado»94. Cf. DEMONTCHEUIL . La satisfacción. Pero hay un punto ciego en esta reacción justa. sin negar nada de lo que él es. está demasiado arriba para exigir previamente la reparación de un daño que pudiera afectarle. la vida de la gracia. la teoría de la satisfacción vicaria no muestra el vínculo de ésta con la que nosotros tenemos que ofrecer. veían en Dios a un compañero del mismo tipo que el hombre. No lo exige tanto en nombre de una justicia como «en nombre de su santidad y de su amor». en contra de la intención y de la doctrina de san Anselmo y de santo Tomás. para vernos arrastrados con él en su paso y encontrarnos con él. París 1949. La reacción de Y. mejor dicho. Verbo encarnado. Dios quiere perdonar al hombre. rechaza las simplificaciones peligrosas de la teología de la época y presenta la redención como un misterio de amor. Más aún. notablemente distintas por otra parte en uno y en otro. Además. Hace él el primero. El teólogo reaccionaba contra ciertas teorías que. voluntaria y misteriosamente. neutralizados en ellos por sus ideas teológicas pujantes. supra. ya que tiene que arrancar al hombre del pecado: «Llega a exigir el paso por la muerte. vulnerable al pecado del hombre. Porque también es propio de Dios. Se pudo pensar que aludia a él una fórmula de la Humani gencris de Pío XII en 1950. Esta purificación tendrá que ser necesariamente penosa. Itíd . Es verdad que la afirmación repetida de que el pecado no alcanza a Dios merece una matización importante. 91. Por otra parte. Cf. es infinito en la medida en que destruye un valor infinito en el hombre. se entenderá cada vez más la satisfacción como una sustitución: éste será el tema de la «satisfacción vicaria» que trataremos en el capítulo siguiente. en virtud de un antropomorfismo inconsciente. hacerse por amor. interpretada como una respuesta a la exigencia de una justicia vindicativa. Algunos gérmenes parásitos de pensamiento. Si Cristo pagó nuestras deudas. se mostraron cancerígenos. No sin cierta valentía. Pero lo que Dios no puede menos de exigirle al hombre es que destruya en sí mismo el pecado. Esta «perversión» restaura la idea de «pacto sacrificial». el inocente. Los antropomorfismos bíblicos nos remiten a una realidad: Dios tiene entrañas que se conmueven ante el pecado del hombre. suponiendo que el pecado hace un daño real a Dios o que le afecta en su propio ser92. actúa como cabeza de la humanidad. Cristo. Ya los hemos señalado suficientemente en el capítulo dedicado a la situación doctrinal. 129. el pecado no perjudica más que al hom- 90. se unió a la expiación. 95. lo que tiene que hacer el hombre culpable para volver a Dios. 96.131. La vía de la eminencia nos orienta hacia la solución que asume las dos afirmaciones aparentemente contradictorias: Jies de Montcheuil: una revalorización de ¡a satisfacción Anteriormente recordé la crítica que Yves de Montcheuil hacía a la teoría de la satisfacción penal90. 92. Y. nunca afirma que esta satisfacción haya sido exigida por la justicia de Dios. ¿cómo se explica que nos quede todavía algo por hacer? Esta concepción implica igualmente una idea falsa de las relaciones del pecado con Dios. él nos traza el camino por el que tendremos que pasar. Pero ya hemos visto lo que en la exposición de ambos podía dar lugar a esta lectura «perversa». U N DISCERNIMIENTO NECESARIO Es inútil detallar ahora los excesos de la teología satisfactoria en los tiempos modernos.. y no como exigencias internas de la misericordia y de la iniciativa amorosa del perdón de Dios. Dios está radicalmente por encima del orden inmediato de las relaciones de justicia entre los hombres. Epi. nos hace realizar en él nuestro retorno y no tenemos que hacer ya en nuestra existencia otra cosa sino unirnos a él o. dejarnos unir a él. de Montcheuil era profundamente sana. Este lenguaje adaptado a nosotros traduce la kénosis amorosa de Dios con nosotros. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 379 n. 93. «Podemos comprender ahora el sentido de la pasión y de la muerte de Cristo. purificados ante Dios»9 . itsd 94. Dios no puede acoger al hombre en su presencia sin ponerse a purificarlo él mismo. Porque si la Iglesia habla sin duda de satisfacción en algunos de sus textos oficiales. y nos obtiene de ese modo la fuerza de pasar por él en su seguimiento. Ibid. que hablaba del pecado como ofensa de Dios y de la satisfacción. «Pero en el fondo el pecado no causa efectivamente ningún perjuicio a Dios» 93 . comprendida como un acto de justicia conmutativa. No es una exigencia previa. verdad de la satisfacción En definitiva. sigue normalmente a la voluntad del perdón de Dios que nos trasforma. No es que el Padre se complaciera en la muerte de su Hijo. Pero es de los que se han hecho «menos aptos» para expresar la verdad doctrinal de la que eran portadores 97 . La de satisfacción muestra. Cristo «contentó» al Padre en el sentido más real de la palabra. Él llevó el peso de nuestros pecados. es decir. No se trata de una exigencia del aitior de Dios. dado el apego del hombre al pecado. Por eso mismo tomó sobre sí la dimensión penitente de todo retomo del hombre a Dios en el amor. podemos seguir a Y. un libro como éste debía por consiguiente atenerse a él. manifestada en Jesucristo. de Montcheuil en su conclusión. Según la perspectiva de Agustín. la satisfacción tiene que comprenderse a la luz del sacrificio. Ya se había puesto de relieve la categoría de redención. 5 (24 junio 1973: Doc. /b/'d. La reparación. haciendo infinitamente «demasiado». Esta actitud de Dios no encierra evidentemente la exigencia de una justicia conmutativa o vindicativa. Esta penitencia es totalmente original. pero no es algo que preceda al perdón y lo condicione: es algo que lo sigue. mucho más el amor de Cristo. en un sentido. no en un sentido jurídico. aceptando vivir su paso a Dios bajo la forma de un retorno a Dios (perspectiva ascendente). victoriosa en su combate contra el mal. ejemplar para convertir la voluntad pecadora en voluntad arrepentida (perspectiva descendente). vivió el desgarramiento interior del desarraigo doloroso del pecado. desde un punto de vista ascendente. ésta fue más bien para él un misterioso sufrimiento. el don existencia] que hizo de sí mismo al Padre. La satisfacción marcó el sacrificio de Cristo. Si el amor puede bastar para consumir toda satisfacción. ¿No es en este sentido también una exigencia del amor en Dios? Pero lo mismo que no necesita de nuestro sacrificio. EL ÚNICO MEDIADOR LA SATISFACCIÓN 381 Dios es invulnerable. emprendiendo la iniciativa del proceso que reconcilia al hombre con Dios. En todo caso. El penitente queda reconciliado cuando ha hecho bastante. a pesar de una frase ambigua: «La satisfacción es ciertamente. borrando la ofensa inferida contra el amor de Dios a nosotros. Por ser un bien y una necesidad en nosotros. se manifiesta por la iniciativa costosa de una justicia justificante. restauradora de su integridad.. la satisfacción es también querida para nosotros por el amor de Dios. sino más bien de una necesidad de amor entre nosotros. sino la consecuencia de la adhesión al pecado de aquellos a los que quería hacer Cuerpo suyo. éste vive su pasión en cuanto que se ve personalmente afectado por el pecado de los suyos. Cristo ha satisfecho por nosotros al Padre. Esta es la lógica del amor. desde un punto de vista descendente. el aspecto oneroso del desarraigo liberador del pecado. Estamos fuera de todo registro de equivalencia. tampoco Dios «necesita» de nuestra satisfacción. Y como semejante justicia es inaccesible al hombre pecador. Pero del don de amor que Jesús había hecho de sí mismo hasta la muerte agrada y contenta al Padre más allá de todo sufrimiento. . Todo esto no pertenece al orden abstracto de una compensación en justicia. pero se ha hecho vulnerable. ya que perdonarnos no es otra cosa más que querer ponernos en el camino del amor»96. Cath. pero también reparadora respecto a Dios. dicha obra no puede ser más que resultado de la justicia justificante de Dios. que reza los salmos como si los dijera el mismo Cristo.. Subraya su carácter oneroso. ¿Hemos de seguir empleando hoy el término de satisfacción? En el plano dogmático y teológico se trata de un término que no es posible eliminar. Solidario del cuerpo que él quería reunir en sí mismo. Esta justicia es la del amor. 97. Dios no puede menos de desear que la experimentemos. así como el de la reparación dolososa del pecado.380 JESUCRISTO. el aspecto oneroso de nuestro retorno a Dios con vistas a nuestra reconciliación y a nuestra comunión con él. 1636 [1973] 667). La satisfacción o la reparación es una necesidad que nace espontáneamente del amor penitente. ya que no es la consecuencia de su propio pecado. Una vez añadida esta corrección. en el que sería considerado como responsable de los pecados de los hombres y condenado a sufrir el castigo correspondiente. dada su histo- 96. Declaración Mysterhm Ecclesiae n. llevó a cabo una penitencia reparadora en dos sentidos: reparadora del hombre herido por el pecado. 133-134. ya que asumió libremente nuestra condición de hombres sometidos a las consecuencias del pecado. Al obrar así. Puesto que es una expresión del amor. sino que expresa la preocupación de una justicia por cumplir. en que el Cuerpo hace subir a su Cabeza toda la violencia de su pecado. la reparación del pecado. sino en un sentido perfectamente real. El contexto elimina la ambigüedad de la afirmación: «No se trata de una exigencia del amor de Dios». en donde se insinúa que no hay medida en común entre el acto de Cristo y el peso de los pecados cometidos. tan sólo un decreto divino permitía comprender cómo podía afectarnos el acontecimiento del calvario. Realmente. 1803 [1981J 229). entre sustitu- . 13 De la sustitución a la solidaridad 98. Así lo indicaba por otra parte el concepto de representación. en ese extraño pacto sacrificial que estaba presente entre el Padre y el Hijo. así como sobre la forma propia que tomaba.. Sin negar el elemento de verdad que existe en la idea de sutitución y que hunde sus raíces en el tema del intercambio. D. Esta articulación era el talón de Aquiles a la teología de la satisfacción. En el plano pastoral hay otras palabras que pueden expresar lo que intentaba decir. Se fueron sucediendo numerosas teorías sobre el fundamento ontológico o jurídico de la satisfacción. que afectaba cada vez más abiertamente a las ideas de satisfacción y de expiación. Cath. quod in Patris conspectu reatum culparum supera!». En los tiempos modernos la teología de la satisfacción se vio atraída cada vez más por la idea de la sustitución: en el misterio de la cruz Cristo puede satisfacer porque sustituye a los hombres pecadores. constituyendo una idea intermedia. especialmente el término de reparación. y. Se aislaba y se erigía en clave de bóveda de todo el edificio una categoría secundaria. A veces.. exige un duro esfuerzo de conversión. compensa la deuda de las culpas» (IV. La libertad de los hombres no tenía nada que ver con la muerte de Jesús. EL ÚNICO MEDIADOR ria tan cargada y la mentalidad de la que es responsable98. a los ojos de Dios. Se olvidaba la triangulación de los actores de la pasión. es preciso reconocer que esta polarización caía cada vez más en el corto-circuito anteriormente denunciado. patravit. ni negativa ni positiva. «satisfacción vicaria». la traducción francesa dice sin ambages: Cristo «ejerce una acción única que. tal como se entendía de la forma más corriente. por otra parte. La lógica del esquema compensatorio. Hicieron incluso surgir ciertas fórmulas que casaban la satisfacción. «expiación vicaria».382 JESUCRISTO. la expiación y la sustitución: «sustitución expiatoria». el concepto mismo de sustitución no puede sostenerse sin la idea de solidaridad entre el sustituto y la persona a la que sustituye. hasta el punto de que los hombres no parecían tener ya parte alguna. el traductor lee una compensación. a veces ambigua. Incluso se vio en ello durante algún tiempo el nervio de toda la soteriología cristiana. 6: Doc. como si les ahorrase la obligación de convertirse. Un ejemplo de esta mentalidad que se alberga todavía en muchas mentes es el de los traductores de textos oficiales: la Comisión teológica internacional resumia así la doctrina anselmiana en su primer documento cristológico: Cristo «opus singulare. tenía que justificar del mejor modo posible el hecho de que el justo cargue con la pena que normalmente se debe a los injustos. la libertad de Jesús parecía sustituir a la de ellos en el retorno a Dios. Nos gustaría esbozar en este capítulo este movimiento de deriva de la teología de la sustitución y su corrección por la idea de solidaridad. En este sentido vino en nuestro lugar y ocupó nuestro sitio. mientras I. a fin de justificar o rechezar las afirmaciones que atribuyen a la Escritura. decisivo sin duda. Así pues. En su interpretación de estos textos y algunos otros. El momento de la sustitución se inscribe en un movimiento que tiene como finalidad el restablecimiento de una relación de comunión entre Dios y nosotros. Cristo viene a colocarse en el lugar en que estamos nosotros. con una palabra que nos trae tristes recuerdos. no nos excluye. aunque nosotros no hayamos sido capaces de hacerlo nuestro mandatario. en beneficio de una lógica de la compensación que hace de Cristo un valor sustitutorio del hombre. el objeto sustituido puede encontrarse simplemente excluido de la máquina mencionada. y más en general la fórmula frecuente del «por nosotros» interpretada en el sentido de «en lugar nuestro»'. puede expresar el deseo de suplantar a alguien. humana y visiblemente significada y realizada. Por su parte. nos devuelve a nosotros mismos.supn. los autores. su libertad no sustituye a la nuestra. Al final. a fin de restablecerlo en su función y en sus derechos. a fin de realizar. En una palabra. En todo caso. en nombre de la solidaridad que ha establecido con nosotros. o en reemplazar una persona por otra en una función o una relación. corrige la mirada que se dirigía a muchos textos de la Escritura y sigue las pisadas de los antiguos padres que. 128-130. puede tratarse también de una suplencia para hacer un servicio. un «Christ-Ersatz». los famosos versículos de Gal 3. En la base de toda sustitución hay un elemento de identificación posible entre dos objetos o dos personas. Un elemento de verdad en la sustitución La categoría de sustitución no es bíblica. En efecto. Cristo no nos suplanta.384 JESUCRISTO. nos representa. Por eso la teología contemporánea insiste ahora en la solidaridad que Cristo estableció entre él y nosotros y relativiza la sustitución dentro de ese amplio movimiento que anima a la economía de la encarnación. han proyectado inconscientemente a menudo la mentalidad sacrificial y «sustitutiva» que les impregna. pero no puede hacerlo válidamente más que en nombre de la solidaridad que le permite hacerlo verdaderamente presente. sería erróneo resumir el papel de Cristo respecto a nosotros en la salvación diciendo simplemente que nos sustituye ante Dios. Se reemplaza en un motor una pieza por otra pieza standar idéntica. ya que Cristo realizó a través de una muerte que no merecía una redención de la que nosotros éramos incapaces. lo que nuestra situación de pecadores nos impedía hacer. 13 y 2 Cor 5. hay que reconocer que la idea de sustitución encuentra cierto arraigo en la Escritura. Ct. en el caso de una herencia). del sacrificio de Cristo. En este dossier encontramos algunos de los pasajes ya estudiados: la profecía del Siervo doliente (Is 53). eso que los teólogos alemanes designan. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 385 ción y solidaridad. Pero se comprende enseguida que semejante aspecto no debe aislarse ni absolutizarse. 1. Así pues. La sustitución de una persona por otra supone un conjunto homólogo de cualidades y una situación de solidaridad natural o funcional. ya que los mismos textos sirven también para evocar la solidaridad. pero transitorio y parcial respecto al conjunto de ésta. exégetas y teólogos católicos y protestantes. habían invocado el doble principio de la solidaridad divina y de la solidaridad humana de Cristo. y por tanto una comunicación en la misma naturaleza o en las mismas cualidades. 21. sino que nos la da de nuevo. conviene tener en cuenta con prudencia estos acordes complejos y a veces contradictorios en la aplicación de la idea de sustitución a la soteriología. A partir de esta solidaridad es como intenta comprender la universalidad. los relatos de la pasión no conceden ningún lugar a la sustitución. la sustitución no interviene más que como un corto momento de su mediación. puede finalmente permitir una ventaja recibida en lugar del beneficiario normal (por ejemplo. Dicho esto. La revaloración contemporánea del dossier muestra que está en baja notablemente la idea de sustitución. . en sus argumentaciones soteriológicas. y la persona puede quedar eliminada en el orden de las relaciones en que ha sido reemplazada. a no ser que el sustituyente actúe en su nombre como representante mandatario e intervenga en su favor. numerosos comentaristas han encontrado su realidad en diversos textos de la Escritura. El «en lugar nuestro» está dirigido por el «en favor nuestro» y no tiene que hacernos olvidar nunca el «por causa de nosotros». Sin embargo. el representante sustituye al que es representado. Puede ser fraudulenta (sustituir a un niño por otro). nos restablece en nuestra situación de compañeros de Dios. LA SUSTITUCIÓN La sustitución consiste en reemplazar un elemento por otro en un todo. a través del intercambio y de la solidaridad. Al obrar así. Salmerón. R. es difícil distinguir siempre entre la afirmación misma y ciertas metáforas o exageraciones oratorias. sino al servicio de la justificación por la fe. Hay por tanto una violencia de Dios y hasta una venganza que ejercer sobre el pecado. ¡nrra). 7. en la perspectiva del intercambio entre el pecado y la justicia que tiene lugar entre Cristo y nosotros. El elemento de verdad de la sustitución ha sido traducido muy bien por B.. En el siglo XX. Du Verbc ¡ncarné (Agnus Dei). J. Paris 1961. que a menudo quedan corregidas mediante el rodeo prudente de un «como si». Cornely va en este mismo sentido sin preocuparse por los superlativos 6 . Del siglo XVI al siglo XX en torno a la sustitución penal Este tema ya se señaló en las citas del sombrío florilegio. art. representados ampliamente en este dossier. por su aceptación de ellos como si fueran suyos propios» 7 . Estas ideas se recogerán también en el lado católico. Olivier las juiciosas indicaciones que me dio sobre el sentido que tiene la idea de sustitución en Lutero. de una realidad empírica.386 JESUCRISTO. Dogmática I.Cerf. Madrid 1984. sin tener en cuenta el movimiento dialéctico que siempre supone la inversión de los puntos de vista. La blasfemia que constituye el pecado. Pero Cristo se carga al propio tiempo él mismo con toda la cólera divina contra el pecado que llevaba consigo: «Bajado del cielo. no tiene reparo en decir que Cristo asumió la persona de todos los pecadores y la culpabilidad de todos nuestros delitos.. bajo el peso del pecado del mundo. Paris 1967. en la Éncyclopédie de la fo/. teólogo jesuíta del concilio de Trento. hasta poder ser llamado justamente el maldito de Dios 5 . el católico corre fácilmente el peligro de dejarse engañar por una lectura material de los textos. el Hijo de Dios se aleja del Padre. sino del aspecto metaempírico de su identificación con el género humano: «Cristo toma sobre sí el pecado del mundo y lo hace pasar a su propia vida. el teólogo ruso Sergio Bulgakov lleva también hasta el extremo la afirmación de que Cristo asume el pecado universal. donde lo negativo se cambia en positivo.. en donde el hombre se hace falso-Dios a sus propios ojos. citando L'Evangile de Jósus-Christ. porque él se puso antes en mi lugar para abrime el camino» 2 . En la profundidad de la inhumanación. Une enquéte exégetique. Cf. Agradezco a D. LAURET. Ratzinger formaliza demasiado exclusivamente en torno a la idea de sustitución el conjunto doctrinal. C. «Subsütution». En el siglo XIX. t. S. ya que el verdadero Dios se carga de ese falso-Dios y muere de ese modo pra curarnos de nuestro mal. que había hecho de él uno de sus motivos privilegiados 3 .. La sustitución del pecador por el inocente hecho culpable no se pone entonces formalmente al servicio de una justicia penal. Paris 1943. el pecado queda destruido en su muerte. queda aniquilado en la cruz. Cristo se reviste de la «persona» de los pecadores y asume su papel. en el abajamiento. Nos bastará indicar ahora el panorama de teorías que convergen todas ellas en la idea de que Cristo sufrió en lugar nuestro el castigo de nuestros pecados. supra. 115-117. en el nivel de los pecadores. no puede menos de tener en cuenta el mal cometido. Cf.. 84.. 141. El justo. en Iniciación a la práctica de la teología. . O. que le exige inexorablemente beber el cáliz de su cólera contra el pecado y finalmente lo abandona bajo ese peso aplastante. es el testigo de la sustitución en la culpabilidad.SABOURIN. que resulta extraña al pensamiento de Lutero. pero esta violencia es la del amor4. según la lectura que Lutero hace de la Escritura. 2. sin duda. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 387 que muchos teólogos de los tiempos modernos habían reducido la mediación a una sustitución muy cosificada. SABOURIN. Cf. Jesús ha venido para realizar por nuestra salvación lo que no podíamos hacer por nosotros mismos: abrirnos el camino hacia el Reino y pedir que le sigamos.. que tiene como centro el admirable intercambio y como dos focos las ideas de sustitución y de solidaridad (cf.Al contrario.. Es ante todo «para nosotros». se su4. 276-277. La verdad es que estas afirmaciones excesivas se inscriben también en un movimiento de solidaridad. Lauret con la fórmula de «sustitución iniciática». pero desconectadas del tema de la justificación por la fe y orientadas en la perspectiva de la satisfacción. 254. Se aleja de la santidad para entrar en el pecado.. esta carne de pecado se hace la suya propia. y por eso precisamente es justo. que es la identificación del Hijo con todo el género humano por medio de la recepción de la esencia humana. 5. L. tomando el pecado del mundo. D. A través de su humanidad. Aubier. Por otra parte. D. BOLLGAKOV . Lo que aquí domina es el punto de vista personal. «Yo puedo seguir a Jesús —dice un catequista africano—. Porque hay numerosos matices y acentuaciones. Cristiandad. De este modo. que llega hasta la identificación con el viejo Adán. Pero la justicia de Dios. B. 3. B. 78-86. II. L. 282. Yaoündé 1972. La persona misma de Cristo se hace culpable de todos los pecados del mundo y muere como culpable. Lutero. Cristologia dogmática. Rcdemption sacriñcielle. marchar por el mismo camino que él. Cié. enviado al mundo por el Padre. No se trata. se pone ante los ojos de Dios. 6. En los reformadores. aunque no tenga nada que ver con el pecado. tiene lugar la asimilación del pecado y de los pecados. 303. Cunitz-E. que se dejó juzgar!—. Pero el pensamiento se simplifica y se endurece peligrosamente. 11. hemos sufrido lo que tenía que sucedemos. 17. o.Reuss. Cí. En nuestros días. 15. En la interpretación de su pensamiento hay que tener en cuenta la dialéctica que se desarrolla a partir de la identidad del que juzga y del que es juzgado: «Ha llegado el momento de enunciar la proposición decisiva: sucedió que el Hijo de Dios ejecutó el justo juicio de Dios sobre nosotros. al asumir nuestra condenación y nuestro castigo —para cumplir toda justicia— y al tomar nuestro sitio sufriendo en lugar nuestro»13. Así pues. Barth ha desarrollado con energía el tema del «juez juzgado en lugar nuestro» 12 . 1.. Fundamentos de cristología. ParisBrugcs 1965. 222. El Hijo de Dios ejerció el juicio —iy es él el juez que fue juzgado. 1. 19. 82. lbid. c. W. Labor ct Fidcs. 252. hasta el punto de que él ha reparado nuestros pecados» 11 .. ya que ahora todo pasa entre Jesús y su Padre. 5. 263. Gcncve 1955. J. BARTH. el juicio y la maldición que de allí se derivan para nosotros cayeron sobre él»14. Bulgakov ve en este misterio el carácter asombroso del «sacrificio del amor salvador». ofrecida por la resurrección. G. Cf. 83-85. el punto extremo de la kénosis de la encarnación por la que Cristo acepta «la prueba de la cólera de Dios y de la lejanía de Dios. ¡bid. ¿No conduce el sentido místico de la paradoja en este caso a una idea de Dios muy discutible? Calvino está cerca de Lutero y opina igualmente que Cristo fue hecho pecador. y el que lo exige. V. de la sustitución en el castigo. Institution de ¡a religión chrétierme. que generalmente están ausentes de las teorías de la sustitución. Salamanca 1974. el condenado y el ajusticiado—. pero renovándolo mediante una doble llamada a los datos de la historia por una parte y a la realidad de la resurrección por otra...235. 16.supra. se ha hecho su pecado.249.. noche de Getscmaní. Esta muerte es una «expiación representativa» en la que se desarrolla la inversión dialéctica entre el justo y los blasfemos. los hombres. como la pena capital por los pecados del mundo» 9 . K. entre el que sufre el castigo para «expiar». D. en la que le está reservada una muerte inexorable y violenta. y la acusación. pero la dominante de su pensamiento considera que Cristo nos sustituye en la condenación: él es ante el Padre el gran acusado en nuestro nombre 10 . Brunswigac 1893.ed. Sigúeme. En los católicos éste es ya un hecho plenamente cumplido. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 389 merge en esa noche del pecado. 9. 90-94. 262-263. t. 13. pero puesto que fue así la voluntad de Dios. punto por punto.. angustia mortal. Ibid. Pannenberg ha intentado recuperar el tema de la dogmática protestante. Y realizó nuestra reconciliación con Dios en lo que hizo por nosotros. compensar y «satisfacer». 12.. IV. esto es. Uisütution de ia religión c/irctienne. lo impone y lo hace lo más absoluto posible. Él puede «hacerse responsable de nuestros pecados». t. porque «el pecado que cometemos nosotros. I. dice quiénes son los 14. Dogmatique. con los efectos oratorios del siglo XIX17 y con la teología escolástica de comienzos del siglo XX18. Pero la confirmación divina de sus pretensiones. Cí. CALVIN. p. Más recientemente. GALOT.388 JESUCRISTO. 74. PANNENBERG . J.. Le Rcdcmption mystére d'Alliancc.supra. Cristo se expone a sí mismo «a la acusación y al veredicto que nosotros merecemos». 17. ID .supra.. Pero esta fuerte insistencia en la sustitución se integra en Barth en el tema del intercambio entre el veredicto de condenación que golpeó a Jesús y el juicio de absolución reconciliadora que nos declara justos. CALVIN.. La influencia indirecta de la reflexión protestante desempeñó su papel en esta evolución. In Cor. Las sombrías teorías protestantes se prestaban sin duda al corto-circuito. Porque los teólogos ya no tienen ante la vista la justicia justificante de Dios. D.. La doctrine de ¡a rccoticiliaíion.. ni el intercambio entre el pecado y la justicia que se produce entre los hombres y Cristo. Bossuet y Bourdaloue en el siglo XVII 16 . Para él es capital el hecho de que la muerte de Jesús sea el resultado de un proceso condenatorio y de un juicio capital para él: «Nuestro proceso criminal ante Dios se ha trasferido a Jesucristo. Porque Jesús fue condenado por haber blasfemado contra la ley. Enuncia de este modo su propia tesis: «La muerte de Jesús en cruz se ha manifestado a partir de su resurrección como el castigo sufrido en nuestro lugar para la existencia de la humanidad que ha ofendido a D¡os>¿9. Más adelante nos encontramos ya con Grotius 15 . el teólogo luterano W. Ibid 10. Cí. . citado por J. 85-88. Cf. Volvemos a encontrarnos aquí con Calvino. B. supra. 8. Genéve 1966. 18. Baum-E.. vol. Jesús recibe el castigo de nuestros pecados. La tesis más corriente es la de la sustitución penal propiamente dicha. 50. 286-287. Labor ct Fidcs. t. haciéndose él mismo ese juicio por nosotros. Sí. II. K. su juicio sobre nosotros tuvo lugar en la persona de su Hijo —de forma que él fue c! acusado.»8. n. Lesétre opinaba a comienzos de este siglo que. Salamanca 1972. Lutero ve en el desamparo de Cristo en la cruz y en sus palabras de abandono la expresión del tormento infernal: ¿acaso el abandono de Dios no es el tormento por excelencia del condenado. Expresiones sacadas del Comm. 326.. la pena de daño? Así pues. lo mismo que el intercambio entre la justicia y el pecado que se evoca en los famosos versículos paulinos. la del infierno propiamente dicho. 21.390 JESUCRISTO. S. 23. pero en el marco de una sistemática muy distinta que no recoge el tema de la sustitución puramente penal. Se encuentra un presentimiento antiguo de esta expresión en un texto de la liturgia mozárabe que atribuye la redención al «oficio vicario» (vicario muñere) del Hijo. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 391 verdaderos blasfemos y quién es el justo. Por eso es sano que. BOULGAKOV . c. IV. Jesús sufrió «lo que ya sufren los condenados». la Comisión Teológica Internacional haya pronunciado recientemente un juicio claro en este sentido. ni siquiera simbólicamente. 1924. Jesús padeció la pena de la muerte infernal. Algunas cuestiones relativas a la cristologia IV. Duquoc21. Del siglo XXal siglo XX la satisfacción vicaria 20. La teoría de W. 268-269. es decir. La idea de sustitución en el castigo llegó hasta el fondo de ella misma con la doble perspectiva de la sustitución en la condenación y en el tormento del infierno. J. Pero lo hacía a costa de una confusión inconsciente entre el furor del propio pecado y la cólera amorosa de Dios ante el pecado. de la que lo libró la resurrección 24 . que es el sustituto (vicarius) de la humanidad culpable 28 .-Más recientemente.. Expresé ya mis reticencias ante esa tesis extrema en RechScRel 59 (1971) 88-89. RIVIERE Sur les premieres applications du lerme «satisfactio» a iocuvre du Cbist. Recogiendo las ideas de Nicolás de Cusa. 7. París 1902. Su Padre le hizo sentir todo el rigor del anatema» 26 . 22. según la cual la muerte de Jesús contiene la nuestra y triunfa sobre ella20. H. al juicio de Dios. La fórmula técnica aparece por primera vez. Weimar 1892. interpreta la bajada a los infiernos como un descendimiento al infierno. Ibid 24. SABOURIN. Dobmayer (+1805). La exclusión de que fue objeto Jesús da origen a la «representación inclusiva». 7. Cristologia. 2. Este mismo documento expresa el malestar de la Comisión ante los conceptos de «sustitución expiatoria» y de «expiación vicaria»: lbid. 529. después de tantas imprecisiones.. Una estética teológica. o. H.VIN. Desde el siglo XLX otra corriente teológica desarrolló diversas teorías bajo el título común de «satisfacción vicaria». del que sólo cabe lamentar que haga una alusión demasiado fácil y ligera a la teología protestante. 3. Esta toma de posición no ha encontrado todavía la publicidad que se merecía. Clona.Doc. que se sepa. 1803 (1981) 229. O. los tormentos del ¡nfierno>rs. CAI. sus sufrimientos y su desamparo. 434. Cf. en la pluma del lenedictino alemán M. Cath. expreso todas mis reservas personales ante la polarización de los teólogos de los tiempos modernos sobre la sustitución penal y la dramatización a la que se abrió el camino. Calvino. La paradoja existe ciertamente. U. 28. LESETRE. y solamente de ellos. Por parte católica. Encuentro. 364. «No hay que pensar que Dios haya castigado o condenado a Cristo en lugar nuestro. . 1-2:WA 5. Jesús vivió por sustitución la muerte merecida por los blasfemos. D . H. Es verdad que intentaba dar cuenta de la paradoja absoluta del misterio de la cruz en donde la justicia justificante de Dios se enfrenta con la opacidad abismal del pecado. 3. c . afirma que Jesús pasó por la experiencia de la «segunda muerte». t. el juicio injusto del que ha sido objeto no puede remitir. Así pues. En este terreno. C. 240-252. o. Pero Jesús no muere en cuanto castigado por Dios en el lugar nuestro. es más bien el signo de la kénosis del que fue entregado en manos de los pecadores. 598-608. ya que Cristo no se vio afectado en nada por el pecado y su grito no es blasfemia. Pero Lutero es también consciente de que éstas son afirmaciones paradójicas. Se trata de una teoría que presentan erróneamente varios autores. Esta teoría toma sus debidas distancias respecto a la de la sustitución penal entendida en sentido estricto. pero invoca a su Dios y confiesa de este modo que no está abandonado» 23 . «Grita que está abandonado de Dios. «Jesucristo fue hecho por nosotros maldición. experimentó «el espanto y el horror de una conciencia desconcertada y saboreó la cólera eterna» 22 . piensa que la kénosis de Cristo llegó hasta d abandono escatológico por parte de Dios. la distancia misteriosa que se inscribió entre Jesús y su Padre.296. El Mesías. 26. /Mí. sino clamor inocente. 187-192. Ensayo dogmático. Pannenberg ha sido criticada por Ch. son efecto y consecuencia de los pecadores y del pecado. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL. 25. Nuevo Testamento.C. por su parte. Cu. concretamente en la teología reformada» 27 . pero opina que sufrió como castigo «lo equivalente de lo que debería haber sufrido la humanidad. Citade por J. 21. histítiition déla religión chrétieiwe. citado por L. IV: Bulletinde Littérature ecclésiastiquc. Teniendo en cuenta las correcciones que la diversidad de interpretaciones aquí señaladas merece aportar. Madrid 1989. mereciendo el pecado el infierno. Notre-Seignmr Jésus-Christ dans son saini Évangile. ¡nps. y sin espíritu de amalgama. Bulgakov marca un retroceso: se niega a afirmar que «Cristo hubiera sufrido los tormentos auténticos del infierno en lugar del hombre». DUQUOC. La palabra satisfacción ex27. V O N B ALTHASAR. Sigíleme. II. Etude théologiqve. Tournai 1959. El lugar de la resurrección en el acontecimiento salvífico tampoco constituye en él una magnitud teológica. En la solidaridad vo32. . no ya el castigo. Desclée. 31. La solidaridad es una traducción moderna de la actitud del buen samaritano que se portó como prójimo del hombre maltratado por los bandidos (Le 10. «el concepto de satisfactio vicaria. D. Ya hemos visto cómo esta posición. que identifica redención y satisfacción y reduce la mediación descendente a la ascendente: esta convicción fundamental pesa sobre las exégesis de los textos patrísticos que recoge sin embargo con una adecuada exigencia científica. por el homenaje del Hombre-Dios»32. J. soportar con él las injusticias de que es objeto. defenderlo y ayudarle a salir de la miseria o de la opresión. El término de «vicario» expresa un aspecto concreto de la sustitución: Jesús toma sobre sí una tarea que nosotros no podíamos cumplir. C. como demuestran las expresiones mixtas de «sustitución expiatoria» o de «expiación vicaria».392 JESUCRISTO. compartir sus sufrimientos. Supera con mucho el orden de las obligaciones derivadas del derecho o del hecho. y francamente erróneo reducir a esta sistematización el misterio de la mediación salvífica de Cristo. La satisfacción vicaria es un acto de reparación moral.21. en nombre de los hermanos culpables. 33. afirma que Dios. nuestras solidaridades nos definen de alguna manera. Le Mystére de la Rédemption.T. L. que se quedó en cartera y que insistía mucho en la satisfacción realizada por Cristo. ibid. y comprendía un canon afirmando que la satisfacción vicaria no repugna a la justicia divina30. pertenece realmente a la fórmula católica del dogma redentor»29. pero también vivir con él. J. Esta tesis corre igualmente el peligro de hacer pensar que Cristo lo hizo todo en lugar nuestro. Bajo su mejor forma. 13/2. la solidaridad indica muchas veces el acto de una opción voluntaria. y falsea el equilibrio de la doctrina. C. La dificultad que se plantea a propósito de esta teoría procede de la idea de compensación que no se reprueba expresamente en ella. a pesar de su formulación un tanto suavizada. París 1937. 30. sino la reparación de la ofensa hecha a Dios. Mediador de Dios y de los hombres. los pobres. L. no es así en lo que concierne al de la justicia conmutativa. MALEVEZ: NouvRevTheol 82 (1950) 217. L. la doctrina de la satisfacción vicaria fue la del gran historiador del dogma de la redención. 24. En un mundo en que las relaciones colectivas tienen cada vez más peso. Malevez al presentar hace poco la última obra de J. No cabe duda de que el término de satisfacción pertenece al lenguaje y al misterio de nuestra salvación en Cristo.23. Pero es muy exagerado canonizar dogmáticamente la teoría teológica de la satisfacción vicaria. cf. O. En su artículo «Rédemption» del Dictionnaire de Théologie Catholique.P.T. RIVIERE.col. Hacerse solidario de un pueblo. es aceptar los riesgos de una comunidad de destino con él. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 393 presa en ella. Le dogme de la rédemption. en especial los desfavorecidos de este mundo. Para Riviere. Riviere. de un ambiente de vida o de un grupo. Por otra parte. LA REPRESENTACIÓN Y LA SOLIDARIDAD La experiencia de la solidaridad En nuestro mundo cultural. Riviere sigue estando impregnado de la mentalidad teológica. col. Cf. en su deseo amoroso de perdonar los pecados de los hombres.C. RIVIÍRE. Riviere matiza su formulación: «la idea fundamental implicada en estos términos pertenece a la fórmula de la fe católica»31. la satisfacción ofrecida a la santidad de Dios. Lecoffrc París 1931. los débiles y los excluidos. en vez de abrirnos tan sólo el camino de nuestra propia satisfacción.. que arroja una sombra sobre el concepto positivo de reparación. GUILLON. que se inscribe en el horizonte sombrío de la pena y del castigo.t. por el que asumimos un vínculo con los que están originalmente alejados de nosotros. «decretó como condición previa la vida y la muerte de su Hijo» . Sigue siendo la de Riviere.C. el término de solidaridad es portador de una gran carga afectiva y remite a unas experiencias fuertes.C. I. Finalmente. Esta definición recoge el desafortunado término de compensación. Finalmente. Paris 1985. Etapes d'une éwlution. RICHARD. 1982. 187-189. Quizás el autor estaba en este juicio influido por el esquema del Vaticano I sobre la redención. resultaba perniciosa. sin tener la autoridad canónica que se atribuye a un término definido. En efecto.C. no se puede olvidar que en muchos autores sigue estando en comunicación con la sustitución penal. positiva o negativamente. La Üiéologie catholique de la rédemption au XX siécle. ya hemos visto en qué sentido. Letouzey et Ané. 36). GUILLON. que no pertenece ni a Anselmo ni a Tomás de Aquino. J. 29. ofrece amplios extractos de este esquema. Se resalta fuertemente el amor de Cristo en su ministerio pascual. D. 1921. Si Riviere desconfía del esquema de la justicia vindicativa y penal. Riviere resumía así su teología de la redención: «La redención es la compensación. judío con los judíos. sinley con los sin-ley. sino también de la amistad y simplemente del amor. el padre Yves de Montcheuil: hecho prisionero en la cueva de la Luiré en julio de 1944. con los hombres. También hemos encontrado ya el orden solidario de las libertades. el Verbo de Dios se hizo solidario de toda la humanidad y la hizo solidaria de su divinidad. cuando el ataque del maquis de Vervors al que se había incorporado por razones espirituales y apostólicas. muchos hombres han pagado con su vida su voluntad de solidaridad. Solidaridad y salvación En todos los tiempos la idea de solidaridad ha estado asociada con la de salvación. Desde entonces. de naturaleza y de condición. Los argumentos soteriológicos de nuestra divinización se basan en esta doble solidaridad. es capaz de cambiar el sentido de la solidaridad humana del mal en bien. pero no puede ser ese representante. dicen unas veces sustitución y otras solidaridad. como decía san Pablo que se hizo todo para todos. pero también entre una situación de sufrimiento y de injusticia y una actividad de promoción y de liberación. Y. es lo que ocurrió durante la última guerra mundial con una persona ya citada por su obra teológica. Cf. que es la del único mediador. pp. que asume voluntariamente una solidaridad completa con la humanidad. Por muy conmovedora que sea. . de Lubac. Desde sus orígenes. la solidaridad de condición y de destino asumida por Cristo con nosotros. hay un intercambio entre unos patrimonios de valor (dignidad. la una y la otra son como los dos focos de una misma eclipse. Lo más significativo en este as- 34. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 395 luntaria. Aubier. nos remite una vez más a la solidaridad. incluso en las consecuencias del pecado que lo une a ella para su desdicha. En definitiva. Jesús no ha venido solamente a compartir nuestro destino como un hombre entre los hombres. 8-9. La solidaridad de Cristo con nosotros no es la de un hecho original. a fin de trasformarla en solidaridad de justicia y de felicidad y de comunicarnos el beneficio de la solidaridad divina que es por origen la suya.). En efecto. Todo esto pertenece a la mediación descendente. Mélangcs tliéologiqucs. esta solidaridad podría no cambiar en nada nuestra sustitución. Pero el sacrificio. generosidad. Pero Cristo toma sobre sí la solidaridad de nuestros sufrimientos y de nuestro destino marcado por el pecado. En el orden que aquí nos ocupa. si no ha asumido una solidaridad auténtica. de darle un nuevo fundamento y de liberarla. La relación entre la sustitución y la solidaridad se basa siempre en el admirable intercambio. se la podría acusar de no conseguir otra cosa si no hacer un desgraciado más. Por eso. no se da una sustitución pura y simple. débil con los débiles (1 Cor 9.. y luego por la lógica interna que une sustitución con solidaridad. respondió al oficial alemán que le interrogaba: «He venido de París expresamente para estar a su lado» 34 . La verdad de la sustitución supone la solidaridad. no sólo de una camaradería cordial. de reparación y de reconciliación. la expiación dolorosa y la satisfacción suponen igualmente. De lo contrario. según el movimiento de la mediación ascendente. con los dos compañeros que hay que unir entre sí.. Por la encarnación. pero puede ser también el lazo. Es el fruto de una libre decisión por parte del Hijo. la de la sustitución. por venir de otra parte. Fue fusilado unos días más tarde. La representación se presenta como el término medio entre la sustitución y la solidaridad. 20-22). Muchos misioneros han vivido esta misma actitud a lo largo de los siglos en los países donde querían implantar el evangelio.394 JESUCRISTO. DE MONTCHEUIL. La categoría histórica más reciente de la mediación ascendente. prólogo de H. la persona sustituida se vería reducida a la nada. el razonamiento subyacente al redescubrimiento de la solidaridad puede partir de la sustitución: Cristo no puede sustituir a los hombres pecadores para promover su retorno a Dios más que con la condición de ser legítimamente su representante ante Dios. primero por una reacción legítima contra una teología que absolutizaba indebidamente un concepto aislado y confiscaba de manera errónea en su propio beneficio todos los aspectos de nuestra salvación. Es verdad que la solidaridad puede detenerse en la defensa de unos intereses de grupo. la Cabeza de ese gran cuerpo de la humanidad que él recapitula en sí La solidaridad en la Escritura Algunos textos bíblicos funcionan como si se tratara de un test de Rorschach: según las épocas y las lentes con que se leen. la evangelización ha supuesto un compromiso de solidaridad del apóstol con los hombres a los que ha sido enviado. El valor de esta solidaridad no es solamente ejemplar. mismo en su movimiento de retorno al Padre. París 1951. Este título de la solidaridad es necesario para que él pueda ser de verdad nuestro representante ante Dios. Semejante solidaridad puede conducir a la muerte. Una buena prueba de ello es la frecuente aparición de esta palabra a lo largo de estas páginas. Ef 1. o. 2). 31. Para Cirilo de Alejandría. 119. Del mismo modo. L. que «Cristo nos llevaba a todos. sobre Jn 1. toma la condición de esclavo (Flp 2. para trasformar nuestra pobreza en riqueza. o.. no hay más que un solo cuerpo al que está unida nuestra pluralidad. que se basa en los distintos aspectos simbólicos de la solidaridad de Cristo con nosotros. En 1959. 6-7). 2. 5. en orden a expiar los pecados del pueblo. Ya a comienzos del siglo. 39. L. a mí me lo hicisteis» (Me 25. la carta a los Hebreos desarrolla largamente la idea de la solidaridad del sumo sacerdote que se ha hecho hermano de los hombres: «Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos. con otros muchos. 4). MEDEBIELLE. para tomar sobre sí la maldición y el pecado. La constitución Gaudiumet Spes del Vaticano 11 resume así la entrada de Jesús en la solidaridad múltiple con la comunidad humana: «El propio Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana. La solidaridad tiene su fuente en el movimiento descendente de la mediación de Cristo. «todos nosotros estábamos en el que murió y resucitó por causa de nosotros y para nosotros» 39 . Esta misma solidaridad le permite a Cristo. En Cristo. La dialéctica de uno para todos y todos para uno vale en un sentido opuesto de nuestra solidaridad en Adán y de nuestra solidaridad en Cristo (Rom 5. 3-11). n. Gaudim et Spes. 32. en su doble dimensión humana y divina. 12-21. in evang. 21-22). sepámoslo bien. 36. en su riqueza pero también en su complejidad. Pues. c. Éste es. De rico como era. t. hasta el punto de que morimos con él: «El amor de Cristo nos apremia al pensar que. comió con publícanos y pecadores. 40). la expiación penal y la sustitución 35 . rezar los salmos en nombre de todos los que forman su cuerpo. el gran movimiento de solidaridad que une a Cristo en nosotros y a nosotros con Cristo.63. Los padres de la Iglesia son en este punto los herederos espontáneos de la Escritura. fuente de la vida social. 29: PG 73. para comunicarnos su justicia (Gal 3. QRILO SE ALEJANDRÍA . Esta exégesis es cada vez más corriente en nuestros días. Este intercambio afecta a la misma cruz: nosotros le comunicamos nuestra propia muerte. F. es el poema del Siervo doliente. 5. 15. 2 Cor 5. 9). «Expiation». A.396 JESUCRISTO. pero él nos comunica el beneficio salvífico de su propia muerte. Eligió la vida propia de un trabajador de su tiempo y de su tierra»37. Joh. 1 Cor 15. La reciprocidad de esta solidaridad se señala en la escena del juicio final: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños. 19. 98. santificó los vínculos humanos. 21). todos por tanto murieron» (2 Cor 5. Sin que aparezca la palabra. 38. que nos conduce a no formar más que un solo cuerpo con él (Col 1. gran exégeta de san Pablo. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 397 pecto. .. pero se realiza y se acaba según el movimiento ascendente que nos lleva al Padre como una sola familia y un solo cuerpo. RICHARD.. RICHARD . Ef 1. 23-30). En ella el orden de la salvación respeta el de la creación. 15. bajó a la casa de Zaqueo. Suppl. La teología del bautismo es presentada por Pablo como una participación y una asimilación a su muerte y a su resurrección (Rom 6. sobre todo los de la familia. si uno murió por todos. la realidad de la solidaridad es inmanente a numerosos textos paulinos. 35. Ireneo desarrolla su propia teología de la recapitulación. Glosando Ef 1. Cristo se hace pobre por nosotros (2 Cor 8. 37. 23. O. 17-18. A. 192d. 14). Letouzey ct Anc.. Sometiéndose voluntariamente a las leyes de su patria. en DicL Bibl. Epjst. Prat. tal como nos las refieren los evangelios. cf. habiendo sido probado en el sufrimiento. Comm. Reveló el amor del Padre y la excelsa vocación del hombre evocando las relaciones más comunes de la vida social y sirviéndose del lenguaje y de las imágenes de la vida diaria corriente. citado por L. 10. La lectura teológica que hace Pablo del acontecimiento de Cristo nos remite a las actitudes de Jesús. Se ha visto igualmente cómo el tema de la solidaridad estaba subyaciendo en las argumentaciones soteriológicas de los padres. Esta solidaridad se pone al servicio del intercambio que tiene lugar entre él y nosotros: se identifica con nosotros para cambiar nuestra situación. puede ayudar a los que se ven probados» (Heb 2. había orientado la interpretación de la Escritura en el sentido de la solidaridad. sino de una solidaridad aceptada con vistas a la expiación y al perdón divino» 36 . de condición divina.. 13. 2. San Cipriano nos dice. 3. Esta solidaridad tiene su último fundamento en el designio eterno de Dios que nos ha elegido en Cristo antes de la fundación del mundo (cf. RICAHARD. c. con la que él se unificó»38. s e g ú n san Agustín. hablando de la eucaristía. citado por L. SANQPHANO. 13. II. 18. 119. Richard dice por el contrario: «No se trata de una sustitución del pueblo culpable por el siervo fiel. Médebielle en 1938 subrayaba en él. 4. 3. Paris 1938. Asistió a las bodas de Cana. para ser misericordioso y sumo sacerdote fiel en lo que toca a Dios. como hemos visto. Esta solidaridad está al servicio de nuestra unión mística con Cristo. C. vecino. Pero este primer aspecto de la mediación es inseparable del segundo. Cristo e s nuestra Cabeza. S. tiene por ello un valor absoluto y por tanto universal. Cada hombre se define ahora por el hecho de que Jesucristo es su hermano. a la pretensión de universalidad de la acción salvífica de Jesús. Es «una vez por todas» (ephapax: Heb 7. estableció ya en Jesucristo un lazo de comunión con nosotros. 2. opinaba que «hay q u e superar c i e r t a m e n t e el simple c o n c e p t o de solidaridad» 4 6 . 40. Precisamente en el cuerpo de Cristo se nos da y se nos ofrece corporalmente la salvación» 43 . el movimiento original de la solidaridad asumida por el mediador nos pone en situación de «solidaridad divina». Duquoc. se cambia la situación de todos. CH. El misterio pascual de la muerte y de la resurrección es un acto divino. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 399 Solidaridad y universalidad de la salvación Uno de los aspectos de la contestación contemporánea se refiere. Con la venida de Cristo se abrió a todo el mundo y a todos los hombres un nuevo kairós. 46. 44. Con él se ha hecho nueva la situación de todos. v o n Balthasar. se trata del destino de toda la humanidad» 40 . a. L a reciprocidad entre solidaridad divina y solidaridad h u m a n a en C r i s t o f u n d a m e n t a p o r c o n s i g u i e n t e u n n u e v o tipo de s o l i d a r i d a d p a r a t o d a la h u m a n i d a d . En esta solidaridad creadora de u n n u e v o c u e r p o . 41. Pero puesto que con Jesucristo viene Dios mismo. supra. R e c i e n t e m e n t e . n. 48. 252-253.J. Kasper. 1. U. sino que funde entre los hombres una solidaridad nueva y los convoque a formar un solo «cuerpo» es un dato iluminador. q. Nos parece insuficiente una respuesta que apele únicamente a la solidaridad divina y realmente resulta insuficiente cuando se piensa en la economía de la encarnación. una nueva posibilidad de salvación. 27) y tiene un alcance transhistórico. Por una parte. Por tanto. KASPER. conciudadano. muestra muy bien cómo la encarnación del Hijo de Dios fundamenta entre los hombres un nuevo orden de soli- d a r i d a d e n virtud m i s m a d e la p r o x i m i d a d c o n D i o s q u e inaugura p a r a c a d a u n o de ellos: «De hecho. Como dice atinadamente Ch. porque en la humanidad única el ser de cada uno es determinado por el de todos. W. al entrar (Jesucristo) como Hijo de Dios corporalmentc en el mundo. 42. Salamanca 1979 . 45. POUT une théologic intégrale de la rédeupúon: (Revuc Thomiste81/l (1981) 42. «En él no se trata tan sólo de su destino. injertada en la solidaridad original d e creac i ó n y d e destino histórico. criticando ciertas t e o l o g í a s c o n t e m p o r á n e a s d e la salvación. El título de Hijo del hombre nos orienta en este sentido. Pero parece ser que sus a c u s a - ciones se refieren tan sólo a las reducciones del concepto de solidaridad a s u s aspectos más elementales y corrientes. «eminente» y 308. NICOLÁS. Ibid. en el que ya heñios encontrado la llamada al orden solidario de las libertades 42 . hay que dar cuenta. . ad 1. cohombre. el de la «solidaridad humana» que Cristo estableció entre él y nosotros y que nos permite tener parte en la solidaridad divina. a .398 JESUCRISTO. sin apelar a él. La manera con que acabo de definir la solidaridad. H. es preciso «descubrir un punto de vista que sirva de fundamento al mismo tiempo a las dos relaciones: la inclusión de los hombres en Cristo y la necesidad del compromiso libre de cada hombre con Cristo»41. \ON BALTHASAR . III. El hecho de que la humanidad de Cristo no solamente asuma la solidaridad humana. Lo que está pidiendo una mayor reflexión en nuestros días es la antropología del cuerpo místico de Cristo. M. El hombre Jesús. el famoso «por nosotros» d e la E s critura toma t a m b i é n el sentido de « e n c a b e z a d o s p o r él» 44 . Sigúeme. Sigúeme. Ahora Jesucristo pertenece al destino ontológico del hombre. Sin pretender que este concepto sea suficiente por sí solo para dar cuenta de la totalidad de la salvación. el hombre se encuentra con él corporalmente en vecindad con Dios. 42 (1978). por otra parte. Y llegam o s así a la a f i r m a c i ó n clásica de santo T o m á s : « L a Cabeza y los m i e m b r o s son c o m o u n a sola persona física» 4 5 . 43. U. t. En particular. DUQUOC. hemos de reconocer que está necesariamente implicado en los demás. debido al misterioso int e r c a m b i o que s e establece en la cruz. de la naturaleza y del funcionamiento de la solidaridad humana de Jesús y de lo que justifica la atribución a su humanidad particular de un carácter universal. Le Christ daos sa mission de RédemjMr: Associaüon sacerdotale «Limen Genitum». Salamanca 1972". compañero. W. es imposible dar cuenta del admirable intercambio —tan del gusto de Balthasar—. Jesús el Cristo. Vi. 208. Por eso en la actualidad tenemos mayor curiosidad y somos más exigentes a propósito de los signos puestos en la existencia humana de Jesús de esta solidaridad propia de su humanidad. Cf. Cristología. por su parte. Con el se cualificó de nuevo el espacio existencial de cada hombre y él mismo se hizo nuevo. El tema de la solidaridad se presenta singularmente fecundo a la hora de darle a esto una respuesta. Es capaz de alcanzarnos a todos en virtud de la omnipotencia divina que. 1. H. como hemos visto. Sean cuales sean sus poderes concretos. en su reagrupador. El único puede convertirse en tirano de todos. de la que constituye un paso al límite. la ejemplaridad y la causalidad representan a la vez su papel a través de un movimiento de reciprocidad. en el orden político.400 JESUCRISTO. oprimir a su pueblo. Luis XVI. rey. lo que él decide les afecta a todos. La intervención de Dios en nuestra historia por la encarnación utiliza esta estructura de las relaciones sociales en la historia humana. su cohesión. Ef 1. La relación de la multiplicidad de los miembros con la unidad del grupo queda mediatizada por la relación de los miembros con una persona única que simboliza y hace efectiva dicha unidad. fundador para todos de una unidad. a través del simbolismo del soberano. En esta dialéctica de identidad y de oposición. objeto de respeto y de orgullo durante su vida. puesto que por el pecado de Adán todos habían recibido la condenación. En esta oposición representan su papel las libertades. bien en la acogida. de una solidaridad y de un destino nuevos. Esta relación está hecha de una dialéctica de identidad y de oposición. es decir. como Gandhi. Lo que hace uno concierne a todos. Siendo el Hijo encarnado. El Único muere por obra de todos. dado el carácter trascendente que le confiere. y hasta de una apoteosis. «El Estado soy yo». aquel en quien todo un pueblo se reconoce y sigue su ejemplo. siendo esta oposición el lugar de un intercambio entre el que es único y todos los demás. considerada tanto en el tiempo como en el espacio. matarlo físicamente (Carlos I de Inglaterra. 22) y da realidad visible a su intención de hacer de la humanidad un solo cuerpo. Es el héroe nacional. en su libertador. Según la perspectiva bíblica de la personalidad corporativa. en un sentido «carismático». El obrar de Cristo la compromete por entero en un destino nuevo. presidente de la república. aquel que recibió toda soberanía y todo poder. Por este título es el nuevo Adán. ya que sigue viviendo en la memoria del pueblo después de haber asegurado su destino. Esta identidad remite sin embargo a una oposición: el único está frente a todos. de la humanidad universa]. su propio cuerpo que es la Iglesia. El funcionamiento de la relación uno/todos permite comprender algo de cómo funciona humanamente la universalidad de Jesús. 18. toda la humanidad se convierte en un solo ser en Cristo.. En el terreno del ideal tenemos al santo o al sabio. Ch. Pero esta unidad había jugado para lo peor.. de Cristo con nosotros nos indica muy bien que interviene en todos los tiempos de la mediación. Los textos bíblicos ilustran la dialéctica de la identidad y de la oposición a propósito de esta relación establecida entre Jesús y la humanidad. st q u e d a solo frente a todos y choca con el proyecto de muerte quees o b r a de todos. y se hace efectivamente solidario. arrastrarlo a la guerra. pero también la libertad de todos le afecta a él en la aceptación o en el rechazo. su muerte y su resurrección. el del justo y los pecadores.) o políticamente. El pueblo puede rebelarse contra él. decía Luís XIV. Esta oposición se vive primero de modo negativo: si Jesús vive el «por nosotros» de una solidaridad absoluta. el del salvador y los salvados. el soberano simboliza en última instancia la unidad de su pueblo: lo representa y compromete su destino. actúa como Cabeza y Jefe de esta humanidad (Col 1. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 401 única en su género. bien en el rechazo. poniendo el acto decisivo de la recapitulación de todas las cosas bajo una sola Cabeza (Ef 1. Pero esta identidad del Único y de todos supone también el momento de 1¿ oposición. A través de esta relación es como un grupo humano encuentra su unidad. ofrece en su nacimiento virginal el signo de que viene a reasumir a toda la humanidad para una creación nueva. entre él y el pueblo se produce un fenómeno de reflejo con la concentración de la vida de todos en uno solo. es obra de la «multitud» (hoi polloi) de los hombres. La nueva solidaridad basada en Cristo viene a restaurar la imagen de Dios que es la humanidad y a traerle la salvación. de honores especiales después de su muerte. Por su vida. La lumanidad queda «incluida» en Cristo. Esta oposición puede funcionar en sentido positivo o negativo en el intercambio que sigue. Pero también el único puede convertirse en el defensor de su pueblo. Por una parte. judíos y paganos. Su título de Resucitado lo celebra como el Señor. La humanidad era ya una en el designio creador de Dios. hacer que dimita en unas elecciones. La salvación de todos por uno solo La perspectiva paulina de la salvación de todos realizada por uno solo se apoya en el esquema antropológico dé la relación uno/todos que pertenece a la historia de los grupos humanos. de Gaulle pudo decir en 1940: «Francia soy yo» y dar progresivamente una efectividad a esta toma de conciencia. judíos y paganos. Cristo asumió la naturaleza humana y el destino ligado a su condición. La solidaridad de la relación uno/todos había dado origen a la proliferación del pecado. emperador. La identidad se expresa. 10). P e r o el conflicto se convierte en Jesús en un intercambio: uno solo da su vida por todos y su muerte da la vida y la justicia . por ejemplo. Se identificó con ella y se hizo solidario de ella. El «todos» aquí considerado no es ya un pueblo entre los pueblos. Pero no se hizo solamente un hombre entre los hombres. jefe «carismático». ni tampoco un individuo simplemente particular. Hay que comprender debidamente el sentido de este ministerio en la Iglesia. La libertad santa del Único ha convertido las libertades pecadoras. El conflicto inexpiable se ha convertido en reconciliación absoluta. Seuil. en Le minislére et les minisíéres sehn le Nouvvau Tcstamnt. 142. 48. la recibe. 37). Dossicr excgctiquc et ré/lcxion thcologique. utilizado por H.402 JESUCRISTO. La relación uno/todos tiene que poder expresarse simbólicamente (en el sentido fuerte de la palabra) y vivirse hasta el Final de los tiempos. Para recapitular esta dialéctica de la relación uno/todos entre Cristo y nosotros. 14). basado en la libertad santa y contagiosa de Cristo. La vida de Jesús. es la expresión de la totalidad de Dios para el mundo y de la totalidad del hombre ante Dios. París 1971. Gregoriana. en cuanto que la hace instrumentalmente presente e n virtud del mandato que ha recibido. Se establece un nuevo orden solidario de libertades. Les é¡xtrcs de Paul: le [ailmmniunautairc y B. espressione visibile di Dio. von Balthasar. U. bien sea fijando su oposición en un rechazo. de «universal concreto». no es un elemento humano que pueda generalizarse. Tal es el misterio de la Iglesia. 49. Delormc. como atestiguan la palabra del centurión al pie de la cruz. y nosotros. él es igualmente único. Jesús puede llamarse en sentido propio y único nuestro «universalconcreto» o nuestro «concreto-universal». Las libertades de todos se ven urgidas a lo largo de la historia a dar su respuesta al acto cumplido por uno solo: lo harán. von Balthasar en G. «Este intercambio original entre Cristo. Ratzingei". la multitud» se prolonga aún más. SESBOUE. Roma 1977. todos por tanto murieron» (2 Cor 5. evidentemente. Univ. Minisíéres etstructvre de l'Eglise. la Iglesia no es fuente de la salvación. los dos términos pueden atribuirse simultáneamente a Cristo. 16-33 y 347-417. es preciso que el mensaje de esa salvación se les trasmita según las leyes humanas de la comunicación. JAUBERT. es imposible dar cuenta del cómo humano de la universalidad de Jesús abstrayendo de la Iglesia. « e n la correlación entre la Iglesia y lo que no es Iglesia. Por eso la solidaridad de la salvación de todos realizada por uno solo no puede prescindir nunca de la libertad de cada uno. está puesta al servicio de la única mediación de Cristo. Universalidad de Jesús y misterio de la Iglesia La lógica de la encarnación que nos trae la salvación por medio de la humanidad de Jesús se extiende al misterio de la Iglesia. 47. la fe de los testigos del resucitado y el arrepentimiento de los destinatarios del discurso de Pentecostés (Hech 2. Por eso mismo la relación uno/todos se convierte en el «una vez por todas». Así es como la universalidad de la mediación de Cristo realiza su efectividad. En efecto. Pero el autor hace inicrvenir en la exposición de esta dialéctica «una multitud de sustituciones» que no se imponen. es lo que ocurre con Cristo. la muerte de todos es una liberación de la muerte del pecado y un retorno a la vida. Porque Cristo no es ni una ley general o una idea abstracta. . ya que se trata de «una existencia de uno para el olio». coopera con ella solamente sobre el fundamento d e su fe y de su respuesta al don absoluto de Dios. En ella la relación uno/todos es simbolizada ministerial mente por la relación algunos/ todos: algunos se ponen al servicio de todos para obrar en nombre de Cristo-Cabeza en el triple ministerio de la palabra. memorial q u e representa aquí y ahora el único acontecimiento de la salvación y con el que las «multitudes» están invitadas a comulgar. Paiis 1974. Pero el término de muerte ha cambiado de sentido: la muerte de uno solo es el resultado del pecado de todos. En contra de la ley lógica que quiere que lo universal sea abstracto y que lo concreto sea sólo particular. En cuanto hombre-Dios.h}o l a dirección de J. J. su obra no le añade nada. MARCHESI. lleva en sí la universalidad de Dios y la universalidad de los hombres. Sobe la dialéctica ministerial algunosAodos. cf. Porque el género humano es un cuerpo diacrónico y la humanidad propia de Jesús no podía ser concreta sin estar situada en un tiempo y en un lugar. Más aún. se puede introducir el concepto de origen hegeliano. Dios no es un individuo entre los demás. Le nouveau pcuple de Dita. Como Verbo hecho carne en la historia. Aubier. 33-48. Este servicio de la mediación alcanza su cima en la celebración de la eucaristía. según una reflexión sugestiva d e J. el análisis del concepto de «universal-concreto» en H. C[. EL ÚNICO MEDIADOR DE LA SUSTITUCIÓN A LA SOLIDARIDAD 403 a todos. ella n o es mediadora por sí misma. es su concreción. en su particularidad concreta que comprende la muerte y la resurrección. La cristologia di Hans Urs von Baltliasar. Pero para que las libertades humanas puedan convertirse y adherirse a la salvación traída por la libertad de Cristo. de los sacramentos y de la reunión del pueblo de Dios 48 . que congrega por el don del Espíritu en el Cuerpo de Cristo a todos los que responden al anuncio de la salvación por medio de su fe. «si uno murió por todos. el Único. La fíguca di Gcsü Cristo. tanto por parte de Dios como por parte del hombre. U. La humanidad de Jesús asume en su originalidad concreta «lo umversalmente humano» 47 . Estas afirmaciones están exigiendo una justificación. y que esa misma salvación se les haga presente y se les dé visiblemente. A. RwziNGER. o bien acogiendo la solidaridad del intercambio total con Cristo. EL ÚNJCO MEDIADOR entre los creyentes y los paganos». Ibid. la tarea de representar a la multitud. y la salvación de los dos grupos no se lleva a cabo más que en su correlación y en su subordinación común a la gran función vicaria de Jesucristo. en el lado de todos respecto a algunos (que pertenecen a su vez al cuerpo de todos). el Único. y los creyentes ante todo. que es la del pequeño número»50.404 JESUCRISTO. que los comprende a los dos. se salva por la dialéctica del 'pequeño número' y de la 'multitud'. incluso la gran mayoría de los hombres. se salvan sin una plena pertenencia a la comunidad de los creyentes. Síntesis LA RECONCILIACIÓN 50. . es tan sólo porque la Iglesia existe como realidad misionera y dinámica. y dentro de la Iglesia. en la prolongación de la misión de Cristo. Así pues. puesto al servicio de la multitud de los hombres. en esta representación por Cristo y en su prolongación. A su vez la Iglesia se convierte en el mundo en el grupo de «unos» en relación con la multitud: «A ese pequeño grupo que es la Iglesia se le ha impuesto. Pero si la humanidad. Todo se sostiene en teología: tratar de la salvación hasta el fin exigiría dedicar un capítulo al Espíritu y a la Iglesia. todo cristiano entra en los dos lados de esta dialéctica de la universalidad: en el lado de todos respecto a Cristo. esto significa también que cada uno de los hombres. Lo que acabamos de decir bastará seguramente para comprender la discontinuidad y la continuidad que van de Cristo a la Iglesia con vistas a la universalidad de la salvación. y porque los que son llamados a la Iglesia cumplen con su tarea. pero también en el lado del pequeño número. tienen su función irrenunciable en la economía de la salvación de la humanidad. Si unos hombres. en escala mundial. Había además otra razón para ello: la experiencia de la reconciliación es en la actualidad objeto de un redescubrimiento en la sociedad y en la Iglesia. tan cercana al perdón? En efecto. Nuestra historia reciente ha conocido igualmente gestos simbólicos de reconciliación. sin embargo. que Cristo ha asumido en su propia persona. era conveniente terminar con ella.14 La reconciliación y el perdón En el recorrido que hemos hecho se ha pasado revista a las categorías de la mediación descendente y luego a las de la ascendente. Por tanto. Se . ¿Dónde colocar la de la reconciliación. Esto se debe seguramente a que este mundo vive bajo el signo del conflicto. Ocurre con la reconciliación como con la alianza de Dios con la humanidad: todo viene de Dios en la alianza y. la alianza no se puede sostener sin el compromiso fiel de los hombres que son sus compañeros. en cuanto que recapitula a todas las otras y les da su iluminación definitiva. o como el geste adoptado por Anouar e l Sadat frente al estado de Israel. como el de Francia y Alemania después de más de un siglo de hostilidad. la reconciliación pertenece a los dos lados de la mediación. entre los que se da una cierta reciprocidad. ya que es a la vez unilateral y bilateral. Por tanto. política y planetaria. En la Iglesia. Este esquema interpersonal dice algo a nuestro mundo cultural. aunque no simétrica. social. Pero hay también otro aspecto: no existe reconciliación efectiva sin la respuesta de aquel que es objeto del perdón. De este modo la reconciliación es una categoría sintética que constituye una conjunción de todas las demás. La iniciativa unilateral y gratuita de la reconciliación pertenece por este título a la mediación descendente. el sacramento de la penitencia se llama ahora preferencialmente sacramento de la reconciliación. podríamos haber tratado de ella en la sección primera. La reconciliación pone en relación a dos compañeros. Por esta razón la reconciliación supone un movimiento ascendente del hombre hacia Dios. En la Biblia. la reconciliación es ante todo un acto de Dios con el hombre: en ella Dios es sujeto y el hombre objeto. En la carta a los Romanos la temática era distinta: partiendo de la constatación de que la salvación había pasado del pueblo elegido a los paganos. I. mostrar que por su parte el perdón está siempre a punto. que puede conocer múltiples condicionamientos y permanecer a veces bloqueado por alguna de las dos partes. confesarlo. la reconciliación se lleva a cabo por medio de la muerte del Hijo en la cruz. haciendo la paz. ya que cada una de las partes tiene que vivir a la vez la tarea del ofensor y la del ofendido. fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. personas o grupos. Entre dos compañeros. seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos. ya que si se cierra en su rencor. de los dos. Por consiguiente. un solo Hombre Nuevo. derribando el muro que los separaba. a costa de un esfuerzo doloroso. que no ha constituido en la tradición eclesial una categoría notable de la soteriología. 15). Más aún. aparece hoy como el presupuesto de todos los demás y hace inclusión con la mediación realizada por Cristo. ahora se convierte en el lugar de su muerte y del establecimiento de la paz. por su parte. Le corresponde incluso dar el primer paso. una vez cumplidos el perdón y la reconciliación. compromete formalmente a la reconciliación entre los judíos y los paganos. los hombres. es decir. fruto de la doble reconciliación de los judíos y de los p a ganos entre ellos y con Dios. Este es el contexto en que tenemos que comprender tanto la justificación como el sacrificio. además tiene que traducir esta conversión del corazón en un obrar nuevo que la haga pasar del interior al exterior. Pero en el plano humano. Sean cuales fueren las formas que tome. por medio de la cruz. La interacción entre el arrepentimiento y el ofrecimiento del perdón se convierte entonces en una emulación en el amor que permite el encuentro del ofensor con el ofendido y. dando en sí mismo muerte a la enemistad/Vino a anunciar la paz: paz a vosotros que estabais lejos [los paganos] y paz a los que estaban cerca [los judíos]» (Ef 2. esta iniciativa de gracia y de benevolencia divina se realiza a pesar de que nosotros somos pecadores y enemigos: «Si cuando éramos enemigos. estando ya reconciliados. seremos salvos por su vida!» (Rom 5. se crea una situación de conflicto. ¿qué será su readmisión sino una resurrección de entre los muertos?» (Rom 11. se vuelve a su vez ofensor.. poniéndose al frente de todos los ofensores para conducirlos al Padre. Pablo desarrolla toda una teología de la cruz. La reconciliación es una realidad antropológica llena de sentido: constituye un proceso humano con el que todos tenemos que enfrentarnos un día u otro. por contagio mutuo. estando ya reconciliados. no ya en nombre de una exigencia vindicativa. fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. puede acabar en esa sima del abrazo de paz que se dan. somos el objeto y los beneficiarios de la reconciliación. adquirida por la sangre de Cristo. Éste es el plano del proceso total. ¡con cuánta más razón. . No solamente él dio el primer paso y todos los demás pasos necesarios para reconciliarnos. por eso. la enemistad. EL ÚNICO MEDIADOR LA RECONCILIACIÓN Y EL PERDÓN 409 lee y se comprende toda la economía de la salvación como una gran epopeya de reconciliación entre Dios y el hombre. Este tema. toda reconciliación es ya una salvación. En ese conflicto hay estructuralmente un ofensor y un ofendido. 10-11). bajo el signo de la reconciliación. 14-17). sino en virtud de la naturaleza misma del proceso que está en juego. EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA La reconciliación realizada por ¡a cruz La enseñanza de san Pablo es aquí muy clara: la reconciliación es una iniciativa gratuita de Dios: «Todo proviene de Dios. Incluso muchas veces tenemos necesidad de reconciliarnos con nosotros mismos. El ofendido. Para crear en sí mismo. la reconciliación es una necesidad constante de nuestra existencia de hombres. La cruz era el lugar en el que se desencadenó la enemistad y el odio. Si los errores están repartidos.408 JESUCRISTO. en lo que se refiere a su salvación definitiva. Pablo afirma sin embargo que Dios no ha rechazado a Israel: «Si su reprobación [la de los j u díos] ha sido la reconciliación del mundo. sino que además tomó sobre sí los dos lados del proceso. reconocerlo como suyo y desaprobarlo. es fácil comprender que. En esta frase.. Igualmente. y lo que la tradición llamará la satisfacción. 18). el proceso se dobla. la reconciliación de los hombres con Dios. El ofensor y el ofendido tienen cada uno tarea específica que realizar. tras la destrucción del muro que los separaba: «Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno. y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo. Dios es el sujeto y nosotros. el hombre tiene necesidad de la iniciativa gratuita de la reconciliación realizada por Jesucristo. que nos reconcilió consigo por Cristo» (2 Cor 5. esto es. Debe también verificar la autenticidad del arrepentimiento. un parto bastante difícil. no puede desinteresarse de su ofensor. ¡con cuánta más razón. aunque en nuestras divisiones humanas los errores están generalmente repartidos por ambas partes. Siempre tenemos que reconciliarnos con los demás y con Dios. El trabajo del ofensor consiste en arrepentirse del mal que ha hecho. Pero no puede haber reconciliación con Dios sin reconciliación fraterna. en donde Jesús actúa a la vez como Hijo que viene a reconciliar a los hombres enemigos de Dios. que nos alcanza a pesar de la hostilidad de nuestro pecado: «Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud y reconciliar en él y para él todas las cosas. Jesús invitaba a sus oyentes a reconciliarse: «Si al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo que reprocharte. Me 14. Jesús sufre en su carne lo que le cuesta ser entre los hombres aquel que vive en la alianza con Dios hasta el fin. en la primera carta a los Corintios. y vete primero a reconciliarte con tu hermano. se realiza en el acontecimiento del Hijo encarnado. os ha reconciliado ahora.8). presente en los evangelios: «Bebed de él todos. cf. siempre a propósito de la institución de la eucaristía (11. el designio de reconciliación de Dios en su Hijo. Pero este palo vertical del suplicio se convierte en el rasgo de unión entre el cielo y la tierra... 7). 20). 25). 2 Cor 5. por medio de la muerte en su cuerpo de carne» (Col 1. Pero deben ser completadas. 12). 18. «levantado de la tierra». tampoco son las disposiciones del hombre para con él. El mediador aceptó ser el supremo despedazado. 23-24). pero. En él es absoluto el ofrecimiento de la reconciliación y por su parte la realización de la reconciliación se ha cumplido ya en Cristo. 28. En la cruz se encuentran los dos movimientos de la reconciliación. La réconciliation Paris 1953. EL ÚNICO MEDIADOR LA RECONCILIACIÓN Y EL PERDÓN 411 Progresivamente. Bruges- hombre que vuelve hacia Dios. así como nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt 6. La etimología griega de la palabra «reconciliar» (katallassó. D. que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados» (Mt 26. mediante la sangre de su cruz. 32).. si no lo acogemos. deja tu ofrenda allí. y como el 1. el testimonio del corpus paulino muestra que la reconciliación no constituye un cambio de actitud en Dios. ¿de que nos serviría este don gratuito. y de todo el odio entre los hombres. 19) a la del mundo cósmico. 24. delante del altar. Con sus brazos extendidos vive el despedazamiento del odio entre los judíos y los paganos. los dos aspectos de la reconciliación llegan a realizarse plenamente: el don de Dios y la respuesta libre del hombre.410 JESUCRISTO. de la reconciliación de Dios con el hombre y del hombre con Dios. lo que hay en latierray en los ciclos. que se repite bajo otra forma en la enseñanza del Padrenuestro: «Perdónanos nuestras deudas. «Para san Pablo. Porque la reconciliación no es un acto de Dios solo. Le 22. es la situación en que el hombre se encuentra respecto a él. 6. asociado al mundo humano en el misterio de la cruz de Cristo. también la alianza se concluyó por la sangre derramada del Mediador. y en la carta a Jos Hebreos (7. D. dans la ihéologic de saint Paul. atrae a todos los hombres hacia sí (cf. Dios ha restablecido unas relaciones pacíficas entre el mundo y él»1. realizada por el único mediador. que en otro tiempo fuisteis extraños y enemigos. porque ésta es mi sangre de la alianza. 1819). Lo que cambia es la situación del hombre respecto a Dios. a fin de hacerse el supremo reconciliador. synallassó) remite a la idea de cambio: una situación o una persona «se vuelve otra». Pues bien. Igualmente. Su propia carne se ve despedazada entre el don absoluto de Dios al hombre y el rechazo del hombre pecador a Dios. En Jesús. Este mandato establece ante todo una solidaridad entre la reconciliación fraterna y h reconciliación con Dios. en quien tenemos «el perdón de los delitos» (Ef 1. Estas fórmulas de dom Dupont son muy adecuadas para subrayar el aspecto unilateral de la iniciativa de Dios en la reconciliación. Su cuerpo colgado en la vertical entre el cielo y la tierra vive el despedazamiento entre la santidad de Dios y el pecado de los hombres. lo que está en los cielos y lo que está en la tierra» (Ef 1. en donde Cristo sufre una doble ruptura que lo hace doblemente reconciliador. Ya en los evangelios. si . Jesús vive el trabajo doloroso de la reconciliación y. en la cruz se juntan los dos movimientos. Jn 12. El lenguaje de la reconciliación responde al de la alianza. DUPONT. lo que Dios cambia no son sus propias disposiciones. tiene por finalidad «hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza. por vuestros pensamientos y malas obras. Y a vosotros. J. 22. descendente y ascendente. El mensaje de la reconciliación La reconciliación cumplida en la cruz es una llamada viva a la reconciliación. 10). 20). ya estamos reconciliados con Dios por Jesucristo (cf. la idea de un mundo reconciliado pasa en Pablo desde la perspectiva del mundo humano (2 Cor 5. B. 19-22). Esta reciprocidad está simbolizada en la forma misma de la cruz. luego vuelves y presentas tu ofrenda» (Mt 5. purificando. Pablo convierte en un conjuro solemne el mensaje cristiano de la reconciliación: «En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!» (2 Cor 5. Pero sus brazos despedazados se convierten en el don de un abrazo fraternal: los brazos de la cruz son un rasgo de unión horizontal que todos los hombres están invitados a captar. Lo mismo que la reconciliación se llevó a cabo por la muerte de Cristo en la cruz. Esta llamada pertenece al propio mensaje: sí. el horizontal y el vertical. 8. t. Dios en cuanto hombre. 17. El fundamento es el ministerio confiado por Cristo. 18-20). que concluía con la liturgia solemne de la reconciliación de los penitentes. En cuanto al contenido del ministerio eclesial. los hombres. La larga historia del sacramento de la penitencia en la Iglesia ilustra de una forma variada los actos que pertenecen al aspecto bilateral de la reconciliación. Herdcr. la idea derivada de la expiación y de la satisfacción pudo hacer olvidar que la salvación proviene por entero de la iniciativa gratuita y amorosa de Dios. Vuelto a nosotros a través del rostro de su Hijo crucificado. La reconciliación del pecador con Dios pasa por el intercambio entre la palabra de la confesión y la palabra del perdón. Dios en la obra de la reconciliación es el cumplimiento de la alianza entre Dios y el hombre»4. Reconciliación.. La segunda razón de mi injusticia parcial es que el tema de la reconciliación ha seguido estando muy presente en la teología y en la práctica de la penitencia. embajadores de Cristo. daré un salto sobre el conjunto de la tradición.412 JESUCRISTO. particularmente en la disciplina antigua. art. 807-879. Entre el don de la reconciliación y la llamada a dejamos reconciliar con Dios. Labor et Fides. un portavoz. el ministerio de la salvación se recapitula en el ministerio de la reconciliación. 1. la preocupación se centraba entonces en algún que otro mo- 2. 1963. pues. mentó o aspecto del cómo de esa reconciliación. La doctrina de la reconciliación trata de la obra de Dios. que es lo que pone especialmente de relieve el tema de la reconciliación. 4. que debía ir seguido de un volumen V dedicado a la escatología y titulado «La doctrina de la redención». por dos razones: primero. Estos versículos contienen toda la teología del ministerio en la Iglesia. El apóstol es un embajador: no es más que un representante acreditado. Un papiro antiguo utiliza en 2 Cor 5. vol. que ha hecho correr tanta tinta. está puesto al servicio de la reconciliación. EL ÚNICO MEDIADOR LA RECONCILIACIÓN Y EL PERDÓN 413 no dejamos paso en nosotros a la iniciativa de Dios? El poder de conversión de los corazones y de las libertades.. un horizonte tan familiar que de ordinario no deja de estar implícito. Ese es el contexto que arroja su verdadera luz sobre el famoso versículo de 2 Cor 5. 19 el término de evangelio en vez de palabra (cf. vivida bajo el ministerio de la Iglesia. un ministro y un servidor. lo mismo que la reconciliación es el cumplimiento de la alianza rota: n. que es el de la cruz. La doctrine de la réconciliation. Genere 1966. entre nosotros y Cristo. La llamada a la reconciliación nos remite al carácter inevitablemente bilateral de ésta. Frciburg i. Si la salvación es reconciliación. Un salto en parte injusto. LEON-DUFOUR . Porque la alianza es el presupuesto de la reconciliación. BAÍTH. 21. K. nos confió el ministerio de la reconciliación. poniendo en nuestros labios la palabra de la reconciliación. por eso es "Dios con nosotros".. el reconciliador: «Jesucristo es Dios. 32.. Br. misterio de reconciliación K. excepto cuando se apela a los pasajes paulinos. ya que el término de reconciliación no es una referencia importante de la dogmática y de la teología de la salvación hasta unas fechas bastante recientes. La llamada a la reconciliación precede inmediatamente a la afirmación del intercambio. Dogmatiqtie. Somos. Vocabulario de Teología bíblica. deñniúonum et declaraüonum de rebus Sdei et moru/n. DENZIIGER-SCHONMETZER. Barcelona. interrumpido por la muerte del autor. bajo la dirección de X. 1. aunque también es verdad que en los tiempos modernos. Dios nos pide que nos volvamos a él para recobrar los vínculos de la comunión y de la paz. El índice temático del DenzingeP y la ausencia de la palabra «reconciliación» en los grandes diccionarios teológicos clásicos son una ilustración patente de este hecho. del pecado y de la justicia. 3. Dicho esto. La salvación. Hcrder. que interviene entre el penitente y el ministro de la Iglesia. se resume aquí bajo el signo de la reconciliación. Barth ha sido sin duda el primero que ha tematizado la soteriología de su célebre Dogmática bajo el título de «La doctrina de la reconciliación». Enchiridion symbohrum. Este es el objeto del volumen IV. como si Dios os exhortara por medio de nosotros» (2 Cor 5. NUEVO NOMBRE DE LA SALVACIÓN Al exponer a continuación la recuperación contemporánea del terna evangélico de la reconciliación. LA RECONCILIACIÓN. t. IV..ed. Pero ha recibido la misión y la autoridad para anunciar la palabra eficaz del «evangelio de la reconciliación»2. que le da al apóstol la pretensión de hablar «en nombre de Cristo» y de ser la voz de Dios. . es legítimo este salto. está el ministerio de la reconciliación: «Dios. porque la reconciliación ha constituido el horizonte englobante de todas las categorías estudiadas. Indican a la vez su fundamento y su contenido. 22. organizadas en torno a la mediación: «El contenido de la doctrina de la reconciliación es el conocimiento de Jesucristo.. en el q u e la c o n v e r s i ó n d e todos los h o m b r e s a D i o s se convierte en a c o n t e c i m i e n t o . El interés de esta doctrina está en q u e inscribe e l acontecimiento de Cristo en la historia total de la s a l v a ción. vuelven a encontrarse e n la e c o n o m í a de la e n c a r n a c i ó n r e c o n c i l i a d o r a y en el a c o n t e c i m i e n t o histórico q u e se llevó a c a b o e n la cruz. entendida e n su s e n t i d o más c o m p r e n s i v o de p l e n a c o m u n i ó n de vida restablecida entre D i o s y el h o m b r e . c o m o o b r a del Espíritu Santo. En t o d a esta doctrina se concede también amplio espacio al Espíritu. No es posible entrar aquí en los detalles d e u n a doctrina rica y a v e c e s demasiado frondosa. 8. reconcilia al h o m b r e c o n s i g o m i s m o . 7. El desarrollo de este programa se dedica ampliamente al análisis de la constitución del mediador. /tód. La mediación es a la vez obra del verdadero Dios (movimiento descendente). Su originalidad e s t á en que p o n e las afirmaciones de Éfeso y de Calcedonia e n el corazón de la doctrina de la reconciliación. Intentaba simplemente recoger u n b u e n e j e m p l o de u n a soteriología e s t r u c t u r a d a en torno a la c a t e g o r í a m a d r e d e la reconciliación. En la unidad de estas dos naturalezas es como Jesucristo es la garantía y el testigo de nuestra reconciliación. Barth propone del contenido de la doctrina de la reconciliación volvemos a encontrarnos con la aparición de muchas de las categorías estudiadas anteriormente. 11. origen de los otros d o s . lbid. realizada por el Siervo. En la visión de conjunto que K. y c a p a z de c r e a r u r m u n d o nu«vo. Estos dos p r e s u p u e s t o s .^42. 10. abajándose. y obra del verdadero hombre (movimiento ascendente). e v o c a d o s j a p o r el Concilio de Trento con la a y u d a de la categoría d e la justificación. es uno» 9 .. verdadero D i o s y verdadero h o m b r e . El tercer aspecto de la reconciliación. sin la existencia de este fundamento inquebrantable»5. que se desarrolla en v a rios t o m o s de la Dogmática. En efecto. la santificación y la vocación. La existencia de Cristo coincide con el acontecimiento de la mediación. u n a cruz en la que los padres veían el i n s t r u m e n t o capaz d e mantener e n pie el universo en la unidad y la paz. del lado del hombre» 8 . 6. y a que «la realización sujetiva de la reconciliación realizada o b j e t i v a m e n t e en J e s u c r i s t o tiene l u g a r a n t e todo en ella (la i g l e s i a ) . la reconciliación posee un fundamento eterno e inquebrantable en la alianza que Dios quiso y estableció entre él y el hombre ya desde antes de la creación del mundo. la edificación y la misión de la comunidad. Ibid. Sin embargo.69..414 JESUCRISTO. y el h o m b r e q u e . como lo que pasa "por abajo". pero también el verdadero hombre elevado por Dios y reconciliado de este modo con él. Este triple conocimiento de Jesucristo implica el conocimiento del pecado del hombre. «ya que en él la reconciliación del hombre y su estar reconciliado con Dios se han convertido en un mismo y único acontecimiento» 7 . cf. que engloba «tanto lo que pasa "por arriba". en el m i s m o terreno del h o m b r e y del m u n d o p e c a d o r » " . Ibid. . reconocido y proclama- d o Señor.143. Se h a b r á o b s e r v a d o c ó m o en su análisis del Cristo mediador y reconciliador. La atención a l a reconciliación se v a h a c i e n d o p r o g r e s i v a m e n t e un bien c o m ú n de la teología. K. se trata de ver que Jesucristo. en el amor y en la esperanza» . Ibid 9. En otras palabras. supra. 5. elevado p o r D i o s . el conocimiento de los tres momentos que marcan el cumplimiento de la reconciliación: la justificación. el cumplimiento de la alianza se produce a costa de una victoria sobre un obstáculo que no solamente la pondría en discusión. histórico e n esta o c a s i c n . realizada en cuanto que es el Señor que se hizo Siervo. del lado de Dios. El segundo presupuesto. 129. de disolución.C9. Ciertamente. y consiguientemente el conocimiento del ser del cristiano en Jesucristo en la fe. Barth rechaza toda disociación entre la persona de Jesucristo y su obra. E s a la vez «el D i o s reconciliador y el h o m b r e reconciliado» 1 0 . EL ÚNICO MEDIADOR LA RECONCILIACIÓN Y EL PERDÓN 415 «El término "reconciliación" designa la confirmación o el restablecimiento de una comunión amenazada de destrucción.. el conocimiento de la obra del Espíritu Santo en la agrupación. se reconcilia c o n él. es el del pecado del h o m b r e . Significa la desaparición de una disensión o una discordia. S u presupuesto primero y eterno es la voluntad de Dios de e s t a blecer u n a alianza c o n nosotros. sino que la haría imposible.159. lbid. el verdadero Dios que se abaja a sí mismo para reconciliarnos con él. lbid. 113-114. . Barth coincide c o n la motivación de los grandes argum e n t o s soteriológicos invocados por los padres a propósito de la divin i z a c i ó n .. s e refiere a la unidad del m i s m o Cristo: «Se trata de c o m p r e n d e r q u e J e s u c r i s t o m i s m o es el Dios que.. 11. Presses de Taizc 1972. con los hermanos. 19. 13. 16 Groupe des Dombes. finalmente y sobre todo. Madrid 1984. 27. es decir. en el seno de los conflictos sociales. 17-21. «central para ella».c. 15. todo el ministerio de la Iglesia es un ministerio de reconciliación. La Iglesia se pone al servicio de la reconciliación proclamando su mensaje por la palabra y celebrando su don en los sacramentos. el sacramento de la penitencia por su parte pone en obra el carácter bilateral de la conducta de la reconciliación.nn. 8-9 : o. pero en cuanto que ha sido previamente reconciliada13. Juan Pablo II. La reconciliación se presenta allí como «el misterio central de la economía de la salvación»12. Este vínculo entre la reconciliación obtenida por Cristo y la misión cristiana de la reconciliación en todos los rincones del mundo ha quedado felizmente expresado en las recientes plegarias eucarísticas por la reconciliación. BAC. 15. n. 7.. es «la reconciliación de los hombres con Dios. lbid. hace referencia a LG 1: o. sobre el fundamento del don que le viene de Dios. los miembros del cuerpo de Cristo se hacen servidores de la reconciliación entre los hombres y testigos de la alegría de la resurrección»16. Pero muy pronto pareció evidente a todos los que preparaban el sínodo que el tema de la reconciliación no podía limitarse a un solo sacramento. 1984). lbid. Tiene que ejercer en todas las direcciones y en todos los niveles este ministerio: en favor de las personas y de los grupos humanos. Así pues. ministerio de la reconciliación El Sínodo de los obispos de 1983 tenía como tema «la reconciliación y la penitencia». Ven une méme íoi eucharístique?. Incluso sigue estando siempre en un camino de reconciliación.n.416 JESUCRISTO. en las familias. en la medida en que está constituida por unos hombres pecadores. Ibid. na. consigo misma. realizado bajo el poder del Espíritu. «Reconciliados en la eucaristía. entre católicos demasiadas veces divididos y entre los cristianos separados. Exlwrtación apostólica «Reconciliación y Penitencia (2 dic. Por este título el bautismo confiere la gracia de la primera reconciliación con Dios y pone de relieve la prioridad unilateral de la iniciativa divi12. La Iglesia es el gran sacramento de la reconciliación. los debates asociaron este gran panorama de la reconciliación al panorama estrecho del sacramento. Su tarea. con toda la creación»15. 14. pero también y sobre todo en la misma Iglesia. n. es «signo e instrumento de reconciliación»14. EL ÚNICO MEDIADOR LA RECONCnJACIÓN Y EL PERDÓN 417 El ministerio de la Iglesia. La Iglesia misma es a su vez reconciliadora. en la eucaristía se hace pésente y operante el misterio reconciliador de Cristo muerto y resucitado en medio de la comunidad reunida. . en cuanto que Cristo le ha confiado el ministerio de la reconciliación que ella celebra en sus misterios.c. llamado preferentemente después de una decisión de Pablo VI «sacramento de la reconciliación». Pero se hace reconciliadora. 13.n. Su objetivo inmediato era la renovación de la disciplina y de la práctica del sacramento de la penitencia.. Puesto que el misterio de la salvación traída por Cristo a los hombres es un misterio de reconciliación. en el orden económico mundial. Esta tensión dinámica se pone de manifiesto en la exhortación post-sinodal en la que Juan Pablo II sitúa su exposición de la redención «bajo la luz de Cristo reconciliador». entre los pueblos divididos por guerras exteriores o civiles.8: oc.. La opción que tomé. he tenido que recurrir a análisis a veces complejos. Así pues. Lo cierto es que esta opción hecha en favor de la historia doctrinal no podía menos de reflejar algo de la insuficiencia de ciertas problemáticas que han surgido. Me he esforzado en mostrar su complementariedad y su solidaridad. me había asignado esta tarea como uno de los objetivos principales de este libro. Pero nos hemos encontrado también con el peligro inherente a todo exclusivismo y a todo unilateralismo que destaque indebidamente uno de los dos movimientos de la mediación de Cristo. Teniendo en cuenta los debates contemporáneos y el malestar de muchos cristianos lúcidos ante ciertas presentaciones ya clásicas de la redención. que han marcado esta historia doctrinal. Se dirá con razón que en esta soteriolo- . tanto por el carácter explosivo de esta sucesión de discursos sobre la salvación como ante la mezcla inevitable de algunas categorías que atienden desde puntos de vista muy diferentes a la misma realidad. de dar cuenta con la mayor honradez posible de la historia doctrinal de la soteriología cristiana.TRANSICIÓN Al final de este largo recorrido no podemos poner la palabra «fin». Por eso el lector se quedará un tanto insatisfecho. y a veces de las «perversiones». así como su organicidad. Esta secuencia. tiene la ventaja de manifestar por la multiplicidad misma del discurso la riqueza inagotable del misterio cristiano de la salvación. refiriéndolos todos a la única mediación de Cristo analizada según sus dos direcciones. corrigiéndose unas a otras y orientando a la fe hacia la captación de sus mutuos presupuestos. he intentado exorcizar las recaídas negativas para la fe en el desvío de las «desconversiones». que casi podría traducirse en la figura geométrica de una parábola. Pero como no quería sustituir una simplificación errónea por otra. obligaba a seguir el movimiento de los términos principales a través de los cuales se expresó. Estas categorías se iluminan mutuamente. . Como el dossier soteriológico resulta más 5 posible presentar en el marco de este volumen ^^MHeriológica». del teólogo no puede terminar con el relato de la idome con esta misma exigencia en Jésus-Christ . Ésta consistía en una cimiento Cristo desde el punto de vista de la exlad. La Escritura no será rs temáticos. con la ingecon la esperanza que esto se merece. sobre el que situaremos una vez más la las categorías tradicionales. EL ÚNICO MEDIADOR puntos ciegos: la resurrección está ausente de va•píritn Santo no ocupa el lugar que le corresponde. ^ ^ ^ • • a r i a en sus intuiciones. pero libre de 1 clásico. sino según • ^ ^ • e l relato que tendrá la ambición. El entramado de la ' ofrecerá la relectura del testimonio bíblico. como la otra • M ^ H intuición y el concepto y de derivar la organici-as fases del acontecimiento. la insistencia en la redenlucientemente la dimensión cósmica de una salva>da la creación.JESUCRISTO. Paris-Blomet. estará allí a a la única mediación de Cristo. Animento. o de una soteriología narrativa con ambición sis—— ~ me permito dar una cita al lector. como en este volumen. la escatología sigue estando fuera rmino de una salvación perfectamente acabada y •nsará también que no he atendido suficientemenis de una soteriología para hoy: el aspecto trascen^ ^ ^ = del deseo de salvación..l'Eglise. Por tanto. Pero el problema es el mismo que el 'ar la tradición en un acto teológico repetido con » es lo que intentaré hacer en un segundo tomo de do una teología de la historia de la salvación oracontecimiento trinitario de la muerte y la resu1 misterio pascual será el centro de un recorrido origina en la creación y se acabará con la recon"lpl final de los tiempos. 14 diciembre 1987 . añadí al análisis del desarrollo conciliar a proposición cristológica. Esta relectura suponía una intención sistemá^ ^ ^ n n a parte en la lectura de la Escritura la enseñanza irptarinnps tradicionales y autorizadas (Calcedo^ ^ ^ ^ p r e s e n t a n d o el esbozo de una estructuración lógi^ ^ ^ ^ m t o . el tremendo problema de ' historia colectiva de los hombres coincidiendo "y-A"A y otros muchos. sobre el que situaremos una vez más la enseñanza sacada de las categorías tradicionales. Por eso la tarea del teólogo no puede terminar con el relato de la tradición. El misterio pascual será el centro de un recorrido soteriológico que se origina en la creación y se acabará con la reconciliación cósmica del final de los tiempos. Como el dossier soteriológico resulta más abundante. y otros muchos. estará allí presente la referencia a la única mediación de Cristo. Por tanto. añadí al análisis del desarrollo conciliar de la cristología una proposición cristológica. el Espíritu Santo no ocupa el lugar que le corresponde. El entramado de la «proposición» nos lo ofrecerá la relectura del testimonio bíblico. el tremendo problema de su inscripción en la historia colectiva de los hombres coincidiendo con el de su universalidad. Encontrándome con esta misma exigencia en Jésus-Christ dans la tradition de l'Eglise. buscando por una parte en la lectura de la Escritura la enseñanza sacada de las interpretaciones tradicionales y autorizadas (Calcedonia). sino según una estructuración del relato que tendrá la ambición.. la insistencia en la redención no reconoce suficientemente la dimensión cósmica de una salvación que afecta a toda la creación. Pero el problema es el mismo que el de entonces: prolongar la tradición en un acto teológico repetido con nuevas energías.. proponiendo una teología de la historia de la salvación organizada en torno al acontecimiento trinitario de la muerte y la resurrección de Jesús. como en este volumen. pero también con la esperanza que esto se merece. Paris-Blomet. 14 diciembre 1987 . de reconciliar la intuición y el concepto y de derivar la organicidad del misterio de las fases del acontecimiento. Se pensará también que no he atendido suficientemente a las tareas nuevas de una soteriología para hoy: el aspecto trascendental en el hombre del deseo de salvación. no es bastante trinitaria en sus intuiciones. por otra parte presentando el esbozo de una estructuración lógica del acontecimiento. Eso es lo que intentaré hacer en un segundo tomo de esta obra. con la ingenuidad. Esta consistía en una relectura del acontecimiento Cristo desde el punto de vista de la expresión de su identidad. EL ÚNICO MEDIADOR gía quedan muchos puntos ciegos: la resurrección está ausente de varios capítulos. Esta relectura suponía una intención sistemática.420 JESUCRISTO. Antiguo y Nuevo Testamento. Este es el proyecto de una soteriología narrativa con ambición sistemática para la cual me permito dar una cita al lector. La Escritura no será ya tratada por dossiers temáticos. la escatología sigue estando fuera a pesar de ser el término de una salvación perfectamente acabada y manifestada. como la otra vez.. no me es posible presentar en el marco de este volumen una «proposición soteriológica». pero libre de todo dossier doctrinal clásico..


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